Aparte de Lucas y del apóstol Pablo, Juan escribió más del Nuevo Testamento que cualquier otro autor humano. La Escritura está, por lo tanto, llena de detalles sobre su personalidad y carácter. De hecho, mucho de lo que sabemos acerca de Juan lo extraemos de sus propios escritos. Vemos, a través de su Evangelio cómo ve a Jesús. Observamos en sus epístolas cómo se relaciona con la iglesia. Y en el libro de Apocalipsis incluso vemos el futuro a través de las visiones que le dio Dios.
Tanto la Escritura como la historia dicen que Juan desempeñó un papel importante en la iglesia primitiva. Por supuesto, era uno de los integrantes del círculo íntimo del Señor, pero él no fue la personalidad dominante de ese grupo. Era el hermano menor de Jacobo y aunque en los primeros doce capítulos de Hechos aparece como un compañero frecuente de Pedro, éste mantiene la primacía mientras que Juan ocupa un segundo plano.
Pero Juan también tuvo su turno de liderazgo. Finalmente, debido a que sobrevivió a los otros, cumplió un papel único y patriarcal en la iglesia primitiva, papel que duró hasta cerca del fin del siglo primero y alcanzó muy adentro de Asia Menor. Su influencia personal fue, por lo tanto, estampada en forma indeleble en la iglesia primitiva, bien dentro de la era post apostólica.