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Reflexión Juan 1:19-28 (N.T para Todos)

Uno de los muchos puntos sobre los que reflexionar acerca del extraño carácter de Juan el Bautista es el modo en que todos los predicadores cristianos están llamados a la misma actitud que tenía Juan. No nos predicamos a nosotros mismos, como dijo Pablo, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de él (2 Corintios 4:5). O, como dijo Juan: 'Yo sólo soy una voz'. Ahí está su humildad, y su verdadera grandeza.

Hijo de Dios, titulo

«Hijo de Dios» es quizás el título más conocido para referirse a Jesús tanto dentro como fuera de la iglesia, y podría decirse que es el título cristológico más importante del NT. Sin embargo, ni la fama del título ni su importancia han garantizado una comprensión exacta de sus numerosos significados.

Juan

Aparte de Lucas y del apóstol Pablo, Juan escribió más del Nuevo Testamento que cualquier otro autor humano. La Escritura está, por lo tanto, llena de detalles sobre su personalidad y carácter. De hecho, mucho de lo que sabemos acerca de Juan lo extraemos de sus propios escritos. Vemos, a través de su Evangelio cómo ve a Jesús. Observamos en sus epístolas cómo se relaciona con la iglesia. Y en el libro de Apocalipsis incluso vemos el futuro a través de las visiones que le dio Dios.

Tanto la Escritura como la historia dicen que Juan desempeñó un papel importante en la iglesia primitiva. Por supuesto, era uno de los integrantes del círculo íntimo del Señor, pero él no fue la personalidad dominante de ese grupo. Era el hermano menor de Jacobo y aunque en los primeros doce capítulos de Hechos aparece como un compañero frecuente de Pedro, éste mantiene la primacía mientras que Juan ocupa un segundo plano.

Pero Juan también tuvo su turno de liderazgo. Finalmente, debido a que sobrevivió a los otros, cumplió un papel único y patriarcal en la iglesia primitiva, papel que duró hasta cerca del fin del siglo primero y alcanzó muy adentro de Asia Menor. Su influencia personal fue, por lo tanto, estampada en forma indeleble en la iglesia primitiva, bien dentro de la era post apostólica.

Hijo del hombre

Hijo del Hombre (hebreo: בן אדם Ben'Adam, arameo: בר אנש BarʾEnāš, griego: υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου huiòs toû anthrṓpou) es una figura milagrosa y redentora asociada con el fin del mundo en varias obras apocalípticas en el período intertestamentario entre el Tanaj y el Nuevo Testamento.

En el Tanaj "Hijo del Hombre" se usa como una forma de título que contrasta a los seres humanos con Dios y los ángeles, o contrasta naciones extranjeras. (como Persia y Babilonia), que a menudo se representan como animales en los escritos apocalípticos (oso, cabra o carnero) con Israel que se representa como humano ("Hijo de hombre") o como símbolo humano que representa una figura escatológica . La expresión aparece 107 veces en el Tanaj,1​ la mayoría (93 veces) en el Libro de Ezequiel.1​

En el Nuevo Testamento, Hijo del Hombre es la más utilizada para referirse en los Evangelios a Jesús de Nazaret. En los evangelios sinópticos es mencionada en 66 ocasiones. En los otros libros del Nuevo Testamento apenas aparece: solo una vez en los Hechos de los Apóstoles y tres en Apocalipsis: Hch 7:56; Ap. 1:9,13, 14:14.

La literatura apocalíptica

La literatura apocalíptica es un género antiguo cuyo nombre deriva del griego ἀποκάλυψις (apokalypsis), o “revelación”. Es crucial entender la literatura apocalíptica dentro del contexto del Cercano Oriente antiguo para entender su uso en los escritos posteriores de los judíos y de los cristianos.

Hijo de David

La frase «Hijo de David» (huios Dauid), cuando se utiliza como título cristológico, se refiere a Jesús como el mesías davídico. Su origen se remonta a la promesa mesiánica que Dios le hizo a David en el AT (2 Sm 7). Este mesianismo tiene dos aspectos: genealógico y tipológico; esto es, Jesús el Mesías es un descendiente y un antitipo de David. Este doble aspecto arroja una importante luz sobre nuestra comprensión de Jesús como «Hijo de David» en los Evangelios.

6. Persecuciones 1-4

Primeras persecuciones bajo Nerón: La primera persecución de la Iglesia tuvo lugar en el año 67, bajo Nerón, el sexto emperador de Roma. Este monarca reinó por el espacio de cinco años de una manera tolerable, pero luego dio rienda…