Liderazgo eclesiástico

En la incipiente Iglesia, inmediatamente después de Pentecostés, parece que había muy poca estructura, solo una comunidad supervisada por los apóstoles y comprometida con cuatro rasgos distintivos: la enseñanza apostólica, la comunión, el partimiento del pan y «la oración» (Hch 2:42).
El liderazgo en esta Iglesia primitiva evolucionó desde reuniones en casas con poca estructura hasta congregaciones más organizadas con cargos distintivos para la correcta administración y crecimiento del cuerpo de Cristo... demos un vistazo a esto y ver su importancia, ya que ¡Cuanta falta hacen buenos siervos de Cristo que pastoreen, tutoren, enseñen, aconsejen, prediquen, consuelen, exhorten!.


