“El día de la muerte de Cristo: análisis de las posturas del miércoles, jueves y viernes”

El tema de la cronología de la pasión de Cristo no es una mera curiosidad histórica, sino una cuestión profundamente teológica, pues toca la coherencia interna de los Evangelios y el simbolismo central de la redención cristiana. La identificación del día exacto de la crucifixión de Jesús tiene implicaciones hermenéuticas, litúrgicas y doctrinales: afecta la comprensión de la relación entre la Pascua judía y la cristiana, la interpretación del signo de Jonás y la armonía entre los cuatro Evangelios.
Desde el siglo II, la tradición eclesial estableció el Viernes Santo como día conmemorativo de la muerte del Señor. Sin embargo, a partir de la Reforma y del surgimiento de la crítica bíblica moderna, varios intérpretes comenzaron a revisar la cronología de la Semana Santa, buscando una correspondencia más literal con las declaraciones de Jesús.
Las tres posturas principales pueden resumirse así:
Miércoles: Jesús es crucificado el 14 de Nisán por la tarde, y resucita al final del sábado, cumpliendo literalmente tres días y tres noches.
Jueves: Jesús muere el 15 de Nisán; permanece sepultado jueves, viernes y sábado, resucitando el domingo temprano.
Viernes: Jesús muere el 14 o 15 de Nisán, siendo sepultado al anochecer; resucita al tercer día en un sentido inclusivo.
El propósito de este estudio no es meramente cronográfico, sino hermenéutico. El análisis combinará datos históricos (Josefo, Talmud, Mishná), lingüísticos (griego y hebreo), teológicos (patrística y exégesis moderna) y simbólicos (la tipología pascual y la escatología de la resurrección).


