{"id":44286,"date":"2023-09-03T14:58:45","date_gmt":"2023-09-03T12:58:45","guid":{"rendered":"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/?p=44286"},"modified":"2023-09-03T14:58:45","modified_gmt":"2023-09-03T12:58:45","slug":"el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/09\/03\/el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t\/","title":{"rendered":"El retorno de El\u00edas (Tanto en el Juda\u00edsmo temprano, como en el N.T)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el presente Art\u00edculo el erudito luterano <a href=\"http:\/\/www.sigueme.es\/autores\/joachim-jeremias.html\">Joachim Jerem\u00edas<\/a> desarrolla en el <strong>Diccionario Teol\u00f3gico del Nuevo Testamento<\/strong> (TDNT) <strong>la cosmovisi\u00f3n de El\u00edas en el Juda\u00edsmo temprano<\/strong> y en el contexto <strong>Neo Testamentario<\/strong>, comencemos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-coblocks-dynamic-separator\" style=\"height:50px\" \/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ninguna figura b\u00edblica ejerci\u00f3 tanto el pensamiento religioso del juda\u00edsmo postb\u00edblico como la del profeta El\u00edas<\/strong>, que en el reinado de Ajab (1\u00aa mitad del siglo IX a.C.) salv\u00f3 la religi\u00f3n de Yahv\u00e9 de la destrucci\u00f3n por el culto de Baal (1 Re 17:1-2 Re 2:12).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Las siguientes son las fuentes de la concepci\u00f3n jud\u00eda posterior: 2 Cap. 21:12-19; Mal. 3:23 s.; Sir. 48:1-12a; Eth. En. 89:52; 90:31; 93:8; 1 Mac. 2:58; Damasc. (\u2192 932); Fil\u00f3n s\u00f3lo en Deus Imm., 136-139; Jos\u00e9. una repetici\u00f3n de la narraci\u00f3n b\u00edblica aumentada a partir de Menandro, Ant., 8, 324; 4 Esr. 6:26; 7:109; S. Bar. 77:24; Sib., II, 187-189; Mart. Is. 2, 14-16; Just. Dial., 8, 4; 49, 1; material rab. en Str.-B., bin Gorion, Levinsohn, Zion \u2192 Lit. A. Tanna deb\u0113 Eliahu (== Seder Eliahu Rabba y Seder Eliahu zut\u0325a) contiene ense\u00f1anzas \u00e9ticas, promulgaciones legales y narraciones que se remontan a El\u00edas (ed. M. Friedmann [1900, 1902]), compuesto en el s. V.2 Apocalipsis posteriores de El\u00edas:3 1. Eliahu es un apocalipsis. Existe un apocalipsis jud\u00edo prepaulino del que s\u00f3lo se conserva un breve fragmento4 que describe los tormentos del pecador en la otra vida y del que Pablo, seg\u00fan Or\u00edgenes (Serie Commentarorium sobre Mt. 27:9 [GCS, Orig., XI, 250, Klostermann]), Ambrosiaster (Commeutaria en XIII Epistolas Pauli sobre 1 C. 2:9, MPL, 17, 205), etc., tom\u00f3 la cita de 1 C. 2:9. Seg\u00fan Epiph. Seg\u00fan Epiph. Haer., 42, 12, 3 (II, 179s., Holl), Ef. 5:14 tambi\u00e9n fue tomado de El\u00edas, aunque esto es muy improbable.5 2. Tambi\u00e9n hay un ap\u00f3cope jud\u00edo de El\u00edas del siglo III d.C.6 publicado por A.C. y que se remonta al siglo III d.C.. A.D.6 publicado por A. Jellinek, Beth ha-midrasch, III (1855), 65-68; cf. tambi\u00e9n A. W\u00fcnsche, Aus Israels Lehrhallen, II (1908), 33-38; M. Buttenwieser, Die hbr. Elias-Apokalypse (1897); P. Riessler, Altj\u00fcd. Schrifttum (1928), 234-240. Aqu\u00ed se describen las guerras de los \u00faltimos tiempos, la victoria del Mes\u00edas, la resurrecci\u00f3n y el juicio y la nueva Jerusal\u00e9n. 3. Tambi\u00e9n podemos referirnos a un Copt. El\u00edas publicado por G. Steindorff, TU, 17, 3a (NF, 2) (1899), con traducci\u00f3n alemana, 114-125. Este apocalipsis, que lleva la inscripci\u00f3n \u00abEl Apocalipsis de El\u00edas\u00bb en letra akhm\u00edmica, es b\u00e1sicamente jud\u00edo, pero los cristianos lo trabajaron a fondo a principios del siglo IV. Consiste principalmente en profec\u00edas de los problemas que indican el fin venidero. Lo m\u00e1s importante (\u2192 940) son los pasajes sobre el conflicto de El\u00edas y Enoc con el Anticristo (Sah., 7-8; Akhm., 35 y 42 ss.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La raz\u00f3n de la prominencia de El\u00edas<\/strong> en la leyenda popular, en la discusi\u00f3n teol\u00f3gica y en la expectaci\u00f3n escatol\u00f3gica <strong>es doble<\/strong>: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. <strong>Su misterioso rapto<\/strong> (2 Re. 2:11; cf. Sir. 48:9, 12; Eth. En. 89:52; 93:8; Jos. Ant., 9, 28), en el que se vio la recompensa de su celo por la Ley (1 Mac. 2:58) y que dio lugar a la idea de su impecabilidad;7 y 2. la profec\u00eda de su regreso como en Mal. 4:5 s. (== LXX 3:22 s.): <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/elias-y-carro.webp?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"520\" data-attachment-id=\"44343\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/09\/03\/el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t\/elias-y-carro\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/elias-y-carro.webp\" data-orig-size=\"800,520\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"elias-y-carro\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/elias-y-carro.webp\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/elias-y-carro.webp?resize=800%2C520&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44343\" style=\"width:336px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">El\u00edas y el carro de fuego. Cr\u00e9dito: Wikipedia \/ Dominio P\u00fablico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abHe aqu\u00ed que<strong> yo os env\u00edo al profeta El\u00edas<\/strong>,<strong> antes que venga el d\u00eda del Se\u00f1or<\/strong>, grande y terrible; y \u00e9l har\u00e1 volver el coraz\u00f3n de los padres hacia los hijos, y el coraz\u00f3n de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldici\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<cite><em>Malaqu\u00edas 4:5<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas palabras son quiz\u00e1 un a\u00f1adido al libro para mostrar que el mensajero y precursor de Yahv\u00e98 mencionado en 3:1 es el El\u00edas que regresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. <strong>El El\u00edas de la historia en el juda\u00edsmo posterior<\/strong>. Los milagros de El\u00edas proporcionaron un rico material para la leyenda, y la oscuridad de su origen dio oportunidad para una animada discusi\u00f3n sobre su ascendencia, siendo las tres principales teor\u00edas que era <strong>un gadita<\/strong> (\u2192 931), un <strong>benjamita<\/strong> (\u2192 n. 20) o un <strong>levita<\/strong> (\u2192 932)9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. <strong>El\u00edas como ayudante en tiempos de necesidad<\/strong>. Despu\u00e9s de su rapto, El\u00edas se alinea con los \u00e1ngeles.10 Esto se atestigua por primera vez en Mal. 4:5 s., donde es el mensajero ang\u00e9lico mencionado en 3:1. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta el \u00faltimo momento <strong>permanece en el Para\u00edso<\/strong> (Eth. En. 89:52; cf. 87:3) <strong>y asiste a su pueblo<\/strong> (el testimonio m\u00e1s antiguo es Mc. 15:35 ss.), siendo magnificado en muchas leyendas en esta capacidad.11 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuela a la tierra y aparece en diversas formas. No hay lugar demasiado lejano ni medio que se le resista para proteger la inocencia, salvar a los justos, curar a los enfermos, instaurar la paz y dar consuelo y amonestaci\u00f3n.12<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a. <strong>Es el escriba celestial que inscribe los hechos de los hombres en un libro<\/strong>, especialmente los enlaces matrimoniales de los israelitas (\u2192 934).14 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b. <strong>Tambi\u00e9n es el psicopompos<\/strong>.15 c. <strong>Es el intercesor de Israel<\/strong>.16 d. Es el <strong>mediador <\/strong>entre los israelitas y los israelitas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Retorno de El\u00edas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>a.<\/strong> <strong>El pasaje m\u00e1s antiguo que se refiere al retorno de El\u00edas (Mal. 4:5 s.)<\/strong> <strong>ve en \u00e9l una figura mesi\u00e1nica<\/strong>. \u00c9l prepara el camino divino para el Rey celestial (3:1) purificando el sacerdocio (3:2-4) y estableciendo la paz (4:6). Sir. 48:10 se suma a la doble tarea de Mal. es decir mitigar la ira de Yahv\u00e9 antes del juicio (== Mal. 4:5, 6b) y volver el coraz\u00f3n del padre hacia el hijo (== 4:6a), la tercera tarea de restaurar las tribus de Israel (\u05dc\u05d4\u05db\u05d9\u05df \u05e9\u05d1\u05d8\u05d9 \u05d9\u05e9\u05e8\u05d0\u05dc). <strong>Se atribuye as\u00ed al El\u00edas que regresa una tarea que Dt. Is. atribuye al Siervo del Se\u00f1or <\/strong>(Is. 49:6).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puesto que el Sir. no hace ninguna otra referencia al Mes\u00edas, tambi\u00e9n \u00e9l parece haber esperado a El\u00edas como el Mes\u00edas.17 La misma opini\u00f3n se encuentra en rabinos posteriores que piensan en El\u00edas como un gadita y <strong>ven en \u00e9l al libertador militar que vencer\u00e1 a las potencias mundiales<\/strong>.18<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/elias041.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"1502\" data-attachment-id=\"44345\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/09\/03\/el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t\/elias041\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/elias041.jpg\" data-orig-size=\"800,1502\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"elias041\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/elias041.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/elias041.jpg?resize=800%2C1502&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44345\" style=\"width:214px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profeta El\u00edas, obra de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jos%C3%A9_de_Ribera\">Jos\u00e9 de Ribera<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>b.<\/strong> Sin embargo, <strong>estaba mucho m\u00e1s extendida una segunda opini\u00f3n que ve\u00eda en El\u00edas al precursor del Mes\u00edas y no de Dios<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto se prepara <strong>en los pseudoep\u00edgrafos en la medida en que El\u00edas viene aqu\u00ed con Enoc antes de la parus\u00eda del Mes\u00edas<\/strong> (Eth. En. 90: 31; cf. 89: 52; 4 Esr. 6: 26).19<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Que El\u00edas solo tambi\u00e9n se esperaba como precursor del Mes\u00edas est\u00e1 atestiguado en Just. Dial., 8, 4<\/strong>; 49, 1 (\u2192 934), <strong>varios pasajes del Rabb<\/strong>.20 <strong>y la antigua bendici\u00f3n del vino<\/strong>21 <strong>en la fiesta de A\u00f1o Nuevo conservada en Sof., 19: 9<\/strong>: \u00abEl\u00edas profeta, ven pronto a nosotros; que el rey Mes\u00edas brote en nuestros d\u00edas.\u00bb Sabemos por el NT lo extendida que estaba esta opini\u00f3n en la escatolog\u00eda popular (\u2192 936).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una cuesti\u00f3n abierta si el <strong>documento de Damasco<\/strong>,22 <strong>que pertenece casi a la misma \u00e9poca que Jes\u00fas, representa la expectativa de que El\u00edas vendr\u00e1 de nuevo como precursor del Mes\u00edas<\/strong>, aunque \u00e9sta es la interpretaci\u00f3n com\u00fan bajo la influencia de L. Ginzberg.23<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo que el documento tiene que decir sobre las figuras del \u00faltimo tiempo es oscuro y su interpretaci\u00f3n incierta<\/strong>. Los principales resultados son los siguientes: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a. El fundador de la comunidad es llamado en 1, 11 <strong>\u00abel maestro de la verdad\u00bb<\/strong>, \u05de\u05d5\u05e8\u05d4 \u05e6\u05d3\u05e7; 20, 28: \u05de\u05d5\u05e8\u05d4; 20, 32 \u05de\u05d5\u05e8\u05d4 \u05e6\u05d3\u05e7 y \u05d4\u05d9\u05d7\u05d9\u05d3 == \u00ab<strong>el excelente\u00bb<\/strong>; 20, 1: \u05de\u05d5\u05e8\u05d4 \u05d4\u05d9\u05d7\u05d9\u05d3; 20, 14: \u05d9\u05d5\u05e8\u05d9\u05d4 \u05d4\u05d9\u05d7\u05d9\u05d3 == <strong>\u00abel excelente profesor. \u201c<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Es arrebatado, es decir, apartado de la comunidad por la muerte<\/strong> (19, 35; 20, 14). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b. Mirando al futuro, la comunidad espera al \u05d9\u05d5\u05e8\u05d4 \u05d4\u05e6\u05d3\u05e7 ( lit. <strong>\u00abense\u00f1ar\u00e1 la verdad\u00bb<\/strong> usado como t\u00edtulo) <strong>que vendr\u00e1 al final de los d\u00edas<\/strong>, 6, 11. Ahora bien, la expresi\u00f3n \u05d9\u05d5\u05e8\u05d4 \u05e6\u05d3\u05e7, que est\u00e1 tomada de Os. 10:12: \u00abhasta que venga y ense\u00f1e la verdad\u00bb, y que se usa por primera vez en la lit. postmalm\u00fadica, aunque quiz\u00e1 ya en b. Bek., 24a (R. Johanan, c. 250), es un t\u00e9rmino consistente para la venida de El\u00edas.24 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco puede haber duda de que incluso en el per\u00edodo precristiano se esperaba que El\u00edas decidiera cuestiones disputadas de la Ley (\u2192 933 s.). <strong>De ah\u00ed que muchos estudiosos hayan llegado a la conclusi\u00f3n de que el \u00abmaestro de la verdad\u00bb esperado es El\u00edas<\/strong>.25 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comparaci\u00f3n de los hallazgos bajo a. y b. sugiere que <strong>la comunidad esperaba el regreso de su propio maestro como El\u00edas<\/strong>. <strong>Si es as\u00ed, la comunidad de Damasco era una comunidad precursora y el documento da una impresi\u00f3n de la vivacidad de la expectaci\u00f3n del precursor del Mes\u00edas en el periodo del NT.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El documento tambi\u00e9n habla del Mes\u00edas. En dos pasajes lo contempla como perteneciente al pasado (2, 12: \u05de\u05e9\u05d9\u05d7\u05d5; 6, 1: \u05de\u05e9\u05d9\u05d7\u05d5 \u05d4\u05e7\u05d5\u05d3\u05e9). 26 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el futuro, la comunidad espera al Mes\u00edas de Aar\u00f3n y de Israel (12, 23\/13, 1: \u05de\u05e9\u05d5\u05d7 \u05d0\u05d4\u05e8\u05df \u05d5\u05d9\u05e9\u05e8\u05d0\u05dc; 14, 19 [corrupto]: \u05d7 \u05d0\u05d4\u05e8\u05df \u05d5\u05d9\u05e9\u05e8\u05d0\u05dc &#8230;; 19, 10s. : \u05de\u05e9\u05d9\u05d7 \u05d0\u05d4\u05e8\u05df \u05d5\u05d9\u05e9\u05e8\u05d0\u05dc; 20, 1: \u05de\u05e9\u05d9\u05d7 \u05de\u05d0\u05d4\u05e8\u05df \u05d5\u05de\u05d9\u05e9\u05e8\u05d0\u05dc). 27 As\u00ed pues, tenemos al maestro pasado y venidero por un lado y al Mes\u00edas pasado y venidero por otro, y se plantea la cuesti\u00f3n de si el maestro y el Mes\u00edas no son una misma cosa28. Si es as\u00ed,29 El\u00edas no puede ser el \u00abmaestro de la verdad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>c<\/strong>. La expectativa bastante temprana del regreso de El\u00edas adopt\u00f3 otra forma de la que hay indicios ya en el per\u00edodo precristiano. <strong>Seg\u00fan este punto de vista, El\u00edas es el sumo sacerdote de los \u00faltimos tiempos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos por el Test. XII que ya en el siglo II a.C. <strong>se esperaba un sumo sacerdote escatol\u00f3gico adem\u00e1s del Mes\u00edas<\/strong>.30 <strong>Esta expectativa,<\/strong> (que tiene sus ra\u00edces en Zac. 4:1 y ss.), <strong>es com\u00fan en la literatura talm\u00fadica<\/strong>.31<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo vigorosa que era puede verse en las monedas del per\u00edodo inicial de la revuelta de Bar Cochba, en las que est\u00e1 inscrito \u00abEl\u2019azar sacerdote\u00bb, as\u00ed como \u00abSim\u00f3n pr\u00edncipe de Israel\u00bb.32<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La expectativa de El\u00edas creci\u00f3 con esta expectativa del sumo sacerdote mesi\u00e1nico, probablemente sobre la base de una combinaci\u00f3n de Mal. 3:1; 4:5<\/strong> s. (El\u00edas, el \u00e1ngel de la alianza) <strong>con 2:4-5 <\/strong>(la alianza con Lev\u00ed).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Esta combinaci\u00f3n hizo que se atribuyera a El\u00edas la ascendencia sacerdotal<\/strong>, de modo que lleg\u00f3 a identific\u00e1rsele con el sumo sacerdote del per\u00edodo mesi\u00e1nico.33 <strong>Los Targumim muestran lo popular que era esta concepci\u00f3n<\/strong>.34<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a la dataci\u00f3n de esta idea de El\u00edas como sacerdote y como sumo sacerdote escatol\u00f3gico, podemos referirnos en primer lugar a Ass. Mos. 9:1-7, donde inmediatamente antes del final (10:1) se espera la venida de un hombre de la tribu de Lev\u00ed cuyo nombre Taxo (== \u03a4\u03ac\u03be\u03c9\u03bd == [futuro] ordenador) est\u00e1 posiblemente relacionado con la tarea del El\u00edas que regresa como restaurador (\u2192 infra). 35<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede hacerse referencia entonces a <strong>Apoc. 11:3<\/strong>, donde <strong>El\u00edas y Mois\u00e9s aparecen antes del fin y sobre la base de Zac. 4:3, 11-14 son llamados \u00ablos dos olivos y los dos candeleros que est\u00e1n de pie ante el Dios de la tierra.\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/2022322_univ_cnt_1_xl.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"675\" data-attachment-id=\"44347\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/09\/03\/el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t\/2022322_univ_cnt_1_xl\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/2022322_univ_cnt_1_xl.jpg\" data-orig-size=\"1200,675\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"2022322_univ_cnt_1_xl\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/2022322_univ_cnt_1_xl.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/2022322_univ_cnt_1_xl.jpg?resize=1200%2C675&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44347\" style=\"width:352px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En la lit. rab., de acuerdo con el original, los dos olivos suelen exponerse como representantes del sacerdocio y la monarqu\u00eda.<\/strong>36<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aprendemos de Jn. 1:21 que la ascendencia sacerdotal de Juan el Bautista no fue obst\u00e1culo para su identificaci\u00f3n con El\u00edas<\/strong>. Finalmente est\u00e1 <strong>el informe de Justino<\/strong> (\u2192 934) <strong>de que El\u00edas ungir\u00e1 al Mes\u00edas, presumi\u00e9ndose que posee dignidad sumosacerdotal<\/strong>. Por otra parte, la equiparaci\u00f3n de El\u00edas con el zelote sacerdotal Pineas37 pertenece a la \u00e9poca postcristiana38.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La tarea del El\u00edas que regresa.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La venida de El\u00edas anuncia el tiempo de la salvaci\u00f3n<\/strong>. Su tarea es la de la apokatastasis (LXX Mal. 4,5: \u1f01\u03c0\u03bf\u03ba\u03b1\u03c4\u03b1\u03c3\u03c4\u03ae\u03c3\u03b5\u03b9; cf. Mc. 9,12; Mt. 17,11; \u2192 I, 387 ss.), <strong>la restitutio in integrum del pueblo de Dios separado de su Dios por el pecado<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prepara a la comunidad de salvaci\u00f3n para la recepci\u00f3n de la salvaci\u00f3n (Lc 1,17: \u1f10\u03c4\u03bf\u03b9\u03bc\u03ac\u03c3\u03b1\u03b9 \u03ba\u03c5\u03c1\u03af\u1ff3 \u03bb\u03b1\u1f78\u03bd \u03ba\u03b1\u03c4\u03b5\u03c3\u03ba\u03b5\u03c5\u03b1\u03c3\u03bc\u03ad\u03bd\u03bf\u03bd). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a.<strong> La restitutio in integrum del pueblo de Dios<\/strong>. En Mal. 4:6 <strong>se dice que el El\u00edas que regresa restaurar\u00e1 la paz en las familias<\/strong>. En LXX Mal. 3:23 (== 4:6) <strong>la restauraci\u00f3n de la paz se extiende a las relaciones mutuas de todos los miembros del pueblo<\/strong>.39 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En per\u00edodos sucesivos <strong>esto se expuso de diversas maneras<\/strong>. <strong>Una interpretaci\u00f3n es que predica el arrepentimiento<\/strong>. \u00c9l \u00abhar\u00e1 volver a los desobedientes a la sabidur\u00eda de los justos\u00bb (Lc. 1:17) y vestir\u00e1 las vestiduras de luto en se\u00f1al de su ministerio de arrepentimiento (Ap. 11:3). \u00abSin arrepentimiento Israel no ser\u00e1 redimido\u2026 <strong>Har\u00e1n gran penitencia<\/strong> \u05ea\u05e9\u05d5\u05d1\u05d4 \u05d2\u05e8\u05d5\u05dc\u05d4 <strong>s\u00f3lo cuando venga El\u00edas<\/strong>\u00ab.40 <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/profeta-elias-272x300-1.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"272\" height=\"300\" data-attachment-id=\"44350\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/09\/03\/el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t\/profeta-elias-272x300-1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/profeta-elias-272x300-1.jpg\" data-orig-size=\"272,300\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"profeta-elias-272&amp;#215;300-1\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/profeta-elias-272x300-1.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/profeta-elias-272x300-1.jpg?resize=272%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44350\" style=\"width:220px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Otra interpretaci\u00f3n<\/strong> de la restauraci\u00f3n de la paz que se remonta al periodo precristiano41 <strong>es que El\u00edas resolver\u00e1 todas las cuestiones controvertidas en el \u00e1mbito de la exposici\u00f3n b\u00edblica, el ritual y la ley<\/strong>.42 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b. <strong>La restituci\u00f3n exterior del pueblo de Dios<\/strong>. Ya <strong>en Sir. 48:10<\/strong> <strong>se encomienda a El\u00edas la tarea ulterior de restaurar las tribus de Israel<\/strong> (\u2192 931). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto suele interpretarse en el sentido de que El\u00edas expulsar\u00e1 a los israelitas ileg\u00edtimos y traer\u00e1 de vuelta a los leg\u00edtimos al pueblo redimido,43 siendo la pureza de sangre el \u00fanico derecho a participar en la bienaventuranza final. Pero a veces se hace referencia a la reuni\u00f3n del pueblo disperso,44 y tal vez sea \u00e9ste el sentido original del Eclo. 48:10.45 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">c. <strong>Proclamaci\u00f3n del tiempo de salvaci\u00f3n<\/strong>. <strong>Guerra contra el Anticristo.<\/strong> Presentaci\u00f3n del Mes\u00edas. i. Se afirma repetidamente (primero en la 4\u00aa bendici\u00f3n de la gracia despu\u00e9s de la comida)46 que El\u00edas anunciar\u00e1 la llegada del tiempo de salvaci\u00f3n.47 ii. Por otra parte, <strong>la tradici\u00f3n de que El\u00edas luchar\u00e1 contra el Anticristo<\/strong> (que se encuentra por primera vez en Apoc. 11:7) <strong>y finalmente lo matar\u00e1<\/strong> (Apc. Eliae, Steindorff, 169) s\u00f3lo se encuentra en apoc. lit. \u2192 940.48 iii. S\u00f3lo fuera de la lit. rab. m\u00e1s antigua encontramos la tradici\u00f3n de que El\u00edas identificar\u00e1 (Just. Dial., 8, 4, of. Test. L. 2)49 y ungir\u00e1 al Mes\u00edas (Just. Dial., 8, 4; 49, 1); quiz\u00e1 haya un rastro de la tradici\u00f3n de la unci\u00f3n del Mes\u00edas por El\u00edas en la doctrina rab. de que El\u00edas volver\u00e1 a colocar las tres copas con el man\u00e1, el agua de purificaci\u00f3n y el aceite de la unci\u00f3n.50<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De este modo, <strong>El\u00edas prepara al pueblo de Dios para la \u00faltima vez<\/strong>. <strong>Cuando la paz haya sido restaurada, la comunidad reconstituida,<\/strong> <strong>el Anticristo vencido y muerto y el Mes\u00edas ungido para su oficio real, entonces comenzar\u00e1 la gran edad final de gracia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El\u00edas en el Nuevo Testamento<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparece en el N.T despu\u00e9s de Mois\u00e9s (80 veces), Abraham (73) y David (59), <strong>El\u00edas es la figura del AT m\u00e1s frecuentemente mencionada en el NT (29 + vl. Lc. 9:54).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>El El\u00edas Historico en el N.T<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En el NT se mencionan cuatro acontecimientos de la vida del profeta<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>El primero es a. que <strong>proclam\u00f3 la sequ\u00eda<\/strong> (1 Re 17:1).<\/li>\n\n\n\n<li>La <strong>hambruna asociada<\/strong> (cf. Lc 4:25; Jm 5:17; Ap 11:6). <\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los tres pasajes del NT el tiempo de la sequ\u00eda es de 3 a\u00f1os y medio, a diferencia de 1 Re 18:1;51 probablemente se trate de una tradici\u00f3n distintiva de Palestina.52 En Jm. 5:17 y ss. la sequ\u00eda y su fin53 se atribuyen ambos a la eficacia de El\u00edas en la oraci\u00f3n y as\u00ed ilustran y prueban la afirmaci\u00f3n: \u03c0\u03bf\u03bb\u1f7a \u1f30\u03c3\u03c7\u03cd\u03b5\u03b9 \u03b4\u03ad\u03b7\u03c3\u03b9\u03c2 \u03b4\u03b9\u03ba\u03b1\u03af\u03bf\u03c5 \u1f11\u03bd\u03b5\u03c1\u03b3\u03bf\u03c5\u03bc\u03ad\u03bd\u03b7 (Jm. 5:16). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">       3. <strong>El\u00edas no deb\u00eda su poder de mover el cielo y la tierra mediante la oraci\u00f3n a ninguna dote    sobrenatural<\/strong> (Jm. 5, 17 ss.). Estaba \u00absujeto a las mismas pasiones que nosotros\u00bb (5,17). Su oraci\u00f3n era eficaz porque era un \u03b4\u03af\u03ba\u03b1\u03b9\u03bf\u03c2 (\u2192 190; Jm. 5, 16).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">       4. El <strong>alimento milagroso de la mujer celestial en el desierto<\/strong> (Ap. 12:6, 14), que se representa como realizado por medio de un \u00e1ngel, probablemente sigue el modelo de la alimentaci\u00f3n de El\u00edas en el arroyo Querit (1 Re. 17:2 ss.),54 aunque tambi\u00e9n podr\u00eda haber alusi\u00f3n a la provisi\u00f3n de man\u00e1 en el desierto (Ex. 16:13 ss.; Sal. 78:24; 105:40).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b. E<strong>l hecho de que Dios enviara a El\u00edas a una viuda de Sid\u00f3n durante la sequ\u00eda de 3 a\u00f1os y medio<\/strong>55 <strong>es utilizado por Jes\u00fas<\/strong> en Lc. 4:25 ss. <strong>para mostrar a partir de la Escritura que puede agradar a Dios ofrecer la salvaci\u00f3n a los gentiles con exclusi\u00f3n del pueblo salvador.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">c. <strong>El material lucano<\/strong> especial en el relato de Getseman\u00ed (Lc. 22:43, cf. 1 Re. 19:5, 7) <strong>recuerda el relato de la huida de El\u00edas<\/strong> en 1 Re. 19:1 ss.56. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La seguridad dada en esta ocasi\u00f3n al desesperado profeta de que Dios ha reservado 7000 en Israel que no han doblado la rodilla ante Baal (19:18)57 hace que Pablo est\u00e9 bastante seguro de que hay presente en Israel en sus d\u00edas un remanente sagrado seg\u00fan la elecci\u00f3n de la gracia (R. 11:2-5).58 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">d. Lc. 9:54 (cf. Ap. 11:5) <strong>se refiere al juicio divino que El\u00edas ejecuta sobre sus enemigos cuando los destruye con fuego del cielo<\/strong> (2 Re. 1:10, 12; Eclo. 48:3). Jes\u00fas reprende duramente a los hijos de Zebedeo por su pregunta de si deb\u00edan hacer bajar fuego del cielo sobre la aldea samaritana que no los recib\u00eda (Lc. 9, 54; vl. atestiguada desde la \u00e9poca de Marci\u00f3n59 a\u00f1ade \u1f61\u03c2 \u03ba\u03b1\u1f76 \u1f29\u03bb\u03af\u03b1\u03c2 \u1f11\u03c0\u03bf\u03af\u03b7\u03c3\u03b5\u03bd). Pues, como se\u00f1alan acertadamente las adiciones al texto, semejante milagro de juicio ser\u00eda incompatible con el esp\u00edritu del Evangelio60 y la obra salvadora de Jes\u00fas61.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/a45f06069a7924eaf7ea3fdbc0d01ed3elias222.webp?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"863\" data-attachment-id=\"44349\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/09\/03\/el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t\/a45f06069a7924eaf7ea3fdbc0d01ed3elias222\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/a45f06069a7924eaf7ea3fdbc0d01ed3elias222.webp\" data-orig-size=\"1200,863\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"a45f06069a7924eaf7ea3fdbc0d01ed3elias222\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/a45f06069a7924eaf7ea3fdbc0d01ed3elias222.webp\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/a45f06069a7924eaf7ea3fdbc0d01ed3elias222.webp?resize=1200%2C863&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44349\" style=\"width:416px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>La concepci\u00f3n jud\u00eda posterior de El\u00edas en el NT.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a. <strong>El\u00edas como ayudante en tiempos de necesidad<\/strong>. Esto s\u00f3lo se reconoce como una creencia jud\u00eda popular en el NT (Mc 15:35 s.; Mt 27:47, 49). <strong>Debido a un malentendido o a una interpretaci\u00f3n intencionadamente err\u00f3nea, el grito del Crucificado \u00abEl\u00ed, El\u00ed<\/strong>\u00bb (Sal. 22:1)62 <strong>es interpretado burlonamente por los transe\u00fantes como un grito de auxilio al ayudante El\u00edas.<\/strong> \u00abLa pretensi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas se hizo a\u00f1icos a los ojos jud\u00edos cuando El\u00edas fracas\u00f3 en su intento de ayudar\u00bb.63 La comunidad cristiana no adopt\u00f3 la concepci\u00f3n de El\u00edas como ayudante; s\u00f3lo conoci\u00f3 a un Auxiliador en tiempos de necesidad, a saber, Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b. <strong>El retorno de El\u00edas<\/strong>. La expectativa de que El\u00edas volver\u00eda antes del fin se supone generalmente conocida y reconocida en los Evangelios (Mc 9,11; Mt 17,10 etc.). <strong>Lo tensa que era la expectativa se desprende de la noticia de que la gente cre\u00eda posible que Juan el Bautista fuera El\u00edas <\/strong>(Jn 1,21.25) y de que <strong>hab\u00eda c\u00edrculos que estaban convencidos de que Jes\u00fas era El\u00edas <\/strong>(Mc 6,1564 par. Lc 9,8; Mc 8,28 par. Mt 16,14; Lc 9,19). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan <strong>Lc 9,7<\/strong> y ss. <strong>parece que fueron especialmente los milagros de Jes\u00fas<\/strong> (\u03c4\u1f70 \u03b3\u03b9\u03bd\u03cc\u03bc\u03b5\u03bd\u03b1 \u03c0\u03ac\u03bd\u03c4\u03b1, 9,7) <strong>los que dieron lugar a su equiparaci\u00f3n con El\u00edas<\/strong>. Tambi\u00e9n se desprende de <strong>Mc 9,11 que se esperaba a El\u00edas como precursor del Mes\u00edas y no al Mes\u00edas mismo<\/strong> (\u2192 931).65 <strong>Mc 9,12 y par. muestra que se consideraba que su tarea era la de \u1f01\u03c0\u03bf\u03ba\u03b1\u03c4\u03ac\u03c3\u03c4\u03b1\u03c3\u03b9\u03c2<\/strong> (\u2192 933), y <strong>Ap 11,3 que esto se llevar\u00eda a cabo mediante la predicaci\u00f3n del arrepentimiento <\/strong>(\u2192 933). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u03b4\u03b5\u1fd6 de <strong>Mc 9,11<\/strong> y par. (\u2192 23 s.) <strong>muestra finalmente que hab\u00eda conciencia de que esta expectativa descansaba en la Escritura. Sobre la base de este \u03b4\u03b5\u1fd6 los escribas intentaron disputar el mesianismo de Jes\u00fas sobre la base de que El\u00edas a\u00fan no hab\u00eda venido<\/strong>, y los propios disc\u00edpulos cuestionaron el anuncio de Jes\u00fas de su pasi\u00f3n (Mc 9,11).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">c. <strong>La guerra de El\u00edas contra el Anticristo<\/strong> (\u2192 940).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>La comprensi\u00f3n del NT de la expectativa de El\u00edas y su cumplimiento en Juan el Bautista<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a. <strong>El sentido de misi\u00f3n del Bautista y la expectativa de El\u00edas<\/strong>. La cuesti\u00f3n de si Juan se relacionaba a s\u00ed mismo con la expectativa de El\u00edas es dif\u00edcil de responder en vista de la escasez de material fuente. Desde luego, <strong>no se puede demostrar que se considerara el precursor de El\u00edas<\/strong>66. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparte de que un precursor del precursor es una invenci\u00f3n ad hoc, la descripci\u00f3n que el Bautista hace del \u1f11\u03c1\u03c7\u03cc\u03bc\u03b5\u03bd\u03bf\u03c2 no se ajusta al El\u00edas que regresa, al que no se espera en ninguna parte como el que bautiza con el Esp\u00edritu (Mc. 1:8 y par.) o como el Juez (Mt. 3:12 y par.).67 <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/san-elias_30144.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1030\" height=\"600\" data-attachment-id=\"44352\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/09\/03\/el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t\/san-elias_30144\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/san-elias_30144.jpg\" data-orig-size=\"1030,600\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"san-elias_30144\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/san-elias_30144.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/san-elias_30144.jpg?resize=1030%2C600&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44352\" style=\"width:331px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s digna de consideraci\u00f3n es la tesis de que el Bautista pensaba en s\u00ed mismo como el El\u00edas que vuelve.68 Hay mucho que decir al respecto. As\u00ed, <strong>predica el arrepentimiento y anuncia el tiempo de la salvaci\u00f3n<\/strong> (\u2192 933; 934). <strong>Su vestimenta<\/strong> (manto y ropa interior de pelo de camello y un cintur\u00f3n de cuero sobre la ropa interior, Mc 1,6; Mt 3,4)69 <strong>guarda cierta semejanza con la de El\u00edas<\/strong>70. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, <strong>Lc 1,14-17<\/strong> -suponiendo que estos vers\u00edculos y su contexto procedan de c\u00edrculos que segu\u00edan al Bautista- <strong>apoya la conclusi\u00f3n de que en estos c\u00edrculos se consideraba a Juan como el El\u00edas retornado<\/strong>, y seg\u00fan la redacci\u00f3n de 1,17 (\u1f10\u03bd\u03ce\u03c0\u03b9\u03bf\u03bd \u03b1\u1f50\u03c4\u03bf\u1fe6 == Dios seg\u00fan el v. 16)71 <strong>incluso se consideraba a El\u00edas como el precursor que prepara el camino a Dios, y por tanto una figura mesi\u00e1nica<\/strong>72. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00bfPodemos deducir de todo esto que Juan se consideraba a s\u00ed mismo como El\u00edas? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dif\u00edcilmente. El manto velludo era una prenda prof\u00e9tica com\u00fan,<\/strong> <strong>seg\u00fan Zac 13,4<\/strong>, <strong>por lo que no se puede deducir de ello ninguna conclusi\u00f3n importante<\/strong>73 , y el hecho de que Juan fuera considerado una figura mesi\u00e1nica por sus seguidores, y que esto correspondiera a un juicio popular generalizado (Lc 3,15; Jn 1,20; Hch 13,25), no significa que su propio juicio sobre s\u00ed mismo siguiera las mismas l\u00edneas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante todo, <strong>el silencio de las fuentes impone prudencia<\/strong>. En efecto, el \u00fanico relato evang\u00e9lico sobre el sentido de la misi\u00f3n del Bautista en relaci\u00f3n con la espera de El\u00edas nos dice (<strong>Jn 1,21.25<\/strong>) que repudi\u00f3 la idea de que \u00e9l fuera El\u00edas redivivo con un enf\u00e1tico \u03bf\u1f50\u03ba \u03b5\u1f30\u03bc\u03af. Aunque este pasaje pueda reflejar una tendencia hostil al Bautista, suena a verdad, ya que se aparta de la concepci\u00f3n com\u00fan de los primeros cristianos que ve\u00edan a El\u00edas en Juan. <strong>La opini\u00f3n m\u00e1s probable es que el Bautista, que anunciaba al que hab\u00eda de venir sin nombrarlo <\/strong>(Mt 3,11; 11,3), <strong>deseaba ser \u00e9l mismo s\u00f3lo la voz an\u00f3nima en el desierto<\/strong> (Jn 1,23 == Is 40,3) <strong>y nada m\u00e1s<\/strong>74.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b. <strong>El juicio de Jes\u00fas sobre Juan<\/strong>. El hecho de que El\u00edas no haya vuelto les parece a los escribas que niega la posibilidad de que Jes\u00fas sea el Mes\u00edas y tambi\u00e9n parece haber sido esgrimido por los disc\u00edpulos como argumento contra la necesidad de la pasi\u00f3n (Mc 9,11 y par.). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A esta objeci\u00f3n responde Jes\u00fas con la sentencia, expresada veladamente en Mc 9,13<\/strong> par. <strong>Mt. 17,12<\/strong> (cf. esp. 17,13) y <strong>Mt. 11,10<\/strong> par. <strong>Lc. 7:27<\/strong> (refiriendo Mal. 3:1 al Bautista),75 <strong>y en forma abierta en Mt. 11:14<\/strong>, <strong>que la profec\u00eda de Malaqu\u00edas sobre el regreso de El\u00edas se ha cumplido en Juan el Bautista.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u03b5\u1f30 \u03b8\u03ad\u03bb\u03b5\u03c4\u03b5 \u03b4\u03ad\u03be\u03b1\u03c3\u03b8\u03b1\u03b9 <strong>Mt. 11,14 parece destinado a indicar que esta interpretaci\u00f3n de la figura del Bautista es nueva y que el cumplimiento de la profec\u00eda de El\u00edas no tiene lugar en forma de reencarnaci\u00f3n.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si los dichos mencionados son aut\u00e9nticos -y quienes niegan la conciencia mesi\u00e1nica de Jes\u00fas necesariamente los discutir\u00e1n-, <strong>son significativos porque muestran c\u00f3mo Jes\u00fas se sit\u00faa a s\u00ed mismo bajo las Escrituras. Ninguna promesa de la Escritura fallar\u00e1, y esto incluye Mal. 4:5 s.76 Tambi\u00e9n muestra que Jes\u00fas entiende el \u1f00\u03c0\u03bf\u03ba\u03b1\u03c4\u03ac\u03c3\u03c4\u03b1\u03c3\u03b9\u03c2 de Mal. 4,5 s., no como una renovaci\u00f3n pol\u00edtica, sino religiosa del pueblo mediante el arrepentimiento y el perd\u00f3n<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Muestra de nuevo lo cercano que est\u00e1 el final para Jes\u00fas, puesto que El\u00edas ya est\u00e1 presente como precursor del Mes\u00edas, y lo clara que ve su pasi\u00f3n ante \u00c9l<\/strong>, <strong>puesto que ya se conoce el destino del Bautista <\/strong>(Mc 9,13). Cuando la comunidad primitiva asume este juicio de que la espera de El\u00edas se cumple en el Bautista (Mc 1,2; Lc 1,16 s., 76), lo hace con plena conciencia de estar confesando as\u00ed el mesianismo de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>La aparici\u00f3n de El\u00edas en el Monte de la Transfiguraci\u00f3n<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <strong>Mc 9,4-5<\/strong> (par. Mt 17,3-4; Lc 9,30.33) <strong>consta que El\u00edas y Mois\u00e9s aparecieron en el Monte de la Transfiguraci\u00f3n y conversaron con Jes\u00fas.<\/strong> Se trata de un relato notable, ya que en ninguna parte de la literatura rab\u00ednica m\u00e1s antigua encontramos ni 1. la idea de dos precursores del Mes\u00edas77 ni 2. la idea de que Mois\u00e9s y El\u00edas aparecer\u00e1n juntos en los \u00faltimos d\u00edas78.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de esta doble dificultad, cabe se\u00f1alar que los intentos de explicar Mc 9,4-5 son extraordinariamente variados. Se ha sugerido a. que representan la Ley y la profec\u00eda rindiendo homenaje a Aquel que es m\u00e1s grande (cf. Mc 9,7);79 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">b. que la aparici\u00f3n de las dos figuras celestiales representa la revelaci\u00f3n del mundo celestial que Jes\u00fas experiment\u00f3 en la oraci\u00f3n;80 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">c. que El\u00edas aparece como el precursor y Mois\u00e9s como el predecesor inmediato81 del Mes\u00edas;82 d. que tenemos aqu\u00ed a los dos escoltas de un rey oriental,83 es decir, dos figuras celestiales que completan el cuadro y que, aunque sin nombre al principio, son identificadas y diferenciadas m\u00e1s tarde;84 e. que el trasfondo hay que buscarlo en una concepci\u00f3n persa que se ha colado en el juda\u00edsmo, a saber, la de los dos mensajeros que traen al alma su vestidura celestial,85 o la de las dos divinidades, Va\u00ea el dios del viento y Bahr\u00e2m el dios de la victoria, que apoyan a Sraosha, el conductor de almas,86 o la de los dos precursores87 o compa\u00f1eros88 del Saoshyant persa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Las dificultades surgen, en efecto, si mantenemos que junto a la expectativa popular de un \u00fanico precursor, de la que se hace eco Rabb. lit., exist\u00eda tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n apocal\u00edptica precristiana una segunda forma de expectativa escatol\u00f3gica que ense\u00f1aba la venida de dos precursores del Mes\u00edas. El pasaje m\u00e1s antiguo que puede citarse es Eth. En. 90:31 (\u2192 931), luego Ap. 11:3 y ss. (\u2192 939), 4 Esr. 6:26 (\u2192 n. 19), Apc. Pt. 2, Copt. Apc. El. (Steindorff [TU, NF, Heft 3a, 1899], 163 ss., 169, \u2192 940) etc.89 Esta tradici\u00f3n de dos precursores tambi\u00e9n est\u00e1 presente en Mc 9,4 ss. Fuera del NT y en pasajes no influidos por Mc 9,4 ss. y Ap 11,3 ss. los precursores son casi siempre90 Enoc y El\u00edas, siendo el v\u00ednculo entre ellos que ambos fueron trasladados vivos seg\u00fan el testimonio del AT.91 Si Mc 9,4 ss. e independientemente Ap 11,3 ss. sustituyen a Enoc por Mois\u00e9s, ello se debe evidentemente a una tradici\u00f3n que ense\u00f1aba una traslaci\u00f3n de Mois\u00e9s similar a la de Enoc y El\u00edas92.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El\u00edas y Mois\u00e9s aparecen as\u00ed en el Monte de la Transfiguraci\u00f3n como precursores de Jes\u00fas<\/strong>. <strong>Como en Ap 11,3 y ss., su aparici\u00f3n tiene un significado escatol\u00f3gico<\/strong>.93 <strong>Proclama la inauguraci\u00f3n de los \u00faltimos tiempos.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Probablemente deber\u00edamos dar un paso m\u00e1s. En Ap. 11:3 ss.), en el Apc. de El\u00edas y en otras tradiciones del Anticristo, El\u00edas y su compa\u00f1ero son figuras sufrientes de los \u00faltimos tiempos (\u2192 infra). As\u00ed, <strong>su aparici\u00f3n en el relato de la transfiguraci\u00f3n implica una insinuaci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas<\/strong>, confirmando la profec\u00eda de Mc 8,31 ss. Ciertamente, as\u00ed se entiende en la tradici\u00f3n lucana especial:94 \u00abHablaban de su muerte95 que deb\u00eda cumplir en Jerusal\u00e9n\u00bb (Lc. 9:31).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>El El\u00edas sufriente<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo <strong>en un pasaje del Nuevo Testamento<\/strong> (Apocalipsis 11:3 y ss.) <strong>se presenta claramente<\/strong>96 <strong>como doctrina de la comunidad cristiana primitiva la expectativa de que El\u00edas redivivo ha de venir todav\u00eda en el futuro<\/strong>. <strong>Aqu\u00ed los dos predicadores del arrepentimiento en el \u00faltimo tiempo, que son asesinados por la bestia y que resucitan al cabo de 3 d\u00edas y medio, son El\u00edas y Mois\u00e9s<\/strong>.97 Esto puede verse en 11:6, donde el poder de cerrar el cielo durante 3 a\u00f1os y medio (\u2192 934) procede de la historia de El\u00edas (1 Re 17:1) y el cambio del agua en sangre de la historia de Mois\u00e9s (Ex 7:17, 19, 20).98<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Puesto que la concepci\u00f3n de El\u00edas en Apocalipsis 11, que espera su venida en el futuro, entra en conflicto con la de los Evangelios, seg\u00fan la cual ya ha venido en el Bautista,99 cabe suponer que Apoc. 11 toma prestado material apocal\u00edptico precristiano que trata del regreso de El\u00edas y Mois\u00e9s (o Enoc, \u2192 939) (11:3-6), de su ejecuci\u00f3n (11:7), de la verg\u00fcenza de sus cad\u00e1veres (11:8-10), de su resurrecci\u00f3n (11:11) y de su ascensi\u00f3n al cielo (11:12). Esta conjetura se ve respaldada por Mc 9,12 y ss., donde Jes\u00fas profetiza el sufrimiento del Hijo del Hombre y de El\u00edas (que ya se cumple en la ejecuci\u00f3n del Bautista), ya que esto sugiere una tradici\u00f3n extracan\u00f3nica que quiz\u00e1 fue expurgada de la lit. jud\u00eda posterior por motivos pol\u00e9micos.100 Tambi\u00e9n parece hacerse referencia a esta tradici\u00f3n en Lc 9,31 (\u2192 939). De hecho, esta tradici\u00f3n jud\u00eda posterior perdida sobre el martirio del retornado El\u00edas y su compa\u00f1ero en los \u00faltimos d\u00edas se conserva en varios ejemplos de la tradici\u00f3n cristiana primitiva del Anticristo.101 Especialmente importante es el testimonio del El\u00edas copto Apc. editado en 1899 por G. Steindorff.102<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">En relaci\u00f3n con la descripci\u00f3n de la venida del Anticristo se nos dice aqu\u00ed: \u00abCuando, por tanto, El\u00edas y Enoc oigan que el desvergonzado se ha desplegado sobre el lugar santo, bajar\u00e1n y luchar\u00e1n con \u00e9l, diciendo\u2026 El desvergonzado lo oir\u00e1 y se enfurecer\u00e1 y luchar\u00e1 con ellos en la plaza del mercado de la gran ciudad y les har\u00e1 la guerra durante siete d\u00edas y yacer\u00e1n muertos durante tres d\u00edas y medio en la plaza del mercado a la vista de todo el pueblo. Pero al cuarto d\u00eda resucitar\u00e1n (163) \u2026 Ese d\u00eda se alegrar\u00e1n hasta el cielo cuando brillen y todo el pueblo y todo el mundo los vea\u00bb (164). El\u00edas y Enoc aparecen de nuevo directamente antes de la parus\u00eda del Mes\u00edas: \u00abSe despojan de la carne de este mundo y se revisten de su carne celestial; persiguen al hijo del desafuero y lo matan\u00bb (169). Que tenemos aqu\u00ed una tradici\u00f3n similar a la de Ap 11,3 ss. lo demuestran los siguientes puntos importantes de coincidencia: la precedencia de El\u00edas; el martirio de los dos testigos; la verg\u00fcenza de los cad\u00e1veres durante 3 d\u00edas y medio; la resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n. Las diferencias son, pues, tanto m\u00e1s notables cuanto que ponen de manifiesto que Copt. El. est\u00e1 utilizando una tradici\u00f3n independiente en la que tenemos a Enoc y no a Mois\u00e9s, la aparici\u00f3n del Anticristo antes y no durante el ministerio de los dos testigos, una venida espec\u00edficamente para combatir al Anticristo y no para predicar el arrepentimiento, etc. Esta conclusi\u00f3n se ve confirmada por el hecho de que los rasgos independientes de Ap 11,3 y ss. se repiten con \u00abasombrosa continuidad \u00ab103 en la tradici\u00f3n cristiana primitiva del Anticristo104.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Si en el Apc. de El\u00edas tenemos una forma independiente de la tradici\u00f3n jud\u00eda posterior del martirio del retornado El\u00edas en su lucha con el Anticristo<\/strong>, como tambi\u00e9n se utiliza en Apoc. 11:3 f.), <strong>entonces una caracter\u00edstica que adquiere gran importancia es que en el Apc. de El\u00edas el relato concluye dici\u00e9ndonos que El\u00edas y Enoc regresan tras su resurrecci\u00f3n y matan al Anticristo<\/strong>. Es muy posible que \u00e9sta sea la conclusi\u00f3n original del martirio del El\u00edas retornado, aunque no se conserve en Ap. 11:3 s.),105 ya que Tertuliano habla de que Enoc y El\u00edas estaban \u00abreservados para el martirio a fin de destruir al Anticristo con su sangre\u00bb.106<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabe se\u00f1alar que el recuerdo del El\u00edas sufriente ha llegado de forma alterada a las sagas germ\u00e1nicas. El poema altoalem\u00e1n Muspilli107 nos ofrece en los vv. 37-62 dos versiones de la batalla entre El\u00edas y el Anticristo. Seg\u00fan la primera, la descripci\u00f3n de los \u00abexaltados sabios del mundo\u00bb, El\u00edas vence al Anticristo (vv. 37-47), mientras que seg\u00fan la segunda, la descripci\u00f3n de \u00abmuchos hombres de Dios\u00bb, es herido por el Anticristo y cuando su sangre fluye a la tierra108 el fuego c\u00f3smico estalla en llamas (vv. 48 y ss.).109<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el punto de vista de la teolog\u00eda b\u00edblica, el establecimiento de la fecha de la tradici\u00f3n apocal\u00edptica del martirio del El\u00edas que regresa reviste una gran importancia. Porque nos permite ver que <strong>Mc 9,12 ss. tiene raz\u00f3n cuando supone que la idea de un precursor sufriente no es extra\u00f1a a los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas<\/strong>. Se da as\u00ed un fuerte apoyo a la historicidad de la profec\u00eda de Jes\u00fas sobre su pasi\u00f3n y de sus afirmaciones sobre el poder expiatorio de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Ref: Articulo extra\u00eddo y traducido: (c.f <strong>Joachim Jeremias, \u00ab\u1f29\u03bb(\u03b5)\u03af\u03b1\u03c2\u00bb, ed. Gerhard Kittel, Geoffrey W. Bromiley, y Gerhard Friedrich, Diccionario teol\u00f3gico del Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1964-), 928-930).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.logos.com\/product\/8491\/theological-dictionary-of-the-new-testament-tdnt\">Theological Dictionary of the New Testament | TDNT (10 vols.)<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-style-default\"><a href=\"https:\/\/www.logos.com\/product\/8491\/theological-dictionary-of-the-new-testament-tdnt\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"250\" height=\"250\" data-attachment-id=\"44341\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/09\/03\/el-retorno-de-elias-tanto-en-el-judaismo-temprano-como-en-el-n-t\/tdnt-10vols\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tdnt-10vols.webp\" data-orig-size=\"250,250\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"tdnt-10vols\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tdnt-10vols.webp\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tdnt-10vols.webp?resize=250%2C250&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-44341\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-coblocks-dynamic-separator\" style=\"height:50px\" \/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1ado la siguiente <strong>recomendacion si quieren seguir profundizando consultar los siguientes recursos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Anthony Meyer, \u00abJuan el Bautista\u00bb, ed. John D. Barry y Lazarus Wentz, <strong>Diccionario B\u00edblico Lexham<\/strong> (Bellingham, WA: Lexham Press, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Paul W. Hollenbach, \u00abJohn the Baptist\u00bb, ed. David Noel Freedman, <strong>The Anchor Yale Bible Dictionary<\/strong> (New York: Doubleday, 1992), 887.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">L. Morris, \u00abJohn The Baptist\u00bb, ed. Geoffrey W Bromiley, <strong>The International Standard Bible Encyclopedia,<\/strong> Revised (Wm. B. Eerdmans, 1979\u20131988), 1108.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. V\u00e1zquez Allegue, \u00abJUAN EL BAUTISTA\u00bb, ed. Alfonso Ropero Berzosa, <strong>Gran Diccionario Enciclop\u00e9dico de la Biblia<\/strong> (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2013), 1391.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Glenn Peers, \u00abJohn the Baptist\u00bb, ed. Paul Corby Finney, <strong>The Eerdmans Encyclopedia of Early Christian Art and Archaeology<\/strong> (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2017), 755.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mois\u00e9s Silva y Merrill Chapin Tenney, <strong>The Zondervan Encyclopedia of the Bible<\/strong>, H-L (Grand Rapids, MI: The Zondervan Corporation, 2009), 761.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">S. A. Cummins, \u00abJUAN EL BAUTISTA\u00bb, ed. Joel B. Green, Jeannine K. Brown, y Nicholas Perrin, trans. Rub\u00e9n G\u00f3mez Pons, <strong>Diccionario de Jes\u00fas y los Evangelios<\/strong>, Compendio de las Ciencias B\u00edblicas Contempor\u00e1neas (Viladecavalls, Espa\u00f1a: Editorial CLIE, 2016), 591.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">B. III Witherington, \u00abJohn the Baptist\u00bb, ed. Joel B. Green y Scot McKnight, <strong>Dictionary of Jesus and the Gospels <\/strong>(Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1992), 383.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Walter A. Elwell y Barry J. Beitzel, \u00abJohn the Baptist\u00bb, <strong>Baker encyclopedia of the Bible<\/strong> (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1988), 1201.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">F. L. Cross y Elizabeth A. Livingstone, eds.,<strong> The Oxford dictionary of the Christian Church<\/strong> (Oxford; New York: Oxford University Press, 2005), 893.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Paul Douglas Gardner, <strong>New International Encyclopedia of Bible Characters<\/strong>: The Complete Who\u2019s Who in the Bible (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 2001), 361.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Robert B. Laurin, \u00abJUAN EL BAUTISTA\u00bb, ed. Everett F. Harrison, Geoffrey W. Bromiley, y Carl F. H. Henry, <strong>Diccionario de Teolog\u00eda <\/strong>(Grand Rapids, MI: Libros Desaf\u00edo, 2006), 337.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Charles Souvay, \u00abSt. John the Baptist\u00bb, ed. Charles G. Herbermann et al., <strong>The Catholic Encyclopedia:<\/strong> An International Work of Reference on the Constitution, Doctrine, Discipline, and History of the Catholic Church (New York: The Encyclopedia Press; The Universal Knowledge Foundation, 1907\u20131913).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Marek Starowieyski, \u00abJohn the Baptist (1)\u00bb, ed. Angelo Di Berardino y James Hoover, trans. Joseph T. Papa, Erik A. Koenke, y Eric E. Hewett, <strong>Encyclopedia of Ancient Christianity<\/strong> (Downers Grove, IL: IVP Academic; InterVarsity Press, 2014), 452.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Giuliana Santagata, \u00abJohn the Baptist (2)\u00bb, ed. Angelo Di Berardino y James Hoover, trans. Joseph T. Papa, Erik A. Koenke, y Eric E. Hewett, <strong>Encyclopedia of Ancient Christianity <\/strong>(Downers Grove, IL: IVP Academic; InterVarsity Press, 2014), 452.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. C. Lambert, \u00abJohn the Baptist\u00bb, ed. James Hastings, <strong>A Dictionary of Christ and the Gospels<\/strong>: Aaron\u2013Zion (Edinburgh; New York: T&amp;T Clark; Charles Scribner\u2019s Sons, 1906), 862.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Notas al margen: <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">2 J. Mann, Hebrew Union Coil. Annual, 4 (1927); s\u00f3lo escrito en el siglo X seg\u00fan L. Zunz, Die gottesdienstlichen Vortr\u00e4ge der Juden2 (1892), 119.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">3 Sch\u00fcrer, III, 361-366.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">4 Ed. D. de Bruyne, Revue B\u00e9n\u00e9dictine, 25 (1908), 153 f.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">5 Sch\u00fcrer, III, 362.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">6 P. Riessler, Altj\u00fcd. Schrifttum ausserhalb der Bibel (1928), 1279 f.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">7 Pesikt., 9 (76a) y muchos par.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">8 Esta figura tal vez est\u00e9 relacionada con la Saos\u0306yant-Astvatereta persa (Bousset-Gressm., 232, 513, n. 1; v. Gall, 252, 379 incluso piensa que el propio Zaratustra fue un modelo). Una analog\u00eda samaritana es el Taheb (== el que viene de nuevo, el t\u00e9rmino samaritano para el Mes\u00edas) (\u2192 I, 388).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">N\u00ba 20 Se pueden encontrar ejemplos rab\u00ednicos en Str.-B., IV, 748-789: \u00abEl\u00edas de la tribu de Benjam\u00edn, el precursor del Mes\u00edas\u00bb. Pero los pasajes citados en Billerbeck, IV, 792-798 pertenecen en su mayor\u00eda a este grupo, aunque Billerbeck los sit\u00faa todos entre los que consideran a El\u00edas como el sumo sacerdote de los \u00faltimos d\u00edas (\u2192 932).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">9 Str.-B., IV, 781 y ss.; Levinsohn, 6 y ss.; Zion, 9 y ss. Para material cr\u00edtico cf. Levinsohn, 35 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">10 Seg\u00fan Eth. En. 90:31 El\u00edas aparecer\u00e1 al final con Enoc y tres \u00e1ngeles. Rabb. lit. tambi\u00e9n vincula a El\u00edas con los arc\u00e1ngeles, Ber., 4b etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">11 Str.-B., IV, 769 ss.; S. K(ohn), 251 s.; Jew. Enc., V, 124 ss.; bin Gorion, Born Judas, II, 210-222, 247-252, 333-335; Dalman, Jesas-Jeschua, 186; Levinsohn, 13 ss. Las ra\u00edces de la idea de El\u00edas como ayudante en tiempos de necesidad se encuentran en la historia de Sarepta en 1 Re 17,8 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">12 A los rabinos les gusta representar a El\u00edas en compa\u00f1\u00eda de sabios y piadosos. Les ense\u00f1a e instruye, escucha en la casa de instrucci\u00f3n y revela los misterios del mundo superior (S. K[ohn], 281 ss.; Str.-B., 773 ss.). Pero deja de visitar a sus amigos si hacen el m\u00e1s m\u00ednimo mal (S. K[ohn], 252 ss.; Str.-B., IV, 775 ss.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">13 Las obras sobre El\u00edas en el juda\u00edsmo posterior (\u2192 928, Bibl.) casi todas no distinguen entre material anterior y posterior al NT, por lo que es dif\u00edcil utilizarlas en la ex\u00e9gesis del NT.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">14 Weber, 282; Str.-B., IV, 766 s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">15 Jew. Enc. (1903), V, 128; Str.-B., IV, 766 s. Este punto de vista quiz\u00e1 est\u00e9 presente en Sir. 48:11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">16 Str.-B., IV, 768 s. El pasaje de Qoh. r., 11, 2 citado en Volz Esch.2, 195 se refiere al El\u00edas hist\u00f3rico y no al traducido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">17 Dalman, Der leidende Messiah, 28; Str.-B., IV, 780; Staerk, Soter, I, 69. Si el Taxo del Ass. Mos. es id\u00e9ntico a El\u00edas (\u2192 933), El\u00edas es tambi\u00e9n aqu\u00ed el Mes\u00edas, ya que no hay ninguna otra menci\u00f3n del Mes\u00edas.<br><br>18 Str.-B., IV, 782-784. El\u00edas como redentor, Aptowitzer, Parteipolitik, 96-104, 244 s.; Murmelstein, 65-70. Sobre la expectativa samaritana relacionada del Taheb, el que regresa, \u2192 I, 388.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">19 4 Esr. 6:26: \u00abY aparecer\u00e1n los hombres que fueron trasladados, que no gustaron la muerte desde su nacimiento, y los corazones de los que habitan la tierra cambiar\u00e1n y se volver\u00e1n a una mente nueva.\u00bb En el AT, la traslaci\u00f3n s\u00f3lo se relata de Enoc y El\u00edas (Gn. 5:24; 2 Re. 2:11; y, a pesar del relato del rapto de Esdras en 14:9, 14, 49, la referencia original en 4 Esr. 6:26 era simplemente a estos dos (as\u00ed E. B. Allo, Saint Jean. L&#8217;Apocalypse3 [1933], 160), ya que el regreso final de estos dos santos varones era parte constitutiva de la representaci\u00f3n apocal\u00edptica del fin (938 ss.). La \u00e9poca posterior aument\u00f3 el n\u00famero, de modo que hay 9 o 10 en Derekh &#8216;Erec\u0345; zu\u1e6da, 1 (20c) (Str.-B., IV, 766).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">20 ejemplos rab. pueden encontrarse en Str.-B., IV, 748-789: \u00abEl\u00edas de la tribu de Benjam\u00edn, el precursor del Mes\u00edas\u00bb. Pero los pasajes citados en Billerbeck, IV, 792-798 pertenecen en su mayor\u00eda a este grupo, aunque Billerbeck los sit\u00faa a todos entre los que consideran a El\u00edas como el sumo sacerdote de los \u00faltimos d\u00edas (\u2192 932).<br><br>21 P. Fiebig, RH (1914), 29; J. Elbogen, Der j\u00fcd. Gottesdienst in seiner geschichtl. Entwicklung2 (1924), 123; v. Gall, 378.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">22 Cf. L. Rost, Kl. T., 167 (1933). Las siguientes referencias se refieren a las p\u00e1ginas y l\u00edneas del MS.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">23 Sekte, 303 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">24 Ginzberg, Sekte, 303 y ss. A partir del siglo IX El\u00edas tambi\u00e9n se llama \u05de\u05d5\u05e8\u05d4 \u05e6\u05d3\u05e7 (306 ss.), y se utiliza para designar a los eruditos preeminentes desde el siglo XI (311 ss.). (311 ss.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">25 Ginzberg, 316; Staerk, Damasco, 95, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">26 En 6, 1 la refer. del \u00absanto ungido\u00bb es quiz\u00e1 a Aar\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">27 Se discute el significado de la frase \u00abMes\u00edas de Aar\u00f3n y de Israel\u00bb. La sugerencia de Ginzberg (Sekte, 324 ss., 342 ss. y esp. 351 ss.) de que la ref. es a dos figuras, el sumo sacerdote y el rey de los \u00faltimos d\u00edas, no es aceptable por motivos ling\u00fc\u00edsticos, pues el documento siempre habla del \u00abungido\u00bb en el sing. La frase debe explicarse m\u00e1s bien, como vio Staerk (Damasco, 96) en t\u00e9rminos de 6, 2s., donde los miembros de la comunidad de Damasco se describen a s\u00ed mismos como los \u00abpercipientes de Aar\u00f3n y los inteligentes de Israel\u00bb (cf. 1, 7). As\u00ed pues, si el Mes\u00edas es de Aar\u00f3n y de Israel, esto no significa que sea del sacerdocio y del laicado, a diferencia del ideal din\u00e1stico del Mes\u00edas (as\u00ed Staerk), sino que m\u00e1s bien expresa la certeza de que vendr\u00e1 de la comunidad, que obviamente utiliza la frase Aar\u00f3n e Israel de s\u00ed misma como el verdadero pueblo sacerdotal de Dios (4, 12 ss.; 12, 8).<br><br>28 As\u00ed S. Schechter, Documents of Jewish Sectaries, I (1910), 211, n. 11 en la primera ed. del documento; H. Odeberg, The Fourth Gospel (1929), 154, quien en relaci\u00f3n con el t\u00edtulo mesi\u00e1nico \u00abmaestro de la verdad\u00bb se refiere a Jn. 4, 25.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">29 El pasaje decisivo es 7, 18-21. Aqu\u00ed la profec\u00eda de la estrella de Jacob y el cometa de Israel en Nu. 24:17 se explica de la siguiente manera. La estrella de Jacob se refiere al fundador de la comunidad y el cometa de Israel al pr\u00edncipe de toda la comunidad (es decir, el Mes\u00edas). Es una cuesti\u00f3n abierta si se trata de dos figuras diferentes o si simplemente tenemos las formas hist\u00f3rica y escatol\u00f3gica del fundador de la comunidad. Si la segunda teor\u00eda es correcta, entonces el documento da testimonio de que en la \u00e9poca de Jes\u00fas pod\u00eda existir la expectativa del regreso de uno ya muerto como el Mes\u00edas.<br><br>30 Test. R. 6; S. 7; L. 2; 8; 18; Jud. 21; D. 5; N. 8; G. 8; Jos. 19. Algunos de estos pasajes han sido trabajados por los cristianos, pero el sumo sacerdote escatol\u00f3gico que est\u00e1 al lado del Rey mesi\u00e1nico pertenece al material b\u00e1sico. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda un cristiano haber inventado esta figura en clara contradicci\u00f3n con Hb?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">31 Str.-B., III, 696, 812; IV, 457, 460 ss., 789 ss., Ginzberg, Sekte, 330, 342 ss.; Dalman, Der leidende Messias, 8 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">32 Sch\u00fcrer, I, 684, 767 y ss.; Schl. Gesch. Isr., 374 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">33 Str.-B., IV, 462 ss., 789-792.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">34 Tg. J. I, Ex. 40:10; Dt. 30:4; Tg. Lam. 4:22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">35 La figura de Taxo parece estar influida por las leyendas del per\u00edodo macabeo. Los siete hermanos m\u00e1rtires de 4 Macc. (1, 8 etc.) pueden compararse con sus siete hijos (a menos que nos refiramos al relato de Jos. Ant., 14, 429 del \u00abladr\u00f3n\u00bb que mat\u00f3 \u00e9l mismo a sus siete hijos). Esto no altera el hecho de que Taxo sea una figura escatol\u00f3gica en Ass. Mos., cf. C. Clemen en Kautzsch Apkr. u. Pseudepigr., II, 326, n. d; Bousset-Gressm., 232; Schl. Gesch. Isr., 267, 434; v. Gall, 381.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">36 Se pueden encontrar ejemplos en Str.-B., III, 811 s.<br><br>37 Str.-B., IV, 462 s., 789-792. Esta equiparaci\u00f3n del zelote El\u00edas (1 Re. 19:10) con el zelote Pineas (Nu. 25:11) &#8211; cf. Pirqe R. Eli&#8217;ezer, 29 &#8211; se debe a la recurrencia de las palabras \u00abmi pacto&#8230; de paz\u00bb (Mal. 2:5) en Nu. 25:12 (cf. Nu. 25:12). 25:12 (cf. Nu. r., 21 sobre 25:12, Str.-B., IV, 791b).<br><br>38 Se encuentra por primera vez en Tg. J. I (\u00c9x. 4:13; 6:18; N\u00fam. 25:12) y en lit. post-Tann. (p. ej., Pirqe R. Eli&#8217;ezer, 29), pero ya es familiar a Or\u00edgenes (Comm. en Jn. 1:21 [IV, 123, Preuschen]).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">39 \u1f43\u03c2 \u1f00\u03c0\u03bf\u03ba\u03b1\u03c4\u03b1\u03c3\u03c4\u03ae\u03c3\u03b5\u03b9 \u03ba\u03b1\u03c1\u03b4\u03af\u03b1\u03bd \u03c0\u03b1\u03c4\u03c1\u1f78\u03c2 \u03c0\u03c1\u1f78\u03c2 \u03c5\u1f31\u1f78\u03bd \u03ba\u03b1\u1f76 \u03ba\u03b1\u03c1\u03b4\u03af\u03b1\u03bd \u1f00\u03bd\u03b8\u03c1\u03ce\u03c0\u03bf\u03c5 \u03c0\u03c1\u1f78\u03c2 \u03c4\u1f78\u03bd \u03c0\u03bb\u03b7\u03c3\u03af\u03bf\u03bd \u03b1\u1f50\u03c4\u03bf\u1fe6.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">40 Pirqe R. Eli&#8217;ezer, 43. Cf. 4 Esr. 6:26, como en \u2192 n. 19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">41 b. Pes., 70b Bar.; j Pes., 3, 30b, 25 (Str.-B., IV, 795, 788 s.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">42 Str.-B., IV, 794 ss.; Ginzberg, Sekte, 304, n. 1 (una colecci\u00f3n completa de pasajes).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">43 Str.-B., IV, 792 ss., cf. 767.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">44 Tg. J. I, Dt. 30:4; \u00c9x. 6:18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">45 La idea de que El\u00edas resucitar\u00e1 a los muertos se encuentra ocasionalmente mucho m\u00e1s tarde (Drummond, 224; Str.-B., I, 194; Dalman, Erg\u00e4nzungen, 11).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">46 Esta bendici\u00f3n pertenece al siglo I d.C. (Str.-B., I, 194). d.C. (Str.-B., IV, 634).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">47 Str.-B., III, 8 f. \u2192 716. Cf. Sib., 2, 187-189 (\u2192 n. 50).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">48 \u2192 n. 106 para las referencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">49 Para una declaraci\u00f3n tard\u00eda del Rabb. en este sentido cf. Str.-B., IV, 798.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">50 M. Ex. sobre 16:33 (Str.-B., 797). Cuando leemos en Sib., II, 187-189 que el Tisbita vendr\u00e1 del cielo en su carro y dar\u00e1 una triple se\u00f1al a toda la tierra, no debemos pensar en que traer\u00e1 de vuelta las tres copas, sino en los signos escatol\u00f3gicos que sacudir\u00e1n toda la tierra (a la manera de los tres signos de la verdad en Did., 16, 6-7). El silencio de Rabb. lit. con respecto a ii. y iii. puede ser pista de razones pol\u00e9micas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">51 \u00abEn el tercer a\u00f1o\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">52 Lightfoot sobre Lc. 4:25; Kittel, Rabbinica, 31 ss., 35; Kittel Probleme, 53, 59, 150; Dalman, Jesus-Jeschua, 48; Str.-B., III, 761. Como el siete en otros lugares, el medio siete es una cifra redonda desde hace mucho tiempo. Su uso en la tradici\u00f3n de El\u00edas no guarda relaci\u00f3n con su empleo como n\u00famero apocal\u00edptico a partir de Da. (Da. 7:25; 12:7; of. 8:14; 12:11-12; Ap. 11:2, 3, 9, 11; 12:6, 14; 13:5).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">53 Para el final de la sequ\u00eda cf. 4 Esr. 7:109. La referencia es 1 Re 18,42, donde el hecho de que El\u00edas pusiera el rostro entre las rodillas se interpreta -probablemente con acierto- como un gesto de oraci\u00f3n. Por otra parte, el AT no atribuye la sequ\u00eda en s\u00ed a su oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">54 H. Gressmann, Der Messias (1929), 398.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">55 En el \u1f10\u03c0\u03ad\u03bc\u03c6\u03b8\u03bd de Lc. 4:26 el nombre divino est\u00e1 contenido en el paso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">56 Quiz\u00e1 Lc. 22,38b (\u1f30\u03ba\u03b1\u03bd\u03cc\u03bd \u1f10\u03c3\u03c4\u03b9\u03bd) deba relacionarse tambi\u00e9n con el relato de Getseman\u00ed e interpretarse a la luz de 1 Re 19,4.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">57 El arte fem. delante de \u0392\u03ac\u03b1\u03bb en R. 11:4 (\u03c4\u1fc7 \u0392\u03ac\u03b1\u03bb) es una indicaci\u00f3n de que debemos leer \u03c4\u1fc7 \u03b1\u1f30\u03c3\u03c7\u03cd\u03bd\u1fc3 (== \u05d4\u05b7\u05d1\u05bc\u05e9\u05b6\u05c1\u05ea) (A. Dillmann, Monatsberichte der Berliner Akademie der Wissenschaften, 1881 (601-620); \u0392\u03ac\u03b1\u03bb es, pues, Kethib, \u03b1\u1f30\u03c3\u03c7\u03cd\u03bd\u03b7 Ker\u0113.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">58 \u1f10\u03bd \u1f29\u03bb\u03b5\u03af\u1fb3 en R. 11,2 significa \u00aben El\u00edas\u00bb, es decir, \u00aben la historia de El\u00edas\u00bb (Str.-B., III, 288).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">59 Zn. Lc.3, 4, ad loc. y exc. VIII considera originales las variantes de Lc. 9, 54-56 (\u2192 n. 60, 61).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">60 vl. sobre Lc. 9:55.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">61 vl. en Lc. 9:56.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">62 El malentendido muestra que Mt. (direcci\u00f3n heb. \u1f20\u03bb\u03b5\u03af y pregunta aram., 27:46) es original y no Mc. (direcci\u00f3n aram. \u1f10\u03bb\u03c9\u0390 [== \u05d0\u05b1\u05dc\u05b8\u05d4\u05b4\u05d9 con una articulaci\u00f3n oscura de la \u0101, Dalman WJ, I, 43, n. 1] y cuesti\u00f3n Aram.), ya que s\u00f3lo la forma Mt. explica c\u00f3mo pudo darse la impresi\u00f3n de que Jes\u00fas ped\u00eda ayuda a El\u00edas. Tg. Sal, 22:2 tiene la misma forma mixta que Mt., la direcci\u00f3n heb. &#8216;\u0113l\u012b; y la pregunta aramea, de modo que esto no es en absoluto inusual, sino m\u00e1s bien de esperar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">63 Schl. Mt., 783.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">64 Sobre la constr. de Mc 6,14 cf. H. Ljungvik, ZNW, 33 (1934), 90-92: \u03ba\u03b1\u1f76 \u1f14\u03bb\u03b5\u03b3\u03bf\u03bd ocupa el lugar de un objeto de \u1f24\u03ba\u03bf\u03c5\u03c3\u03b5\u03bd con \u1f45\u03c4\u03b9, de modo que 14b., como 15, representa el juicio del pueblo, no la opini\u00f3n de Herodes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">65 La referencia de Mal. 3,1 al precursor del Mes\u00edas, que Mc 1,2; Mt 11,10; Lc 7,27 establecen leyendo LXX Ex 23,20: \u03c0\u03c1\u1f78 \u03c0\u03c1\u03bf\u03c3\u03ce\u03c0\u03bf\u03c5 \u03c3\u03bf\u03c5 en lugar de LXX Mal. 3:1: \u03c0\u03c1\u1f78 \u03c0\u03c1\u03bf\u03c3\u03ce\u03c0\u03bf\u03c5 \u03bc\u03bf\u03c5, no es, por tanto, un teologoumenon puramente cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">66 A. Schweitzer ha mantenido consecuentemente esta tesis (\u2192 Bibl.), tambi\u00e9n F. Kattenbusch, ZNW, 12 (1911), 283 y m\u00e1s cautelosamente C. A. Bernoulli, Joh. d. T\u00e4ufer und die Urgemeinde (1918), 78 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">67 W. Michaelis, 55 ss., 72 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">68 J. Klausner, Jesus von Nazareth, 333 ss: W. Michaelis, 74; 84, n. 15; 86.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">69 No vestido con pieles de camello y delantal de cuero, etc. La verdadera explicaci\u00f3n de Mc 1,6, de acuerdo con la ex\u00e9gesis antigua, la proporciona el conocimiento de la vestimenta palestina, D. Buzy, \u00abPagne ou Ceinture?\u00bb. Recherches de Science Religieuse, 23 (1933), 589-598. Las caracter\u00edsticas especiales de la vestimenta del Bautista son a. que tanto la ropa interior como el manto est\u00e1n tejidos de \u00e1spero pelo de camello y b. que el ce\u00f1idor no es de lino sino (al estilo n\u00f3mada) de cuero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">70 El hecho de que El\u00edas llevara un manto (1 Re 19:13, 19; 2 Re 2:8, 13, 14) no es en absoluto distintivo aparte de la faja de cuero (2 Re 1:8). Ser\u00eda m\u00e1s significativo que \u05d1\u05b7\u05bc\u05e2\u05b7\u05dc \u05e9\u05b5\u05c2\u05e2\u05b8\u05e8 (2 Re. 1:8) significara que El\u00edas llevaba ropa de pelo, pero tanto los LXX como la Tg. lo interpretan como que era un hombre velludo. Es posible que Mc. mencione la faja de cuero en referencia a El\u00edas (2 Re. 1:8), cf. E. Lohmeyer, Das Urchristentum, I, (1932), 50, n. 2. J. Wellhausen, Das Ev. Marci2 (1909), 4 y H. Peter, Joh. d. T\u00e4ufer (1911), 12 s. encuentran en Mt. 3,4 una referencia a El\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">71 Cf. Lc. 1,76: \u1f10\u03bd\u03ce\u03c0\u03b9\u03bf\u03bd \u03ba\u03c5\u03c1\u03af\u03bf\u03c5 quiz\u00e1 se entendiera originalmente de este modo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">72 Bultmann Trad., 178, 320; Kl. Lc. sobre 1:17; E. Lohmeyer, op. cit., I, 23; F. Hauck, Das Ev. des Lks. (1934) sobre 1,17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">73 Como la mayor\u00eda de los eruditos, cf. H. Windisch, \u00abDie Notiz \u00fcber Tracht und Speise des T\u00e4ufers Joh.\u00bb, ZNW, 32 (1933), 77.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">74 Cf. Lohmeyer, op. cit., I, 171.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">75 La comparaci\u00f3n de Juan con una luz ardiente y brillante (Jn 5,35) quiz\u00e1 deba agruparse con las declaraciones veladas, cf. Midr. Sal. 43 \u00a7 1 (134a): \u00ab&#8216;Tu luz&#8217; (Sal. 43:3), es decir, el profeta El\u00edas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">76 Schl. Mt., 371.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">77 Los pocos pasajes que sit\u00faan al Mes\u00edas b. Jos\u00e9 y al sumo sacerdote escatol\u00f3gico junto a El\u00edas (o al Mes\u00edas ben Manas\u00e9s) (Str.-B., IV, 786d, 463-465, esp. 463, n. 2; II, 296c) son todos posttaniticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">78 Str.-B., I, 756-758. Hay que corregir las presentaciones m\u00e1s antiguas (p. ej., Volz Esch.2, 197; Bousset-Gressm., 233; v. Gall, 378) que apelan a Dt. r., 3 sobre 10:1, ya que \u00e9ste es postmalm\u00fadico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">79 As\u00ed la interpretaci\u00f3n habitual de la ex\u00e9gesis m\u00e1s antigua y m\u00e1s recientemente O. Holtzmann, Das NT (1926), 39.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">80 L. Brun, ZNW, 32 (1933), 271.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">81 Cf. Dt. 18:15, 18 y Jn. 6:14: 7:40; Hch. 3:22: 7:37; Midr. Sal. 43 \u00a7 1 (Str.-B., 1, 87).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">82 A. v. Harnack, SAB, 1922, 76; Kl. Mk. sobre 9:4. Este punto de vista quiz\u00e1 se vea apoyado por la concepci\u00f3n de El\u00edas en Mc 9,4, donde se invierte el orden hist\u00f3rico. Este orden se restablece en Mt. 17:3-4 y Lc. 9:30, 33. Tambi\u00e9n Mc. 9:5 y sys 9:4 y Apc. Pt. 16s. Pero esto implica una correcci\u00f3n, ya que El\u00edas viene primero en Apoc. 11:3 ss. y la Copt. El\u00edas Apc. (\u2192 940). La sorprendente precedencia de El\u00edas plantea la cuesti\u00f3n de si viene impuesta por un orden escatol\u00f3gico de expectaci\u00f3n en el que El\u00edas redivivus vendr\u00e1 primero y luego Mois\u00e9s redivivus.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">83 A. Meyer, Die Auferstehung Christi (1905), 57, 342 s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">84 Bultmann Trad., 279.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">85 A. Meyer en Festgabe f. H. Bl\u00fcmner (1914), 45 s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">86 K. G. Goetz, \u00abPetrus als Gr\u00fcnder und Oberhaupt der Kirche und Schauer von Gesichten nach den altchristlichen Berichten und Legenden\u00bb en UNT, 13 (1927), 86.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">87 v. Gall, 377 ss.-pero los dos precursores son uno o dos milenios anteriores a Saoshyant.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">88 Bousset-Gressmann, 233.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">n\u00ba 19 4 Esr. 6:26: \u00abY aparecer\u00e1n los hombres que fueron trasladados, que no gustaron la muerte desde su nacimiento, y los corazones de los que habitan en la tierra cambiar\u00e1n y se volver\u00e1n a una nueva mente.\u00bb En el AT, la traslaci\u00f3n s\u00f3lo se relata de Enoc y El\u00edas (Gn. 5:24; 2 Re. 2:11; y, a pesar del relato del rapto de Esdras en 14:9, 14, 49, la referencia original en 4 Esr. 6:26 era simplemente a estos dos (as\u00ed E. B. Allo, Saint Jean. L&#8217;Apocalypse3 [1933], 160), ya que el regreso final de estos dos santos varones era parte constitutiva de la representaci\u00f3n apocal\u00edptica del fin (938 ss.). La \u00e9poca posterior aument\u00f3 el n\u00famero, de modo que hay 9 o 10 en Derekh &#8216;Erec\u0345; zu\u1e6da, 1 (20c) (Str.-B., IV, 766).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">89 Para materiales completos de la tradici\u00f3n cristiana primitiva, que es esencialmente independiente de Mc 9,4 ss. y Ap 11,3 ss. (\u2192 940), cf. W. Bousset, Der Antichrist (1895), 134-139; K. M. Ittameier, 420 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">90 Hay muy pocas excepciones. En 5 Esr. 2:18 (P. Riessler, Altj\u00fcd. Schrifttum [1928]) se promete la misi\u00f3n de Isa\u00edas y Jerem\u00edas, pero no se dice que sean precursores del Mes\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">91 Enoc: Gn. 5:24; cf. Sir. 44:16; 49:14; Jub. 4:23; Eth. En. 70:1 y ss.; Eslav. En. 36:2; Wis. 4:10 s.; Hb. 11:5; Jos. Ant., 9, 28; El\u00edas: 2 Re. 2:11; cf. Sir. 48:9, 12; Eth. En. 89:52; 93:8; Jos. Ant., 9, 28.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">92 La tradici\u00f3n rab. dominante ense\u00f1a la muerte de Mois\u00e9s (Str.-B., I, 753-756), como tambi\u00e9n Jd. 9 (la disputa en torno a su cuerpo) y Fil\u00f3n Vit. Mos., II (III), 291. Jos. Ant., 4, 326 es, tal vez intencionadamente, ambiguo: \u00abUna nube se pos\u00f3 de repente sobre \u00e9l, y fue retirado de la vista a un valle. Escribi\u00f3 en los libros sagrados que muri\u00f3 por temor a que algunos se atrevieran a sostener, en raz\u00f3n de sus destacadas virtudes, que ascendi\u00f3 hasta la Divinidad.\u00bb La tradici\u00f3n de un rapto de Mois\u00e9s se encuentra claramente en un Bar. conservado en S. Dt. \u00a7 357 sobre 34:5 y b. Sota, 13b: \u00abAlgunos dicen que Mois\u00e9s no muri\u00f3 sino que est\u00e1 y sirve arriba\u00bb (Str.-B., I, 754). Tal vez tambi\u00e9n figuraba en el final perdido del Ass. (as\u00ed Sch\u00fcrer, III, 298, 301; J. Wellhausen, Das Ev. Marci2 [1909], 69; Bousset-Gressm., 122; P. L. Couchoud, \u00abLes deux Messies\u00bb, Mercure de France, 199 [1927], 580; Loh. Apk., 91; pero cf. C. Clemen en Kautzsch Apkr. u. Pseudepigr., II, 312; Str.-B., I, 754).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">93 E. Lohmeyer, ZNW, 21 (1922), 185-215.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">94 Schl. Lk., 100.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">95 Sobre la constr. \u1f25\u03bd == \u1f45\u03c4\u03b9 \u03b1\u1f51\u03c4\u03ae\u03bd (el obj. de la cl\u00e1usula subordinada se presupone en la cl\u00e1usula principal), cf. J. Wellhausen, Einl. in die drei ersten Evangelien2 (1911), 12, quien percibe acertadamente la influencia sem\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">96 En Mc 9,4 y ss. est\u00e1 impl\u00edcita esta expectativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">97 As\u00ed Loh. Apk., Had. Apk. y la com. de W. Bousset6 (1906), J. Weiss (Schr. NT), J. Behm (NT Deutsch, 1935), ad loc.; tambi\u00e9n Clemen, 144; P. L. Couchoud, L&#8217;Apocalypse (1930), 149; E. B. Allo, St. L&#8217;Apocalypse3 (1933), ad loc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">98 Sobre la combinaci\u00f3n El\u00edas y Mois\u00e9s \u2192 supra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">99 \u00bfEs \u00e9sta la raz\u00f3n por la que no se nombra a los testigos en Apocalipsis? \u00bfO forma parte del secretismo del estilo apocal\u00edptico? La Iglesia primitiva era muy consciente de la contradicci\u00f3n, pues ya la trata Justino, quien sugiere que el esp\u00edritu que estaba en El\u00edas se revela en Juan, mientras que El\u00edas se revelar\u00e1 en persona en la parus\u00eda (Dial., 49, 3). Esta explicaci\u00f3n se convirti\u00f3 en normariva (Tertuliano, Or\u00edgenes, etc.; cf. K. M. Ittameier, 416 ss.) y sigue siendo sostenida por L. van den Eerenbeemt, \u00abElias Profeta in novissimis Diebus\u00bb, Verbum Domini, 4 (1924), 259-263.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">100 He dado m\u00e1s ejemplos de este tipo de pol\u00e9mica anticristiana en ZNW, 25 (1926), 128.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">101 W. Bousset, Der Antichrist (1895), 134-139.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">102 \u2192 930. La conclusi\u00f3n del Copt. El\u00edas Apc. no era conocida por Bousset cuando escribi\u00f3 la obra mencionada en n. 101.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">103 Bousset, Anticristo, 138.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">104 Para numerosos ejemplos cf. ibid., 134-139; Ittameier, 416 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">105 La raz\u00f3n de la omisi\u00f3n podr\u00eda ser que para el apocal\u00edptico cristiano Cristo es el que vence al Anticristo (2 Tes. 2:8; Apoc. 19:17 ss.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">106 De Anima, 50 (CSEL, 20, I, p. 382): morituri reservantur, ut antichristum sanguine suo extinguant. Cf. las siguientes tradiciones rab. Seg\u00fan Jalqut Schim&#8217;oni \u05d5\u05d9\u05e9\u05dc\u05d7 32 \u00a7 133 (ed. Zolkiew [1858], 154, 1-2) El\u00edas es asesinado por el genio nacional de Edom (== Roma). En Seder &#8216;Olam Rabba, 17 \u00e9l \u00abse ocult\u00f3 y no volvi\u00f3 a mostrarse hasta que venga el Mes\u00edas; entonces se mostrar\u00e1 y se ocultar\u00e1 por segunda vez, sin mostrarse hasta que vengan Gog y Magog.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">107 W. Braune, Althochdeutsches Lesebuch7 (1911), 83; G. Ehrismann, Gesch. der deutschen Lit., I (1918), 141-150; A. Olrik, Ragnar\u00f6k (1922), 358 s. [debo esta referencia a Elisabeth Kittel].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">108 \u2192 supra,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">109 El mismo tema se encuentra en una canci\u00f3n t\u00e1rtara del fin del mundo, que deriva de la saga de El\u00edas: \u00abDe la sangre de Mai-T\u00e4r\u00e4 arder\u00e1 en fuego la tierra\u00bb (A. Olrik, op. cit., 364 ss.).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Eth. En. Enoch et\u00edope, ed. A. Dillmann, 1851; R. Charles, 1906.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Damasco. Documento de Damasco, obra hebrea descubierta en 1910, de contenido en parte admonitorio y en parte jur\u00eddico (Halaj\u00e1), posiblemente originaria de la \u00e9poca asmonea o romana, ed. S. Schechter, 1910. S. Schechter, 1910.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Deus Imm. Quod Deus sit Immutabilis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Josefo. Flavio Josefo, autor jud\u00edo (c. 37-97 d.C.) en Palestina y m\u00e1s tarde en Roma, autor en griego de La guerra jud\u00eda y Arqueolog\u00eda jud\u00eda, que tratan del per\u00edodo desde la creaci\u00f3n hasta Ner\u00f3n, ed. B. Niese, 1887 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">S. Bar. Apocalipsis sirio de Baruc, originalmente hebreo y fuertemente dependiente de 4 Esdras (c. 100 d.C.), ed. R. Charles, 1896. R. Charles, 1896.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Sib. Sibilinos, los Or\u00e1culos Sibilinos en 14 libros, recopilados en el siglo V o VI d.C. para la propagaci\u00f3n del juda\u00edsmo o el cristianismo, compuestos en varios periodos, y de derivaci\u00f3n predominantemente jud\u00eda pero en parte cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Just. Justino M\u00e1rtir, ejecutado c. 165 d.C., autor de una apolog\u00eda contra los ataques a los cristianos, y tambi\u00e9n de una discusi\u00f3n con el juda\u00edsmo en el Di\u00e1logo con Trif\u00f3n, ed. E. Goodspeed en Die \u00e4testen Apologeten, 1914. E. Goodspeed en Die \u00e4ltesten Apologeten, 1914; ed. G. Kr\u00fcer, 1915. G. Kr\u00fcer, 1915.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Str.-B. H. L. Strack y P. Billerbeck, Kommentar zum NT aus Talmud und Midrasch, 1922 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Lit. Liturgia de Cris\u00f3stomo, en Liturgias orientales y occidentales, ed. F. E. Brightman, I. F. E. Brightman, I, 1896.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Or\u00edgenes. Or\u00edgenes de Alejandr\u00eda (185-254 d.C.), disc\u00edpulo de Clemente de Alejandr\u00eda y representante m\u00e1s erudito y fruct\u00edfero de la erudici\u00f3n y cultura cristianas antiguas, ed. por diferentes eruditos en Die griech, christl. Schriftsteller der ersten 3 Jahrhunderte, 1899 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">MPL Patrologia, Serie Latina, ed. J.P. Migne, 1899 y ss. J.P. Migne, 1844 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Epifanio Epifanio, de Eleuter\u00f3polis en Palestina, obispo de Constancia en Chipre (298-403 d.C.), oponente de 80 herej\u00edas cristianas, jud\u00edas y gn\u00f3sticas en su rica y completa obra \u03a0\u03b1\u03bd\u03ac\u03c1\u03b9\u03bf\u03bd \u03ba\u03b1\u03c4\u1f70 \u03c0\u03b1\u03c3\u1ff6\u03bd \u03c4\u1ff6\u03bd \u03b1\u1f31\u03c1\u03ad\u03c3\u03b5\u03c9\u03bd, ed. K. Holl, 1922. K. Holl, 1922.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">TU Texte und Untersuchungen zur Geschichte der altchristlichen Literatur, 1883 f.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">S\u00f3f. S\u00f3focles, de Atenas (496-406 a.C.), el verdadero poeta de la Atenas de Pericles, ed. A. C. Pearson, 1924. A. C. Pearson, 1924.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Prueba. XII Testamentos de los Doce Patriarcas, obra jud\u00eda, ligeramente revisada en sentido cristiano, que data del siglo II o I d.C. y consiste en discursos de los doce hijos de Jacob a sus descendientes, ed. R. H. Charles, 1908. R. H. Charles, 1908.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">As. Mos. Assumptio Mosis. Apocalipsis jud\u00edo de la \u00e9poca de la muerte de Herodes el Grande<strong> <\/strong>(Sch\u00fcrer, III, 294 ss.), ed. R. Charles, 1897. R. Charles, 1897. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Apc. Pt. Apocalipsis de Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Apc. El. Apocalipsis de El\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">TU Texte und Untersuchungen zur Geschichte der altchristlichen Literatur, 1883 f.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el presente Art\u00edculo el erudito luterano Joachim Jerem\u00edas desarrolla en el Diccionario Teol\u00f3gico del Nuevo Testamento (TDNT) la cosmovisi\u00f3n de El\u00edas en el Juda\u00edsmo temprano y en el contexto Neo Testamentario, comencemos&#8230; Ninguna figura b\u00edblica ejerci\u00f3 tanto el pensamiento religioso del juda\u00edsmo postb\u00edblico como la del profeta El\u00edas, que en el reinado de Ajab [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":80235555,"featured_media":44340,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_gspb_post_css":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Ninguna figura b\u00edblica ejerci\u00f3 tanto el pensamiento religioso del juda\u00edsmo postb\u00edblico como la del profeta El\u00edas, que en el reinado de Ajab (1\u00aa mitad del siglo IX a.C.) salv\u00f3 la religi\u00f3n de Yahv\u00e9 de la destrucci\u00f3n por el culto de Baal (1 Re 17:1-2 Re 2:12","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1460447],"tags":[333275,709042,489937,129501853,765036143,616628,765036242,1121784,34917332,4775705,8620262,3049015,381511230,1672339,35449693,12382183,2104472,1086647,4390484,4773447,1976765],"class_list":["post-44286","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-varios","tag-anticristo","tag-arrebatamiento","tag-arrepentimiento","tag-el-precursor","tag-el-retorno-de-elias","tag-elias","tag-elias-sufriente","tag-enoc","tag-escatologia-2","tag-final-de-los-tiempos","tag-joachim-jeremias","tag-juan-el-bautista","tag-malaquias-45","tag-mesias","tag-moises-2","tag-profeta-elias","tag-restitucion","tag-retorno","tag-sumo-sacerdote","tag-tdnt","tag-transfiguracion"],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":7}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5HWJ5-bwi","jetpack-related-posts":[{"id":49837,"url":"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2024\/06\/13\/reflexion-juan-119-28-n-t-para-todos\/","url_meta":{"origin":44286,"position":0},"title":"Reflexi\u00f3n Juan 1:19-28 (N.T para Todos)","author":"Daniel L\u00f3pez","date":"13 Jun 2024","format":false,"excerpt":"Uno de los muchos puntos sobre los que reflexionar acerca del extra\u00f1o car\u00e1cter de Juan el Bautista es el modo en que todos los predicadores cristianos est\u00e1n llamados a la misma actitud que ten\u00eda Juan. 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