{"id":43920,"date":"2023-06-07T13:45:57","date_gmt":"2023-06-07T11:45:57","guid":{"rendered":"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/?p=43920"},"modified":"2023-06-07T14:53:36","modified_gmt":"2023-06-07T12:53:36","slug":"demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/","title":{"rendered":"Demonios \u03b4\u03b1\u03b9\u03bc\u03cc\u03bd\u03b9\u03bf\u03bd"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/demonios.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43987\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/demonios\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/demonios.jpg\" data-orig-size=\"2000,1125\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Demonios\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/demonios.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/demonios.jpg?resize=510%2C286&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43987\" width=\"510\" height=\"286\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprovechando el estudio expositivo que estoy llevando a cabo del <a href=\"https:\/\/youtube.com\/playlist?list=PLWn-Kzsoz8l5MrTxJhGMzY9h2Oagq2BVF\">Evangelio de Mateo<\/a>, al llegar a la parte del endemoniado de gadara, me puse a leer e investigar sobre este tema, me gustaria compartir con vosostros este compendio sobre las fuerzas demoniacas, entes reales de maldad que tratan de destruirnos a nosotros los creyentes&#8230;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">12&nbsp;Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.<\/p>\n<cite>International Bible Society, Nueva Versi\u00f3n Internacional (East Brunswick, NJ: Sociedad B\u0131\u0301blica Internacional, 1979), <strong>Ef 6:12.<\/strong><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el presente articulo analizaremos lo referente a los demonios tanto en la cosmovisi\u00f3n b\u00edblica antigua y su evoluci\u00f3n que arrojaran luz a lo que se cre\u00eda en la antig\u00fcedad, tambi\u00e9n veremos demonios en el Nt y el exorcismo a la luz del N.T, terminando con un Excursus final &#8211; sobre demonologia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primeramente definamos lo que significa la palabra demonio y citaremos el Diccionario B\u00edblico de Lexham-  <strong>DEMONIO<\/strong>&nbsp;(\u03b4\u03b1\u03b9\u03bc\u03cc\u03bd\u03b9\u03bf\u03bd,&nbsp;<em>daimonion<\/em>). <strong>Es un ser sobrenatural: un esp\u00edritu, una fuerza divina, un ser semidivino, un esp\u00edritu maligno o una fuerza maligna.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Terminolog\u00eda:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La palabra no siempre tuvo una connotaci\u00f3n negativa<\/strong>. La palabra daim\u014dn o daimonion parece haber tenido originalmente dos significados estrechamente relacionados: una deidad y un esp\u00edritu, sobrehumano pero no sobrenatural. Por lo general, la traducci\u00f3n&nbsp;griega&nbsp;del&nbsp;Antiguo Testamento, la&nbsp;Septuaginta, tradujo el t\u00e9rmino&nbsp;hebreo&nbsp;\u05e9\u05c1\u05d3&nbsp;(<em>shd<\/em>) como demonio (\u03b4\u03b1\u03b9\u03bc\u03cc\u03bd\u03b9\u03bf\u03bd,&nbsp;<em>daimonion<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Demonio en el griego cl\u00e1sico es un dios o una peque\u00f1a divinidad (Gr. da\u00edm\u014dn). En el pensamiento griego posterior, los demonios fueron concebidos como seres espirituales intermediarios que podr\u00edan subir o bajar (es decir, ellos pueden ser buenos o malos). Debido a esta naturaleza inconsecuente, los demonios se convirtieron en una explicaci\u00f3n conveniente de las cosas malas que pasan en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la palabra demonio est\u00e1 ahora pr\u00e1cticamente restringida a este sentido siniestro, era de otro modo con el uso anterior de los escritores griegos. La palabra, que aparentemente deriva de daio \u00abdividir\u00bb o \u00abrepartir\u00bb, significaba originalmente un ser divino; se aplicaba ocasionalmente a los dioses y diosas superiores, pero se utilizaba m\u00e1s generalmente para denotar seres espirituales de orden inferior que se interpon\u00edan entre los dioses y los hombres. En la mayor\u00eda de los casos se trataba de seres ben\u00e9ficos, y su funci\u00f3n era an\u00e1loga a la de los \u00e1ngeles en la teolog\u00eda cristiana. As\u00ed, el adjetivo eydaimon, \u00abfeliz\u00bb, designaba propiamente a quien era guiado y custodiado por un demonio bueno. Sin embargo, algunos de estos demonios griegos eran malos y malignos. De ah\u00ed que tengamos la contrapartida de eudamonia \u00abfelicidad\u00bb, en kakodaimonia que denotaba desgracia, o en su significado m\u00e1s original, estar bajo la posesi\u00f3n de un demonio maligno. En el griego del Nuevo Testamento y en el lenguaje de los primeros Padres, la palabra ya estaba restringida al sentido siniestro, lo cual era bastante natural, ahora que incluso los dioses superiores de los griegos hab\u00edan llegado a ser considerados como demonios.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-7.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43988\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-7-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-7.png\" data-orig-size=\"800,1260\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-7\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-7.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-7.png?resize=164%2C258&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43988\" width=\"164\" height=\"258\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Estatuilla de bronce del rey demonio <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Asirio\">asirio<\/a>&#8211;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Babil%C3%B3nico\">babil\u00f3nico<\/a> <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pazuzu\">Pazuzu<\/a>, c. 800-700 a.C., <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Museo_del_Louvre\">Museo del Louvre<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tenemos un curioso ejemplo de la confusi\u00f3n causada por la ambig\u00fcedad y las variaciones en el significado de la palabra, en el caso del c\u00e9lebre \u00abDaemon\u00bb de S\u00f3crates. Esto ha sido entendido en un mal sentido por algunos escritores cristianos que han hecho un asunto de reproche que el gran fil\u00f3sofo griego fue acompa\u00f1ado e incitado por un demonio. Pero, como muestra claramente el cardenal Manning en su art\u00edculo sobre el tema, la palabra tiene aqu\u00ed un significado muy diferente. Se\u00f1ala el hecho de que tanto Plat\u00f3n como Jenofonte utilizan la forma daimonion, que Cicer\u00f3n traduce correctamente como divinum aliguid, \u00abalgo divino\u00bb. Y tras un examen minucioso del relato del asunto dado por el propio S\u00f3crates en los informes transmitidos por sus disc\u00edpulos, concluye que los impulsos del \u00abDaimonion\u00bb eran los dictados de la conciencia, que es la voz de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede observarse que en las lenguas iranias se ha producido un cambio y deterioro de significado similar en el caso de la palabra daeva. Etimol\u00f3gicamente es id\u00e9ntica a la palabra s\u00e1nscrita deva, por la que aparece en la versi\u00f3n de Neriosengh del Avesta. Pero mientras que los devas de la teolog\u00eda india son dioses buenos y ben\u00e9ficos, los daevas del Avesta son esp\u00edritus odiosos del mal.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Debate del desarrollo de los demonios en el A.T:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El debate sobre la identidad, la naturaleza y el papel de los demonios en el AT se complica por la terminolog\u00eda, los desarrollos hist\u00f3ricos y las cuestiones te\u00f3ricas. Las decisiones tomadas con respecto a estos factores influyen tanto en lo que uno identifica como demonios en el AT como en la importancia de esta evidencia para reconstruir la comprensi\u00f3n de los demonios en el AT y en el antiguo Israel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<\/strong> <strong>Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica. <\/strong>Los desarrollos hist\u00f3ricos tambi\u00e9n complican la discusi\u00f3n. El propio AT carece de una presentaci\u00f3n simple o coherente de los demonios. La mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes est\u00e1n de acuerdo en que los puntos de vista sobre los demonios en el antiguo Israel se hicieron cada vez m\u00e1s complejos y negativos, sin embargo, no est\u00e1n de acuerdo en c\u00f3mo ocurri\u00f3 esto. Se han sugerido varias posibilidades: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>(a) Una creencia general en los demonios como esp\u00edritus malignos independientes siempre form\u00f3 parte de la teolog\u00eda de Israel (especialmente a nivel popular) que simplemente se ampli\u00f3 en periodos posteriores. <\/li>\n\n\n\n<li>(b) Una creencia general en los demonios como esp\u00edritus ambivalentes o aspectos de Dios fue una parte original de la teolog\u00eda de Israel que en per\u00edodos posteriores se separ\u00f3 en esp\u00edritus \u00abbuenos\u00bb (\u00e1ngeles) y esp\u00edritus \u00abmalos\u00bb (demonios). <\/li>\n\n\n\n<li>(c) La creencia general en los demonios como figuras malignas independientes fue un desarrollo tard\u00edo que surgi\u00f3 cuando se volvi\u00f3 teol\u00f3gicamente inaceptable presentar los eventos y elementos malignos como aspectos de Dios. <\/li>\n\n\n\n<li>(d) La creencia general en los demonios reflejados en los textos po\u00e9ticos (deber, qe\u1e6deb) disminuy\u00f3 gradualmente mientras que la creencia en otros tipos de demonios aument\u00f3 (las diversas formas de la figura de Satan\u00e1s y las huestes de demonios y \u00e1ngeles malignos representados en el per\u00edodo intertestamentario).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-8.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43990\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-8-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-8.png\" data-orig-size=\"1164,1704\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-8\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-8.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-8.png?resize=209%2C306&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43990\" width=\"209\" height=\"306\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; <strong>Cuestiones te\u00f3ricas<\/strong>. La discusi\u00f3n sobre la identidad, naturaleza y papel de los demonios en el AT se complica tambi\u00e9n por otras cuestiones. <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>(1) Gran parte del estudio de los demonios en el AT utiliza materiales comparativos, en particular los de otras culturas del ANE (Pr\u00f3ximo Oriente Antiguo (ern)). La evidencia ling\u00fc\u00edstica y arqueol\u00f3gica ha demostrado ser \u00fatil para iluminar algunos aspectos de la comprensi\u00f3n de los demonios en el AT, sin embargo, esta evidencia tambi\u00e9n plantea la cuesti\u00f3n del grado de comparaci\u00f3n leg\u00edtima posible entre culturas separadas por el idioma, el tiempo, la geograf\u00eda y la teolog\u00eda. <\/li>\n\n\n\n<li>(2) Gran parte del lenguaje sobre demonios tanto en el ANE como en el AT aparece en materiales po\u00e9ticos con referencia a fen\u00f3menos naturales. Este contexto plantea la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo deben interpretarse las referencias po\u00e9ticas a los fen\u00f3menos naturales: como referencias literales a los fen\u00f3menos f\u00edsicos, como simbolizaciones o personificaciones po\u00e9ticas, o como referencias a demonios o deidades reales. <\/li>\n\n\n\n<li>(3) En general, la traducci\u00f3n de t\u00e9rminos relacionados con demonios es problem\u00e1tica. En las traducciones influyen muchos factores: las pruebas y tendencias filol\u00f3gicas, la teolog\u00eda y las decisiones previas sobre la interpretaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abdemonio\u00bb y las formas adecuadas de interpretar cada texto concreto. <\/li>\n\n\n\n<li>(4) Las identificaciones y comprensiones de los demonios en el AT est\u00e1n fuertemente influenciadas por el contexto m\u00e1s amplio en el que se habla de los demonios; los contextos anteriores han incluido la magia y la brujer\u00eda, la religi\u00f3n \u00abpopular\u00bb, los rituales apotropaicos oficiales, el simbolismo po\u00e9tico y la psicolog\u00eda religiosa.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">o po\u00e9ticos y que proporcionan ejemplos del poder inhibidor de las altas concepciones religiosas sobre las mentes de un pueblo naturalmente supersticioso e imaginativo. Incluso si a\u00f1adimos todos los pasajes en los que parece concederse una existencia real a las deidades paganas (por ejemplo, Nu 21:29; Is 19:1, etc.) y los interpretamos en el sentido extremo, todav\u00eda nos vemos obligados a afirmar que faltan pruebas para demostrar la influencia del polite\u00edsmo en la formaci\u00f3n de la doctrina b\u00edblica de los demonios. (3) Esta teor\u00eda fracasa en otro aspecto a\u00fan m\u00e1s vital. La demonolog\u00eda de la Biblia no est\u00e1 emparentada ni con el animismo primitivo ni con el demonismo popular de Sem. En lo que sigue nos ocuparemos de la demonolog\u00eda del NT, ya que la del AT es insignificante.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-large-font-size\"><strong>Demonios en el Antiguo Testamento:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existi\u00f3 la convicci\u00f3n en el per\u00edodo del Antiguo Testamento de que algunos dioses extranjeros eran tipos de demonios. En ocasiones, Israel sacrific\u00f3 a estos demonios (Dt 32:17), y fue condenado por sacrificarles a sus propios hijos e hijas (Sal 106:37). En estos contextos, los demonios no eran deidades, sino esp\u00edritus menos poderosos. Estos se mencionan en los textos mesopot\u00e1micos como defensores de distintos pueblos y lugares (Ciampa y Rosner, \u201cFirst Corinthians\u201d, 728).<br>Durante su reinado, el Rey Jeroboam nombr\u00f3 sacerdotes para los \u00eddolos de los becerros (2Cr 11:15). Estos \u201cbecerros\u201d o \u201cpeludos\u201d eran demonios o s\u00e1tiros, \u00eddolos de alg\u00fan tipo (v\u00e9ase tambi\u00e9n Lv 17:7; Is 13:21). Esta pr\u00e1ctica transgred\u00eda Lv 17:7. Azazel es otro demonio mencionado en el Antiguo Testamento (Lv 16:8, 10, 26). Lilit, un esp\u00edritu femenino, es un demonio que tambi\u00e9n se encuentra en el Antiguo Testamento (Is 34:14). Supuestamente, Lilit y sus seguidores deambularon por el mundo para seducir a los hombres y para matar ni\u00f1os (Russell, The Devil, 143, 172).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En varios pasajes del Antiguo Testamento, se menciona a alg\u00fan esp\u00edritu maligno o atormentador a disposici\u00f3n de YHVH, subordinado a \u00c9l (por ejemplo, Jueces 9:23\u201324). Estos esp\u00edritus produc\u00edan efectos negativos y destructivos, similar al papel desempe\u00f1ado por los demonios en el antiguo pensamiento del Cercano Oriente. En general, los demonios eran percibidos como representantes de los dioses, cuyo papel era ejecutar bendiciones y castigos divinamente decretados a causa del pecado, en el caso de este \u00faltimo infligiendo generalmente enfermedades a sus v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00e9rmino daimonion se emplea dieciocho veces en la LXX (ocho de ellas en Tob\u00edas); por ejemplo, en Isa\u00edas 65:11 (BA; S dice daim\u014dn, la \u00fanica vez que aparece esta palabra en la LXX) traduce el t\u00e9rmino gad, el dios sirio de la fortuna, y en el Salmo 95:5 (TM 96:5) a todos los dioses de los pueblos se les llama daimonia. Pero adem\u00e1s de esto existe toda una serie de seres \u00abdemon\u00edacos\u00bb: s\u00e1tiros (Lv 17:7; 2 Cr 11:15; Is 13:21; 34:14), la sanguijuela (Prov 30:15), Azazel (Lv 16:8, 10, 26) y Lilit (Is 34:14). Los \u00abdemonios\u00bb son de hecho seres \u00abmundanos\u00bb (esto, como veremos, tendr\u00e1 importantes implicaciones para los Evangelios). Isa\u00edas 34, hablando del juicio sobre las naciones, cuenta c\u00f3mo Dios se valdr\u00e1 de seres \u00abdemon\u00edacos\u00bb como juicio: sus tierras ser\u00e1n pose\u00eddas por el pel\u00edcano, el erizo, la lechuza, el cuervo, los chacales, las avestruces, los gatos silvestres, las hienas, las cabras demon\u00edacas y Lilit (Is 34:11\u201315).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Demonios propuestos<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como resultado de estos factores anteriores <em>(Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica y cuestiones te\u00f3ricas)<\/em>, la identificaci\u00f3n de los demonios en el AT no ha sido consistente. La interpretaci\u00f3n m\u00e1s generalmente aceptada es la de los demonios como \u00abesp\u00edritus malignos\u00bb que viven en las ruinas y el desierto y son responsables de enfermedades y desastres naturales. Sin embargo, tambi\u00e9n se han identificado demonios m\u00e1s neutrales, an\u00f3nimos o positivos.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>\u0161\u0113d\u0131\u0302m y \u015b\u0115\u02bf\u0131\u0302r\u0131\u0302m<\/strong>. <\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes identifican dos clases generales de demonios en el AT: <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>\u05e9\u05b5\u05c1\u05d3 \u0161\u0113d\u0131\u0302m (demonios) <\/td><\/tr><tr><td>\u05e9\u05b8\u05c2\u05e2\u05b4\u05d9\u05e8 \u015b\u0115\u02bf\u0131\u0302r\u0131\u0302m (demonios peludos, s\u00e1tiros). <\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las referencias a estos demonios aparecen en dos contextos: la adoraci\u00f3n de demonios equiparados a dioses nuevos o falsos (Dt 32:17; Sal 106:37 [\u0161\u0113d\u0131\u0302m] y Lv 17:7; 2 Cr 11: 15 [\u015b\u0115\u02bf\u0131\u0302r\u0131\u0302m]); y dos or\u00e1culos de juicio (Is 13:21; 34:14) donde los \u015b\u0115\u02bf\u0131\u0302r\u0131\u0302m se encuentran entre varios demonios que quedan entre las ruinas tras el juicio de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. <strong>Lilith y Azazel<\/strong>. Generalmente aceptados como dos demonios espec\u00edficos referidos en el AT. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><strong>Lilith <\/strong>(heb \u05dc\u05b4\u05d9\u05dc\u05b4\u05d9\u05ea l\u00eel\u00eet) es vista como un demonio femenino asociado en Isa 34:14 con varios animales inmundos. <br><br>Otras pistas sobre su car\u00e1cter y actividades se derivan de referencias en la literatura rab\u00ednica y del ANE y de pruebas arqueol\u00f3gicas que la describen como un s\u00facubo y un demonio \u00abladr\u00f3n de ni\u00f1os\u00bb (IDB 1: 819) y como la primera esposa rebelde de Ad\u00e1n (Barnstone 1984: 31). <\/td><\/tr><tr><td><strong>Azazel <\/strong>(heb \u05e2\u05b2\u05d6\u05b8\u05d0\u05d6\u05b5\u05dc \u02bf\u0103z\u0101\u02bez\u0113l)  aparece en Lev\u00edtico 16 en relaci\u00f3n con el macho cabr\u00edo enviado al desierto \u00aba Azazel\u00bb en el ritual de la Expiaci\u00f3n. <br><br>Aunque se ha entendido que \u00abAzazel\u00bb se refiere al propio macho cabr\u00edo o a un lugar del desierto, la mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes consideran que Azazel es el nombre de un demonio particular del desierto al que se dedica el macho cabr\u00edo (EncJud 5: 1524).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. <strong>Fen\u00f3menos naturales como demonios<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varios t\u00e9rminos que se refieren a fen\u00f3menos naturales tambi\u00e9n se han visto como alusiones a demonios: <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>\u05d3\u05b6\u05bc\u05d1\u05b6\u05e8 deber (plaga, pestilencia; Os 13:14; Hab 3:5; Sal 91:6); <\/td><\/tr><tr><td>\u05e7\u05b6\u05ab\u05d8\u05b6\u05d1 qe\u1e6deb (destrucci\u00f3n; Dt 32:24; Is 28:2; Os 13: 14); <\/td><\/tr><tr><td>\u05de\u05b4\u059d\u05e7\u05b6\u05bc\u0597\u05d8\u05b6\u05d1 \u05d9\u05b8\u05e9\u05c1\u05a5\u05d5\u05bc\u05d3 \u05e6\u05b8\u05d4\u05b3\u05e8\u05b8\u05bd\u05d9\u05b4\u05dd qe\u1e6deb y\u0101\u0161\u00fbd \u1e63\u0101h\u0103r\u0101yim (destrucci\u00f3n que arrasa al mediod\u00eda; Sal 91:6); <\/td><\/tr><tr><td>\u05e8\u05b6\u0596\u05e9\u05b6\u05c1\u05e3 re\u0161ep (llama, rayo de fuego; Deut 32:24; Hab 3:5; Sal 76:4 [Eng 76:3] y 78:48); <\/td><\/tr><tr><td>\u05de\u05b4\u05e4\u05b7\u05bc\u05a3\u05d7\u05b7\u05d3 \u05dc\u05b8\u0591\u05d9\u05b0\u05dc\u05b8\u05d4 pa\u1e25ad l\u0101yl\u0101h (terror en la noche; Sal 91:5); <\/td><\/tr><tr><td>\u05d1\u05b8\u05bc\u05e8\u05b8\u05a3\u05d3 b\u0101r\u0101d (gran fr\u00edo; Sal 78:48; Is 28:2).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tales identificaciones se basan tanto en los paralelos del ANE (IDB 1: 817-21) como en la comprensi\u00f3n de los textos po\u00e9ticos como referidos no simplemente a los fen\u00f3menos naturales en s\u00ed, sino al demonio\/dios responsable de ellos o presente en ellos.<em>Tomare un peque\u00f1o apartado (saliendome un poco del A.T) y citando otros textos para seguir desarollando esta idea:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211; EXCURSUS &#8211; La naturaleza como demonios en la lucha c\u00f3smica:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">En Palestina y otros pa\u00edses vecinos, los antiguos hallaron en la violencia pruebas tangibles de la batalla c\u00f3smica. Los *vientos (Heb r\u00fbh\u00f4t, Gr pneumata, ambos significan \u00abesp\u00edritus\u00bb), que tra\u00edan destrucci\u00f3n cada a\u00f1o y pestilencia estacional, eran ocasionados por los esp\u00edritus malignos (Thompson, 1.33). Que Dios mismo viajara acompa\u00f1ado de *tormentas era una prueba m\u00e1s de su naturaleza divina (Job 38:1; 40:6; Ez 1:4; Zac 9:14). El *trueno que acompa\u00f1a a la violencia de la naturaleza es la voz de Dios o de un \u00e1ngel (Jn 12:28\u201329), y las *estrellas del cielo luchan en las batallas terrenales de Dios (Jue 5:20). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">El simbolismo de Apocalipsis refuerza la equiparaci\u00f3n de los \u00e1ngeles y las estrellas (Ap 1:20). Por su asociaci\u00f3n con las *plagas y fiebres estacionales desde Grecia hasta Mesopotamia, los meteoros se consideraban demonios portadores de enfermedades que descend\u00edan a la tierra (especialmente en la can\u00edcula del verano, ver Homero, La Iliada 20.30; Plinio, Nat. Hist. 2:107; cp. Ap 8:10). Jes\u00fas tambi\u00e9n evoca esta imagen, cuando afirma que ha visto a Satan\u00e1s \u00abcaer del cielo como un rayo\u00bb (Lc 10:18). Las aguas primigenias que surgen con rebeld\u00eda y luchan para escapar de sus l\u00edmites divinamente ordenados (Job 38:8, 11), necesitan la reprimenda del Se\u00f1or (Sal 104:7; heb. g\u0101\u2018ar y gr. epitima\u014d, \u00abreprender\u00bb son terminolog\u00eda de exorcismo). Los Evangelios repasan este tema cuando Jes\u00fas \u00abreprende\u00bb al viento y al mar (Mt 8:26; Mr 4:39; Lc 8:24). La respuesta asombrada de los disc\u00edpulos, parafraseada como \u00ab\u00bfqu\u00e9 clase de persona ordena a los esp\u00edritus elementales?\u00bb, es coherente con su fondo literario. El AT describe las tormentas del *mar como monstruos mitol\u00f3gicos, enemigos del Se\u00f1or que \u00e9l deb\u00eda matar (Job 9:13; 26:12\u201313; Sal 89:11; Is 51:9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211; EXCURSUS<\/strong> &#8211; <strong>Demonios como enfermedad<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">Los pueblos de la Biblia, en su mayor\u00eda, entend\u00edan que las *enfermedades eran la consecuencia *pecado (Jn 9:1; Hch 28:4; Ap 18:4). La cura pod\u00eda requerir que la carne regresara a Satan\u00e1s a fin de que el esp\u00edritu pudiera ser salvo (1 Co 5:5) o al menos instruido (1 Ti 1:20). Cuando los justos sufr\u00edan, estaban siendo atormentados por Satan\u00e1s o sus \u00e1ngeles (Lc 13:16; 2 Co 12:7). Por el contrario, las enfermedades de los malvados eran causadas por los \u00e1ngeles de Dios (1 Cr 21:16; 2 Cr 32:21; Hch 12:23). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">Muchas enfermedades se trataban con exorcismos, no solo la epilepsia com\u00fan sino tambi\u00e9n la fiebre (Lc 4:39), los problemas posturales (Lc 13:16), la *sordera (Lc 11:14), la mudez (Mr 9:25) y la *ceguera (Mt 12:22). Encontramos a\u00fan m\u00e1s esp\u00edritus de enfermedad fuera de las Escrituras; demonios del t\u00e9tano, hemiplejia, tuberculosis, dolor de cabeza, pesadillas, muerte del lactante, aborto espont\u00e1neo, *homosexualidad, epidemias del ganado, plagas de la cosecha, leche agria y m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4. Otros demonios malignos propuestos. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de las categor\u00edas anteriores, se han identificado otros demonios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>a. Demonios animales<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos int\u00e9rpretes han tomado varios textos como alusiones a demonios teriomorfos y han propuesto los siguientes demonios animales: <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table is-style-regular\"><table class=\"has-white-background-color has-background\"><tbody><tr><td>\u05e2\u05b2\u05dc\u05d5\u05bc\u05e7\u05b8\u05d4 \u02bf\u0103l\u00fbq\u0101h (vampiro, sanguijuela; Prov 30:15); <\/td><\/tr><tr><td>\u05e9\u05b0\u05c2\u05e8\u05b8\u05e4\u05b4\u05a8\u05d9\u05dd \u015b\u0115r\u0101p\u0131\u0302m (serpientes demon\u00edacas voladoras y ardientes; Num 21:6, 8; Is 14:29; 30:6) (Langton 1949: 37-38); las diversas criaturas de Is 13: 21-22 en paralelo con \u015b\u0115\u02bf\u0131\u0302r\u0131\u0302m-\u1e63iyy\u0131\u0302m (bestias salvajes), \u02be\u014d\u1e25\u0131\u0302m (criaturas aulladoras), <\/td><\/tr><tr><td>\u05d1\u05bc\u05b0\u05e0\u05d5\u05b9\u05ea \u05d9\u05b7\u05e2\u05b2\u05e0\u05b8\u05d4 b\u0115n\u014dt ya\u02bf\u0103n\u0101h (avestruces), <\/td><\/tr><tr><td>\u05e2\u05b4\u05d9\u05b4\u05bc\u05d9\u05dd \u02beiyy\u0131\u0302m (hienas) <\/td><\/tr><tr><td>\u05ea\u05b7\u05bc\u05df tann\u00eem (chacales) (Langton 1949: 41-43);<\/td><\/tr><tr><td>\u05dc\u05b4\u05d9\u05dc\u05b4\u05d9\u05ea l\u00eel\u00eet representado como un p\u00e1jaro (Is 34:14); <\/td><\/tr><tr><td>En algunos casos Leviat\u00e1n \u05dc\u05b4\u05d5\u05b0\u05d9\u05b8\u05ea\u05b8\u05df (liwy\u0101t\u0101n) que sobre la base de los paralelos ANE y la oposici\u00f3n a Dios puede ser visto como \u00abdemon\u00edaco\u00bb (Is 27:1; Job 3:8; 40:25 [Eng 41:1]).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-14.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"44002\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-14\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-14.png\" data-orig-size=\"1024,1293\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-14\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-14.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-14.png?resize=462%2C582&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44002\" width=\"462\" height=\"582\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La destrucci\u00f3n de Leviat\u00e1n<\/em>, un grabado hecho en <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/1865\">1865<\/a> por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gustave_Dor%C3%A9\">Gustave Dor\u00e9<\/a>. El grabado representando cuando el se\u00f1or tu Dios venciendo al legendario Leviat\u00e1n. Dor\u00e9 fue inspirado por (<em><a href=\"https:\/\/www.biblegateway.com\/passage\/?search=Isa+27%3A1&amp;version=DHH\">Isa 27:1<\/a><\/em>): \u00abEn ese d\u00eda, el Se\u00f1or castigar\u00e1 con su espada, su espada feroz, grande y de gran alcance, Leviat\u00e1n la serpiente que se desliza, Leviat\u00e1n la serpiente enrollada; \u00c9l destruir\u00e1 al monstruo del mar\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211; EXCURSUS &#8211; Demonios como Animales;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">No solo las tormentas y la enfermedad estaban asociadas al diablo y demonios, sino tambi\u00e9n y en particular los elementos siniestros del reino*animal. Se pod\u00edan identificar por sus h\u00e1bitos. Cualquier criatura que pudiera ver por la noche (por tanto seguramente confabulada con la oscuridad), silbar (despidiendo un esp\u00edritu maligno), que fuera venenosa (y, por tanto, aliada con las fuerzas contrarias a la creaci\u00f3n) o habitara regiones desoladas (donde se sab\u00eda que retozaban los demonios), estaba ligada al pr\u00edncipe de las tinieblas. Esta lista inclu\u00eda muchos animales comunes \u00absucios\u00bb (ver Animales de la Biblia), la *serpiente (Sal 91:13), el b\u00faho, el cuervo (Sof 2:14), el murci\u00e9lago, la rana (Ap 16:13\u201314), el chacal (Is 24:13), la hiena, el *le\u00f3n (Sal 91:13), el escorpi\u00f3n (Lc 10:19; Ap 9:2\u201311); asimismo, muchas criaturas mitol\u00f3gicas como el basilisco, el leviat\u00e1n, el tanino, el mastodonte, el Repha\u2019im (esp\u00edritus de los muertos en forma de cabra, Is 14:9; 2 Cr 11:15; Lv 17:7; Is 8:19); y los muchos moradores escalofriantes de las visiones y la mitolog\u00eda (ver Animales mitol\u00f3gicos de la Biblia).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">Estos animales viv\u00edan en tierras inh\u00f3spitas, inhabitadas, lejos de las ciudades, igual que los demonios a los que representaban. Es posible que estos se aparecieran, incluso en forma de animales, en los p\u00e1ramos \u00e1ridos (Is 34:11\u201315; Mt 12:43; Ap 18:2). Los esp\u00edritus malignos atra\u00edan a los humanos a los que acosaban hacia su propia morada en el *desierto (Lc 8:29). El Esp\u00edritu de Dios conduce a Jes\u00fas al desierto para que se enfrente all\u00ed al diablo y se encuentra con \u00ablos animales salvajes\u00bb (Mr 1:12 NTV). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">El p\u00fablico de Marcos, sabiendo que las bestias del desierto son aliados del diablo, no necesitaba ayuda alguna para percibir las ominosas connotaciones de esta frase. Las ruinas antiguas tambi\u00e9n eran encantadas por sus antiguos habitantes en forma de animales de mal ag\u00fcero (Job 3:14; Ez 26:20; Ap 18:2). Los que transitaban por semejantes ruinas sol\u00edan evitar a los esp\u00edritus agitando las manos y silbando (Sof 2:14; Jer 18:16; Lm 2:15; Job 27:23). Eran lugares dominados por los demonios que estaban verdaderamente \u00abolvidados por Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>b. \u00abSeres\u00bb asociados con el inframundo. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><span style=\"color: rgb(0, 0, 0);, sans-serif;font-size: 24px;font-style: normal;font-weight: 400;letter-spacing: normal;text-align: start;text-indent: 0px;text-transform: none;background-color: rgb(255, 255, 255);display: inline !important;float: none\">\u05de\u05b8\u05ab\u05d5\u05b6\u05ea<\/span> m\u0101wet (muerte; Is 28:15, 18; Jer 9:20 [Esp 9:21]; Os 13:14; Job 18:13; 28:20) (EncJud 5: 1523-24);<\/td><\/tr><tr><td>\u05d1\u05b0\u05bc\u05dc\u05b4\u05d9\u05b7\u05bc\u05ab\u05e2\u05b7\u05dc d\u0115bar b\u0115l\u0131\u0306ya\u02bfal (\u00abuna cosa de belial\/Belial; Sal 41:9 [Esp 41:8]);<\/td><\/tr><tr><td>melek ball\u0101h\u014dt (Rey de los terrores; Job 18:14) (BID 1: 820-21).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Significativamente, la mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes no sit\u00faan a los rep\u0101\u02be\u0131\u0302m, las \u00absombras de los muertos\u00bb, en la categor\u00eda de demonios malignos o acechantes.<br><strong>c. T\u00e9rminos adicionales. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>\u05d7\u05b5\u05ab\u05e6\u05b4\u05d9 \u1e25\u0113\u1e63 (\u00bb flecha [demon\u00edaca]\u00bb; Sal 91:5; Job 6:4; 34:6); 7 esp\u00edritus malignos (Dt 28:22) (BID 1: 820)<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" start=\"5\">\n<li><strong>\u02be\u0115l\u014dh\u0131\u0302m, r\u00fba\u1e25 \u02be\u0115l\u014dh\u0131\u0302m. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, algunos int\u00e9rpretes (TDNT 2:10-11; IDB 1: 817-18) ven en el AT alusiones adicionales, m\u00e1s neutrales, a demonios en el sentido de dioses o esp\u00edritus \u00aban\u00f3nimos\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En algunos casos, la posesi\u00f3n por un \u02be\u0115l\u014dh\u0131\u0302m o un r\u00fba\u1e25 \u02be\u0115l\u014dh\u0131\u0302m (\u00c9x 31:3; 1 Sam 10:10; 16:15-16) o la resurrecci\u00f3n de un \u02be\u0115l\u014dh\u0131\u0302m de entre los muertos (1 Sam 28:13; Isa 8:19) se entienden como reflejo de esta idea m\u00e1s cl\u00e1sica de demonio.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Importancia<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los int\u00e9rpretes no se ponen de acuerdo sobre la importancia que hay que dar a las referencias veterotestamentarias a los demonios a la hora de reconstruir la religi\u00f3n y la teolog\u00eda israelitas. Algunos (Langton 1949: 10) creen que tales referencias atestiguan una creencia generalizada en los demonios entre los israelitas, que posteriormente fue suprimida sistem\u00e1ticamente en el texto, si no en la pr\u00e1ctica real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros (EncJud 5: 1523; TDNT 2:11) advierten contra el uso de las referencias dispersas y limitadas en el AT como prueba de una creencia generalizada en los demonios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes defienden una postura que acepta parcialmente ambos puntos. Las referencias tanto a los propios demonios como a las pr\u00e1cticas asociadas con ellos parecen argumentar a favor de cierta creencia en los demonios en ciertos niveles de la sociedad israelita en ciertos momentos. Sin embargo, el texto en su versi\u00f3n actual contiene pocas referencias a los demonios y, aunque en algunos casos las enfermedades y los desastres pueden atribuirse a los demonios, con m\u00e1s frecuencia se atribuyen al Dios de Israel o al \u00abesp\u00edritu\u00bb de Dios.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Relaci\u00f3n con Satan\u00e1s<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, hay que reconocer que en el Antiguo Testamento no existe ninguna relaci\u00f3n entre la figura de Satan\u00e1s y los demonios mencionados anteriormente. Aunque un texto tard\u00edo (1 Cr 21:1) utiliza Sat\u00e1n como nombre propio de un ser independiente que act\u00faa de una forma que podr\u00eda considerarse demon\u00edaca, <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSat\u00e1n\u00bb en el Antiguo Testamento sirve principalmente como \u00abadversario\u00bb judicial que act\u00faa a petici\u00f3n de Dios (Job 1; Zac 3:1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Excursus &#8211; El origen de la demonolog\u00eda b\u00edblica:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">Se ha sugerido un interesante esquema de desarrollo (por Baudissin y otros) en el que el demonismo b\u00edblico es llevado a trav\u00e9s del polite\u00edsmo a una conexi\u00f3n con el animismo primitivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>1. La teor\u00eda evolutiva<\/strong>: Una simple cr\u00edtica de esta teor\u00eda, actualmente en auge, servir\u00e1 adecuadamente para introducir lo que debe decirse espec\u00edficamente sobre la demonolog\u00eda b\u00edblica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">(1) El animismo, que es una rama de esa visi\u00f3n primitiva general de las cosas que se designa como espiritismo, es la teor\u00eda de que toda la Naturaleza est\u00e1 viva (v\u00e9ase Ladd, Phil. Rel., I, 89 s) y que todos los procesos naturales se deben a la operaci\u00f3n de voluntades vivientes. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">(2) Se supone que el polite\u00edsmo es el resultado del animismo. Los esp\u00edritus vagamente concebidos de la concepci\u00f3n anterior se elevan a la posici\u00f3n de deidades con nombres, caracteres fijos y funciones espec\u00edficas, organizadas en un pante\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">(3) Se supone que la demonolog\u00eda b\u00edblica se debe al disolvente del monote\u00edsmo sobre el polite\u00edsmo contempor\u00e1neo. Los hebreos entraron en contacto con las naciones circundantes, especialmente durante los per\u00edodos Pers, Bab y Gr, y el monote\u00edsmo hizo sitio al paganismo reduciendo sus deidades a la dimensi\u00f3n de demonios. No se les niega toda realidad objetiva, pero s\u00ed la dignidad y las prerrogativas de la deidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>2. Objeciones a la teor\u00eda:<\/strong> Las objeciones a esta ingeniosa teor\u00eda son demasiadas y demasiado serias para ser superadas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">(1) La conexi\u00f3n gen\u00e9tica entre animismo y polite\u00edsmo no est\u00e1 clara. De hecho, el car\u00e1cter religioso espec\u00edfico del animismo es totalmente problem\u00e1tico. Pertenece a la categor\u00eda de la filosof\u00eda primitiva m\u00e1s que a la de la religi\u00f3n. Es dif\u00edcil rastrear el proceso por el cual esp\u00edritus sin nombre y con caracter\u00edsticas de lo m\u00e1s vagas se convierten en deidades -especialmente es dif\u00edcil entender c\u00f3mo s\u00f3lo ciertos esp\u00edritus son elevados a la categor\u00eda de deidades. M\u00e1s grave a\u00fan, el polite\u00edsmo y el animismo han coexistido sin estrecha combinaci\u00f3n o asimilaci\u00f3n real (V\u00e9ase Sayce, Babylonia and Assyria, 232; Rogers, Religion of Babylonia and Assyria, 75 f) durante un largo curso de la historia. Parece como si el animismo y el polite\u00edsmo tuvieran una raz\u00f3n de ser, un origen y un desarrollo diferentes. Es, al menos, inseguro construir una teor\u00eda sobre la base de una conexi\u00f3n tan insegura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">(2) La interpretaci\u00f3n de las deidades paganas como demonios no indica en absoluto que el polite\u00edsmo sea la fuente de la demonolog\u00eda b\u00edblica. Por principios generales, parece mucho m\u00e1s probable que la categor\u00eda de demonios ya fuera familiar, y que la conexi\u00f3n con el polite\u00edsmo provocara una extensi\u00f3n de su aplicaci\u00f3n. Un vistazo al Antiguo Testamento mostrar\u00e1 cu\u00e1n comparativamente leve y sin importancia ha sido la influencia del polite\u00edsmo pagano en el pensamiento b\u00edblico. La demonolog\u00eda del AT se limita a los siguientes pasajes: Lev 16:21, 22; 17:7; Is 13:21; 34:13; Dt 32:17; Sal 106:37 (comentado en otro lugar; v\u00e9ase COMUNI\u00d3N CON LOS DEMONIOS). Gesenio dice muy bien de Lev 16,21 que est\u00e1 \u00abvejado por las numerosas conjeturas de los int\u00e9rpretes\u00bb. Si se acepta la opini\u00f3n moderna predominante, encontramos en ella un punto de encuentro real entre la superstici\u00f3n popular y la religi\u00f3n de Jeh (v\u00e9ase AZAZEL). Seg\u00fan Driver (HDB, I, 207), este elemento del ritual lev\u00edtico \u00abten\u00eda la intenci\u00f3n de ser una declaraci\u00f3n simb\u00f3lica de que la tierra y el pueblo estaban ahora purgados de culpa, y que sus pecados eran entregados al esp\u00edritu maligno al que se consideraba que pertenec\u00edan, y cuyo hogar estaba en el desierto desolado alejado de las moradas humanas (ver 22, en una tierra aislada)\u00bb. No se podr\u00eda buscar un ejemplo m\u00e1s llamativo de la manera en que la religi\u00f3n de Jeh manten\u00eda el espiritismo popular a una distancia segura. Lev 17,7 (ver COMUNI\u00d3N CON LOS DEMONIOS) se refiere a la participaci\u00f3n en los ritos del culto pagano. Los dos pasajes -Isa 13:20, 21; 34:13, 14- son po\u00e9ticos y realmente no implican nada en cuanto a la propia creencia del escritor. Las criaturas, tanto las que se ven como las que no, que se supone habitan en lugares abandonados por el hombre, se utilizan, como cualquier poeta podr\u00eda utilizarlas, para proporcionar los detalles de una v\u00edvida imagen verbal de la soledad deshabitada. No hay pruebas directas de que la narraci\u00f3n de la Ca\u00edda (Gn 3:1-19) tenga relaci\u00f3n alguna con la demonolog\u00eda (v\u00e9ase HDB, I, 590 n.), y la sugerencia de Whitehouse de que la menci\u00f3n de los s\u00e1tiros y los monstruos nocturnos de la mitolog\u00eda actual con criaturas como los chacales, etc., implica \u00abque se consideraba que los demonios resid\u00edan m\u00e1s o menos en todos estos habitantes animales de la soledad en ruinas\u00bb es claramente fantasiosa. Es casi sorprendente descubrir que todo lo que se puede afirmar de la demonolog\u00eda en el Antiguo Testamento est\u00e1 confinado a un peque\u00f1o grupo de pasajes que son legales <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>El origen de los demonios<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto de demonios evolucion\u00f3 durante el exilio babil\u00f3nico. Probablemente bajo la influencia de los persas, los jud\u00edos comenzaron a especular sobre el origen de los demonios.<br>Una perspectiva antigua que explica el origen de los esp\u00edritus malignos o demonios se encuentra en el libro de 1 Enoc (v\u00e9ase Wright, The Origin). El libro de G\u00e9nesis describe la uni\u00f3n de los hijos de Dios con las hijas de los hombres (Gn 6:4). Con base en esta narraci\u00f3n, el libro de 1 Enoc afirma que los descendientes de esta relaci\u00f3n, los \u201cfamosos guerreros de la antig\u00fcedad\u201d (Gn 6:4 NRSV), eran gigantes que devoraron todo el sustento en la tierra hasta que fue consumida (1 Enoc 7:2). En este aspecto, los gigantes se volvieron contra la humanidad por sus provisiones (1 Enoc 7:4). Debido a que hab\u00edan perjudicado a la humanidad, la descendencia de la uni\u00f3n entre \u00e1ngeles y humanos deb\u00eda destruida (1 Enoc 10:15). A su muerte, los esp\u00edritus malignos salieron de sus cuerpos, y a estos se les permiti\u00f3 vagar libremente por la tierra (1 Enoc 15:9). Parece ser que estos demonios tienen pocas restricciones hasta los \u00faltimos d\u00edas (1 Enoc 16:1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el libro de Jubileos, en los d\u00edas posteriores al Diluvio, estos esp\u00edritus malignos comenzaron a molestar a los hijos de No\u00e9 (Jubileos 10:1\u201313). No\u00e9 or\u00f3 a Dios para que estos esp\u00edritus fueran atados y retenidos para su juicio. Pero Mastema, un esp\u00edritu maligno principal, solicit\u00f3 que algunos de los esp\u00edritus fueran dejados a su disposici\u00f3n para corromper a la humanidad. Dios accedi\u00f3 y dej\u00f3 una d\u00e9cima parte de los esp\u00edritus malignos (Jubileos 10:4\u20136). Los esp\u00edritus malignos fueron enviados para hacer que la humanidad pecara (Jubileos 11:4\u20136).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Demonios en la literatura extrab\u00edblica del juda\u00edsmo antiguo:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la enfermedad, la tragedia o la calamidad ocurr\u00edan en el antiguo Israel, las Escrituras hebreas tend\u00edan a ver a Dios obrando. Sin embargo, en la literatura extrab\u00edblica, los esp\u00edritus malignos generalmente se consideraban responsables de estas tragedias. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ejemplo, en el libro de 1 Enoc 15:8\u201312 los esp\u00edritus malignos se describen como violentos: causaban destrucci\u00f3n, enfermedades y atacaban a los humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ciertos textos del juda\u00edsmo antiguo se produce un desarrollo fundamental que explica muchas de las estructuras mentales relacionadas con el diablo y los demonios en los relatos del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar hay una serie de textos que desarrollan G\u00e9nesis 1\u20133 (donde se identifica al diablo con la serpiente) de tal manera que explican c\u00f3mo el pecado, la enfermedad y la muerte f\u00edsica entraron en el mundo como consecuencia de la tentaci\u00f3n del diablo a Ad\u00e1n y Eva (Barr, 16\u201320).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Segundo, existen algunos textos, muchos de ellos pertenecientes a la tradici\u00f3n apocal\u00edptica, que desarrollan G\u00e9nesis 6:1\u20134 para dar cuenta de la presencia de \u00ab\u00e1ngeles ca\u00eddos\u00bb. As\u00ed pues, aunque la tradici\u00f3n de la \u00abca\u00edda\u00bb no se desarroll\u00f3 mucho en el propio AT, adopta un papel central en algunos textos del juda\u00edsmo posterior, y esto se convierte en algo fundamental para entender la batalla de Jes\u00fas contra el diablo en sus tentaciones, exorcismos, ministerio de predicaci\u00f3n y en su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-10.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43994\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-10\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-10.png\" data-orig-size=\"1232,1588\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-10\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-10.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-10.png?resize=486%2C626&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43994\" width=\"486\" height=\"626\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ejemplo de este desarrollo lo encontramos en Sabidur\u00eda 2:24: \u00abmas por envidia del diablo entr\u00f3 la muerte en el mundo, y tienen que sufrirla los que le pertenecen\u00bb. La relaci\u00f3n entre diablo y muerte se ampli\u00f3 a la del diablo y la enfermedad, y esto forma el paradigma fundamental del ministerio de sanidades y exorcismos de Jes\u00fas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, debido a que el diablo tent\u00f3 a Eva (en la tradici\u00f3n jud\u00eda es sobre Eva, y no Ad\u00e1n, que recae la culpa [Eclo 25:24]), se le vino a relacionar con la falsa ense\u00f1anza; de ah\u00ed que la confesi\u00f3n que hacen los demonios de la condici\u00f3n de Hijo de Jes\u00fas dif\u00edcilmente se pueda considerar \u00abinteligente\u00bb (v\u00e9ase el apartado 12).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto con G\u00e9nesis 3; G\u00e9nesis 6:1\u20134 fue fundamental para el desarrollo de la demonolog\u00eda. En el juda\u00edsmo antiguo el diablo se convierte en una figura del mal, y se desarrolla toda una mitolog\u00eda, principalmente en torno a G\u00e9nesis 6:1\u20134. De este modo, 1 Enoc 6\u201311 relata la rebeli\u00f3n de los \u00e1ngeles (\u00ablos Guardianes\u00bb), que a su vez influenci\u00f3 Jubileos (e. g., 1 En. 5:10\u201311). Jubileos, escrito a mediados del siglo II a. C., es una de las primeras y m\u00e1s extensas reelaboraciones de las historias del G\u00e9nesis y la primera mitad del \u00c9xodo, y resulta significativo que a los \u00e1ngeles, que aparecen ocasionalmente en G\u00e9nesis, se les da un papel m\u00e1s relevante, y que a los demonios, que nunca aparecen en G\u00e9nesis y \u00c9xodo, tambi\u00e9n se les destaca. Otros ejemplos significativos de la ca\u00edda de los \u00e1ngeles se encuentran en los *Manuscritos del Mar Muerto (CD-A II, 18\u201321; 4Q203; 4Q531; 4Q532; 4Q533).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comunidad del Qumr\u00e1n estaba convencida de que pod\u00edan protegerse de los efectos de los demonios y de los esp\u00edritus malignos. Su literatura contiene maldiciones sobre Satan\u00e1s y sus malvados asistentes (4T286\u20137). Esta comunidad percibi\u00f3 un conflicto entre los hijos de la luz y los hijos de la oscuridad, y cre\u00eda que pod\u00edan protegerse de los hijos de la oscuridad cantando salmos o poemas de exorcismo (4Q510 1.4\u20139). En estos escritos se pueden identificar ciertos demonios por nombre, incluido Lilit (\u05dc\u05b4\u05bc\u05d9\u05dc\u05b4\u05d9\u05ea, lilit; traducido como \u201cave nocturna\u201d en Is 34:14 NVI).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, el diablo, que en el AT es un acusador, se convierte en una figura del mal. Por lo tanto, vemos que se va desarrollando un creciente dualismo en el per\u00edodo intertestamentario, as\u00ed como un inter\u00e9s cada vez mayor por los demonios. Un ejemplo interesante de esto es Belial, que en el AT denota algo as\u00ed como la \u00abinutilidad\u00bb o \u00abperversi\u00f3n\u00bb, pero no en el sentido de un personaje celestial que se opone a Dios. Sin embargo en el per\u00edodo intertestamentario se convierte en una figura sat\u00e1nica (e. g., T. Dn 1:7\u20139; 1QM I, 13\u201315; 1QHa XI, 28\u201329).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El diablo destaca por su ausencia en 4 Esdras y su papel es pr\u00e1cticamente nulo en la literatura rab\u00ednica, lo que se explicar\u00eda por el hecho de que no existiera expectativa alguna sobre su destrucci\u00f3n en los \u00faltimos tiempos, de que su papel fuera reemplazado por la \u00abpulsi\u00f3n maligna\u00bb, y por la reacci\u00f3n rab\u00ednica a la teolog\u00eda cristiana.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-large-font-size\"><strong>Demonios en el N.T:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La creencia en la existencia y actividad de los demonios no se limita al NT. Las religiones del mundo antiguo ten\u00edan una concepci\u00f3n casi universal de los esp\u00edritus malignos o demonios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas de estas religiones hab\u00edan desarrollado una demonolog\u00eda bastante extensa <em>(Ver mas a detalle el Excursus &#8211; Deomonolgia en las culturas antiguas)<\/em>. La religi\u00f3n egipcia inclu\u00eda el uso de encantamientos m\u00e1gicos para ahuyentar enfermedades y desgracias causadas por esp\u00edritus mal\u00e9volos. La creencia popular griega postulaba una clase de seres espirituales (posiblemente esp\u00edritus de los muertos) entre los hombres y los dioses. Estos seres pod\u00edan afligir a las personas con locura y enfermedad. El zoroastrismo conceb\u00eda un dualismo en el mundo de los esp\u00edritus, con un reino oscuro de demonios bajo la direcci\u00f3n de Ahriman en guerra contra los esp\u00edritus de la luz dirigidos por Ahura Mazda. Aunque el concepto hebreo de la soberan\u00eda de Yahv\u00e9 minimiz\u00f3 el desarrollo de la demonolog\u00eda en los escritos can\u00f3nicos (Job 1:6-12; 1 Sam 16:14-23; 1 Cr 21:1; Zac 3:1-2), la literatura jud\u00eda comenz\u00f3 en el periodo intertestamentario a explayarse sobre el origen y la actividad de los esp\u00edritus mal\u00e9volos. Se dec\u00eda que miles de demonios estaban al lado de cada hombre, amenazando con entrar en la personalidad y causar enfermedad y angustia. Se suger\u00edan diversos procedimientos y conjuros para protegerse de ellos. En este contexto de preocupaci\u00f3n generalizada por la influencia da\u00f1ina de los esp\u00edritus malignos, la concepci\u00f3n del NT resulta clara.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Terminolog\u00eda usada: <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los documentos del Nuevo Testamento dan por sentada la existencia de los demonios y utilizan varios t\u00e9rminos para referirse a ellos. El Textus Receptus recoge la palabra daim\u014dn en Mateo 8:31; Marcos 5:12; Lucas 8:29; y Apocalipsis 16:14; 18:2, aunque algunos manuscritos atestiguan su uso s\u00f3lo en el pasaje mateano. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mucho m\u00e1s com\u00fan es la forma diminutiva daimonion, que aparece m\u00e1s de 60 veces, sobre todo en los Evangelios. (N\u00f3tese que Pablo utiliza este t\u00e9rmino en su discurso de Hechos 17 y en 1 Cor 10:20-21 con referencia a dioses paganos). En unos pocos casos la palabra pneuma sin ning\u00fan modificador se refiere a demonios (Mt 8:16; Lc 9:39; 10:20), pero lo habitual es describir el car\u00e1cter del esp\u00edritu. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia, las frases pneuma akatharton o to akatharton pneuma aparecen con frecuencia en Marcos y Lucas (pero s\u00f3lo dos veces en Mateo). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un demonio tambi\u00e9n se denomina pneuma poneron en Mt 12:45 = Lc 11:26, y Lucas vuelve a utilizar el t\u00e9rmino en 7:21; 8:2; y Hch 19:12-16. Una referencia singular a un pneuma daimoniou akathartou se encuentra en Lucas 4:33. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-9.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43992\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-9\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-9.png\" data-orig-size=\"856,1422\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-9\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-9.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-9.png?resize=194%2C322&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43992\" width=\"194\" height=\"322\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mateo parece preferir el t\u00e9rmino daimoniou akathartou. Mateo parece preferir el t\u00e9rmino daimonion. Marcos utiliza con frecuencia tanto pneuma akatharton como daimonion. Lucas emplea una mayor variedad de t\u00e9rminos. Adem\u00e1s de estos sustantivos, los Evangelios emplean el participio daimonizomai para describir el fen\u00f3meno. Se dice que una persona \u00abtiene un demonio\u00bb o que est\u00e1 \u00abendemoniada\u00bb. La traducci\u00f3n castellana \u00abpose\u00eddo por el demonio\u00bb para el participio se entiende err\u00f3neamente si se asocia con la idea de propiedad. El t\u00e9rmino designa m\u00e1s bien la influencia o el control ejercido sobre una persona por el demonio presente<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo a la LXX, el NT utiliza el t\u00e9rmino diabolos; aunque el t\u00e9rmino griego generalmente significa \u00abcalumniador\u00bb (\u00abOdi\u00f3 m\u00e1s a los calumniadores [diabolous] que a los ladrones\u00bb [Jenofonte, Ages. 11.5]), en el NT se emplea para referirse al principal enemigo de Jes\u00fas y del reino de Dios. El vocablo diabolos no se usa nunca en Marcos, pero aparece seis veces en Mateo, cinco en Lucas (2\u00d7 en Hechos) y tres en Juan. El otro t\u00e9rmino principal es satanas, que aparece en cuatro ocasiones en Mateo, seis en Marcos, cinco en Lucas (2\u00d7 en Hechos) y una en Juan.<br>Beelzeboul se emplea en Mateo 10:25; 12:24 (\/\/ Mc 3:22; Lc 11:15); Mateo 12:27 (\/\/ Lc 11:18\u201319). El sentido que pretende tener es el de \u00abse\u00f1or de la casa\u00bb (v\u00e9ase Mt 10:25b), donde z\u0115b\u00fbl significa \u00abaltura, morada, vivienda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se hace referencia al diablo como \u00abel maligno\u00bb (ho pon\u0113ros) en Mateo 13:19, 38 (v\u00e9ase tambi\u00e9n Jn 17:15). La petici\u00f3n final del Padrenuestro (Mt 6:13; Lc 11:4) ha sido interpretada tradicionalmente en Occidente como \u00abl\u00edbranos del mal\u00bb (rysai h\u0113mas apo tou pon\u0113rou); sin embargo, es posible que la tradici\u00f3n Oriental est\u00e9 en lo cierto al entenderlo como \u00abl\u00edbranos del maligno\u00bb (Davies y Allison, 1:614\u201315); Mateo 5:37 tal vez se refiera tambi\u00e9n al \u00abmaligno\u00bb en lugar del abstracto \u00abmal\u00bb. El t\u00e9rmino \u00abel tentador\u00bb (ho peiraz\u014dn) se usa solamente una vez (Mt 4:3); \u00abpr\u00edncipe de los demonios\u00bb (ho arch\u014dn t\u014dn daimoni\u014dn) aparece en Mateo 9:23; 12:24 (\/\/ Mc 3:22; Lc 11:15); en la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a es \u00abel enemigo\u00bb (ho echthros [Mt 13:39; Lc 10:19]); en Juan 12:31; 16:11 es \u00abel pr\u00edncipe de este mundo\u00bb (ho arch\u014dn tou kosmou toutou) (cf. Juan 14:30).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Descripci\u00f3n de la actividad<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varios tipos de aflicci\u00f3n f\u00edsica se atribuyen a la obra de esp\u00edritus malignos. Pueden causar un comportamiento violentamente demente (Mt 8:28 = Mc 5:1-5), la incapacidad de hablar (Mt 9:32) o de o\u00edr (Mc 9:25), ceguera (Mt 12:22), caracter\u00edsticas de epilepsia (Lc 9:39) y tendencias aparentes a la autodestrucci\u00f3n (Mt 17:15). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La posibilidad de que sean responsables de otros males no nombrados espec\u00edficamente se sugiere en la declaraci\u00f3n resumida de Mateo 8:16. All\u00ed muchos \u00abendemoniados\u00bb fueron llevados a Jes\u00fas, quien expuls\u00f3 a los esp\u00edritus y \u00absan\u00f3 a todos los enfermos\u00bb. Como indica la referencia anterior, los escritores evang\u00e9licos no explican claramente la relaci\u00f3n entre demonizaci\u00f3n y enfermedad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un lado, no todas las enfermedades se atribuyen a la presencia real de esp\u00edritus malignos. Es significativo que las declaraciones resumidas de los 3 evangelios (Mateo 4:24; Marcos 1:32; y Lucas 7:21) enumeran a los \u00abendemoniados\u00bb como una categor\u00eda separada de los que padecen otras enfermedades. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marcos diferencia especialmente entre los dos, no utilizando nunca la palabra \u00abcurar\u00bb (therapeu\u014d) en referencia a una persona endemoniada. Adem\u00e1s, se habla del mismo s\u00edntoma como enfermedad en una referencia (Mt 4:25) y como demonizaci\u00f3n en otra (Mt 17:15). Por otra parte, la construcci\u00f3n gramatical de Mt 10:1 implica que las actividades de los disc\u00edpulos de expulsar demonios y curar enfermedades se derivaban de su \u00abautoridad sobre los esp\u00edritus inmundos\u00bb. La inferencia parece ser que en los exorcismos se rompe el poder de los demonios que operan directamente sobre los individuos, mientras que las curaciones superan las influencias indirectas de los esp\u00edritus mal\u00e9volos (Kallas 1961: 78-79). El apoyo a esta inferencia se extrae del hecho de que Mateo utiliza el t\u00e9rmino therapeu\u014d con indiferencia en cuanto a si en un pasaje se trata del enfermo o del endemoniado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En contraste con la mayor parte de la literatura contempor\u00e1nea, el NT no hace conjeturas altamente especulativas sobre el origen de estos esp\u00edritus o descripciones de apariciones materializadas. Se hace hincapi\u00e9 en la actividad de las fuerzas demon\u00edacas, especialmente en relaci\u00f3n con el ministerio de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Los exorcismos de Jes\u00fas en los sin\u00f3pticos<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tres sin\u00f3pticos coinciden en que la expulsi\u00f3n de demonios fue un aspecto muy significativo del ministerio de Jes\u00fas. Los pasajes de Beelzebul (Mateo 12:25-29; Marcos 3:23-27; Lucas 11:17-22) describen claramente el poder de Jes\u00fas sobre los demonios como la prueba de que el reino de Dios hab\u00eda irrumpido en el orden mundial actual. Ese reino se enfrentaba a algo m\u00e1s que una confederaci\u00f3n de fuerzas hostiles. Se enfrentaba a un reino opuesto de esp\u00edritus malignos gobernados por Beelzebul (a quien Jes\u00fas identific\u00f3 como Satan\u00e1s en Mateo 12:26-27). Por tanto, los exorcismos de Jes\u00fas no eran meros incidentes aislados de compasi\u00f3n por individuos oprimidos por fuerzas mal\u00e9volas. Eran enfrentamientos directos con el reino del enemigo. Eran demostraciones del poder y la presencia del Reino de Dios. El \u00e9xito de los asaltos de Jes\u00fas indicaba que el jefe de ese reino maligno ya hab\u00eda sido atado, haciendo posible el despojo de su dominio. Sobre esa base, los demonios eran expulsados de la gente y los individuos eran liberados de la opresi\u00f3n de Satan\u00e1s para convertirse en part\u00edcipes de las bendiciones del Reino de Dios. Theissen sostiene que el ministerio de Jes\u00fas en este sentido fue absolutamente \u00fanico y se\u00f1ala que ning\u00fan otro hacedor de milagros carism\u00e1tico afirm\u00f3 jam\u00e1s que sus milagros presagiaban el fin del viejo mundo y el comienzo de una nueva era (1983: 278-79). Jes\u00fas fue el primero en establecer una conexi\u00f3n espec\u00edfica entre el exorcismo y la derrota escatol\u00f3gica de Satan\u00e1s (Leivestad 1954: 254; Twelftree 1985: 79-80).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-11.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43996\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-11\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-11.png\" data-orig-size=\"1130,916\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-11\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-11.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-11.png?resize=398%2C323&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43996\" width=\"398\" height=\"323\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La autoridad de Jes\u00fas sobre el poder de Satan\u00e1s se transmiti\u00f3 tambi\u00e9n a sus disc\u00edpulos. Los relatos de las comisiones en los tres evangelios relacionan la expulsi\u00f3n de demonios con el ministerio que Jes\u00fas autoriz\u00f3 a los disc\u00edpulos a continuar (Mateo 10:8; Marcos 3:13-19; 6:7-13; Lucas 9:1-2). De hecho, la \u00fanica actividad que se repite desde el resumen inicial del ministerio de Jes\u00fas, pasando por los relatos de sus milagros, hasta el encargo dado a sus disc\u00edpulos es la expulsi\u00f3n de demonios. El contexto tambi\u00e9n relaciona la comisi\u00f3n con la proclamaci\u00f3n del Reino de Dios. En la mente de Jes\u00fas, la expulsi\u00f3n de demonios aparece como uno de los indicadores m\u00e1s verificables de la llegada del Reino (Leivestad 1954: 254).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabe destacar la falta de referencia a cualquier f\u00f3rmula o procedimiento transmitido por Jes\u00fas a sus seguidores. En lugar de darles una t\u00e9cnica secreta, simplemente se les dota de su autoridad (exousia) sobre los esp\u00edritus. Esta observaci\u00f3n refleja el hecho de que la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas contrastaba claramente con el enfoque m\u00e1gico de otros exorcistas. El estudio de Hull sobre la pr\u00e1ctica exorcista hasta la \u00e9poca en que se escribieron los evangelios revel\u00f3 que, sin excepci\u00f3n, la expulsi\u00f3n de demonios estaba asociada a pr\u00e1cticas m\u00e1gicas (Hull 1974: 129). Por ese motivo, algunos estudiosos consideran que los relatos de exorcismos jud\u00edos y helen\u00edsticos son el trasfondo de la pr\u00e1ctica del NT. Sin embargo, David Bartlett, en un estudio cr\u00edtico de la forma, sostiene que los paralelismos jud\u00edos y helen\u00edsticos no son lo bastante cercanos a los relatos evang\u00e9licos como para considerarlos su fuente (1972). M\u00e1s bien, como se\u00f1ala Eitram, Jes\u00fas actuaba con una autoridad muy distinta de la de un mago o exorcista corriente, lo que hac\u00eda superfluo cualquier gesto t\u00e9cnico o el uso de nombres (Eitram 1966: 30). La autoridad absoluta de Jes\u00fas se pone de relieve en Mateo 8:28-34, donde la per\u00edcopa est\u00e1 estructurada para centrarse en la \u00fanica palabra de orden que efect\u00faa la liberaci\u00f3n de los endemoniados: \u00abVete\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de la autoridad de Jes\u00fas sobre Satan\u00e1s y sus demonios, el evangelio de Mateo describe un conflicto continuo entre las fuerzas del maligno y los hijos del Reino de Dios en la era actual (13:36-43). En los seudep\u00edgrafos Jubileos (10:5-9) y 1 Enoc (15:11-16:1) se permite que los poderes demon\u00edacos act\u00faen contra el hombre. Sin embargo, el resultado final no est\u00e1 en duda, y seg\u00fan Mateo 25:41 Satan\u00e1s y sus \u00ab\u00e1ngeles\u00bb ser\u00e1n confinados en \u00faltima instancia al fuego eterno (comp\u00e1rese esta referencia con una serie de alusiones en la literatura intertestamentaria citadas por Langton [1942: 238-44]).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Exorcismos realizados por Jes\u00fas como derrota del reino de Satan\u00e1s<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el sentido estricto de la palabra, exorcismo significa que alguien est\u00e1 pose\u00eddo por un esp\u00edritu maligno y este esp\u00edritu maligno es expulsado (Twelftree, 13). Cabe distinguir esto de aquellos casos en los que alguien est\u00e1 siendo oprimido por un esp\u00edritu maligno y este es ahuyentado (Deines, 368). Esto se corresponde con la distinci\u00f3n que muchos autores hacen entre posesi\u00f3n demon\u00edaca y opresi\u00f3n demon\u00edaca, tema al que volveremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los Evangelios, los \u00abexorcismos\u00bb indudablemente se consideran una forma de *\u00absanidad\u00bb, y en cada uno de los Evangelios Sin\u00f3pticos (Juan no narra ning\u00fan exorcismo) se puede entrever una relaci\u00f3n concreta entre exorcismo y sanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marcos incluye diez historias de sanidades, pero s\u00f3lo una es una enfermedad atribuida expl\u00edcitamente a la actividad demon\u00edaca (Mc 9:14\u201329). De las nueve curaciones restantes, tal vez se pueda deducir una causa demon\u00edaca en una de ellas (Mc 1:29\u201331; 1:40\u201345; 2:1\u201312; 3:1\u20136; 5:21\u201343; 6:54\u201356; 7:31\u201337; 8:22\u201326; 10:46\u201352). En conjunto, hay cuatro historias de \u00abexorcismos\u00bb. Tres de estas (Mc 1:21\u201328; 5:1\u201320; 7:24\u201330) podr\u00edan interpretarse como curaciones de \u00abenfermedades mentales\u00bb. Una cuarta, Marcos 9:14\u201329, ya mencionado, es sin duda la curaci\u00f3n de una enfermedad f\u00edsica. Luego est\u00e1n los pasajes a modo de resumen en los que se describe a Jes\u00fas sanando a los enfermos y echando fuera demonios de los pose\u00eddos (Mc 1:32\u201334; 3:10\u201312). Marcos 1:34 distingue entre enfermedades que son sanadas y demonios que son expulsados. Hay tambi\u00e9n una descripci\u00f3n de los disc\u00edpulos sanando y realizando exorcismos (Mc 6:13) donde se establece alg\u00fan tipo de distinci\u00f3n. Aunque podr\u00eda defenderse que debe distinguirse entre los dos grupos de historias \u2014sanidades y exorcismos\u2014 (Mc 9:14\u201329 es una excepci\u00f3n), ser\u00eda leg\u00edtimo argumentar que los evangelistas suponen que Satan\u00e1s era la \u00abcausa\u00bb de la enfermedad, y por tanto que todas las sanidades cabe interpretarlas como \u00abliberaciones\u00bb (v\u00e9ase el apartado 10); sin embargo, a la vista de la distinci\u00f3n establecida anteriormente entre posesi\u00f3n y opresi\u00f3n demon\u00edacas, ser\u00eda un error interpretar todas las curaciones como \u00abexorcismos\u00bb (un punto de vista sugerido por B\u00f6cher, 80).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mateo parece convertir los l\u00edmites entre curaci\u00f3n y exorcismo en algo m\u00e1s fluido. Atribuye a los demonios casos de mudez (Mt 9:32\u201333 [esta historia no est\u00e1 recogida por Marcos]), ceguera y mudez (Mt 12:22\u201323 [ausente en Marcos]) y epilepsia (Mt 17:14\u201321 [este es un paralelo de Mc 9:14\u201329, pero s\u00f3lo en Mateo se dice que el chico es un \u00abepil\u00e9ptico\u00bb [Mt 17:15]). Adem\u00e1s, enumera la posesi\u00f3n demon\u00edaca junto con la epilepsia y la par\u00e1lisis como enfermedades que Jes\u00fas \u00abcur\u00f3\u00bb (Mt 4:24). Al igual que Marcos, tambi\u00e9n incluye res\u00famenes acerca de la actividad de Jes\u00fas como sanador y exorcista (Mt 8:16\u201317), aunque la distinci\u00f3n entre sanidad y exorcismo no es tan clara en el paralelo de Marcos 1:32\u201334. Mateo no tiene un pasaje paralelo de Marcos 6:13, que habla de la actividad de los disc\u00edpulos como sanadores y exorcistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lucas \u00abdifumina las l\u00edneas entre la sanidad y la actividad demon\u00edaca m\u00e1s que cualquier otro autor del Nuevo Testamento\u00bb (Thomas, 225). En los res\u00famenes vemos una mezcla de sanidades y exorcismos; as\u00ed, en Lucas 4:40\u201341 observamos una estructura de la frase que da a entender dos partes dentro de una misma actividad. Como dice J. Nollan, \u00abexorcizar no es, como en Marcos, una actividad independiente: a medida que los enfermos eran sanados, los demonios sal\u00edan de ellos. Como hab\u00eda sucedido con la ense\u00f1anza de Jes\u00fas (v 33), tambi\u00e9n ahora sus manos sanadoras eliminan los demonios\u00bb (Nolland, 214).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s adelante, en Lucas 6:18\u201319 tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n que \u00aby los que hab\u00edan sido atormentados de esp\u00edritus inmundos eran sanados\u00bb. Esto indica un estrecho v\u00ednculo entre la sanidad y el exorcismo. El informe dado a *Juan el Bautista en Lucas 7:21\u201323 tambi\u00e9n vincula la posesi\u00f3n demon\u00edaca (obs\u00e9rvese el uso del t\u00e9rmino \u00abesp\u00edritus malignos\u00bb) y la enfermedad. En Lucas 8:2 leemos que \u00aby algunas mujeres que hab\u00edan sido sanadas de esp\u00edritus malos y de enfermedades\u00bb. En Lucas 10:17\u201320 el sometimiento de los demonios muy probablemente incluye tantos exorcismos como sanidades. La historia del demonio mudo en Lucas 11:14 nuevamente une lo demon\u00edaco con la enfermedad f\u00edsica. Tambi\u00e9n la historia de la curaci\u00f3n de la mujer encorvada \u00abque Satan\u00e1s hab\u00eda atado dieciocho a\u00f1os\u00bb en Lucas 13:10\u201317 podr\u00eda sugerir que, para Lucas, la enfermedad es provocada generalmente por el diablo. Tambi\u00e9n resulta llamativa la historia de la curaci\u00f3n de la suegra de Pedro, en la que Jes\u00fas se inclin\u00f3 sobre ella y reprendi\u00f3 la fiebre y esta la abandon\u00f3 (Lc 4:38). Como se\u00f1ala J. Green, \u00abLucas dibuja esta escena como si de un exorcismo se tratara, aunque no se haga menci\u00f3n de los demonios per se\u00bb (Green 1997, 225). Esto es, Jes\u00fas \u00abse inclin\u00f3 sobre ella\u00bb, un pr\u00e1ctica que tiene afinidades con los exorcismos de los Papiros M\u00e1gicos (PGM 4:745, 1229, 2735), y \u00abreprendi\u00f3\u00bb (epetim\u0113sen) la fiebre del mismo modo que hab\u00eda reprendido (epitim\u0113sen) al demonio en la historia anterior (Lc 4:35), la curaci\u00f3n de un hombre con un esp\u00edritu inmundo (Lc 4:31\u201337). Una de las cosas sorprendentes que se aprecian aqu\u00ed es que tenemos lo que podr\u00eda describirse como una persona \u00abdevota\u00bb afligida por Satan\u00e1s (cf. Pablo y su aflicci\u00f3n provocada por un \u00abmensajero de Satan\u00e1s\u00bb [2 Cor 12:7\u20139]).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque Lucas, al igual que Marcos y Mateo, a menudo distingue entre \u00abcuraci\u00f3n\u00bb y \u00abexorcismo\u00bb, su visi\u00f3n general es que los demonios\/Satan\u00e1s son los responsables de la enfermedad. Tal como recalca Green, \u00abcasi todos los relatos de curaciones del tercer evangelio se presentan como un encuentro con las fuerzas diab\u00f3licas\u00bb (Green 1995, 78). Esto, tal como se encarga de se\u00f1alar el autor, puede apreciarse especialmente en Lucas 13:10\u201317. Puede que la afirmaci\u00f3n de Green pueda parecer exagerada si se analizan determinadas curaciones por separado; as\u00ed, los siguientes textos es posible que a primera vista no parezcan \u00abun encuentro con las fuerzas diab\u00f3licas\u00bb: Lucas 5:12\u201316 (limpieza de un leproso); Lucas 5:17\u201326 (curaci\u00f3n de un paral\u00edtico); Lucas 6:6\u201311 (curaci\u00f3n del hombre con la mano seca); Lucas 7:1\u201310 (curaci\u00f3n del siervo de un centuri\u00f3n); Lucas 7:11\u201317 (resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00edn); Lucas 8:40\u201356 (resurrecci\u00f3n de la ni\u00f1a y la curaci\u00f3n de la mujer hemorro\u00edsa); Lucas 14:1\u20136 (curaci\u00f3n de un hombre hidr\u00f3pico); Lucas 17:11\u201319 (curaci\u00f3n de diez leprosos); Lucas 18:35\u201343 (curaci\u00f3n de un mendigo ciego). No obstante, cuando estas sanidades se ven dentro del contexto de la tentaci\u00f3n de Jes\u00fas (Lc 4:1\u201313), el argumento de Green es s\u00f3lido porque esto forma un \u00abpreludio\u00bb (t\u00e9rmino que yo empleo) a la oposici\u00f3n contra Jes\u00fas, que comienza en Lucas 4:14. De modo que hay una oposici\u00f3n humana (e. g., Lc 4:16\u201330), una oposici\u00f3n demon\u00edaca que puede verse en los exorcismos (Lc 4:33\u201336, 41; 8:26\u201339), una oposici\u00f3n demon\u00edaca en la enfermedad con que se encuentra Jes\u00fas y una oposici\u00f3n demon\u00edaca en las fuerzas de la naturaleza. Todo ello son manifestaciones del \u00abmal c\u00f3smico\u00bb. Sin embargo, hay una clara excepci\u00f3n. La mudez de Zacar\u00edas (Lc 1:18\u201320) se contempla como un acto de Dios, y tal enfermedad (y posterior curaci\u00f3n [Lc 1:64]) destaca por s\u00ed misma en este Evangelio. Pero esta narraci\u00f3n tambi\u00e9n aparece en los dos primeros cap\u00edtulos de Lucas, que tienen su propio sabor especial \u00aba Septuaginta\u00bb. No s\u00f3lo el lenguaje recuerda a la \u00abSeptuaginta\u00bb, sino tambi\u00e9n algunas de las ideas teol\u00f3gicas. De manera que Zacar\u00edas y Elisabet son \u00abjustos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Se\u00f1or\u00bb (Lc 1:6). Con anterioridad a la venida del Mes\u00edas existe una receptividad a las buenas obras y la piedad. Tal vez tambi\u00e9n haya una \u00abreceptividad\u00bb a que Dios deje a alguien mudo. Cualquier obra del diablo est\u00e1 un tanto velada en Lucas 1\u20132 (Lc 1:79; 2:34), pero esto cambia en Lucas 4 cuando el diablo \u00absale de detr\u00e1s de la cortina y procede a enfrentarse directamente contra todo aquel a quien Dios manifieste su voluntad redentora\u00bb (Green 1997, 192).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, el cuadro general es que a medida que pasamos de Marcos a Mateo y luego a Lucas, la distinci\u00f3n entre exorcismo y curaci\u00f3n se hace menos clara. Pero en los tres Evangelios hay casos en los que Jes\u00fas sana mediante un exorcismo (v\u00e9ase m\u00e1s adelante sobre c\u00f3mo podr\u00eda interpretarse esto).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es sorprendente que en los exorcismos realizados por Jes\u00fas el \u00abritual\u00bb pr\u00e1cticamente no tenga ning\u00fan papel. En comparaci\u00f3n con otros \u00abexorcistas\u00bb, Jes\u00fas se abstuvo de utilizar medios f\u00edsicos para llevar a cabo un exorcismo. Comp\u00e1rese, por ejemplo, el exorcismo (o, por ser m\u00e1s precisos, el modo de \u00abahuyentar\u00bb al demonio) conseguido al quemar el coraz\u00f3n e h\u00edgado de un pez en Tob\u00edas 8:2\u20133 (cf. Tob 6:6\u20137, 16\u201318a). Josefo habla de un \u00abanillo\u00bb que se utilizaba en los exorcismos (Josefo, Ant. 8.46\u201348). Frente a esto vemos una llamativa falta de ritual en los exorcismos de Jes\u00fas. Ahora bien, en la historia del endemoniado gadareno podr\u00eda decirse que se incluye un \u00abritual\u00bb en el sentido m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino cuando los cerdos se precipitan al mar, \u00abse da una se\u00f1al inequ\u00edvoca de que el exorcismo ha tenido \u00e9xito\u00bb (Barrett, 56). Tambi\u00e9n podr\u00eda decirse, como hace T. Klutz, que existe un \u00abritual de reubicaci\u00f3n y \u201cantirito\u201d en el modo en que Jes\u00fas realiza exorcismos\u00bb (Klutz, 144). Este autor compara Lucas 8:26\u201339 con Lev\u00edtico 16:1\u201334, el ritual de Yom Kippur. Por un lado existen similitudes. Ambos textos tienen que ver con un rito de eliminaci\u00f3n o \u00abrito de reubicaci\u00f3n\u00bb (Klutz, 145). As\u00ed, la transferencia de los esp\u00edritus inmundos a los cerdos se corresponde con el chivo expiatorio que lleva los pecados de Israel al desierto (Lv 16:20\u201321). Pero, por otra parte, Klutz sostiene que tambi\u00e9n existen profundas diferencias. Por ejemplo, el ritual del chivo expiatorio sirve al \u00abinter\u00e9s colectivo\u00bb de expiar los pecados del pueblo de Israel (Lv 16:15\u201322), mientras que Jes\u00fas subordina la pureza colectiva a la individual (Lc 8:35\u201339); adem\u00e1s, el ritual del chivo expiatorio es \u00abiterativo\u00bb, mientras que los exorcismos de Jes\u00fas son \u00abescatol\u00f3gicos, culminantes y se producen una sola vez y para siempre\u00bb. Los exorcismos de Jes\u00fas ten\u00edan \u00abparte de una posici\u00f3n contracultural en relaci\u00f3n a la subcultura \u00e9tnica jud\u00eda de la sociedad palestina\u00bb (Klutz, 144). Klutz cree que los puntos de vista concretos de Jes\u00fas (tal vez \u00fanicos) acerca del ritual pueden a\u00f1adir a la historicidad de episodios como los del endemoniado gadareno y sugiere que Jes\u00fas se mostraba m\u00e1s cr\u00edtico con los c\u00f3digos de impureza jud\u00edos de lo que algunos expertos est\u00e1n dispuestos a admitir. Por consiguiente, incluso en este exorcismo, que contiene elementos ritualistas, el enfoque de Jes\u00fas parece ser distintivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro elemento peculiar es que generalmente Jes\u00fas no impone las manos como hace Abraham en 1QG\u00e9nesis Ap\u00f3crifo, donde se relata que Abraham (Abram) dijo: \u00abDe modo que or\u00e9 [por \u00e9l] [i. e., el rey de Egipto] y puse mis manos sobre su [cabeza]; y el azote sali\u00f3 de \u00e9l y el [esp\u00edritu] maligno fue expulsado [de \u00e9l], y vivi\u00f3\u00bb (1QGenAp XX, 28\u201329). Aunque normalmente Jes\u00fas no impone las manos a la hora de llevar a cabo un exorcismo, hay una o dos posibles excepciones que nosotros sepamos. Una se encuentra en Lucas 13:13: \u00abY puso las manos sobre ella; y ella se enderez\u00f3 luego, y glorificaba a Dios\u00bb. Esto, como ya se ha dicho antes, probablemente haya que interpretarlo como un exorcismo. Otra posible excepci\u00f3n es Lucas 4:40\u201341. Si bien la imposici\u00f3n de manos est\u00e1 relacionada con la curaci\u00f3n (Lc 4:40), esta curaci\u00f3n, como ya se ha mencionado con anterioridad, est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con el exorcismo (Lc 4:41).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas veces se ha dicho que los exorcismos de Jes\u00fas son bastante inusuales por cuanto generalmente no \u00abora\u00bb al realizarlos. En ocasiones se contrasta este hecho con la actividad de Hanina ben Dosa en b. Berakot 34b. Aqu\u00ed Hanina ben Dosa ora por el rabino Gamaliel, que hab\u00eda ca\u00eddo enfermo. Posteriormente explica: \u00abSi la oraci\u00f3n es fluida en mi boca, s\u00e9 que es aceptado; pero si no es as\u00ed, s\u00e9 que es rechazado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, Hanina ben Dosa ora por el hijo del rabino Johan\u00e1n ben Zakkai. Sin embargo, deber\u00edamos tener presente que esta curaci\u00f3n y la anterior no se describen como exorcismos. Por tanto, el contraste entre Jes\u00fas y Hanina ben Dosa no es tan marcado como algunos han querido ver. Esto es as\u00ed especialmente dado que el propio Jes\u00fas en algunas de sus \u00abcuraciones\u00bb a veces s\u00ed \u00abora\u00bb. Es mejor contrastar a Jes\u00fas con el Abraham de 1QG\u00e9nesis Ap\u00f3crifo, que ora por el rey de Egipto (tal como se ha citado). Cabe se\u00f1alar que si bien Jes\u00fas no suele \u00aborar\u00bb en sus exorcismos, todo su ministerio de exorcismos se sustenta en una intensa vida de oraci\u00f3n. En este sentido resulta interesante el pasaje de Marcos 9:29: \u00abEsta clase con nada puede salir, sino con oraci\u00f3n\u00bb (LBLA). Esto da a entender que la oraci\u00f3n subyace a todo su ministerio de exorcismos, en lugar de ser utilizada en ese caso concreto. De hecho, en este exorcismo (Mc 9:14\u201329) Jes\u00fas no \u00abora\u00bb para echar fuera el esp\u00edritu. La interpretaci\u00f3n de que el texto est\u00e1 hablando de la vida de oraci\u00f3n que sustenta el exorcismo parece ser la que sosten\u00edan los escribas posteriores que a\u00f1adieron \u00aby ayuno\u00bb (los mejores testigos textuales omiten \u00aby ayuno\u00bb [\u05d0* B 0274]); de ah\u00ed que esta tradici\u00f3n posterior est\u00e9 sugiriendo que del mismo modo que la oraci\u00f3n sustenta el ministerio del exorcismo, tambi\u00e9n lo hace el ayuno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una diferencia m\u00e1s entre los exorcismos de Jes\u00fas y los pocos exorcismos jud\u00edos que conocemos es que Jes\u00fas no utiliza un nombre poderoso como era t\u00edpico de los exorcismos (tanto jud\u00edos como paganos). Jes\u00fas tampoco emplea la f\u00f3rmula \u00abTe conjuro\u00bb. Sobre el uso de nombres poderosos y la adjuraci\u00f3n, v\u00e9anse los Papiros M\u00e1gicos de Par\u00eds, l\u00edneas 3018\u20133028 (pero t\u00e9ngase en cuenta de que est\u00e1 fechado en torno al a\u00f1o 300 A. D.): \u00abTras colocar [al paciente] frente [a ti], conj\u00faralo [horkize]. Este es el conjuro [horkismos]: \u201cTe conjuro [horkiz\u014d] por el dios de los hebreos, Jes\u00fas, IABA IA\u0112 ABRA\u014cTH AIA TH\u014cTH ELE EL\u014c A\u0112\u014c EOY IIIBAECH ABARMAS IABARAO U ABELBEL L\u014cNA ABRA MAROIA BRAKI\u014cN, que aparece en el fuego, que est\u00e1 en medio de la tierra, nieve y niebla, TANN\u0112TIS; haz que tu \u00e1ngel, el implacable, descienda y asigne el demonio que vuela alrededor de su forma, el cual dios form\u00f3 en su santo para\u00edso\u201d\u00bb (Betz, 96 [las may\u00fasculas indican nombres m\u00e1gicos que generalmente no se pueden traducir]). Por contra, en los exorcismos de Jes\u00fas simplemente hay un mandato: \u00abYo te ordeno\u00bb (Mc 9:25). \u00c9l no utiliza un nombre poderoso; el poder reside en su propio \u00abYo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Excursus &#8211; Historicidad de los exorcismos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\">Seis son los argumentos que se pueden presentar a favor de la historicidad de los exorcismos. En primer lugar, es improbable que la iglesia primitiva inventara relatos de exorcismos, ya que las narraciones pertenecen a una tradici\u00f3n temprana y primitiva. Obs\u00e9rvese el primer exorcismo en Marcos (Mc 1:23\u201328), que contiene un modismo arameo (lit., \u00abun hombre en un esp\u00edritu inmundo\u00bb [Mc 1:23]) y un t\u00edtulo mesi\u00e1nico poco usual (\u00abel Santo de Dios\u00bb [Mc 1:24]). Segundo, los adversarios de Jes\u00fas no discuten que Jes\u00fas echara fuera demonios; m\u00e1s bien sugieren que expulsa demonios por el pr\u00edncipe de los demonios (Mc 3:22\u201327 [\/\/ Mt 12:22\u201330; Lc 11:14\u201315, 17\u201323). Ya en Justino M\u00e1rtir (Dial. 69.6\u20137) encontramos la tradici\u00f3n de que Jes\u00fas era considerado un mago, un punto de vista que aparece en la tradici\u00f3n rab\u00ednica posterior (b. Sanh. 43a). Tercero, el nombre de Jes\u00fas era utilizado por otros en los exorcismos (Lc 10:17; Hechos 19:13), lo que da a entender que Jes\u00fas contaba con una reputaci\u00f3n como exorcista. Cuarto, Hay dichos adem\u00e1s de historias de exorcismos (incluidas en m\u00faltiples fuentes). Quinto, si Jes\u00fas como exorcista fuera una invenci\u00f3n de la iglesia primitiva, esperar\u00edamos encontrar formas similares a las que conocemos del mundo jud\u00edo y grecorromano. Dos elementos ausentes en los exorcismos de Jes\u00fas que est\u00e1n registrados son el uso de ayudas f\u00edsicas (cf. Tob\u00edas) y el uso de un nombre poderoso o f\u00f3rmula (v\u00e9ase el apartado 6 sobre el debate acerca de la oraci\u00f3n y la imposici\u00f3n de manos). El \u00fanico paralelo significativo de los exorcismos de Jes\u00fas es b. Me\u02bfil. 17b: en respuesta al demonio que se creen ha entrado en la hija del emperador, el rabino Sime\u00f3n ben Yose (cuarta generaci\u00f3n de Tannaim) ordena: \u00abBen Temalion, \u00a1sal fuera! Ben Temalion, \u00a1sal fuera!\u00bb. Sexto, Jes\u00fas fue el primero en relacionar los exorcismos con la *escatolog\u00eda (Mt 12:28). Jes\u00fas, al echar fuera demonios, estaba echando al propio Satan\u00e1s (Lc 10:18).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-light-gray-background-color has-background has-small-font-size wp-block-paragraph\"><br>Parece, pues, que la historicidad de los exorcismos de Jes\u00fas est\u00e1 bien establecida. No obstante reina algo de confusi\u00f3n all\u00ed donde los especialistas afirman que Jes\u00fas ech\u00f3 fuera demonios y sin embargo no creen que los demonios \u00abexistan\u00bb de ninguna manera significativa (sobre esto, v\u00e9ase Bell, 77).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Otras referencias del NT<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las menciones a la expulsi\u00f3n de demonios en el libro de los Hechos son significativas en el sentido de que representan una extensi\u00f3n del ministerio del Se\u00f1or Resucitado a trav\u00e9s de la comunidad de creyentes. El lenguaje de Hechos 5:16 al describir el ministerio de los ap\u00f3stoles recuerda a los res\u00famenes de los sin\u00f3pticos (Mateo 4:24-25; 8:16; Marcos 1:32-34; Lucas 4:40-41). Sin embargo, la capacidad de expulsar demonios no se limitaba a los ap\u00f3stoles. Hechos 8:5-8 se refiere a las curaciones y liberaciones de demonios realizadas por Felipe. En este contexto es significativa la estrecha relaci\u00f3n de esta actividad con la proclamaci\u00f3n del reino (Hch 8:12), un tema que refleja las declaraciones de Jes\u00fas (Mt 10:7-8; Lc 9:1-2). Otras referencias en Hechos son la caracterizaci\u00f3n de Pedro de la actividad de Jes\u00fas como \u00abhacer el bien y curar a todos los que estaban bajo el poder del diablo\u00bb (10:38), y el exorcismo de Pablo de un \u00abesp\u00edritu de pit\u00f3n\u00bb de una esclava (16:16-18). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00fanica menci\u00f3n de objetos utilizados en exorcismos es Hechos 19:11-12, donde se llevaban a los enfermos pa\u00f1os que hab\u00edan tocado a Pablo, con el resultado de que sus enfermedades se curaban y los esp\u00edritus malignos los abandonaban. Este fen\u00f3meno, sin embargo, no se consideraba la pauta normal, ya que se utiliza el t\u00e9rmino extraordinario para describirlo. Adem\u00e1s, el escritor de los Hechos se cuida de atribuir la obra a Dios, y no a ning\u00fan poder inherente a Pablo. Pablo era el instrumento humano, pero el poder proced\u00eda de Dios (v\u00e9ase la interpretaci\u00f3n que hace Lucas de la dependencia de Jes\u00fas de ese poder en Lucas 4:14-19 y Hechos 10:38). El motivo de la dependencia del poder de Dios m\u00e1s que de cualquier t\u00e9cnica o f\u00f3rmula exorcista se amplifica en la siguiente per\u00edcopa. Los exorcistas jud\u00edos que invocaron el nombre de Jes\u00fas para intentar expulsar demonios no tuvieron \u00e9xito (Hch 19:13-16). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su fracaso indica que el uso del nombre de Jes\u00fas no era una f\u00f3rmula con poder para operar ex opera operati. Este relato puede compararse con Marcos 9:38-40 = Lucas 9:49-50. All\u00ed Jes\u00fas permite que un hombre ajeno a su c\u00edrculo inmediato realice exorcismos en su nombre. Una forma de explicar la diferencia es plantear que el hombre de los relatos evang\u00e9licos era un verdadero seguidor de Cristo, aunque no pertenec\u00eda al c\u00edrculo \u00edntimo de disc\u00edpulos (\u00abno uno de los nuestros\u00bb), mientras que los exorcistas de Hechos eran decididamente no creyentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llama la atenci\u00f3n la ausencia en el relato de Juan del ministerio de Jes\u00fas de cualquier referencia a la expulsi\u00f3n de demonios. Twelftree (1985: 90) sugiere que, dado que el exorcismo est\u00e1 estrechamente asociado con el Reino de Dios, la elecci\u00f3n de Juan de prestar poca atenci\u00f3n al Reino le llev\u00f3 a excluir los relatos de exorcismo. En este evangelio, el conflicto de Jes\u00fas con el reino diab\u00f3lico no se describe en t\u00e9rminos de escaramuzas individuales con esp\u00edritus inmundos, sino en el derrocamiento culminante del mundo espiritual opuesto por la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. A medida que se acercaba la \u00abhora\u00bb para Jes\u00fas, nada menos que la \u00abexpulsi\u00f3n\u00bb del gobernante de este mundo est\u00e1 significada (Juan 12:31). El triunfo de Jes\u00fas en el evangelio de Juan, aunque expresado en un lenguaje m\u00e1s c\u00f3smico, implic\u00f3 no obstante la misma derrota del reino de Satan\u00e1s que la descrita en los sin\u00f3pticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las referencias a los demonios en el resto del NT se centran en su oposici\u00f3n moral y espiritual a los creyentes, m\u00e1s que en los tipos de aflicci\u00f3n f\u00edsica descritos en los Sin\u00f3pticos. Son la realidad espiritual que se esconde tras la aparente nada de los \u00eddolos que adoran los paganos (1 Co 10:20-21; Ap 9:20). Son fuerzas espirituales de maldad en los cielos contra las que el creyente debe luchar usando la armadura de Dios (Ef 6:10-18). Son la fuente de falsas ense\u00f1anzas dise\u00f1adas para alejar a la gente de la fe (1 Tim 4:1). La equiparaci\u00f3n de los esp\u00edritus inmundos con los demonios queda clara en Ap 16:13-14 (cf. 18:2), donde se declara que realizan milagros y re\u00fanen a los reyes del mundo para la batalla apocal\u00edptica.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Los demonios y la muerte de Jes\u00fas<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan deja claro que la muerte de Jes\u00fas debe entenderse como un \u00abgran exorcismo\u00bb (Jn 12:31\u201332). Las fuerzas del mal se re\u00fanen contra Jes\u00fas pero son derrotadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La relaci\u00f3n entre los demonios y la muerte de Jes\u00fas no se afirma expl\u00edcitamente en los Evangelios Sin\u00f3pticos; sin embargo, existe un claro tema teol\u00f3gico que recorre todo los Evangelios y que requiere de alg\u00fan tipo de explicaci\u00f3n. Aqu\u00ed nos servir\u00e1 de base el Evangelio de Marcos, pero tambi\u00e9n analizaremos material procedente de los evangelios de Mateo y Lucas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los exorcismos ocupan la primera parte del Evangelio de Marcos, siendo el primero de ellos el que se narra en Marcos 1:21\u201328, y el \u00faltimo el que aparece en Marcos 9:14\u201329. Si tambi\u00e9n consideramos las curaciones, igualmente observamos que se circunscriben a la primera mitad del Evangelio (la primera en Mc 1:29\u201331, la curaci\u00f3n de la suegra de Pedro, y la \u00faltima en Mc 10:46\u201352, la curaci\u00f3n de Bartimeo). No obstante, ser\u00eda un error pensar que solamente fue en la primera parte del Evangelio de Marcos que Jes\u00fas estuvo en conflicto con los demonios. La lucha se produce a lo largo de todo el Evangelio: las tentaciones son un intento infructuoso de separar a Jes\u00fas de su Padre; en el grito de abandono parece que Satan\u00e1s de hecho lo ha conseguido (Mc 15:34 [\/\/ Mt 27:46; contr\u00e1stese con Lc 23:46]). Esto se resalta con la oscuridad que cubre \u00abtoda la tierra\u00bb desde el mediod\u00eda hasta las tres de la tarde (Mc 15:33 [\/\/ Mt 27:45; Lc 23:44]).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La oscuridad, que representa la actividad demon\u00edaca, tambi\u00e9n queda reflejada en la ignorancia humana y en la confusi\u00f3n que existe en torno a la persona de Jes\u00fas. Esta ignorancia sale a relucir en todo el Evangelio y alcanza su cl\u00edmax en los acontecimientos que conducen a la muerte de Jes\u00fas. Esta ignorancia es de inspiraci\u00f3n demon\u00edaca. En este sentido, uno debe cuestionarse hasta qu\u00e9 punto las diversas confesiones \u00abcristol\u00f3gicas\u00bb de los demonios (Jes\u00fas es \u00abel Santo de Dios\u00bb [Mc 1:24], \u00abel Hijo de Dios\u00bb [Mc 3:11], el \u00abHijo del Dios Alt\u00edsimo\u00bb [Mc 5:7]) son confesiones inteligentes. En este caso, el denominado secreto mesi\u00e1nico no es que los demonios conozcan la verdadera identidad de Jes\u00fas como Mes\u00edas (v\u00e9ase Cristo) y se les mande guardar silencio sobre la misma (Mc 1:34; 3:11\u201312); antes bien, en vista del hecho de que Jes\u00fas es un Mes\u00edas sufriente (Mc 8:31; 9:30\u201332; 10:32\u201334) y de que la redenci\u00f3n viene a trav\u00e9s de su muerte (Mc 10:45; 14:22\u201324), su conocimiento es en realidad el de su ignorancia. Por lo tanto, la orden de que los demonios guarden silencio es para proteger a los seres humanos (Mittmann-Richert, 493). En contraste con lo anterior, la orden que reciben los disc\u00edpulos de guardar silencio sobre aquellos que Jes\u00fas san\u00f3 tiene otro prop\u00f3sito: evitar una falsa interpretaci\u00f3n del mesianismo de Jes\u00fas que se estaba desarrollando a la luz de las expectativas mesi\u00e1nicas jud\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ejemplo llamativo de la ignorancia sobre la persona y la obra de Jes\u00fas la encontramos en el centro del Evangelio de Marcos, cuando Jes\u00fas reprende a Pedro: \u00ab\u00a1Qu\u00edtate de delante de m\u00ed, Satan\u00e1s! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres\u00bb (Mc 8:33). La ignorancia de Pedro es un anticipo del escarnio del que va a ser objeto Jes\u00fas (Mc 15:18, 32); estos burladores, al pedirle a Jes\u00fas que se salve a s\u00ed mismo, est\u00e1n cegados, al igual que Pedro, por los poderes demon\u00edacos (Mittmann-Richert, 490).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Satan\u00e1s, al separar a Jes\u00fas de su Padre, logra una victoria p\u00edrrica, puesto que en la muerte de Cristo la ceguera que ha ca\u00eddo sobre los seres humanos es levantada de una forma asombrosa. Seg\u00fan Marcos 15:34, en la hora novena Jes\u00fas clam\u00f3 \u00aba gran voz\u00bb (ph\u014dn\u0113 megal\u0113) las palabras del Salmo 22:1 en arameo (\u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb). En Marcos 15:35\u201336 los espectadores lo malinterpretan: creen que Jes\u00fas est\u00e1 llamando a El\u00edas y alguien le ofrece a Jes\u00fas vinagre. Pero el centuri\u00f3n s\u00ed lo comprende. En Marcos 15:37, donde Jes\u00fas \u00abdando una gran voz [ph\u014dn\u0113n megal\u0113n], expir\u00f3\u00bb, el \u00abclamor\u00bb no es un grito ininteligible, sino el contenido de las palabras pronunciadas en Marcos 15:34, que es el Salmo 22. En Marcos 15:39 el centuri\u00f3n ve que \u00abdespu\u00e9s de clamar hab\u00eda expirado as\u00ed\u00bb (hout\u014ds exepneusen) y confiesa: \u00abVerdaderamente este hombre era Hijo de Dios\u00bb (v\u00e9ase Gese, 195\u201396). No sabemos si Jes\u00fas or\u00f3 utilizando las palabras iniciales o todo el salmo, pero resulta muy significativo que el final del salmo apunte a la irrupci\u00f3n del reino de Dios (Sal 22:28), a la liberaci\u00f3n del demandante justo (Sal 22:20\u201323, 29b) y a las naciones acudiendo a Dios en arrepentimiento y adoraci\u00f3n (e. g., \u00abTodos los t\u00e9rminos de la tierra se acordar\u00e1n y se volver\u00e1n al SE\u00d1OR, y todas las familias de las naciones adorar\u00e1n delante de ti\u00bb [Sal 22:27, LBLA]). As\u00ed pues, seg\u00fan Marcos la *ceguera causada por los demonios llega a su fin cuando Jes\u00fas pronuncia su clamor final y mira a su liberaci\u00f3n de la muerte, que est\u00e1 relacionada con la irrupci\u00f3n del reino de Dios<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Los demonios y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los Evangelios no se establece un v\u00ednculo expl\u00edcito entre la *resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y la derrota del diablo. Sin embargo, si la muerte de Jes\u00fas se concibe como un modo de tenderle una trampa al diablo, la victoria de Jes\u00fas sobre la muerte en su resurrecci\u00f3n debe tener que ver con esta derrota, aunque s\u00f3lo sea impl\u00edcitamente. Adem\u00e1s, existen algunas conexiones significativas que se establecen entre la resurrecci\u00f3n y la victoria sobre lo demon\u00edaco en el cuarto exorcismo de Marcos. Aqu\u00ed observamos un patr\u00f3n de resurrecci\u00f3n de entre los muertos (Mc 9:26\u201327) y del poder de Jesucristo que produce fe (Mc 9:23\u201324) (Mittmann-Richert, 494). Es significativo que este exorcismo aparezca despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Pedro (Mc 8:27\u201333), que incluye los temas de la muerte, la resurrecci\u00f3n y la fe y en contraposici\u00f3n con la reprensi\u00f3n de Jes\u00fas a Pedro, que no entiende pr\u00e1cticamente nada acerca de la misi\u00f3n del Mes\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Interpretaciones<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los informes sobre la actividad demon\u00edaca y el exorcismo en el NT son objeto de diversas consideraciones por parte de diferentes eruditos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una interpretaci\u00f3n ve el fen\u00f3meno como una interpretaci\u00f3n del siglo I de lo que hoy se conocer\u00eda como un problema psicol\u00f3gico. Lo que los antiguos llamaban demonizaci\u00f3n se diagnosticar\u00eda como psicosis. Entre los representantes de este punto de vista se encuentran McCasland, Langton y Oesterreich. Otros, como Bultmann, ven en estos relatos una descripci\u00f3n mitol\u00f3gica de la necesidad existencial de una persona de trascender los sistemas de poder opresivos del mal en el mundo. Otros sostienen que el concepto de la existencia real de los demonios no es incompatible con una cosmolog\u00eda moderna (Dickason, Kallas, Schniewind). En cualquier caso, la comprensi\u00f3n de lo demon\u00edaco es absolutamente esencial para una interpretaci\u00f3n adecuada de la vida y el ministerio de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tradicionalmente se ha considerado al diablo y los demonios como \u00abpersonajes sobrenaturales\u00bb. Pero hay dos posibles problemas con este punto de vista. En primer lugar, la distinci\u00f3n entre lo natural y lo sobrenatural es m\u00e1s aristot\u00e9lica que b\u00edblica. Segundo, si Dios tambi\u00e9n es un \u00abpersonaje sobrenatural\u00bb, entonces esta manera de clasificarlo puede desembocar en un dualismo Dios\/diablo y le puede conferir a los poderes del mal una dignidad y un estatus que no merecen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un enfoque alternativo consiste en concebir al diablo y los demonios como figuras mitol\u00f3gicas. Este fue el punto de vista de R. Bultmann, quien a\u00f1adi\u00f3 que las personas modernas ya no pueden creer en *\u00e1ngeles y seres demon\u00edacos (Bultmann, 5). Sin embargo, sabemos que hoy en d\u00eda muchas personas s\u00ed creen en \u00e1ngeles y demonios y, a la inversa, hab\u00eda en el siglo I quienes no cre\u00edan en ellos (e. g., los *saduceos). Por tanto no existe una sencilla polarizaci\u00f3n entre las \u00abprimitivas\u00bb creencias antiguas y las actuales creencias racionalistas, tal como Bultmann trataba de dar a entender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien Bultmann cre\u00f3 cierta controversia sobre el concepto de \u00abmito\u00bb, todav\u00eda son muchos los que creen que resulta un t\u00e9rmino \u00fatil y ciertamente inevitable a la hora de comprender la relevancia teol\u00f3gica del diablo y los demonios. El mito de la ca\u00edda de la humanidad y la ca\u00edda de los \u00e1ngeles (v\u00e9ase Gn 3; 6:1\u20134; y tambi\u00e9n el desarrollo de estas tradiciones en el juda\u00edsmo helenista y la apocal\u00edptica jud\u00eda) es una narraci\u00f3n irrenunciable. El mito se descubre, no se inventa, y su poder reside en la forma en que puede afectar nuestra existencia humana y permitirnos acceder a los niveles m\u00e1s profundos de la realidad del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el mito del diablo y la victoria de Jes\u00fas sobre \u00e9l se puede recibir cr\u00edticamente, y esto puede verse en las diferentes interpretaciones racionalistas de los exorcismos de Jes\u00fas como simples curaciones psicosom\u00e1ticas (e. g., Dunn, 71). Como alternativa, el mito del diablo que trae al mundo el pecado, la enfermedad y la muerte se puede recibir positivamente. Esto es justamente lo que hicieron Jes\u00fas y los primeros cristianos, con lo que pudieron acceder a niveles de la realidad que resultan inaccesibles para la raz\u00f3n y la percepci\u00f3n humanas normales. Habiendo accedido a estos niveles m\u00e1s profundos de la realidad, fueron capaces de producir un cambio en el mundo mediante una orden hablada (exorcismos, curaciones, calmar tormentas). De ah\u00ed que se tienda un llamativo puente entre el mundo del \u00abmito\u00bb y el mundo de la \u00abhistoria\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo tanto, Satan\u00e1s y los demonios se pueden tomar como algo \u00abreal\u00bb y \u00abpersonal\u00bb pero tambi\u00e9n como personajes mitol\u00f3gicos; su realidad depende del hecho de que son derrotados por Jes\u00fas, el Dios hecho hombre, la realidad m\u00e1s concreta de todas, cuya persona abarca la realidad de lo divino y la realidad del mundo en toda su profundidad. Satan\u00e1s es derrotado a trav\u00e9s de las tentaciones, exorcismos y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y, en \u00faltima instancia, de su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entender al diablo de esta manera puede que ayude a darle sentido a los relatos de la tentaci\u00f3n. Muchos int\u00e9rpretes tienen problemas con estas narraciones debido a la aparici\u00f3n de diablo y los \u00e1ngeles (Mc 1:13\/\/ Mt 4:11) y por lo inveros\u00edmil que resulta la segunda tentaci\u00f3n (Jes\u00fas es llevado al \u00abpin\u00e1culo\u00bb del templo, incluso si \u00abpin\u00e1culo\u00bb [pterygion] se interpreta como el \u00abbalc\u00f3n\u00bb del muro del templo [Mt 4:5 \/\/Lc 4:9]) o la imposibilidad de la tercera tentaci\u00f3n (simplemente no existe ninguna monta\u00f1a que puede ofrecer una vista de los \u00abreinos del mundo\u00bb [Mt 4:8 \/\/Lc 4:5]). Un enfoque ha consistido en interpretarlo como una visi\u00f3n que tuvo Jes\u00fas y que posteriormente cont\u00f3 a sus disc\u00edpulos (Or\u00edgenes, Teodoro de Mopsuestia) o como una historia \u00ablegendaria\u00bb o \u00abmitol\u00f3gica\u00bb (Luz 1989, 191). Si bien hay elementos \u00abvisionarios\u00bb y \u00abmitol\u00f3gicos\u00bb, ninguno de estos puntos de vista le hace justicia al relato o a la vida de Jes\u00fas. Tras haber ayunado, Jes\u00fas se encontraba en tal estado de consciencia que pod\u00eda acceder a los niveles m\u00e1s profundos de la realidad, donde no son aplicables las categor\u00edas habituales de tiempo y espacio. De ah\u00ed que fuera capaz de ser llevado hasta el \u00abpin\u00e1culo\u00bb del templo (seg\u00fan la tradici\u00f3n rab\u00ednica, el punto m\u00e1s elevado de la tierra [b. Qidd. 69a]) o de que se le mostraran los \u00abreinos del mundo\u00bb, aunque con la percepci\u00f3n ordinaria esto resultara f\u00edsicamente imposible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En conclusi\u00f3n, se puede defender la degradaci\u00f3n del diablo del reino de lo \u00absobrenatural\u00bb al reino de lo \u00abmundano\u00bb. Pero el mundo en el que vivimos tiene muchos estratos, y es en los estratos m\u00e1s profundos de la realidad del mundo donde tiene lugar la batalla espiritual.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Algunos libros que recomiendo respecto al tema:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-1.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43976\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-1-9\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-1.png\" data-orig-size=\"500,752\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-1\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-1.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-1.png?resize=202%2C304&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43976\" width=\"202\" height=\"304\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00bfSon reales los demonios? \u00bfSon criaturas rojas con perilla que sostienen horcas y se sientan sobre los hombros de la gente mientras susurran cosas malas? \u00bfSe rebel\u00f3 realmente un tercio de los \u00e1ngeles con Satan\u00e1s? \u00bfSon los demonios y los \u00abprincipados y potestades\u00bb s\u00f3lo t\u00e9rminos para las mismas entidades, o son diferentes miembros del reino de las tinieblas? \u00bfEs el mundo un caos por lo que ocurri\u00f3 en el Ed\u00e9n, o hay algo m\u00e1s en la historia del mal?<br><br>Lo que la gente cre\u00eda acerca de las fuerzas espirituales malignas en los tiempos b\u00edblicos antiguos es a menudo muy diferente de lo que la gente ha sido inducida a creer acerca de ellos hoy en d\u00eda. Y esta antigua visi\u00f3n del mundo falta en la mayor\u00eda de los intentos de tratar el tema.<br>En Demonios, Michael Heiser echa por tierra las presuposiciones populares sobre los poderes reales de las tinieblas. En lugar de tradiciones, historias, especulaciones o mitos, Demonios se basa en lo que los antiguos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, cre\u00edan acerca de las fuerzas espirituales malignas y en lo que realmente dice la Biblia. Usted saldr\u00e1 con una comprensi\u00f3n s\u00f3lida y b\u00edblica de los demonios, la rebeli\u00f3n sobrenatural, los esp\u00edritus malignos y la guerra espiritual.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-2.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43979\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-2-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-2.png\" data-orig-size=\"333,500\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-2\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-2.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-2.png?resize=219%2C329&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43979\" width=\"219\" height=\"329\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La transformaci\u00f3n de Sat\u00e1n de opaco funcionario a principal antagonista es uno de los rasgos m\u00e1s sorprendentes del desarrollo de la teolog\u00eda jud\u00eda en el Periodo del Segundo Templo y m\u00e1s all\u00e1. Satan\u00e1s, que antes no era m\u00e1s que un \u00abacusador\u00bb que pon\u00eda a prueba a los miembros de la comunidad humana, junto con sus demonios, es presentado por los textos apocal\u00edpticos jud\u00edos y el Nuevo Testamento como la principal fuente del mal en el mundo. En Sat\u00e1n y el problema del mal, el c\u00e9lebre erudito Archie Wright explora esta din\u00e1mica tanto en su trayectoria hist\u00f3rica como teol\u00f3gica.<br><br>Las interacciones con el zoroastrismo llevaron a los escritores jud\u00edos y cristianos del periodo del Segundo Templo a desvincular a Dios de la responsabilidad del mal en el mundo. Esto condujo a la aparici\u00f3n de un ser celestial responsable del mal y el sufrimiento: Satan\u00e1s. Sat\u00e1n y el problema del mal traza el desarrollo de las tradiciones sat\u00e1nicas y el problema del mal desde la Biblia hebrea y sus diversas traducciones en la Septuaginta griega hasta la literatura jud\u00eda del periodo del Segundo Templo y el Nuevo Testamento griego. Concluye examinando los escritos de los primeros te\u00f3logos de la Iglesia, desde finales del siglo I hasta el siglo IV de nuestra era. Wright argumenta que estos \u00faltimos escritores presentan un cambio en la comprensi\u00f3n de Satan\u00e1s a una que es significativamente diferente de las Escrituras jud\u00edas, la literatura jud\u00eda extrab\u00edblica y el Nuevo Testamento.<br><br>Escrito de forma accesible y de amplio alcance, Satan\u00e1s y el problema del mal ofrece a investigadores, estudiosos, estudiantes e incluso al lector general un tratamiento definitivo de una cuesti\u00f3n perenne.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-5.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43984\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-5-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-5.png\" data-orig-size=\"1200,1800\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-5\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-5.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-5.png?resize=258%2C386&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43984\" width=\"258\" height=\"386\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00bfC\u00f3mo se explica la explosi\u00f3n de actividad demon\u00edaca en el Nuevo Testamento? La obra de Archie T. Wrights traza el desarrollo del concepto de esp\u00edritus malignos desde la Biblia hebrea hasta la literatura jud\u00eda postb\u00edblica. Wright se ocupa de la historia de la recepci\u00f3n de G\u00e9nesis 6:14 (la fuente de las tradiciones de los Vigilantes) en el juda\u00edsmo enoquista y fil\u00f3nico primitivo durante el per\u00edodo del Segundo Templo. Sugiere que la inespecificidad inherente al texto b\u00edblico de G\u00e9nesis 6:14 sent\u00f3 las bases para la posterior aparici\u00f3n de una etiolog\u00eda de los esp\u00edritus malignos a medida que los autores jud\u00edos se relacionaban con el texto.<br><br>En consecuencia, G\u00e9nesis 6:14 desempe\u00f1\u00f3 un papel importante en el desarrollo de la demonolog\u00eda en el juda\u00edsmo del Segundo Templo. Los cap\u00edtulos examinan 1 Enoc 136 (el Libro de los Vigilantes) y la recepci\u00f3n de la tradici\u00f3n de los Vigilantes en los Rollos del Mar Muerto y Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda, y extraen conclusiones sobre los antecedentes de las concepciones neotestamentarias de los demonios y la posesi\u00f3n demon\u00edaca.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-6.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43985\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-6-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-6.png\" data-orig-size=\"600,900\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-6\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-6.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-6.png?resize=245%2C368&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43985\" width=\"245\" height=\"368\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La historia m\u00edtica de los \u00e1ngeles ca\u00eddos conservada en 1 Enoc y la literatura relacionada ejerci\u00f3 una profunda influencia durante el periodo del Segundo Templo. En este volumen, la c\u00e9lebre estudiosa Loren Stuckenbruck explora aspectos de esa influencia y demuestra c\u00f3mo el mito fue reutilizado y adaptado para abordar nuevos contextos religiosos y culturales. Stuckenbruck examina diversos temas, como la demonolog\u00eda, los gigantes, el exorcismo, la oraci\u00f3n de petici\u00f3n, el nacimiento y la actividad de Jes\u00fas, el Esp\u00edritu Santo, la conversi\u00f3n de los gentiles, la \u00abapocal\u00edptica\u00bb y la comprensi\u00f3n del tiempo, entre otros. Tambi\u00e9n ofrece un marco teol\u00f3gico para el mito de los \u00e1ngeles ca\u00eddos a trav\u00e9s del cual reconsiderar varios textos del Nuevo Testamento: los Evangelios Sin\u00f3pticos, el Evangelio de Juan, los Hechos, las cartas de Pablo y el Apocalipsis.<a href=\"https:\/\/www.amazon.com\/-\/es\/Loren-T-Stuckenbruck\/dp\/0802873154\/ref=pd_bxgy_img_sccl_2\/135-0270362-0201167?pd_rd_w=y3EDI&#038;content-id=amzn1.sym.26a5c67f-1a30-486b-bb90-b523ad38d5a0&#038;pf_rd_p=26a5c67f-1a30-486b-bb90-b523ad38d5a0&#038;pf_rd_r=1XYR3J9M5AYS22E9PBH2&#038;pd_rd_wg=1e4ni&#038;pd_rd_r=52cae2c9-f54b-4859-a4c4-35c19799fdc9&#038;pd_rd_i=0802873154&#038;psc=1\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.amazon.com\/-\/es\/Loren-T-Stuckenbruck\/dp\/0802873154\/ref=pd_bxgy_img_sccl_2\/135-0270362-0201167?pd_rd_w=y3EDI&#038;content-id=amzn1.sym.26a5c67f-1a30-486b-bb90-b523ad38d5a0&#038;pf_rd_p=26a5c67f-1a30-486b-bb90-b523ad38d5a0&#038;pf_rd_r=1XYR3J9M5AYS22E9PBH2&#038;pd_rd_wg=1e4ni&#038;pd_rd_r=52cae2c9-f54b-4859-a4c4-35c19799fdc9&#038;pd_rd_i=0802873154&#038;psc=1<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Dictionary-Deities-Demons-Bible-Ddd\/dp\/9004103139\/ref=sr_1_1?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&amp;crid=1CNJQ5BNRWR6O&amp;keywords=DDD+Dictionary+of+deities&amp;qid=1686136650&amp;sprefix=ddd+dictionary+of+deities%2Caps%2C78&amp;sr=8-1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"250\" height=\"353\" data-attachment-id=\"43982\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-4-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-4.png\" data-orig-size=\"250,353\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-4\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-4.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-4.png?resize=250%2C353&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43982\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El Diccionario de Deidades y Demonios en la Biblia<\/em> es la \u00fanica obra principal de referencia sobre los dioses, \u00e1ngeles, demonios, esp\u00edritus y h\u00e9roes semidivinos cuyos nombres aparecen en los libros b\u00edblicos. Publicado por primera vez en 1995 y elegido por Choice como Mejor obra de referencia de 1996, ahora se vuelve a publicar en una nueva edici\u00f3n revisada en profundidad.<br>30 entradas aparecen por primera vez en la nueva edici\u00f3n, mientras que m\u00e1s de 100 m\u00e1s se han actualizado con el estado m\u00e1s reciente de la investigaci\u00f3n. Dispuestos en el orden del alfabeto latino, los m\u00e1s de cuatrocientos nombres son los que se encuentran en los libros de la Biblia hebrea y griega, Antiguo y Nuevo Testamento, incluidos los ap\u00f3crifos. Hay entradas sobre nombres divinos reconocidos como tales por los autores b\u00edblicos; nombres divinos en top\u00f3nimos y antrop\u00f3nimos teof\u00f3ricos; t\u00e9rminos seculares que aparecen como nombres divinos en civilizaciones vecinas, nombres divinos conjeturales, a veces basados \u200b\u200ben enmiendas textuales, propuestas por la erudici\u00f3n moderna; y humanos que adquirieron un estatus semidivino en la tradici\u00f3n.<br><br>Una entrada t\u00edpica contiene una discusi\u00f3n del nombre pertinente, su significado, el trasfondo hist\u00f3rico-religioso, pasajes b\u00edblicos relevantes y una bibliograf\u00eda actualizada. Debido a la amplia cobertura de nombres y su \u00e9nfasis hist\u00f3rico-religioso, el <em>Diccionario de Deidades y Demonios<\/em> proporciona informaci\u00f3n crucial sobre el mundo espiritual en el que han vivido los Pueblos del Libro. Los extensos \u00edndices y las referencias cruzadas brindan f\u00e1cil acceso a la rica informaci\u00f3n del diccionario.<br><br><em>Dictionary of Deities and Demons<\/em> es el fruto del esfuerzo com\u00fan de un grupo de m\u00e1s de cien acad\u00e9micos internacionales de una variedad de tradiciones. Elegidos por su competencia especial, los colaboradores escriben sobre aquellas deidades o demonios para los que su investigaci\u00f3n los hace eminentemente calificados. Actuando como asesores est\u00e1n Hans Dieter Betz (Chicago), Andr\u00e9 Caquot (Par\u00eds), Jonas C. Greenfield (Jerusal\u00e9n), Erik Hornung (Basilea), Michael Stone (Jerusal\u00e9n) y Manfred Weipert (Heidelberg).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-coblocks-dynamic-separator\" style=\"height:50px\" \/>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-large-font-size\">(EXCURSUS) &#8211; <strong>Demonolog\u00eda<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como su nombre indica suficientemente, la demonolog\u00eda es la ciencia o doctrina relativa a los demonios. Tanto en su forma como en su significado tiene una analog\u00eda obvia con la teolog\u00eda, que es la ciencia o doctrina acerca de Dios. Y con referencia a las muchas formas falsas y peligrosas de esta ciencia demon\u00edaca podemos adaptar adecuadamente las conocidas palabras de Albertus Magnus sobre el tema de la teolog\u00eda y decir de la demonolog\u00eda, A daemonibus docetur, de daemonibus docet, et ad daemones ducit (\u00abEs ense\u00f1ada por los demonios, ense\u00f1a acerca de los demonios, y conduce a los demonios\u00bb). Porque gran parte de la literatura que se incluye bajo este ep\u00edgrafe de demonolog\u00eda est\u00e1 manchada de errores que bien pueden deber su origen al padre de la falsedad, y gran parte de ella, de nuevo, especialmente aquellas partes que tienen un prop\u00f3sito pr\u00e1ctico (lo que puede llamarse demonolog\u00eda asc\u00e9tica y m\u00edstica) est\u00e1 dise\u00f1ada para llevar a los hombres a entregarse al servicio de Satan\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe, por supuesto, una verdadera doctrina acerca de los demonios o esp\u00edritus malignos, a saber, aquella parte de la teolog\u00eda que trata de la creaci\u00f3n y ca\u00edda de los \u00e1ngeles rebeldes, y de las diversas maneras en que a estos esp\u00edritus ca\u00eddos se les permite tentar y afligir a los hijos de los hombres. Pero, en su mayor parte, estas cuestiones ser\u00e1n tratadas en otra parte de esta obra. Aqu\u00ed, por el contrario, nuestra principal preocupaci\u00f3n son los diversos sistemas \u00e9tnicos, jud\u00edos y her\u00e9ticos de demonolog\u00eda. Estos sistemas son tantos que ser\u00eda imposible tratarlos a todos o exponer sus doctrinas de manera completa. Y, de hecho, un tratamiento completo de estas extra\u00f1as doctrinas de los demonios podr\u00eda parecer algo fuera de lugar en estas p\u00e1ginas. Bastar\u00e1 con dar alguna indicaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas principales de algunos de los sistemas m\u00e1s importantes en diversas tierras y en \u00e9pocas distantes. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-12.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"43998\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-12\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-12.png\" data-orig-size=\"1280,1467\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-12\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-12.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-12.png?resize=294%2C336&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-43998\" width=\"294\" height=\"336\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto puede permitir al lector apreciar el importante papel desempe\u00f1ado por estas ideas en el curso de la historia humana y su influencia en la religi\u00f3n, la moral y la vida social de los pueblos. Al mismo tiempo, se puede intentar distinguir los elementos dispersos de verdad que todav\u00eda se pueden encontrar en este vasto tejido de falsedad: verdades de la religi\u00f3n natural, experiencia registrada de hechos reales, incluso quiz\u00e1s restos de ense\u00f1anza revelada que provienen de las Escrituras jud\u00edas y cristianas o de la tradici\u00f3n primitiva. Este punto tiene cierta importancia en la actualidad, cuando la concordancia real o aparente entre la leyenda pagana y la teolog\u00eda cristiana se convierte tan a menudo en motivo de objeci\u00f3n contra la verdad de la religi\u00f3n revelada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez el primer hecho que sorprende a quien se acerca al estudio de este tema es la asombrosa universalidad y antig\u00fcedad de la demonolog\u00eda, de cierta creencia en la existencia de demonios o esp\u00edritus malignos, y del consiguiente recurso a encantamientos u otras pr\u00e1cticas m\u00e1gicas. Hay cosas que florecieron en el pasado y hace tiempo que desaparecieron de la faz de la tierra; y hay otras cuyo origen registrado puede rastrearse en tiempos comparativamente modernos, y no es ninguna sorpresa descubrir que siguen floreciendo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay creencias y pr\u00e1cticas que parecen estar confinadas a ciertas tierras y razas de hombres, o a alguna etapa particular de la cultura social. Pero hay algo que pertenece a la vez al viejo y al nuevo mundo, y que se encuentra floreciendo entre las razas m\u00e1s diferentes, y parece ser igualmente compatible con los h\u00e1bitos salvajes de los salvajes y con los refinamientos de la cultura cl\u00e1sica o moderna. Su antig\u00fcedad puede verse no s\u00f3lo por la evidencia de los monumentos antiguos, sino por el hecho de que un pasado a\u00fan m\u00e1s remoto est\u00e1 todav\u00eda presente entre nosotros en las razas que permanecen, como podr\u00eda decirse, en la condici\u00f3n primitiva y prehist\u00f3rica. E incluso en medio de estas razas rudas, aparentemente inocentes de todo lo que sabe a ciencia y cultura, podemos encontrar una creencia en esp\u00edritus malignos, y algunos intentos de propiciarlos y evitar su ira, o tal vez para asegurar su favor y ayuda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta creencia en los esp\u00edritus, tanto buenos como malos, se asocia com\u00fanmente con una u otra de las dos formas primitivas y generalizadas de culto religioso y, en consecuencia, algunos folcloristas y mit\u00f3logos modernos se ven inducidos a atribuir su origen a la personificaci\u00f3n de las fuerzas de la naturaleza -en la que muchos han encontrado una \u00abclave de todas las mitolog\u00edas\u00bb- o bien al animismo, o a la creencia en la poderosa actividad de las almas de los muertos, a las que por lo tanto se invocaba y veneraba. Seg\u00fan esta \u00faltima teor\u00eda, todos los esp\u00edritus fueron concebidos al principio como almas de hombres muertos, y de este animismo aborigen se desarrollaron gradualmente los diversos sistemas elaborados de mitolog\u00eda, demonolog\u00eda y angelolog\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero aqu\u00ed conviene distinguir entre los hechos mismos y la teor\u00eda concebida para su interpretaci\u00f3n. Es un hecho que estas rudas formas de culto se encuentran entre los pueblos primitivos. Pero la manera en que comenzaron y los motivos de los primeros adoradores prehist\u00f3ricos son y deben seguir siendo materia de conjetura. Del mismo modo, con respecto a las fases posteriores, es un hecho que estas creencias y pr\u00e1cticas primitivas tienen algunos rasgos en com\u00fan con sistemas \u00e9tnicos posteriores y m\u00e1s elaborados -por ejemplo, la demonolog\u00eda iran\u00ed del Avesta- y que, de nuevo, tienen muchos puntos que encuentran alguna contrapartida en las p\u00e1ginas de las Escrituras y de la teolog\u00eda cat\u00f3lica; pero de ning\u00fan modo se deduce de estos hechos que estas teor\u00edas f\u00e1ciles sean correctas en cuanto a la naturaleza de la conexi\u00f3n entre estos diversos sistemas \u00e9tnicos y cristianos. Y un examen m\u00e1s detenido del tema puede servir para demostrar que puede explicarse de otra manera m\u00e1s satisfactoria.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Demonolog\u00eda asiria y acadia<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se puede tener una idea de la antig\u00fcedad de la demonolog\u00eda y de las pr\u00e1cticas m\u00e1gicas a partir de las noticias de la Biblia o de la literatura cl\u00e1sica, por no hablar del argumento que se puede extraer de la universalidad de estas creencias y pr\u00e1cticas. Pero el desciframiento de los jerogl\u00edficos cuneiformes, que ha abierto el camino al estudio de la rica literatura de Babilonia y Asiria, ha aportado pruebas a\u00fan m\u00e1s sorprendentes. Como consecuencia de su relaci\u00f3n con los problemas de la historia b\u00edblica, se ha prestado atenci\u00f3n a la evidencia de los monumentos en lo que respecta a cuestiones como la cosmolog\u00eda, la tradici\u00f3n del Diluvio o las relaciones de Asiria y Babilonia con el pueblo de Israel. Y posiblemente se ha prestado menos inter\u00e9s a las creencias y pr\u00e1cticas religiosas de los propios asirios. En esta cuesti\u00f3n de la demonolog\u00eda, sin embargo, puede decirse que algunos de los monumentos asirios tienen una importancia especial. De ciertos textos cuneiformes que se describen m\u00e1s especialmente como \u00abreligiosos\u00bb, se desprende que adem\u00e1s del culto p\u00fablico y oficial de los \u00abdoce grandes dioses\u00bb y sus divinidades subordinadas, los asirios ten\u00edan una religi\u00f3n m\u00e1s sagrada y secreta, una religi\u00f3n de misterio y magia y hechicer\u00eda. Estos textos \u00abreligiosos\u00bb, adem\u00e1s, junto con una masa de inscripciones talism\u00e1nicas en cilindros y amuletos, demuestran la presencia de una demonolog\u00eda sumamente rica. Por debajo de los dioses mayores y menores hab\u00eda una vasta hueste de esp\u00edritus, algunos de ellos buenos y ben\u00e9ficos y otros malignos y da\u00f1inos. Y estos esp\u00edritus fueron descritos y clasificados con una exactitud que lleva a algunos a comparar la disposici\u00f3n con la de los coros y \u00f3rdenes de nuestra propia jerarqu\u00eda ang\u00e9lica. La antig\u00fcedad e importancia de esta religi\u00f3n secreta, con su magia y encantamientos de los esp\u00edritus buenos o demonios malos, puede deducirse del hecho de que por orden del rey Assurbanipal sus escribas hicieron varias copias de una gran obra m\u00e1gica seg\u00fan un ejemplar que se hab\u00eda conservado desde una antig\u00fcedad remota en la escuela sacerdotal de Erec en Caldea. Esta obra constaba de tres libros, el primero de los cuales est\u00e1 enteramente consagrado a encantamientos, conjuros e imprecaciones contra los malos esp\u00edritus. Estos libros cuneiformes, debe recordarse, est\u00e1n realmente escritos en tablillas de arcilla. Y cada una de las tablillas de estos primeros libros que ha llegado hasta nosotros termina con el t\u00edtulo \u00abTablilla n\u00ba -de los esp\u00edritus malignos\u00bb. El ideograma que aqu\u00ed se traduce como kullulu &#8211; \u00abmaldito\u00bb o \u00abmaligno\u00bb- tambi\u00e9n puede leerse como limuttu &#8211; \u00abnefasto\u00bb-. Adem\u00e1s de ser conocido por el nombre gen\u00e9rico de udukku &#8211; \u00abesp\u00edritu\u00bb-, un demonio es llamado m\u00e1s claramente ecimmu, o maskimmu. Una clase especial de estos esp\u00edritus era el sedu, o toro divino, que est\u00e1 representado en la conocida figura de un toro con cabeza de hombre tan com\u00fan en los monumentos asirios. Este nombre, cabe se\u00f1alar, es probablemente la fuente del hebreo para demonio. El sedu asirio, es cierto, era m\u00e1s com\u00fanmente un esp\u00edritu ben\u00e9fico o tutelar. Pero esto no es un obst\u00e1culo para la derivaci\u00f3n, ya que los esp\u00edritus buenos de una naci\u00f3n a menudo eran considerados malignos por los hombres de razas rivales.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Demonolog\u00eda iran\u00ed<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En muchos sentidos, una de las demonolog\u00edas m\u00e1s notables es la presentada en el Avesta, el libro sagrado de la religi\u00f3n mazdea de Zoroastro. En esta antigua religi\u00f3n, que a diferencia de la de los asirios, sigue existiendo en la comunidad parsi, la guerra entre la luz y las tinieblas, el bien y el mal adquiere mayor relieve. Frente al Dios bueno, Ahura Mazda, con su jerarqu\u00eda de esp\u00edritus santos, se alza el reino oscuro de los demonios, o daevas, bajo Anro Mainyus (Ahriman), el cruel Esp\u00edritu Maligno, el Demonio de los Demonios (Daevanam Daeva), que siempre est\u00e1 en guerra contra Ahura Mazda y sus fieles servidores como Zoroastro. Puede observarse que el nombre de Daeva es un ejemplo de ese cambio de un sentido bueno a uno malo que se ve en el caso de la palabra griega daimon. Pues el significado original de la palabra es \u00abel que brilla\u00bb, y proviene de una primitiva ra\u00edz aria div, que es asimismo la fuente del griego Zeus y del lat\u00edn deus. Pero mientras que estas palabras, como la s\u00e1nscrita deva, conservan el significado bueno, daeva ha pasado a significar \u00abun esp\u00edritu maligno\u00bb. Hay al menos una coincidencia, si no un significado m\u00e1s profundo, en el hecho de que, mientras que la palabra en su sentido original era sin\u00f3nimo de Lucifer, ahora ha llegado a significar casi lo mismo que diablo. Tambi\u00e9n hay una curiosa coincidencia en la similitud de sonido entre daeva, el dev persa moderno, y la palabra diablo. Viendo la semejanza tanto en sonido como en significado, uno estar\u00eda tentado a decir que deben tener un origen com\u00fan, si no fuera por el hecho de que sabemos con certeza que la palabra diablo viene de diabolus (diabolos-diaballein) y no puede tener conexi\u00f3n con la ra\u00edz persa o s\u00e1nscrita.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque existen marcadas diferencias entre los demonios del Avesta y el diablo de las Escrituras y la teolog\u00eda cristiana (ya que la doctrina cristiana est\u00e1 libre del dualismo del sistema mazdeo), la lucha esencial entre el bien y el mal sigue siendo la misma en ambos casos. Y las im\u00e1genes de la santidad y fidelidad de Zoroastro cuando es asaltado por las tentaciones y persecuciones de Anro Mainyus y sus demonios bien pueden recordar las pruebas de los santos bajo los asaltos de Satan\u00e1s o sugerir alguna d\u00e9bil analog\u00eda con la gran escena de la tentaci\u00f3n de Cristo en el desierto. Afortunadamente para los lectores ingleses, una porci\u00f3n de la Vendidad (Fargard xix), que contiene la tentaci\u00f3n de Zoroastro, ha sido admirablemente traducida en una par\u00e1frasis doctrinal en las \u00abHojas de mi Jard\u00edn Oriental\u00bb del Dr. Casartelli. El importante papel desempe\u00f1ado por los demonios en el sistema mazdeo puede verse en el t\u00edtulo de la Vendidad, que es la parte m\u00e1s extensa y completa del Avesta, hasta el punto de que cuando el libro sagrado se escribe o imprime sin los comentarios se conoce generalmente como Vendidad Sade, que significa algo que \u00abse da contra los demonios\u00bb -vidaevodata, es decir, contra daimones datus o antidaemoniacus.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Demonolog\u00eda jud\u00eda<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando pasamos del Avesta a los Libros Sagrados de los jud\u00edos, es decir, a la Escritura can\u00f3nica, nos sorprende la ausencia de una demonolog\u00eda elaborada como la de los persas y los asirios. Hay mucho, en efecto, sobre los \u00e1ngeles del Se\u00f1or, las huestes del cielo, los serafines y querubines, y otros esp\u00edritus que est\u00e1n ante el trono o sirven a los hombres. Pero la menci\u00f3n de los esp\u00edritus malignos es comparativamente escasa. No es que se ignore su existencia, pues tenemos la tentaci\u00f3n de la serpiente, en la que tanto jud\u00edos como cristianos reconocen la obra del Esp\u00edritu Maligno. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Job, de nuevo, Satan\u00e1s aparece como tentador y acusador del justo; en Reyes es \u00e9l quien incita a David a asesinar al profeta; en Zacar\u00edas se le ve en su oficio de acusador. Un esp\u00edritu maligno se apodera de los falsos profetas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sa\u00fal es afligido, o aparentemente pose\u00eddo, por un esp\u00edritu maligno. La actividad del demonio en las artes m\u00e1gicas se indica en las obras realizadas por los magos del Fara\u00f3n, y en las leyes lev\u00edticas contra los magos o brujas. El chivo expiatorio es enviado al desierto a Azazel, que algunos suponen que es un demonio (v\u00e9ase D\u00cdA DE LA EXPIACI\u00d3N), y a esto puede a\u00f1adirse un pasaje notable en Isa\u00edas que parece confirmar la creencia com\u00fan de que los demonios habitan en lugares bald\u00edos: \u00abY los demonios y los monstruos se encontrar\u00e1n, y los peludos se gritar\u00e1n unos a otros: all\u00ed se ech\u00f3 la lamia, y hall\u00f3 descanso para s\u00ed\u00bb (Isa\u00edas 34:14). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que el hebreo aqu\u00ed traducido por \u00abdemonios\u00bb puede significar simplemente animales salvajes. Pero por otro lado, el hebreo que se traduce literalmente como \u00abpeludos\u00bb es traducido como \u00abdemonios\u00bb por el Targum y la Peshitta, y se supone que significa una deidad con forma de cabra an\u00e1loga al Pan griego. Y \u00ablamia\u00bb representa a la Lilith original, un esp\u00edritu de la noche que en la leyenda hebrea es la esposa demon\u00edaca de Ad\u00e1n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un desarrollo ulterior de la demonolog\u00eda del Antiguo Testamento se ve en el Libro de Tob\u00edas, que aunque no est\u00e1 incluido en el Canon jud\u00edo fue escrito en hebreo o caldeo, y se ha recuperado una versi\u00f3n en esta \u00faltima lengua entre algunos escritos rab\u00ednicos. Aqu\u00ed tenemos al demonio Asmodeo, que desempe\u00f1a el papel asignado a los demonios en muchas demonolog\u00edas \u00e9tnicas y leyendas populares. Ha sido identificado por algunas buenas autoridades con el Aeshmo Daeva del Avesta; pero Whitehouse duda de esta identificaci\u00f3n y prefiere la etimolog\u00eda hebrea alternativa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, Asmodeus se convirti\u00f3 en una figura prominente de la demonolog\u00eda hebrea posterior, y algunas extra\u00f1as historias que se cuentan sobre \u00e9l en el Talmud est\u00e1n muy en la l\u00ednea de \u00abLas mil y una noches\u00bb. La demonolog\u00eda rab\u00ednica del Talmud y los Midrashim dista mucho de la reticencia y sobriedad de los escritos can\u00f3nicos en lo que respecta a este tema. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos cr\u00edticos modernos atribuyen este rico crecimiento de la demonolog\u00eda entre los jud\u00edos a los efectos de la cautividad, y lo consideran el resultado de la influencia babil\u00f3nica o persa. Pero aunque en su abundancia y elaboraci\u00f3n pueda tener alguna semejanza formal con estos sistemas externos, no parece haber raz\u00f3n para considerarlo simplemente como un caso de apropiaci\u00f3n de las doctrinas de los extranjeros. Porque cuando llegamos a compararlos m\u00e1s de cerca, bien podemos sentir que la demonolog\u00eda jud\u00eda tiene un car\u00e1cter distintivo propio, y m\u00e1s bien debe ser considerada como una consecuencia de las creencias e ideas que estaban presentes en la mente del pueblo elegido antes de entrar en contacto con persas y babilonios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es ciertamente significativo que, en vez de tomar prestado de las abundantes leyendas y doctrinas listas a su mano en los sistemas extranjeros, los demon\u00f3logos rab\u00ednicos buscaron su punto de partida en alg\u00fan texto de sus propias escrituras y sacaron todo lo que quer\u00edan por medio de sus sutiles e ingeniosos m\u00e9todos de ex\u00e9gesis. As\u00ed, el mencionado texto de Isa\u00edas proporcion\u00f3, bajo el nombre de Lilith, un misterioso esp\u00edritu nocturno femenino que aparentemente viv\u00eda en lugares desolados, e inmediatamente la convirtieron en la esposa demon\u00edaca de Ad\u00e1n y la madre de los demonios. \u00bfPero de d\u00f3nde, se puede preguntar, ten\u00edan estos exponentes del texto sagrado alguna justificaci\u00f3n para decir que nuestro primer padre contrajo un matrimonio mixto con un ser de otra raza y engendr\u00f3 hijos que no eran humanos? Simplemente tomaron el texto del G\u00e9nesis, 5: \u00abY vivi\u00f3 Ad\u00e1n ciento treinta a\u00f1os, y engendr\u00f3 un hijo a su imagen y semejanza\u00bb. Esta declaraci\u00f3n expl\u00edcita, dec\u00edan, implica claramente que antes de ese tiempo hab\u00eda engendrado hijos que no eran a su propia imagen y semejanza; para ello tuvo que haber encontrado alguna ayuda de otra raza que la suya, es decir, una esposa demonio, para convertirse en la madre de los demonios. Esta noticia de una uni\u00f3n entre la humanidad y seres de un orden diferente hab\u00eda sido durante mucho tiempo un rasgo familiar en la mitolog\u00eda pagana y la demonolog\u00eda y, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, algunos de los primeros comentaristas cristianos descubrieron alg\u00fan apoyo para ello en G\u00e9nesis, 6:2, que cuenta c\u00f3mo los hijos de Dios \u00abtomaron para s\u00ed mujeres de las hijas de los hombres\u00bb. Una caracter\u00edstica de la demonolog\u00eda jud\u00eda era la asombrosa multitud de demonios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan todos los relatos, cada hombre tiene miles de ellos a su lado. El aire est\u00e1 lleno de ellos y, puesto que eran la causa de varias enfermedades, era bueno que los hombres mantuvieran alg\u00fan tipo de guardia en sus bocas para que, al tragarse un demonio, no se vieran afectados por alguna enfermedad mortal. Esto puede recordar la tendencia com\u00fan a personificar las enfermedades epid\u00e9micas y hablar del \u00abdemonio del c\u00f3lera\u00bb, \u00abel demonio de la gripe\u00bb, etc. Y puede observarse que la antigua superstici\u00f3n de estos demon\u00f3logos jud\u00edos presenta una analog\u00eda curiosamente cercana a la teor\u00eda de la ciencia m\u00e9dica moderna. Porque ahora sabemos que el aire est\u00e1 lleno de microbios y g\u00e9rmenes de enfermedad, y que al inhalar cualquiera de estos organismos vivos recibimos la enfermedad en nuestros sistemas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Demonolog\u00eda de los primeros escritores cristianos<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Independientemente de lo que pueda decirse de esta teor\u00eda de los rabinos, que el aire est\u00e1 lleno de demonios, y que los hombres est\u00e1n en peligro de recibirlos en sus sistemas, ciertamente puede decirse que en los d\u00edas de los primeros cristianos el aire estaba peligrosamente lleno de demonolog\u00edas, y que los hombres estaban en peculiar peligro de adoptar doctrinas err\u00f3neas sobre este asunto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que recordar, por una parte, que muchos de los milagros evang\u00e9licos, y en particular la expulsi\u00f3n de los demonios, debieron en todo caso dar a los fieles un vivo sentido de la existencia y el poder de los esp\u00edritus malignos. Al mismo tiempo, como hemos visto, la Escritura misma no proporcion\u00f3 ninguna informaci\u00f3n completa y clara con respecto al origen y la naturaleza de estos poderosos enemigos; por otra parte, puede observarse que los primeros conversos cristianos y los primeros maestros cristianos eran en su mayor parte jud\u00edos o griegos, y muchos de ellos viv\u00edan en medio de aquellos que profesaban una u otra de las antiguas religiones orientales. Por lo tanto, aunque naturalmente deseaban saber algo sobre estos asuntos, ten\u00edan muy poco conocimiento definitivo de la verdad y, por otra parte, sus o\u00eddos se llenaban diariamente de informaci\u00f3n falsa y enga\u00f1osa. En estas circunstancias, no es de extra\u00f1ar que algunos de los primeros escritores eclesi\u00e1sticos, como San Justino, Or\u00edgenes y Tertuliano, no sean muy felices en el tratamiento de este tema. Hubo, adem\u00e1s, una fruct\u00edfera fuente de error que es bastante propensa a ser olvidada. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-13.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"44000\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/06\/07\/demonios-%ce%b4%ce%b1%ce%b9%ce%bc%cf%8c%ce%bd%ce%b9%ce%bf%ce%bd\/imagen-13\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-13.png\" data-orig-size=\"550,392\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-13\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-13.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/imagen-13.png?resize=380%2C271&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44000\" width=\"380\" height=\"271\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora que el com\u00fan acuerdo de los comentaristas cat\u00f3licos ha proporcionado una mejor interpretaci\u00f3n de G\u00e9nesis, vi, 2, y que las definiciones conciliares y los argumentos teol\u00f3gicos han establecido el hecho de que los \u00e1ngeles son seres puramente espirituales, puede parecer extra\u00f1o que algunos de los primeros maestros cristianos hayan supuesto que la frase, hijos de Dios, pudiera referirse a los \u00e1ngeles o que estos esp\u00edritus puros pudieran haber tomado para s\u00ed esposas de las hijas de los hombres. Pero hay que tener en cuenta que los antiguos comentaristas, que le\u00edan la Septuaginta o alguna versi\u00f3n derivada, no pusieron esta interpretaci\u00f3n en el pasaje; la palabra misma estaba en el texto ante ellos, es decir, la antigua Biblia griega dec\u00eda expresamente que \u00ablos \u00e1ngeles de Dios tomaron esposas de las hijas de los hombres\u00bb. Esta desafortunada lectura fue ciertamente suficiente para dar una direcci\u00f3n equivocada a gran parte de la demonolog\u00eda de los primeros escritores cristianos y aquellos que se descarriaron en otros asuntos tambi\u00e9n adoptaron naturalmente ideas peculiares sobre este tema. En cierto modo, uno de los ejemplos m\u00e1s notables de esta demonolog\u00eda err\u00f3nea es el que se encuentra en las Homil\u00edas pseudoclementinas (Hom. viii, ix). El autor hace un relato muy completo del misterioso episodio del G\u00e9nesis, 6:2, que, al igual que muchos otros, considera el origen de los demonios que, en su opini\u00f3n, eran la descendencia de la supuesta uni\u00f3n de los \u00e1ngeles de Dios y las hijas de los hombres. Pero en un punto, en todo caso, mejora la historia y hace algo para aligerar nuestra dificultad inicial. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera objeci\u00f3n a la leyenda era que los \u00e1ngeles, como esp\u00edritus puros, eran claramente incapaces de sentir pasiones sensuales; y posiblemente fue un agudo sentido de esta dificultad lo que llev\u00f3 a algunos de los que hab\u00edan adoptado la historia a negar la espiritualidad de la naturaleza ang\u00e9lica. Pero el moralista lo elude de una manera m\u00e1s ingeniosa. Seg\u00fan su relato, los \u00e1ngeles no fueron dominados por la pasi\u00f3n del amor sensual mientras se encontraban todav\u00eda en su estado puramente espiritual; pero cuando miraron hacia abajo y fueron testigos de la maldad y la ingratitud de los hombres cuyos pecados estaban manchando la hermosa creaci\u00f3n de Dios, pidieron a su Creador que pudieran ser dotados de cuerpos como los de los hombres, para que bajando a la tierra, pudieran arreglar las cosas y llevar una vida recta en la creaci\u00f3n visible. Su deseo fue concedido, fueron revestidos de cuerpos y bajaron a habitar en la tierra. Pero ahora descubrieron que con su vestidura de carne mortal hab\u00edan adquirido tambi\u00e9n la debilidad y las pasiones que hab\u00edan causado tantos estragos en los hombres, y ellos tambi\u00e9n, como los hijos de los hombres, se enamoraron de la belleza de las mujeres y, olvidando el noble prop\u00f3sito de su descenso a la tierra, se entregaron a la satisfacci\u00f3n de su lujuria, precipit\u00e1ndose as\u00ed de cabeza a su ruina. La descendencia de su uni\u00f3n con las hijas de los hombres fueron los gigantes, hombres poderosos de constituci\u00f3n y poderes sobrehumanos, como hijos de \u00e1ngeles encarnados, pero al mismo tiempo mortales, como sus madres mortales. Y cuando estos gigantes perecieron en el Diluvio, sus almas incorp\u00f3reas vagaron por el mundo como la raza de los demonios.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Demonolog\u00eda medieval y moderna<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de la Edad Media cristiana, los sistemas externos de demonolog\u00eda entre las razas incultas o en las antiguas civilizaciones de Oriente continuaron su curso, y todav\u00eda pueden encontrarse floreciendo en su hogar de origen o en otras tierras. Dentro del redil cat\u00f3lico hab\u00eda menos espacio para la peor forma de los viejos errores. Las primeras herej\u00edas hab\u00edan sido expulsadas, y la especulaci\u00f3n teol\u00f3gica hab\u00eda sido orientada en el verdadero sentido por la decisi\u00f3n del Quinto Concilio Ecum\u00e9nico (545), que conden\u00f3 ciertos errores origenistas sobre el tema de los demonios. Pero mientras los te\u00f3logos del gran per\u00edodo escol\u00e1stico expon\u00edan y elucidaban la doctrina cat\u00f3lica sobre los \u00e1ngeles y los demonios, hab\u00eda tambi\u00e9n un lado m\u00e1s oscuro en las supersticiones populares y en los hombres que en todo tiempo continuaron practicando las artes negras de la magia, la brujer\u00eda y el trato con el diablo. En el turbulento per\u00edodo del Renacimiento y la Reforma parece haber habido un nuevo brote de viejas supersticiones y pr\u00e1cticas malignas, y durante un tiempo tanto los pa\u00edses cat\u00f3licos como los protestantes se vieron perturbados por las extra\u00f1as creencias y las extra\u00f1as acciones de los profesores reales o supuestos de las artes negras y por los cr\u00e9dulos y crueles perseguidores que trataban de suprimirlas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la nueva era de la Revoluci\u00f3n y de la difusi\u00f3n de las ideas pr\u00e1cticas y de los m\u00e9todos exactos de la ciencia, muchos pensaron al principio que estas supersticiones medievales desaparecer\u00edan r\u00e1pidamente. Cuando los hombres, materializados por el crecimiento de la riqueza y las comodidades de la civilizaci\u00f3n, e iluminados por la ciencia y las nuevas filosof\u00edas, apenas pod\u00edan encontrar fe para creer en las verdades puras de la religi\u00f3n revelada, poco lugar pod\u00eda haber para cualquier creencia en las doctrinas de los demonios. Todo el asunto era ahora rechazado rudamente como un sue\u00f1o y un enga\u00f1o. Los eruditos se maravillaban de la credulidad de sus padres, con su fe en fantasmas, demonios y magia negra, pero consideraban imposible interesarse seriamente por el tema en su \u00e9poca de ilustraci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la fe ingenua de los primeros racionalistas, que cre\u00edan haber encontrado la clave de todo conocimiento y que no hab\u00eda nada en el cielo ni en la tierra fuera del alcance de su ciencia y filosof\u00eda, era de hecho un enga\u00f1o a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1o. Y gran parte de la historia de los \u00faltimos cien a\u00f1os constituye un curioso comentario sobre estas orgullosas pretensiones. Al mismo tiempo, fil\u00f3sofos, historiadores y hombres de ciencia se han visto impulsados a estudiar seriamente la historia de la demonolog\u00eda y el ocultismo en \u00e9pocas pasadas o en otras tierras, a fin de comprender su verdadero significado.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todas sus variaciones y contradicciones, los multitudinarios sistemas de demonolog\u00eda tienen mucho en com\u00fan. En algunos casos esto puede explicarse por el hecho de que uno ha tomado prestado libremente de otro. As\u00ed, la demonolog\u00eda de los primeros escritores cristianos naturalmente deber\u00eda mucho a los sistemas de la demonolog\u00eda jud\u00eda y griega, y \u00e9stos a su vez dif\u00edcilmente pueden haber estado libres de otras influencias extranjeras. Y puesto que no s\u00f3lo las opiniones her\u00e9ticas, sino tambi\u00e9n las ense\u00f1anzas ortodoxas sobre este tema tienen en todo caso algunos elementos en com\u00fan con los sistemas \u00e9tnicos -desde el animismo del simple salvaje hasta la elaborada demonolog\u00eda de los caldeos e iranios-, el mit\u00f3logo o folclorista nos invita a llegar a la conclusi\u00f3n de que todos provienen de la misma fuente, y que la doctrina b\u00edblica y cat\u00f3lica sobre los esp\u00edritus malignos no debe ser m\u00e1s que un desarrollo del animismo y una forma m\u00e1s refinada de la demonolog\u00eda \u00e9tnica. Pero tal vez sea bueno observar que, en el mejor de los casos, esta soluci\u00f3n no es m\u00e1s que una hip\u00f3tesis plausible y que los hechos del caso pueden explicarse igualmente por otra hip\u00f3tesis que algunos escritores filos\u00f3ficos no parecen haber considerado, a saber: la hip\u00f3tesis de que la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n revelada sobre este tema es verdadera despu\u00e9s de todo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPuede decirse que si esto fuera as\u00ed no habr\u00eda rastro de creencia en demonios entre las razas fuera del redil cristiano o en sistemas religiosos m\u00e1s antiguos que la Biblia? Si, como ense\u00f1a nuestra teolog\u00eda, los \u00e1ngeles ca\u00eddos existen realmente y se les permite intentar tentar a los hijos de los hombres, \u00bfno deber\u00edamos esperar encontrar alguna creencia en su existencia y algunos rastros de su influencia maligna en cada tierra y en cada \u00e9poca de la historia humana? \u00bfNo deber\u00edamos esperar encontrar que aqu\u00ed como en todas partes los elementos de la verdad se superpondr\u00edan con el error, y que tomar\u00edan diferentes formas en cada naci\u00f3n y en cada \u00e9poca sucesiva, de acuerdo con la medida del conocimiento, la cultura y las nuevas ideas vigentes en las mentes de los hombres? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta hip\u00f3tesis, por no decir m\u00e1s, se ajustar\u00eda bien a todos los hechos; por ejemplo, a la universalidad de la creencia en los esp\u00edritus malignos y a toda prueba admisible de influencia real sobre los hombres, ya sea en los registros de posesi\u00f3n demon\u00edaca y magia en el pasado o en los fen\u00f3menos del Espiritismo moderno. Y apenas podemos decir lo mismo de la otra hip\u00f3tesis.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group has-small-font-size is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barnstone, W. ed. 1984. The Other Bible. New York.<br>Caquot, A. 1971. G\u00e9nies, Anges et D\u00e9mons en Israel. Pp. 115\u201351 in G\u00e9nies, Anges et D\u00e9mons. Sources Orientales 8. Paris.<br>Langton, E. 1949. Essentials of Demonology: A Study of Jewish and Christian Doctrine, Its Origin and Development. London.<br>Xella, P. 1986. Le Grand Froid: Le Dieu Baradu \u00e0 Ebla. UF 18:437\u201344.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Richard H. Bell, \u00abDEMONIO, DIABLO, SATAN\u00c1S\u00bb, ed. Joel B. Green, Jeannine K. Brown, y Nicholas Perrin, trans. Rub\u00e9n G\u00f3mez Pons, Diccionario de Jes\u00fas y los Evangelios, Compendio de las Ciencias B\u00edblicas Contempor\u00e1neas (Viladecavalls, Espa\u00f1a: Editorial CLIE, 2016), 288.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Charles Yeboah, \u00abDEMONIO\u00bb, ed. Samuel Pag\u00e1n, David G\u00f3mez Ruiz, y Marcos Antonio Eduino Pereira, Diccionario B\u00edblico Eerdmans (Miami Gardens, FL: Editorial Patmos, 2016), 465.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T. Longman III, J. C. Wilhoit, y L. Ryken, eds., \u00abDEMONIOS\u00bb, trans. Rub\u00e9n G\u00f3mez Pons, Gran Diccionario Enciclop\u00e9dico de Im\u00e1genes &amp; S\u00edmbolos de la Biblia (Barcelona, Espa\u00f1a: Editorial CLIE, 2015), 324.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Louis Matthews Sweet, \u00abDemon, Demoniac Demonology\u00bb, ed. James Orr et al., The International Standard Bible Encyclopaedia (Chicago: The Howard-Severance Company, 1915), 827.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Joanne K. Kuemmerlin-McLean, \u00abDemons: Old Testament\u00bb, ed. David Noel Freedman, The Anchor Yale Bible Dictionary (New York: Doubleday, 1992), 140.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David George Reese, \u00abDemonios: New Testament\u00bb, ed. David Noel Freedman, The Anchor Yale Bible Dictionary (Nueva York: Doubleday, 1992), 140-141.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bartlett, D. 1972. Exorcism Stories in the Gospel of Mark. Diss., Yale.<br>Bocher, O. 1972. Christus Exorcista. Stuttgart.<br>Bultmann, R. 1958. Jesus Christ and Mythology. New York.<br>Dickason, C. F. 1987. Demon Possession and the Christian. Chicago.<br>Eitram, S. 1966. Some Notes on the Demonology in the New Testament. Osloae.<br>Hull, J. M. 1974. Hellenistic Magic and the Synoptic Tradition. Naperville, IL.<br>Kallas, J. 1961. The Significance of the Synoptic Miracles. London.<br>Koch, K. E. 1973. Demonology Past and Present. Grand Rapids.<br>Langton, E. 1942. Good and Evil Spirits. New York.<br>\u2014\u2014\u2014. 1949. Essentials of Demonology. London.<br>Leivestad, R. 1954. Christ the Conqueror. London.<br>McCasland, S. V. 1951. By the Finger of God. New York.<br>Montgomery, J. W., ed. 1976. Demon Possession. Minneapolis.<br>Oesterrich, T. K. 1930. Possession: Demonological and Other. London.<br>Theissen, G. 1983. The Miracle Stories of the Early Christian Tradition. Trans. F. McDonagh. Philadelphia.<br>Twelftree, G. 1985. Christ Triumphant: Exorcism Then and Now. London.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arnold, Clinton E. Ephesians, Power and Magic: The Concept of Power in Ephesians in Light of its Historical Setting. Society for New Testament Monograph Series 63. Cambridge: Cambridge University Press, 1989.<br>Ciampa, Roy E., and Brian S. Rosner. \u201cFirst Corinthians.\u201d pp. 695\u2013752 en Commentary on the New Testament Use of the Old Testament. Editado por G. K. Beale y D. A. Carson. Grand Rapids: Baker, 2007.<br>Russell, Jeffrey Burton. The Devil: Perceptions of Evil from Antiquity to Primitive Christianity. Ithaca: Cornell University, 1977.<br>van der Toorn, K., Bob Becking, y Pieter Willem van der Horst. Dictionary of Deities and Demons in the Bible. 2da edicion revisada. Grand Rapids: Eerdmans, 1999.<br>Wright, Archie T. The Origin of Evil Spirits: The Reception of Genesis 6:1\u20134 in Early Jewish Literature. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 2005.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">E. H. Andrews, God, Science and Evolution (Welwyn: Evangelical Press, 1980); J. Barr, The Garden of Eden and the Hope of Immortality (Londres: SCM, 1992); C. K. Barrett, The Holy Spirit and the Gospel Tradition (2a ed.; London: SPCK, 1966); R. H. Bell, Deliver Us from Evil: Interpreting the Redemption from the Power of Satan in New Testament Theology (WUNT 216; Tubinga: Mohr Siebeck], 2007); H.-D. Betz, ed., The Greek Magical Papyri in Translation, Including the Demotic Spells (2a ed.; Chicago: University of Chicago Press, 1992); O. B\u00f6cher, Christus Exorcista: D\u00e4monismus und Taufe im Neuen Testament (BWANT 5\/16; Stuttgart: Kohlhammer, 1972); R. Bultmann, \u00abNew Testament and Mythology\u00bb, en Kerygma and Myth: A Theological Debate, ed. H. W. Bartsch, trad. R. H. Fuller (2a ed.; Londres: SPCK, 1964) 1\u201344; W. D. Davies y D. C. Allison, A Critical and Exegetical Commentary on the Gospel according to Saint Matthew (ICC; Edimburgo: T &amp; T Clark, 1988); R. Deines, \u00abJosephus, Salomo und die von Gott verliehene \u03c4\u03ad\u03c7\u03bd\u03b7 gegen die D\u00e4monen\u00bb, en Die D\u00e4monen: Die D\u00e4monologie der israelitisch-j\u00fcdischen und fr\u00fchchristlichen Literatur im Kontext ihrer Umwelt, ed. A. Lange, H. Lichtenberger y D. R\u00f6mheld (Tubinga: Mohr Siebeck, 2003) 365\u201394; J. D. G. Dunn, Jesus and the Spirit: A Study of the Religious and Charismatic Experience of Jesus and the First Christians as Reflected in the New Testament (Londres: SCM, 1975); H. Gese, \u00abPsalm 22 und das Neue Testament: Der \u00e4lteste Bericht vom Tode Jesu und die Entstehung des Herrenmahles\u00bb, en Vom Sinai zum Zion: Alttestamentliche Beitr\u00e4ge zur biblischen Theologie (3a ed.; BEvT 64; M\u00fanich: Kaiser, 1990) 180\u2013201; J. B. Green, The Theology of the Gospel of Luke (NTT; Cambridge: Cambridge University Press, 1995); \u00eddem, The Gospel of Luke (NICNT; Grand Rapids: Eerdmans, 1997); K. Heim, The Transformation of the Scientific World View, trad. W. A. Whitehouse (Londres: SCM, 1953); E. J\u00fcngel, Paulus und Jesus: Eine Untersuchung zur Pr\u00e4zisierung der Frage nach dem Ursprung der Christologie (6a ed.; HUT 2; Tubinga: Mohr Siebeck, 1986); T. Klutz, The Exorcism Stories in Luke-Acts: A Sociostylistic Reading (SNTSMS 129; Cambridge: Cambridge University Press, 2004); U. Luz, Matthew 1\u20137: A Commentary, trad. W. C. Linss (CC; Minneapolis: Augsburg, 1989) existe edici\u00f3n castellana: El Evangelio seg\u00fan San Mateo, Vol. I (Salamanca: S\u00edgueme, 1996); \u00eddem, Matthew 8\u201320: A Commentary, ed. H. Koester, trad. J. E. Crouch (Hermeneia; Mine\u00e1polis: Fortress, 2001) existe edici\u00f3n castellana: El Evangelio seg\u00fan San Mateo, Vol. II (Salamanca: S\u00edgueme, 2001); U. Mittmann-Richert, \u00abDie D\u00e4monen und der Tod des Gottessohns im Markus-evangelium\u00bb, en Die D\u00e4monen: Die D\u00e4monologie der israelitisch-j\u00fcdischen und fr\u00fchchristlichen Literatur im Kontext ihrer Umwelt, ed. A. Lange, H. Lichtenberger y D. R\u00f6mheld (Tubinga: Mohr Siebeck, 2003) 476\u2013504; J. Nolland, Luke 1\u20139:20 (WBC 35A; Dallas: Word, 1989); J. C. Thomas, The Devil, Disease and Deliverance: Origins of Illness in New Testament Thought (JPTSup 13; Sheffield: Sheffield Academic Press, 1998); G. H. Twelftree, Jesus the Exorcist: A Contribution to the Study of the Historical Jesus (WUNT 2\/54; Tubinga: Mohr Siebeck, 1993); G. von Rad, \u00ab\u03b4\u03b9\u03ac\u03b2\u03bf\u03bb\u03bf\u03c2, B. The OT View of Satan\u00bb, TDNT 2:73\u201375<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Richard H. Bell, \u00abDEMONIO, DIABLO, SATAN\u00c1S\u00bb, ed. Joel B. Green, Jeannine K. Brown, y Nicholas Perrin, trans. Rub\u00e9n G\u00f3mez Pons, Diccionario de Jes\u00fas y los Evangelios, Compendio de las Ciencias B\u00edblicas Contempor\u00e1neas (Viladecavalls, Espa\u00f1a: Editorial CLIE, 2016), 296\u2013297.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">William Kent, \u00abDemonology\u00bb, ed. Charles G. Herbermann y otros, La Enciclopedia Cat\u00f3lica: An International Work of Reference on the Constitution, Doctrine, Discipline, and History of the Catholic Church (Nueva York: The Encyclopedia Press; The Universal Knowledge Foundation, 1907-1913).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Bibliografia referente a la tematica:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bibliograf\u00eda selecta<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abegg, Martin G., Jr. Qumran Sectarian Manuscripts. Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abernathy, David. \u201cPaul\u2019s Thorn in the Flesh: A Messenger of Satan?\u201d Neotestamentica 35.1\u20132 (2001): 69\u201379.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abusch, T., and D. Schwemer. \u201cDas Abwehrzauber-Ritual Maql\u00fb (\u2018Verbrennung\u2019).\u201d En Omina, Orakel, Rituale und Beschw\u00f6rungen. Editado por B. Janowski y G. Wilhelm. G\u00fctersloh: G\u00fctersloher Verlagshaus, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adams, Sean A. Baruch and the Epistle of Jeremiah: Commentary. Septuagint Commentary Series. Leiden: Brill, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Albani, Matthias. \u201cThe Downfall of Helel, Son of Dawn: Aspects of Royal Ideology in Isa 14:12\u201313.\u201d P\u00e1ginas 129\u201368 en The Fall of the Angels. Editador por Christoph Auffarth y Loren T. Stuckenbruck. Leiden: Brill, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alston, Wallace M. \u201cThe Concept of the Wilderness in the Intertestamental Period.\u201d ThD diss., Union Theological Seminary en Virginia, 1968.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Annus, Amar. \u201cAre There Greek Rephaim? On the Etymology of Greek Meropes and Titanes.\u201d Ugarit Forschungen 31 (1999): 13\u201330.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cOn the Origin of the Watchers: A Comparative Study of the Antediluvian Wisdom in Mesopotamian and Jewish Traditions.\u201d Journal for the Study of the Pseudepigrapha 19.4 (2010): 277\u2013320.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arnold, Clinton E. 3 Crucial Questions about Spiritual Warfare. 3 Crucial Questions, editado por Grant R. Osborne y Richard J. Jones Jr. Grand Rapids: Baker Academic, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aune, David E. Revelation 6\u201316. WBC. Dallas, TX: Word, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aus, Roger. \u201cPaul\u2019s Travel Plans to Spain and the \u2018Full Number of the Gentiles\u2019 of Rom XI 25.\u201d Novum Testamentum 21.3 (July 1979): 232\u201362.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baker, David W. Nahum, Habakkuk and Zephaniah: An Introduction and Commentary. TOTC. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1988.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bampfylde, Gillian. \u201cThe Prince of the Host in the Book of Daniel and the Dead Sea Scrolls.\u201d Journal for the Study of Judaism in the Persian, Hellenistic, and Roman Periods 14.2 (1983): 129\u201334.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barker, Margaret. The Hidden Tradition of the Kingdom of God. London: Society for Promoting Christian Knowledge, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barkun, Michael. Religion and the Racist Right: The Origins of the Christian Identity Movement. Chapel Hill, NC: University of North Carolina Press, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barr, James. \u201c&nbsp;\u2018Thou Art the Cherub\u2019: Ezekiel 28.14 and the Post-Ezekiel Understanding of Genesis 2\u20133.\u201d En Priests, Prophets, and Scribes: Essays on the Formation and Heritage of Second Temple Judaism in Honour of Joseph Blenkinsopp. Editado por Eugene Ulrich et al. Sheffield: Sheffield Academic Press, 1992.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Batto, Bernard F. In the Beginning: Essays on Creation Motifs in the Bible and the Ancient Near East. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2013.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bauckham, Richard J. 2 Peter, Jude. WBC. Dallas: Word, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Beale, G. K. The Book of Revelation: A Commentary on the Greek Text. NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Benz, F. L. Personal Names in the Phoenician and Punic Inscriptions. Rome: Biblical Institute Press, 1972.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bergey, Ronald. \u201cThe Song of Moses (Deut 32:1\u201343) and Isaianic Prophecies: A Case of Intertextuality?\u201d Journal for the Study of the Old Testament 28.1 (2003): 33\u201354.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernstein, M. J. \u201cNoah and the Flood at Qumran.\u201d P\u00e1ginas 199\u2013231 en The Provo International Conference on the Dead Sea Scrolls: Technological Innovations, New Texts, Reformulated Issues. Editado por D. Parry y E. Ulrich. Leiden: Brill, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Betz, H. D. The Greek Magical Papyri in Translation, including the Demotic Spells. 2nd ed. Chicago: University of Chicago Press, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bhayro, Siam. \u201cNoah\u2019s Library: Sources for 1 Enoch 6\u201311.\u201d Journal for the Study of the Pseudepigrapha 15.3 (2006): 163\u201377.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Billings, Bradly S. \u201c&nbsp;\u2018The Angels Who Sinned \u2026 He Cast into Tartarus\u2019 (2 Pet 2:4): Its Ancient Meaning and Present Relevance.\u201d Expository Times 119.11 (2008): 532\u201337.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Black, Jeremy, and Anthony Green. Gods, Demons and Symbols of Ancient Mesopotamia: An Illustrated Dictionary. Austin: University of Texas-Austin, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Black, Matthew. The Book of Enoch or 1 Enoch. Editado por A. M. Denis y M. de Jonge. Leiden: Brill, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Block, Daniel I. The Book of Ezekiel, Chapters 25\u201348. NICOT. Grand Rapids: Eerdmans, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bodi, Daniel. The Book of Ezekiel and the Poem of Erra. G\u00f6ttingen: Vandenhoeck &amp; Ruprecht, 1991.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bordreuil, Pierre, and Dennis Pardee. A Manual of Ugaritic. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Borgen, Peder, K\u00e5re Fuglseth, and Roald Skarsten. The Works of Philo: Greek Text with Morphology. Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2005.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Box, G. H., and W. O. E. Oesterley. \u201cThe Book of Sirach.\u201d P\u00e1ginas 1:268\u2013516 en The Apocrypha and Pseudepigrpha of the Old Testament. Editado por R. H. Charles. 2 vols. Oxford: Clarendon, 1913.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brand, Miryam. Evil Within and Without: The Source of Sin and Its Nature as Portrayed in Second Temple Literature. G\u00f6ttingen: Vandenhoeck &amp; Ruprecht, 2013.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bremmer, Jan N. Greek Religion and Culture, the Bible, and the Ancient Near East. Leiden: Brill, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brotzman, Ellis R. Old Testament Textual Criticism: A Practical Introduction. Grand Rapids: Baker Books, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brown, Derek R. The God of This Age. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brown, Michael L. \u201c&nbsp;\u2018I Am the Lord, Your Healer\u2019: A Philological Study of the Root RAPA\u02be in the Hebrew Bible and the Ancient Near East.\u201d Tesis doctoral, New York University, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Israel\u2019s Divine Healer. Grand Rapids: Zondervan, 1995.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bunta, Silviu N. \u201cDreamy Angels and Demonic Giants: The Watchers Traditions and the Origin of Evil in Early Christian Demonology.\u201d P\u00e1ginas 116\u201338 en The Fallen Angels Traditions: Second Temple Developments and Reception History. Editado por Angela Kim Harkins, Kelley Coblentz Bautch, y John C. Endres. Washington, DC: Catholic Biblical Association of America, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Burnett, David A. \u201cA Neglected Deuteronomic Scriptural Matrix for the Nature of the Resurrection Body in 1 Cor 15:39\u201342?\u201d En Scripture, Texts, and Tracings in 1 Corinthians. Editado por B. J. Oropeza y Linda Belleville. Minneapolis: Fortress, forthcoming.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Calvin, John. Commentaries on the First Book of Moses Called Genesis. Translated by John King. Edinburgh: The Calvin Translation Society, 1847.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cathcart, Kevin J. \u201cIlu, Yari\u1e2bu, and the One with the Two Horns and Tail.\u201d En Ugarit, Religion, and Culture: Essays Presented in Honour of John C. L. Gibson. Editado por N. Wyatt, W. G. E. Watson, y J. B. Lloyd. M\u00fcnster: Ugarit-Verlag, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cathcart, Kevin J., and W. G. E. Watson. \u201cWeathering a Wake: A Cure for Carousal: A Revised Translation of Ugaritica V text I.\u201d Proceedings of the Irish Biblical Association 4 (1980): 35\u201358.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Charles, J. Daryl. \u201cThe Angels under Reserve in 2 Peter and Jude.\u201d Bulletin for Biblical Research 15.1 (2005): 39\u201348.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Charlesworth, James H. \u201cBashan, Symbology, Haplography, and Theology in Psalm 68.\u201d P\u00e1ginas 351\u201372 en David and Zion: Biblical Studies in Honor of J. J. M. Roberts. Editado por Bernard Frank Batto y Kathryn L. Roberts. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cJewish Astrology in the Talmud, Pseudepigrapha, the Dead Sea Scrolls, and Early Palestinian Synagogues.\u201d Harvard Theological Review 70.3\/4 (1977): 183\u2013200.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chesnutt, Randall D. \u201cThe Descent of the Watchers and Its Aftermath According to Justin Martyr.\u201d P\u00e1ginas 167\u201380 en The Watchers in Jewish and Christian Traditions. Editado por Angela Kim Harkins, Kelley Coblentz Bautch, y John C. Endres, S.J. Minneapolis: Fortress, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cho, Sang Youl. Lesser Deities in the Ugaritic Texts and the Hebrew Bible: A Comparative Study of Their Nature and Roles. Piscataway, NJ: Gorgias Press, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chung, Tae Whoe (David). \u201cThe Development of the Concept of Satan in Old Testament and Intertestamental Literature.\u201d Tesis doctoral, Southwestern Baptist Theological Seminary, 2000.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clements, Ronald E. \u201cSacred Mountains, Temples, and the Presence of God.\u201d P\u00e1ginas 69\u201385 en Cult and Cosmos: Tilting Toward a Temple-Centered Biblical Theology. Editado por L. Michael Morales. Leuven: Peeters, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clifford, Richard J. The Cosmic Mountain in Canaan and the Old Testament. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1972.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Temple and the Holy Mountain.\u201d P\u00e1ginas 85\u201398 en Cult and Cosmos: Tilting Toward a Temple-Centered Biblical Theology. Editado por L. Michael Morales. Leuven: Peeters, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Coblentz Bautch, Kelley. \u201cThe Fall and Fate of Renegade Angels: The Intersection of Watchers Traditions and the Book of Revelation.\u201d P\u00e1ginas 69\u201393 en The Fallen Angels Traditions: Second Temple Developments and Reception History. Editado por Angela Kim Harkins, Kelley Coblentz Bautch, y John C. Endres. Washington, DC: Catholic Biblical Association of America, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cohen, C. \u201cThe Enclitic mem in Biblical Hebrew: Its Existence and Initial Discovery.\u201d P\u00e1ginas 231\u201360 en Sefer Moshe: The Moshe Weinfeld Jubilee Volume. Editado por Chaim Cohen, Avi Hurvitz, y Shalom M. Paul. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Collins, John J. Daniel: A Commentary on the Book of Daniel. Hermeneia. Minneapolis: Fortress, 1993.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conybeare, F. 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From Creation to Babel: Studies in Genesis 1\u201311. London: T&amp;T Clark, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. God\u2019s Conflict with the Dragon and the Sea. Cambridge: Cambridge University Press, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Day, Peggy. An Adversary in Heaven: \u015b\u0101\u1e6d\u0101n in the Hebrew Bible. Atlanta: Scholars Press, 1988.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">deSilva, David A. Introducing the Apocrypha: Message, Context, and Significance. Grand Rapids: Baker Academic, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dick, Michael B. \u201cProphetic Parodies of Making the Cult Image.\u201d P\u00e1ginas 1\u201354 en Born in Heaven, Made on Earth: The Making of the Cult Image in the Ancient Near East. Editado por Michael B. Dick. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dickson, Keith. \u201cThe Jeweled Trees: Alterity in Gilgamesh.\u201d Comparative Literature 59.3 (2007): 193\u2013208.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dijk, H. J. van. Ezekiel\u2019s Prophecy on Tyre (Ez. 26:1\u201328:19): A New Approach. Rome: Pontifical Biblical Institute, 1968.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dimant, D. \u201cNoah in Early Jewish Literature. Appendix: The So-Called Book of Noah.\u201d P\u00e1ginas 123\u201350 in Biblical Figures Outside the Bible. Editado por M. E. Stone y T. A. Bergren. Harrisburg, PA: Trinity Press International, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Doak, Brian R. The Last of the Rephaim: Conquest and Cataclysm in the Heroic Ages of Ancient Israel. Boston: Ilex Foundation, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dodd, C. H. The Bible and the Greeks. London: Hodder &amp; Stoughton, 1935.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ben-Dov, Jonathan. \u201cThe Resurrection of the Divine Assembly and the Divine Title El in the Dead Sea Scrolls.\u201d P\u00e1ginas 9\u201331 en The Comparative Perspective. Vol. 3 of Submerged Literature in Ancient Greek Culture: Beyond Greece. Editado por Giulio Colesanti y Manuela Giordano. Berlin: De Gruyter, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Draffkorn Kilmer, Anne. \u201cThe Mesopotamian Counterparts of the Biblical Nephilim.\u201d P\u00e1ginas 39\u201344 en Perspectives on Language and Text: Essays and Poems in Honor of Francis I. Andersen\u2019s 60th Birthday. Editado por E. W. Conrad y E. G. Newing. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Drawnel, Henryk. \u201cKnowledge Transmission in the Context of the Watchers\u2019 Sexual Sin with the Women in 1 Enoch 6\u201311.\u201d The Biblical Annals 2.59 (2012): 123\u201351.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Mesopotamian Background of the Enochic Giants and Evil Spirits.\u201d Dead Sea Discoveries 21.1 (2014): 14\u201338.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cProfessional Skills of Asael (1 Enoch 8:1) and Their Mesopotamian Background.\u201d Revue Biblique 119.4 (2012): 518\u201342.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Duling, Dennis C. \u201cSolomon, Exorcism, and the Son of David.\u201d Harvard Theological Review 68.3\/4 (Jul\u2013Oct 1975): 235\u201352.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cTestament of Solomon: A New Translation and Introduction.\u201d P\u00e1ginas 935\u201387 en The Old Testament Pseudepigrapha. Editado por James H. Charlesworth. Vol. 1. New York: Doubleday, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dunn, James D. G., and Graham H. Twelftree. \u201cDemon-Possession and Exorcism in the New Testament.\u201d Churchman 94 (1980): 210\u201325.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dunn, James D. G. The Epistles to the Colossians and to Philemon: A Commentary on the Greek Text. NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eddy, Paul Rhodes, and James K. Beilby. \u201cIntroduction.\u201d In Understanding Spiritual Warfare: Four Views. Editado por James K. Beilby y Paul Rhodes Eddy. Grand Rapids: Baker Academic, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eichrodt, Walter. Theology of the Old Testament. Vol 1. Philadelphia: Westminster John Knox, 1961.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Emerton, J. 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Editado por F. T. Trotter. Philadelphia: Westminster, 1968.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fitzmyer, Joseph A., S.J. The Gospel according to Luke I\u2013IX: Introduction, Translation, and Notes. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. The Gospel according to Luke X\u2013XXIV: Introduction, Translation, and Notes. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fleming, David Marron. \u201cThe Divine Council as Type Scene in the Hebrew Bible.\u201d PhD diss., Southern Baptist Theological Seminary, 1989.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fontenrose, J. Python: A Study of Delphic Myth and Its Origins. Berkeley: University of California Press, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">France, R. T. The Gospel of Matthew. NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frankfort, H. 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Minneapolis: Fortress, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Symbolic Language of the Animal Apocalypse of Enoch (1 Enoch 85\u201390).\u201d Revue de Qumran 14.4 (1990): 629\u201336.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cTheology and Demonology in Qumran Texts.\u201d Henoch 32.1 (2010): 101\u201329.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gallagher, W. \u201cOn the Identity of Helel Ben Shaher in Is. 14:12\u201315.\u201d Ugarit Forschungen 26 (1994): 131\u201346.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Garc\u00eda Mart\u00ednez, Florentino, and Eibert J. C. Tigchelaar, eds. The Dead Sea Scrolls Study Edition. Leiden: Brill, 1997\u20131998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Garr, W. Randall. In His Own Image and Likeness: Humanity, Divinity, and Monotheism. Leiden: Brill, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">George, Andrew R. \u201cBabylonian Texts from the Folios of Sydney Smith.\u201d Revue d\u2019assyriologie 82 (1988): 139\u201362.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Gilgame\u0161 Epic at Ugarit.\u201d Aula Orientalis 25 (2007): 237\u201354.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Geyer, John B. \u201cDesolation and Cosmos.\u201d Vetus Testamentum 49.1 (1999): 49\u201364.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cMythology and Culture in the Oracles against the Nations.\u201d Vetus Testamentum 36 (1986): 129\u201345.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Glancy, Jennifer Ann. \u201cSatan in the Synoptic Gospels.\u201d Tesis doctoral, Columbia University, 1990.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Goldingay, John. Psalms, Vol. 2: Psalms 42\u201389. BCOT. Grand Rapids: Baker Academic, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Psalms, Vol 3: Psalms 90\u2013150. BCOT. Grand Rapids: Baker Academic, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Goldstein, Bernard R., and David Pingree. \u201cAstrological Almanacs from the Cairo Geniza, Part I.\u201d Journal of Near Eastern Studies 38.3 (1979): 153\u201375.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cAstrological Almanacs from the Cairo Geniza, Part II.\u201d Journal of Near Eastern Studies 38.4 (1979): 231\u201356.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Goldstein, Ronnie. \u201cA New Look at Deuteronomy 32:8\u20139 and 43 in the Light of Akkadian Sources.\u201d [Hebrew] Tarbiz 79.1 (2010): 5\u201321.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gordon, C. H. \u201cThe Devil, \u1e25by.\u201d Newsletter for Ugaritic Studies 33 (1985): 15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201c\u1e24BY: Possessor of Horns and Tail.\u201d Ugarit Forchungen 18 (1986): 129\u201332.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Grave, C. \u201cThe Etymology of Northwest Semitic \u1e63ap\u0101nu.\u201d Ugarit Forschungen 12 (1980): 221\u201329.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Green, Joel B., y Scot McKnight, eds. Dictionary of Jesus and the Gospels. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1992.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Greenberg, Moshe. Ezekiel 1\u201320: A New Translation with Introduction and Commentary. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Greene, W. C. Moira. Fate, Good, and Evil in Greek Thought. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1944.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habel, Norman C. \u201cEzekiel 28 and the Fall of the First Man.\u201d Concordia Theological Monthly 38 (1967): 516\u201324.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hachlili, Rachel. \u201cThe Zodiac in Ancient Jewish Art: Representation and Significance.\u201d Bulletin of the American Schools of Oriental Research 228 (1977): 61\u201377.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hagner, Donald A. Matthew 1\u201313. WBC. Dallas: Word, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hallo, William. Origins: The Ancient Near Eastern Background of Some Modern Western Institutions. Leiden: Brill, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hamilton, Victor P. The Book of Genesis, Chapters 1\u201317. NICOT. Grand Rapids: Eerdmans, 1990.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Handy, Lowell K. Among the Host of Heaven: The Syro-Palestinian Pantheon as Bureaucracy. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Authorization of Divine Power and the Guilt of God in the Book of Job: Useful Ugaritic Parallels.\u201d Journal for the Study of the Old Testament 18.60 (1993): 107\u201318.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cA Solution for Many MLKM.\u201d Ugarit Forschungen 20 (1988): 57\u201359.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hannah, Darrell D. \u201cGuardian Angels and Angelic National Patrons in Second Temple Judaism and Early Christianity.\u201d P\u00e1ginas 413\u201335 en Angels: The Concept of Celestial Beings\u2014Origins, Development and Reception. Editado por Friedrich V. Reiterer, Tobias Nicklas, and Karin Sch\u00f6pflin. Berlin: De Gruyter, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Michael and Christ: Michael Traditions and Angel Christology in Early Christianity. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hanneken, Todd R. \u201cThe Watchers in Rewritten Scripture: The Use of the Book of the Watchers in Jubilees.\u201d P\u00e1ginas 23\u201368 en The Fallen Angels Traditions: Second Temple Developments and Reception History. Editado por Angela Kim Harkins, Kelley Coblentz Bautch, and John C. Endres. Washington, DC: Catholic Biblical Association of America, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hanson, P. D. \u201cRebellion in Heaven, Azazel, and Euhemeristic Heroes in 1 Enoch 6\u201311.\u201d Journal of Biblical Literature 96 (1977): 221\u201322.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Haralambakis, Maria. The Testament of Job: Text, Narrative and Reception History. London: T&amp;T Clark, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hardy, H. H., II, and Charles Otte III. The Aramaic Inscriptions. Bellingham, WA: Lexham Press, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hare, D. R. 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Washington, DC: Catholic Biblical Association of America, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Harrell, James. \u201cGemstones.\u201d UCLA Encyclopedia of Egyptology. Editado por Willeke Wendrich. Los \u00c1ngeles: UCLA, 2012. <a href=\"http:\/\/digital2.library.ucla.edu\/viewItem.do?ark=21198\/zz002czx1r\" rel=\"nofollow\">http:\/\/digital2.library.ucla.edu\/viewItem.do?ark=21198\/zz002czx1r<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cOld Testament Gemstones: A Philological, Geological, and Archaeological Assessment of the Septuagint.\u201d Bulletin of Biblical Research 21.2 (2011): 141\u201371.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hartley, John E. The Book of Job. NICOT. Grand Rapids: Eerdmans, 1988.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hartman, Louis F., and Alexander A. Di Lella. The Book of Daniel: A New Translation with Notes and Commentary on Chapters 1\u20139. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hayman, Peter. \u201cMonotheism\u2014A Misused Word in Jewish Studies?\u201d Journal of Jewish Studies 42.1 (1991): 1\u201315.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Healey, John F. \u201cMALK\u016a: MLKM: ANUNNAKI.\u201d Ugarit Forschungen 7 (1975): 235\u201338.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Heiser, Michael S. \u00c1ngeles: Lo que la Biblia realmente dice sobre la hueste celestial de Dios. Bellingham, Editorial Tesoro B\u00edblico, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cAre Yahweh and El Distinct Deities in Deut 32:8\u20139 and Psalm 82?\u201d Hiphil 3 (2006): 1\u20139. <a href=\"https:\/\/www.hiphil.org\/index.php\/hiphil\/article\/view\/29\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.hiphil.org\/index.php\/hiphil\/article\/view\/29<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cCo-Regency in Ancient Israel\u2019s Divine Council as the Conceptual Backdrop to Ancient Jewish Binitarian Monotheism.\u201d Bulletin of Biblical Research 26.2 (2016): 195\u2013226.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cDeuteronomy 32:8 and the Sons of God.\u201d Bibliotheca Sacra 158 (2001): 52\u201374.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Divine Council in Late Canonical and Non-Canonical Jewish Literature.\u201d PhD diss., University of Wisconsin-Madison, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cDoes Deuteronomy 32:17 Assume or Deny the Reality of Other Gods?\u201d Bible Translator 59.3 (2008): 137\u201345.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cDoes Divine Plurality in the Hebrew Bible Demonstrate an Evolution from Polytheism to Monotheism in Israelite Religion?\u201d Journal for the Evangelical Study of the Old Testament 1.1 (2012): 1\u201324.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cGiants\u2014Greco-Roman Antiquity.\u201d En Encyclopedia of the Bible and Its Reception. Vol. 10. Berlin: de Gruyter, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. I Dare You Not to Bore Me with the Bible. Bellingham, WA: Lexham Press, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cMonotheism and the Language of Divine Plurality in the Hebrew Bible and the Dead Sea Scrolls.\u201d Tyndale Bulletin 65.1 (2014): 85\u2013100.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cMonotheism, Polytheism, Monolatry, or Henotheism? Toward an Assessment of Divine Plurality in the Hebrew Bible.\u201d Bulletin of Biblical Research 18.1 (2008): 1\u201330.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Mythological Provenance of Isaiah 14:12\u201315: A Reconsideration of the Ugaritic Material.\u201d Vetus Testamentum 51.3 (Fall 2001): 354\u201369.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Name Theology of the Old Testament.\u201d En Faithlife Study Bible. Bellingham, WA: Lexham Press, 2012, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cOld Testament Godhead Language.\u201d En Faithlife Study Bible. Bellingham, WA: Lexham Press, 2012, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cOld Testament Theology of the Afterlife.\u201d En Faithlife Study Bible. Bellingham, WA: Lexham Press, 2012, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Reversing Hermon: Enoch, the Watchers, and the Forgotten Mission of Jesus Christ. Crane, MO: Defender, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cShould \u02beelohim with Plural Predication Be Translated \u2018Gods\u2019?\u201d Bible Translator 61.3 (2010): 123\u201336.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. El mundo invisible: Recuperando la cosmovisi\u00f3n sobrenatural de la Biblia. Bellingham, WA: Editorial Tesoro B\u00edblico, 2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hegedus, Timothy. Early Christianity and Ancient Astrology. New York: Peter Lang, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hendel, Ronald. \u201c&nbsp;\u2018The Flame of the Whirling Sword\u2019: A Note on Genesis 3:24.\u201d Journal of Biblical Literature 104.4 (1985): 671\u201374.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hodge, Zane D. \u201cA Historical and Grammatical Examination of Azazel in Biblical and Extra-biblical Sources with Special Emphasis Given to Its Meaning with the Hebrew Preposition \u05dc.\u201d PhD diss., Mid-American Baptist Theological Seminary, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Holbert, M. Louise. \u201cExtrinsic Evil Powers in the Old Testament.\u201d ThM thesis, Fuller Theological Seminary, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Horowitz, Wayne. Mesopotamian Cosmic Geography. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Horst, Pieter W. van der. \u201cBitenosh\u2019s Orgasm (1QapGen 2:9\u201315).\u201d Journal for the Study of Judaism 43 (2012): 613\u201328.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hummel, Horace D. \u201cEnclitic mem in Early Northwest Semitic, Especially Hebrew.\u201d Journal of Biblical Literature 76 (1957): 85\u2013107.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ibba, Giovanni. \u201cThe Evil Spirits in Jubilees and the Spirit of the Bastards in 4Q510 with Some Remarks on Other Qumran Manuscripts.\u201d Henoch 31 (2009): 111\u201316.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jeppesen, Knud. \u201cYou Are a Cherub, but No God!\u201d Scandinavian Journal of the Old Testament 5.1 (1991): 83\u201394.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jewett, Robert, and Roy David Kotansky. Romans: A Commentary. Hermeneia. Minneapolis: Fortress, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jobes, Karen H., y Mois\u00e9s Silva. Invitation to the Septuagint. 2nd ed. Grand Rapids: Baker Academic, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Johnson, Aubrey R. The One and the Many in the Israelite Conception of God. Eugene, OR: Wipf &amp; Stock, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Sacral Kingship in Ancient Israel. 2nd ed. Cardiff: University of Wales Press, 1967.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Vitality of the Individual in the Thought of Ancient Israel. Cardiff: University of Wales, 1964.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Johnson, David M. \u201cHesiod\u2019s Descriptions of Tartarus (Theogony 721\u2013819).\u201d The Phoenix 53.1\u20132 (1999): 8\u201328.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Johnson, Ronn. \u201cThe Old Testament Background for Paul\u2019s Principalities and Powers.\u201d PhD diss., Dallas Theological Seminary, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Johnston, Philip S. Shades of Sheol: Death and Afterlife in the Old Testament. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Joines, Karen R. \u201cWinged Serpents in Isaiah\u2019s Inaugural Vision.\u201d Journal of Biblical Literature 86.4 (1967): 410\u201315.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jonge, Marinus de, y Johannes Tromp. The Life of Adam and Eve and Related Literature. Sheffield: Sheffield Academic Press, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Josephus, Flavius. The Works of Josephus: Complete and Unabridged. Translated by William Whiston. Peabody, MA: Hendrickson, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jourdain, E. F. \u201cThe Twelve Stones in the Apocalypse.\u201d Expository Times 22 (1911): 448\u201350.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kallai, Zecharia. \u201cConquest and Settlement of Trans-Jordan: A Historiographical Study.\u201d Zeitschrift des Deutschen Pal\u00e4stina-Vereins (1953+) 99 (1983): 110\u201318.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Patriarchal Boundaries, Canaan, and the Land of Israel: Patterns and Application in Biblical Historiography.\u201d Israel Exploration Journal 47.1\u20132 (1997): 69\u201382.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kee, Min Suc. \u201cThe Heavenly Council and Its Type-Scene.\u201d Journal for the Study of the Old Testament 31.3 (2007): 259\u201373.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Keiser, Thomas A. \u201cThe Song of Moses as a Basis for Isaiah\u2019s Prophecy.\u201d Vetus Testamentum 55 (2005): 486\u2013500.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kiuchi, Nobuyoshi. \u201cLiving Like the Azazel-Goat in Romans 12:1b.\u201d Tyndale Bulletin 57.2 (2006): 260.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Knight, Douglas A. \u201cCosmogony and Order in the Hebrew Tradition.\u201d P\u00e1ginas 133\u201357 en Cosmogony and Ethical Order: New Studies in Comparative Ethics. Editado por Robin W. Lovin y Frank E. Reynolds. Chicago: University of Chicago Press, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kobelski, P. J. Melchizedek and Melchiresa. Washington, DC: The Catholic Biblical Association of America, 1981.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">K\u00f6stenberger, Andreas J. A Theology of John\u2019s Gospel and Letters: The Word, the Christ, the Son of God. Grand Rapids: Zondervan, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kulik, Alexander. \u201cHow the Devil Got His Hooves and Horns: The Origin of the Motif and the Implied Demonology of 3 Baruch.\u201d Numen 60 (2013): 195\u2013229.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kvanvig, Helge. \u201cGen 6:1\u20134 as an Antediluvian Event.\u201d Scandinavian Journal of the Old Testament 16.1 (2002): 79\u2013112.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Primeval History: Babylonian, Biblical, and Enochic: An Intertextual Reading. Leiden: Brill, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Roots of Apocalyptic: The Mesopotamian Background of the Enoch Figure and of the Son of Man. Neukirchen-Vluyn: Neukirchener Verlag, 1988.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Launderville, Dale. \u201cEzekiel\u2019s Cherub: A Promising Symbol or a Dangerous Idol?\u201d The Catholic Biblical Quarterly 65.2 (2003): 165\u201383.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lee, Lydia. \u201c&nbsp;\u2018You Were the (Divine) Cherub\u2019: A Potential Challenge to Yahweh\u2019s Sole Divinity in Ezek 28:14.\u201d Journal for the Study of the Old Testament 41.1 (2016): 99\u2013116.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lenzi, Alan. Secrecy and the Gods: Secret Knowledge in Ancient Mesopotamia and Biblical Israel. Helsinki: The Neo-Assyrian Text Corpus Project, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Levine, Baruch A., and Jean-Michel de Tarragon. \u201cDead Kings and Rephaim: The Patrons of the Ugaritic Dynasty.\u201d Journal of the American Oriental Society 104.4 (1984): 649\u201359.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lincoln, Andrew T. Ephesians. WBC. Dallas: Word, 1990.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lioy, Daniel T. \u201cThe Garden of Eden as a Primordial Temple or Sacred Space for Humankind.\u201d Conspectus 10 (2010): 25\u201357.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lipinski, Edward. \u201cEl\u2019s Abode: Mythological Traditions Related to Mount Hermon and to the Mountains of Armenia.\u201d Orientalia Lovaniensa Periodica II (1971): 13\u201369.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lohse, Eduard. Colossians and Philemon: A Commentary on the Epistles to the Colossians and to Philemon. Hermeneia. Philadelphia: Fortress, 1971.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">L\u00f3pez-Ruiz, Carolina. When the Gods Were Born: Greek Cosmogonies and the Near East. Cambridge, MA: Harvard University Press, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">MacLaurin, E. C. B. \u201cBeelzeboul.\u201d Novum Testamentum 20.2 (1978): 156\u201360.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Maher, Michael. Targum Pseudo-Jonathan: Genesis. Vol. 1B of The Aramaic Bible. Editado por Kevin Cathcart, Michael Maher, y Martin McNamara. Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1992.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cTargum Pseudo-Jonathan: Leviticus.\u201d In Targum Neofiti 1: Leviticus and Targum Pseudo-Jonathan: Leviticus. Vol. 3 of The Aramaic Bible. Editado por Kevin Cathcart, Michael Maher, y Martin McNamara. Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marcus, Joel. Mark 8\u201316: A New Translation with Introduction and Commentary. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Martin, Dale Basil. \u201cWhen Did Angels Become Demons?\u201d Journal of Biblical Literature 129.4 (2010): 661.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mathews, K. A. Genesis 1\u201311:26. NAC. Nashville: Broadman &amp; Holman, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">May, H. G. \u201cThe King in the Garden of Eden.\u201d P\u00e1ginas 166\u201376 en Israel\u2019s Prophetic Heritage. New York: Harpers, 1962.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">McCarter, P. Kyle, Jr. II Samuel: A New Translation with Introduction, Notes, and Commentary. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">McCown, C. C. \u201cThe Christian Tradition as to the Magical Wisdom of Solomon.\u201d The Journal of the Palestinian Oriental Society 2\/1 (1922): 1\u201324.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">McKay, J. W. \u201cHelel and the Dawn-Goddess: A Re-examination of the Myth in Isa 14:12\u201325.\u201d Vetus Testamentum 20 (1970): 450\u201364.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">McKenzie, J. L. \u201cMythical Allusions in Ezekiel 28:1\u201328.\u201d Journal of Biblical Literature 75 (1956): 322\u201327.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u2019Clintock, John, and James Strong, eds. Cyclop\u00e6dia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature. 10 vols. New York: Harper &amp; Brothers, 1891\u20131894.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Meinardus, Otto F. A. \u201cPaul\u2019s Missionary Journey to Spain: Tradition and Folklore.\u201d The Biblical Archaeologist (1978): 61\u201363.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Melvin, David. \u201cThe Gilgamesh Traditions and the Pre-History of Genesis 6:1\u20134.\u201d Perspectives in Religious Studies 38.1 (2011): 23\u201332.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Meyers, Carol L., and Eric M. Meyers. Haggai, Zechariah 1\u20138: A New Translation with Introduction and Commentary. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michaels, J. Ramsey. 1 Peter. WBC. Dallas: Word, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michalowski, Piotr. \u201cThe Mortal Kings of Ur: A Short Century of Divine Rule in Ancient Mesopotamia.\u201d En Religion and Power: Divine Kingship in the Ancient World and Beyond. Editado por Nicole Brisch. Chicago: The Oriental Institute of the University of Chicago, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Milgrom, Jacob. Leviticus 1\u201316: A New Translation with Introduction and Commentary. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 1991.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miller, James E. \u201cThe Maelaek of Tyre (Ezekiel 28, 11\u201319).\u201d Zeitschrift f\u00fcr die alttestamentliche Wissenschaft 105.3 (1993): 497\u2013501.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miller, Patrick D. Israelite Religion and Biblical Theology: Collected Essays. Sheffield: Sheffield Academic Press, 2000.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cWhen the Gods Meet: Psalm 82 and the Issue of Justice.\u201d Journal for Preachers 9 (1986): 4\u20135.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miller, Stephen R. Daniel. NAC. Nashville: Broadman &amp; Holman, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miscall, Peter D. Isaiah 34\u201335: A Nightmare\/A Dream. Sheffield: Sheffield Academic Press, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Morales, Michael. The Tabernacle Pre-Figured: Cosmic Mountain Ideology in Genesis and Exodus. Leuven: Peeters, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Morray-Jones, Christopher R. A. \u201cParadise Revisited (2 Cor 12:1\u201312): The Jewish Mystical Background of Paul\u2019s Apostolate: Part 1: The Jewish Sources.\u201d Harvard Theological Review 86.2 (1993): 177\u2013217.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cParadise Revisited (2 Cor 12:1\u201312): The Jewish Mystical Background of Paul\u2019s Apostolate: Part 2: Paul\u2019s Heavenly Ascent and Its Significance.\u201d Harvard Theological Review 86.3 (1993): 265\u201392.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mullen, E. Theodore, Jr. The Divine Council in Canaanite and Early Hebrew Literature. Chico, CA: Scholars Press, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Murray, Robert. The Cosmic Covenant: Biblical Themes of Justice, Peace, and the Integrity of Creation. London: Sheed &amp; Ward, 1992.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Newman, Robert C. \u201cThe Ancient Jewish Exegesis of Genesis 6:2, 4.\u201d Grace Theological Journal 5.1 (1984): 13\u201336.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nickelsburg, George W. E. 1 Enoch 1: A Commentary on the Book of 1 Enoch, Chapters 1\u201336; 81\u2013108. Hermeneia. Minneapolis: Fortress, 2001.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cEnoch, Levi, and Peter: Recipients of Revelation in Upper Galilee.\u201d Journal of Biblical Literature 100.4 (1981): 575\u2013600.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nickelsburg, George W. E., and James C. VanderKam. 1 Enoch 2: A Commentary on the Book of 1 Enoch, Chapters 37\u201382. Hermeneia. Minneapolis: Fortress, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nitzan, Bilha. \u201cEvil and Its Symbols in the Qumran Scrolls.\u201d P\u00e1ginas 83\u201396 en The Problem of Evil and Its Symbols in Jewish and Christian Tradition. Editado por Henning Graf Reventlow y Yair Hoffman. London: T&amp;T Clark, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oldenburg, Ulf. \u201cAbove the Stars of El: El in Ancient South Arabic Religion.\u201d Zeitschrift f\u00fcr die alttestamentliche Wissenschaft 82 (1970): 187\u2013208.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oort, H. van. \u201cAugustine and Manichaeism: New Discoveries, New Perspectives.\u201d Verbum et Ecclesia 27.2 (2006): 709\u201328.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otzen, Benedikt. \u201cMichael and Gabriel: Angelological Problems in the Book of Daniel.\u201d P\u00e1ginas 114\u201324 in The Scriptures and the Scrolls: Studies in Honor of A. S. van der Woude on the Occasion of his 65th Birthday. Editado por F. Garc\u00eda Mart\u00ednez, A. Hilhorst, y C. J. Labuschagne. Leiden: Brill, 1992.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Page, Hugh R. The Myth of Cosmic Rebellion: A Study of Its Reflexes in Ugaritic and Biblical Literature. Leiden: Brill, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Patmore, Hector M. \u201cAdam or Satan? The Identity of the King of Tyre in Late Antiquity.\u201d P\u00e1ginas 59\u201369 en After Ezekiel: Essays on the Reception of a Difficult Prophet. Editado por A. Mein y P. M. Joyce. London: T&amp;T Clark, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Adam, Satan, and the King of Tyre: The Interpretation of Ezekiel 28:11\u201319 in Late Antiquity. Leiden: Brill, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cDid the Masoretes Get It Wrong? The Vocalization and Accentuation of Ezekiel XXVIII 12\u201319.\u201d Vetus Testamentum 58 (2008): 45\u201357.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pearson, Birger A. \u201cA Reminiscence of Classical Myth at II Peter 2.4.\u201d Greek, Roman, and Byzantine Studies 10 (1969): 71\u201380.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Penner, Ken, and Michael S. Heiser. Old Testament Greek Pseudepigrapha with Morphology. Bellingham, WA: Lexham Press, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Peters, Dorothy M. Noah Traditions in the Dead Sea Scrolls. Atlanta: Society of Biblical Literature, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pinero, A. \u201cAngels and Demons in the Greek Life of Adam and Eve.\u201d Journal for the Study of Judaism in the Persian, Hellenistic and Roman Period 24 (1993): 191\u2013214.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pinker, Aron. \u201cA Goat to Go to Azazel.\u201d The Journal of Hebrew Scriptures 7 (2007): 18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Plato. The Dialogues of Plato. Translated B. Jowett. 3rd ed. 5 vols. Oxford: Clarendon, 1892.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Proven\u00e7al, Philippe. \u201cRegarding the Noun Noun \u05e9\u05e8\u05e3 [\u015b\u0101r\u0101p] in the Hebrew Bible.\u201d JSOT 29.3 (2005): 371\u201379.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quarles, Chester L. Christian Identity: The Aryan American Bloodline Religion. Jefferson, NC: McFarland &amp; Company, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quick, Laura. \u201cHel\u0113l ben-\u0161a\u1e25ar and the Chthonic Sun: A New Suggestion for the Mythological Background of Isa 14:12\u201315.\u201d Vetus Testamentum 68 (2017): 1\u201320.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Radford, L. B. The Epistle to the Colossians and the Epistle to Philemon. London: Methuen, 1931.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rahlfs, Alfred, and Robert Hanhart, eds. Septuaginta: SESB Edition. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ramantswana, Hulisani. \u201cGod Saw That It Was Good, Not Perfect: A Canonical-Dialogic Reading of Genesis 1\u20133.\u201d Tesis doctoral, Westminster Theol. 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San Diego, CA, 19 November 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reeves, John C. Jewish Lore in Manichaean Cosmogony: Studies in the Book of Giants Traditions. Cincinnati, OH: Hebrew Union College Press, 1992.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reiner, Erica. \u201cThe Etiological Myth of the \u2018Seven Sages\u2019.&nbsp;\u201d Orientalia 30 (1961): 1\u201311.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rexine, John E. \u201cDaimon in Classical Greek Literature.\u201d Greek Orthodox Theological Review 30.3 (1985): 335\u201361.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reynolds, Bennie H., III. \u201cDemonology and Eschatology in the Oppositional Language of the Johannine Epistles and Jewish Apocalyptic Texts.\u201d P\u00e1ginas 327\u201346 en The Jewish Apocalyptic Tradition and the Shaping of New Testament Thought. Editado por Benjamin E. Reynolds y Loren T. Stuckenbruck. Minneapolis: Fortress Press, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cUnderstanding the Demonologies of the Dead Sea Scrolls: Accomplishments and Directions for the Future.\u201d Religion Compass 7.4 (2013): 103\u201314.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Roberts, J. J. M. \u201cThe End of War in the Zion Tradition: The Imperialistic Background of and Old Testament Vision of World Peace.\u201d Horizons in Biblical Theology 26.1 (June 2004): 2\u201322.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Robins, Gay. \u201cCult Statues in Ancient Egypt.\u201d P\u00e1ginas 1\u201312 en Cult Image and Divine Representation in the Ancient Near East. Editado por Neal H. Walls. Boston: American Schools of Oriental Research, 2005.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rochberg, Francesca. The Heavenly Writing: Divination, Horoscopy, and Astronomy in Mesopotamian Culture. Cambridge: Cambridge University Press, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rudman, Dominic. \u201cA Note on the Azazel Goat Ritual.\u201d Zeitschrift f\u00fcr die alttestamentliche Wissenschaft 116.3 (2004): 396\u2013401.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ruiten, Jacobus van. \u201cAngels and Demons in the Book of Jubilees.\u201d P\u00e1ginas 585\u2013610 en Angels: The Concept of Celestial Beings\u2014Origins, Development and Reception. Editado por Friedrich V. Reiterer, Tobias Nicklas, and Karin Sch\u00f6pflin. Berlin: De Gruyter, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Russell, Jeffrey Burton. The Devil: Perceptions of Evil from Antiquity to Primitive Christianity. Ithaca, NY: Cornell University Press, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ryken, Leland, James C. Wilhoit, and Tremper Longman III, eds. Dictionary of Biblical Imagery. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sacchi, Paolo. 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The Wisdom of Ben Sira: A New Translation with Notes, Introduction and Commentary. AYB. New Haven, CT: Yale University Press, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Smith, Mark S. God in Translation: Deities in Cross-Cultural Discourse in the Biblical World. Editado por Bernd Janowski, Mark S. Smith, y Hermann Spieckermann. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Spronk, K. Beatific Afterlife in Ancient Israel and in the Ancient Near East. Neukirchen-Vluyn: Neukirchener Verlag, 1986.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Stadelmann, Luis. The Hebrew Conception of the World. Rome: Biblical Institute Press, 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Stein, Robert H. Mark. BECNT. Grand Rapids: Baker Academic, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Stokes, Ryan Evan. \u201cRebellious Angels and Malicious Spirits: Explanations of Evil in the Enochic and Related Literature.\u201d PhD dissertation, Yale University, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Stuckenbruck, Loren T. \u201cThe \u2018Angels\u2019 and \u2018Giants\u2019 of Genesis 6:1\u20134 in Second and Third Century BCE Jewish Interpretation: Reflections on the Posture of Early Apocalyptic Traditions.\u201d Dead Sea Discoveries 7.3 (2000): 354\u201377.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. The Book of Giants from Qumran: Texts, Translation, and Commentary. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Book of Jubilees and the Origin of Evil.\u201d In Enoch and the Mosaic Torah: The Evidence of Jubilees. Editado por Gabriele Boccaccini et al. Grand Rapids: Eerdmans, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cGiant Mythology and Demonology: From Ancient Near East to the Dead Sea Scrolls.\u201d P\u00e1ginas 31\u201338 in Demons: The Demonology of Israelite-Jewish and Early Christian Literature in Context of Their Environment. Editado por Armin Lange, Hermann Lichtenberger, y Diethard R\u00f6mheld. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. The Myth of Rebellious Angels. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Origins of Evil in Jewish Apocalyptic Tradition: The Interpretation of Genesis 6:1\u20134 in the Second and Third Centuries BCE.\u201d P\u00e1g 87\u2013118 en The Fall of the Angels. Editado por Christoff Auffarth y Loren T. Stuckenbruck. Leiden: Brill, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Stuckrad, Kocku von. \u201cJewish and Christian Astrology in Late Antiquity\u2014A New Approach.\u201d Numen 47 (2000): 1\u201340.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sullivan, Kevin. \u201cThe Watchers Traditions in 1 Enoch 6\u201316: The Fall of the Angels and the Rise of Demons.\u201d P\u00e1ginas 91\u2013106 en The Watchers in Jewish and Christian Traditions. Editado por Angela Kim Harkins, Kelley Coblentz Bautch, y John C. Endres, S.J. Minneapolis: Fortress, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sweeney, Marvin A. \u201cMyth and History in Ezekiel\u2019s Oracle Concerning Tyre (Ezekiel 26\u201328).\u201d P\u00e1ginas 129\u201348 en Myth and Scripture: Contemporary Perspectives on Religion, Language, and Imagination. Editado por Dexter Callender. Atlanta: Society of Biblical Literature Press, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tajra, Harry W. The Martyrdom of St. Paul: Historical and Judicial Context, Traditions, and Legends. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tallquist, K. \u201cSumerisch-Akkadische Hymnen der Totenwelt.\u201d Studia Orientalia 4 (1934): 17\u201322.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Talmon, Shemaryahu. \u201cThe \u2018Desert Motif\u2019 in the Bible and in Qumran Literature.\u201d P\u00e1ginas 31\u201364 in Biblical Motifs: Origins and Transformations. Editado por Alexander Altmann. Vol. 3. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1966.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan, Randall, and David A. deSilva. The Lexham Greek-English Interlinear Septuagint. Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tawil, Hayim. \u201c\u02bfAzazel, the Prince of the Steepe: A Comparative Study.\u201d Zeitschrift f\u00fcr die alttestamentliche Wissenschaft 92.1 (1980): 43\u201359.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teixidor, J. The Pantheon of Palmyra. Leiden: Brill, 1979.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thomas, Samuel. \u201cWatchers Traditions in the Dead Sea Scrolls.\u201d In The Watchers in Jewish and Christian Traditions. Editado por Angela Kim Harkins, Kelley Coblentz Bautch, y John C. Endres, S.J. Minneapolis: Fortress, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thompson, Steven. \u201cThe End of Satan.\u201d Andrews University Seminary Studies 37.2 (1999): 260\u201362.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tiemeyer, Lena-Sofia. \u201cZechariah\u2019s Spies and Ezekiel\u2019s Cherubim.\u201d P\u00e1ginas 95\u2013119 in Tradition in Transition: Haggai and Zechariah 1\u20138 in the Trajectory of Hebrew Theology. Editado por Mark J. Boda y Michael H. Floyd. London: T&amp;T Clark, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tigay, Jeffrey. Deuteronomy. JPS Torah Commentary. Philadelphia: Jewish Publication Society, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tiller, Patrick A. A Commentary on the Animal Apocalypse of 1 Enoch. Atlanta: Scholars Press, 1993.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tov, Emanuel. The Parallel Aligned Hebrew-Aramaic and Greek Texts of Jewish Scripture\u2014Alexandrinus and Theodotion Variants. 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Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cJanus Parallelism in Hab 3:4.\u201d Vetus Testamentum 54.1 (Jan 2004): 124\u201328.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Twelftree, Graham. In the Name of Jesus: Exorcism among Early Christians. Grand Rapids: Baker, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Jesus the Exorcist: A Contribution to the Study of the Historical Jesus. Eugene, OR: Wipf &amp; Stock, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ulrich, E., F. M. Cross, S. W. Crawford, J. A. Duncan, P. W. Skehan, E. Tov, and J. T. Barrera. Qumran Cave 4.IX: Deuteronomy, Joshua, Judges, Kings. 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Grand Rapids: Zondervan, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Waltke, Bruce K. \u201cThe Creation Account in Genesis 1:1\u20133: Part II: The Restitution Theory.\u201d Bibliotheca Sacra 132 (1975): 136\u201344.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Creation Account in Genesis 1:1\u20133: Part III: The Initial Chaos Theory and the Precreation Chaos Theory.\u201d Bibliotheca Sacra 132 (1975): 216\u201328.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Walton, John H. \u201cDemons in Mesopotamia and Israel: Exploring the Category of Non-Divine but Supernatural Enemies.\u201d P\u00e1ginas 229\u201346 en Windows to the Ancient World of the Hebrew Bible: Essays in Honor of Samuel Greengus. Editado por Bill T. Arnold, Nancy L. Erickson, y John H. Walton. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Genesis 1 as Ancient Cosmology. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. The Lost World of Genesis One: Ancient Cosmology and the Origins Debate. Downers Grove, IL: IVP Academic, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Watts, John D. W. Isaiah 1\u201333. Rev. ed. WBC. Nashville: Thomas Nelson, 2005.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Wenham, Gordon J. \u201cSanctuary Symbolism in the Garden of Eden Story.\u201d P\u00e1ginas 399\u201340 en I Studied Inscriptions from before the Flood: Ancient Near Eastern, Literary, and Linguistic Approaches to Genesis 1\u201311. Editado por Richard S. Hess y David Toshio Tsumura. Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Werman, C. \u201cQumran and the Book of Noah.\u201d P\u00e1ginas 171\u201381 en Pseudepigraphic Perspectives: The Apocrypha and Pseudepigrapha in Light of the Dead Sea Scrolls. 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Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Wiggerman, F. A. M. Mesopotamian Protective Spirits: The Ritual Texts. Leiden: Brill, 1992.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Wildberger, Hans. A Continental Commentary: Isaiah 13\u201327. Minneapolis: Fortress, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Wilson, J. V. Kinnier. \u201cA Return to the Problems of Behemoth and Leviathan.\u201d Vetus Testamentum 25 (1975): 1\u201314.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Winston, David. The Wisdom of Solomon: A New Translation with Introduction and Commentary. AYB 43. New Haven, CT: Yale University Press, 1979.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Wright, Archie T. The Origin of Evil Spirits: The Reception of Genesis 6:1\u20134 in Early Jewish Literature. T\u00fcbingen: Mohr Siebeck, 2013.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cSome Observations on Philo\u2019s De Gigantibus and Evil Spirits in Second Temple Judaism.\u201d Journal for the Study of Judaism 36.4 (2005): 471\u201388.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Wyatt, N. Religious Texts from Ugarit: The Words of Ilimilku and his Colleagues. Sheffield: Sheffield Academic Press, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cThe Significance of \u1e62PN in West Semitic Thought.\u201d P\u00e1ginas 213\u201337 en Ugarit: Ein ostmediterranes Kulturzentrum im Alten Orient. Editado por M. Dietrich y O. Loretz. M\u00fcnster: Ugarit-Verlag, 1995.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. Space and Time in the Religious Life of the Near East. Sheffield: Sheffield Academic Press, 2001.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u2014\u2014. \u201cTitles of the Ugaritic Storm God.\u201d Ugarit Forschungen 24 (1992): 403\u201324.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Zatelli, I. \u201cAstrology and the Worship of the Stars in the Bible.\u201d Zeitschrift f\u00fcr die alttestamentliche Wissenschaft 103 (1991): 86\u201399.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michael S. Heiser, Demonios: Lo que la biblia realmente dice sobre los poderes de las tinieblas (Bellingham, WA: Editorial Tesoro B\u00edblico, 2021), 283\u2013303.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aprovechando el estudio sistematico que estoy llevando a cabo del Evangelio de Mateo, al llegar a la parte del endemoniado de gadara, me puse a leer e investigar sobre este tema, me gustaria compartir con vosostros este compendio sobre las fuerzas demoniacas, entes reales de maldad que tratan de destruirnos a nosotros los creyentes&#8230;<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales&#8230;\u00bb (Efesios 6:12)<\/p>\n<p>En el presente articulo analizaremos lo referente a los demonios tanto en la cosmovisi\u00f3n b\u00edblica antigua y su evoluci\u00f3n que arrojaran luz a lo que se cre\u00eda en la antig\u00fcedad, tambi\u00e9n veremos demonios en el N.T y el exorcismo a la luz del N.T, terminando con un Excursus final &#8211; sobre demonolog\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"author":80235555,"featured_media":43987,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_gspb_post_css":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3908365],"tags":[3864017,5627349,6328016,15664240,22558118,275685,2027073,525029,53682,762992673,762992671,762992646,762992709,762992647,762992708,762992672,532392,762992717,220764739,762992721,544567755,762992726,135986,279514,86607,27322647,7372636,1106618,762992710,762992634,5211564,6481970,888317,621302,762992711,117182,11285330,406135432,762992668,91668,762992684,4188810,670685,23649055,154784453,52710590,967695,762992680,762992679,299445],"class_list":["post-43920","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-estudios-varios","tag-angeles-caidos","tag-avestruces","tag-azazel","tag-barad","tag-chacales","tag-daimon","tag-daimonion","tag-deber","tag-demonios","tag-demonios-animales","tag-demonios-como-enfermedad","tag-demonios-en-el-antiguo-testamento","tag-demonios-en-el-judaismo-antiguo","tag-demonios-en-el-nuevo-testamento","tag-demonios-en-la-literatura-extrabiblica","tag-demonios-lucha-cosmica","tag-demonologia","tag-demonologia-asiria-y-acadia","tag-demonologia-cristiana","tag-demonologia-irani","tag-demonologia-judia","tag-demonologia-medieval-y-moderna","tag-dioses","tag-elohim","tag-espiritu","tag-espiritu-maligno","tag-evolucion-historica","tag-exorcismo","tag-exorcismos-en-los-sinopticos","tag-fuerda-divina","tag-fuerza-maligna","tag-hienas","tag-leviatan","tag-lilith","tag-los-demonios-y-la-muerte-de-jesus","tag-muerte","tag-origen-de-los-demonios","tag-qeteb","tag-qeteb-yasud-saharayim","tag-resep","tag-rey-de-los-terrores","tag-sanguijuelas","tag-satanas","tag-seirim","tag-semidivino","tag-ser-sobrenatural","tag-serpientes","tag-serpientes-ardientes","tag-serpientes-demoniacas","tag-vampiros"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5HWJ5-bqo","jetpack-related-posts":[{"id":42488,"url":"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2020\/08\/26\/levitico-17-el-lugar-de-los-sacrificios\/","url_meta":{"origin":43920,"position":0},"title":"Lev\u00edtico 17 &#8211; El lugar de los sacrificios","author":"Daniel L\u00f3pez","date":"26 Ago 2020","format":"gallery","excerpt":"El servicio fuera del Tabern\u00e1culo: La regla general es que las ofrendas deben ser degolladas y su servicio debe realizarse en el \u00e1rea del Santuario, mientras que aquellos animales que no han sido consagrados pueden ser degollados en cualquier lugar excepto en el \u00e1rea del Santuario. 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