{"id":45068,"date":"2023-10-14T09:57:07","date_gmt":"2023-10-14T07:57:07","guid":{"rendered":"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/?p=45068"},"modified":"2023-10-14T10:01:58","modified_gmt":"2023-10-14T08:01:58","slug":"sobre-el-matrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/","title":{"rendered":"Sobre el Matrimonio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este art\u00edculo <strong>abarcara una gama amplia de informaci\u00f3n respecto al matrimonio<\/strong> (Una base contundente para el tema), veremos informaci\u00f3n sobre el matrimonio y sus costumbres en el Antiguo Cercano Oriente, nos detendremos aun mas analizando la importancia del matrimonio <strong>en las Escrituras<\/strong> (En el A.T &#8211; Ley, sapiencial, profetas &amp; el N.T), y subyacente a esto las religiones biblicas (Juda\u00edsmo, Cristianismo), tambi\u00e9n hablaremos del contexto cultural del N.T (del \u00e1rea del mediterr\u00e1neo) y finalmente hablaremos de la importancia del matrimonio y daremos algunas pinceladas de informaci\u00f3n de como es visto el matrimonio hasta nuestros d\u00edas, comencemos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comencemos con una definici\u00f3n sobre el matrimonio que nos da la Enciclopedia Brit\u00e1nica al respecto: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio es una <strong>uni\u00f3n legalmente autorizada<\/strong>, generalmente entre un <strong>hombre y una mujer<\/strong>&#8230;<\/p>\n<cite>Encyclop\u00e6dia Britannica, Encyclopedia Britannica (Chicago, IL: Encyclop\u00e6dia Britannica, 2016).<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es importante de base para desarrollar el concepto b\u00edblico del matrimonio, pero aun as\u00ed la premisa (generalmente) nos muestra que hoy en d\u00eda el matrimonio es aceptado entre mismos sexos, aunque originalmente y su sentido solo queda recogido en la Biblia entre sexos opuestos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra matrimonio deriba del lat\u00edn matrimonium que deriva de mater, que significa \u201cmadre\u201d, y munium, \u201cfunci\u00f3n, calidad legal de\u201d, o sea, \u201cfunci\u00f3n\/oficio de madre legalmente reconocida\u201d. Denota el <strong>derecho que adquiere la mujer para poder ser madre dentro de la legalidad<\/strong>. En este vocablo <strong>subyace la concepci\u00f3n romana de que la posibilidad que la naturaleza da a la mujer de ser madre quedaba subordinada a la exigencia de un marido al que ella quedar\u00eda sujeta al salir de la tutela de su padre<\/strong>, y de que sus hijos tendr\u00edan as\u00ed un progenitor leg\u00edtimo al que estar\u00edan sometidos hasta su plena capacidad legal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Temario del art\u00edculo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#introduccion\">Introducci\u00f3n<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#en-el-antiguo-cercano-oriente\">En el Antiguo Cercano Oriente<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#la-primtiva-vida-familiar-palestina\">La primtiva vida familiar palestina<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#lexico-en-la-biblia\">L\u00e9xico en la Biblia<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#el-matrimonio-registrado-en-el-a-t\">El Matrimonio registrado en el A.T<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#rituales-biblicos\">Rituales B\u00edblicos<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#matrimonio-y-sexo-en-los-libros-sapienciales-poeticos-y-escritos\">Matrimonio y sexo en los libros sapienciales, Po\u00e9ticos y Escritos<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#matrimonio-divorcio-en-los-profetas-biblicos\">Matrimonio &amp; Divorcio en los Profetas B\u00edblicos<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#el-matrimonio-en-los-evangelios\">El Matrimonio en los evangelios<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#matrimonio-y-divorcio-adulterio-e-incesto-en-las-cartas-de-pablo\">Matrimonio y divorcio, adulterio e incesto en las cartas de Pablo<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#el-matrimonio-en-el-trasfondo-cultural-del-n-t\">El Matrimonio en el trasfondo cultural del N.T<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#el-matrimonio-en-el-judaismo\">El matrimonio en el Juda\u00edsmo<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#el-matrimonio-en-la-historia-de-la-salvacion\">El Matrimonio en la historia de la salvaci\u00f3n<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#el-matrimonio-cristiano\">El Matrimonio Cristiano.<\/a><\/li><li><a class=\"wp-block-table-of-contents__entry\" href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/#el-matrimonio-en-la-sociedad-actual\">El Matrimonio en la sociedad actual<\/a><\/li><\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"introduccion\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los soci\u00f3logos modernos reconocen la distinci\u00f3n entre el matrimonio como acto, acontecimiento o incluso proceso, y la FAMILIA como instituci\u00f3n social. El matrimonio es la uni\u00f3n legal de un hombre y una mujer y la ceremonia que los inicia y celebra como marido y mujer. La familia es la instituci\u00f3n social que se desarrolla en torno a la relaci\u00f3n hijo-madre y crea el clima social en el que la naturaleza humana puede condicionarse y realizarse. El matrimonio y la familia, por tanto, constituyen dos sistemas distintos aunque se encuentren dentro de un mismo nexo. Esto es particularmente cierto en la sociedad occidental contempor\u00e1nea, donde los matrimonios a menudo no producen hijos durante varios a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La familia es un sistema m\u00e1s complicado y vinculante que el matrimonio. Vincula a los padres con los hijos. Pone a los hijos bajo la obligaci\u00f3n de los padres. Impone a la pareja el cuidado de los parientes y, a veces, incluso de los criados. Hay muchas categor\u00edas de hechos sociales que son dif\u00edciles de clasificar adecuada y claramente como pertenecientes al estudio del matrimonio o al de la familia. Por ello, diversas autoridades tratan estos hechos sociales en uno o en ambos \u00e1mbitos, denominados matrimonio y familia. Desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n del matrimonio en una perspectiva hist\u00f3rica, lo que m\u00e1s interesa en esta presentaci\u00f3n son las caracter\u00edsticas y los rasgos identificados con el matrimonio en las tierras b\u00edblicas a trav\u00e9s de las diversas etapas y per\u00edodos de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De una forma u otra, el matrimonio ha existido casi tanto tiempo como la civilizaci\u00f3n misma. El matrimonio es una uni\u00f3n legal y socialmente autorizada, normalmente entre un hombre y una mujer. Esta uni\u00f3n est\u00e1 regulada por la sociedad, y las leyes, normas, costumbres, creencias y actitudes de la sociedad prescriben los derechos y deberes de los c\u00f3nyuges.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio existe en tantas sociedades diferentes probablemente porque satisface muchas necesidades sociales y personales b\u00e1sicas. Por ejemplo, proporciona un marco sancionado para la actividad sexual (v\u00e9ase sexualidad). El matrimonio tambi\u00e9n otorga estatus a los hijos de la pareja; proporciona el cuidado de los hijos, su educaci\u00f3n y su aceptaci\u00f3n en la sociedad; regula las l\u00edneas de descendencia; clarifica la divisi\u00f3n del trabajo entre los sexos y, por supuesto, satisface las necesidades personales de afecto, estatus y compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las funciones m\u00e1s cruciales del matrimonio es sentar las bases de la familia. El \u00e9xito de la crianza de los hijos requiere una amplia participaci\u00f3n de los padres y la cooperaci\u00f3n de ambos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio proporciona el marco que hace posible dicha cooperaci\u00f3n. De ah\u00ed que el matrimonio desempe\u00f1e un papel vital para garantizar la procreaci\u00f3n de los seres humanos y la preservaci\u00f3n de sus sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La importancia que se concede a la instituci\u00f3n del matrimonio puede apreciarse en las elaboradas y complejas costumbres y rituales que la rodean. Aunque estas leyes y rituales son tan variados y numerosos como las organizaciones sociales y culturales que los inventaron, tienen muchos elementos en com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todas las sociedades, la principal funci\u00f3n jur\u00eddica del matrimonio se refiere a los hijos de la pareja. El matrimonio garantiza los derechos de los hijos y les da derecho a los privilegios comunitarios tradicionales, incluido el derecho a la herencia. El matrimonio tambi\u00e9n define las relaciones de los hijos dentro de la comunidad, e incluso puede determinar qu\u00e9 futuros c\u00f3nyuges son aceptables para ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La instituci\u00f3n del matrimonio se rige tambi\u00e9n por otras costumbres. Hasta los tiempos modernos, por ejemplo, el matrimonio rara vez era una cuesti\u00f3n de libre elecci\u00f3n. En la civilizaci\u00f3n occidental, el amor se ha asociado al matrimonio. Sin embargo, en la mayor\u00eda de las sociedades, los matrimonios se concertaban de antemano y se regulaban cuidadosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de las sociedades tienen normas relativas al matrimonio de los miembros de la familia, as\u00ed como al matrimonio de los miembros de la sociedad con otras personas dentro y fuera del grupo social. La prohibici\u00f3n del incesto &#8211; relaciones sexuales con un familiar cercano &#8211; es universal. La definici\u00f3n de \u00abrelaciones \u00edntimas\u00bb puede variar de una sociedad a otra. Sin embargo, con muy pocas excepciones, las relaciones sexuales o el matrimonio entre una madre y un hijo o entre un padre y una hija est\u00e1n prohibidos universalmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El antiguo Israel nunca elabor\u00f3 un manual matrimonial para sus ciudadanos. El relato de la creaci\u00f3n de G\u00e9nesis 1 culmina su narraci\u00f3n con una boda, una actividad descrita por el narrador como \u00abmuy buena\u00bb en opini\u00f3n de Dios. Del mismo modo, el relato de G\u00e9nesis 2 concluye pen\u00faltimamente con la exhortaci\u00f3n program\u00e1tica \u00abdejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre y se unir\u00e1 a su mujer, y los dos ser\u00e1n una sola carne\u00bb (2:24).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso si esta declaraci\u00f3n fue redactada por primera vez por escritores sacerdotales posteriores (hipotesis documentaria), su ubicaci\u00f3n cerca del principio del canon de la literatura sagrada de Israel puede indicar su preeminencia y su naturaleza fundamental con respecto al matrimonio, al menos a juicio de quienes participaron en la configuraci\u00f3n de ese canon. Sin embargo, la afirmaci\u00f3n es ante todo idealista. Resulta sorprendente el escaso n\u00famero de matrimonios en el Antiguo Testamento, si es que hay alguno, que se ajuste a Gn 2:24. Habr\u00eda que recorrer las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento para comprobarlo. Habr\u00eda que recorrer las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento para encontrar casos en los que el hombre abandona su hogar, se une a su mujer y forma una relaci\u00f3n de \u00abuna sola carne\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las leyes relativas al matrimonio en los c\u00f3digos legales distribuidos por todo el AT son pocas y dispersas. La mayor\u00eda de ellas abordan cuestiones como con qui\u00e9n no se puede contraer matrimonio, c\u00f3mo determinar la virginidad, la disoluci\u00f3n del matrimonio, las segundas nupcias, qu\u00e9 debe ser de una viuda sin hijos, etc. A diferencia de los c\u00f3digos del ANE, que tienden a tratar los asuntos de inter\u00e9s jur\u00eddico de forma seriada; as\u00ed, las leyes sobre el matrimonio est\u00e1n en su mayor\u00eda ordenadas secuencialmente en corpus como el C\u00f3digo de Hammurabi (n.\u00ba 128-84; ANET, 171-174) o las Leyes Asirias Medias (n.\u00ba A.25-39; ANET, 182-183).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que s\u00ed abundan en el AT son los relatos sobre los matrimonios de hombres y mujeres. En ocasiones, la narraci\u00f3n de estos matrimonios es fundamental para el desarrollo de un tema o motivo importante. Otras veces, su narraci\u00f3n no parece m\u00e1s que perif\u00e9rica. Algunos de estos matrimonios parecen, a primera vista, normales y predecibles, mientras que otros rozan lo extra\u00f1o. Algunos de estos matrimonios est\u00e1n marcados por la santidad y la integridad, mientras que otros son aberrantes y profanos. Tomar todas estas historias matrimoniales juntas, buscar puntos en com\u00fan y, sobre esa base, tratar de construir un concepto veterotestamentario del matrimonio es como sentarse junto a nuestras autopistas y autov\u00edas, observar el flujo del tr\u00e1fico y las pautas de conducci\u00f3n de los individuos y, sobre esa base, componer un manual del conductor. Tanto en la conducci\u00f3n como en el matrimonio suele haber una diferencia considerable entre la prescripci\u00f3n y la pr\u00e1ctica. Por esta raz\u00f3n, tendremos que distinguir entre la voluntad divina en los matrimonios y los matrimonios del Antiguo Testamento tal y como se ilustran. Los segundos pueden reflejar los primeros, pero no necesariamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"en-el-antiguo-cercano-oriente\">En el Antiguo Cercano Oriente<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el antiguo Oriente Pr\u00f3ximo, el objetivo principal del matrimonio era la procreaci\u00f3n m\u00e1s que el compa\u00f1erismo o el apoyo mutuo. En una \u00e9poca muy temprana, los matrimonios empezaron a ser concertados por los padres, lo que dio lugar a una mayor solidaridad social, ya que se produc\u00edan fusiones de familias. Aunque el matrimonio ten\u00eda con frecuencia un aspecto mercenario, el amor genuino e incluso cierto grado subrepticio de intimidad no eran en absoluto desconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El compromiso entre un hombre y una mujer quedaba sellado cuando el futuro novio entregaba un regalo al padre de la novia. Describirlo como \u00abprecio de la novia\u00bb puede resultar confuso, ya que la esposa no era comprada como una esclava, pero bien podr\u00eda considerarse una compensaci\u00f3n al padre de la novia por la p\u00e9rdida de sus servicios para su hogar. El matrimonio propiamente dicho se celebraba probablemente en alguna zona del templo local, y la pareja era unida por un sacerdote que administraba los juramentos. Ambas partes inscrib\u00edan una tablilla con el material contractual, que quedaba como registro oficial del matrimonio, tras el cual los novios ten\u00edan derecho legal a ser reconocidos como pareja casada (cf. S. N. Kramer, Sumerians [1963], pp. 78, 250-57).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-6.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"268\" height=\"456\" data-attachment-id=\"45090\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/imagen-6-5\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-6.png\" data-orig-size=\"268,456\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-6\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-6.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-6.png?resize=268%2C456&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45090\" style=\"width:202px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Tableta de Amarna en la que se habla del matrimonio de una princesa casita con el fara\u00f3n y de los regalos intercambiados (caballos y lapisl\u00e1zuli) (Trustees of the British Museum)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor parte de lo que sabemos sobre el matrimonio y las costumbres nupciales en el antiguo Oriente Pr\u00f3ximo se basa en relatos de matrimonios en los que estaban implicadas personas con poder e influencia en la sociedad, es decir, reyes, faraones, potentados, nobles, incluso los propios dioses o alg\u00fan h\u00e9roe \u00e9pico cuyos logros legendarios lo elevaban al \u00e1mbito de lo divino. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era de esperar. La literatura de la Antig\u00fcedad destaca m\u00e1s la realeza que las haza\u00f1as de los plebeyos. As\u00ed, leer sobre el matrimonio de un fara\u00f3n con su reina probablemente no nos proporcione ninguna informaci\u00f3n sobre las costumbres matrimoniales de los miles de obreros de las pir\u00e1mides del fara\u00f3n, como tampoco la boda de un rey asirio sirvi\u00f3 de modelo para la boda de uno de sus excavadores de canales. Del mismo modo, no se puede suponer que la boda del pr\u00edncipe Carlos y lady Diana fuera una boda t\u00edpica de finales del siglo XX en Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para comenzar nuestro estudio, centraremos nuestra atenci\u00f3n en los cananeos tal y como se revelan en los textos de Ugarit. El matrimonio se ilustra en tres niveles en Ugarit. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, el matrimonio <strong>entre mortales (reales)<\/strong>. En cinco de los seis casos, el rey fue sucedido en el trono por su hijo. Un rey, Niqmad II, fue sucedido por su hijo Ar\u1e2balba (ca. 1345-1336 a.C.). \u00c9ste, a su vez, no fue sucedido por un hijo, sino por su hermano Niqmepa. Ar\u1e2balba no ten\u00eda hijos, por lo que dispuso que su esposa, Kubaba, se casara, tras su muerte, con su cu\u00f1ado Niqmepa. Adem\u00e1s, a\u00f1adi\u00f3 una solemne advertencia para que ning\u00fan otro hombre ajeno a la familia pidiera la mano de Kubaba en matrimonio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, en un documento acadio de Ugarit (PRU 3: 16.144), Ar\u1e2balba advierte: \u00abQuien, despu\u00e9s de mi muerte, tome (en matrimonio) a mi esposa, Kubaba hija de Takan (&#8230;), de mi hermano -que Baal lo aplaste&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este texto es interesante por dos razones. Una, ilustra la existencia del levirato (que se analizar\u00e1 m\u00e1s adelante) en Ugarit. Dos, la imprecaci\u00f3n de Ar\u1e2balba a cualquiera que se casara con su viuda, excluyendo a su hermano, puede reflejar el deseo de evitar la p\u00e9rdida de la propiedad familiar a manos de extra\u00f1os; m\u00e1s probablemente, ilustra el hecho de que Ugarit compart\u00eda con Israel el concepto de que el matrimonio con la esposa de un rey anterior, o incluso con sus concubinas, otorgaba legitimidad a un aspirante que de otro modo no ten\u00eda derecho al trono (v\u00e9ase 2 Sam 3:7; 12:8; 16:21; 1 Re 2:13-25; Tsevat 1958).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Ugarit, el contrato establec\u00eda generalmente las condiciones de la uni\u00f3n, que por acuerdo pod\u00eda ser temporal o permanente e indisoluble. De las muchas tablillas recuperadas de Nuzi, una especificaba que si una esposa se quedaba sin hijos por cualquier motivo, estaba obligada a proporcionar una concubina a su marido, para que pudieran nacer ni\u00f1os en la familia (C. H. Gordon, BA, 3 [1940], 3). La er\u0113bu-legislaci\u00f3n asiria media preve\u00eda que el marido residiera con la familia de su esposa y no con la suya propia, lo que parece haber tenido por objeto proteger el matrimonio de una mujer con un hombre extranjero en su patria (cf. C. H. Gordon, Common Background of Greek and Hebrew Civilizations [ed. rev. 1965], pp. 249s).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo nivel en el que se ilustra el matrimonio en Ugarit es en <strong>el matrimonio del h\u00e9roe \u00e9pico<\/strong>, el rey Keret (llamado as\u00ed por el antepasado ep\u00f3nimo de los cretenses). Al comienzo de la epopeya, la esposa de Keret le ha sido arrebatada antes de darle un heredero. El texto dice (A.i.14; ANET, 143) que Keret \u00abse cas\u00f3 con la mujer, y ella parti\u00f3\u00bb. \u00abParti\u00f3\u00bb aqu\u00ed puede entenderse como un eufemismo de \u00abmuri\u00f3\u00bb y, por tanto, Keret pretende un segundo matrimonio (ANET, 143), o bien su mujer fue secuestrada y, por tanto, Keret pretende recuperar a su mujer secuestrada (Gordon 1964). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, el resto de la epopeya detalla el viaje de Keret a Udum bajo la direcci\u00f3n de El, su eventual obtenci\u00f3n de su esposa, Hurrai, su viaje de vuelta a la casa de Keret, su matrimonio (o reuni\u00f3n), y finalmente la promesa divina de progenie. Este texto demuestra, entre otras cosas, que el amor real y el romance desempe\u00f1aban un papel vital en el matrimonio en Ugarit. Keret (Gordon 1966: 105) describe a Hurrai en t\u00e9rminos que recuerdan al Cantar de los Cantares: \u00abCuyo encanto es como el encanto de Anath \/ Cuya hermosura es como la hermosura de Astart\u00e9 \/ Cuyas cejas son lapisl\u00e1zuli \/ Ojos, cuencos de alabastro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta preocupaci\u00f3n por la devoci\u00f3n apasionada es un rasgo que Ugarit comparte con la historiograf\u00eda presolom\u00f3nica. Por el contrario, en la literatura anterior de Egipto (por ejemplo, Sinuhe) y Mesopotamia (por ejemplo, Epopeya de Gilgamesh), y en la historiograf\u00eda postsolom\u00f3nica, se muestra poco inter\u00e9s por el matrimonio rom\u00e1ntico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es interesante observar incluso los paralelismos estructurales (Aitken 1984: 12) entre el cortejo de Rebeca (G\u00e9nesis 24) y el de Hurrai: (1) falta de esposa; (2) encargo de conseguir esposa; (3) viaje a la tierra o ciudad de la futura novia; (4) prestaci\u00f3n de ayuda divina; (5) belleza de la novia remarcada; (6) negociaciones por la novia; (7) env\u00edo de la novia; (8) bendici\u00f3n matrimonial; (9) viaje de regreso con la novia; y (10) el matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer nivel de matrimonio en Ugarit es el matrimonio <strong>entre dioses y diosas<\/strong>. De particular inter\u00e9s es el matrimonio entre el dios cananeo de la luna Yarih y la diosa mesopot\u00e1mica de la luna Nikkal.<strong> El prop\u00f3sito de la boda es claramente la fertilidad<\/strong>, simbolizada en el hijo que Nikkal dar\u00e1 a luz a Yarih. Yarih est\u00e1 dispuesto a pagar a su padre un precio de novia (muhr) de \u00abmil (siclos) de plata \/ Una mir\u00edada de oro\u00bb (m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad humana normal de pagar) para que \u00abella pueda entrar en su casa\u00bb. A cambio, la har\u00e1 f\u00e9rtil: \u00abConvertir\u00e9 su campo en un vi\u00f1edo \/ El campo de su amor en un huerto\u00bb (Gordon 1966: 99). El texto es un hieros gamos, una boda de los dioses, cuya fertilidad estimula abundantes cosechas para la humanidad. Aunque se trata de un texto mitol\u00f3gico, muestra la mayor\u00eda de los puntos principales del matrimonio en Ugarit: el pago del precio de la novia por parte del novio al padre de la novia, la dote para la novia, un matrimonio virilocal en el que la novia se muda con el novio y una gran preocupaci\u00f3n por la fertilidad. As\u00ed pues, incluso las narraciones mitol\u00f3gicas de Ugarit reflejan presumiblemente una provincia sociol\u00f3gica com\u00fan de procedimientos y costumbres matrimoniales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio de los dioses no es, desde luego, una innovaci\u00f3n de los semitas del noroeste en el II milenio a.C. Inscripciones sumerias bien conocidas de finales del IV milenio a.C. describen en textos de car\u00e1cter belletr\u00edstico y ritual el rito del matrimonio sagrado de la novia Inanna (originalmente diosa del almac\u00e9n comunal), que se encuentra con su novio Dumuzi (el dios de la palmera datilera) en la puerta y lo admite junto a sus sirvientes portadores de los regalos nupciales. Esta escena est\u00e1 representada en el jarr\u00f3n de Uruk. Dumuzi es la personificaci\u00f3n del poder que hay detr\u00e1s y en la cosecha anual de d\u00e1tiles, e Inanna es el almac\u00e9n en el que Dumuzi deposita y guarda su cosecha. Su apareamiento es lo que Jacobson (1976: 47) llama \u00abel sagrado acto sexual c\u00f3smico en el que toda la naturaleza es fertilizada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los mitos acadios podr\u00edan incluso retratar la posibilidad de matrimonio entre una diosa y un mortal. En la Epopeya de Gilgamesh, la diosa Ishtar le propone matrimonio (ANET, 83):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Ven Gilgamesh, s\u00e9 t\u00fa (mi) amante!<br \/>S\u00f3lo conc\u00e9deme de tu fruto.<br \/>T\u00fa ser\u00e1s mi esposo y yo ser\u00e9 tu esposa.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gilgamesh rechaza su oferta de matrimonio, principalmente a causa de sus pasadas aventuras maritales (ANET, 84):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfA qu\u00e9 amantes amaste para siempre?<br \/>\u00bfCu\u00e1l de tus pastores te complaci\u00f3 para siempre?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras enumerar algunos de los ex amantes de Ishtar, Gilgamesh exclama (ANET, 84),<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si me amaras, me tratar\u00edas como a ellos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como hemos indicado anteriormente, los documentos jur\u00eddicos mesopot\u00e1micos tratan asuntos matrimoniales. No tratan abstracta, filos\u00f3fica o teol\u00f3gicamente del matrimonio. Son reglas, simples y llanas, que definen lo permisible y lo no permisible con respecto a temas como el divorcio, la dote, el precio del matrimonio y las segundas nupcias. Basten algunos ejemplos del C\u00f3digo de Hammurabi. Por ejemplo, un contrato matrimonial es absolutamente esencial para el matrimonio (n\u00ba 128). Si un hombre sobrevive a su mujer, su dote pertenece a sus hijos, no a su marido (n\u00ba 162). Si, por el contrario, la esposa muere sin tener hijos, el marido tiene derecho a una parte de la dote, pero s\u00f3lo si su suegro le ha devuelto el precio del matrimonio (n\u00fam. 163, 164).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las leyes asirias medias justifican jur\u00eddicamente la instituci\u00f3n del levirato (ya comentada en relaci\u00f3n con Ugarit). La ley n\u00fam. 33 de la tablilla A dice: \u00abSi, viviendo a\u00fan una mujer en casa de su padre, su marido muriera y ella tuviera hijos&#8230; Si no tuviera hijos, su suegro la casar\u00e1 con el hijo que \u00e9l elija&#8230;\u00bb. Esta ley y otras similares (Nos. 25, 26, 27, 32) comienzan llamativamente con la frase \u00absi mientras la mujer a\u00fan vive en casa de su padre\u00bb. La ley n\u00ba 27 a\u00f1ade \u00aby su marido ha estado viniendo con frecuencia\u00bb. Los asiri\u00f3logos suelen llamar er\u0113bu al matrimonio en el que el marido vive con su mujer en la casa paterna (er\u0113bu significa \u00abentrar, hacer visitas [a la esposa]\u00bb). El t\u00e9rmino es aceptable; sin embargo, las dos leyes siguientes (Nos. 28, 29) indican que er\u0113bu tambi\u00e9n se utilizaba para los acuerdos matrimoniales normales en los que una mujer \u00abentraba\u00bb en la casa de su marido. Los paralelos m\u00e1s cercanos al matrimonio er\u0113bu en la Biblia ser\u00edan Jacob viviendo con sus esposas en casa de Lab\u00e1n, Mois\u00e9s viviendo con su esposa S\u00e9fora en casa de Jetro, y Sans\u00f3n que baja a \u00abvisitar\u00bb a su esposa en Timn\u00e1. Un ejemplo egipcio ser\u00eda Sinuhe, cortesano del s\u00e9quito de Sesostris I, que en un momento de crisis huy\u00f3 a Cana\u00e1n, vivi\u00f3 con una familia local y se cas\u00f3 con la hija. Por supuesto, estos ejemplos difieren un poco de la ley citada en el c\u00f3digo en que el marido es un forastero, un extranjero, mientras que en el c\u00f3digo el hombre iniciado en la familia es un nativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los textos cuneiformes del siglo XV a.C. de Nuzi, en el noreste de Irak, han contribuido significativamente a nuestra comprensi\u00f3n del matrimonio en Mesopotamia. Dado que la mayor\u00eda de estos textos son documentos privados, se mencionan con frecuencia asuntos personales como el matrimonio. Como en la mayor\u00eda de las culturas de Oriente Pr\u00f3ximo, se hace mucho hincapi\u00e9 en la procreaci\u00f3n como principal objetivo del matrimonio. Lo que es \u00fanico en los textos nuzi es el excesivo \u00e9nfasis que se pone en la fertilidad de la novia. De hecho, la mayor\u00eda de los textos contienen cl\u00e1usulas relativas a la posibilidad de no tener hijos y al derecho del novio a adquirir o a que se le proporcione una nueva esposa en caso de que la primera resulte est\u00e9ril (Grosz 1981: 182).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, en un documento matrimonial (Grosz 1981: 166) se lee:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Zike, hijo de Akkuya, dio a su hijo Shennima en adopci\u00f3n a Shuri\u1e2ba-ilu, y Shuri\u1e2ba-ilu dio a Shennima todos estos campos. Si hubiera un hijo de Shuri\u1e2ba-ilu, \u00e9l ser\u00eda el heredero principal, y Shennima ser\u00eda heredera secundaria&#8230; Y \u00e9l [Shuri\u1e2ba-ilu] dio a Kelim-ninu como esposa a Shennima. Si Kelim-ninu tiene hijos, Shennima no tomar\u00e1 otra esposa, pero si Kelim-ninu no tiene hijos, Kelim-ninu tomar\u00e1 una esclava de la tierra de Nullu como esposa para Shennima, y Kelim-ninu tendr\u00e1 autoridad sobre el hijo [de la esclava]\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este texto no s\u00f3lo guarda paralelismo con la entrega de Agar por parte de Sara a Abraham (Gn 16:2) y la de Bilha por parte de Raquel a Jacob (Gn 30:3), sino tambi\u00e9n con las leyes del C\u00f3digo de Hammurabi (Nos. 144, 146, 147), todas ellas relativas a la esposa (est\u00e9ril) que dio a su marido una esclava como madre de alquiler, y a la capacidad o falta de capacidad de la esclava para tener un hijo. Tambi\u00e9n ilustra a un yerno residente uxorilocalmente que tuvo que ser adoptado por su suegro para que los hijos del yerno no pertenecieran al linaje del padre y no al del suegro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque este texto tiene algunas afinidades con los matrimonios de Jacob y Leah\/Rachel, el siguiente texto es a\u00fan m\u00e1s parecido (Gordon 1964: 24-25):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tablilla de adopci\u00f3n de Nashwi hijo de Arshenni. Adopt\u00f3 a Wullu hijo de Puhishenni. Mientras Nashwi viva, Wullu ser\u00e1 el heredero. Si Nashwi engendra un hijo, [este hijo] se dividir\u00e1 a partes iguales con Wullu, pero [s\u00f3lo] el hijo de Nashwi tomar\u00e1 los dioses de Nashwi. Pero si no hay hijo de Nashwi, entonces Wullu tomar\u00e1 a su hija como esposa de Wullu. Y si Wullu toma otra esposa, perder\u00e1 las tierras y edificios de Nashwi. Quien rompa el contrato deber\u00e1 pagar una mina de plata [y] una mina de oro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como era de esperar, los textos de Nuzi est\u00e1n repletos de referencias al precio de la novia (ter\u1e2batu) pagado por la familia del novio a la familia de la novia (es decir, su padre o hermano), y a la dote (mul\u016bgu), un regalo que la novia recibe de su padre en el momento del matrimonio. Este \u00e9nfasis tan frecuente en el precio de la novia (las referencias al ter\u1e2batu son m\u00e1s numerosas que al mul\u016bgu, y el ter\u1e2batu es siempre mayor que el mul\u016bgu) tiene el efecto de convertir a la esposa en el objeto del acuerdo matrimonial y no en el sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, hay indicios en los textos nuzi de que el pago del precio de la novia pod\u00eda posponerse hasta que se consumara el matrimonio, o hasta que la novia hubiera demostrado su fertilidad. Posiblemente en la misma l\u00ednea, un texto (Grosz 1981: 175) dice:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Declaraci\u00f3n con Kuni-a\u0161u, hija de \u1e2aut-te\u0161up, hecha ante estos testigos: \u00abEn el pasado, Akam-mu\u0161ni me cas\u00f3 y tom\u00f3 40 shekels de plata para m\u00ed de mi marido, pero ahora Akam-mu\u0161ni y mi marido est\u00e1n [ambos] muertos, y ahora [en cuanto a] m\u00ed, Akkiya, hijo de \u1e2aut-te\u0161up, me tom\u00f3 en la calle como su hermana y tom\u00f3 la autoridad [de hermano] sobre una hermana para m\u00ed. \u00c9l me casar\u00e1 y tom\u00f3 10 shekels de plata \u0161urampa\u0161\u1e2bu de mi [futuro] marido.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que es de especial inter\u00e9s aqu\u00ed es la reducci\u00f3n del precio de la novia para Kuni-a\u0161u de su primer matrimonio (40 siclos) a su segundo matrimonio (10 siclos). Esto puede deberse al hecho de que ya no es virgen, o a que ha demostrado ser est\u00e9ril con su primer marido (Grosz 1981: 175).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque normalmente se disuad\u00eda a las mujeres egipcias de casarse con extranjeros, sobre todo cuando Egipto era fuerte militarmente, el matrimonio er\u0113bu- no era desconocido ni siquiera all\u00ed. Las fuentes egipcias han conservado registros de matrimonios internacionales, instituidos por razones pol\u00edticas, como el de Amenhotep III con la princesa mitania Tadu-\u1e2bepa, por la que el fara\u00f3n se vio obligado a pagar un enorme precio de novia (G. Steindorff y K. C. Seele, When Egypt Ruled the East [1962], pp. 108s). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio entre egipcios nativos se celebraba a una escala mucho menor, pero implicaba esponsales, dotes, acuerdos legales y festividades matrimoniales generales comunes a todas las culturas. Los contratos matrimoniales parecen haber empezado a utilizarse gradualmente entre las clases media y alta de Egipto, y en el periodo sa\u00edtico (dinast\u00eda XXVI) eran bastante comunes. Un contrato matrimonial arameo (siglo V a.C.) procedente de Elefantina establec\u00eda las condiciones del matrimonio, estipulaba la pensi\u00f3n alimenticia en caso de divorcio y fijaba el destino de los bienes familiares en caso de muerte del marido, Anan\u00edas, o de su esposa, Tamut. Una mujer llamada Mibtahiah, que contrajo tres matrimonios, el segundo de los cuales se liquid\u00f3 en un acuerdo de reclamaci\u00f3n mediante juramento (ANET, p. 491), dej\u00f3 dos contratos, debidamente atestiguados, que dan fe de sus esfuerzos nupciales (ANET, pp. 222 y ss.).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-primtiva-vida-familiar-palestina\">La primtiva vida familiar palestina<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pueblo hebreo incorpor\u00f3 diversos elementos a su cultura a medida que recib\u00eda la influencia de los arameos, los AMORITES y una gran mezcla de sangre de esa raza asi\u00e1tica central de la que descend\u00edan los HITTITES y los HURRIANOS. La evidencia de una etapa prehist\u00f3rica de matrimonio poli\u00e1ndrico entre los antepasados del pueblo hebreo no es de gran peso. Sin embargo, la evidencia de la presencia del llamado matriarcado o \u00abderecho materno\u00bb es de mucha mayor importancia. El valor de estas pruebas debe apreciarse con moderaci\u00f3n, ya que algunos de los argumentos son inveros\u00edmiles y bastante d\u00e9biles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ARABIA fue la cuna de la sociedad semita. Las fuentes fidedignas ofrecen pruebas de que en la Arabia primitiva, y por tanto entre los semitas primitivos, eran bien conocidas una serie de desviaciones del matrimonio mon\u00f3gamo normal. Merecen menci\u00f3n especial tres tipos de desviaciones: <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>La poliandria, un sistema familiar que incluye una pluralidad de maridos.<\/li>\n\n\n\n<li>El matrimonio beena, en el que el marido se va a vivir al pueblo de la mujer y los hijos son considerados miembros de su tribu (cf. el matrimonio de JACOB con LEAH y RAQUEL, Gn. 29:28);.<\/li>\n\n\n\n<li>El matrimonio mot-a, que difiere del matrimonio beena s\u00f3lo por su car\u00e1cter temporal.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n de si el clan ha precedido a la familia como primera unidad social en las primeras etapas de desarrollo fue propuesta por W. Robertson Smith, quien, al principio de su discusi\u00f3n sobre las relaciones de dioses y hombres en las comunidades sem\u00edticas m\u00e1s antiguas, consideraba el clan como la unidad social m\u00e1s temprana (Religi\u00f3n de los semitas [1894], 35). Esta teor\u00eda no est\u00e1 respaldada por las investigaciones sociol\u00f3gicas actuales. Mediante sus investigaciones, Robert H. Lowie hace probable que la unidad social m\u00e1s primitiva sea la familia, y que grupos sociales m\u00e1s amplios como los clanes y los \u00abhermanos\u00bb surgieran m\u00e1s tarde como desarrollos naturales (Primitive Society [1920], 4-8).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En armon\u00eda con las opiniones sostenidas por la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica posterior, \u00bfcu\u00e1l era la naturaleza de los v\u00ednculos matrimoniales en las primeras etapas? Algunos estudiosos afirman que en la sociedad primitiva el matrimonio mon\u00f3gamo era pr\u00e1cticamente desconocido. Afirman que la promiscuidad caracterizaba la relaci\u00f3n de los sexos. E. Westermarck defendi\u00f3 el apareamiento permanente (Historia del matrimonio humano [1922], passim). El progreso de los conocimientos parece haber reivindicado la correcci\u00f3n de su postura. Sostuvo que la poliandria no representaba las primeras etapas de la evoluci\u00f3n del matrimonio humano, sino degeneraciones de los tipos primitivos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"lexico-en-la-biblia\">L\u00e9xico en la Biblia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto en hebreo como en griego falta una palabra que indique el concepto de matrimonio. Es solo en el per\u00edodo postex\u00edlico, cuando las leyes matrimoniales se hab\u00edan desarrollado gradualmente, que se encuentran los t\u00e9rminos abstractos <strong>ishuth<\/strong>, <strong>\u05d0\u05b4\u05d9\u05e9\u05c2\u05d5\u05bc\u05ea <\/strong>y ziwwug, \u05d6\u05d5\u05b4\u05bc\u05d5\u05bc\u05d2; gr. ze\u00fbgos, <strong>\u03b6\u03b5\u1fe6\u03b3\u03bf\u03c2 <\/strong>(Jebanoth, 6, 5; Kiddushim, 1:2); <strong>denotan el aspecto natural y legal del matrimonio<\/strong>, respectivamente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco se encuentra el concepto moderno de matrimonio en el AT. La palabra <strong>berith<\/strong>, \u05d1\u05b0\u05e8\u05b4\u05d9\u05ea, \u201cpacto, alianza\u201d (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mal2.14\">Mal. 2:14<\/a>), es la que m\u00e1s se aproxima a la idea moderna que deriva del derecho romano: \u201cLa uni\u00f3n del hombre y de la mujer, que implica consorcio por toda la vida e igualdad de derechos divinos y humanos\u201d (Dig. lib. xxiii, tit. 2, \u201cDe ritu nupt.\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yahv\u00e9 present\u00f3 la primera mujer al primer hombre (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn1.28\">Gn. 1:28<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn2.8-25\">2:8\u201325<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob8.7-10,15\">Tob. 8:7\u201310, 15<\/a>), por lo que la uni\u00f3n conyugal <strong>es designada como pacto o alianza de Yahv\u00e9<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mal2.17\">Mal. 2:17<\/a>). De este modo, el concepto de \u201calianza\u201d, que es la espina dorsal de las relaciones entre Dios y su pueblo, se proyecta, y de alguna manera se encarna, en la familia. El matrimonio no es en Israel, como tampoco en el antiguo oriente, asunto religioso, ni tampoco p\u00fablico, sino puramente privado entre dos familias, es decir, entre el padre de la esposa y el padre del esposo, como representante de este (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn24.2-\">Gn. 24:2 ss<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn38.6\">38:6<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt7.3\">Dt. 7:3<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue14.2-\">Jue. 14:2ss<\/a>), o el esposo mismo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex22.15\">Ex. 22:15<\/a>). El padre escoge la esposa para el hijo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn24.2-\">Gn. 24:2 ss<\/a>) y logra el consentimiento del padre de ella (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex22.16\">Ex. 22:16<\/a>) pag\u00e1ndole el precio convenido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta relaci\u00f3n se expresa en heb. con varios t\u00e9rminos, en especial con la ra\u00edz verbal 2859 jath\u00e1n, \u05d7\u05ea\u05df= \u00abdar, emparentar\u00bb; gr. 1062 gamos, \u03b3\u03ac\u03bc\u03bf\u03c2 = \u00abboda\u00bb; gameo, \u03b3\u03b1\u03bc\u03ad\u03c9 = \u00abcasarse\u00bb, de la ra\u00edz *gem o *gam, \u00abjuntar, emparejar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-matrimonio-registrado-en-el-a-t\">El Matrimonio registrado en el A.T<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El relato de la creaci\u00f3n expresa con sus im\u00e1genes tan pl\u00e1sticas <strong>una realidad teol\u00f3gica muy profunda<\/strong>: el matrimonio o enlace entre en un hombre y una mujer pertenece al orden natural querido por Dios para la humanidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Seg\u00fan <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge1\">Gn. 1<\/a> y <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2\">2,<\/a> la mujer ha sido creada por causa del var\u00f3n; este se presenta como necesitado de compa\u00f1\u00eda, pues la \u201csoledad\u201d no es buena<\/strong>. La mujer es el complemento, <strong>\u00abla contrapartida exacta del var\u00f3n\u00bb; \u00abayuda id\u00f3nea\u00bb<\/strong> (\u00e9zer kenegd\u00f3, \u05e2\u05b5\u05d6\u05b6\u05e8 \u05db\u05b0\u05bc\u05e0\u05b6\u05d2\u05b0\u05d3\u05bc\u05d5\u05b9; Sept. boeth\u00f3s kat\u2019aut\u00f3n, \u03b2\u03bf\u03b7\u03b8\u1f78\u03c2 \u03ba\u03b1\u03c4\u02bc \u03b1\u1f50\u03c4\u03cc\u03bd; Vulg. adjutorium simile sibi, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.18\">Gn. 2:18<\/a>). El uno es para el otro. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-10.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" width=\"446\" height=\"382\" data-attachment-id=\"45105\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/imagen-10-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-10.png\" data-orig-size=\"446,382\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-10\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-10.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-10.png?resize=446%2C382&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45105\" style=\"width:256px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u05e2\u05b5\u05ab\u05d6\u05b6\u05e8<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ambos son igualmente imagen de Dios<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge1.26\">1:26<\/a>) (<a href=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/2023\/09\/11\/imagen-de-dios\/\">Ver art\u00edculo: imagen de Dios<\/a>); la diferencia sexual es buena por ser creaci\u00f3n de Dios con vistas a la procreaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge1.28\">Gn. 1:28<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La creaci\u00f3n de Dios, la humanidad, se menciona primero de forma singular e inclusiva, \u00ab\u00e9l\u00bb, entendiendo por \u00ab\u00e9l\u00bb tanto al hombre como a la mujer. Pero \u00ab\u00e9l\u00bb da paso a \u00abellos\u00bb, un plural que une y distingue a \u00abellos\u00bb como \u00abvar\u00f3n\u00bb y \u00abmujer\u00bb. <strong>Estas pocas palabras describen elocuentemente a los seres humanos como criaturas hechas a imagen de Dios, como semejantes y similares (\u00ab\u00e9l\u00bb) y como \u00fanicos e individuales (\u00abvar\u00f3n\u00bb y \u00abmujer\u00bb).<\/strong> Una comprensi\u00f3n b\u00edblica del matrimonio aborda cada uno de estos aspectos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dios crea a la mujer a partir del hombre y se la presenta a este en una especie de desposorio primigenio<\/strong>. <strong>Dios aparece como el maestro de ceremonias que bendice y les entrega por dote toda la tierra<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge1.28\">Gn. 1:28<\/a>). <strong>Juntos deben realizar su vocaci\u00f3n a trav\u00e9s de la uni\u00f3n y de la procreaci\u00f3n en perfecta armon\u00eda e igualdad.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero <strong>el relato de la serpiente y la transgresi\u00f3n sirve para mostrar que la ausencia de armon\u00eda entre los c\u00f3nyuges no se debe a la voluntad divina, sino que es consecuencia de un acto deliberado de la primera pareja para desobedecer a Dios<\/strong>, cuyas tr\u00e1gicas consecuencias son el dominio del hombre sobre la mujer: \u00abTu deseo te llevar\u00e1 a tu marido, y \u00e9l se ense\u00f1orear\u00e1 de ti\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge3.16\">Gn. 3:16<\/a>). Esto explica que el heb. carezca de una voz que equivalga a &gt; \u00abesposo\u00bb; se lo designa comunmente como el baal, \u05d1\u05b7\u05bc\u05e2\u05b7\u05dc, pues ciertamente <strong>en la sociedad veterotestamentaria el marido era el due\u00f1o y se\u00f1or de la esposa, y ella su beulath baal<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.22\">Dt 22:22<\/a>), <strong>es decir, su \u00abpertenencia\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-12.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" width=\"570\" height=\"387\" data-attachment-id=\"45108\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/imagen-12-4\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-12.png\" data-orig-size=\"570,387\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-12\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-12.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-12.png?resize=570%2C387&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45108\" style=\"width:308px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u05e0\u05b6\u05ab\u05d2\u05b6\u05d3<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio aparece en la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento como una <strong>instituci\u00f3n que sirve a la conservaci\u00f3n de la estirpe del var\u00f3n mediante una descendencia de hijos leg\u00edtimos<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge1.27-28\">Gn. 1:27\u201328<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En los primeros tiempos la familia es <a href=\"https:\/\/dle.rae.es\/endogamia\">end\u00f3gama<\/a><\/strong>, los matrimonios se producen entre los miembros del clan del marido, de manera que la nueva pareja no pretende fundar una nueva familia o linaje, sino continuar lo ya existente. <strong>Los hijos se conciben como don y bendici\u00f3n de Dios, en tanto que la esterilidad es un oprobio y castigo divino<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge30.1\">Gn. 30:1<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa1.6\">1 Sam. 1:6<\/a>ss; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is47.9\">Is. 47:9<\/a>;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je18.21\"> Jer. 18:21<\/a>). As\u00ed, en inter\u00e9s de la estirpe y en vistas a las circunstancias sociales y econ\u00f3micas del momento, se permiten algunas formas de poligamia, levirato y matrimonios simult\u00e1neos con esclavas, que pasan a ser concubinas. <strong>A causa de la extraordinaria importancia de las necesidades de la estirpe, el matrimonio pod\u00eda ser disuelto por el var\u00f3n, y no solo por causa de esterilidad, sino tambi\u00e9n por falta de atracci\u00f3n, incompatibilidad y, finalmente, adulterio<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el AT no se establece una edad m\u00ednima para contraer matrimonio. Una b\u0115t\u00fbl\u00e2, \u00abvirgen\u00bb, era una adolescente n\u00fabil en edad de casarse. Los maridos sol\u00edan ser mayores que sus mujeres cuando se casaban: Jos\u00e9 ten\u00eda treinta a\u00f1os cuando se cas\u00f3 (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge41.45-46\">Gn 41:45-46<\/a>) e Isaac cuarenta (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge25.20\">Gn 25:20<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-15.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"415\" height=\"340\" data-attachment-id=\"45116\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/imagen-15-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-15.png\" data-orig-size=\"415,340\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-15\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-15.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-15.png?resize=415%2C340&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45116\" style=\"width:268px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio antiguo nunca es asunto privado entre las partes interesadas: por encima del derecho de los individuos se encuentra el de la casa paterna<\/strong>. Es el padre del novio, o la madre, o ambos, por un lado, y los padres de la novia, los que conciertan la boda con todos sus detalles, especialmente el mohar, \u05de\u05b9\u05d4\u05b7\u05e8, o \u00abdote\u00bb, lit. \u00abprecio pagado por una esposa\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge34.12\">Gn. 34:12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex22.17\">Ex. 22:17<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa18.25\">1 Sam. 18:25<\/a>); pero <strong>no se trataba de comprar la esposa como una esclava, sino m\u00e1s bien una especie de compensaci\u00f3n por los da\u00f1os y perjuicios hechos a su persona o a sus bienes <\/strong>(<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge21.21\">Gn. 21:21<\/a>;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge21.24\"> 24<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge38.6\">38:6<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ocasiones, <strong>el hijo manifestaba sus preferencias, pero el padre era el que se encargaba de formalizar el asunto<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge34.4\">Gn. 34:4<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge34.8\">8<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jdg14.1-10\">Jue. 14:1\u201310<\/a>). <strong>El joven no pod\u00eda ocuparse de ello directamente m\u00e1s que en circunstancias excepcionales<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.18\">Gn. 29:18<\/a>). No siempre se consultaba a la joven; <strong>la voluntad de su padre y de su hermano mayor decid\u00edan el asunto<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.51\">Gn. 24:51<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.57-58\">57\u201358<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge34.11\">34:11<\/a>). A veces, un pariente lejano buscaba marido para la hija o la ofrec\u00eda a un buen partido (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex2.21\">Ex. 2:21<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jos15.17\">Jos. 15:17<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Rut3.1-2\">Rt. 3:1, 2<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa18.27\">1 Sam. 18:27<\/a>). Se daban regalos a la parentela de la futura esposa, y en ocasiones a ella misma (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.22\">Gn. 24:22<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.53\">53<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.18,27\">29:18, 27<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge34.12\">34:12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa18.25\">1 Sam. 18:25<\/a>). <strong>El matrimonio se contra\u00eda a temprana edad<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-16.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"275\" height=\"513\" data-attachment-id=\"45121\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/imagen-16-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-16.png\" data-orig-size=\"275,513\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-16\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-16.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-16.png?resize=275%2C513&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45121\" style=\"width:219px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Contrato matrimonial arameo (de Elefantina) en el que se enumeran los regalos para el novio y la novia y las posesiones de la novia, as\u00ed como las condiciones para el divorcio (Museo de Brooklyn)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una vez pagado el precio de la dote, la esposa era entregada al marido como propiedad, pero esto no la convert\u00eda en esclava, ni \u00e9l pod\u00eda hacer con ella lo que quisiera; la mujer segu\u00eda siendo una persona libre y deb\u00eda ser respetada como esposa<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Algunos episodios de la vida cotidiana nos revelan la afectuosa armon\u00eda de pensamientos y deseos que reinaba en las familias en que el marido escuchaba y atend\u00eda a su mujer<\/strong> (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge21.9-14\">Gn 21:9\u201314<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge27.46-28.5\">27:46\u201328:5<\/a>).<strong> Cuando entraba a su nuevo hogar bajo la autoridad del esposo, la mujer estaba legalmente casada<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.65\">Gn. 24:65<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez16.18\">Ez. 16:18<\/a>). Se celebraba una fiesta que sol\u00eda durar hasta siete d\u00edas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tb11.18\">Tob. 11:18<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.27\">Gn. 29:27<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Rt3.9\">Rut 3:9<\/a>). El hecho de pasar la mujer a poder del marido pod\u00eda expresarse simb\u00f3licamente extendiendo la orla del vestido sobre ella. La esposa quedaba obligada a guardarle fidelidad so pena de muerte (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.20\">Dt. 22:20<\/a>).<strong> La Ley proteg\u00eda a la esposa contra las calumnias, que castigaba con multas de hasta 100 monedas de plata, y perd\u00eda el marido el derecho al divorcio<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.15\">Dt. 22:15ss<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u014dhar (\u00abprecio de la novia\u00bb o \u00abriqueza de la novia\u00bb), que representaba una compensaci\u00f3n en lugar de reflejar una compra real, se traduce err\u00f3neamente como \u00abdote\u00bb en sus tres apariciones en la KJV. En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge34.12\">Gn 34:12<\/a> Siquem est\u00e1 dispuesto a pagar cualquier m\u014dhar por Dina. Seg\u00fan <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex22.16-17\">\u00c9xodo 22:16-17<\/a>, quien haya seducido a una virgen no desposada tiene que pagarle m\u014dhar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lugar de plata o bienes, a veces se realizaba un acto de valor o de servicio para ganar una novia. Sa\u00fal promete su hija al hombre que pueda matar a Goliat (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa17.25\">1 Sam 17:25<\/a>). En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa18.25\">1 Sam 18:25<\/a> (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sa3.14\">2 Sam 3:14<\/a>) Sa\u00fal exige a David un m\u014dhar de cien prepucios de filisteos por su hija. Jacob trabaja siete a\u00f1os por Lea, y otros siete por Raquel (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.18-20\">Gn 29:18-20<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.27-28\">27-28<\/a>). Othniel recibe en matrimonio a la hija de Caleb, Aksah, a cambio de capturar Quiriat Sepher (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jos15.16-17\">Jos 15:16-17<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue1.12-13\">Jue 1:12-13<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llama la atenci\u00f3n que no se mencione la dote en los primeros libros del AT, ya que las dotes eran un signo de riqueza personal que los padres daban a sus hijas. La \u00abdote\u00bb o \u0161ill\u00fb\u1e25\u00eem (literalmente \u00abregalos de despedida\u00bb) s\u00f3lo se menciona dos veces en el AT. En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ki9.16\">1 Re 9:16<\/a> un fara\u00f3n regala la ciudad de Gezer a Salom\u00f3n como dote de su hija. En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mic1.14\">Miq 1:14<\/a> se menciona una dote en sentido metaf\u00f3rico en una condena de la apostas\u00eda de Jud\u00e1. El asno y las cinco sirvientas que acompa\u00f1an a Abigail, la viuda de Nabal, cuando va al encuentro de David pueden haber sido parte de su dote (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa25.42\">1 Sam 25:42<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra matt\u0101n, que significa simplemente \u00abregalo\u00bb, suele aparecer en contextos no relacionados con el matrimonio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Num18.11\">Nm 18:11<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pro18.16\">Prov 18:16<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pro19.6\">19:6<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pro21.14\">21:14<\/a>), pero en una ocasi\u00f3n se refiere al regalo personal de un novio a su novia: Siquem est\u00e1 dispuesto a presentar un regalo (matt\u0101n) por encima del precio de la novia por Dina (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge34.12\">Gn 34:12<\/a>). El criado mayor de Abraham, en nombre de Isaac, otorga migd\u0101n\u014dt, \u00abregalos selectos\u00bb, no s\u00f3lo a Rebeca, sino tambi\u00e9n a su madre y a su hermano (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.53\">Gn 24:53<\/a>). No hay ninguna referencia a un contrato matrimonial en el AT. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex21.10\">\u00c9xodo 21:10<\/a>, que trata de una sirvienta que hab\u00eda sido comprada por un hombre que luego la dio como esposa a su hijo, prescribe que, si ese hijo se casaba con otra mujer, no deb\u00eda privar a la primera de \u00absu comida, ropa y derechos matrimoniales.\u00bb Este texto fue interpretado posteriormente por los rabinos como una definici\u00f3n de los derechos b\u00e1sicos de una esposa.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Organizado por los padres\/autoiniciado<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hebreos compart\u00edan con otros pueblos del ANE la pr\u00e1ctica de los matrimonios concertados por los padres. La base para hacer esta afirmaci\u00f3n son las referencias dispersas en la narrativa del AT a tal procedimiento. Sin embargo, no hay ninguna ley veterotestamentaria que obligue a ello. En ninguna parte, por ejemplo, hay una ley en el c\u00f3digo deuteron\u00f3mico (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt12\">Deuteronomio 12-26<\/a>) en el sentido de que es responsabilidad de un padre seleccionar una novia para su hijo. Hay una ley que describe los procedimientos para tratar con un hijo rebelde (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt21.18-21\">Dt 21:18-21<\/a>), un hijo reci\u00e9n casado (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt24.5\">Dt 24:5<\/a>) y un hijo fallecido sin hijo propio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt25.5-10\">Dt 25:5-10<\/a>), pero no una para un hijo soltero. Esto contrasta con las Leyes de Eshnunna (ca. 2000 a.C.), una de las cuales (n\u00ba 27) establece (ANET, 162):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si un hombre toma a la hija de otro hombre sin pedir permiso a su padre y a su madre y no concluye un contrato matrimonial formal con su padre y su madre, aunque ella viva en su casa durante un a\u00f1o, no es ama de casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del mismo modo, la literatura sapiencial veterotestamentaria, aunque tiene mucho que decir sobre las relaciones matrimoniales sanas, nunca califica de sabio a quien elige esposa para su hijo con prudencia. De hecho, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr19.14\">Prov 19:14<\/a> afirma que una buena esposa procede del Se\u00f1or, no del padre del marido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer caso de matrimonio concertado por los padres en el Antiguo Testamento es el de Agar, que eligi\u00f3 una esposa egipcia para su hijo Ismael (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge21.21\">Gn 21:21<\/a>). Si se atribuye alguna credibilidad a los n\u00fameros de a\u00f1os del G\u00e9nesis, que indican que Abraham ten\u00eda ochenta y seis a\u00f1os cuando engendr\u00f3 a Ismael (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn16.16\">Gn 16:16<\/a>), y cien a\u00f1os cuando naci\u00f3 Isaac (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn21.5\">Gn 21:5<\/a>), y dan uno o dos a\u00f1os para que Isaac sea destetado (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn21.8\">Gn 21:8<\/a>), eso sugerir\u00eda que Ismael ten\u00eda quince o diecis\u00e9is a\u00f1os cuando su madre concert\u00f3 su matrimonio con una egipcia nativa. Esto puede reflejar una de las justificaciones de los matrimonios concertados por los padres, a saber, la edad relativamente temprana a la que los ni\u00f1os y las ni\u00f1as alcanzaban la edad n\u00fabil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, es poco probable que la elecci\u00f3n de Agar de una esposa para su hijo pueda sostenerse como ilustraci\u00f3n de la asunci\u00f3n por parte de un progenitor de la responsabilidad de elegir c\u00f3nyuge para un hijo peque\u00f1o. Aparte de los problemas que plantea el hecho de que en el cap\u00edtulo se describa a Ismael como un ni\u00f1o (v\u00e9ase <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn21.14-19\">Gn 21:14-19<\/a>), posiblemente un beb\u00e9, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge21.20-21\">Gn 21:20-21<\/a> indica que Ismael creci\u00f3, se convirti\u00f3 en un experto con el arco y vivi\u00f3 en el desierto de Par\u00e1n. Finalmente, Agar le eligi\u00f3 una esposa de Egipto (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn21.21\">Gn 21:21<\/a>). Se desconoce el intervalo entre <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge21.14-19\">21:14-19<\/a> y <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge21.21\">21:21<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque Ismael fuera expulsado de Isaac a los 15 o 16 a\u00f1os, podr\u00eda tener 17, 20 o 30 antes de que le eligieran esposa. Por otra parte, los que eran mayores cuando se casaron (Jacob, Esa\u00fa o Booz) desempe\u00f1aron un papel mucho m\u00e1s importante en la selecci\u00f3n de su pareja. Pero ni siquiera la edad avanzada garantizaba por s\u00ed misma la autonom\u00eda en materia matrimonial. Por ejemplo, Isaac tiene cuarenta a\u00f1os (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn25.20\">Gn 25:20<\/a>) cuando le eligen a Rebeca, y el fara\u00f3n dio por esposa a Jos\u00e9 a Asenat, hija de Potifer\u00e1, sacerdote de On, cuando Jos\u00e9 ten\u00eda treinta a\u00f1os (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn37.35-36\">Gn 37:35-36<\/a>). La elecci\u00f3n de Rebeca es el caso cl\u00e1sico de los matrimonios arreglados por los padres (a trav\u00e9s del siervo fiel de Abraham [<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24\">G\u00e9nesis 24<\/a>]). Isaac no desempe\u00f1\u00f3 ning\u00fan papel, aparte de encontrar la elecci\u00f3n a su satisfacci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn24.67\">Gn 24:67<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por cierto, el AT nunca ordena un rango de edad ideal para el matrimonio (cf., sin embargo, Buchanan 1956). En Egipto, las chicas se casaban entre los doce y los catorce a\u00f1os, y los j\u00f3venes entre los catorce y los veinte. En Grecia, las chicas sol\u00edan tener entre catorce y veinte a\u00f1os, y los hombres entre veinte y treinta. En Roma, en tiempos de Augusto, la edad m\u00ednima legal para las chicas era de doce a\u00f1os, y para los chicos de catorce. El Talmud recomienda el matrimonio para las chicas a la edad de la pubertad, que ser\u00eda a los doce o trece a\u00f1os (Yebam. 62b).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los varones se les recomienda casarse entre los catorce y los dieciocho a\u00f1os. Una ni\u00f1a menor de doce a\u00f1os y medio, seg\u00fan la ley talm\u00fadica (Qidd. 29b), no pod\u00eda rechazar un matrimonio concertado por su padre. A partir de esa edad, su consentimiento era esencial (Yamauchi 1978: 241-43).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque Jud\u00e1, hijo de Jacob, parece haber ejercido una considerable libertad en la elecci\u00f3n de su esposa (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge38.2\">Gn 38:2<\/a>), no extendi\u00f3 esa libertad a su hijo Er, sino que tom\u00f3 a Tamar como esposa para su primog\u00e9nito (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge38.6\">Gn 38:6<\/a>). Posteriormente dio instrucciones a otro hijo, On\u00e1n, para que se \u00abcasara\u00bb con su nuera viuda (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge38.8\">Gn 38:8<\/a>). <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex2.21\">\u00c9xodo 2:21<\/a> da a entender que el sacerdote madianita Reuel eligi\u00f3 a S\u00e9fora de entre sus siete hijas y se la dio a Mois\u00e9s, cuando Mois\u00e9s pasa de hu\u00e9sped a ayudante y luego a marido. De nuevo en este \u00faltimo caso, Mois\u00e9s no es un joven adolescente inmaduro que carezca de la sabidur\u00eda necesaria para seleccionar a su propia esposa. En palabras de \u00c9xodo 2:11, esto sucedi\u00f3 alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de que Mois\u00e9s hubiera \u00abcrecido\u00bb, una franja de edad que Esteban especifica con los proverbiales \u00abcuarenta\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Hechos7.23\">Hechos 7:23<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caleb, en un intento de estimular el apoyo a una invasi\u00f3n de la ciudad de Quiriat-sefer, ofreci\u00f3 a su hija Acsa como trofeo y esposa a cualquier hombre que encabezara el ataque. Otoniel acept\u00f3 el desaf\u00edo y, en el proceso, consigui\u00f3 la mano de Acsa (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jos15.16\">Jos 15:16, 17<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue1.12\">Jue 1:12, 13<\/a>). Esta historia en particular ilustra el hecho de que una novia estimada pod\u00eda obtenerse no mediante regalos caros o un precio de novia monumental, sino mediante actos de valor. Es comparable al matrimonio de David con Mical. Visto desde una perspectiva, el matrimonio de David con Mical est\u00e1 arreglado por los padres (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sam18.21\">1 Sam 18:21<\/a>), aunque con un motivo oculto. Al final, sin embargo, David no consigui\u00f3 a Mical pagando un precio de novia convencional, sino derrotando y masacrando a 200 filisteos y presentando sus prepucios como prueba de sus triunfos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sam18.27\">1 Sam 18:27<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam3.14\">2 Sam 3:14<\/a>). Incluso antes de esto, Sa\u00fal intent\u00f3 dar a su hija Merab a David (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sam18.17\">1 Sam 18:17<\/a>), de nuevo como medio para matar a David.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pauta de los matrimonios concertados por los padres no parece continuar m\u00e1s all\u00e1 de Sa\u00fal. Jes\u00e9, padre de David, no intervino en el matrimonio de David con Abigail (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sam25\">1 Samuel 25<\/a>), con Ahinnoam (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam2.2\">2 Samuel 2:2<\/a>), con Maacah (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam2.3\">2 Samuel 2:3<\/a>), con Haggith (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam2.4\">2 Samuel 2:4<\/a>), con Abital (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam2.4\">2 Samuel 2:4<\/a>) o con Eglah (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam2.5\">2 Samuel 2:5<\/a>). Y David no eligi\u00f3 a la hija del fara\u00f3n para su hijo Salom\u00f3n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Re3.1\">1 Re 3:1<\/a>), ni a ninguna mujer de su har\u00e9n de 700 miembros (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Re11.3\">1 Re 11:3<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia, observamos una serie de matrimonios en el AT en los que los padres desempe\u00f1aron un papel incidental, cuando no inexistente, en el matrimonio de su progenie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como indicamos anteriormente, cuando se trataba de un var\u00f3n de m\u00e1s edad, el hombre, en varios casos, asum\u00eda m\u00e1s responsabilidad en la elecci\u00f3n de la esposa. Ya hemos mencionado los matrimonios de Jacob (con, sin embargo, cierta orientaci\u00f3n por parte de los padres [27:46-28:2], aunque Jacob deb\u00eda tener m\u00e1s de 40 a\u00f1os [cf. 26:34]), Esa\u00fa y Booz. A \u00e9stos podr\u00edamos a\u00f1adir la directiva de Siquem a su padre sobre la hija de Jacob, Dina: \u00abCons\u00edgueme a esta joven como esposa\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge34.4\">Gn 34:4<\/a>), y de forma similar el ultim\u00e1tum de Sans\u00f3n a sus padres: \u00abHe visto una mujer en Timna de la hija de los filisteos; ahora, pues, cons\u00edguemela como esposa\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue14.2\">Jue 14:2<\/a>). El matrimonio de Sans\u00f3n es sospechoso por tres motivos: (1) se casa con una extranjera, (2) se inicia por atracci\u00f3n sexual y (3) va en contra de la voluntad de sus padres (Bal 1987: 42). Ambas historias demuestran que, incluso cuando la iniciativa de la elecci\u00f3n del c\u00f3nyuge reca\u00eda en el futuro marido, se segu\u00edan las formalidades del acuerdo paterno. En tales casos, la aprobaci\u00f3n de los padres se daba por supuesta en lugar de solicitarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abraham no eligi\u00f3 esposa para Isaac. Lo \u00fanico que el padre orden\u00f3 fue que el criado trajera una esposa para Isaac del pa\u00eds natal de Abraham, y que no fuera hija de cananeos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.3\">Gn 24:3, 4<\/a>). En todo caso, la historia pone de relieve el papel de la providencia divina en el matrimonio. Los padres s\u00f3lo proporcionan las directrices m\u00e1s generales. Adem\u00e1s, en el relato se lee que Rebeca ten\u00eda la opci\u00f3n de aceptar la invitaci\u00f3n del siervo de volver a Cana\u00e1n con \u00e9l o rechazarla (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.58\">Gn 24:58<\/a>). Su familia respet\u00f3 plenamente su poder de aceptaci\u00f3n o veto. Curiosamente, Abraham no desempe\u00f1\u00f3 ning\u00fan papel en el cl\u00edmax de la historia. Fueron el criado y Rebeca, y luego Rebeca e Isaac solos en la tienda de su difunta madre. El texto dice simplemente (v 67): \u00aby \u00e9l la amaba\u00bb. Terrien (1985: 32) nos recuerda que el verbo \u00abamar\u00bb es susceptible de dos vocalizaciones diferentes: una \u00abactiva\u00bb (\u00aby \u00e9l le hizo el amor\u00bb), que enfatizar\u00eda el aspecto er\u00f3tico de su relaci\u00f3n, y una \u00abest\u00e1tica\u00bb (\u00aby \u00e9l estaba enamorado de ella\u00bb), que expresa un sentimiento duradero m\u00e1s que una sensaci\u00f3n temporal. Los manuscritos hebreos indican claramente el uso estativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del mismo modo, Isaac no elige a la mujer de Jacob. Al igual que su padre, su preocupaci\u00f3n es que Jacob se case por v\u00eda endog\u00e1mica (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge28.1\">Gn 28:1-5<\/a>), Isaac y Rebeca est\u00e1n apenados por el matrimonio de Esa\u00fa con Judit y Basemat, que son hititas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge26.34\">Gn 26:34, 35<\/a>), pero no pueden vetarlo. Lo mismo ocurre con el posterior matrimonio de Esa\u00fa con Mahalat, hija de Ismael (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge28.6\">Gn 28:6-9<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A quienes hayan vivido toda su vida en Occidente, los matrimonios concertados por los padres les parecer\u00e1n extra\u00f1os, quiz\u00e1 incluso absurdos, y como m\u00ednimo una extensi\u00f3n ileg\u00edtima de la autoridad paterna; sin embargo, gran parte del mundo sigue funcionando de esta manera<\/strong>. La selecci\u00f3n de los c\u00f3nyuges por parte de los padres tiene al menos una doble justificaci\u00f3n. Por un lado, este sistema centra la atenci\u00f3n en toda la unidad familiar, y no s\u00f3lo en la pareja. En segundo lugar, permite una comprensi\u00f3n del amor que tiene tanto que ver con el compromiso de la voluntad (\u00abte quiero porque eres mi mujer\u00bb) como con las emociones, las gl\u00e1ndulas y las hormonas (\u00aberes mi mujer porque te quiero\u00bb) [Baker 1984: 97].<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Procreaci\u00f3n y amor conyugal<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El objetivo fundamental del pacto matrimonial era garantizar la continuaci\u00f3n de la estirpe, del linaje. El amor y el placer sexual estaban subordinados a ese fin primordial<\/strong>. A pesar de todo, se dan a veces enlaces espont\u00e1neos propios y verdaderos, ya que es el amor, y no solo por parte del hombre, el que precede, desea y obtiene el matrimonio, como el caso de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.17-19\">Jacob<\/a>, que se enamora de su prima Raquel (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.17-19\">Gn. 29:17\u201319<\/a>) y para poder casarse con ella ofrece servir a Lab\u00e1n durante siete a\u00f1os, \u00abque le parecieron unos d\u00edas; tan grande era el amor que le ten\u00eda\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.20\">v. 20<\/a>); y despu\u00e9s del enga\u00f1o de su suegro Lab\u00e1n, acepta servirle durante otros siete a\u00f1os (vv. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.27-28\">27\u201328<\/a>). <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob6.18\">Tob\u00edas<\/a>, al enterarse de su derecho a casarse con Sara como su pariente m\u00e1s pr\u00f3ximo, \u00abse enamor\u00f3 de ella\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/bbldshblhy\/Tob6.18\">Tob. 6:18<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n sabemos de un caso, que pod\u00eda ser ejemplo de muchos otros, donde la mujer toma la iniciativa: se trata de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa18.20\">Mical<\/a>, la hija menor de Sa\u00fal, que \u00abse hab\u00eda enamorado de David\u00bb y obtuvo del padre el permiso para casarse con \u00e9l (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa18.20\">1 Sam. 18:20<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa18.27\">27<\/a>). Y tambi\u00e9n despu\u00e9s del matrimonio, lo am\u00f3 (v. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa18.28\">28<\/a>) y lo libr\u00f3 de la muerte (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa19.11-17\">19:11\u201317<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, de ordinario la iniciativa part\u00eda del hombre. Tambi\u00e9n el matrimonio concertado y pactado por los respectivos padres ten\u00eda en cuenta el factor amor, no como algo previo, sino subsiguiente al encuentro de la pareja. Se operaba en la presuposici\u00f3n de que el amor surgir\u00eda con el conocimiento y el trato. P.ej., <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.67\">Isaac<\/a> \u00abam\u00f3\u00bb a Rebeca, que le hab\u00eda elegido su padre <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.67\">(Gn. 24:67<\/a>); y en Guerar lo sorprendieron \u00abacariciando\u00bb a su esposa (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge26.8\">26:8<\/a>). <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa1.5\">Elcan\u00e1<\/a> amaba a su esposa Ana con un amor intenso y tierno, pese a que era est\u00e9ril (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa1.5\">1 Sam. 1:5<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa1.8\">8<\/a>). La Ley dispensaba de ir a la guerra tanto al novio como al esposo en el primer a\u00f1o de su matrimonio, para \u00abalegrar a su mujer que tom\u00f3\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa24.5\">24:5<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Desposorio:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez concertado el matrimonio, se establec\u00eda un compromiso m\u00e1s preciso y formal que nuestros compromisos modernos, y que ya ten\u00eda ciertas consecuencias legales. Si la prometida se dejaba seducir, era castigada con la muerte, pena reservada al &gt; adulterio, y su c\u00f3mplice tambi\u00e9n, \u00abporque humill\u00f3 a la mujer de su pr\u00f3jimo\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.23-24\">Dt. 22:23\u201324<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto explica que en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt1.18-25\">Mt. 1:18\u201325<\/a> se empleen simult\u00e1neamente los t\u00e9rminos de desposados y de marido y mujer acerca de Mar\u00eda y Jos\u00e9 antes de la consumaci\u00f3n de su matrimonio. Un joven desposado con una mujer con la que todav\u00eda no hab\u00eda consumado la uni\u00f3n era dispensado de ir a la guerra (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt20.7\">Dt. 20:7<\/a>), para evitar su muerte en el combate y que otro hombre tomase su ya considerada legalmente esposa.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Endogamia:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Durante el per\u00edodo patriarcal, la familia es endog\u00e1mica, los enlaces se producen entre los miembros del mismo clan que el marido<\/strong>. Es propia de sociedades predominantemente pastoriles. Los patriarcas hebreos solo casan a sus hijos con mujeres de su mismo clan. Ya anciano, Abraham manda buscar para su hijo Isaac una mujer de su tierra y de su parentela, despu\u00e9s de hacer jurar solemnemente a su siervo que no tomar\u00eda para su hijo \u00abuna mujer de las hijas de los cananeos entre los cuales habito\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.3-4\">Gn. 24:3\u20134<\/a>). Abraham mismo estaba casado con una medio hermana suya por parte de padre. Jacob tuvo dos esposas, que eran sus primas y hermanas entre s\u00ed (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge20.12\">Gn. 20:12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.26\">29:26<\/a>). En Egipto no era raro casarse con una hermana de padre y madre; los persas lo permit\u00edan (Her\u00f3doto, Hist. 3, 31). Los atenienses pod\u00edan casarse con una medio hermana del mismo padre, en tanto que los espartanos pod\u00edan casarse con sus medio hermanas nacidas de la misma madre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Posteriormente, la legislaci\u00f3n mosaica, en el contexto de una sociedad m\u00e1s compleja, prohibi\u00f3 tales uniones e incluso matrimonios con parientes m\u00e1s alejados<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Le18.6-18\">Lv. 18:6\u201318<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Le11.20,Le11.17\">Lv. 11:20; 17<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt27.22\">Dt. 27:22<\/a>), aunque hay pruebas de que se dieron casos aceptables hasta la \u00e9poca de David (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sm13.13\">2 Sam. 13:13<\/a>). Se impone la exogamia o matrimonio fuera del grupo. La Ley tambi\u00e9n prohibi\u00f3 el matrimonio de dos hermanas con el mismo marido (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Le18.18\">Lv. 18:18<\/a>), que hab\u00eda sido el caso de Jacob con L\u00eda y Raquel. El mismo estatuto matrimonial reg\u00eda entre los romanos, que denunciaban como incesto la uni\u00f3n de parientes pr\u00f3ximos (por ejemplo, entre hermano y hermana) o entre parientes pol\u00edticos (como suegro y nuera).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Levirato:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio por levirato existi\u00f3 en el Antiguo Oriente como un medio de<\/strong> <strong>asegurar la herencia familiar<\/strong>, estableciendo que la viuda deb\u00eda pasar siempre a la familia del marido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el AT, la viuda de un hombre que muere sin hijos debe casarse con su cu\u00f1ado a fin de conseguir descendencia para el difunto (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge38.8\">Gn. 38:8<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn35.22\">35:22<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn49.4\">49:4<\/a>). El primog\u00e9nito de los hijos de esta nueva uni\u00f3n deb\u00eda heredar los bienes y el nombre del fallecido (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt25.5-6\">Dt. 25:5\u20136<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El interesado se pod\u00eda librar de esta obligaci\u00f3n, pero en tal caso deb\u00eda soportar una reprensi\u00f3n p\u00fablica (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt25.7-10\">Dt. 25:7\u201310<\/a>); el deber de casarse pod\u00eda entonces transmitirse a un pariente m\u00e1s alejado (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Rt4.1-10\">Rt. 4:1\u201310<\/a>). Estas disposiciones legales buscaban mantener la integridad patrimonial de la familia e impedir la extinci\u00f3n de la estirpe y del nombre de un hombre muerto prematuramente o privado de descendencia. La costumbre del matrimonio por levirato exist\u00eda todav\u00eda en tiempos de Jes\u00fas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt22.24\">Mt. 22:24<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Monogamia y poligamia:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La monogamia es el ideal que aparece en el frontispicio de la Escritura<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.18-24\">Gn. 2:18\u201324<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.5\">Mt. 19:5<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.16\">1 Cor. 6:16<\/a>). <strong>Solo ella permite la comuni\u00f3n y armon\u00eda de los dos c\u00f3nyuges, en tanto que la poligamia la hace imposible<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ad\u00e1n, Ca\u00edn, No\u00e9 y sus tres hijos fueron mon\u00f3gamos. Seg\u00fan el autor b\u00edblico, <strong>la poligamia se origina con Lamec<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge4.19\">Gn. 4:19<\/a>), <strong>personaje dominado por impulsos carnales en la elecci\u00f3n de sus compa\u00f1eras<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge6.1-2\">Gn. 6:1\u20132<\/a>), por lo que esta costumbre queda as\u00ed desautorizada y se explica por la preocupaci\u00f3n de tener una familia numerosa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando Abraham tom\u00f3 para s\u00ed una segunda mujer, propiamente una concubina, para conseguir el cumplimiento de la promesa, no deja de presentarse como un acto insensato que introduce la discordia en la pareja<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge16.4\">Gn. 16:4<\/a>). Isaac tuvo una sola esposa, pero Jacob fue pol\u00edgamo, en parte debido al enga\u00f1o de Lab\u00e1n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29\">Gn. 29<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mois\u00e9s reprimi\u00f3 los abusos, pero no los aboli\u00f3 de golpe. Los israelitas estaban poco maduros moralmente y encadenados a los usos y costumbres de la \u00e9poca. Jes\u00fas se refiri\u00f3 a esta situaci\u00f3n como <strong>\u00abdureza de coraz\u00f3n\u00bb<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.8-9\">Mt. 19:8\u20139<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, <strong>la Ley desalent\u00f3 la poligamia<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lv18.18\">Lv. 18:18<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt17.17\">Dt. 17:17<\/a>); <strong>asegur\u00f3 los derechos de las esposas de condici\u00f3n inferior<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex21.2-11\">Ex. 21:2\u201311<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt21.10-17\">Dt. 21:10\u201317<\/a>); <strong>reglament\u00f3 el divorcio<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.19\">Dt. 22:19<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.29\">29<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt24.1\">24:1<\/a>); <strong>exigi\u00f3 el respeto al v\u00ednculo matrimonial<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex20.14-17\">Ex. 20:14, 17<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lv20.10\">Lv. 20:10<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.22\">Dt. 22:22<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de Mois\u00e9s, siguieron d\u00e1ndose casos de poligamia: Gede\u00f3n, Elcana, Sa\u00fal (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue8.30\">Jue. 8:30<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sam1.2\">1 Sam. 1:2<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam5.13\">2 Sam. 5:13<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam12.8\">12:8<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sam21.8\">21:8<\/a>), y sobre todo los monarcas David, Salom\u00f3n, Roboam y otros, cuando un har\u00e9n numeroso era se\u00f1al de poder pol\u00edtico y prosperidad (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Re11.3\">1 R. 11:3<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, <strong>la Escritura expone los males inherentes a la poligamia,<\/strong> las m\u00edseras rivalidades que se daban entre las esposas (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sam1.6\">1 Sam. 1:6<\/a>); en cambio, se destaca la belleza de las familias felices de naturaleza monog\u00e1mica (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal128.3\">Sal. 128:3<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Prov5.18\">Prov. 5:18<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Prov31.10-29\">31:10\u201329<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ec9.9\">Ec. 9:9<\/a>). <strong>Despu\u00e9s del cautiverio, hay una clara tendencia a la monogamia, al menos como ideal, entre los jud\u00edos<\/strong> (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sir26.1-27\">Eclo. 26:1\u201327<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob8.5-8\">Tob\u00edas 8:5\u20138<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Sumo Sacerdote no pod\u00eda tener m\u00e1s que una sola esposa<\/strong>. Los esenios, al parecer, condenaban la poligamia, acusando y excusando la trasgresi\u00f3n polig\u00e1mica de David, diciendo que no hab\u00eda le\u00eddo ni, por tanto, entendido la Ley divina monog\u00e1mica encerrada en el arca de No\u00e9 al ser incluidos en ella solo parejas (Documento de Damasco, IV, 20; V, 6).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Jes\u00fas tambi\u00e9n es claro respecto al matrimonio monog\u00e1mico, querido por Dios \u00abdesde el principio\u00bb,<\/strong> que \u00e9l ha venido a restablecer en su calidad de recapitulador (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Col1.20\">Col. 1:20<\/a>). En el caso especial de los pol\u00edgamos convertidos al Evangelio, se aceptaba la situaci\u00f3n familiar de hecho; sin embargo, <strong>el pol\u00edgamo quedaba excluido de la posibilidad de ejercer cargo alguno de autoridad o responsabilidad en la Iglesia<\/strong> (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti3.2,1Ti3.12\">1 Ti. 3:2, 12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tit1.6\">Tit. 1:6<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Matrimonios mixtos:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los matrimonios con extranjeros son reprobados porque constituyen un peligro para la existencia nacional y para la pureza de la fe y de la \u00e9tica yahvista. La uni\u00f3n con personas paganas conduce a la idolatr\u00eda y a la inmoralidad (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex34.15-16\">Ex. 34:15\u201316<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt7.3-4\">Dt. 7:3\u20134<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jos23.12-13\">Jos. 23:12\u201313<\/a>). La propia historia les serv\u00eda de advertencia (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue3.5-7\">Jue. 3:5\u20137<\/a>). Sans\u00f3n fue debilitado por culpa de la hetea Dalila, Salom\u00f3n pervirti\u00f3 su coraz\u00f3n contra la voluntad de Yahv\u00e9 por culpa de las mujeres extranjeras (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1R11.2\">1 R. 11:2<\/a>). Acab, hijo de Omri, sirvi\u00f3 a Baal y lo ador\u00f3 por culpa de su mujer sidonia Jezabel (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1R16.31-32\">1 R. 16:31\u201332<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, las mujeres de Mois\u00e9s fueron de pueblos no israelitas. S\u00e9fora era madianita (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex2.21\">Ex. 2:21<\/a>), y la otra, cuyo nombre se desconoce, era cusita o et\u00edope (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Nm12.1\">Nm. 12:1<\/a>). Caleb, que era miembro de una tribu no israelita, los cenezeos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Nm32.12\">Nm. 32:12<\/a>), cas\u00f3 con mujeres israelitas. Otros casos registrados en la Biblia son Rahab (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt1.5\">Mt. 1:5<\/a>) y los hijos de Noem\u00ed (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Rt1.4\">Rt. 1:4<\/a>). Pero despu\u00e9s del exilio, y a partir de la \u00e9poca de Esdras, se reforzaron las antiguas leyes referentes a la prohibici\u00f3n de contraer matrimonio con personas de otros pueblos, hasta el punto de anular los ya existentes (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Esd9.1-2\">Esd. 9:1\u20132<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Esd10.2-3\">10:2\u20133<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el NT esta ley est\u00e1 representada por el texto paulino de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Co6.14-7.1\">2 Cor. 6:14\u20137:1<\/a>, donde se proh\u00edbe al cristiano casarse con una persona inconversa, que rechaza la fe, pues introduce un factor disgregador en el pacto matrimonial. La \u00fanica seguridad y dicha est\u00e1 en casarse \u00aben el Se\u00f1or\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.39\">1 Cor. 7:39<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"rituales-biblicos\">Rituales B\u00edblicos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se dan detalles en la Biblia sobre ninguna ceremonia especial para el acto del matrimonio. Se hace referencia a \u00e9l mediante las expresiones \u00abtomar por esposa\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex21.8\">Ex. 21:8<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lv21.13\">Lv. 21:13<\/a>) o \u00abtomar por mujer\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt24.1\">Dt. 24:1<\/a>). Pero ese d\u00eda especial conllevaba una alegre celebraci\u00f3n. Ten\u00eda lugar sin ceremonia religiosa, con la posible excepci\u00f3n de la ratificaci\u00f3n por juramento (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Prov2.17\">Prov. 2:17<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex16.8\">Ex. 16:8<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mal2.14\">Mal. 2:14<\/a>). Despu\u00e9s del exilio, se concertaba y sellaba un contrato (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob7.14\">Tob. 7:14<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de la boda, la novia se ba\u00f1aba (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jud10.3\">Jud. 10:3<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ef5.26.27\">Ef. 5:26, 27<\/a>), se revest\u00eda de ropas blancas, adornadas frecuentemente con preciosos bordados (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Re19.8\">Ap. 19:8<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal45.13.14\">Sal. 45:13, 14<\/a>), se cubr\u00eda de joyas (Is. 61:10; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ap21.2\">Ap. 21:2<\/a>), se ce\u00f1\u00eda la cintura con un cintur\u00f3n nupcial (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is3.24\">Is. 3:24<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is49.18\">49:18<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jer2.32\">Jer. 2:32<\/a>), y se velaba (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn24.65\">Gn. 24:65<\/a>). El novio, ataviado tambi\u00e9n con sus mejores ropajes, y con una corona en su cabeza (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Cnt3.11\">Cnt. 3:11<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is61.10\">Is. 61:10<\/a>), sal\u00eda de su casa con sus amigos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue14.11\">Jue. 14:11<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt9.15\">Mt. 9:15<\/a>), dirigi\u00e9ndose, al son de la m\u00fasica y de cantos, a la casa de los padres de la novia. Si se trataba de un cortejo nocturno, hab\u00eda portadores de l\u00e1mparas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Mac9.39\">1 Mac. 9:39<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt25.7\">Mt. 25:7<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn31.27\">Gn. 31:27<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jer7.34\">Jer. 7:34<\/a>). Los padres de la desposada la confiaban, velada, al joven, con sus bendiciones. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los amigos expresaban sus deseos de felicidad (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn24.60\">Gn. 24:60<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Rt4.11\">Rt. 4:11<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob7.13\">Tob. 7:13<\/a>). El novio invitaba a todos a su casa, o a la casa de su padre, en medio de c\u00e1nticos, m\u00fasica y danzas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal45.15.16\">Sal. 45:15, 16<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Cnt3.6.11\">Cnt. 3:6\u201311<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Mac9.37\">1 Mac. 9:37<\/a>). Los acompa\u00f1aban j\u00f3venes (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt25.6\">Mt. 25:6<\/a>). Se serv\u00eda un banquete en la casa del esposo o de sus padres (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt22.1.10\">Mt. 22:1\u201310<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jn2.1.9\">Jn. 2:1, 9<\/a>), o en casa de la joven, si el marido viv\u00eda lejos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt25.1\">Mt. 25:1<\/a>). \u00c9l mismo, o los padres de la novia, hac\u00eda los agasajos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn29.22\">Gn. 29:22<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue14.10\">Jue. 14:10<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob8.19\">Tob. 8:19<\/a>). La novia aparec\u00eda por vez primera al lado del esposo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jn3.29\">Jn. 3:29<\/a>). Al caer la noche, los padres acompa\u00f1aban a su hija hasta la c\u00e1mara nupcial (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn29.23\">Gn. 29:23<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue15.1\">Jue. 15:1<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob7.16.16\">Tob. 7:16, 16<\/a>). El esposo acud\u00eda acompa\u00f1ado de sus amigos o de los padres de su mujer (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob8.1\">Tob. 8:1<\/a>). Las fiestas se reanudaban al d\u00eda siguiente, y duraban una o dos semanas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn29.27\">Gn. 29:27<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jue14.12\">Jue. 14:12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tob8.19.20\">Tob. 8:19, 20<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"matrimonio-y-sexo-en-los-libros-sapienciales-poeticos-y-escritos\">Matrimonio y sexo en los libros sapienciales, Po\u00e9ticos y Escritos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los libros b\u00edblicos de <em>Salmos y la literatura sapiencial (<\/em>Job, Proverbios, Eclesiast\u00e9s) tratan con frecuencia de cuestiones humanas panhist\u00f3ricas. Por eso sorprende que, con la excepci\u00f3n de Proverbios, se encuentren relativamente pocas referencias al matrimonio o al sexo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los libros \u00abhist\u00f3ricos\u00bb que se tratan en esta secci\u00f3n (Ruth, Esther, Lamentaciones) muestran una irregularidad similar de cobertura (es decir, relativamente frecuente en Ruth, menos en los otros dos libros). Es, por supuesto, en el Cantar de los Cantares, que no encaja f\u00e1cilmente en ninguno de los grupos anteriores, donde encontramos los discursos m\u00e1s expl\u00edcitos y extensos de la Biblia sobre el sexo (si no tambi\u00e9n sobre el matrimonio, como veremos).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Salmos y Literatura sapiencial:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y sexo en los salmos<\/strong>. Dado que los salmos se centran, en general, en la expresi\u00f3n individual o comunitaria, sobre todo en relaci\u00f3n con Dios (por oposici\u00f3n a las relaciones interpersonales), hay relativamente pocas referencias al matrimonio o al sexo. Sin embargo, hay dos notables: el salmo de las bodas reales (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps45\">Sal 45<\/a>) y un par de salmos sobre el papel de Dios en la vida familiar (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps127\">Sal 127<\/a>&#8211;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps128\">128<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Salmo 45<\/strong>. Este salmo es clasificado por los cr\u00edticos de la forma como un \u00absalmo real\u00bb, y sin embargo <strong>es \u00fanico en varios aspectos<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, aunque las bodas reales no eran asuntos personales o privados (ni en Israel ni en ning\u00fan otro lugar), el salmista se dirige individualmente al novio y a la novia (sin duda, en otros salmos reales se habla individualmente del rey, como en el salmo de la coronaci\u00f3n [<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps2.7-9\">Sal 2:7-9<\/a>], aunque no con tanta extensi\u00f3n). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, aunque las particularidades de la boda prevista se ven sin duda afectadas por la posici\u00f3n social de los contrayentes, es notable que el salmo prevea expl\u00edcitamente la partida de la novia de su pueblo y de la casa de su padre (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps45.11\">Sal 45:11<\/a>), una direcci\u00f3n de movimiento totalmente opuesta a la prevista en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.24\">G\u00e9nesis 2:24<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tercer lugar, la superinscripci\u00f3n (que puede ser, como creen la mayor\u00eda de los eruditos, un comentario temprano sobre el poema original) afirma que el salmo es \u02bfal\u0161\u014d\u0161ann\u00eem. Aunque el significado y el uso del t\u00e9rmino son inciertos (para una discusi\u00f3n completa, v\u00e9ase HALOT, 1455), y el mismo t\u00e9rmino se encuentra tambi\u00e9n en la superinscripci\u00f3n de un *lamento individual (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps69.1\">Sal 69:1<\/a>), el sustantivo (o su singular, \u0161\u00f4\u0161ann\u00e2) aparece ocho veces en el Cantar de los Cantares con el significado de \u00ablirio\u00bb, incluida una descripci\u00f3n er\u00f3tica del amante masculino en el Cantar de los <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/So5.13\">Cantares 5:13<\/a>. La misma superinscripci\u00f3n llama al salmo un \u0161\u00eer y\u0115d\u00eed\u014dt (\u00abcanto de amor\u00bb). Con la debida cautela, observamos que la ra\u00edz ugar\u00edtica ydd significaba \u00abamor (sexual)\u00bb, aunque su uso en hebreo cl\u00e1sico parece ser m\u00e1s amplio, \u00abfavorito\u00bb o \u00abamigo\u00bb (as\u00ed Zobel, 445). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De especial inter\u00e9s, sin embargo, es la afirmaci\u00f3n de H.-J. Zobel (446) de que el salmo entr\u00f3 en el *canon s\u00f3lo gracias a que \u00abfue reinterpretado como referido a la relaci\u00f3n entre Yahv\u00e9 y su pueblo\u00bb -un movimiento teol\u00f3gico que volveremos a encontrar en abundancia cuando lleguemos al Cantar de los Cantares. En resumen, por inusual que sea este salmo dentro del Salterio, representa la \u00fanica menci\u00f3n expl\u00edcita del libro al acto del matrimonio, que supone actos procreativos posteriores (\u00abtus hijos [masc. sg.]\u00bb [<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps45.16\">Sal 45:16<\/a>]), y al menos su superinscripci\u00f3n insin\u00faa connotaciones er\u00f3ticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Salmos 127-128<\/strong>. Los <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal127\">Salmos 127<\/a> &#8211; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal128\">128<\/a> aparecen en medio de los \u00abCantos de los ascensos\u00bb (Sal 120-134). A primera vista, el <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal127\">Salmo 127<\/a> parece referirse a la construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica (casa\/ciudad <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal127.1\">Sal 127:1<\/a>), pero la r\u00e1pida transici\u00f3n a una discusi\u00f3n sobre la bendici\u00f3n de los hijos en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal127.3-5\">Sal 127:3-5<\/a> recuerda inevitablemente los m\u00faltiples significados de \u00abcasa\u00bb (incluida la progenie) en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2S7.12-13\">2 Samuel 7<\/a>. El <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps127.5\">Salmo 127:5<\/a>, pues, y el <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps128.1\">Salmo 128:1<\/a> hablan desde una perspectiva totalmente masculina de la felicidad del hombre (geber) cuyo matrimonio (\u00abesposa\u00bb <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal128.3\">Sal 128:3<\/a>) el Se\u00f1or bendice con m\u00faltiples hijos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps127.5\">Sal 127:5<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps128.3\">128:3<\/a>) e incluso nietos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps128.6\">Sal 128:6<\/a>). Dadas nuestras observaciones anteriores sobre la naturaleza del libro (y lo que veremos son los tratamientos mucho m\u00e1s frecuentes de nuestro tema en Proverbios), es notable que ambos salmos utilicen una palabra t\u00edpica de la literatura sapiencial, \u02bea\u0161r\u00ea (\u00abfeliz\u00bb <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal1.1\">cf. Sal 1:1<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En resumen, hasta ahora el debate sobre la sexualidad se ha desarrollado dentro del matrimonio, desde una perspectiva masculina y con el prop\u00f3sito expl\u00edcito (si no exclusivo) de la procreaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y sexo en Proverbios.<\/strong> Si los Salmos tratan casi por completo de relaciones verticales (Dios-humano), Proverbios representa el extremo opuesto: mientras que en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr1.7\">Proverbios 1:7<\/a> se establece un paraguas teol\u00f3gico sobre el conjunto (\u00abEl temor de Yahveh es el principio de la sabidur\u00eda\u00bb), gran parte del libro se ocupa de asuntos m\u00e1s terrenales y cotidianos, sobre todo en las partes de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr22\">Proverbios 22<\/a>&#8211;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr23\">23<\/a> que se solapan con la mucho m\u00e1s antigua \u00abInstrucci\u00f3n de Amenemope\u00bb egipcia. Por tanto, es de esperar que los temas horizontales (humano-humanos), incluidos el matrimonio y el sexo, encuentren mucha m\u00e1s prominencia en Proverbios que en Salmos, y as\u00ed es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conferencias contra la nokr\u00eey\u00e2 (mujer suelta\/extraviada) y elogio del sexo dentro del matrimonio<\/strong>. Con la excepci\u00f3n de un *poema acr\u00f3stico al final del libro (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr31.10-31\">Prov 31:10-31<\/a>), <strong>el libro se centra en la orientaci\u00f3n de los hombres, especialmente de los j\u00f3venes<\/strong>. La mayor\u00eda de las veces, esto se hace a trav\u00e9s de la v\u00eda negativa, con repetidas advertencias contra las relaciones con una nokr\u00eey\u00e2 (NRSV: \u00abmujer suelta\u00bb; NJPS: \u00abmujer extra\u00f1a\u00bb; lit., \u00abmujer extranjera\u00bb). La presentaci\u00f3n m\u00e1s extensa se encuentra en tres conferencias en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr5.1-23\">Proverbios 5:1-23<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr6.20-35\">6:20-35<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr7.1-17\">7:1-17<\/a> (v\u00e9ase tambi\u00e9n <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr2.16-17\">Prov 2:16-17<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr2.16-17\">20:16<\/a> [= <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr27.13\">27:13<\/a>]; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr22.14\">22:14<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr23.27-28\">23:27-28<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los sermones suponen que la tentaci\u00f3n principal es el adulterio en el sentido de relaciones con la mujer de otro hombre, y advierten contra la ira implacable del marido (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr6.29-35\">Prov 6:29-35<\/a>), contra la humillaci\u00f3n p\u00fablica (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr5.14\">Prov 5:14<\/a> [\u00a1en una cultura de \u00abhonor y verg\u00fcenza\u00bb!]) y aparentemente contra las enfermedades de transmisi\u00f3n sexual (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr5.11\">Prov 5:11<\/a>), y ciertamente amenazan con la muerte como resultado inevitable (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr5.5\">Prov 5:5<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr5.23\">23<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr7.27\">7:27<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr7.27\">9:18<\/a>). Cabe destacar que, dada la naturaleza visual de la pornograf\u00eda moderna y el marketing basado en el sexo, a lo largo de las advertencias del libro no es el aspecto de la mujer, sino m\u00e1s bien su hablar suave, lo que m\u00e1s preocupa (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr2.16\">Prov 2:16<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr5.3\">5:3<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr6.24\">6:24<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr7.21\">7:21<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr9.15-18\">9:15-18<\/a>). Por \u00faltimo, las conferencias presentan en Proverbios 7 un extenso retrato de la nokr\u00eey\u00e2 como seductora hasta la muerte (tradicionalmente, \u00abMujer Loca\u00bb), que luego se yuxtapone a la sublime \u00abMujer Sabia\u00bb en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr8\">Proverbios 8<\/a> (pero que a su vez no se describe ni como esposa ni como compa\u00f1era sexual y, por tanto, no se tratar\u00e1 m\u00e1s aqu\u00ed).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo en medio de estas terribles advertencias hay una declaraci\u00f3n m\u00e1s positiva, de hecho, el \u00fanico tributo expl\u00edcito del Antiguo Testamento al sexo dentro del matrimonio (con la discutible excepci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn2.24\">Gn 2:24<\/a>): <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr5.15-19\">Proverbios 5:15-19<\/a>. Curiosamente, varias de las met\u00e1foras son las mismas que aparecen en el Cantar de los Cantares: agua potable, un pozo, una cierva (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ct4.12\">Cantar 4:12<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ct4.15\">15<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ct2.7\">2:7<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ct3.5\">3:5<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, podr\u00eda decirse que el momento m\u00e1s intrigante se produce en una de las primeras advertencias: \u00abTe salvar\u00e1s de la mujer descarriada, de la ad\u00faltera de palabras suaves, que abandona al compa\u00f1ero de su juventud y olvida su pacto sagrado [lit., &#8216;pacto de su Dios&#8217;]\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr2.16-17\">Prov 2:16-17<\/a> NRSV). Aunque \u00abalianza\u00bb se refiere sin duda en primer lugar al matrimonio literal, su menci\u00f3n en el contexto de \u00abla compa\u00f1era de su juventud\u00bb y de Dios nos trae inevitablemente a la mente el uso prof\u00e9tico com\u00fan del matrimonio como met\u00e1fora de la alianza de Dios con Israel y del adulterio\/prostituci\u00f3n de la idolatr\u00eda y apostas\u00eda de Israel (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr2.1-2\">Jer 2:1-2<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez16\">Ez 16<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez20\">20<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez23\">23<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Hos1.1-2.1\">Os 1-2<\/a>). Tal vinculaci\u00f3n a la experiencia hist\u00f3rica de Israel y, por tanto, m\u00e1s en general, a un nivel figurativo de significado, resultar\u00e1 muy significativa cuando abordemos las dificultades de otros pasajes menos f\u00e1ciles de interpretar, sobre todo en el Cantar de los Cantares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Proverbios sobre la mujer como esposa<\/strong>: Ambig\u00fcedad a o\u00eddos modernos. Como es bien sabido, Proverbios es una colecci\u00f3n de colecciones, y las de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr10\">Proverbios 10<\/a> y siguientes son m\u00e1s epigram\u00e1ticas que lo que las precede. En lo que respecta a nuestro tema, el car\u00e1cter masculino del libro salta obviamente a la vista (de hecho, para los o\u00eddos modernos, de forma odiosa): <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr2.16\">Proverbios 18:22<\/a> habla elogiosamente de las bendiciones de una esposa (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr19.14\">Prov 19:14<\/a>), y <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr12.4\">Proverbios 12:4<\/a> habla igualmente de una \u00abbuena esposa\u00bb (\u02be\u0113\u0161et-\u1e25ayil [desarrollado ampliamente en el acr\u00f3stico final de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr10\">Prov 31<\/a> antes mencionado]), pero <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr19.13\">Proverbios 19:13<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr21.9\">21:9<\/a> (= <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr25.24\">25:24<\/a>); <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr21.19\">21:19<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr27.15-16\">27:15-16<\/a> comentan invidiosamente la vida con una mujer \u00abgru\u00f1ona\u00bb o \u00abcontenciosa\u00bb. Adem\u00e1s, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr30.23\">Proverbios 30:23<\/a> afirma que la tierra se estremece ante el matrimonio de una mujer \u00abrepugnante\u00bb (as\u00ed NJPS; lit., \u00abodiada\u00bb), y la madre del rey *Lemuel le aconseja contra las distracciones del vino y las *mujeres en la b\u00fasqueda de la justicia para los pobres (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr31.3\">Prov 31:3<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, y en cierto modo de forma sorprendente, el libro concluye con un elogio a la \u02be\u0113\u0161et-\u1e25ayil (NRSV: \u00abbuena esposa\u00bb; NJPS: \u00abesposa capaz\u00bb; lit., \u00abmujer\/esposa poderosa\u00bb), a la que describe como una mujer independiente y vigorosa, a la que su marido conf\u00eda la gesti\u00f3n del hogar. No cabe duda de que es as\u00ed, al menos en parte, para que su marido disponga de tiempo libre para \u00abdestacar en las puertas\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/books\/nvi\/Pr31.23\">Prov 31:23<\/a>), por lo que se discute hasta qu\u00e9 punto est\u00e1 realmente liberada (v\u00e9ase Davis, 154-55). Sin embargo, en contraste con lo que o\u00edmos por lo dem\u00e1s de la posici\u00f3n de la mujer en la antig\u00fcedad (la Biblia a menudo incluida), las palabras del marido en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Pr31.29\">Proverbios 31:29<\/a> suenan verdaderas: \u00abT\u00fa los superas a todos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Matrimonio y sexo en Job:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El marco narrativo<\/strong>. Job estaba casado, y \u00e9l y su esposa obviamente tuvieron relaciones sexuales: tiene siete hijos y tres hijas al principio del libro, los pierde, tiene otros siete hijos y tres hijas al final del libro (presumiblemente de la misma esposa), y finalmente vive para ver la cuarta generaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job1.2\">Job 1:2<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job1.19\">19<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job42.13\">42:13<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job42.16\">16<\/a>). M\u00e1s all\u00e1 de eso, su esposa sirve desde el principio como un espejo de la justicia de Job, aconsej\u00e1ndole: \u00abMaldice a Dios [MT: &#8216;Bendice a Dios&#8217;], y muere\u00bb, a lo que \u00e9l se niega, comparando sus palabras con las de \u00abmujeres necias\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job2.9-10\">Job 2:9-10<\/a>). A continuaci\u00f3n, ella desaparece durante el resto del libro (pero para una referencia ret\u00f3rica en<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job31.10\"> Job 31:10<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los Di\u00e1logos po\u00e9ticos<\/strong>. Por lo dem\u00e1s, las referencias al matrimonio y al sexo en el libro son escasas y fugaces. Dos de los \u00abamigos\u00bb de Job plantean el tema brevemente: Elifaz dice a Job que acepte la reprensi\u00f3n de Dios porque quien lo haga no fracasar\u00e1 en la cama (as\u00ed NJPS) y tendr\u00e1 muchos hijos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job5.24-25\">Job 5:24-25<\/a>); Bildad advierte que los malvados (incluido, impl\u00edcitamente, Job) se quedar\u00e1n sin hijos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job18.19\">Job 18:19<\/a>). Por su parte, Job se queja de que los ad\u00falteros se salen con la suya (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job24.15\">Job 24:15<\/a>). A\u00f1ora los d\u00edas en que confiaba en su vigor y potencia de por vida (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job29.20\">Job 29:20<\/a>). Y la retah\u00edla final de maldiciones a s\u00ed mismo, con las que intenta forzar la aparici\u00f3n personal de Dios, comienza con la protesta de que ni siquiera ha codiciado con los ojos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job31.1\">Job 31:1<\/a>) y contin\u00faa m\u00e1s tarde con una extensi\u00f3n de la lex talionis a s\u00ed mismo y a su esposa, en caso de que haya cometido algo parecido al adulterio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Job31.9-12\">Job 31:9-12<\/a>), una extrapolaci\u00f3n desconocida por lo dem\u00e1s en las Escrituras o en la antigua ley del Pr\u00f3ximo Oriente. En resumen, aunque la pureza sexual ocupa al menos un lugar de honor en la autodefensa de Job, el matrimonio y el sexo desempe\u00f1an un papel secundario en esta obra magna literaria y teol\u00f3gica, reforzando esencialmente lo que ya hemos o\u00eddo en los <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps127\">Salmos 127<\/a>&#8211;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps128\">128<\/a>: la potencia y la descendencia son una bendici\u00f3n de Dios y un signo de fidelidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio y el sexo en el Eclesiast\u00e9s<\/strong>. De todos los libros b\u00edblicos tratados en este volumen, el Eclesiast\u00e9s es probablemente el que menos tiene que decir expl\u00edcitamente sobre nuestro tema. Se podr\u00eda argumentar, sin duda, que las observaciones del <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ec1\">Eclesiast\u00e9s 1<\/a> de que \u00abnada cambia realmente\u00bb en la existencia humana son aplicables: los milenios van y vienen, pero las cuestiones humanas esenciales como \u00e9stas perduran s\u00f3lo con alteraciones externas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo dem\u00e1s, nos queda una advertencia negativa contra los enredos femeninos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ec7.26\">Ecl 7:26<\/a>) y, como contrapunto, una palabra m\u00e1s positiva (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ecl9.9\">Ecl 9:9<\/a>). Pero incluso esta \u00faltima sit\u00faa las alegr\u00edas del matrimonio sub specie aeternitatis: \u00abDisfruta de la vida con la esposa a quien amas, todos los d\u00edas de tu vana vida que te son dados bajo el sol, porque \u00e9sa es tu porci\u00f3n en la vida y en el trabajo en que te afanas bajo el sol\u00bb (NRSV). Este sentimiento concuerda ciertamente con el pasaje m\u00e1s famoso del libro (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ecl3.1-8\">Ecles 3:1-8<\/a>), incluida la observaci\u00f3n de que hay \u00abun tiempo para abrazar, y un tiempo para abstenerse de abrazar\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ecl3.5\">Ecles 3:5<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, tomamos nota brevemente de un texto que algunos int\u00e9rpretes jud\u00edos han considerado una alusi\u00f3n al libertinaje sexual frente a la moderaci\u00f3n: \u00abun tiempo para tirar piedras, y un tiempo para recoger piedras\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ecl3.5\">Ecles 3:5<\/a> [v\u00e9ase Machinist, 1609]), as\u00ed como uno muy querido por los predicadores cristianos en las bodas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ecl4.9-12\">Ecles 4:9-12<\/a> [esp. \u00abDos son mejores que uno\u2026. Un cord\u00f3n de tres no se rompe pronto\u00bb]). Ninguno de los dos tiene clara o necesariamente que ver con nuestro tema.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Rut, Ester, Lamentaciones<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y sexo en Rut.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio por levirato<\/strong>. El rasgo m\u00e1s distintivo de nuestro tema dentro del libro de Rut es, por supuesto, su ejemplar de matrimonio levirato. La pr\u00e1ctica se ordena en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt25.5-10\">Deuteronomio 25:5-10<\/a> y es conocida en otros lugares del antiguo Cercano Oriente. La propia ley impone cierta penultimidad al matrimonio, ya que ordena lo que en otros lugares est\u00e1 prohibido -el matrimonio y las relaciones sexuales entre un hombre y la mujer de su hermano-, estipulando as\u00ed un valor superior a la conservaci\u00f3n del \u00abnombre en Israel\u00bb del hermano muerto. Sin embargo, aunque el principio subyacente a la ley deuteron\u00f3mica est\u00e1 ciertamente presente en Rut (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Rt4.5\">Rut 4:5<\/a>), hay notables diferencias en los detalles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt25.5-10\">Deuteronomio 25:5-10<\/a> prev\u00e9 la negativa a realizar el levirato, pero se trata de una verg\u00fcenza p\u00fablica, que se completa con la retirada de la sandalia y el escupitajo en la cara, ambos realizados por la viuda. En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru4\">Rut 4<\/a>, la negativa se describe como una decisi\u00f3n comercial directa, sin necesidad de avergonzarse (y Rut ni siquiera est\u00e1 presente). Adem\u00e1s, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru4\">Rut 4<\/a>, el inter\u00e9s deuteron\u00f3mico en la preservaci\u00f3n del nombre del muerto se funde con la necesidad de mantener en la familia las porciones asignadas de la tierra prometida, seg\u00fan lo dispuesto en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lv25.25\">Lev\u00edtico 25:25<\/a>. Estas discrepancias han provocado muchas cr\u00edticas entre los autores. Estas discrepancias han provocado un gran debate entre los eruditos, especialmente sobre la variedad de g\u00e9neros y la dataci\u00f3n de las porciones relevantes de Lev\u00edtico, Deuteronomio y Rut. Al final, tanto si se lee Rut como historia o como ficci\u00f3n hist\u00f3rica posterior, el autor espera claramente que el lector reconozca la verosimilitud en la narraci\u00f3n de la pr\u00e1ctica del libro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y sexo en Ester.<\/strong> Con el libro de Ester nos enfrentamos a muchas de las mismas cuestiones que en el <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps45\">Salmo 45<\/a>, s\u00f3lo que m\u00e1s: los matrimonios del libro no son meramente reales, sino persas. De hecho, en opini\u00f3n de muchos eruditos, la naturaleza del libro como una \u00abfarsa c\u00f3mica para una fiesta carnavalesca [Purim] \u2026 con su mal gusto y su humor de bofetadas\u00bb, de tal manera que \u00abnada de lo que ocurre en la historia es realista\u00bb, pone en duda el valor hist\u00f3rico de cualquier detalle de importancia con respecto a nuestro tema (as\u00ed Berl\u00edn, 1623). (As\u00ed, por ejemplo, el proceso de selecci\u00f3n de la reina persa es totalmente contrario a lo que se conoce, tanto en cuanto a la elegibilidad como al proceso). Aun as\u00ed, el libro s\u00f3lo fue objeto de debate rab\u00ednico sobre su canonicidad junto con el Cantar de los Cantares: adem\u00e1s de que el libro ni siquiera menciona a Dios, la hero\u00edna jud\u00eda est\u00e1 casada con un no jud\u00edo en el mismo per\u00edodo de Esdras y Nehem\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, en muchos sentidos, el tratamiento m\u00e1s interesante del matrimonio y el sexo en el libro no tiene nada que ver con la reina Ester. Se trata m\u00e1s bien de los acontecimientos que condujeron a su elecci\u00f3n: la negativa de la reina *Vashti a comparecer por orden del rey ebrio y sus nobles (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Es1.10-12\">Ester 1:10-12<\/a>). Algunos han especulado con que la orden del rey era que la reina apareciera \u00abllevando una diadema real [y nada m\u00e1s]\u00bb (as\u00ed lo dicen los *Targumim y el Talmud), de modo que la negativa de la reina en realidad le est\u00e1 protegiendo de su propia peor expresi\u00f3n de sexualidad. Pero el verdadero problema, al menos dentro del mundo narrativo del libro, es que \u00abel comportamiento de la reina har\u00e1 que todas las mujeres desprecien a sus maridos\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Es1.17\">Ester 1:17<\/a>). As\u00ed, al menos el libro ilustra la delgada l\u00ednea que separa los roles de g\u00e9nero y, por as\u00ed decirlo, el abuso desnudo de poder (cf. el ejemplo mucho m\u00e1s atroz de Amn\u00f3n y Tamar [<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Sa13\">2 Sam 13<\/a>]). Puede que la reina Vasti pierda su corona, pero es el rey Ahasuero quien emerge como pe\u00f3n castrado en una matriz social inflexible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio, sexo y relaciones interpersonales m\u00e1s all\u00e1 de ambos<\/strong>. El matrimonio por levirato no es la \u00fanica fuente de tensi\u00f3n en Rut en torno a la ultimidad de la relaci\u00f3n matrimonial dentro del orden social. Ya en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru1\">Rut 1<\/a>, tanto Rut como Orfa deben luchar con la realidad (su precaria situaci\u00f3n como viudas, que pronto se encontrar\u00e1n en tierra extranjera) frente a su amor por *Noem\u00ed como concomitante de su condici\u00f3n de madre de sus difuntos maridos. Muchos estudiosos han se\u00f1alado que, de hecho, aparte de los maridos, la relaci\u00f3n entre Noem\u00ed y Rut es la clave del libro (algunos incluso especulan con que entre ellas se desarroll\u00f3 una relaci\u00f3n l\u00e9sbica [v\u00e9ase Haffner, 34], aunque parece haber pocas pruebas m\u00e1s all\u00e1 del uso de \u00abcleave\u00bb en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru1.14\">Rut 1:14<\/a> [cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.24\">Gn 2:24]<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De lo que no cabe duda es de que es Noem\u00ed quien, con su astuto sentido de la psique masculina, propicia la uni\u00f3n de Rut con Booz y el alivio para ambas mujeres de su insostenible situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Puede que el primer encuentro de Rut con Booz se produjera por \u00abcasualidad\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru2.4\">Rut 2:4<\/a> [lo m\u00e1s cerca que se llega en el libro de una intervenci\u00f3n divina manifiesta]), pero Noem\u00ed no tarda en ver las posibilidades, y es ella quien arregla que Rut se quede a solas con Booz en la era. Se ha debatido mucho sobre si el plan de Noem\u00ed implica o no una seducci\u00f3n manifiesta (la cuesti\u00f3n depende en gran medida de c\u00f3mo se interprete \u00abpies\u00bb en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru3.4\">Rut 3:4<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru3.7-8\">7-8<\/a> [v\u00e9ase Campbell, 121, 131-32]). Lo m\u00e1s probable es que el narrador est\u00e9 siendo deliberadamente opaco al respecto (o \u00absugerente\u00bb, en el sentido neutro del t\u00e9rmino). En cualquier caso, el encuentro a primera hora de la ma\u00f1ana conduce con suficiente rapidez a un regalo literal de semillas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru3.15\">Rut 3:15<\/a>), al que seguir\u00e1, tan pronto como sea legalmente posible, una semilla humana y un embarazo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ru4.13\">Rut 4:13<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro de Rut, por tanto, a\u00f1ade un giro hist\u00f3rico distintivo al debate b\u00edblico sobre el matrimonio y el sexo (a trav\u00e9s del levirato), pero tambi\u00e9n presenta recordatorios intemporales del inevitable entrelazamiento de ambos en un tejido social con ataduras que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de los dos individuos implicados. (De hecho, algunos eruditos creen que el libro fue una composici\u00f3n postex\u00edlica dirigida contra el movimiento exclusivista que inclu\u00eda la disoluci\u00f3n de los matrimonios exog\u00e1micos bajo el liderazgo de Esdras y Nehem\u00edas [cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ezr9\">Esdras 9<\/a>&#8211;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ezr10\">10<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ne13.1-3\">Neh 13:1-3<\/a>] al situar a una mujer moabita claramente en el linaje del venerado rey David).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y sexo en Lamentaciones.<\/strong> Dada su tem\u00e1tica, no es de extra\u00f1ar que, salvo una excepci\u00f3n, cualquier menci\u00f3n al matrimonio o al sexo en Lamentaciones sea figurativa. Ya sea por s\u00edmil (\u00abcomo una viuda\u00bb [<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/La1.1\">Lam 1:1<\/a>]) o por met\u00e1fora (\u00abJerusal\u00e9n se ha convertido entre ellos en algo inmundo [lit., &#8216;una mujer menstruando&#8217;]\u00bb [<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/La1.17\">Lam 1:17]<\/a>), la ciudad ca\u00edda es descrita como desprovista de marido (para la \u00abgran inversi\u00f3n\u00bb de esta imagen, v\u00e9ase <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is62.4\">Is 62:4<\/a>) y como ritualmente impura -un s\u00edmbolo de su depravaci\u00f3n moral (cf. el uso prof\u00e9tico del adulterio como met\u00e1fora de la apostas\u00eda\/idolatr\u00eda). La \u00fanica referencia literal es a las m\u00faltiples violaciones que se produjeron durante la conquista de Jerusal\u00e9n y Jud\u00e1 (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/La5.11\">Lam 5:11<\/a>). Sin embargo, incluso en este caso, uno sospecha que el autor simplemente est\u00e1 ampliando la met\u00e1fora prof\u00e9tica: del mismo modo que Israel fue culpable de adulterio tanto literalmente (como en los incidentes del becerro de oro [<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex32.6\">\u00c9x 32:6<\/a>] y Baal-Peor [<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Nu25.1\">N\u00fam 25:1<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Nu25.8\">8<\/a>]) y en sentido figurado (al violar su pacto \u00abmatrimonial\u00bb con Dios), tambi\u00e9n es violada, literalmente, en las horribles experiencias de las mujeres durante la ca\u00edda de la ciudad y la tierra, y en sentido figurado, al ser violada la integridad de la tierra y su pueblo a voluntad por sus enemigos (para lo que algunos han denominado una b\u00fasqueda \u00abpornogr\u00e1fica\u00bb de una l\u00ednea de pensamiento similar, cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eze16.35-42\">Ez 16:35-42<\/a>). (Una nota final: <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/La4.6\">Lam 4:6<\/a> tambi\u00e9n compara la culpa del pueblo de Dios con la de Sodoma, pero a pesar de las suposiciones inherentes al t\u00e9rmino jur\u00eddico ingl\u00e9s \u00absodomy\u00bb, este texto no especifica la naturaleza de la maldad de la ciudad).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Cantar de los Cantares:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo que est\u00e1 claro en el Cantar de los Cantares<\/strong>. En lo que respecta a nuestro tema, el Cantar de los Cantares proporciona media hogaza, pero eso s\u00ed, en abundancia: es dif\u00edcil encontrar algo que no est\u00e9 relacionado de alg\u00fan modo con el sexo, pero el matrimonio se menciona, como mucho, de forma oblicua, ya que el hombre se dirige a la mujer como kall\u00e2 (\u00abnovia\u00bb) en Cantar de los <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/So4.8-12\">Cantares 4:8-12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/So5.1\">5:1<\/a> (y algunos argumentar\u00edan que \u00abnovia\u00bb no debe tomarse m\u00e1s literalmente que el a menudo acompa\u00f1ante \u00abhermana\u00bb; v\u00e9ase Murphy, 156). La escasa menci\u00f3n del matrimonio es una cuesti\u00f3n seria con la que debemos lidiar, pero desde el principio podemos afirmar dos puntos sobre la base de este libro. En primer lugar, el Cantar de los Cantares es la refutaci\u00f3n definitiva que hace la Biblia de cualquier depreciaci\u00f3n plat\u00f3nica o gn\u00f3stica del cuerpo material en general o de la sexualidad en particular; dicho de otro modo, no hay pecado inherente al sexo. En segundo lugar, el Cantar de los Cantares afirma (s\u00ed, celebra) la expresi\u00f3n sexual como expresi\u00f3n de amor y gozo por derecho propio y no como mero medio instrumental para el fin de la procreaci\u00f3n (al ritmo de numerosos padres de la Iglesia). M\u00e1s all\u00e1 de estos dos puntos, hay poco que sea evidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Cantar de los Cantares como \u00abcerradura de la que se ha perdido la llave\u00bb (Saadia Gaon).<\/strong> Parte del problema es que el libro es notoriamente dif\u00edcil de seguir. Los esfuerzos por interpretarlo como un drama o una liturgia han aumentado y disminuido entre los eruditos; la mayor\u00eda de los comentarios acad\u00e9micos se inclinan ahora por considerar el libro como una colecci\u00f3n de poemas de amor. (En los \u00faltimos treinta a\u00f1os se ha producido una verdadera explosi\u00f3n de comentarios sobre el Cantar de los Cantares. La historia de la erudici\u00f3n est\u00e1 bien resumida por Pope, y m\u00e1s recientemente por Longman y por Hess).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, \u00bfqu\u00e9 pensar de este trozo de erotismo no digerido en medio del canon? Como es bien sabido, tanto jud\u00edos como cristianos se han refugiado a menudo en la alegor\u00eda, incluso cuando se opon\u00edan rotundamente a esta pr\u00e1ctica. Los m\u00edsticos de ambas religiones, en particular, han meditado sobre el Cantar de los Cantares como una entrada a la comprensi\u00f3n de la comuni\u00f3n del alma individual con Dios o de la comunidad de los elegidos, ya sea Israel o la Iglesia, con Dios (o, para los cristianos, con Cristo, el esposo). Como ocurre con cierta m\u00fasica cristiana contempor\u00e1nea, si uno desconoce el contexto, a menudo podr\u00eda tomar sus palabras como audazmente er\u00f3ticas, incluso sensuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s recientemente, estudiosos de dentro y fuera de las comunidades religiosas han tratado de dar sentido al Cantar de los Cantares desde un punto de vista literal. A menudo se cita la semejanza de las descripciones f\u00edsicas que los amantes se hacen el uno al otro con el \u00e1rabe wa\u1e63f. Los estudiosos feministas han destacado el papel proactivo de la mujer, cuyas palabras predominan (Brenner, 185-88). En contraste con los Salmos y la literatura sapiencial examinada anteriormente, este libro es cualquier cosa menos androc\u00e9ntrico (aunque v\u00e9ase Exum, 27-29). Pero el Sitz im Leben general de la obra sigue siendo elusivo, con propuestas de todo tipo, desde bodas (Or\u00edgenes) a funerales (Pope), desde borracheras (b. Sanh. 101a) a la simple celebraci\u00f3n del amor humano (Falk; Murphy; Davis; Longman; Hess).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Clave can\u00f3nica del Cantar de los Cantares<\/strong>. Independientemente de sus or\u00edgenes, quienes leen el Cantar de los Cantares desde una comunidad de fe jud\u00eda o cristiana deben abordarlo como Escritura. Para ello, una trayectoria especialmente prometedora es la sugerida por P. Trible, quien sostiene que el Cantar de los Cantares sirve, al menos en su contexto can\u00f3nico, como comentario sobre <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2\">G\u00e9nesis 2<\/a>&#8211;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge3\">3<\/a>, describiendo c\u00f3mo quer\u00eda Dios que fuera el sexo antes de la ca\u00edda (Trible, 47). Le\u00eddo de este modo, el Cantar de los Cantares es particularmente explicativo de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.18-25\">G\u00e9nesis 2:18-25<\/a>, culminando, por as\u00ed decirlo, con \u00abLos dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no sent\u00edan verg\u00fcenza\u00bb (NJPS).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como suele ocurrir en ex\u00e9gesis, el contexto lo es todo. Si se acepta, la lectura de Trible supera la (a lo sumo) escasa menci\u00f3n del matrimonio en el Cantar de los Cantares al situar toda la obra dentro de la umbra proyectada por su texto de referencia en el G\u00e9nesis. Adem\u00e1s, se puede argumentar que tal lectura resuelve el eterno debate entre las lecturas literal y figurada del libro con un rotundo \u00abs\u00ed\u00bb o \u00abambos\/y\u00bb: al igual que la descripci\u00f3n que hacen los profetas de la idolatr\u00eda de Israel como adulterio funcionaba tanto en el nivel literal como en el figurado, as\u00ed tambi\u00e9n el Cantar de los Cantares se sit\u00faa en el nivel literal y figurado), as\u00ed tambi\u00e9n el Cantar de los Cantares ofrece la imagen inversa, positiva, tanto del amor humano literal como del amor de, con y dentro de lo divino que uno puede considerar por fe como la fuente del amor humano, pero que los humanos s\u00f3lo pueden comprender por figura y extrapolaci\u00f3n del amor que pueden conocer \u00edntimamente entre ellos. Los cristianos de al menos algunas tradiciones ver\u00e1n aqu\u00ed una dimensi\u00f3n sacramental en el matrimonio y el sexo; jud\u00edos y cristianos juntos pueden sostener que el Cantar de los Cantares describe un jard\u00edn que, como el Ed\u00e9n, tiene l\u00edmites. (Para una exposici\u00f3n desarrollada y formulada independientemente en esta misma l\u00ednea, v\u00e9ase Longman, 58-70.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"matrimonio-divorcio-en-los-profetas-biblicos\">Matrimonio &amp; Divorcio en los Profetas B\u00edblicos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los profetas no se proponen describir pr\u00e1cticas e instituciones como el matrimonio y el divorcio para su p\u00fablico. <strong>En cambio, abordan el matrimonio y el divorcio en Israel como realidades sociales y como met\u00e1fora de la relaci\u00f3n entre Yahv\u00e9 e Israel<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez44.22\">J. J. Pilch<\/a> afirma que el hebreo no tiene una sola palabra inequ\u00edvoca para \u00abmatrimonio\u00bb (el verbo b\u02bfl se traduce en algunas versiones como \u00abcasarse\u00bb, pero otras lo traducen como \u00abser[venir] marido\u00bb). El matrimonio se expresa en los profetas con un lenguaje similar al del Pentateuco: lq\u1e25 (\u00abtomar\u00bb una mujer\/esposa <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eze44.22\">Ez 44:22<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge19.14\">Gn 19:14<\/a>), b\u02bfl (\u00abcasarse, b\u1eb9venir][\u00f1b] se\u00f1or\u00bb <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is54.1\">Is 54:1<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is62.4\">62:4<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is62.5\">5<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge20.3\">Gn 20:3<\/a>), ntn (\u00abdar\u00bb una mujer\/esposa <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jer29.6\">Jer 29:6<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dan11.7\">Dan 11:7<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex2.21\">Ex 2:21<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-18.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"571\" height=\"369\" data-attachment-id=\"45157\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/imagen-18-4\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-18.png\" data-orig-size=\"571,369\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-18\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-18.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-18.png?resize=571%2C369&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45157\" style=\"width:376px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u05d0\u05b4\u05e9\u05b8\u05bc\u05c1\u05d4<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hebreo tambi\u00e9n carece de un \u00fanico t\u00e9rmino inequ\u00edvoco para \u00abesposa\u00bb. La palabra \u05d0\u05b4\u05e9\u05b8\u05bc\u05c1\u05d4 \u02bei\u0161\u0161\u00e2 puede significar \u00abmujer\u00bb, \u00abesposa\u00bb o \u00abanimal hembra\u00bb. La palabra \u02bei\u0161\u0161\u00e2 transmite \u00abesposa\u00bb cuando se combina con ciertas palabras o cuando se sit\u00faa en el contexto de ciertas descripciones sociales mencionadas en los p\u00e1rrafos adjuntos. \u00abEsposa\u00bb se transmite en los profetas con un lenguaje similar al del Pentateuco: esposa abandonada (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is54.6\">Is 54,6<\/a>), esposa de la juventud (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr3.1\">Jr 3,1<\/a>), esposa de un pr\u00f3jimo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr5.8\">Jr 5,8<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex20.17\">\u00c9x 20,17<\/a>), toma esposa (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr16.2\">Jr 16,2<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge24.7\">Gn 24,7<\/a>), esposa ad\u00faltera (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eze16.32\">Ez 16,32<\/a>), esposa m\u00eda (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eze24.18\">Ez 24,18<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge20.11\">Gn 20,11<\/a>), esposa de tu alianza (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mal2.14\">Mal 2,14<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ausencia de t\u00e9rminos t\u00e9cnicos inequ\u00edvocos para \u00abmatrimonio\u00bb y \u00abesposa\u00bb no sugiere, sin embargo, que la instituci\u00f3n o la pr\u00e1ctica del matrimonio no existieran. Tampoco implica que no hubiera forma de hablar espec\u00edficamente de matrimonio, esposas o maridos. El hebreo posee muchos t\u00e9rminos que reflejan la pr\u00e1ctica del matrimonio: \u00abmarido\u00bb, \u00abconcubina\u00bb, \u00abyerno\u00bb, \u00abnuera\u00bb, \u00absuegro\u00bb y \u00absuegra\u00bb. Tambi\u00e9n posee muchos t\u00e9rminos que denotan lo que ocurre cuando se viola o rompe el matrimonio: \u00abadulterio\u00bb, \u00absentencia de divorcio\u00bb y \u00abprostituci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio es una instituci\u00f3n importante en el antiguo Israel. Isa\u00edas, Jerem\u00edas, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Zacar\u00edas y Malaqu\u00edas tratan del matrimonio de alguna forma o manera. Nos ser\u00eda \u00fatil saber c\u00f3mo se celebraba una boda, c\u00f3mo se viv\u00eda habitualmente el matrimonio y c\u00f3mo se resolv\u00eda el divorcio, pero <strong>ninguno de los profetas ofrece descripciones espec\u00edficas<\/strong>. En su mayor parte, <strong>dan por sentado que su p\u00fablico conoce estas instituciones y pr\u00e1cticas. Los profetas abordan tanto el matrimonio como el divorcio como pr\u00e1cticas que hay que tratar y como met\u00e1foras dise\u00f1adas para ilustrar la naturaleza sagrada de la relaci\u00f3n entre Israel y Yahv\u00e9<\/strong>. Los profetas s\u00f3lo ofrecen atisbos del matrimonio y el divorcio, por lo que, en el mejor de los casos, s\u00f3lo tenemos piezas de un rompecabezas mucho mayor. Est\u00e1 claro que el matrimonio en la \u00e9poca de los profetas comparte una semejanza familiar con las pr\u00e1cticas descritas a lo largo del resto del AT.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece que algunos de los usos figurativos del matrimonio revelan las pr\u00e1cticas y convenciones reales del matrimonio. Como ya se ha se\u00f1alado, no es f\u00e1cil discernir cu\u00e1ndo es as\u00ed, pero los siguientes parecen darnos vislumbres del matrimonio en tiempos de los profetas. No es de extra\u00f1ar que las bodas fueran acontecimientos memorables en los que tanto el novio como la novia se vest\u00edan para la ocasi\u00f3n. <strong>El novio se adornaba con guirnaldas y la novia con ropas y joyas especiales<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is61.10\">Is 61:10<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je2.32\">Jer 2:32<\/a>). <strong>La boda deb\u00eda ser un momento de regocijo<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is62.5\">Is 62:5<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je25.10\">Jer 25:10<\/a>), <strong>cantos<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je33.11\">Jer 33:11<\/a>) y <strong>adoraci\u00f3n al Se\u00f1or<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je33.11\">Jer 33:11<\/a>). <strong>La novia era conocida por su devoci\u00f3n<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je2.2\">Jer 2:2<\/a>). <strong>Una boda era un momento de alegr\u00eda para la comunidad, y la ausencia de este acontecimiento comunitario se har\u00eda sentir<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je7.34\">Jer 7:34<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 claro que <strong>la solter\u00eda de cualquier estado para una mujer no era vista ni vivida como un beneficio<\/strong>. Tanto Isa\u00edas como Jerem\u00edas recuerdan y suplican al pueblo que defienda a las viudas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is1.7\">Is 1:7,23<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je7.6\">Jer 7:6<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je16.9\">16:9<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je22.3\">22:3<\/a>), ya que algunos ve\u00edan a las viudas como vulnerables y otros como presas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is10.2\">Is 10:2<\/a>). <strong>En tiempos peligrosos, parece que las mujeres prefer\u00edan un matrimonio pol\u00edgamo a la solter\u00eda<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is4.1\">Is 4:1<\/a>). Aunque el matrimonio ofrec\u00eda seguridad a la mujer, no la hac\u00eda invulnerable a la guerra y la conquista (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je6.11-12\">Jer 6:11-12<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je8.10\">8:10<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je14.6\">14:6<\/a>). El matrimonio pod\u00eda permanecer intacto en tiempos de guerra, pero las parejas pod\u00edan ir al exilio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je38.23\">Jer 38:23<\/a>). Como todas las guerras, la guerra y la conquista en tiempos de Jerem\u00edas multiplicaron el n\u00famero de viudas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je15.8\">Jer 15:8<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je18.21\">18:21<\/a>). Las esposas de la \u00e9poca de Jerem\u00edas sufr\u00edan hambre, peste y guerra, lo que significaba que sus hijos eran vulnerables al sufrimiento y a una muerte prematura. Sin embargo, las esposas no eran meras receptoras pasivas de lo que les llegaba; a veces ellas tambi\u00e9n eran activas cometiendo cr\u00edmenes y adorando a otros dioses (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je44.9\">Jer 44:9, 15<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Curiosamente, Jerem\u00edas dice al pueblo que vea que el exilio no acabar\u00e1 con la naci\u00f3n, por lo que anima a los exiliados a casarse, a tomar mujeres para sus hijos y a dar a sus hijas por esposas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je29.6\">Jr 29:6<\/a>). Deben establecerse all\u00ed y hacer crecer sus familias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se nos habla del estado civil de cuatro de los profetas. <strong>Isa\u00edas estaba casado con una profetisa, con la que tuvo hijos<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is7.3\">Isa\u00edas 7:3<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is8.3\">Isa\u00edas 8:3<\/a>). <strong>El Se\u00f1or orden\u00f3 a Jerem\u00edas que no tomara esposa ni tuviera hijos<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr16.2\">Jerem\u00edas 16:2<\/a>). <strong>A Ezequiel se le dice que su mujer va a morir, y que no debe hacer duelo<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez24.16\">Ezequiel 24:16<\/a>) (D. Lipton adopta una postura minoritaria y cree que a Ezequiel no se le prohibi\u00f3 hacer duelo por ella despu\u00e9s de su muerte, sino que deb\u00eda abstenerse de hacer peticiones en su nombre antes de su muerte). <strong>A Oseas se le ordena casarse con una mujer prostituta<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Os1.2\">Oseas 1:2<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La infidelidad era practicada por los maridos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr5.8\">Jerem\u00edas 5:8<\/a>) y por las esposas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr3.20\">Jerem\u00edas 3:20<\/a>). La pr\u00e1ctica del adulterio era lo suficientemente frecuente como para figurar en varias listas de reprimendas prof\u00e9ticas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr7.9\">Jerem\u00edas 7:9<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr23.10\">Jerem\u00edas 23:10<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr23.14\">14<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr29.23\">Jerem\u00edas 29:23<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los profetas retoman el lenguaje del divorcio tal como se utiliza en la Tor\u00e1. Ezequiel utiliza la misma terminolog\u00eda para el divorcio que aparece en Lev\u00edtico y N\u00fameros: gr\u0161, que a menudo significa \u00abexpulsar\u00bb. Isa\u00edas, Jerem\u00edas y Malaqu\u00edas utilizan el lenguaje del Deuteronomio: \u0161l\u1e25, que a menudo significa \u00abexpulsar\u00bb. Aunque es posible que las dos palabras se refieran a pr\u00e1cticas diferentes, es m\u00e1s probable que las palabras sean simplemente t\u00e9rminos diferentes utilizados por cada comunidad en Israel (con Lev\u00edtico y N\u00fameros refiri\u00e9ndose a la comunidad sacerdotal y Deuteronomio refiri\u00e9ndose a la comunidad en general).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La discusi\u00f3n de Ezequiel sobre el divorcio se centra en las cualificaciones de un sacerdote lev\u00edtico al que se le permite servir en el futuro santuario. Se hace eco de las palabras del Lev\u00edtico al abordar la vida y las pr\u00e1cticas de los sacerdotes levitas. A un sacerdote lev\u00edtico no se le permite tomar a una mujer divorciada (g\u0115r\u00fb\u0161\u00e2) como esposa y ser elegible para el servicio en el santuario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mal2.14-16\">Malaqu\u00edas 2:14-16<\/a> o\u00edmos a Yahv\u00e9 dejar claro que odia el divorcio<\/strong> (en particular odia el divorcio de jud\u00edas de jud\u00edas). En cambio, espera fidelidad a la esposa de la juventud. Parece que en Malaqu\u00edas el divorcio en s\u00ed puede ser un acto de infidelidad (para una opini\u00f3n alternativa, M. Zehner sostiene que este pasaje est\u00e1 relacionado con <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mal2.10-12\">Malaqu\u00edas 2:10-12<\/a>, y que Malaqu\u00edas se dirige m\u00e1s espec\u00edficamente a la \u00e9poca y la situaci\u00f3n de Esdras y Nehem\u00edas, donde los hombres israelitas se divorciaban de su primera esposa, jud\u00eda, y se casaban con mujeres extranjeras). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s del Deuteronomio, <strong>Malaqu\u00edas tambi\u00e9n parece argumentar que el pueblo de Israel debe defender el matrimonio como un don de Dios en la creaci\u00f3n<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge1.27\">Gn 1:27<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn2.22-24\">2:22-24<\/a>) (Perdue). Isa\u00edas y Jerem\u00edas tambi\u00e9n hablan de la pr\u00e1ctica del divorcio recogida en Deuteronomio. En Deuteronomio <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt24.1-4\">24:1-4<\/a> aprendemos que si un hombre est\u00e1 disgustado con la mujer que toma en matrimonio, puede escribirle un certificado de divorcio, pon\u00e9rselo en la mano y enviarla. Isa\u00edas habla de la pr\u00e1ctica de utilizar un acta de divorcio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is50.1\">Is 50:1<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque Jerem\u00edas utiliza el mismo t\u00e9rmino que Isa\u00edas para referirse a una sentencia de divorcio, Jerem\u00edas tiene una descripci\u00f3n m\u00e1s completa que es paralela a la de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt24.1-4\">Deuteronomio 24:1-4<\/a>. En Jerem\u00edas <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jer3.1\">3:1<\/a> un hombre despide a su mujer; un poco m\u00e1s tarde, en Jerem\u00edas <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jer3.8\">3:8<\/a>, Yahv\u00e9 le dice a Jerem\u00edas que le dio a Israel un certificado de divorcio por su infidelidad. Este documento legal, o \u00abrenuncia\u00bb (como lo llama P. J. Scalise), funciona como prueba del divorcio para las mujeres divorciadas. Malaqu\u00edas nos dice que Yahv\u00e9 odia el divorcio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mal2.16\">Mal 2:16<\/a>), pero observamos que Yahv\u00e9 habla de \u00abdivorciar\u00bb a Israel (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je3.8\">Jer 3:8<\/a>) y a Jud\u00e1 (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is50.1\">Is 50:1<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consonancia con lo anterior, cabe se\u00f1alar que Ezequiel y Oseas han sido considerados \u00abpornoprofetas\u00bb por algunos estudiosos feministas. Aunque estos textos de las Escrituras han sido tradicionalmente aceptados, muchas eruditas feministas se han esforzado por mostrarlos como objetables (Weems y Brenner se encuentran entre las eruditas que representan esta postura). Day afirma que tanto los eruditos tradicionales como los feministas coinciden err\u00f3neamente en que las descripciones del trato a las mujeres en Ezequiel y Oseas se basan en pr\u00e1cticas reales del antiguo Cercano Oriente. Sin embargo, Day ofrece una lectura correctiva que parte de la base de que, puesto que Ezequiel utiliza ampliamente la met\u00e1fora, no hay necesidad de suponer que estas pr\u00e1cticas descritas ocurrieran realmente. Tampoco hay mucho apoyo en la literatura del antiguo Cercano Oriente que indique que se trataba de pr\u00e1cticas reales. Carroll R. se une a Day para ofrecer una \u00fatil cr\u00edtica de tales lecturas. Tanto Day como Carroll R. dejan claro que lo que suponemos sobre las pr\u00e1cticas afecta profundamente a nuestras lecturas de los profetas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Isa\u00edas: <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen de la novia en Isa\u00edas funciona como mensaje de esperanza para el pueblo de Dios. Esto se ve en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is49.18\">Isa\u00edas 49:18<\/a>, donde la imagen deja claro que los d\u00edas de devastaci\u00f3n se convertir\u00e1n en d\u00edas de bendici\u00f3n, y en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is60\">Isa\u00edas 60<\/a>, con la imagen de una novia a la que su marido viste suntuosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is50\">Isa\u00edas 50<\/a>, Isa\u00edas afirma que Yahv\u00e9 ha sido fiel, pero Israel no. En este cap\u00edtulo Yahv\u00e9 hace la pregunta: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu carta de divorcio?\u00bb. La pregunta deber\u00eda suscitar la respuesta \u00abNo existe\u00bb, ya que Yahv\u00e9 no los abandon\u00f3 ni los despidi\u00f3, sino que cosecharon las consecuencias de sus pecados. Israel ha sido infiel. Sin embargo, a pesar de todo, Yahv\u00e9 sigue volviendo fielmente a por ellos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is50.2\">Is 50:2<\/a>), y ellos no responden a sus insinuaciones. Sin embargo, en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is54\">Isa\u00edas 54<\/a> vemos lo contrario. Aqu\u00ed es Yahv\u00e9 quien abandon\u00f3 a Israel durante un tiempo, de modo que qued\u00f3 como una viuda, pero ahora ha vuelto. Reunir\u00e1 a Israel, que es como una esposa abandonada, y le dar\u00e1 amor eterno. Las met\u00e1foras no est\u00e1n reificadas ni fijadas, sino que el autor se siente libre para moverse con ellas en distintas direcciones.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Jerem\u00edas: <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jerem\u00edas se siente libre para identificar a Jud\u00e1 como una ramera (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr%202:20\">Jr 2:20<\/a>), una novia incompetente (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr%202:32\">Jr 2:32<\/a>), una esposa descarriada (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr%202:33\">Jr 2:33<\/a>) y una mujer opresora y asesina (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr%202:34\">Jr 2:34<\/a>). En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr%203\">Jerem\u00edas 3<\/a> las met\u00e1foras cambian a lo largo del cap\u00edtulo. Jud\u00e1 es una novia descarriada que act\u00faa como una puta asertiva, pero intenta volver a Yahv\u00e9 como una hija que pide a su padre que la acepte de nuevo. Yahv\u00e9 se da cuenta de la falta de sinceridad de Israel y afirma que la falsa hermana Jud\u00e1 deber\u00eda haber aprendido la lecci\u00f3n de la experiencia de la d\u00edscola hermana Israel. Israel se vuelve menos culpable cuando se ve a la luz de las acciones de Jud\u00e1, por lo que se le dice al profeta que ofrezca una invitaci\u00f3n al norte (donde vive el remanente de Israel) para que regrese a Yahv\u00e9. En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr%2031:32\">Jerem\u00edas 31:32<\/a> Yahv\u00e9, despu\u00e9s de ofrecer una gran esperanza, les recuerda que, aunque rompieron su pacto con \u00e9l como esposo, har\u00e1 un nuevo pacto con ellos.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Ezequiel:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como ya se ha dicho, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eze16.23\">Ezequiel 16;23<\/a> han generado una gran controversia entre los lectores, los comentaristas y la Iglesia. En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eze16\">Ezequiel 16<\/a> Yahv\u00e9 habla de Jerusal\u00e9n como de una mujer a la que ha tomado por esposa. Resulta que ella le es infiel gratuitamente. Yahv\u00e9 describe con v\u00edvidas met\u00e1foras sexuales c\u00f3mo ser\u00e1 castigada. En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eze23\">Ezequiel 23<\/a> la palabra del Se\u00f1or habla de que Yahv\u00e9 tiene dos esposas, Oholah (Israel) y Oholibah (Jud\u00e1), ambas infieles. Oholah fue infiel primero. Fue entregada a sus amantes (Asiria), que descubrieron su desnudez y la mataron. Oholibah tuvo la oportunidad de aprender de la muerte de su hermana, pero en lugar de ello se corrompi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. De nuevo Ezequiel utiliza v\u00edvidas met\u00e1foras sexuales para describir c\u00f3mo ser\u00e1 castigada esta esposa de Yahv\u00e9. Weems y Brenner son representativos de los eruditos que toman estas descripciones como prueba de una sociedad patriarcal abusiva y mis\u00f3gina. Tanto Day como Carroll R. sostienen que la met\u00e1fora se centra en la relaci\u00f3n entre Israel y Yahv\u00e9. Si adoptamos la postura de Day, encontramos que los textos son poderosas piezas metaf\u00f3ricas que apuntan a la destrucci\u00f3n inminente de un pueblo que ha sido infiel a su pacto con Yahv\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Oseas:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Han surgido varias preguntas sobre la relaci\u00f3n entre <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho1\">Oseas 1<\/a>&#8211;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho2\">2<\/a>, narrado en tercera persona, y <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho3\">Oseas 3<\/a>, narrado en primera persona. Estas cuestiones se refieren a la cronolog\u00eda de los acontecimientos, la identidad de la mujer, el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la esposa de Oseas y la llamada de Oseas. \u00bfLa mujer de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho3\">Oseas 3<\/a> es Gomer u otra esposa? \u00bfLos relatos de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho1\">Oseas 1<\/a> y <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho3\">Oseas 3<\/a> ofrecen relatos paralelos de la historia matrimonial de Oseas o relatos que se complementan? \u00bfSe trata de relatos hist\u00f3ricos referenciales, o son figurativos? \u00bfSab\u00eda Oseas que Gomer era una prostituta antes de casarse con ella, o lo descubri\u00f3 despu\u00e9s de hacerlo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">J. A. Dearman, con referencia a H. H. Rowley, sostiene que una lectura sencilla muestra que la mujer de los tres cap\u00edtulos es Gomer, que las historias se complementan entre s\u00ed y que se cuentan de forma cronol\u00f3gica. Aunque reconoce la posibilidad de que la orden de \u00abcasarse con una ramera\u00bb sea una visi\u00f3n retrospectiva del profeta, Dearman argumenta de nuevo que la lectura simple de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho1\">Oseas 1<\/a> supone la obediencia de Oseas a las \u00f3rdenes de Yahv\u00e9. El llamamiento de Oseas es casarse con una mujer prostituida y tener hijos prostituidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los nombres de los hijos nos hacen preguntarnos si los hijos son realmente de Oseas o son el resultado de la infidelidad de Gomer. En <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho2\">Oseas 2<\/a> parece que Oseas es un marido violado que quiere descargar su ira contra su mujer, pero luego nos damos cuenta de que es Yahv\u00e9 el violado (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho2.8\">Os 2:8<\/a>). Es en este punto donde ya no estamos seguros de cu\u00e1nto acceso o claridad tenemos al Oseas hist\u00f3rico. D. J. A. Clines se\u00f1ala que Yahv\u00e9 hace una amenaza (Os <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho2.3-5\">2:3-5<\/a>), y luego la siguiente (Os <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho2.6-13\">2:6-13<\/a>), y luego las amenazas se vuelven vac\u00edas. Yahv\u00e9 cambia de rumbo y promete perseguirlos con amor (Os <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho2.14-23\">2:14-23<\/a>). <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ho3\">Oseas 3<\/a> nos ofrece un turbio vistazo a la vida de Oseas, pero incluso en este cap\u00edtulo el tema no es Oseas o su mujer, sino m\u00e1s bien Yahv\u00e9 disciplinando a Israel.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-matrimonio-en-los-evangelios\">El Matrimonio en los evangelios<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Es un dato hist\u00f3rico que Jes\u00fas nunca contrajo matrimonio, es decir, permaneci\u00f3 soltero frente a la costumbre generalizada entre los jud\u00edos y la creencia que proscrib\u00eda la solter\u00eda y exig\u00eda el matrimonio. <\/strong>A pesar esto, introduce con su predicaci\u00f3n y con su vida un nuevo ideal y concepto del matrimonio y, por ende, de la familia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un lado, lo revaloriza al restituirlo a su condici\u00f3n original. Cristo considera misi\u00f3n suya esta empresa frente a los fariseos. Su pensamiento es absolutamente claro. <strong>Es Dios quien crea al \u00abhombre\u00bb precisamente en cuanto \u00abpareja\u00bb, para que como var\u00f3n y hembra sean uno en el matrimonio.<\/strong> La apelaci\u00f3n farisea al repudio otorgado por Mois\u00e9s no le vale. Mois\u00e9s condescendi\u00f3, transigi\u00f3 ante sus corazones duros, \u00abpero al principio no fue as\u00ed\u00bb. <strong>La misi\u00f3n cristiana, que es novedad radical, incluye parad\u00f3jicamente como parte importante la vinculaci\u00f3n con el origen<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.3\">Mt. 19:3\u201310<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk10.2-12\">Mc. 10:2\u201312<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lk16.18\">Lc. 16:18<\/a>). En el plan original, var\u00f3n y hembra constituyen entre s\u00ed una uni\u00f3n m\u00e1s \u00edntima e inseparable que la que se tiene con el padre y la madre: \u00abpor eso dejar\u00e1 a su padre y a su madre y ser\u00e1n los dos una sola carne\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.5\">Mt. 19:5<\/a>); por tanto, \u00ablo que Dios uni\u00f3, el hombre no lo separe\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.6\">v. 6<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro, relativiza el matrimonio como estado obligatorio del hombre o la mujer. <strong>Jes\u00fas considera claramente el matrimonio como forma de vida de este mundo o siglo presente, destinado a dejar lugar al estado celestial<\/strong>, cuando \u00abni los hombres tomar\u00e1n mujeres ni las mujeres tomar\u00e1n marido, sino que ser\u00e1n como los \u00e1ngeles en el cielo\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt22.29\">Mt. 22:29<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk12.2\">Mc. 12:2)<\/a>. <strong>La importancia del matrimonio ha de considerarse secundaria de cara al Reino de Dios que se aproxima, de modo que habr\u00e1 hombres y mujeres que por causa del Reino de los Cielos renunciar\u00e1n voluntariamente a ello<\/strong> (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.11\">Mt. 19:11<\/a>); <strong>por otra parte, debido a las tribulaciones del \u00faltimo d\u00eda, conviene abstenerse de \u00e9l<\/strong> (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lk14.20\">Lc. 14:20<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lk17.27\">Lc. 17:27<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt24.28\">Mt. 24:28<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la estela dejada por Jes\u00fas, Pablo est\u00e1 de acuerdo en que el c\u00e9libe se halla menos implicado en los asuntos de esta vida y menos limitado por el deseo de complacer a su c\u00f3nyuge, de modo que puede as\u00ed consagrarse al servicio del Se\u00f1or sin distracciones de ning\u00fan tipo; pues el que se casa tiene que ocuparse de las cosas del mundo y c\u00f3mo agradar a su mujer (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Cor.7.32-35\">1 Cor. 7:32\u201335<\/a>). Con ello no se est\u00e1 colocando el celibato en un nivel m\u00e1s elevado en la escala de la santidad que el matrimonio. Cada uno tiene que discernir el llamamiento particular y el don personal que haya recibido del Se\u00f1or (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Cor.7.7\">1 Cor. 7:7<\/a>). Personalmente, el Ap\u00f3stol desear\u00eda que todos los hombres fueran como \u00e9l y que se ahorraran muchos dolores (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Cor.7.7-31\">1 Cor. 7:7, 26\u201331<\/a>); pero afirma que no hay mal alguno en el matrimonio, sino todo lo contrario (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Cor.7.27-39\">1 Cor. 7:27, 28, 36, 39<\/a>). Cada cual debe buscar la voluntad de Dios de manera individual (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Cor.7.7-9\">1 Cor. 7:7\u20139<\/a>). Si alguien se siente llamado al celibato, es que el Se\u00f1or se lo ha dado como don; su solter\u00eda podr\u00e1 quedar ricamente compensada, como en el caso del propio Pablo, con una gran familia espiritual (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Cor.4.14-15\">1 Cor. 4:14\u201315<\/a>). Pero si alguien cree que est\u00e1 llamado al matrimonio, es porque en tal estado glorificar\u00e1 verdaderamente a Dios, ya que no es solamente un pacto o acuerdo entre los contrayentes, sino que queda subsumido, como todas las dem\u00e1s realidades terrenales, en el misterio de Cristo y su Iglesia (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eph5.22-23\">Ef. 5:22\u201323<\/a>), de modo que la relaci\u00f3n conyugal debe estar regida por los mismos principios de respeto y amor que gobiernan las relaciones entre Cristo y su Iglesia (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Cor.7.3-4\">1 Cor. 7:3\u20134<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed deben entenderlo los conversos venidos de la gentilidad, cuyas costumbres chocaban con las doctrinas de un nuevo orden moral m\u00e1s elevado e igualitario. Frente a la anarqu\u00eda sexual de unos y el menosprecio de la uni\u00f3n conyugal y la prohibici\u00f3n del matrimonio de otros (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti4.3\">1 Ti 4:3<\/a>), la ense\u00f1anza apost\u00f3lica en estas cuestiones es clara: \u00abHonroso es para todos el matrimonio, y pura la relaci\u00f3n conyugal\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Heb13.4\">Heb. 13:4<\/a>). Cristo no viene solo a salvar al individuo, sino a la \u00abcasa\u00bb; la reintegraci\u00f3n de la pareja constituye, precisamente, el centro de su redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n, esto es, el sentido cristiano del matrimonio. De ah\u00ed se sigue que la vida matrimonial seg\u00fan el proyecto original y salv\u00edfico de Dios, es una condici\u00f3n humana que no todos pueden comprender, sino solo aquellos a quienes se ha concedido (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.10-11\">Mt. 19:10\u201311<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"matrimonio-y-divorcio-adulterio-e-incesto-en-las-cartas-de-pablo\">Matrimonio y divorcio, adulterio e incesto en las cartas de Pablo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo no escribi\u00f3 tratados sobre los temas del matrimonio, el divorcio, el adulterio o el incesto, y, <strong>si no fuera por los problemas en algunas de las iglesias que hab\u00eda fundado que se refer\u00edan espec\u00edficamente a estos asuntos<\/strong>, podr\u00eda no haber hecho referencia a ninguno de ellos en absoluto. Pero hab\u00eda problemas y hab\u00eda preguntas, y por eso Pablo, como ap\u00f3stol de Jesucristo, abord\u00f3 esos problemas y preguntas y les dio respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo naci\u00f3, vivi\u00f3, trabaj\u00f3 y viaj\u00f3 en el mundo grecorromano. Aunque se discute hasta qu\u00e9 punto este mundo influy\u00f3 en la forma de pensar de Pablo, al menos hay que tomar nota de sus opiniones sobre el matrimonio, el divorcio, el adulterio y el incesto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/f.elconfidencial.com_original_867_0c2_acb_8670c2acb39f3e1b3e94f3dc9834ad33.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"992\" height=\"700\" data-attachment-id=\"45359\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/f-elconfidencial-com_original_867_0c2_acb_8670c2acb39f3e1b3e94f3dc9834ad33\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/f.elconfidencial.com_original_867_0c2_acb_8670c2acb39f3e1b3e94f3dc9834ad33.jpg\" data-orig-size=\"992,700\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"f.elconfidencial.com_original_867_0c2_acb_8670c2acb39f3e1b3e94f3dc9834ad33\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/f.elconfidencial.com_original_867_0c2_acb_8670c2acb39f3e1b3e94f3dc9834ad33.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/f.elconfidencial.com_original_867_0c2_acb_8670c2acb39f3e1b3e94f3dc9834ad33.jpg?resize=992%2C700&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45359\" style=\"width:367px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El mundo grecorromano <\/strong>(Lo ampliaremos en el siguiente tema)<strong>.<\/strong> En la \u00e9poca romana, el matrimonio se consideraba mon\u00f3gamo y vitalicio, \u00abuna asociaci\u00f3n para toda la vida y un reparto de derechos civiles y religiosos\u00bb (Modestinus Digesta 23.2.1). Sin embargo, aunque el matrimonio sol\u00eda terminar con la muerte, tambi\u00e9n pod\u00eda llegar a su fin por voluntad de una o ambas partes si dejaba de existir entre ellas afecto marital (affectio maritalis). No era necesario un procedimiento legal de divorcio, bastaba con una simple notificaci\u00f3n oral o escrita, y bajo el Imperio el divorcio era tan f\u00e1cil para la mujer como para el marido. El adulterio, definido de forma bastante restrictiva como las relaciones sexuales de una mujer casada con un hombre distinto de su marido, se consideraba un delito grave, tal vez porque se consideraba una grave invasi\u00f3n de los derechos de propiedad del marido, y se castigaba con penas severas, a veces con la muerte de la esposa y su pareja o, m\u00e1s a menudo, con el destierro de ambos del hogar y la comunidad (cf. Lex Iulia de adulteriis coercendis, c. 18 a.C.). Se promulgaron leyes que prohib\u00edan el matrimonio de una clase de personas con otra. De especial inter\u00e9s aqu\u00ed son aquellas leyes o sanciones que prohib\u00edan a las personas casarse con otras de parentesco cercano, ya fuera natural o adoptivo -este tipo de conubio no era aceptable en una sociedad bien ordenada (v\u00e9ase OCD, 8, 539-540; RE 14.2259-86)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Juda\u00edsmo.<\/strong> Aunque Pablo naci\u00f3 en el mundo romano, tambi\u00e9n lo hizo en un hogar jud\u00edo que se adher\u00eda r\u00edgidamente a las creencias y costumbres jud\u00edas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Php3.5-6\">Flp 3:5-6<\/a>), y para el que la Tor\u00e1 era la principal fuente de instrucci\u00f3n. Asisti\u00f3 a la escuela de Hillel, estudi\u00f3 con el rabino Gamaliel (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ac22.3\">Hch 22:3<\/a>) y se uni\u00f3 a la orden de estricta observancia de la Ley, la orden farisaica (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Php3.5-6\">Flp 3:5-6<\/a>). Por tanto, aunque es posible que Pablo conociera lo que se ense\u00f1aba y practicaba en el mundo grecorromano del que formaba parte, es probable que tanto su forma de pensar como su estilo de vida estuvieran m\u00e1s influidos por un juda\u00edsmo basado principalmente en el Antiguo Testamento que por las ideas grecorromanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas. Pablo tambi\u00e9n conoc\u00eda la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas. Por tanto, lo que Jes\u00fas dijo sobre el matrimonio, el divorcio y el adulterio tambi\u00e9n debi\u00f3 de servir de trasfondo para las respuestas que dio a sus iglesias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El punto de vista de Pablo sobre el matrimonio es polifac\u00e9tico y algo complejo. Sus observaciones deben examinarse con detenimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio como inviolable y permanente<\/strong>. En t\u00e9rminos m\u00e1s sencillos, <strong>Pablo consideraba que el matrimonio era para toda la vida y que esta uni\u00f3n deb\u00eda mantenerse como inviolable<\/strong>. Esta idea del matrimonio estaba tan arraigada en Pablo que casi sin pensarlo pod\u00eda utilizarla como ilustraci\u00f3n al hablar de otro tema totalmente distinto. Escribi\u00f3: \u00ab\u00bfNo sab\u00e9is, hermanos m\u00edos, que la ley se ense\u00f1orea de una persona mientras \u00e9sta vive? Por ejemplo, la Ley ata a la mujer a su marido mientras \u00e9ste vive, \u2026 pero si su marido muere, ella queda libre de esa ley\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ro7.1-3\">Rom 7:1-3<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo reitera esta misma interpretaci\u00f3n de la permanencia de por vida de la uni\u00f3n matrimonial, repitiendo y afirmando la ley de Cristo (pues esa parece ser la ley que ten\u00eda en mente en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ro7.1-2\">Rom 7:1-2<\/a>) relativa a dicha uni\u00f3n, cuando aborda los problemas de la iglesia de Corinto: \u00abA los [cristianos] casados, no yo, sino el Se\u00f1or, les doy este mandamiento: la mujer no debe separarse [\u00bfdivorciarse?] de su marido; pero si se separa de \u00e9l, debe permanecer soltera o reconciliarse con su marido, y el marido no debe divorciarse de su mujer\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.10-11\">1 Co 7:10-11<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mc10.11\">Mc 10:11<\/a>; pero v\u00e9ase Murphy-O&#8217;Connor, 601-2).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cabeza y reciprocidad en el matrimonio<\/strong>. Con el fin de establecer el orden dentro de cualquier grupo social cristiano, Pablo estaba dispuesto a decir que, dentro de la relaci\u00f3n matrimonial, el marido es la cabeza de su mujer (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co11.3\">1 Cor 11:3<\/a>; v\u00e9ase El hombre y la mujer). En este punto reflejaba las costumbres culturales de su \u00e9poca y su propia concepci\u00f3n del orden divino. No obstante, rechaz\u00f3 cualquier idea de que el marido fuera el se\u00f1or o amo de su mujer, con derecho a hacer con ella lo que quisiera. Por el contrario, traspas\u00f3 muchas de las normas culturales de su \u00e9poca y subray\u00f3 la igualdad que existe entre marido y mujer y la responsabilidad mutua que cada uno tiene para con el otro. Escribi\u00f3: \u00abEl marido debe dar a su mujer lo que le corresponde, y la mujer debe igualmente dar al marido lo que le corresponde. La mujer no puede reclamar su cuerpo como propio; es de su marido. Del mismo modo, el marido no puede reclamar su cuerpo como propio; es de su mujer\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.3-4\">1 Cor 7:3-4 NEB<\/a>). \u00abPara Pablo, el lecho conyugal es a la vez unitivo (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.16\">6:16<\/a>) y una ilustraci\u00f3n de que los dos se pertenecen mutuamente en total reciprocidad\u00bb (Fee, 280).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta idea de reciprocidad dentro del v\u00ednculo matrimonial se articula de nuevo en Efesios, donde se insta tanto a los maridos como a las esposas cristianos a someterse unos a otros por reverencia y obligaci\u00f3n hacia Cristo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ef5.21\">Ef 5:21<\/a>): las esposas a los maridos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ef5.22\">Ef 5:22<\/a>) y, por implicaci\u00f3n, los maridos a las esposas en el amor (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ef5.25\">Ef 5:25<\/a>). Pero del conjunto de este pasaje parece claro que, una vez m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sumisi\u00f3n mutua coexiste con una jerarqu\u00eda de papeles dentro del hogar [cristiano]. Los creyentes no deben insistir en salirse con la suya, por lo que hay un sentido general en el que los maridos deben tener una actitud sumisa hacia las esposas, anteponiendo los intereses de \u00e9stas a los suyos propios. Pero esto no elimina el [papel] m\u00e1s espec\u00edfico en el que las esposas deben someterse a los maridos. (Lincoln, 366; pero v\u00e9ase Kroeger, 267-83)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, al marido cristiano, descrito aqu\u00ed como \u00abcabeza de su mujer\u00bb, a la que \u00e9sta debe someterse (cfr. tambi\u00e9n <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Col3.18\">Col 3,18<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tt2.5\">Tit 2:5<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Pe3.1\">1 Pe 3:1<\/a>), no se le da licencia para gobernar a su mujer, sino que se le ordena amarla con amor abnegado, el mismo amor que Cristo tuvo por la Iglesia. En este sentido, el marido tambi\u00e9n se somete a su mujer como ella a \u00e9l, pues se pone a su servicio. Seg\u00fan Pablo, pues, cualquier ejercicio de jefatura por parte del marido en relaci\u00f3n con su mujer debe realizarse no mediante la autoafirmaci\u00f3n, sino mediante la abnegaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio, Cristo y su Iglesia.<\/strong> Adem\u00e1s, de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eph5.22-33\">Efesios 5:22-33<\/a> se desprende claramente que Pablo tiene una opini\u00f3n muy elevada de la relaci\u00f3n matrimonial. Los profetas del Antiguo Testamento hab\u00edan descrito magn\u00edfica y audazmente la uni\u00f3n pactada entre Dios e Israel en t\u00e9rminos de matrimonio (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eze16.8\">Ez 16:8<\/a>), anunciando as\u00ed el car\u00e1cter sagrado y honorable del matrimonio. En esta misma tradici\u00f3n, Pablo proclama el car\u00e1cter sagrado y honorable del matrimonio utilizando con audacia el v\u00ednculo matrimonial entre marido y mujer como analog\u00eda del v\u00ednculo que se ha forjado entre Cristo y la comunidad creyente. \u00abSe trata de un profundo misterio\u00bb, escribe sobre el matrimonio, \u00abpero hablo de Cristo y de la Iglesia\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eph5.32\">Ef 5:32<\/a>). \u00bfPor qu\u00e9, de todas las instituciones humanas que exist\u00edan en aquel tiempo, eligi\u00f3 la instituci\u00f3n del matrimonio para ilustrar la relaci\u00f3n entre la comunidad creyente y su Se\u00f1or? La respuesta parece ser que Pablo ten\u00eda en gran estima el matrimonio como ejemplo perfecto de hen\u014dsis, una \u00abunidad\u00bb forjada entre dos por el poder unificador del amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfMatrimonio o ascetismo?<\/strong> Dado que Pablo ten\u00eda en alta estima el matrimonio y era fiel a su propia herencia jud\u00eda (\u00abNo es bueno que el hombre est\u00e9 solo\u00bb, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.18\">Gn 2:18<\/a>), consideraba que el estado matrimonial era el estado normal y esperado para las personas dentro de la Iglesia cristiana (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eph5.22-33\">Ef 5:22-33<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Col3.18-19\">Col 3:18-19<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti3.2\">1 Tim 3:2<\/a>). Por eso se opuso a quienes prohib\u00edan el matrimonio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti4.3\">1 Tim 4:3<\/a>). De ah\u00ed las palabras introducidas bruscamente en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.1\">1 Cor 7:1<\/a>, literalmente: \u00abEs bueno que un hombre no toque a una mujer\u00bb (que significa: \u00abEs bueno que un hombre no tenga relaciones sexuales con una mujer\u00bb, cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/lelxx\/Ge20.6\">Gn 20:6<\/a> [LXX]; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/lelxx\/Ru2.9\">Rt 2:9<\/a> [LXX]; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/lelxx\/Pr6.29\">Prov 6:29<\/a> [LXX]) no deben entenderse como un reflejo de la propia postura de Pablo sobre el matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata m\u00e1s bien de un eslogan que expresa la opini\u00f3n de algunos miembros de la iglesia de Corinto que abogaban por un ascetismo estricto, incluso hasta el punto de la abstinencia sexual dentro de la relaci\u00f3n matrimonial (v\u00e9ase Scroggs, 293-303). Pablo rechaz\u00f3 en\u00e9rgicamente esta noci\u00f3n y prohibi\u00f3 su aplicaci\u00f3n debido a las pr\u00e1cticas anticristianas y destructivas (porneias, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.2\">1 Cor 7:2<\/a>) que sab\u00eda que podr\u00edan resultar si se adoptaba como norma (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.13-16\">1 Cor 6:13-16<\/a>). As\u00ed, asest\u00f3 un golpe contra tal abstinencia antinatural dentro del v\u00ednculo matrimonial al decir: \u00abQue cada marido tenga [eufemismo para &#8216;relaci\u00f3n sexual con&#8217;; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/lelxx\/Ex2.1\">Ex 2:1<\/a> LXX; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/lelxx\/Is13.16\">Is 13:16<\/a> LXX] su propia mujer, y cada mujer tenga su propio marido\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.2\">1 Cor 7:2<\/a>). \u00abAs\u00ed quiere decir: &#8216;Que cada hombre que ya est\u00e1 casado contin\u00fae en relaciones con su propia mujer, y cada mujer de la misma manera&#8217;. Y eso significa una vida conyugal plena\u00bb, que es precisamente lo que argumenta detalladamente en los vers\u00edculos que siguen (Fee, 279).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio y los l\u00edderes de la Iglesia<\/strong>. La alta valoraci\u00f3n que Pablo hace del matrimonio se aprecia tambi\u00e9n en las directrices que establece para quien ha de desempe\u00f1ar el cargo de obispo. Un obispo, escribi\u00f3, \u00abdebe ser mias gynaikos andra\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti3.2\">1 Tim 3:2<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tt1.6\">Tit 1:6<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti5.9\">1 Tim 5:9<\/a>) -una expresi\u00f3n que se traduce literalmente, \u00abmarido de una sola mujer\u00bb. Pero \u00e9sta es una expresi\u00f3n notoriamente dif\u00edcil, y como consecuencia ha dado lugar a diversas traducciones e interpretaciones. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas son: <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abMarido de una sola mujer\u00bb (KJV, NASB), una traducci\u00f3n que se ha entendido como que el obispo debe ser una persona casada; <\/li>\n\n\n\n<li>\u00abCasado con una sola mujer\u00bb (cf. NIV, Phillips), una traducci\u00f3n que se ha entendido como que un pol\u00edgamo no podr\u00eda ser obispo; <\/li>\n\n\n\n<li>\u00abCasado una sola vez\u00bb (cf. NRSV, Goodspeed, NJV, NJV, NJV). NRSV, Goodspeed, Moffatt), una traducci\u00f3n que se ha entendido como que a ning\u00fan obispo se le permit\u00eda casarse por segunda vez, si su primera esposa mor\u00eda; <\/li>\n\n\n\n<li>\u00abFiel a su \u00fanica esposa\u00bb (cf. NEB), una traducci\u00f3n que se ha entendido como que de todas las personas, el obispo debe llevar una vida ejemplar como persona casada.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De estas posibles traducciones e interpretaciones, la \u00faltima parece la mejor. Permite que un obispo sea una persona como el propio Pablo, soltero (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.7\">1 Cor 7:7<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.25-38\">1 Cor 7:25-38<\/a>), pero al mismo tiempo, a la luz de la alta estima que Pablo tiene del matrimonio, y en contradicci\u00f3n con la postura de sus oponentes (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti4.3\">1 Ti 4:3<\/a>), recomienda el matrimonio al obispo. No s\u00f3lo subraya la importancia del matrimonio, sino que al mismo tiempo arremete contra la poligamia, al menos impl\u00edcitamente, as\u00ed como contra el divorcio y las segundas nupcias. Adem\u00e1s, encaja mejor en el contexto en el que aparece (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti3.2\">1 Tim 3:2<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Tit1.6\">Tit 1:6<\/a>), ya que el \u00e9nfasis aqu\u00ed no est\u00e1 tanto en el estatus del obispo como en el car\u00e1cter del obispo (v\u00e9ase Houlden, 78; Scott, 31).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/cuerpo-mistico-de-cristo.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"795\" height=\"392\" data-attachment-id=\"45360\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/cuerpo-mistico-de-cristo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/cuerpo-mistico-de-cristo.jpg\" data-orig-size=\"795,392\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"cuerpo-mistico-de-cristo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/cuerpo-mistico-de-cristo.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/cuerpo-mistico-de-cristo.jpg?resize=795%2C392&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45360\" style=\"width:476px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y tiempos de crisis<\/strong>. Aunque Pablo defend\u00eda la normalidad del matrimonio, e incluso aconsejaba a las viudas j\u00f3venes que volvieran a casarse (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti5.14\">1 Tim 5:14<\/a>), tambi\u00e9n preve\u00eda momentos de crisis o angustia en los que el matrimonio pod\u00eda no ser la mejor opci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.26\">1 Cor 7:26<\/a>). Es posible que la iglesia de Corinto tuviera claro en qu\u00e9 tipo de crisis pensaba Pablo cuando dio ese consejo, pero ya no lo tienen tan claro quienes lean esta misma carta hoy en d\u00eda. Por lo tanto, es presuntuoso afirmar cu\u00e1les podr\u00edan haber sido estas situaciones particularmente estresantes con el fin de proporcionar una especie de libro de normas para la acci\u00f3n contempor\u00e1nea. Lo m\u00e1s que se puede hacer es se\u00f1alar que Pablo, sin renunciar a su elevada visi\u00f3n del matrimonio, lo desaconsej\u00f3 en ocasiones, cuando determinadas circunstancias graves justificaban ese tipo de restricci\u00f3n, y utilizar ese consejo simplemente como un principio rector para la vida en la Iglesia, no como una norma vinculante para ning\u00fan segmento de su pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La opci\u00f3n del celibato<\/strong>. Al igual que Jes\u00fas, Pablo tambi\u00e9n cre\u00eda y ense\u00f1aba que el celibato en lugar del matrimonio era una opci\u00f3n leg\u00edtima para los cristianos. Ense\u00f1\u00f3 que el celibato proporcionaba ventajas a quien eligiera esa forma de vida por el reino de Dios, ventajas que no siempre est\u00e1n al alcance de quien est\u00e1 casado (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.32-35\">1 Co 7:32-35<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.10-12\">Mt 19:10-12<\/a>). El propio Pablo era c\u00e9libe y estaba libre de esas responsabilidades leg\u00edtimas y necesarias de cuidar a una esposa que, por necesidad, habr\u00edan restringido su actividad como ap\u00f3stol. Pero \u00e9l, sin duda familiarizado con las palabras de Jes\u00fas, tambi\u00e9n reconoc\u00eda que el celibato era un carisma, un don de Dios (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.7\">1 Co 7:7<\/a>), y que no era para todos, aunque \u00e9l deseara que lo fuera para todos a la luz de su comprensi\u00f3n de la inmensidad de la misi\u00f3n y la brevedad del tiempo disponible (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.26-35\">1 Co 7:26-35<\/a>, especialmente <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.26\">7:26<\/a> y <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.29\">29<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.11\">Mt 19:11<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio con un no creyente<\/strong>. Siguiendo la tradici\u00f3n de algunos escritores del Antiguo Testamento, Pablo se opuso firmemente a los matrimonios mixtos -matrimonios entre creyentes e incr\u00e9dulos- y, sin duda, precisamente por la misma raz\u00f3n que agobiaba a sus predecesores del Antiguo Testamento. Tal vez, como aquellos escritores antiguos, \u00e9l tambi\u00e9n preve\u00eda un potencial mucho mayor de que el c\u00f3nyuge creyente se apartara del seguimiento de Dios por parte del que no ten\u00eda fe, que de que el c\u00f3nyuge creyente convirtiera al c\u00f3nyuge incr\u00e9dulo (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt7.3-4\">Dt 7:3-4<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ezr7.3-4\">Esdras 9:12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ne10.30\">Neh 10:30<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ne13.25\">13:25<\/a>). Era una tragedia que deseaba que los cristianos evitaran a toda costa. De ah\u00ed que sus palabras contra tal uni\u00f3n se presenten en forma de un duro mandato negativo y una pregunta ret\u00f3rica: \u00abNo os un\u00e1is en yugo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Co6.14\">2 Cor 6:14<\/a> NVI). Porque \u00bfqu\u00e9 tienen en com\u00fan la justicia y la maldad? \u00bfO qu\u00e9 compa\u00f1erismo puede tener la luz con las tinieblas?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Divorcio<\/strong>. Pablo ten\u00eda poco que decir sobre el divorcio, sencillamente porque para \u00e9l el matrimonio era una relaci\u00f3n de alianza para toda la vida entre marido y mujer que encontraba su fundamento en el relato del G\u00e9nesis sobre la creaci\u00f3n del hombre y la mujer (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Gn2.24\">Gn 2:24<\/a>; cf. Rom 7:2-3).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio: Ideales y concesiones.<\/strong> Sin embargo, como Jes\u00fas antes que \u00e9l, Pablo se dio cuenta de que la vida trae a la gente situaciones en las que el ideal no siempre es alcanzable, incluso por los redimidos. Por eso, cuando aborda una crisis particular inminente (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.11\">1 Cor 7:11<\/a>; cf. BDF 373) en la que una de las mujeres de la iglesia de Corinto parece haber estado a punto de \u00absepararse\/divorciarse\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.10\">1 Cor 7:10<\/a>), contrarresta esta amenaza con una palabra de Jes\u00fas y una implicaci\u00f3n extra\u00edda de ella: \u00abno debe divorciarse de su marido\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mc10.12\">Mc 10:12<\/a>); pero si lo hace, debe permanecer soltera (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.10-11\">1 Co 7:10-11<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esta afirmaci\u00f3n de Pablo puede deducirse que, cuando la Iglesia se adentr\u00f3 en el mundo grecorromano, las mujeres cristianas, al igual que sus hom\u00f3logas paganas, se encontraron culturalmente libres para divorciarse de sus maridos. Esta libertad no formaba parte del entorno jud\u00edo del que surgi\u00f3 el cristianismo, donde el privilegio del divorcio pertenec\u00eda \u00fanicamente al marido (cf. m. Yebam. 14:1). Esta misma declaraci\u00f3n tambi\u00e9n deja claro que, aunque las mujeres en general eran culturalmente libres de divorciarse de sus maridos, las mujeres como cristianas no eran libres de hacerlo. La palabra de Jes\u00fas, su Se\u00f1or, que prohib\u00eda el divorcio se erig\u00eda como un mandamiento (parangell\u014d) contra el ejercicio de tal libertad-un mandamiento que se aplicaba tanto a los maridos cristianos como a las esposas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.11\">1 Co 7:11<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo, aunque se aferra a la situaci\u00f3n ideal &#8211; \u00abning\u00fan divorcio\u00bb-, admite sin embargo (al igual que Jes\u00fas) que es posible que se produzca un divorcio a pesar de cualquier mandato en contra. \u00bfY entonces qu\u00e9? Una vez m\u00e1s, Pablo aboga por la misma norma que estableci\u00f3 Jes\u00fas en circunstancias similares: si se produce el divorcio (est\u00e1 permitido), no se debe volver a contraer matrimonio (para evitar cometer adulterio, cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk10.11-12\">Mc 10:11-12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt5.31\">Mt 5:31<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.9\">19:9<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lk16.18\">Lc 16:18<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El divorciado debe permanecer soltero. Y si este estado de cosas no se puede soportar, entonces el mandato autorizado apost\u00f3lico es que las partes se reconcilien, ella con su marido y \u00e9l con su mujer (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.11\">1 Co 7:11<\/a>). Este es, pues, el objetivo del matrimonio establecido por Jes\u00fas (conservado para nosotros en el Evangelio de Marcos) y hacia el que Pablo anim\u00f3 enf\u00e1ticamente a todos los cristianos a esforzarse: No divorciarse; pero si se produce el divorcio, no volver a casarse con otra persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las excepciones.<\/strong> Pero del mismo modo que el ideal matrimonial expuesto por Jes\u00fas (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk10.8-12\">Mc 10:8-12<\/a>) fue modificado en un primer momento por una excepci\u00f3n (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt5.31\">Mt 5:31<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.9\">19:9<\/a>), liberando as\u00ed al c\u00f3nyuge \u00abinocente\u00bb del v\u00ednculo matrimonial y proporcionando motivos leg\u00edtimos para volver a casarse, Pablo establece otra excepci\u00f3n para los cristianos corintios con problemas similares. \u00e7<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 sucede si un marido que llega a la fe en Cristo se encuentra ahora casado con una esposa que no comparte esa misma fe? \u00bfO qu\u00e9 pasa si una esposa creyente se encuentra casada con un marido no creyente? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta de Pablo a esta pregunta es coherente con lo que ha dicho antes: los creyentes no deben iniciar ning\u00fan cambio en su estado civil, ni siquiera en situaciones como \u00e9sta que podr\u00edan hacerles pensar (err\u00f3neamente) que tienen motivos para divorciarse (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Co6.14\">2 Co 6:14<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.15-16\">1 Co 6:15-16<\/a>). El creyente sigue unido a su c\u00f3nyuge hasta que ese v\u00ednculo se disuelva por la muerte, siempre y cuando el c\u00f3nyuge no creyente acepte convivir como marido o mujer con el c\u00f3nyuge cristiano. Pero es en este punto que Pablo, por inspiraci\u00f3n, permite una excepci\u00f3n m\u00e1s al ideal matrimonial. Escribe: \u00abSi un esposo (o esposa) incr\u00e9dulo inicia un divorcio, rompe (ch\u014drizetai) la uni\u00f3n matrimonial [esto debe ser al menos parte del significado de Pablo aqu\u00ed a la luz de la palabra de Jes\u00fas sobre el matrimonio en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk10.9\">Marcos 10:9<\/a>: \u00abQue nadie lo rompa\u00bb (m\u0113 ch\u014drizet\u014d)], y abandona a su pareja matrimonial, el cristiano debe dejar que se produzca la ruptura y dejar ir a esa pareja. En situaciones como \u00e9sta, el marido o la mujer cristianos no est\u00e1n atados [ou dedoul\u014dtai]\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.15\">1 Cor 7:15<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dos palabras de Pablo, \u00abno obligado\u00bb, la nueva excepci\u00f3n a\u00f1adida ahora a la regla \u00ab\u00a1No al divorcio! Pero si se produce el divorcio, nada de volverse a casar\u00bb, han generado un debate considerable (v\u00e9ase la bibliograf\u00eda). No hay consenso sobre lo que Pablo quer\u00eda decir exactamente. Sin embargo, aqu\u00ed se considera que Pablo estaba diciendo al marido o a la mujer cristianos: \u00abSi os encontr\u00e1is en circunstancias como \u00e9sta -abandonados por vuestro c\u00f3nyuge no cristiano- ya no est\u00e1is sujetos a las restricciones de las leyes divinas que rigen el matrimonio. Eres libre de casarte de nuevo\u00bb (pero v\u00e9ase Fee, 303, que argumenta bastante extensamente contra tal interpretaci\u00f3n s\u00f3lo para concluir sus observaciones escribiendo: \u00abTodo esto no quiere decir que Pablo proh\u00edba volver a casarse en tales casos; simplemente no habla de ello en absoluto\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La excepci\u00f3n al ideal matrimonial que Pablo ofrece aqu\u00ed fue la soluci\u00f3n del ap\u00f3stol a una situaci\u00f3n concreta de la vida real que hab\u00eda surgido en una iglesia concreta de un lugar concreto en un momento concreto. Por lo tanto, cabe preguntarse si es posible que Pablo autorizara otras excepciones al ideal matrimonial cuando se le plantearan rupturas muy diferentes, pero igualmente graves, de la uni\u00f3n entre marido y mujer, en busca de una respuesta autorizada. \u00bfEs posible deducir del hecho de que ya se encuentren dos excepciones al ideal matrimonial dentro de los l\u00edmites del canon sagrado -una en el Evangelio de Mateo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt5.32\">Mt 5:32<\/a>;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.9\"> 19:9<\/a>) y otra aqu\u00ed, en la carta de Pablo a los Corintios, ambas de las cuales reforzaban la santidad del matrimonio disolviendo las parodias contra \u00e9l- que otras excepciones tambi\u00e9n podr\u00edan coincidir con \u00e9stas? La infidelidad conyugal (porneia, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.9\">Mt 19:9<\/a>, una palabra con un amplio abanico de significados; v\u00e9ase Blomberg, 195-96) y el abandono de la pareja creyente por parte de la no creyente se consideraban destructoras y disolventes de la uni\u00f3n matrimonial y liberaban a la pareja agraviada o abandonada para volver a casarse sin cometer adulterio. \u00bfEs posible extrapolar de esto que otras parodias matrimoniales, aunque no id\u00e9nticas a \u00e9stas (por ejemplo, la crueldad, el abandono, el abuso f\u00edsico, la destrucci\u00f3n psicol\u00f3gica sistem\u00e1tica de la pareja matrimonial, y similares), tambi\u00e9n podr\u00edan haber sido incluidas como excepciones al ideal si la Iglesia s\u00f3lo hubiera escrito y preservado respuestas autorizadas a tales abusos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No existe una respuesta consensuada a estas preguntas. Basta decir que, aunque la excepci\u00f3n que Pablo a\u00f1adi\u00f3 a la de la tradici\u00f3n de Jes\u00fas pueda parecer apuntar en la direcci\u00f3n de la posibilidad de que se contemplen otras excepciones, no hay en el corpus paulino la menor prueba de que se anime a los cristianos a actuar unilateralmente en tales asuntos y a decidir divorciarse por propia iniciativa. Por lo tanto, de esto se puede deducir que cualquier plan de divorciarse no debe hacerse independientemente de la comunidad de fe o aparte del consejo y apoyo de los l\u00edderes autorizados de la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Adulterio<\/strong>. Pablo dice muy poco sobre el tema del adulterio, quiz\u00e1 porque sabe que, como herederos del pueblo de Dios del Antiguo Testamento, la mayor\u00eda de los cristianos ya est\u00e1n convencidos de que el adulterio est\u00e1 fuera de sus l\u00edmites. Pero lo que Pablo dice deja claro que considera que el adulterio es una perversi\u00f3n destructiva del ideal divino y que est\u00e1 bajo la maldici\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo nunca define el adulterio. Pero si lo hubiera hecho, con toda seguridad habr\u00eda ampliado su definici\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la relaci\u00f3n sexual entre una mujer casada con un hombre que no fuera su marido. Tambi\u00e9n habr\u00eda definido el adulterio como la relaci\u00f3n sexual entre un hombre casado con una mujer que no fuera su esposa, lo que es totalmente contrario a las normas de moralidad sexual del mundo romano. Pablo nunca toler\u00f3 un doble rasero -uno para el marido, otro para la mujer- cuando se trataba de cuestiones de derechos y responsabilidades conyugales que cada uno compart\u00eda con el otro (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.3-4\">1 Co 7:3-4<\/a>). De esto se puede deducir correctamente que \u00abel mensaje apost\u00f3lico desde el principio dej\u00f3 claro a las iglesias que la plena fidelidad conyugal de ambos c\u00f3nyuges es un mandato divino incondicional\u00bb (Hauck, 734; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.9\">1 Cor 6:9<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puesto que Pablo defend\u00eda el mismo ideal elevado de matrimonio que Jes\u00fas, \u00e9l tambi\u00e9n, con una excepci\u00f3n (v\u00e9ase m\u00e1s arriba), consideraba que el nuevo matrimonio de un hombre divorciado o el nuevo matrimonio de una mujer divorciada equival\u00eda a cometer adulterio (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ro7.3\">Rom 7:3<\/a> con <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk10.11-12\">Mc 10:11-12<\/a>). As\u00ed, a\u00f1adi\u00f3 su autoridad apost\u00f3lica a la de Jes\u00fas, cuya cr\u00edtica del adulterio alcanz\u00f3 un nivel nunca antes articulado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tr\u00e1gica gravedad del adulterio, en el sentido de que es una violaci\u00f3n de la voluntad de Dios, puede verse en el severo pronunciamiento de Pablo de que los que cometen adulterio no heredar\u00e1n el reino de Dios (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.9\">1 Co 6:9<\/a>). La severidad de su juicio se debe a que el adulterio destruye el tejido mismo de la uni\u00f3n matrimonial, desgarra la hen\u014dsis, la unidad, que Dios hab\u00eda planeado para el matrimonio, y es una cosa que tiene el potencial de fracturar lo que Jes\u00fas dijo que nadie deb\u00eda romper jam\u00e1s. Hay que se\u00f1alar, sin embargo (no para alterar en lo m\u00e1s m\u00ednimo la visi\u00f3n de Pablo de la atrocidad del adulterio, o para debilitar la dureza de su juicio en contra de ella) que siempre su severidad fue templada por el tierno coraz\u00f3n de un pastor que deseaba y se esforzaba por lograr el arrepentimiento del pecador y la plena restauraci\u00f3n del pecador a la comunidad creyente. Este era el caso incluso para el pecador cuyo pecado pod\u00eda haber sido el de la perversidad sexual (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co5.1-5\">1 Cor 5:1-5<\/a> con <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Co2.5-9\">2 Cor 2:5-9<\/a>; ver Martin, 33-38; Lampe, 353-54; cf. tambi\u00e9n <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Co12.21\">2 Cor 12:21<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Incesto<\/strong>. S\u00f3lo hay un caso registrado en las cartas de Pablo en el que se habla de incesto: \u00abun hombre tiene la mujer de su padre\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co5.1\">1 Cor 5:1<\/a>), lo que significa, sin duda, que tras la muerte de su padre, un hombre cristiano se hab\u00eda casado con la viuda de su padre, su madrastra (la expresi\u00f3n &#8216;\u00ee\u0161a\u1e6d &#8216;\u0101\u1e07 [Gk gyn\u0113 patros ], \u00abmujer del padre\u00bb, es una designaci\u00f3n veterotestamentaria y rab\u00ednica para una madrastra; cf. Lev 18:8, Str-B 3.343, se\u00f1alado por Conzelmann, 96). La reacci\u00f3n de Pablo ante esta relaci\u00f3n sexual es de consternaci\u00f3n, ira y juicio. (1) Llama a esta uni\u00f3n porneia, que no es en s\u00ed misma la palabra para incesto, sino una palabra que, aunque tiene un significado amplio, describe principalmente actos sexuales perversos, il\u00edcitos, que incluir\u00edan actos incestuosos. Los cristianos deben huir de la porneia, pues es contraria a la santa Ley de Dios y cae bajo su juicio (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.13\">1 Co 6:13<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.18\">18<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Co12.21\">2 Co 12:21<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ga5.19-21\">Ga 5:19-21<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eph5.3\">Ef 5:3<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Col3.5\">Col 3:5<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Th4.3\">1 Ts 4:3<\/a>). (2) Habla del pecado de este hombre como algo tan perverso que ni siquiera se da entre paganos. Incluso los romanos ten\u00edan leyes que prohib\u00edan tal acci\u00f3n (v\u00e9ase m\u00e1s arriba). (3) Y finalmente, debido a la seriedad de este pecado, instruye a la corporaci\u00f3n de la iglesia a poner a esta persona fuera de la comuni\u00f3n, en el reino de la ira, y en las manos de Satan\u00e1s. Debe ser entregado a la muerte (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co11.30\">1 Co 11:30<\/a>; ver K\u00e4semann). Una vez m\u00e1s, es importante notar que tal severidad siempre tiene un prop\u00f3sito redentor en mente-para que la iglesia se mantenga pura y para que el pecador se salve (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co5.5\">1 Cor 5:5<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co5.7\">7<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-matrimonio-en-el-trasfondo-cultural-del-n-t\">El Matrimonio en el trasfondo cultural del N.T<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque los antiguos matrimonios mediterr\u00e1neos y los roles de g\u00e9nero eran muy diferentes de los de las naciones occidentales modernas, tambi\u00e9n variaban entre s\u00ed. Este secci\u00f3n examina las opiniones de los antiguos mediterr\u00e1neos sobre el matrimonio, la maternidad, la solter\u00eda, el celibato y la monogamia; el comienzo del matrimonio; y los roles de g\u00e9nero en los matrimonios.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Matrimonio, procreaci\u00f3n y celibato<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>El matrimonio como norma en las fuentes griegas y romanas:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de los habitantes del antiguo mundo mediterr\u00e1neo consideraban que el matrimonio era la norma. La Roma primitiva exig\u00eda a los romanos que se casaran y criaran a sus hijos (Dionisio de Halicarnaso 9.22.2); la rep\u00fablica tard\u00eda continu\u00f3 abogando por el matrimonio (Aulus Gellius Noc. Att. 1.6). A principios del Imperio (v\u00e9ase Imperio romano; Emperadores romanos), los propagandistas de las pol\u00edticas del Estado romano abogaban por el matrimonio, al igual que las leyes de Augusto, al menos para la aristocracia (por ejemplo, Dixon, 22, 24, 71-103). Al parecer, la mayor\u00eda de las j\u00f3venes ansiaban casarse (Apuleyo Met. 4.32), y las inscripciones en las tumbas subrayan la tragedia de morir soltera (p. ej., Lefkowitz y Fant, 11). Tambi\u00e9n era tr\u00e1gico para los j\u00f3venes morir solteros (Pseudo-Dem\u00f3stenes contra Leochares 18).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La preferencia por el celibato o la solter\u00eda en las fuentes griegas y romanas:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio segu\u00eda siendo la norma, pero algunas personas se negaban a casarse por miedo a que se rompiera la confianza (Plutarco Cena de los siete sabios 21, Mor. 164B); otros prefer\u00edan las pr\u00e1cticas exclusivamente homosexuales (por ejemplo, Clinias en Aquiles Tacio Leuco 1.8.1-2). El celibato por motivos religiosos se consideraba digno de elogio, como demuestran las v\u00edrgenes vestales de Roma (p. ej., Livio Hist. 4.44.11-12; Appiano Hist. Rom. 1.1.2; CIV. W. 1.6.54); el desagrado divino provocado por su profanaci\u00f3n voluntaria s\u00f3lo pod\u00eda propiciarse con la muerte (Dionisio de Halicarnaso 2.67; 9.40.3-4; Livio Hist. 8.15.7-8; 14; Plutarco Quaest. Rom. 83, 96, Mor. 284A-C, 286EF; Dio Casio Hist. 67.3.3-4; Herodiano Hist. 4.6.4). Algunas otras sacerdotisas de culto tambi\u00e9n eran v\u00edrgenes, ya fuera hasta la pubertad (Pausanias Descr. 2.33.2) o hasta la muerte (Pausanias Descr. 9.27.6). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Normalmente, un hombre no pod\u00eda abrazar a una figura sagrada en el ejercicio de sus funciones (Eur\u00edpides Iph. Taur. 798-99), y los adoradores de muchas divinidades deb\u00edan abstenerse de mantener relaciones sexuales durante los ritos (Propercio Eleg\u00edas 2.33.1-6; Ovidio Met. 10.431-35). Los sacerdotes de Cibeles, los galos, se compromet\u00edan al celibato: su rito de iniciaci\u00f3n inclu\u00eda la castraci\u00f3n (p. ej., Luciano Diosa Siria 51; Lucrecio Nat. 2.614-15); pero, a diferencia de las v\u00edrgenes vestales, los galos sol\u00edan suscitar una s\u00e1tira burda (p. ej., Horacio Sat. 1.2.120-21; Marcial Epigr. 1.35.15; 3.24.13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos fil\u00f3sofos griegos cl\u00e1sicos ten\u00edan reservas sobre el matrimonio (Di\u00f3genes Laercio Vit. 4.48; 6.1.3; 10.119; Aulo Gelio Noc. Att. 5.11.2); esto era especialmente cierto en el caso de los c\u00ednicos, que se quejaban de que supon\u00eda una distracci\u00f3n (Di\u00f3genes Laercio Vit. 6.2.54; Epicteto Disc. 3.22.69-76; Di\u00f3genes Ep. 47). Los c\u00ednicos ten\u00edan otras formas de aliviar sus apetitos sexuales, a veces incluso p\u00fablicamente, por lo que su solter\u00eda no representa una promesa de celibato (Di\u00f3genes Laercio Vit. 6.2.46, 69). Pero s\u00ed indica que no todos compart\u00edan el \u00e9nfasis grecorromano predominante en el matrimonio. Incluso los c\u00ednicos hicieron al menos una excepci\u00f3n: a pesar del escepticismo de sus colegas masculinos, la mujer Hiparquia demostr\u00f3 ser capaz de abrazar el estilo de vida c\u00ednico, y el jefe de la escuela c\u00ednica se cas\u00f3 con ella (Di\u00f3genes Laercio Vit. 6.7.96-97). Algunos fil\u00f3sofos tambi\u00e9n desaconsejaban las relaciones sexuales, al menos durante gran parte del a\u00f1o (Di\u00f3genes Laercio Vit. 8.1.9). Otros, especialmente los estoicos, defienden a veces el matrimonio o el coito (Epicteto Disc. 3.7.19; Di\u00f3genes Laercio Vit. 7.1.121); al igual que Pablo, consideraban que el matrimonio era mejor para unos, el celibato para otros (1 Cor 7,7; v\u00e9ase Balch 1983; sobre el celibato y el matrimonio en la Antig\u00fcedad, v\u00e9ase Keener 1991, 68-78).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Matrimonio y procreaci\u00f3n en la Antig\u00fcedad mediterr\u00e1nea:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque poca gente consideraba el matrimonio como un acto puramente procreativo, <strong>la procreaci\u00f3n constitu\u00eda un incentivo vital para contraerlo<\/strong>. Hes\u00edodo hab\u00eda advertido que evitar el matrimonio dejaba a uno sin hijos (Hes\u00edodo Teog. 602-6), aunque tener esposa e hijos ten\u00eda sus propias desventajas (Hes\u00edodo Teog. 607-12). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos fil\u00f3sofos, entre ellos los pitag\u00f3ricos, destacaban la importancia de engendrar hijos para propagar la sociedad (Sentencias pitag\u00f3ricas 29; Thom, 109). Algunos de tendencia moral m\u00e1s conservadora limitaban el prop\u00f3sito de las relaciones sexuales a la procreaci\u00f3n (Lucan Civ. W. 2.387-88). En el per\u00edodo del Imperio temprano, <strong>Augusto promulg\u00f3 leyes para animar a la aristocracia a casarse y tener hijos<\/strong> (por ejemplo, Dio Cassius Hist. 54.16.1, 7; Gaius Inst. 2.286a; Rawson, 9). Algunos estudiosos atribuyen la baja tasa de natalidad de Roma en este periodo a la pr\u00e1ctica habitual de los ba\u00f1os calientes, que al parecer pueden reducir la fertilidad masculina (v\u00e9ase Devine).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No todos quer\u00edan tener m\u00e1s hijos; algunos se resist\u00edan al nuevo \u00e9nfasis en la maternidad (v\u00e9ase Dixon, 22-23). Algunos recurrieron a anticonceptivos m\u00e1gicos (PGM LXIII.24-28) o a otros medios anticonceptivos que consideraban m\u00e1s s\u00f3lidos desde el punto de vista m\u00e9dico (por ejemplo, b. Nid. 45a; la anticoncepci\u00f3n y el aborto no estaban tan extendidos como algunos han argumentado [v\u00e9ase Frier]). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El abandono de ni\u00f1os era frecuente (por ejemplo, Quintiliano Inst. Orat. 8.1.14; Juvenal Sat. 6.602-9). No obstante, el debate sobre tales pr\u00e1cticas parece haber sido acalorado. Estoicos (Malherbe, 99), egipcios (Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 1.80.3) y jud\u00edos (por ejemplo, Sib. Or. 3.765-66) condenaban el abandono de ni\u00f1os; el juda\u00edsmo tambi\u00e9n condenaba los abortos (por ejemplo, Josefo Ag. Ap. 2.25 \u00a7202; Pseud,-Phoc. 184-85; en el cristianismo primitivo, v\u00e9ase Lindemann). Muchos fil\u00f3sofos (p. ej., Her\u00e1clito Ep. 7; Den Boer, 272), m\u00e9dicos (v\u00e9ase Gorman 19-32) y otros (p. ej., Chariton Chaer. 2.8.6-9.11) no ve\u00edan con buenos ojos el aborto; los antiguos debat\u00edan si el embri\u00f3n era una persona y, por tanto, si el aborto deb\u00eda ser legal o no (Theon Progymn. 2.96-99).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Monogamia:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos pueblos de la periferia del imperio practicaban la poligamia, como los tracios, los n\u00famidas y los moros (Sallust Iug. 80.6; Sexto Emp\u00edrico Pir. 3.213; cf. Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 1.80.3 sobre Egipto); los escritores tambi\u00e9n afirmaban que algunos pueblos lejanos simplemente ten\u00edan hijos en com\u00fan (Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 2.58.1). Aunque algunos fil\u00f3sofos griegos apoyaban el matrimonio en grupo (Di\u00f3genes Laercio Vit. 6.2.72; 7.1.131; 8.1.33), la cultura griega en su conjunto lo prohib\u00eda (por ejemplo, Eur\u00edpides Androm. 465-93, 909). Asimismo, el derecho romano prohib\u00eda la poligamia, que conllevaba como pena m\u00ednima la infamia (Gardner, 92-93; Gaius Inst. 1.63; Dionisio de Halicarnaso 11.28.4); las esposas romanas encontraban aborrecible la noci\u00f3n de poligamia (Aulus Gellius Noc. Att. 1.23.8).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros tipos de arreglos sexuales m\u00faltiples eran m\u00e1s comunes que la poligamia, aunque no siempre eran legales. Los griegos no siempre aprobaban la tenencia de concubinas, pero reconoc\u00edan la pr\u00e1ctica entre otros pueblos (Ateneo Deipn. 13.556b-57e). El derecho romano tambi\u00e9n prohib\u00eda tener una concubina adem\u00e1s de una esposa (Gardner, 56-57), y los primeros romanos consideraban infames a las concubinas (Aulus Gellius Noc. Att. 4.3.3). Los juristas jud\u00edos se refieren al concubinato en tiempos b\u00edblicos, pero en su literatura tratan como un paralelo contempor\u00e1neo s\u00f3lo las relaciones con esclavas, que condenan (Safrai, 748-49).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, muchos hombres de este periodo, especialmente los de menor estatus social, adquirieron concubinas (Gardner, 57-58). Sus uniones carec\u00edan de valor legal, pero la costumbre las elevaba por encima de los asuntos meramente temporales (O&#8217;Rourke, 182). El concubinato era especialmente com\u00fan en el ej\u00e9rcito (v\u00e9anse, por ejemplo, OGIS 674; Lewis, 141), ya que los soldados no pod\u00edan casarse legalmente hasta haber completado su servicio militar, un periodo que duraba m\u00e1s de veinte a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos d\u00e9cadas era mucho tiempo de espera, por lo que los romances se perdonaban m\u00e1s f\u00e1cilmente (Fabio M\u00e1ximo 4, en Plutarco, Dichos de los romanos, Mor. 195E-F), aunque era mejor evitarlos (cf. Escipi\u00f3n el Viejo 2, en Plutarco, Dichos de los romanos, Mor. 196B). En algunos documentos de licenciamiento militar del siglo I, los oficiales romanos conceden a los soldados la legalizaci\u00f3n de sus uniones anteriores como matrimonios, a\u00f1adiendo la estipulaci\u00f3n de que s\u00f3lo tengan una mujer cada uno (Sherk, 99-100, 154; Gaius Inst. 1.57). Del mismo modo, el Pseudo-Foc\u00edlides 181 advierte contra el coito con las concubinas del padre (en plural).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Edad del matrimonio:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Griegos y romanos<\/strong> conoc\u00edan otras culturas que casaban a las mujeres <strong>en torno a los quince a\u00f1os<\/strong> (Ninus Romance frag. A-3) y, al parecer, mucho antes (Arrian Ind. 9.1). En la cultura griega cl\u00e1sica, las muchachas atenienses sol\u00edan casarse m\u00e1s j\u00f3venes que las espartanas, a menudo antes de los quince a\u00f1os (Den Boer, 39, 269); la edad media, sin embargo, era probablemente al final de la adolescencia (Hes\u00edodo Op. 698). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la \u00e9poca romana, un alto porcentaje de muchachas romanas se casaban en la adolescencia o al final de \u00e9sta (Shaw); as\u00ed, por ejemplo, Quintiliano lamenta que su mujer muriera despu\u00e9s de darle dos hijos y antes de cumplir los diecinueve a\u00f1os (pref. 4). Las leyes de Augusto permit\u00edan que las ni\u00f1as se prometieran a la edad de diez a\u00f1os y se casaran a los doce (Gardner, 38; Rawson, 21), y muchas ni\u00f1as se casaban a los quince a\u00f1os (Pomeroy 1975, 14; cf. Ovidio Met. 9.714). En las muestras con las cifras m\u00e1s elevadas (no todas son tan altas), casi el 40 por ciento de las mujeres estaban casadas antes de los quince a\u00f1os y casi el 75 por ciento antes de los diecinueve; en una muestra el 8 por ciento estaban casadas en alg\u00fan sentido antes de los doce a\u00f1os (Gardner, 39). Diecisiete o dieciocho a\u00f1os era una edad com\u00fan de matrimonio para la mayor\u00eda de las mujeres de clase alta, aunque la legislaci\u00f3n de Augusto no las penalizaba por solter\u00eda hasta los veinte a\u00f1os (Rawson, 22).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los varones romanos no pod\u00edan casarse legalmente antes de los catorce a\u00f1os o de presentar signos f\u00edsicos de pubertad (Gardner, 38), pero los varones romanos sol\u00edan ser mayores, a menudo de veinticinco a\u00f1os o m\u00e1s (Saller). Aunque los hombres griegos pod\u00edan casarse a los dieciocho a\u00f1os (Mantitheus Against Boeotus 2.12 en Demosthenes, LCL 4:488-89), los treinta parecen haber sido lo m\u00e1s com\u00fan (Hesiod Op. 695-97). Algunos estudiosos han propuesto que los hombres griegos tend\u00edan a ser al menos una d\u00e9cada mayores que las mujeres debido a la escasez de mujeres por el abandono m\u00e1s frecuente de infantes de sexo femenino (v\u00e9ase Lewis, 54-55).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos escritores masculinos de la Antig\u00fcedad expresaron su preferencia por las v\u00edrgenes (Hes\u00edodo Op. 699).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contrariamente a lo que cabr\u00eda esperar, no todos los hombres prefer\u00edan casarse con una mujer rica. El hecho de que Plutarco advierta contra las esposas que dependen de su dote, o de la riqueza aportada al matrimonio, sugiere que algunos debieron hacerlo (Novia 22, Mor. 141AB).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos hombres consideraban que una esposa rica era peor; si el matrimonio no sal\u00eda bien, su dote pod\u00eda convertirse en un impedimento para poder divorciarse de ella (Pseud.-Phoc. 199-200).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Griegos y romanos reconoc\u00edan algunos d\u00edas como m\u00e1s propicios para el matrimonio que otros (Apuleyo Met. 2.12; cf. Plutarco Quaest. Rom. 86, Mor. 284F), y las viudas romanas se casaban en un d\u00eda diferente de la semana que las v\u00edrgenes (Plutarco Quaest. Rom. 105, Mor. 289A).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El antiguo mundo mediterr\u00e1neo no conoc\u00eda el prejuicio moderno contra el matrimonio interracial, que presupone un concepto de raza igualmente ajeno a ellos (v\u00e9ase Snowden, 94-97). Pero los antiguos contemplaban a menudo las complicaciones del matrimonio entre clases. As\u00ed, una m\u00e1xima advert\u00eda contra el matrimonio con una esposa de estatus superior al propio (Plutarco Lib. Educ. 19, Mor. 13F-14A). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del mismo modo, los legisladores se ocupaban regularmente del estatus de los hijos de matrimonios mixtos. Antiguamente, patricios y plebeyos no pod\u00edan casarse entre s\u00ed (Dionisio de Halicarnaso 11.28.4), aunque esta prohibici\u00f3n ya no estaba en vigor. Cuando ambos progenitores eran romanos, el hijo adoptaba el estatus legal del padre; cuando ninguno de los dos era romano, el hijo adoptaba el estatus de la madre (Reglas de Ulpiano 5.8-9 en Lefkowitz y Fant, 192). S\u00f3lo los ciudadanos romanos contra\u00edan normalmente matrimonios romanos oficiales, pero los romanos a veces conced\u00edan tales matrimonios a latinos y extranjeros que se casaban con romanos, preocupados por el estatus de los hijos (Gardner, 32). Los matrimonios entre romanos libres y esclavos que a\u00fan no hab\u00edan sido liberados no eran legales (Weaver, 149-51).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Acuerdos matrimoniales:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la \u00e9poca de Augusto, que deseaba repoblar especialmente la aristocracia, la ley romana exig\u00eda el matrimonio en el plazo de dos a\u00f1os tras los esponsales (Dio Cassius Hist. 54.16.7).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La costumbre griega exig\u00eda que la familia proporcionara una dote a la hija en el momento del matrimonio (Diodoro S\u00edculo Hist. B\u00edbl. 32.10.2); las familias acomodadas sol\u00edan colmarla de riquezas, pero algunas familias pobres abandonaban a las hijas peque\u00f1as en montones de basura porque no pod\u00edan proporcionarles una dote (Lewis, 55). La dote de la muchacha sol\u00eda corresponderse con el grado en que se la consideraba atractiva (Pseudo-Dem\u00f3stenes Or. 59, Contra Neaera 113). Debido a posibles conflictos de intereses, los c\u00f3nyuges romanos no pod\u00edan recibir regalos el uno del otro ni de la mayor\u00eda de los parientes pol\u00edticos (Plutarco Quaest. Rom. 7-8, Mor. 265E-266A).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los maridos controlaban toda la propiedad (Plutarco Novio 20, Mor. 140-41), y una dote era un regalo de la familia pol\u00edtica -socialmente esperado pero no legalmente exigido- para ayudar al nuevo marido a cubrir los gastos que le supon\u00eda conseguir una esposa (Gardner, 97). Pero si un marido se divorciaba de su esposa, ten\u00eda que liberarla, devolvi\u00e9ndole su dote (por ejemplo, CPJ 1:236-38 \u00a7128), y algunos contratos le obligaban a a\u00f1adir la mitad si la hab\u00eda maltratado violando el contrato (Lewis, 55). Dado que la dote sol\u00eda gastarse en ese momento, constitu\u00eda un elemento monetario disuasorio contra el divorcio fr\u00edvolo.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>El Coito y la pasi\u00f3n:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Musonio Rufo pensaba que el deseo sexual era inapropiado en el matrimonio salvo con fines de procreaci\u00f3n (Ward, 284); algunos escritores jud\u00edos (Pseud.-Phoc. 193-94) y cristianos del siglo II se hicieron eco de la actitud (Sentius Sextus 231). Sin embargo, estas opiniones no eran las predominantes en los primeros tiempos del Imperio. Los hechizos de amor estaban muy extendidos (Te\u00f3crito El Hechizo), especialmente en los papiros m\u00e1gicos (PGM XIII.304; XXXVI.69-133, 187-210, 295-311). Tales hechizos m\u00e1gicos de amor se utilizaban para conseguir la atenci\u00f3n de personas solteras (por ejemplo, PGM XXXVI.69-160, 187-210, 295-311) o a veces casadas (PDM LXI.197-216 = PGM LXI.39-71; Eur\u00edpides Hipp. 513-16).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun as\u00ed, incluso los no fil\u00f3sofos reconoc\u00edan que la pasi\u00f3n del amor ahogaba la raz\u00f3n (Publilius Syrus Publii 15, 22, 131, 314). Aunque muchas personas basaban su deseo de matrimonio en la belleza (F\u00e1bulas de Babilonia 32.5-6; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jdg14.3\">Jue 14:3<\/a>), los moralistas advert\u00edan que la atracci\u00f3n por motivos meramente f\u00edsicos estaba destinada a desvanecerse tras el comienzo de un matrimonio (Plutarco Novia 4, Mor. 138F). Pod\u00eda decirse que las mujeres dominaban o esclavizaban a los hombres a trav\u00e9s de la pasi\u00f3n que \u00e9stos sent\u00edan por ellas (1 Esdr 4:14-33; Josefo Ant. 4.6.7 \u00a7133; Sir 47:19; S\u00f3focles Ant. 756; cf. S\u00f3focles Trach. 488-89; Appian Civ. W. 5.1.8-9), aunque muchos fil\u00f3sofos advirtieron contra tal comportamiento (1 Co 6:12; Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 10.9.4; Fil\u00f3n Op. Mund. 59-60 \u00a7\u00a7165-67). Incluso un hombre casado que no negaba nada a su mujer no era m\u00e1s que un \u00abesclavo\u00bb (insultantemente, en Cicer\u00f3n Parad. 36; Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 32.10.9; Fil\u00f3n Hypoth. 11.16-17).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La literatura antigua describ\u00eda regularmente la pasi\u00f3n del amor como ardiente (Apolonio de Rodas Arg. 3.774; Virgilio Aen. 4.2, 23, 54, 66, 68; Ecl. 8.83; Lucano Civ. W. 10.71; Plutarco Di\u00e1logo sobre el amor 16, Mor. 759B), incluso en novelas rom\u00e1nticas (Longus Daphn. Chl. 2.7; 3.10; Aquiles Tacio Leuc. 1.5.5-6; 1.11.3; Charit\u00f3n Chaer. 1.1.8; 2.3.8; Apuleyo Met. 2.5, 7; 5.23; Alexandrian Erotic Fragment col. 1) y textos jud\u00edos (Sir 9:8; T. Jos. 2:2); Pablo adopta la misma imagen para la pasi\u00f3n (1 Cor 7:9). Tales textos describen a veces la pasi\u00f3n rom\u00e1ntica como heridas (Chariton Chaer. 1.1.7) o enfermedad (Longus Daphn. Chl. 1.32; Propercio Eleg. 2.1.57-58; Cantar 2:5; b. Sanh. 75a; y. &#8216;Abod. Zar. 2:2 \u00a73), a veces de las flechas, a menudo flechas encendidas, de Cupido o Eros (Apolonio de Rodas Arg. 3.287; Virgilio Aen. 4.69; Ovidio Met. 1.453-65; Propercio Eleg. 2.12.9; 2.13.1-2; Longus Daphn. Chl. 1.7; 2.6; Aquiles Tacio Leuc. 1.17.1; 4.6.1). Pero tales descripciones se aplican con frecuencia a las pasiones solteras; algunos textos las aplican tambi\u00e9n al deseo homoer\u00f3tico (Sexto Emp\u00edrico Pir. 3.199). Algunos gentiles tambi\u00e9n excusaban su pasi\u00f3n como incontrolable (por ejemplo, S\u00f3focles Trach. 441-48; Herodian Hist. 5.6.2) y cre\u00edan que la gente pod\u00eda morir si sus pasiones permanec\u00edan insatisfechas (Parthenius L.R. 16.1; 17.2; v\u00e9anse otros detalles en Keener 1999, 186-87, sobre Mt 5:28).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La leyenda griega afirmaba que el vidente Teiresias hab\u00eda sido a la vez hombre y mujer y que atestigu\u00f3 que las mujeres disfrutan del coito diez veces m\u00e1s que los hombres (por ejemplo, Hes\u00edodo La Melampodia 3). No obstante, se podr\u00eda reconocer que una virgen podr\u00eda no encontrar placentero el coito al principio, hasta que continuara la pr\u00e1ctica con su marido durante alg\u00fan tiempo (Apuleyo Met. 5.4); asimismo, una esposa no deber\u00eda hacer insinuaciones a su marido (Plutarco Bride 18, Mor. 140CD). Los hombres griegos prefer\u00edan que sus esposas se sometieran al coito sin mostrar signos de reticencia (Artemidoro Oneir. 1.78); se sab\u00eda que se produc\u00edan discusiones en la alcoba, aunque Plutarco desaconseja esto tanto a los maridos como a las esposas (Plutarco Novia 39, Mor. 143E).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ley cl\u00e1sica ateniense instaba a los maridos a mantener relaciones sexuales con sus esposas tres veces al mes, para la procreaci\u00f3n (Pomeroy 1975, 87). Muchos cre\u00edan que las mujeres eran m\u00e1s susceptibles a la pasi\u00f3n que los hombres (Eur\u00edpides Androm. 218-21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los antiguos escritores mediterr\u00e1neos celebraban el amor conyugal (Dixon, 2-3; Rawson, 26). Las esposas deb\u00edan amar a sus maridos (por ejemplo, IG 14 citado en G. H. R. Horsley 4:35 \u00a710; Dio Chrysostom frag. en LCL, 5:348-49); a finales de la rep\u00fablica y principios del imperio, la voluntad de morir con el marido se convirti\u00f3 en un ideal (Dixon, 3; Petronius Sat. 111). Los maridos tambi\u00e9n deb\u00edan amar a sus mujeres (Homero Il. 9.341-42; Cat\u00f3n colecci\u00f3n de d\u00edsticos 20; Pseud.-Phoc. 195; Grk. Anth. 7.340), que implica algo m\u00e1s que la mera uni\u00f3n sexual (como en Ateneo Deipn. 13.557E); la primera y m\u00e1s cr\u00edtica uni\u00f3n familiar es entre marido y mujer (Cicer\u00f3n De Offic. 1.17.54). Los epitafios jud\u00edos tambi\u00e9n hacen hincapi\u00e9 en el amor conyugal (Frey, cxvi; CIJ 1:118 \u00a7166; 1:137 \u00a7195). Una fuente jud\u00eda de la di\u00e1spora atribuye los disturbios dom\u00e9sticos a la instigaci\u00f3n demon\u00edaca (T. Sol. 18:15).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Roles de g\u00e9nero en el matrimonio:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arist\u00f3teles estableci\u00f3 c\u00f3digos dom\u00e9sticos para aconsejar a los hombres de la aristocracia c\u00f3mo gobernar a sus esposas, hijos y esclavos (v\u00e9ase Balch 1981, 1988). Aunque exist\u00edan diferencias (por ejemplo, Arist\u00f3teles Pol. 1.1.2, 1252a), estos c\u00f3digos relativos a la gesti\u00f3n del hogar pod\u00edan vincularse con la categor\u00eda m\u00e1s amplia de consejos sobre la gesti\u00f3n de la ciudad, como en el contexto de Arist\u00f3teles (Arist\u00f3teles Pol. 1.2.1, 1253b) y algunas otras obras (L\u00fchrmann; Licurgo 21 en Plutarco Dichos de los espartanos, Mor. 228CD). Arist\u00f3teles y otros pensaban que el orden en el hogar producir\u00eda orden en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los c\u00f3digos dom\u00e9sticos probablemente tambi\u00e9n afectaron a la formulaci\u00f3n de algunas leyes oficiales en cuanto a las relaciones entre hijos, esposas y esclavos (Gayo Inst. 1.48-51, 108-19).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La apolog\u00e9tica de Josefo inclu\u00eda un \u00e9nfasis en las grandes virtudes de la ley b\u00edblica (Josefo Ag. Ap. 2.291-96), y no es sorprendente que los escritores jud\u00edos con audiencias griegas o helenizadas hicieran hincapi\u00e9 en dichos c\u00f3digos como forma de identificar el juda\u00edsmo con los valores predominantes de la cultura dominante (v\u00e9ase Balch 1988, 28-31). Pablo adapta el contenido de los c\u00f3digos pero conserva su estructura (Ef 5:21-6:9; Col 3:18-4:1), posiblemente para ayudar a los cristianos a dar testimonio dentro de su cultura (1 Cor 9:19-23; Tit 2:5, 8).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso fuera del contexto de tales c\u00f3digos dom\u00e9sticos, se entend\u00eda que las esposas deb\u00edan someterse a sus maridos y \u00e9stos deb\u00edan gobernar con ternura a sus esposas del mismo modo que el alma gobierna el cuerpo (Plutarco novia 33, Mor. 142E).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Atenas cl\u00e1sica (Verner, 30-33) y en las familias romanas tradicionales (Verner, 33-34), el marido ten\u00eda autoridad sobre el hogar. Bajo el tradicional matrimonio romano manus, el matrimonio liberaba a la novia de la autoridad de su padre (patria potestas) para ponerla bajo la autoridad de su marido (Verner, 33). Los dependientes de uno inclu\u00edan as\u00ed tanto a los que estaban \u00aben sumisi\u00f3n marital\u00bb (in manu) como a los sirvientes (in mancipio, Gayo Inst. 1.49). Pero a principios del Imperio, la mayor\u00eda de los matrimonios abandonaron este sistema, dejando oficialmente a la novia bajo la tutela de su padre. Como viv\u00eda con su marido y no con su padre, este arreglo aumentaba en la pr\u00e1ctica la libertad de la esposa; las esposas aristocr\u00e1ticas pod\u00edan acumular riqueza y establecer cierta independencia de sus maridos (Verner, 39). Algunos ideales, sin embargo, perduraron en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos autores antiguos atribu\u00edan la inferioridad de rango propia de la mujer en el matrimonio y en la sociedad a una inferioridad inherente a la naturaleza (por ejemplo, Arist\u00f3teles Eth. Nic. 8.12.7, 1162a; Pol. 1.2.12, 1254b; Aeliano De Nat. Anim. 11.26). Muchos consideraban a las mujeres m\u00e1s d\u00e9biles emocionalmente (Eur\u00edpides Med. 928; Virgilio Aen. 4.569-70) o no aptas para la batalla (Virgilio Aen. 9.617; 11.734; Livy Hist. 25.36.9; Aulus Gellius Noc. Att. 17.21.33; F\u00e1bulas de Fedro 4.17.6) o el tribunal (P.Oxy. 261). Los escritores informaban de las haza\u00f1as de las mujeres, pero por lo general como algo inusual. Algunos hombres ve\u00edan a las mujeres como una maldici\u00f3n para los hombres (Hes\u00edodo Teog. 570-612; Eur\u00edpides Or. 605-6); una mujer pod\u00eda considerar su propia vida menos valiosa que las de los guerreros masculinos (Eur\u00edpides Iph. Aul. 1393-94). Las debilidades morales de las mujeres tambi\u00e9n eran proverbiales (por ejemplo, Sir 42:12-14; Hes\u00edodo Teog. 601-2; Op. 375; Publilius Syrus Publii 20, 365, 376; Juvenal Sat. 6.242-43; Babrius Fables 22.13-15; Avianus Fables 15-16; en la cultura contempor\u00e1nea de Oriente Medio, Delaney, 41; Eickelman, 205-6, 243), y el comportamiento de una mujer pod\u00eda considerarse un mal reflejo de su g\u00e9nero (Homero Odys. 11.432-34). As\u00ed, Plutarco, una voz m\u00e1s progresista para los est\u00e1ndares de sus contempor\u00e1neos aristocr\u00e1ticos masculinos, insta a un joven marido a ocuparse del aprendizaje de su novia (Novia 48, Mor. 145C), ya que si se las deja solas sin la ayuda del marido, las mujeres s\u00f3lo producen bajas pasiones y locura (Novia 48, Mor. 145D-E).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ideal griego cl\u00e1sico era que las mujeres deb\u00edan ser t\u00edmidas y retra\u00eddas, f\u00e1cilmente heridas al o\u00edr un lenguaje soez (Dem\u00f3stenes Meid. 79) o al ser insultadas (hubridz\u014dn, Dem\u00f3stenes Aristoc. 141). En la opini\u00f3n com\u00fan ateniense cl\u00e1sica, la virtud de una mujer incluye ser un ama de casa obediente y obediente (Meno en Plat\u00f3n Meno 71). Los hombres acomodados se acostaban con prostitutas de lujo por placer, concubinas por salud corporal y esposas para tener hijos y gobernar los asuntos dom\u00e9sticos (Pseudo-Demosthenes Orat. 59, Neaer. 122). Una esposa virtuosa procuraba realizar todo lo que su marido deseaba (Pseudo-Melisa, Carta a Kleareta en Malherbe, 83). Los ideales tradicionales romanos tambi\u00e9n presentaban a la mujer como sumisa y servil (Hallett, 241-42). Las esposas deb\u00edan obedecer a sus maridos (por ejemplo, Marco Aurelio Med. 1.17.7; Artemidoro Oneir. 1.24; Apuleyo Met. 5.5), incluida la sumisi\u00f3n en todos los asuntos sociales y religiosos (Plutarco Novia 19, Mor. 140D). Las buenas esposas prefieren esa sumisi\u00f3n a la libertad que crea la viudez (Livio Hist. 34.7.12).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, cuando las mujeres actuaban con audacia, pod\u00eda decirse que actuaban como hombres (Apuleyo Met. 5.22); algunos escritores masculinos condenaban este comportamiento como una falta de modestia (por ejemplo, Homero Odys. 19.91; Valerio M\u00e1ximo Fact. ac Dict. 8.3; Aulus Gellius Noc. Att. 10.6). Varios escritores del siglo I satirizaron a las mujeres que ejerc\u00edan demasiado poder, especialmente sobre sus maridos (Petronio Sat. 37; frag. 6; Juvenal Sat. 4.30-37; 6.219-24, 246-305, 474-85). Estos escritores, comprometidos con la tarea tradicional de preservar el orden social (en \u00e9pocas anteriores, por ejemplo, Is\u00f3crates Ad Nic. 55, Or. 3.38) y quiz\u00e1 su propio papel en \u00e9l, se resist\u00edan a los cambios que se estaban produciendo en el papel de la mujer en su sociedad (v\u00e9ase Reekmans). Con ello, al parecer, perpetuaban quejas anteriores de que las mujeres romanas no eran lo bastante sumisas (Cat\u00f3n el Viejo 3 en Plutarco Dichos de romanos, Mor. 198D). Sin duda, la socializaci\u00f3n reafirmaba tales roles de g\u00e9nero, al igual que lo hace hoy en d\u00eda en la misma regi\u00f3n, recompensando el comportamiento tranquilo y sumiso por parte de las mujeres (Giovannini, 67).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pr\u00e1ctica cotidiana nunca fue exactamente lo que los ideales pod\u00edan haber prescrito. As\u00ed, el emperador Augusto, promoviendo los valores tradicionales romanos, dijo a los hombres que mandaran a sus esposas como quisieran, especialmente en lo referente a la modestia en el vestir y el comportamiento. Pero era de sobra conocido que Augusto no amonest\u00f3 as\u00ed a la emperatriz Livia (Dio Cassius Hist. 54.16.4-5). Livia fue una excepci\u00f3n en algunos aspectos; tras la muerte de Augusto, comparti\u00f3 con el nuevo emperador Tiberio la costumbre de honrar a su difunto esposo como si compartiera el poder (autarchousa, Dio Cassius Hist. 56.47.1); tambi\u00e9n controlaba un enorme patrimonio (Treggiari). Incluso Fil\u00f3n eximi\u00f3 a Livia de sus normas habituales de g\u00e9nero, aunque se\u00f1alando que se hab\u00eda convertido en una mujer pr\u00e1cticamente masculina por su sabidur\u00eda (Fil\u00f3n Leg. Gai. 320). Sin embargo, su poder ten\u00eda l\u00edmites; ni siquiera la intercesi\u00f3n de Livia persuadi\u00f3 siempre a Augusto para que actuara en contra de la tradici\u00f3n (Sherk, 7). Augusto utiliz\u00f3 a Livia con fines propagand\u00edsticos mientras manten\u00eda una pol\u00edtica social conservadora (Flory).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los britanos podr\u00edan tener figuras de autoridad femeninas como Boudica (T\u00e1cito Ann. 14.31-37); la Alejandr\u00eda prerromana acogi\u00f3 a figuras de autoridad femeninas macedonias de la dinast\u00eda ptolemaica, incluida la m\u00e1s famosa Cleopatra. En menor medida, las mujeres romanas tambi\u00e9n ocuparon puestos m\u00e1s elevados que las griegas cl\u00e1sicas (por ejemplo, Lefkowitz y Fant, 244-47), y la aristocracia romana produjo mujeres poderosas como Livia, Mesalina y las dos Agripinas del siglo I (Balsdon). Pero el grado en que la autoridad de tales figuras p\u00fablicas afectaba a los matrimonios medios sigue sin estar claro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, otros indicios ponen a\u00fan m\u00e1s en duda la suposici\u00f3n de que los ideales cl\u00e1sicos representen siempre la realidad social. Incluso el retrato hom\u00e9rico de la relaci\u00f3n entre Pen\u00e9lope y Odiseo sugiere cierto grado de respeto mutuo (Arthur, 15); asimismo, hay quien sugiere que los hombres de la Atenas cl\u00e1sica se sent\u00edan menos seguros de su dominio de lo que sugieren algunos textos (Gould, 52-57). En el mundo romano del siglo I, las mujeres hab\u00edan avanzado considerablemente tanto econ\u00f3mica como socialmente, aunque una reacci\u00f3n conservadora aparentemente revirti\u00f3 esta situaci\u00f3n a principios del siglo II d.C. (v\u00e9ase Boatwright). El antiguo matrimonio manus desapareci\u00f3 en gran medida de uso, y la autoridad de los maridos sobre sus esposas era m\u00e1s o menos la misma que su autoridad sobre los hijos varones; adem\u00e1s, no todos los maridos habr\u00edan abusado de su autoridad en las formas que las leyes podr\u00edan haber permitido (Gardner, 5). En el per\u00edodo del Imperio temprano, algunos escritores tambi\u00e9n introdujeron ideales de mayor libertad femenina (Hallett, 244); algunos escritores, como Plinio, se mostraron m\u00e1s favorables a las mujeres que otros (Dobson).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, las inscripciones funerarias de \u00e9poca imperial conmemoran en gran medida a las mujeres en su papel de esposas, madres e hijas, los principales roles a trav\u00e9s de los cuales la \u00e9lite predominantemente masculina de la sociedad se relacionaba con ellas (Kleiner; cf., por ejemplo, CIL 6.10230). Incluso cuando Plutarco, un escritor relativamente progresista, abogaba por el consentimiento armonioso y el acuerdo mutuo en el matrimonio, esperaba que el marido llevara la voz cantante (Plutarco Novio 11, Mor. 139CD); incluso escritores como Plutarco y los estoicos romanos que abogaban por la igualdad te\u00f3rica de los sexos sol\u00edan fomentar la subordinaci\u00f3n de la esposa en la pr\u00e1ctica (Balch 1981, 143-49). Las mujeres no siempre estaban dram\u00e1ticamente subordinadas; sin embargo, esto no implica que la Antig\u00fcedad grecorromana compartiera los ideales igualitarios occidentales modernos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los escritores antiguos tambi\u00e9n eran conscientes de las variaciones geogr\u00e1ficas en los roles de g\u00e9nero en el matrimonio. Las mujeres ejerc\u00edan m\u00e1s libertad en el Mediterr\u00e1neo occidental que en el oriental (v\u00e9ase, por ejemplo, Salles), y los griegos reconoc\u00edan que hist\u00f3ricamente las mujeres romanas eran m\u00e1s influyentes que las griegas (Appian Rom. Hist. 3.11.1). Incluso en Esparta, las mujeres dirig\u00edan la ciudad mientras los hombres estaban fuera, para desd\u00e9n de Arist\u00f3teles (Arist\u00f3teles Pol. 2.6.7, 1269b; aunque cf. Gorgo 5 y an\u00f3nimo 22 en Plutarco Dichos de mujeres espartanas, Mor. 240E, 242B). La influencia cultural de Esparta a largo plazo fue limitada; los ideales culturales griegos m\u00e1s recitados en el Mediterr\u00e1neo oriental helen\u00edstico proced\u00edan sobre todo de Atenas. Sin embargo, los griegos conoc\u00edan otras costumbres en otros lugares; algunas las consideraban salvajemente represivas hacia las mujeres, como la quema de novias en la India (Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 17.91.3). Pero otros casos les parec\u00edan extra\u00f1os o inapropiados porque permit\u00edan a las esposas una libertad indebida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A diferencia de los griegos, las mujeres ligures trabajaban el campo junto a sus maridos porque su suelo era pobre (Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 4.20). Ganarse la vida con la rueca y el telar era dif\u00edcil (Terencio And. 73-74), pero las mujeres sol\u00edan trabajar en las zonas rurales (Longus Daphn. Chl. 3.25; P. Fay. 91; Scheidel). Un escritor pod\u00eda criticar al rey de la antigua Persia por gobernar a todos sus s\u00fabditos excepto a la que m\u00e1s deber\u00eda haber gobernado, su esposa (Plutarco Gobernante inculto 2, Mor. 780C). Los griegos estaban tan asombrados por la mayor libertad relativa de las mujeres egipcias que las describ\u00edan como gobernantes (kyrieuein) de sus maridos y los contratos matrimoniales egipcios estipulaban que los hombres obedec\u00edan a sus esposas en todo (peitharch\u0113sein &#8230; hapanta, Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 1.27.2). Se trata de una exageraci\u00f3n, pero subraya la mayor libertad de las mujeres egipcias frente a las griegas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero mucho antes de la \u00e9poca romana, la cultura griega hab\u00eda impregnado el Mediterr\u00e1neo oriental, incluido el Egipto urbano (es decir, Alejandr\u00eda y la \u00e9lite helen\u00edstica de los nomos egipcios). As\u00ed, aunque las mujeres en general en el Egipto romano ejerc\u00edan un poder econ\u00f3mico considerablemente mayor que en la Atenas cl\u00e1sica (Pomeroy 1981), los contratos matrimoniales egipcios de los siglos I y II a.C. enumeran entre los requisitos para las esposas la sumisi\u00f3n a sus maridos, no abandonar el hogar sin su permiso, etc. (Verner, 38, 64-65; Lewis, 55). Aunque en Egipto se conservaron m\u00e1s documentos de este tipo, la promesa de las esposas de obedecer a sus maridos no se limitaba a Egipto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cultura cl\u00e1sica ateniense idealizaba la reclusi\u00f3n de la mujer en la esfera dom\u00e9stica, aunque en la pr\u00e1ctica nunca se cumpli\u00f3 plenamente; probablemente en parte para conservar la lealtad exclusiva de la esposa a su marido, gran parte del Mediterr\u00e1neo oriental de habla griega de principios del imperio, sin embargo, era menos restrictiva (Keener 1992, 22-24). No obstante, la mayor\u00eda de las mujeres casadas que no pertenec\u00edan a la \u00e9lite urbana se cubr\u00edan la cabeza para evitar la lujuria de otros hombres que no fueran sus maridos (Keener 1992, 28-30).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El estoico Hierocles tambi\u00e9n espera que el marido gobierne los asuntos externos mientras que la matrona gobierna los asuntos dom\u00e9sticos<\/strong>, pero en contraste con muchos otros, se niega a observar esta distinci\u00f3n r\u00edgidamente (Hierocles On Duties Household Management, en Malherbe, 97-98).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-matrimonio-en-el-judaismo\">El matrimonio en el Juda\u00edsmo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fuerzas regenerativas del pueblo jud\u00edo se vieron enormemente potenciadas por la instituci\u00f3n del matrimonio jud\u00edo. Toda la vida del jud\u00edo, incluidos sus instintos sexuales, estaba escrupulosamente sometida a la supervisi\u00f3n de la religi\u00f3n. Los factores sociales, como la creciente concentraci\u00f3n de las masas en la clase media baja, contribuyeron a un mayor ejercicio del autocontrol sexual. En este \u00e1mbito del comportamiento humano, los rabinos eligieron el camino de la moderaci\u00f3n. Combatieron con relativa eficacia todas las formas de libertinaje. No consideraban el apetito sexual como malo en s\u00ed mismo (como algunos padres de la Iglesia interpretaron de Pablo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las <strong>fuentes primarias<\/strong> <strong>sobre el matrimonio jud\u00edo<\/strong> durante el milenio que abarca desde el siglo V a.C. hasta el siglo V d.C. <strong>incluyen<\/strong>: <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Los libros ap\u00f3crifos y pseudoepigr\u00e1ficos del AT.<\/li>\n\n\n\n<li>Fil\u00f3n y Josefo.<\/li>\n\n\n\n<li>Los papiros arameos de una guarnici\u00f3n jud\u00eda en Elefantina, en el Alto Egipto (s. V a.C.), que incluyen documentos completos y fragmentarios de matrimonio y divorcio.<\/li>\n\n\n\n<li>Los Rollos del Mar Muerto de Qumr\u00e1n (s. I a.C. y s. I d.C.).<\/li>\n\n\n\n<li>Los textos de Muraba\u02bfat y Na\u1e25al \u1e24ever de la revuelta de a.C. al s. I d.C.)<\/li>\n\n\n\n<li>Los textos de Muraba\u02bfat y Na\u1e25al \u1e24ever de la revuelta de Bar Kochba (132-135 d.C.), que incluyen documentos matrimoniales y de divorcio tanto en arameo como en griego.<\/li>\n\n\n\n<li>La Mishn\u00e1, compilada en el a\u00f1o 200 d.C..<\/li>\n\n\n\n<li>El Talmud, terminado hacia el a\u00f1o 500 d.C., concretamente los siguientes tratados de la secci\u00f3n sobre Na\u0161im (\u00abMujeres\u00bb): Yebamot (\u00abCu\u00f1adas\u00bb), Ketubbot (\u00abEscrituras matrimoniales\u00bb), Nedarim (\u00abVotos\u00bb), So\u1e6dah (\u00abLa presunta ad\u00faltera\u00bb), Gi\u1e6d\u1e6din (\u00abCartas de divorcio\u00bb) y Qiddu\u0161in (\u00abBetrothales\u00bb).<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las inscripciones sepulcrales de familias jud\u00edas enterradas en las catacumbas de Roma a principios de la era cristiana dan las edades de desposorio de las novias en seis casos: dos se casaron a los doce a\u00f1os, dos a los quince, una entre los quince y los diecis\u00e9is, y una entre los diecis\u00e9is y los diecisiete. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un texto de Qumr\u00e1n (1QSa I, 9-11), leemos sobre los varones: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNo debe ap[roximar] a una mujer para mantener relaciones sexuales antes de haber cumplido los veinte a\u00f1os, cuando sabe distinguir [el bien] del mal.\u00bb<\/p>\n<cite>1QSa I, 9-11<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se animaba a los padres a que sus hijos se casaran cuando eran j\u00f3venes para evitar la inmoralidad. Los rabinos recomendaban que las ni\u00f1as se casaran al alcanzar la pubertad, que ser\u00eda alrededor de los doce a\u00f1os o doce a\u00f1os y medio (m. Nid. 5:6-8; b. Yebam. 62b). Aqiba sostuvo que <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.17\">Deut 22:17<\/a> indica que est\u00e1 permitido que un padre d\u00e9 a su hija en matrimonio mientras sea menor de edad, es decir, incluso antes de la pubertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los rabinos aconsejaban a los hombres que se casaran cuando tuvieran entre catorce y dieciocho a\u00f1os<\/strong>. <strong>Seg\u00fan la Mishn\u00e1<\/strong> (m. Abot 5:21), <strong>los dieciocho a\u00f1os era la edad para que un hombre contrajera matrimonio<\/strong>. R. Huna declar\u00f3: \u00abEl que tiene veinte a\u00f1os y no est\u00e1 casado pasa todos sus d\u00edas en pecado\u00bb (b. Qidd. 29b). R. Ismael exclam\u00f3: \u00abHasta los veinte a\u00f1os, el Santo, bendito sea, se sienta y espera. \u00bfCu\u00e1ndo tomar\u00e1 esposa? En cuanto uno cumple veinte a\u00f1os y no se ha casado, \u00c9l exclama: &#8216;\u00a1Malditos sean sus huesos! \u00ab(b. Qidd. 29b). R. Hisda, que se cas\u00f3 a los diecis\u00e9is a\u00f1os, s\u00f3lo lamentaba no haberse casado a los catorce (b. Qidd. 29b).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Normalmente transcurr\u00eda un a\u00f1o entre los esponsales (q\u00eedd\u00fb\u0161\u00een, \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb) y las nupcias (n\u00ee\u015b\u015b\u00fb\u02be\u00een, \u00abtoma de posesi\u00f3n\u00bb). R. Jud\u00e1 sosten\u00eda que un hombre no deb\u00eda desposar a una mujer hasta que la hubiera visto (b. Qidd. 41a). Los esponsales eran legalmente vinculantes y s\u00f3lo pod\u00edan romperse por muerte o divorcio (m. Yebam. 2:6; m. Gi\u1e6d. 6:2). Si se descubr\u00eda que la novia no era virgen, se esperaba que el marido se divorciara de ella y no estaba obligado a pagar el dinero acostumbrado por el divorcio. En el per\u00edodo tana\u00edtico (s. I-II d.C.), a las parejas prometidas de Judea se les permit\u00eda cohabitar antes de las nupcias, pero en Galilea no (m. Yebam. 4:10; m. Ketub. 1:5). La costumbre galilea, m\u00e1s estricta, se convirti\u00f3 en la norma de la vida jud\u00eda en tiempos de los \u00faltimos Amoraim.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-19.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"249\" height=\"168\" data-attachment-id=\"45228\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/imagen-19-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-19.png\" data-orig-size=\"249,168\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen-19\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-19.png\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen-19.png?resize=249%2C168&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45228\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ketubah medieval (siglo XI) o contrato matrimonial de Palestina.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los papiros de Elefantina enumeran el muhr\u0101\u02be (cf. heb. m\u014dhar), \u00abprecio de la novia\u00bb, en un caso (Cowley 15) como 5 siclos y en otro (Kraeling 7) como 10 siclos. (La variaci\u00f3n, y las cantidades m\u00ednimas, pueden deberse a que en el primer caso se trataba de una mujer divorciada y en el segundo de una liberta). En la \u00e9poca de los rabinos el precio de la novia pas\u00f3 a ser puramente nominal; Hillel sosten\u00eda que cualquier cosa que valiera un p\u0115r\u00fb\u1e6d\u00e2 (la moneda de cobre m\u00e1s peque\u00f1a) era suficiente (m. Qidd. 1:1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dote inclu\u00eda regalos que el padre daba a la hija, entre ellos objetos personales como joyas y ropa, y, en el caso de familias ricas, propiedades y esclavos. Adem\u00e1s de otros bienes, Raguel dio a su hija la mitad de sus propiedades como dote (Tob 8:21). En los textos de Elefantina, el precio de la novia se entregaba a la mujer como parte de su dote. Un papiro (Cowley 15) menciona una dote de 12 siclos, y otro (Kraeling 7) una de 22 siclos. En los textos Na\u1e25al \u1e24ever, una mujer llamada Babata ten\u00eda, en su segundo matrimonio, una dote de cien monedas tirias. Shelamzion, la hijastra de Babata, trajo una dote que inclu\u00eda denarios de plata. El marido de Shelamzion prometi\u00f3 devolverle la dote en caso de divorcio e hipotec\u00f3 todas sus propiedades en En-Gedi como garant\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra aramea m\u0115l\u00f4g, utilizada en el Talmud, se refiere a la propiedad que una mujer recib\u00eda de su familia, de cuyo uso pod\u00eda disfrutar su marido. Si la mujer heredaba dinero, pod\u00eda utilizarlo para comprar tierras; el marido pod\u00eda recibir su producto, mientras que la mujer conservaba la titularidad de la tierra (m. Ketub. 8:3)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El juda\u00edsmo primitivo enfatizaba la maternidad incluso m\u00e1s que la propaganda imperial (v\u00e9ase Ilan, 105-7). Josefo afirmaba que la ley b\u00edblica permit\u00eda el coito s\u00f3lo para la procreaci\u00f3n (Josefo Ag. Ap. 2.25 \u00a7199). Fil\u00f3n afirma que un hombre que se casa a sabiendas con una mujer que no puede tener hijos es un enemigo de Dios y de la naturaleza y act\u00faa como un animal apasionado (Fil\u00f3n Spec. Leg. 3.6 \u00a736).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rabinos posteriores tambi\u00e9n insistieron en la importancia de la procreaci\u00f3n. Los rabinos atribuyeron la necesidad de la procreaci\u00f3n al mandato de Dios de ser fruct\u00edferos y multiplicarse, porque los seres humanos est\u00e1n hechos a imagen de Dios (p. ej., m. Yebam. 6:6; Pesiq. Rab Kah. 22:2; cf. m. Gi\u1e6d 4:5); al parecer, ya a finales del siglo I se ense\u00f1aba que quien se absten\u00eda de buscar hijos era \u00abcomo si hubiera disminuido la imagen de Dios\u00bb (Gn. Rab. 34:14). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, a partir de Ad\u00e1n, engendrar hijos era un deber divinamente ordenado (Gn. Rab. 23:4), y dejar de engendrar hijos lleg\u00f3 a considerarse casi equivalente a matarlos (Ex. Rab. 1:13; cf. Josefo Ant. 4.8.40 \u00a7290; \u02beAbot R. Nat. 31A). Un rabino tard\u00edo dijo que Dios estuvo a punto de dejar morir joven a Ezequ\u00edas para castigarle por no haber intentado tener hijos antes (b. Ber. 10a). Otros afirmaban que uno deb\u00eda volver a casarse y seguir engendrando hijos en la vejez (b. Yebam. 62b, posiblemente tradici\u00f3n tan\u00e1tica). P. E. Harrell cita una fuente jud\u00eda seg\u00fan la cual la procreaci\u00f3n era m\u00e1s meritoria que la construcci\u00f3n del templo (Harrell, 62). Uno no debe casarse en d\u00edas sagrados cuando no puede procrear (y. Gi\u1e6d. 4:5 \u00a72).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que el derecho romano permit\u00eda pero no exig\u00eda el divorcio por falta de hijos (Rawson, 32; Gardner, 81; Appian Civ. W. 2.14.99; Aulus Gellius Noc. Att. 4.3.2), los rabinos exig\u00edan a los maridos que se divorciaran de sus esposas que demostraran ser incapaces de tener hijos, aunque deb\u00edan permitir un per\u00edodo de prueba de diez a\u00f1os (m. Yebam. 6:6). Este divorcio se consideraba a veces una tr\u00e1gica necesidad (Pesiq. Rab Kah. 22:2), pero cualquier forma de desperdiciar semen era un pecado terrible (b. Nid. 13a; algunos sostienen que la pr\u00e1ctica era probablemente menos estricta que \u00e9sta (Baskin). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La costumbre b\u00e1sica del divorcio por falta de hijos es indudablemente anterior a los rabinos: Pseudo-Filo afirma que una esposa en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jdg13.2\">Jueces 13:2<\/a> que no pod\u00eda tener hijos estaba a punto de divorciarse (Pseudo-Filo Bib. Ant. 42:1). Asimismo, la \u00fanica ofensa espec\u00edfica que menciona Josefo cuando se\u00f1ala que se divorci\u00f3 de su mujer por su comportamiento es que dos de los tres hijos que le hab\u00eda dado hab\u00edan muerto (Josefo Vida 76 \u00a7426).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los escritores talm\u00fadicos estaban decididos a promover el matrimonio. Para el juda\u00edsmo era especialmente vital fortalecer la estructura familiar como buen cimiento de su vida \u00e9tnica. Estaban dispuestos a relajar algunas costumbres antiguas, como reducir la adquisici\u00f3n de una esposa al \u00abmero consentimiento mutuo\u00bb, para facilitar el matrimonio. Sin embargo, en el siglo III, los rabinos proscribieron este tipo informal de matrimonio, penalizando a los transgresores con la flagelaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ley rab\u00ednica trataba a los hijos ileg\u00edtimos casi al mismo nivel que a los leg\u00edtimos. Gozaban de todos los derechos de herencia de los bienes de sus padres. JOS\u00c9 resumi\u00f3 correctamente el punto de vista mantenido por los rabinos diciendo que la ley no reconoce ninguna conexi\u00f3n sexual excepto la uni\u00f3n natural de marido y mujer, y eso s\u00f3lo para la procreaci\u00f3n de hijos. Para evitar la tentaci\u00f3n, los sabios recomendaban los matrimonios precoces. El mohar tradicional constitu\u00eda serias limitaciones para muchos jud\u00edos interesados en el matrimonio, sobre todo tras los estragos de la revuelta de BAR KOKHBA y despu\u00e9s de que se urbanizaran un poco m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rasgos institucionales jud\u00edos del matrimonio fueron objeto de un desarrollo continuo a lo largo de los siglos. La bendici\u00f3n sacerdotal de la uni\u00f3n no se menciona ni en la Biblia ni en el Talmud. El Talmud recomendaba que se instituyera una \u00abcongregaci\u00f3n\u00bb para celebrar una boda. Se consideraba deseable la presencia de diez varones adultos. En la Edad Media, muchas comunidades jud\u00edas formalizaron este deseo en un estatuto vinculante. En el siglo X, los matrimonios se celebraban ante una congregaci\u00f3n en la morada del novio o en la sinagoga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el siglo XIV, la huppah (cohabitaci\u00f3n real) se hab\u00eda convertido en un mero emblema religioso. En lugar de una habitaci\u00f3n real, se convirti\u00f3 en una habitaci\u00f3n simb\u00f3lica, un dosel, o incluso un velo o prenda (tallit) arrojado sobre las cabezas de la pareja nupcial. En el siglo X, la introducci\u00f3n de himnos lit\u00fargicos matrimoniales se hab\u00eda hecho notable. En general, en esta \u00e9poca los jud\u00edos se hab\u00edan vuelto m\u00e1s tolerantes con los matrimonios mixtos. Sin embargo, los jud\u00edos eran reacios a considerar el matrimonio con las familias de los reci\u00e9n llegados a la comunidad. Esto se deb\u00eda en parte al miedo que les causaban los reci\u00e9n llegados, en parte a la larga historia de persecuciones sufridas por los jud\u00edos a manos de los extranjeros entre los que viv\u00edan, y en parte al esp\u00edritu de exclusividad y orgullo del pueblo jud\u00edo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tiempo ha refinado algunos de los elementos m\u00e1s groseros relacionados con las bodas. La procesi\u00f3n nupcial que conduc\u00eda a la comitiva desde la casa de la novia hasta la del novio se modific\u00f3 en la Edad Media, y la comitiva se dirig\u00eda a la sinagoga y no a la c\u00e1mara nupcial. Las odas nupciales eran caracter\u00edsticas de las bodas jud\u00edas medievales; tambi\u00e9n lo eran las canciones y bromas en las que el ingenio y la alegr\u00eda centelleaban hasta el final. El banquete nupcial, que duraba siete d\u00edas, se caracterizaba por incesantes representaciones, que no se interrump\u00edan por el s\u00e1bado. Otro tipo de ingenio se desplegaba en la mesa nupcial. El discurso nupcial del rabino era una funci\u00f3n conspicua.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>El celibato en el juda\u00edsmo primitivo: <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio era la norma para la mayor\u00eda de los jud\u00edos de Judea y Galilea en la \u00e9poca romana (v\u00e9ase Historia jud\u00eda: \u00c9poca romana), pero exist\u00edan excepciones. En circunstancias particulares, incluso algunos rabinos permit\u00edan a veces la abstinencia prolongada (cf. Ostmeyer, aunque normalmente recomendaban el divorcio si el marido reten\u00eda el coito m\u00e1s de dos semanas-m. Ketub. 5:6). Si contaban con el permiso de sus esposas, los hombres casados a veces sal\u00edan de casa para estudiar con un rabino (p. ej., relatos sobre rabinos del siglo II en ARN 6A; Gen. Rab. 95 MSV), como hicieron los disc\u00edpulos de Jes\u00fas en el siglo I (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk1.18-20\">Mc 1:18-20<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk10.28-29\">10:28-29<\/a>). Al parecer, un maestro de principios del siglo II estaba de acuerdo con el consenso rab\u00ednico de que la procreaci\u00f3n era un deber sagrado, pero se abstuvo personalmente para poder dedicar m\u00e1s tiempo al estudio de la Tor\u00e1, para gran desd\u00e9n de sus colegas (t. Yebam. 8:7).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rabinos tambi\u00e9n permit\u00edan a veces el celibato temporal en circunstancias extremas. Como a menudo se consideraba que las mujeres no eran de fiar, un rabino del siglo II que se escond\u00eda de los romanos supuestamente mantuvo su paradero en secreto para su mujer (b. S\u0306abb. 33b); mientras estuvo en el arca, No\u00e9 tuvo que abstenerse de mantener relaciones sexuales (y. Ta&#8217;an. 1:6 \u00a78; cf. N\u00fam. Rab. 14:12). Aunque en su \u00e9poca no aprobaban esta pr\u00e1ctica, algunos rabinos al parecer pensaban que los profetas b\u00edblicos pod\u00edan abstenerse temporalmente para asegurarse la revelaci\u00f3n divina (Vermes, 100-1; ARN 2A; 2 \u00a710B).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas tradiciones prerab\u00ednicas del siglo I parecen m\u00e1s abiertas al celibato que los rabinos (McArthur). Algunos estudiosos han argumentado que c\u00edrculos tan diversos como los representados en 1Enoch y Fil\u00f3n promov\u00edan la abstinencia temporal para asegurar las revelaciones (Marx), aunque esto apenas estaba extendido. Otros encuentran en Fil\u00f3n un aparente ascetismo sexual, modelado especialmente por los Terap\u00e9uticos y dependiente de un matrimonio espiritual con la Sabidur\u00eda (R. A. Horsley). Algunas otras tradiciones jud\u00edas se refieren espec\u00edficamente a las urgencias: como el Fara\u00f3n mataba a sus hijos, los israelitas en Egipto empezaron a abstenerse (Pseudo-Filo Bib. Ant. 9:2, pero cf. 9:5). En una fuente precristiana, Jacob se abstuvo de casarse hasta que tuvo m\u00e1s de sesenta a\u00f1os para evitar casarse con una cananea (Jub. 25:4; cf. T. Iss. 2:1-2). Probablemente reflejando algunas concepciones griegas, 2 Baruc interpreta err\u00f3neamente el G\u00e9nesis de modo que la pasi\u00f3n paterna y la concepci\u00f3n de hijos fueron resultado de la ca\u00edda (2 Bar. 56:6), pero el escritor no aboga en ning\u00fan lugar por el celibato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas de estas excepciones son concesiones temporales y de emergencia, y ninguna de ellas parece haber sido generalizada o conocida. M\u00e1s conocido, aunque todav\u00eda excepcional, habr\u00eda sido el indudable celibato de profetas del desierto como Banus (Josefo Vida 2 \u00a711) y Juan el Bautista (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mk1.4-6\">Mc 1:4-6)<\/a>. En la antig\u00fcedad, sin embargo, el ejemplo m\u00e1s citado de celibato jud\u00edo fueron los esenios (Josefo Ant. 18.1.5 \u00a721; Fil\u00f3n Hypoth. 11.14-18; Plinio Nat. Hist. 5.15.73). Algunos estudiosos discuten si los esenios eran c\u00e9libes o al menos lo eran en todas las \u00e9pocas (Marx; H\u00fcbner), aunque varias fuentes antiguas convergen para indicar que algunos esenios eran c\u00e9libes. La evidencia sugiere tanto esenios c\u00e9libes como casados, como tambi\u00e9n indica Josefo (Josefo J.W. 2.8.2 \u00a7\u00a7120-21, 13); es posible que muchos esenios que viv\u00edan en las ciudades estuvieran casados (en el Documento de Damasco y el Pergamino del Templo), mientras que la mayor\u00eda de los que viv\u00edan en el desierto eran c\u00e9libes (la Regla de la Comunidad). Incluso en Qumr\u00e1n, en el desierto, algunos esqueletos de mujeres indican que en alg\u00fan per\u00edodo de la historia de la comunidad vivieron all\u00ed algunas mujeres (quiz\u00e1 un tercio de las tumbas-Elder); algunos de los textos parecen estar de acuerdo (Baumgarten). Pero las pruebas esquel\u00e9ticas tambi\u00e9n sugieren que las mujeres eran minor\u00eda y probablemente excepcionales (quiz\u00e1 en un periodo se permiti\u00f3 a algunos hombres ya casados llevar a sus esposas). Es posible que parte del pensamiento griego influyera en el ideal de celibato entre los esenios de Qumr\u00e1n, pero tambi\u00e9n son posibles antecedentes elementos de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica israelita (Thiering).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como reflejo del auge del ascetismo sexual en algunos c\u00edrculos de la Antig\u00fcedad tard\u00eda, algunos de los primeros cristianos consideraban piadosa la abstenci\u00f3n del coito (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.5-6\">1 Cor 7:5-6<\/a>; Hch Jn. 63; Hch de Pablo 3.5-8, 12), aunque otros indicaban claramente que los cristianos pod\u00edan casarse y tener hijos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.27-28\">1 Cor 7:27-28<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti5.14\">1 Tim 5:14<\/a>; Diogn. 5), as\u00ed como ser c\u00e9libes (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.10-12\">Mt 19:10-12<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.25-40\">1 Cor 7:25-40<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Monogam\u00eda:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la pr\u00e1ctica no era com\u00fan, el juda\u00edsmo palestino primitivo permit\u00eda la poligamia (m. Sanh. 2:4), y la practicaban al menos algunos reyes ricos (Josefo J.W. 1.28.4 \u00a7562). <strong>Se dice que el primitivo sabio Hillel se quej\u00f3 de la poligamia, pero principalmente porque consideraba que las esposas pod\u00edan ser peligrosas, sobre todo en gran n\u00famero<\/strong> (m. \u02beAbot 2:7). No obstante,<strong> la gran mayor\u00eda de los hombres jud\u00edos y todas las mujeres jud\u00edas eran mon\u00f3gamos<\/strong>, y algunos sectarios conservadores prohib\u00edan la poligamia, incluso para los gobernantes (CD 4:20-5:2; 11QTemple 56:18-19). Lo que es m\u00e1s significativo, los jud\u00edos de fuera de Palestina segu\u00edan la pr\u00e1ctica griega habitual de evitar las uniones pol\u00edgamas (cf. Frey, cxii).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Inicio com\u00fan del matrimonio Jud\u00edo:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los escritores y maestros jud\u00edos abogaban por casarse pronto, en parte para propagar el nombre de la familia<\/strong> (por ejemplo, Pseud.-Phoc. 175-76; b. Pesa\u1e25. 113b) <strong>y en parte para proteger a los j\u00f3venes de la pasi\u00f3n sexual <\/strong>(Sir 7:23; b. Qidd. 29b; b. Yebam. 63ab). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Entre los dieciocho y los veinte a\u00f1os se consideraba una edad apropiada para el matrimonio de un hombre <\/strong>(m. \u02beAbot 5:21; cf. 1QSa 1:10; v\u00e9ase Regla de la Congregaci\u00f3n). Aunque a veces los hombres se casaban despu\u00e9s de los veinte a\u00f1os (por ejemplo, CIJ 1:409 \u00a7553), muchos rabinos posteriores se quejaban de que los hombres que ten\u00edan veinte a\u00f1os o m\u00e1s y a\u00fan no se hab\u00edan casado estaban pecando contra Dios (b. Qidd. 29b-30a, de la escuela del rabino Ismael del siglo II). <strong>Las mujeres sol\u00edan casarse en la adolescencia, por ejemplo a los trece o diecis\u00e9is a\u00f1os, pero algunas superaban los veinte<\/strong> (Ilan, 67-69).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Prefrencias matrimoniales:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres jud\u00edos normalmente parecen haber preferido a las v\u00edrgenes (Josefo Ant. 4.8.23 \u00a7244); los sacerdotes s\u00f3lo pod\u00edan casarse con v\u00edrgenes o con las viudas de los sacerdotes, y el sumo sacerdote s\u00f3lo pod\u00eda casarse con una virgen (Josefo Ant. 3.14.2 \u00a7277).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> Josefo afirma que la ley proh\u00edbe casarse con una esposa por dinero (Josefo Ag. Ap. 2.25 \u00a7200), aunque cabe preguntarse hasta qu\u00e9 punto sigui\u00f3 este consejo (Josefo Vida 76 \u00a7427). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si pasajes rab\u00ednicos posteriores pueden reflejar costumbres jud\u00edas palestinas m\u00e1s extendidas en el siglo I d.C. en este caso, las v\u00edrgenes jud\u00edas palestinas se casaban el cuarto d\u00eda y las viudas el quinto (m. Ketub. 1:1; b. Ketub. 2a; y. Ketub. 1:1 \u00a71; Pesiq. Rab Kah. 26:2).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los juristas jud\u00edos debatieron la idoneidad de los matrimonios mixtos entre clases, especialmente entre israelitas laicos, levitas y sacerdotes (t. Sanh. 4:7); unos pocos cuestionaron si los hijos de escuelas fariseas rivales anteriores deber\u00edan haberse casado entre s\u00ed (y. Qidd. 1:1 \u00a78). Los rabinos advert\u00edan contra el matrimonio con la hija de un am haaretz (alguien que ignoraba la interpretaci\u00f3n rab\u00ednica de la ley), no fuera que uno muriera y sus hijos fueran mal criados (b. Pesa\u1e25. 49a, Bar.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la cuesti\u00f3n para los int\u00e9rpretes jud\u00edos se volv\u00eda m\u00e1s seria cuando se trataba de matrimonios mixtos entre jud\u00edos y gentiles. <strong>Para algunos maestros, la descendencia de los paganos no vivir\u00eda ni ser\u00eda juzgada en el mundo venidero<\/strong> (t. Sanh. 13:2), pero el matrimonio entre jud\u00edos y gentiles complicaba la cuesti\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Algunos rabinos afirmaban que un hijo que una mujer israelita diera a luz a un gentil o a un esclavo era ileg\u00edtimo<\/strong> (y. Gi\u1e6d. 1:4 \u00a72). <strong>Un ni\u00f1o concebido en el vientre de un pros\u00e9lito era israelita de pleno derecho, pero si su madre se convert\u00eda entre su concepci\u00f3n y su nacimiento o si su padre cumpl\u00eda s\u00f3lo parte del ritual de conversi\u00f3n, su condici\u00f3n de jud\u00edo era incompleta<\/strong> (b. Sanh. 58a; y. Qidd. 3:12 \u00a78); el hijo de Ester y Asuero era, por tanto, s\u00f3lo medio puro (Esther Rab. 8:3). Esto es probablemente lo que Pablo quiere decir en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.14\">1 Corintios 7:14<\/a>, donde probablemente da a entender que los hijos con un progenitor creyente permanecen dentro de la esfera de influencia del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho de que algunos de los cristianos corintios desearan divorciarse por incompatibilidad espiritual (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.12-14\">1 Cor 7:12-14<\/a>) puede reflejar una tradici\u00f3n de interpretaci\u00f3n jud\u00eda: un texto afirma que es voluntad de Dios que los hombres israelitas se divorcien de las esposas paganas con las que se casaron por error (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ezr9.9\">1 Esdr 9:9<\/a>); un marido tambi\u00e9n pod\u00eda divorciarse de su mujer por un comportamiento que considerara imp\u00edo (Sir 26:1-3; t. Dem. 3:9). Seg\u00fan el derecho romano, los hijos normalmente pasaban al padre en caso de divorcio (Pomeroy 1975, 158, 169).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Esponsales, dotes y otros acuerdos:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los int\u00e9rpretes tana\u00edticos, probablemente reflejando costumbres sociales m\u00e1s amplias sobre asuntos familiares, reconoc\u00edan a la mujer como persona, pero en asuntos legales dispon\u00edan de su sexualidad como un bien mueble (v\u00e9ase Wegner, 40-70), tal como exig\u00edan las costumbres tradicionales de Oriente Medio y grecorromanas en relaci\u00f3n con el precio de la novia y la dote.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las parejas jud\u00edas probablemente se casaban un a\u00f1o despu\u00e9s de los esponsales (m. Ketub. 5:2; m. Ned. 10:5; Safrai, 757).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ley rab\u00ednica sobre dotes refleja en gran medida el entorno jur\u00eddico m\u00e1s amplio del Mediterr\u00e1neo y Oriente Medio del que formaba parte (Cohen, 348-76; Geller). Al prepararse para divorciarse de Mar\u00eda en privado en lugar de llevarla ante los jueces, Jos\u00e9 pudo haber perdido su derecho legal a embargar la dote de una prometida supuestamente infiel (los rabinos dec\u00edan que pod\u00eda perderla por tan poco como hablar con otro hombre [m. Ketub. 7:6]) para evitar su humillaci\u00f3n (Mt 1:19).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Egipto helen\u00edstico, hombres y mujeres sol\u00edan contraer matrimonio directamente entre s\u00ed (Verner, 36-37). Los padres sol\u00edan concertar los matrimonios jud\u00edos palestinos a trav\u00e9s de intermediarios (agentes; t. Yebam. 4:4). Tanto la ley romana como la jud\u00eda reconoc\u00edan el uso de agentes, o intermediarios matrimoniales, en los esponsales (Cohen, 295-96). Los esponsales eran legalmente vinculantes y dejaban viuda a la superviviente de la muerte del hombre (m. Ketub. 1:2; m. Yebam. 4:10; 6:4). Aunque una pareja prometida como Jos\u00e9 y Mar\u00eda no viv\u00eda junta ni ten\u00eda relaciones sexuales, su uni\u00f3n era tan vinculante como el matrimonio y, por tanto, s\u00f3lo pod\u00eda disolverse por muerte o divorcio (m. Gi\u1e6d. 6:2; Ketub. 1:2; Yebam. 2:6).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Las bodas:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las bodas jud\u00edas duraban normalmente siete d\u00edas<\/strong> (cf. Tob 11:18; Jos. y As. 21:8 en OTP, 21:6 en el texto griego; Sipra Behuq. pq. 5.266.1.7); los catorce d\u00edas de Tob 8:19-20 eran aparentemente excepcionales, una celebraci\u00f3n debida a la liberaci\u00f3n de Sara.<strong> Muchos de los allegados m\u00e1s \u00edntimos de los novios permanec\u00edan los siete d\u00edas completos <\/strong>(t. Ber. 2:10), <strong>pero la tradici\u00f3n existente sugiere que las bendiciones se repet\u00edan para los que llegaban m\u00e1s tarde a la fiest<\/strong>a (Safrai, 760). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, es de suponer que la primera noche era la m\u00e1s esencial; si las bodas tradicionales de Oriente Medio nos dan una pista, el banquete durante la propia noche de bodas puede haber sido el m\u00e1s importante (Eickelman, 174; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt25.10-12\">Mt 25:10-12<\/a>). Las fiestas de boda de los jud\u00edos palestinos inclu\u00edan al shoshbin, al parecer un amigo estimado (m. Sanh. 3:5; cf.<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jn3.29\"> Jn 3:29<\/a>), aunque todos los amigos se un\u00edan a la alegr\u00eda de la boda (1 Mac 9:39). Parece que se prefer\u00eda un shoshbin de estatus superior al del novio (b. Yebam. 63a).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se sabe que los padres y mecenas acomodados invitaban a un gran n\u00famero de personas, a veces a pueblos enteros, a celebraciones como la boda de un ni\u00f1o (Chariton Chaer. 3.2.10; Diodoro S\u00edculo Bib. Hist. 16.91.4; 16.92.1; Plinio Ep. 10.116); <strong>negarse a acudir, sobre todo tras haber respondido positivamente a una invitaci\u00f3n<\/strong> (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt22.2-7\">Mt 22:2-7<\/a>), <strong>constitu\u00eda un insulto.<\/strong> Si otros ten\u00edan en tan alta estima la profesi\u00f3n de los sabios como ellos mismos, sus escritos atestiguan que algunos consideraban meritorio mostrar hospitalidad a los sabios y sus disc\u00edpulos (Sipre Deut. 1.10.1); de ah\u00ed que resultara natural invitar a un erudito a una boda (b. Ketub. 17b; Koh. Rab. 1:3 \u00a71; Jn 2:2). <strong>Los rabinos asum\u00edan la importancia del vino para las celebraciones festivas<\/strong>, incluso en la bendici\u00f3n de las <strong>comidas sab\u00e1ticas<\/strong> (t. Ber. 3:8) <strong>y en las bodas<\/strong> (Safrai, 747). Era costumbre que sobrara comida en las bodas (t. S\u0306abb. 17:4), y quien instaba a un vecino a asistir a su boda sin mostrar la debida hospitalidad figura entre los ladrones (t. B. Qam. 7:8); quedarse sin vino en una boda era, pues, un grave problema (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jn2.3\">Jn 2:3<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/073371836c6dc8ff7ce628e187e4dfe6.jpeg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"555\" height=\"832\" data-attachment-id=\"45362\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/073371836c6dc8ff7ce628e187e4dfe6\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/073371836c6dc8ff7ce628e187e4dfe6.jpeg\" data-orig-size=\"555,832\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"073371836c6dc8ff7ce628e187e4dfe6\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/073371836c6dc8ff7ce628e187e4dfe6.jpeg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/073371836c6dc8ff7ce628e187e4dfe6.jpeg?resize=555%2C832&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45362\" style=\"width:181px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Rompiendo la copa al final de la ceremonia en una tradicional boda Jud\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ritos de paso que inauguraban la mayor\u00eda de los matrimonios romanos sol\u00edan ser menos formales de lo que cabr\u00eda esperar (O&#8217;Rourke, 181). Por el contrario, el pueblo jud\u00edo hac\u00eda hincapi\u00e9 en la celebraci\u00f3n alegre en las fiestas nupciales; los textos suelen utilizar las bodas para simbolizar la mayor alegr\u00eda, en contraste con el ep\u00edtome de la tristeza, el dolor en un funeral (1 Mac 9:39-41; Josefo J.W. 6.5.3 \u00a7301). Al igual que hab\u00eda que llorar con los deudos, tambi\u00e9n se<strong> estaba obligado a celebrar con la pareja una boda<\/strong> (y. Ketub. 1:1 \u00a76). Al igual que los cortejos f\u00fanebres, las procesiones nupciales eran tan importantes que los rabinos posteriores incluso interrump\u00edan sus escuelas por este motivo (ARN 4 A; 8 \u00a722 B); <strong>el patrocinio de Dios de la boda de Ad\u00e1n y Eva demostraba la importancia de las bodas <\/strong>(ARN 8 \u00a723 B; b. B. Bat. 75a). Los rabinos incluso exim\u00edan a la comitiva nupcial de las obligaciones festivas (b. Suc. 25b; b. Suc. 2:5 \u00a71) y de muchas obligaciones rituales, aunque s\u00f3lo el novio estaba exento del Shem\u00e1 (m. Ber. 2:5; t. Ber. 2:10).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde los primeros tiempos, el matrimonio jud\u00edo ha tenido dos fases: los esponsales y el matrimonio propiamente dicho. Los esponsales son una promesa de matrimonio legalmente vinculante (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt20.7\">Deut. 20:7<\/a>). El hombre prometido estaba exento del servicio militar. La mujer desposada era considerada como si ya estuviera casada. Cualquier otro hombre que la violara era apedreado hasta la muerte como ad\u00faltero. Los rabinos continuaron la distinci\u00f3n entre las dos etapas del matrimonio, llam\u00e1ndolas kiddushin (esponsales) y huppah (la palabra significa \u00abpalio\u00bb, representando la ceremonia real de llevar a casa a la novia).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Kiddushin<\/strong>. Seg\u00fan la ley, la novia pod\u00eda ser comprada (prometida) por dinero, por escritura (un breve contrato) o por cohabitaci\u00f3n. (Los esponsales por contrato se suspendieron antes de la Edad Media y ahora son casi desconocidos). En el caso de los esponsales por cohabitaci\u00f3n, el hombre y la mujer entraban en una c\u00e1mara privada, habiendo declarado previamente a los testigos que sus actos contar\u00edan como esponsales. En la \u00e9poca de la RESTAURACI\u00d3N y posteriormente, se esperaba que la prometida permaneciera virgen. Durante y despu\u00e9s de las persecuciones de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes, sin embargo, el requisito de la castidad se relaj\u00f3, y a la joven desposada se le permitieron las relaciones sexuales con su futuro marido. Durante los tiempos del NT esta forma de esponsales fue desaprobada por su naturaleza licenciosa. Por tanto, la \u00faltima alternativa eran los esponsales por dinero. A principios de la Edad Media se introdujeron en Palestina los esponsales por anillo, pr\u00e1ctica que se ha mantenido desde entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Huppah<\/strong>. La ceremonia nupcial de traer a casa a la novia era un momento de regocijo. El elemento principal era la entrada de la novia en la casa del novio. El novio era el rey durante una semana. Durante toda la semana vest\u00eda sus ropas festivas, no trabajaba y se limitaba a observar los juegos, salvo que de vez en cuando la reina participaba en un baile. Acompa\u00f1ado por sus amigos con panderetas y una banda, se dirigieron a casa de la novia, donde iban a comenzar las ceremonias nupciales. La novia, ricamente vestida y adornada con joyas <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps45.14-15\">(Sal. 45:14-15<\/a>), sol\u00eda llevar un velo, que s\u00f3lo se quitaba en la c\u00e1mara nupcial. Escoltada por sus acompa\u00f1antes, era conducida a casa del novio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se cantaron canciones de amor en alabanza de la pareja nupcial. Se pronunciaban discursos en su honor, exaltando las gracias de los reci\u00e9n casados. Se preparaban grandes banquetes en casa de la novia y, a veces, en casa de los padres del novio. Al final del banquete la novia era conducida por sus padres a la c\u00e1mara nupcial (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jdg15.1\">Jdg. 15:1<\/a>). La novia permanec\u00eda velada durante todas estas ceremonias (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge29.23\">Gn. 29:23<\/a>). Despu\u00e9s de la noche de bodas, era costumbre que los padres de la novia conservaran la s\u00e1bana manchada de sangre como prueba de la virginidad de la joven (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt22.13-21\">Dt. 22:13-21<\/a>). El deber de conservar la prueba de la castidad prenupcial de la novia ten\u00eda por objeto protegerla de las calumnias de un marido malicioso o inconstante. No hab\u00eda fiestas matrimoniales para las concubinas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Relaciones sexuales:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Era costumbre consumar el matrimonio r\u00e1pidamente<\/strong>. Como en la pr\u00e1ctica posterior de Oriente Pr\u00f3ximo (Eickelman, 174), la sangre en la s\u00e1bana probablemente probaba la validez de la consumaci\u00f3n (Dt 22:15; cf. y. Ketub. 1:1 \u00a7\u00a77-8), aunque rabinos posteriores siempre fallaron a favor de las mujeres cuando alegaban razones excepcionales para que el himen no sangrara la primera noche (Ilan, 98-99). Mar\u00eda y Jos\u00e9 decidieron renunciar a esta prueba por el honor del Mes\u00edas de Dios (Mt 1:25).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los deberes del marido exigidos por los juristas jud\u00edos, el marido debe proporcionar a su mujer el coito (Sipre Deut. 231.2.1-2), los eruditos jud\u00edos eran m\u00e1s enf\u00e1ticos que los griegos: si un marido se absten\u00eda de mantener relaciones sexuales con su mujer durante m\u00e1s de una o dos semanas, los fariseos consideraban que estaba obligado a concederle el divorcio (m. Ketub. 5:6).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Los roles en el matrimonio:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los puntos de vista sobre los roles de g\u00e9nero variaban significativamente en las primeras fuentes jud\u00edas (v\u00e9ase van der Horst 1993). Fil\u00f3n y Josefo son ejemplos de jud\u00edos que escrib\u00edan para un p\u00fablico helen\u00edstico-romano o helenizado. Fil\u00f3n cree que la ley de Mois\u00e9s obliga a las esposas a servir y obedecer a sus maridos (Fil\u00f3n Hypoth. 7.3); la crianza de los hijos tambi\u00e9n subordina necesariamente a las esposas a sus maridos (Fil\u00f3n Op. Mund. 167). Que tal sumisi\u00f3n fuera, seg\u00fan \u00e9l, buena para las mujeres proviene sin duda de su convicci\u00f3n de que las mujeres son menos racionales que los hombres (Philo Omn. Prob. Lib. 18 \u00a7117); su uso de im\u00e1genes femeninas connota la inferioridad de las mujeres por naturaleza (v\u00e9ase m\u00e1s ampliamente Baer), lo que refleja un patr\u00f3n m\u00e1s amplio del pensamiento grecorromano. Las dificultades de tener y criar hijos tambi\u00e9n someten necesariamente a la esposa en obediencia a su marido (Fil\u00f3n Op. Mund. 60 \u00a7167). Los esenios no se casan, se\u00f1al\u00f3, porque las mujeres son ego\u00edstas y dedican toda su energ\u00eda a llevar a sus maridos al error (Philo Hypoth. 11.14-17).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Josefo tambi\u00e9n considera a las mujeres inferiores en car\u00e1cter moral a los hombres (Josefo Ant. 4.8.15 \u00a7219). Como las mujeres son inferiores en todo, la ley prescribe la autoridad del marido y la sumisi\u00f3n de la mujer por el propio bien de \u00e9sta (Josefo Ag. Ap. 2.25 \u00a7\u00a7200-201); as\u00ed, Josefo cre\u00eda que Dios castig\u00f3 tanto a Ad\u00e1n como a Herodes Antipas por ser tan d\u00e9biles como para haber hecho caso a sus esposas (Josefo Ant. 1.1.4 \u00a749; 18.7.2 \u00a7255; cf. Ad\u00e1n y Eva 26:2). Josefo pudo haber sentido razones existenciales personales para sus opiniones; aunque m\u00e1s tarde encontr\u00f3 a una jud\u00eda rica que cre\u00eda de car\u00e1cter m\u00e1s noble que la mayor\u00eda de las otras mujeres (Josefo Vida 76 \u00a7427), se divorci\u00f3 de otra esposa, disgustado con su comportamiento (Josefo Vida 76 \u00a7426). Sin embargo, no era el \u00fanico en sus opiniones; las opiniones negativas sobre las mujeres predominan en el Eclesi\u00e1stico (por ejemplo, Sir 42:13) y probablemente en el Testamento de Job (Garrett; pero cf. van der Horst 1986), aunque aparecen im\u00e1genes positivas en Tobit (Sara; Edna; Anna) y Pseudo-Filo (van der Horst 1989). Los contratos matrimoniales samaritanos exigen la plena obediencia de la esposa (Bowman, 311).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rabinos tambi\u00e9n suponen que los maridos gobiernan a sus mujeres (Sipra Qed. par. 1.195.2.2; cf. Graetz; 4Q416 frag. 2 iv 2) y se quejan de que un hombre gobernado por su mujer no tiene vida (b. Be\u1e63a 32b, Bar.) Pero estas fuentes parecen f\u00e1cilmente m\u00e1s matizadas que Josefo o Fil\u00f3n. El marido deb\u00eda respetar a su mujer (Safrai, 763-64, citando a b. Yebam. 62b, Bar.; cf. Montefiore y Loewe, 507-15). Los rabinos del siglo II se preocupaban por los derechos legales de las mujeres, especialmente los de propiedad (v\u00e9ase Langer). Asimismo, las pruebas no literarias sugieren la participaci\u00f3n de las mujeres jud\u00edas de la di\u00e1spora en la vida comunitaria (Kraemer).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas fuentes pueden reflejar la antigua desconfianza mediterr\u00e1nea hacia el car\u00e1cter moral de las mujeres. Una mujer temeraria o insolente (thrasus) avergonzaba a su padre y a su marido y provocaba su aversi\u00f3n (Sir 22:5), y varias fuentes advierten sobre la mujer habladora (Sent. Syr. Men. 118-21; Gen. Rab. 45:5; 80:5). Tales mujeres acusar\u00e1n falsamente a sus maridos (Sent. Syr. Men. 336-39). Pero <strong>un marido debe apreciar a una buena esposa<\/strong> (Sir. 7:19; 26:1-4).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El juda\u00edsmo palestino primitivo no restring\u00eda los movimientos de las mujeres como lo hac\u00eda la cultura griega cl\u00e1sica (v\u00e9ase m. Ketub. 1:10; 9:4); tambi\u00e9n otorgaba a las mujeres algunos derechos que no eran comunes en la cultura mediterr\u00e1nea m\u00e1s amplia (v\u00e9ase Verner, 45). No obstante,<strong> los deberes habituales de la esposa son en gran medida dom\u00e9sticos: moler el trigo, cocinar, lavar, cuidar y coser<\/strong> (m. Ketub. 5:5; las adaptaciones tard\u00edas de estos deberes en el siglo I sugieren que la lista original era aceptada entre los fariseos del siglo I).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero la ley jud\u00eda tambi\u00e9n exig\u00eda a los maridos que proporcionaran a sus esposas las comodidades esperadas <\/strong>(Goodman, 36; cf. Ad\u00e1n y Eva 2:1). Esta costumbre contrasta fuertemente con la ley romana, que no otorgaba a la esposa ning\u00fan derecho de manutenci\u00f3n (Gardner, 68). Algunas divisiones del trabajo tambi\u00e9n pueden haber sido menos estrictas en la vida de las aldeas galileas, especialmente en la \u00e9poca de la cosecha. En el sur del L\u00edbano, incluso hoy en d\u00eda los hombres y las mujeres campesinos suelen compartir papeles intercambiables (v\u00e9ase Eickelman, 194).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Divorcio:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los procedimientos de divorcio, al principio sencillos, se volvieron complejos. Mediante el uso de formularios t\u00e9cnicos, abogados y jueces buscaban precisi\u00f3n y evitar disputas y litigios. El complicado sistema de procedimiento entre los jud\u00edos actuaba como un freno al derecho te\u00f3ricamente ilimitado del marido a divorciarse de su mujer a su antojo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El marido no s\u00f3lo ten\u00eda derecho a divorciarse de su esposa, sino tambi\u00e9n a vincular el divorcio con condiciones de cuyo cumplimiento depend\u00eda su validez. El marido pod\u00eda hacer de su propia muerte la condici\u00f3n para que el divorcio fuera v\u00e1lido. El prop\u00f3sito de esto, con toda probabilidad, era el deseo del marido de dar a su mujer la oportunidad de evitar un levirato. Con un acta de divorcio que tuviera esta condici\u00f3n, en el momento de su muerte ella no era su viuda, sino una mujer divorciada: ya no restringida a casarse con cualquiera de los hermanos del marido, sino libre para casarse con cualquier hombre de su propia elecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Causas que favorecen al marido.<\/strong> El marido ten\u00eda derecho al divorcio en los siguientes casos: (1) adulterio de la esposa, e incluso ante una fuerte sospecha de adulterio; (2) violaci\u00f3n p\u00fablica de la decencia moral por parte de la esposa; (3) cambio de religi\u00f3n de la esposa o evidencia de desprecio por la ley ritual en la gesti\u00f3n del hogar; (4) rechazo obstinado de los derechos conyugales por parte de la esposa durante un a\u00f1o completo; (5) la negativa de la esposa a seguirle a otro domicilio; (6) cuando la esposa insulte a su suegro, en presencia de su marido, o cuando insulte a su propio marido; (7) cuando la esposa padezca ciertas enfermedades incurables, que hagan inviable o peligrosa la cohabitaci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Causas que favorecen a la esposa<\/strong>. La mujer jud\u00eda pod\u00eda obtener el divorcio por derecho propio, en los siguientes casos: (1) Falsa acusaci\u00f3n de incontinencia antenupcial. PHILO JUDAEUS ha registrado el hecho de que la mujer ten\u00eda derecho, si lo deseaba, a ser liberada del matrimonio con el hombre que por su falsa acusaci\u00f3n se hab\u00eda vuelto odioso para ella. (2) Denegaci\u00f3n de los derechos conyugales. La Tor\u00e1 dice: \u00abno disminuir\u00e1 su alimento, ni su vestido, ni sus deberes conyugales\u00bb (\u00c9xo. 21:10 RV). Esto era obligatorio para el marido, por lo que su negativa constitu\u00eda una buena causa de divorcio. (3) Impotencia. Si el matrimonio no tiene hijos tras diez a\u00f1os de convivencia y la esposa acusa al marido de impotencia f\u00edsica, tiene derecho al divorcio.(4) Voto de abstinencia. Seg\u00fan la ley mosaica, el marido ten\u00eda derecho a anular los votos de su mujer. Si despu\u00e9s de la anulaci\u00f3n de su voto, ella persist\u00eda en su resoluci\u00f3n, quedaba liberada del pago de la ketubah, si \u00e9l optaba por divorciarse de ella, ya que la esposa proporcionaba la causa de divorcio. Por la misma raz\u00f3n, la esposa pod\u00eda optar por divorciarse de su marido.(5) Manchas f\u00edsicas. Si el marido padec\u00eda alguna enfermedad grave, como la lepra, o si se dedicaba a alguna actividad maloliente, como recoger esti\u00e9rcol de perro, la esposa ten\u00eda derecho al divorcio. (6) Falta de manutenci\u00f3n. Cuando el marido ya no pod\u00eda satisfacer las necesidades vitales absolutas de la mujer, estaba obligado, a petici\u00f3n de \u00e9sta, a concederle el divorcio; y su ketubah segu\u00eda siendo un gravamen sobre todos sus bienes adquiridos posteriormente, hasta que \u00e9l lo hubiera pagado en su totalidad. (7) Restricci\u00f3n de la libertad leg\u00edtima de la esposa. Cuando la esposa por un voto se privaba de cualquier derecho o privilegio, y el marido no la absolv\u00eda, como podr\u00eda haber hecho, ella ten\u00eda derecho al divorcio. Cuando el marido trataba tir\u00e1nicamente a su esposa y pretend\u00eda privarla de su leg\u00edtima libertad, ella ten\u00eda derecho al divorcio. (8) El maltrato y el abandono de la esposa har\u00e1n que el tribunal obligue al marido antes del abandono a entregar a su esposa una carta de divorcio.(9) Licenciosidad. Mientras la poligamia y el concubinato estuvieron legalmente sancionados, se hizo una marcada distinci\u00f3n entre la inmoralidad sexual del marido y la de la mujer. T\u00e9cnicamente, en aquella \u00e9poca el adulterio s\u00f3lo pod\u00eda ser cometido por la esposa. Tras un cambio en las costumbres sexuales, con una aceptaci\u00f3n m\u00e1s r\u00edgida de la monogamia, la conducta licenciosa del marido se consider\u00f3 m\u00e1s grave, y su esposa ten\u00eda derecho a divorciarse de \u00e9l por adulterio. (10) Delito. La comisi\u00f3n de un delito por parte del marido que le oblig\u00f3 a huir del pa\u00eds otorg\u00f3 a la esposa el derecho a solicitar el divorcio.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antiguamente, los esponsales entre los jud\u00edos ten\u00edan lugar doce meses antes del matrimonio. La novia, que en todos los aspectos quedaba vinculada como esposa, s\u00f3lo pod\u00eda ser liberada por muerte o divorcio, bajo las mismas leyes de divorcio que la mujer casada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-matrimonio-en-la-historia-de-la-salvacion\">El Matrimonio en la historia de la salvaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el principio, la revelaci\u00f3n presenta al Dios Creador en relaci\u00f3n con el matrimonio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge1.27-28\">Gn. 1:27\u201328<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.23-24\">2:23\u201324<\/a>), desligado de mitos y ritos mesopot\u00e1micos que sacralizaban la sexualidad y la fecundidad. Yahv\u00e9 no est\u00e1 ligado a la naturaleza ni a los ciclos de la fecundidad de la tierra; es un Dios que interviene en la historia del pueblo para liberarlo y salvarlo, de modo que la experiencia humana es en todo guiada por la revelaci\u00f3n de aquel que convierte el devenir humano en Historia de la Salvaci\u00f3n. <strong>Es a la luz del dinamismo de esta historia que hay que comprender la doctrina b\u00edblica del matrimonio<\/strong>. La uni\u00f3n del hombre con la mujer es utilizada por los profetas para ilustrar y hacer comprender la alianza de Dios con su pueblo (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Os1.3\">Os. 1:3<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is54.4-8\">Is. 54:4\u20138<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is62.4\">62:4<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr2.3\">Jer. 2:3<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr3.1-13\">3:1\u201313<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez16?div=eng-ESV;Ez23?div=es-nvi\">Ez. caps. 16 y 23<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ml2.14-15\">Mal. 2:14\u201315<\/a>). Son ricas y expresivas las afirmaciones matrimoniales con las que se describe la alianza de Yahv\u00e9, con alusiones tambi\u00e9n a las bodas mesi\u00e1nicas. Ning\u00fan pueblo explicar\u00e1 al igual que Israel el matrimonio como s\u00edmbolo de alianza al mismo tiempo humana (entre el hombre y la mujer) y divina (entre Dios y su pueblo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen y la realidad matrimonial elevadas a la categor\u00eda de s\u00edmbolos hablan del amor gratuito de Dios a su pueblo y de los adulterios con que este responde. Yahv\u00e9 es el \u00abesposo\u00bb, o tambi\u00e9n el \u00abnovio\u00bb de Israel, siempre fiel; mientras que Israel es la \u00abesposa\u00bb o la \u00abnovia\u00bb, que con frecuencia cae en la infidelidad, el equivalente del adulterio y la prostituci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is1.21\">Is. 1:21<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr3.1-20\">Jer. 3:1\u201320<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez16.24\">Ez. 16:24<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Os2\">Os. 2<\/a>), que llevan al divorcio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Sal73.27\">Sal. 73:27<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr2.20\">Jer. 2:20<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Os4.12\">Os. 4:12<\/a>). Con todo, el Dios de Israel no repudia a la infiel, ni la abandona, sino que gu\u00eda a su pueblo al desierto, como anta\u00f1o, \u00abdonde hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Os2.16\">Os. 2:16<\/a>). \u00abEntonces me casar\u00e9 contigo para siempre, me casar\u00e9 contigo en la justicia y el derecho, en la ternura y el amor; me casar\u00e9 contigo en la fidelidad, y t\u00fa conocer\u00e1s al Se\u00f1or\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Os2.21-22\">Os. 2:21\u201322<\/a>). Jerem\u00edas recoge este mismo tema de Yahv\u00e9-esposo, recordando sobre todo las efusiones del primer amor (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jr2.2\">Jer. 2:2<\/a>). Ezequiel presenta a Israel bajo la imagen de una muchacha abandonada, de la que Dios se enamora hasta hacerla suya: \u00abPas\u00e9 junto a ti y te mir\u00e9, y he aqu\u00ed que estabas en tu tiempo de amar. Entonces extend\u00ed sobre ti mis alas y cubr\u00ed tu desnudez. Te hice juramento y entr\u00e9 en pacto contigo; y fuiste m\u00eda, dice el Se\u00f1or Yahv\u00e9\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ez16.8\">Ez. 16:8<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is54.4-6\">Is. 54:4\u20136<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is62.4-5\">62:4\u20135<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los Evangelios transfieren a Cristo el t\u00edtulo de Esposo dado por los profetas a Yahv\u00e9 <\/strong>(<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt9.15\">Mt. 9:15<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jn3.29\">Jn. 3:29<\/a>), <strong>mientras que los ap\u00f3stoles dan a la Iglesia el t\u00edtulo de esposa <\/strong>(<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Co11.2\">2 Co. 11:2<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ap19.7\">Ap. 19:7<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ap21.2\">21:2<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ap21.9\">9<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ap22.17\">22:17<\/a>). <strong>Una vez m\u00e1s, la imagen matrimonial sirve para ilustrar la naturaleza del Reino de Dios como las bodas que el Rey prepara para su Hijo con la humanida<\/strong>d (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt22.2-14\">Mt. 22:2ss.<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lc14.18\">Lc. 14:18<\/a>), <strong>de modo que la Historia de la Salvaci\u00f3n se puede representar bajo la imagen de un matrimonio<\/strong>, del matrimonio de Cristo, el segundo Ad\u00e1n, con la Iglesia, la nueva Eva, la humanidad ca\u00edda y restaurada. Cristo, el esposo y cabeza de la Iglesia, la ama y la cuida en su santificaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ef5.23-32\">Ef. 5:23\u201332<\/a>). Con ello, el trato entre los esposos no solo se compara a la relaci\u00f3n de Cristo con la Iglesia, sino que se fundamenta en ella. As\u00ed pues, si los maridos aman a sus esposas como a su propia carne, hacen simplemente lo que Cristo realiza con su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-matrimonio-cristiano\">El Matrimonio Cristiano.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta secci\u00f3n aborda la evoluci\u00f3n de las primeras concepciones cristianas del matrimonio, el divorcio y el adulterio en el cristianismo gentil postpaulino. (Se centra principalmente en la santidad y la inviolabilidad de la uni\u00f3n matrimonial, tal como se expresan negativamente en las sanciones cristianas primitivas contra el divorcio y la infidelidad conyugal. Tambien una idea historia general sobre el matrimonio en los siglos, concilios y padres de la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio y el divorcio en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas<\/strong>. Aunque los eruditos discrepan ampliamente sobre las implicaciones precisas de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sobre el divorcio, estas ense\u00f1anzas tuvieron un claro impacto en la Iglesia posterior. El divorcio era com\u00fan en el mundo romano (Carcopino, 95-100), la ley romana disolv\u00eda un matrimonio a petici\u00f3n de cualquiera de los c\u00f3nyuges (Cary y Haarhoff, 144), y la ley jud\u00eda disolv\u00eda un matrimonio a petici\u00f3n del hombre (Harrell, 64). Aunque la Escuela de Shamai s\u00f3lo aceptaba la infidelidad como causa v\u00e1lida de divorcio -una acusaci\u00f3n habitual en la disoluci\u00f3n de matrimonios-, no obstante aceptaba como v\u00e1lidos los divorcios por otros motivos (v\u00e9ase Keener 1991, 39-40).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas introdujo una \u00e9tica m\u00e1s estricta basada no en la ley b\u00edblica del divorcio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Dt24.1-4\">Dt 24:1-4<\/a>), sino en el principio b\u00edblico del matrimonio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.24\">Gn 2:24<\/a>), es decir, se opuso al divorcio porque la permanencia de la armon\u00eda matrimonial es el ideal de Dios. Impl\u00edcitamente, tambi\u00e9n se opon\u00eda a la falta de armon\u00eda en el matrimonio. Aunque los eruditos difieren sobre el trasfondo preciso y el uso del dicho de Jes\u00fas sobre el divorcio en la Iglesia primitiva (para un estudio redaccional, v\u00e9ase Collins), parece m\u00e1s probable que Jes\u00fas ofreciera una prohibici\u00f3n general del divorcio en un dicho gr\u00e1fico e hiperb\u00f3lico que describ\u00eda todo divorcio como inv\u00e1lido y las segundas nupcias como ad\u00falteras (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mc10.11\">Mc 10:11<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Lc16.18\">Lc 16:18<\/a>). Dado el contexto del estilo de ense\u00f1anza jud\u00edo de Jes\u00fas, Mateo y Pablo sin duda aciertan al permitir excepciones para la parte inocente cuyo matrimonio se rompe contra su voluntad (por infidelidad y abandono, respectivamente-<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt5.32\">Mt 5:32<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.9\">Mt 19:9<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.15\">1 Co 7:15<\/a>; v\u00e9ase Stein; Keener 1991).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho de que Pablo nunca tenga que abordar la disoluci\u00f3n de segundos o terceros matrimonios en sus congregaciones en una sociedad plagada de divorcios tambi\u00e9n indica que los primeros cristianos consideraban el arrepentimiento como una respuesta suficiente a los errores del pasado, sin considerar que la pareja que se divorciaba segu\u00eda estando literalmente casada con el primer c\u00f3nyuge. Sin embargo, en el contexto del creciente ascetismo sexual y de la estricta aplicaci\u00f3n legal de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en la Iglesia del siglo II, cada vez m\u00e1s gentil, las ense\u00f1anzas jud\u00edas de Jes\u00fas se vieron forzadas a producir una \u00e9tica m\u00e1s dura de lo que Jes\u00fas parec\u00eda haber pretendido, una \u00e9tica que restring\u00eda tanto a la v\u00edctima como al autor de una disoluci\u00f3n unilateral, en lugar de limitarse a defender la santidad del matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y Celibato en Ignacio<\/strong>. El siglo II fue testigo de una tendencia gradualmente creciente hacia el ascetismo sexual, reflejo no s\u00f3lo de la anterior castidad jud\u00eda, sino de un clima m\u00e1s amplio de creciente ascetismo en la antig\u00fcedad tard\u00eda (cf., por ejemplo, Wimbush sobre los antecedentes; sobre la Iglesia de los siglos II y III, por ejemplo, Brown). Se podr\u00edan detectar algunos indicios de la tendencia ya en la menci\u00f3n de Ignacio de \u00ablas v\u00edrgenes que se llaman viudas\u00bb (Ign. Smyrn. 13.1), tanto si se refiere a las viudas que se hab\u00edan comprometido a no volver a casarse (cf. 1 Tim 5:11-12) como a las v\u00edrgenes que hab\u00edan elegido mantener su solter\u00eda como en un ideal particular de viudez de la Rep\u00fablica (v\u00e9ase Keener 1991, 92-94). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti4.3\">1 Timoteo 4:3<\/a> y posiblemente en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.1\">1 Corintios 7:1<\/a>, algunos cism\u00e1ticos de la Iglesia aconsejaban abstenerse del matrimonio; en la \u00e9poca de Ignacio, el celibato aparece como una vocaci\u00f3n noble, pero Ignacio advierte que quien se jacta de esta vocaci\u00f3n est\u00e1 \u00abperdido\u00bb (Ign. Pol. 5.2). Tanto los c\u00e9libes como las parejas que quieren casarse deben pedir consejo al obispo, estos \u00faltimos para no casarse por motivos de lujuria y no por el Se\u00f1or (Ign. Pol. 5.2). Esto puede sugerir la opini\u00f3n filos\u00f3fica algo popular de que uno debe evitar la lujuria incluso en el matrimonio (por ejemplo, Muson. Ruf. Indulgencia sexual Frag. 12).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y divorcio en Hermas.<\/strong> Sin embargo, los leves indicios de <strong>ascetismo sexual<\/strong> en el mundo eclesi\u00e1stico que Ignacio conoci\u00f3 aumentaron en d\u00e9cadas posteriores. E<strong>ntre los primeros escritos cristianos, el Pastor de Hermas puede haber sido especialmente responsable de la popularizaci\u00f3n de esta tendencia en las iglesias mayoritarias<\/strong>; por desgracia, si alg\u00fan documento antiguo es realmente susceptible de interpretaci\u00f3n freudiana, \u00e9se es el Pastor de Hermas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que las visiones y los sue\u00f1os b\u00edblicos sol\u00edan implicar a \u00e1ngeles, los esp\u00edritus difuntos (o a veces humanos vivos) aparec\u00edan con frecuencia en sue\u00f1os extrab\u00edblicos (por ejemplo, Plutarco Mul. Vir., Mor. 252F; Charit\u00f3n Chaer. 2.9.6; Apuleyo Met. 8.8; 9.31; cf. &#8216;Abot R. Nat. 40A; 46, \u00a7\u00a7128-29B; y. Hag. 2:2, \u00a75; y. Sanh. 6.6, \u00a72; Pesiq. Rab Kah. 11:23). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las visiones iniciales de Hermas implican a mujeres, y aunque pueden simbolizar a la iglesia (Herm. Vis. 2.8.1) sus visiones tambi\u00e9n incluyen la reprimenda por la lujuria no expresada de una mujer de la que era esclavo y a la que hab\u00eda visto desnuda (Herm. Vis. 1.1.1-2). Aunque afirmaba amarla s\u00f3lo como a una hermana y no pensar en nada impuro (Herm. Vis. 1.1.1-2), su imagen apareci\u00f3 para condenarle por desearla inconscientemente (Herm. Vis. 1.1.7-8) y advertirle que se arrepintiera para no perecer (Herm. Vis. 1.1.9). Si uno se pregunta por qu\u00e9 Hermas tuvo que reprimir semejante pecado, hay que tener en cuenta que \u00e9l sent\u00eda que eso significaba que su salvaci\u00f3n estaba en peligro (Herm. Vis. 1.2.1); ese temor pod\u00eda conducir naturalmente a la negaci\u00f3n del pecado o a la conciencia introspectiva de la teolog\u00eda occidental tradicional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero otra mujer visionaria permite a Hermas proyectar su culpa contra aquellos con los que ya estaba frustrado; resulta que Dios estaba enfadado con Hermas no porque una vez tuviera lujuria (como hab\u00eda indicado la primera mujer, Herm. Vis. 1.1.9) sino porque no hab\u00eda hecho que su familia siguiera sus convicciones cristianas (Herm. Vis. 1.3.1; Herm. Sim. 7.66.1-3). Se puede sospechar que Hermas esperaba que estas visiones asustaran a sus hijos (cf. Herm. Vis. 2.6.2) y a su esposa (Herm. Vis. 2.6.3) para que le obedecieran; como paterfamilias romano era responsable del comportamiento de su familia (Keener 1991, 98), y como cabeza de familia ten\u00eda que sufrir primero por sus fechor\u00edas (Herm. Sim. 7.66.3; v\u00e9ase Hogar, Familia).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hermas indica un ascetismo sexual m\u00e1s profundo que el que hab\u00eda prevalecido anteriormente. Amenaza con hacerse c\u00e9libe si su mujer no deja de hablar imp\u00edamente (Herm. Vis. 2.6.3). Aunque los viudos o viudas que se volv\u00edan a casar no pecaban (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.27-28\">1 Co 7:27-28<\/a>, donde el uso paralelo de \u00abliberados\u00bb debe aplicarse tambi\u00e9n a los divorciados), Hermas indica una preferencia definida por permanecer soltero despu\u00e9s de la viudez (Herm. Man. 4.32.1-2). Esta preferencia por que las personas permanecieran solteras tras la muerte del c\u00f3nyuge adquiri\u00f3 importancia en la Iglesia, recogiendo algunas corrientes de la cultura popular, pero reaccionando contra los ideales anteriores de la \u00e9poca de Augusto (v\u00e9ase Keener 1991, 68-72). El cuidado de las viudas sigui\u00f3 formando parte de las obligaciones de la Iglesia (Herm. Man. 8.38.10).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su \u00abpastor\u00bb, aparentemente una combinaci\u00f3n del \u00e1ngel guardi\u00e1n jud\u00edo y el genio romano, le instruye que el hombre que se entera de que su esposa est\u00e1 en adulterio debe divorciarse de ella; si el hombre se vuelve a casar, sin embargo, \u00e9l mismo comete adulterio (Herm. Man. 4.29.7). Esta afirmaci\u00f3n representa el primer caso registrado en la historia en el que se consider\u00f3 adulterio volver a casarse en el caso de un divorcio v\u00e1lido (todas las citas recogidas minuciosamente en Heth y Wenham que proh\u00edben claramente volver a casarse -otras pueden tener una intenci\u00f3n tan general como la prohibici\u00f3n original de Jes\u00fas- siguen a Hermas y, por tanto, no pueden confirmar opiniones cristianas anteriores). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque esta afirmaci\u00f3n malinterpreta el sentido probable de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en su contexto palestino, este punto de vista se convirti\u00f3 en el predominante en el creciente clima de ascetismo sexual (a pesar de la cristolog\u00eda algo defectuosa de Hermas, p. ej., Herm. Sim. 5.58.2; 9.78.1; quiz\u00e1 9.89.2). Pero hay que tener en cuenta la raz\u00f3n del pastor para esta instrucci\u00f3n: el marido debe permanecer soltero para que, si la mujer se arrepiente, pueda volver con ella (Herm. Man. 4.29.10). Sin embargo, si \u00e9l la vuelve a tomar y ella peca despu\u00e9s de su arrepentimiento, la raz\u00f3n del pastor ya no ser\u00eda v\u00e1lida, porque el pastor s\u00f3lo le permite un arrepentimiento (Herm. Man. 4.29.8). (La doctrina de s\u00f3lo un arrepentimiento permisible-cf. e.g., Herm. Man. 4.31.2; Herm. Sim. 9.96-ayudar\u00eda a la disciplina eclesi\u00e1stica pero podr\u00eda complicar los problemas de la iglesia en los siglos siguientes, cuando algunos funcionarios romanos esperaban a los bautismos en el lecho de muerte para evitar el peligro del pecado postbautismal-e.g., Chadwick, 127.) Hermas era igualmente estricto sobre la necesidad de la penitencia (por ejemplo, Herm. Man. 4.30.2); incluso el arrepentimiento de todo coraz\u00f3n no era adecuado para el perd\u00f3n de los pecados hasta que la persona hubiera sufrido lo suficiente (Herm. Sim. 7.66.4).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El matrimonio en los valores cristianos del siglo II<\/strong>. Especialmente en sus formas m\u00e1s tempranas y suaves, la oposici\u00f3n cristiana primitiva al divorcio se derivaba del alto honor que los primeros cristianos conced\u00edan al matrimonio y a las relaciones familiares. Dado que el matrimonio hace una sola carne, los celos entre los c\u00f3nyuges son perjudiciales para el matrimonio (1 Clem. 6.3; 1 Clem. 3-6 se centra sobre todo en los celos por los cargos eclesi\u00e1sticos; 1 Clem. 43-44). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los maridos deben amar a sus esposas como Cristo ama a la Iglesia (Ign. Pol. 5.1; cf. Ef 5:25). Dado que el matrimonio era en parte un contrato econ\u00f3mico, la Iglesia sent\u00eda una necesidad especial de cuidar a las mujeres mayores solteras y, por tanto, econ\u00f3micamente desfavorecidas. (Las mujeres m\u00e1s j\u00f3venes pod\u00edan encontrar marido con bastante facilidad, dada la relativa escasez de mujeres en comparaci\u00f3n con los hombres en la sociedad griega y romana-<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Ti5.14\">1 Tim 5:14<\/a>; Gardner, 82; sobre el probable infanticidio femenino, v\u00e9ase Lewis, 54-55.) Ignacio consideraba que los obispos deb\u00edan cuidar de las viudas de sus congregaciones (Ign. Pol. 4.1).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Lujuria y adulterio:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lujuria y adulterio en la Antig\u00fcedad<\/strong>. Mientras que la mayor parte de la sociedad griega rara vez se opon\u00eda al deseo sexual si no se manifestaba hacia las esposas de otros hombres (Di\u00f3genes Laercio Vit. 6.2.4.6; Clit. 1.4-6; Ach. Tat.; Grk. Anth. 5.267), algunos maestros griegos y otros m\u00e1s jud\u00edos s\u00ed se opon\u00edan a \u00e9l (p. ej., Epicteto Disc. 2.18.15-18; Sir 9:8; 1 Enoc 67:8; b. Nid. 13b; b. \u0160abb. 64ab). Jes\u00fas lo conden\u00f3 activamente como adulterio del coraz\u00f3n, utilizando el lenguaje de la Septuaginta del D\u00e9cimo Mandamiento sobre codiciar a la mujer del pr\u00f3jimo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt5.28\">Mt 5:28<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex20.17\">Ex 20:17<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, las sociedades mediterr\u00e1neas condenaban universalmente el adulterio; se consideraba que la esposa era propiedad sexual del marido y, por tanto, el uso de esa propiedad por parte de otro hombre se consideraba un robo de esposa (Pseud.-Phoc. 3; Sib. Or. 1.178; 3.38). En diversas circunstancias, esta ofensa pod\u00eda ser castigada con el destierro o algo peor (S\u00e9neca Ben. 6.32.1; Quintiliano Inst. Orat. 7.1.7; Richlin, 228); la ley ordenaba que un marido que se enterara de la aventura de su mujer se divorciara de ella inmediatamente (Gardner, 89; Safrai, 762) o se arriesgaba a ser procesado por el delito de lenocinio (Gardner, 131-32; Richlin, 227).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Matrimonio y adulterio en Hebreos 13:4<\/strong>. Tanto si <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Heb13\">Hebreos 13<\/a> fue un ap\u00e9ndice posterior como si es, como pensamos, una parte original de la carta-ensayo en su conjunto, ofrece una lista de exhortaciones morales en el t\u00edpico estilo paraen\u00e9tico griego. La exhortaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Heb13.4\">Hebreos 13:4<\/a> refleja especialmente los valores matrimoniales jud\u00edos. <strong>La santidad del \u00ablecho\u00bb era una expresi\u00f3n com\u00fan para referirse a la fidelidad sexual en el matrimonio<\/strong> (Sab 3:13, 16; cf. Juvenal Sat. 4.21; Moffatt, 227) y tambi\u00e9n <strong>pod\u00eda representar la fidelidad por adelantado <\/strong>(Jos. y As. 2:9, 16; 15:14); otros escritores antiguos tambi\u00e9n reconoc\u00edan que el sexo extramarital lo profanaba (Lane, 516). Aqu\u00ed tanto la inmoralidad sexual (v\u00e9ase Pureza) en general como el adulterio en particular invitan al juicio de Dios (v\u00e9ase tambi\u00e9n<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co6.9\"> 1 Co. 6:9<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Th4.6\">1 Ts. 4:6<\/a>) y son deshonrosos (v\u00e9ase tambi\u00e9n <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Th4.4\">1 Ts. 4:4<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lujuria y adulterio en 2 Pedro<\/strong>. <strong>Los primeros cristianos comprendieron que la lujuria caracterizaba con frecuencia a los falsos maestros<\/strong>. Muchos de sus contempor\u00e1neos desconfiaban de los motivos de los charlatanes ambulantes, <strong>a quienes les resultaba m\u00e1s f\u00e1cil convertir a mujeres que a hombres a sus seguidores<\/strong> (Lucian Alex. 6; Liefeld, 239; cf. Juvenal Sat. 1.38-39; 6.540-50; Pesiq. Rab Kah. 24:15); <strong>tambi\u00e9n los cristianos sospechaban de la actividad sexual de los falsos maestros que buscaban particular o casi exclusivamente mujeres conversas<\/strong> (cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Ti3.6\">2 Tim 3:6<\/a>; Ireneo Haer. 1.13). Al igual que los cl\u00e9rigos que abusan de sus posiciones de influencia para molestar a los miembros de sus congregaciones, los falsos maestros ten\u00edan \u00abojos llenos de adulterio\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.14\">2 Pe 2:14<\/a>; cf. 1QS 1.6-7; CD 2.16), buscando explotar sexualmente a otros (para la expresi\u00f3n, v\u00e9ase Bauckham, 266; para \u00abenredar\u00bb como explotar enga\u00f1osamente a los ingenuos, v\u00e9ase Kelly, 342).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los deseos secretos de estos maestros reflejan su esclavitud a sus corruptas pasiones carnales (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.10\">2 Pe 2:10<\/a>), e interpretan las fiestas de amor diurnas de los creyentes como una ocasi\u00f3n para la juerga sexual inmoral (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.13\">2 Pe 2:13<\/a>; sobre la noche como tiempo de juerga, v\u00e9ase, por ejemplo, Rom 13:12-13; Horacio Sat. 1.3.17-18; S\u00e9neca Ep. Lucil. 47.7; Juvenal Sat. 8.9-12); tal comportamiento se consideraba t\u00edpicamente pagano (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Pe4.3\">1 Pe. 4:3<\/a>; Josefo Ag. Ap. 2.195; Pesiq. R. 52:1; G\u00e9n. Rab. 39:8; Lev. Rab. 5:3). Pedro toma prestada una descripci\u00f3n filos\u00f3fica com\u00fan de los que siguen sus pasiones como bestias (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.12\">2 Pe 2:12<\/a>; 4 Mac 12:13; Epicteto Disc. 1.3.7, 9; 2.9.3; 4.1.127; 5.21; Plutarco Bride 7; Mor. 139B; Praec. Ger. Reipub. 5, Mor. 802E; Respuesta a Colotes 2; Mor. 1108D; Marco Aurelio Med. 3.16; 4.28; Diogn. 28; en un texto jur\u00eddico, Gardner, 36).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El lenguaje y la imagen de Pedro de la \u00abcodicia\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.14-15\">2 Pe 2:14-15<\/a>) pueden aplicarse a la codicia sexual o a la codicia financiera literal, como en el caso de Balaam (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.3\">2 Pe 2:3<\/a>; Nm 22:17; Ant. B\u00edbl. 18:13), o pueden vincular ambas, como en otros textos antiguos (v\u00e9ase Moffatt, 228). Este pecado sexual va unido a su rechazo de las autoridades apropiadas, incluidas las ang\u00e9licas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.10-12\">2 Pe 2:10-12<\/a>; cf. 1 Enoc 46:7, pero quiz\u00e1 especialmente Gn 19:5, 12-14). As\u00ed, Pedro los compara con Balaam (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.15\">2 Pe 2:15<\/a>), que incitaba a la prostituci\u00f3n. Si bien con respecto a su prof\u00e9tica (por ejemplo, Josefo Ant. 4.104; Fil\u00f3n Vit. Mos. 1.264-65; Sipre Deut. 343.6.1; 357.18.1-2), la tradici\u00f3n jud\u00eda condenaba regularmente a Balaam por necio (p. ej., Fil\u00f3n Cher. 32; Qoh. Rab. 2:15, \u00a72) y malvado (p. ej., Fil\u00f3n Vit. Mos. 1; b. &#8216;Abod. Zar. 4a). Balaam hab\u00eda llevado a Israel a la inmoralidad sexual y, por tanto, al juicio divino (Nm 25:1-3; 31:15-17; Ap 2:14; v\u00e9ase Fil\u00f3n Vit. Mos. 1.300-301), pero tambi\u00e9n pag\u00f3 su pecado con su vida (Nm 31:8). La tradici\u00f3n jud\u00eda extendi\u00f3 naturalmente su castigo a la condenaci\u00f3n (p. ej., m. &#8216;Abot 5:19; y. Sanh. 10:2, \u00a78), ya que estos falsos maestros tambi\u00e9n ser\u00edan condenados (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.4-9\">2 Pe 2:4-9<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.19-22\">19-22<\/a>); una tradici\u00f3n de fecha incierta declara incluso que Balaam ignor\u00f3 el inminente d\u00eda del juicio (Pesiq. R. 41:3).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedro indica que el asno de Balaam era m\u00e1s sabio que Balaam (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.16\">2 Pe 2:16<\/a>; cf. Philo Vit. Mos. 1.272; Gen. Rab. 93:10), implicando de nuevo el car\u00e1cter bestial de estos esclavos de la pasi\u00f3n (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.12\">2 Pe 2:12<\/a>). La sensualidad y los deseos carnales de estos que apenas han escapado (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.18\">2 Pe 2:18<\/a>) contrastan fuertemente con los que participan de la naturaleza divina, que han escapado de la corrupci\u00f3n que hay en el mundo por el deseo (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe1.4\">2 Pe 1:4<\/a>; cf. 1:9; 2:20; 3:3; cf. Bauckham, 180-82; a diferencia de los jud\u00edos, muchos griegos asociaban \u00abcorrupci\u00f3n\u00bb con lo f\u00edsico-v\u00e9ase, por ejemplo, Plutarco Iside 78, Mor. 382F). Estos falsos maestros actuaban as\u00ed porque, de acuerdo con su perspectiva helenizada, descuidaban o rechazaban un futuro d\u00eda de juicio (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe3.3-14\">2 Pe 3,3-14<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.1\">2:1<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.3-6\">3-6<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.9\">9<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/2Pe2.12-13\">12-13<\/a>; aceptamos el tercer cap\u00edtulo como parte integrante de la carta-cf., p. ej., Kelly, 352-53).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lujuria e inmoralidad sexual en Judas<\/strong>. 2 Pedro se basa en gran medida en Judas para sus materiales. Aunque algunos comentaristas pueden ir demasiado lejos al considerar a los oponentes de Judas como gn\u00f3sticos en toda regla, parece probable que estuviera combatiendo una especie de herej\u00eda antinomiana y que los falsos maestros estuvieran explotando esta herej\u00eda de la falsa gracia como excusa para la inmoralidad sexual (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Judas4\">Judas 4<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, Judas condena el comportamiento de los \u00e1ngeles ca\u00eddos que quer\u00edan tener relaciones sexuales con mujeres (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jud6\">Judas 6<\/a>, siguiendo una lectura jud\u00eda com\u00fan de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge6.1-4\">Gn 6:1-4<\/a> en su \u00e9poca-v\u00e9ase la documentaci\u00f3n en Keener 1992, 40, 61-63). Tambi\u00e9n pone como ejemplo a Sodoma y Gomorra; los hombres que quer\u00edan violar a los invitados de Lot son de nuevo un ejemplo de perversi\u00f3n sexual (bien porque buscaban tener relaciones sexuales con \u00e1ngeles, bien porque las buscaban con quienes cre\u00edan que eran hombres; v\u00e9ase Bauckham, 54, para lo primero). Los falsos maestros segu\u00edan pasiones perversas (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jud16\">Judas 16<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jud18\">18); <\/a>el pueblo del Esp\u00edritu pod\u00eda resistir este comportamiento mediante la oraci\u00f3n inspirada por el Esp\u00edritu y la perseverancia (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jud20\">Judas 20-21<\/a>; cf. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Jud24\">Judas 24<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El adulterio espiritual en Santiago y el Apocalipsis<\/strong>. El AT habla a menudo de adulterio espiritual, especialmente en el contexto de la infidelidad de Israel a Dios (p. ej., <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Le17.7\">Lev 17:7<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is1.21\">Is 1:21<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Je3.1-14\">Jer 3:1-14<\/a>), pero ocasionalmente tambi\u00e9n de otros pueblos (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Is26.16-18\">Is 26:16-18<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Na3.4\">Nahum 3:4<\/a>). Santiago se dirige a un p\u00fablico que sufre opresi\u00f3n econ\u00f3mica, algunos de los cuales se sienten tentados de favorecer la creciente resistencia contra Roma (v\u00e9ase Mart\u00edn). Advierte a su auditorio de que la sabidur\u00eda de Dios es suave y pac\u00edfica, en contraste con la sabidur\u00eda ego\u00edsta y esforzada del mundo y del diablo (St 3,13-18). Los que buscan soluciones violentas a su situaci\u00f3n, aunque afirman seguir a Dios (St 4:1-2), persiguen sus propios deseos en lugar de la voluntad de Dios (St 4:3) y, por tanto, son \u00abad\u00falteras\u00bb espirituales (St 4:4). Santiago alude aqu\u00ed sin duda a la imagen com\u00fan de la prostituci\u00f3n de Israel (Davids, 160), no a una alusi\u00f3n m\u00e1s estrecha como Proverbios 30:20 (pace Schmitt). Santiago ofrece una soluci\u00f3n a este adulterio: en lugar de intentar seguir tanto los valores de Dios como los del mundo, deben someterse a Dios y resistir al diablo (St 4:7-10), buscando la paz con sus vecinos (cf. St 4:11-12).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los eruditos est\u00e1n divididos en cuanto a si la condena de la inmoralidad en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Re2.14\">Apocalipsis 2:14<\/a>, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Re2.20-23\">20-23<\/a> se refiere a la prostituci\u00f3n literal o espiritual. Balaam (Ap 2:14) llev\u00f3 a Israel a la inmoralidad literal y a la comida de \u00eddolos; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ap9.20\">Ap 9:20<\/a> puede referirse a la inmoralidad literal. Sin embargo, sobre todo si Jezabel puede estar relacionada con la influencia de una sibila de Tiatira (para opiniones divergentes, v\u00e9ase Hemer, 119; Ramsay, 337-38) y\/o, m\u00e1s probablemente, con compromisos estrat\u00e9gicos con el culto imperial (para las comidas del culto imperial, p. ej., CIL 3:550; v\u00e9ase Emperador), la inmoralidad espiritual es m\u00e1s probable (Caird, 39, 44; cf. 2 Re 9:22, donde la inmoralidad de Jezabel es probablemente figurada). El uso figurado del t\u00e9rmino continu\u00f3 en el uso contempor\u00e1neo (4Q169 Frags. 3-4, 2:7; quiz\u00e1 Sab 14:12), y probablemente la prostituta Jezabel proporciona un prototipo para la visi\u00f3n de la gran prostituta espiritual Babilonia (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Re17\">Ap 17<\/a>&#8211;<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Re18\">18<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lujuria y adulterio en los escritores cristianos de principios del siglo II<\/strong>. La lujuria era peligrosa porque pod\u00eda llevar a la fornicaci\u00f3n o al adulterio (Did. 3.3); seg\u00fan el mundo del pensamiento de Hermas, donde los peligros sexuales abundaban por todas partes, el mero pensamiento de otra mujer era un pecado mortal, y la mejor protecci\u00f3n era centrar la mente en la propia esposa (Herm. Man. 4.29.1-2). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El adulterio era condenable, pero a menudo aparece en las listas de vicios como un pecado condenable entre otros muchos, por ejemplo, el enga\u00f1o, el robo y la calumnia (1 Clem. 35.8, <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ps50.18-20\">Sal 50:18-20<\/a>); el enga\u00f1o y el amor al dinero (2 Clem. 6.4); la embriaguez, el lujo y la calumnia (Herm. Man. 8.38.3), o la embriaguez, la calumnia y la mentira (Herm. Sim. 6.65.5). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Hermas, un hombre que encuentra a su mujer en adulterio debe divorciarse de ella o se convierte en part\u00edcipe de su adulterio (Herm. Man. 4.29.5-6); en esto, Hermas se hace eco de la acusaci\u00f3n del derecho romano: un hombre que no se divorciara de su mujer ad\u00faltera ser\u00eda acusado de lenocinium (\u00abproxenetismo\u00bb, m\u00e1s arriba). Los escritores cristianos pod\u00edan emplear la frase \u00abcorromper los hogares\u00bb (normalmente una representaci\u00f3n del adulterio) como met\u00e1fora de distorsionar la fe con falsas ense\u00f1anzas (Ign. Ef. 16.1).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Sobre el matrimonio en los siglos posteriores, concilios y padres de la iglesia:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los primeros siglos de la Iglesia no exist\u00eda una liturgia nupcial espec\u00edfica. Los cristianos empleaban las ceremonias tradicionales propias de su cultura, convencidos de que en definitiva era el consentimiento lo que hac\u00eda leg\u00edtimas las bodas y de que el acto que realizaban quedaba consagrado desde dentro en virtud del bautismo. Pero a partir del siglo IV se fueron dibujando progresivamente los elementos caracter\u00edsticos de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica del matrimonio. Sobre todo, se impuso la bendici\u00f3n de la esposa. Este rito fue escogido como expresi\u00f3n lit\u00fargica de las bodas, mientras que se continu\u00f3 haciendo consistir su valor jur\u00eddico en el intercambio de consentimiento, que solo m\u00e1s tarde habr\u00eda de insertarse en la liturgia. Frente a la postura de los reformadores, el concilio de Trento declar\u00f3 que el matrimonio es un sacramento instituido por Cristo y que por eso mismo confiere la gracia (sesi\u00f3n XXIV, a\u00f1o 1563). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en el a\u00f1o 530 d.C., los cristianos siguieron el precedente romano al aceptar los doce a\u00f1os como edad m\u00ednima legal para que las ni\u00f1as contrajeran matrimonio, y los catorce como edad m\u00ednima para los ni\u00f1os. Las fuentes hablan de la juventud e inmadurez de las novias. Sin embargo, est\u00e1 claro que los cristianos prefer\u00edan que sus hijas se casaran algo m\u00e1s tarde de lo que era habitual en la cultura en general. Seg\u00fan M. K. Hopkins<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De un an\u00e1lisis de la edad de matrimonio de las muchachas cristianas en comparaci\u00f3n con la de las muchachas paganas se desprende un factor sorprendente, hasta ahora no observado hasta donde yo s\u00e9\u2026.. Los c\u00e1lculos se basan en las 180 inscripciones cristianas registradas por Leclercq y por Harkness. La edad modal de matrimonio de las muchachas paganas era de 12 a 15 a\u00f1os (43,41%); la de las muchachas cristianas era de 15 a 18 a\u00f1os (41,67%).<\/p>\n<cite>(Hopkins, 319)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 3% de las ni\u00f1as cristianas se casaron antes de los doce a\u00f1os y el 15% antes de los trece. El 29% de las ni\u00f1as no cristianas se casaron antes de los trece a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho esto, se propon\u00eda el matrimonio precoz para los j\u00f3venes de ambos sexos. Seg\u00fan Ambrosio, a las hijas de padres creyentes s\u00f3lo se les daba una educaci\u00f3n limitada y se las manten\u00eda en reclusi\u00f3n hasta el momento del matrimonio. Jer\u00f3nimo sosten\u00eda que una muchacha cristiana nunca deb\u00eda aparecer en p\u00fablico, ni siquiera en la iglesia, salvo en compa\u00f1\u00eda de su madre; no deb\u00eda asistir a bodas ni a otras festividades; y nunca deb\u00eda mirar a hombres j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los padres eleg\u00edan al novio, aunque la hija ten\u00eda derecho a rechazar al novio o incluso a negarse a casarse. Seg\u00fan el derecho can\u00f3nico, ning\u00fan matrimonio era v\u00e1lido sin el consentimiento de ambos contrayentes. Los esponsales cristianos segu\u00edan la sponsalia romana, \u00abesponsales\u00bb. En casa de la novia, el novio entregaba el arrha, \u00abarras\u00bb, que inclu\u00eda vestidos, joyas y un anillo de esponsales. Ante diez testigos se le\u00eda el acuerdo en el que se hac\u00eda constar la transmisi\u00f3n de la dote. Despu\u00e9s de que la pareja uniera sus manos derechas, se intercambiaba el beso de esponsales. Los esponsales no pod\u00edan romperse sin descr\u00e9dito. Se hac\u00edan rigurosos esfuerzos para mantener separados a los desposados hasta la boda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cristianos conservaron muchos elementos de las bodas romanas. La novia iba vestida con la stola, \u00abvestido largo exterior\u00bb, con el pelo trenzado y coronado de flores. El velo segu\u00eda llam\u00e1ndose flammeum, pero ahora era morado y blanco. En lugar del sacrificio romano normal, los cristianos sustituyeron la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, en la que los novios participaban de los elementos. Los novios declaraban su consentimiento ante testigos. En la \u00e9poca bizantina se a\u00f1adi\u00f3 a los contratos matrimoniales la promesa de amar, y en tiempos de Agust\u00edn los contratos matrimoniales inclu\u00edan la cl\u00e1usula \u00abpara engendrar hijos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras el banquete en su casa, la novia ser\u00eda acompa\u00f1ada a casa de su marido en una alegre procesi\u00f3n. Ambrosio permit\u00eda celebraciones decorosas, pero denunciaba el comportamiento licencioso y los cantos lascivos de las bodas no cristianas. Lo mismo hizo Cris\u00f3stomo, que predic\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 se puede decir de las canciones mismas, atiborradas como est\u00e1n de toda inmundicia, introduciendo amores monstruosos, y conexiones il\u00edcitas, y subversiones de casas, y escenas tr\u00e1gicas sin fin; y haciendo menci\u00f3n continua de los t\u00edtulos de amigo y amante, amante y amado? Y, lo que es a\u00fan m\u00e1s grave, que las j\u00f3venes asisten a estas cosas, despoj\u00e1ndose de todo pudor; en honor de la novia, m\u00e1s bien dir\u00eda para insultarla, exponiendo incluso su propia salvaci\u00f3n, y en medio de j\u00f3venes lascivos actuando un papel desvergonzado con sus canciones desordenadas, con sus palabras soeces, con su armon\u00eda diab\u00f3lica. (Hom. 1 Cor. 4:10)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque Ignacio de Antioqu\u00eda aconsejaba que \u00abconviene tanto a los hombres como a las mujeres que se casan, formar su uni\u00f3n con la aprobaci\u00f3n del obispo, para que su matrimonio sea seg\u00fan Dios, y no seg\u00fan su propia concupiscencia\u00bb (Ign. Pol. 5), la aprobaci\u00f3n episcopal no era necesaria para validar los matrimonios en la Iglesia primitiva. No fue hasta el siglo V d.C. cuando la bendici\u00f3n eclesi\u00e1stica se convirti\u00f3 en una costumbre universal. En el siglo VI se generaliz\u00f3 la celebraci\u00f3n p\u00fablica del matrimonio con la misa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la primera discusi\u00f3n teol\u00f3gica sistem\u00e1tica sobre el matrimonio, Agust\u00edn escribi\u00f3: \u00abHasta tal punto es el pacto matrimonial celebrado un asunto de cierto sacramento, que no se anula ni siquiera por la separaci\u00f3n misma, ya que, mientras viva su marido, incluso por quien ella ha sido abandonada, comete adulterio, en caso de que se case con otro: y el que la ha abandonado, es la causa de este mal\u00bb (Bon. conj. 6). Sin embargo, debe notarse que aqu\u00ed Agust\u00edn usa la palabra sacramentum, \u00absacramento\u00bb, en su sentido original de \u00abjuramento\u00bb de fidelidad de por vida, no en el sentido posterior de \u00absacramento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La monogamia era la \u00fanica forma de matrimonio aceptada entre los cristianos. Tertuliano argumentaba: \u00abPorque Ad\u00e1n era el \u00fanico esposo de Eva, y Eva su \u00fanica esposa, una sola mujer, una sola costilla\u00bb (Ux. 2). Justino M\u00e1rtir denunci\u00f3 a los jud\u00edos por permitir la poligamia. Sobre la presencia de la poligamia en el AT, Agust\u00edn coment\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Evidentemente, con la buena voluntad de la esposa, era l\u00edcito entre los antiguos padres tomar otra mujer, para que de ella nacieran hijos comunes a ambos, por la relaci\u00f3n sexual y la semilla de la una, pero por el derecho y el poder de la otra. Porque ahora no hay necesidad de engendrar hijos, como entonces, cuando, incluso cuando las esposas ten\u00edan hijos, se permit\u00eda, con el fin de una posteridad m\u00e1s numerosa, casarse adem\u00e1s con otras esposas, lo que ahora ciertamente no es l\u00edcito.<\/p>\n<cite>(Bon. conj. 17)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Basilio decret\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSobre la poligamia los Padres guardan silencio, por ser brutal y totalmente inhumana. El pecado me parece peor que la fornicaci\u00f3n. Por lo tanto, es razonable que tales pecadores sean sometidos a los c\u00e1nones; a saber, un a\u00f1o de llanto, tres a\u00f1os de rodillas y luego la recepci\u00f3n\u00bb <\/p>\n<cite>(Ep. 217, canon 80)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hip\u00f3lito denunci\u00f3 a Calixto, obispo de Roma (218-223 d.C.), por reconocer el concubinato como matrimonio v\u00e1lido:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque tambi\u00e9n permiti\u00f3 a las mujeres, si no estaban casadas y ard\u00edan en pasi\u00f3n a una edad en todo caso impropia, o si no estaban dispuestas a derrocar su propia dignidad mediante un matrimonio legal, que pudieran tener a quien quisieran como compa\u00f1ero de cama, ya fuera esclavo o libre, y que una mujer, aunque no estuviera legalmente casada, pudiera considerar a tal compa\u00f1ero como marido. <\/p>\n<cite>(Haer. 9.7)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia sosten\u00eda que la concubina de un hombre deb\u00eda ser aceptada para el bautismo si le hab\u00eda sido fiel y hab\u00eda criado a sus hijos. Antes de su conversi\u00f3n, Agust\u00edn vivi\u00f3 mon\u00f3gamamente con una concubina (cuyo nombre se desconoce) durante trece a\u00f1os (del 372 al 385 d.C.), con la que tuvo un hijo, Adeodato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Constantino promulg\u00f3 una serie de leyes (en 314, 317 y 320 d.C.) contra los matrimonios entre parejas de diferente condici\u00f3n social. Ampli\u00f3 la prohibici\u00f3n augustea del matrimonio entre senadores y mujeres libres para prohibir tambi\u00e9n a los dignatarios locales y provinciales casarse con antiguas esclavas, hijas de esclavos y otras mujeres de baja cuna u ocupaci\u00f3n (Cod. Theod. 12.1.6; Pharr, 343). Impuso penas especialmente duras para las uniones entre mujeres y sus propios esclavos: \u00abSi se descubre que una mujer tiene una relaci\u00f3n amorosa clandestina con su esclavo, ser\u00e1 condenada a la pena capital, y el esclavo sinverg\u00fcenza ser\u00e1 entregado a las llamas\u00bb (Cod. Theod. 9.9.1; Pharr, 233).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los padres de la Iglesia y los primeros concilios ense\u00f1aron sistem\u00e1ticamente que los cristianos no deb\u00edan casarse con infieles<\/strong>. Seg\u00fan el canon 15 del Concilio de Elvira, \u00abNo importa el gran n\u00famero de muchachas, las doncellas cristianas de ninguna manera deben ser dadas en matrimonio a paganos, no sea que la juventud, estallando en flor, termine en adulterio del alma\u00bb (Laeuchli, 128). Ambrosio, que predicaba contra el matrimonio de cristianos con paganos, jud\u00edos y herejes, advert\u00eda,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si esto es as\u00ed en otras cosas, cu\u00e1nto m\u00e1s lo es en el matrimonio, donde hay una sola carne y un solo esp\u00edritu. \u00bfC\u00f3mo, pues, puede haber concordia en el amor si hay diferencia en materia de fe? Gu\u00e1rdate, pues, cristiano, de dar tu hija a un jud\u00edo o a un pagano. Gu\u00e1rdate, digo, de convocar para ti a una esposa que sea pagana, jud\u00eda o forastera, es decir, una hereje o alguien extra\u00f1o a tu fe. (De Abraham 1.9.84; Dooley, 87)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El C\u00f3digo Teodosiano establec\u00eda que<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ning\u00fan jud\u00edo recibir\u00e1 en matrimonio a una mujer cristiana, ni un hombre cristiano contraer\u00e1 matrimonio con una mujer jud\u00eda. Porque si alguien cometiera un acto de este tipo, el delito de esta fechor\u00eda se considerar\u00e1 equivalente al adulterio, y se conceder\u00e1 libertad para presentar acusaci\u00f3n tambi\u00e9n a las voces del p\u00fablico. <\/p>\n<cite>(Cod. Theod. 3.7.2; Pharr, 70)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su tratado Ad uxorem, Tertuliano enumera los problemas que encontrar\u00e1 una esposa cristiana si se casa con un pagano: su marido se opondr\u00e1 a sus devociones y deberes, la obligar\u00e1 a realizar ceremonias paganas y podr\u00e1 denunciarla ante un juez, oblig\u00e1ndola a perder su dote (Ux. 2.4). Tertuliano observa: \u00abToda mujer creyente debe necesariamente obedecer a Dios. \u00bfY c\u00f3mo puede servir a dos se\u00f1ores: al Se\u00f1or y a su marido, que adem\u00e1s es gentil? Porque obedeciendo a un gentil, llevar\u00e1 a cabo pr\u00e1cticas gentiles: el atractivo personal, el adorno de la cabeza, las elegancias mundanas, los bajos encantos\u00bb (Ux. 2.3). En el caso de la conversi\u00f3n de una esposa, su transformaci\u00f3n debe impresionar a su marido no cristiano: \u00abHa sentido obras poderosas; ha visto evidencias experimentales; la conoce cambiada a mejor: as\u00ed hasta \u00e9l mismo es, por su temor, un candidato para Dios\u00bb (Ux. 2.7).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tertuliano concluye su exhortaci\u00f3n a su esposa alabando el matrimonio de dos cristianos:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 clase de yugo es el de dos creyentes, (part\u00edcipes) de una misma esperanza, de un mismo deseo, de una misma disciplina, de un mismo servicio? Ambos (son) hermanos, ambos consiervos, sin diferencia de esp\u00edritu o de carne; es m\u00e1s, (son) verdaderamente dos en una carne. Donde la carne es una, uno es tambi\u00e9n el esp\u00edritu. Juntos oran, juntos se postran, juntos realizan sus ayunos; mutuamente se ense\u00f1an, mutuamente se exhortan, mutuamente se sostienen\u2026. Entre los dos resuenan salmos e himnos; y mutuamente se desaf\u00edan cu\u00e1l cantar\u00e1 mejor a su Se\u00f1or. <\/p>\n<cite>(Ux. 2.8)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de estas advertencias, los matrimonios mixtos eran numerosos. Jer\u00f3nimo sosten\u00eda que el mayor n\u00famero de mujeres cristianas de su \u00e9poca se casaban con paganos (Jov. 1.10). Agust\u00edn, que naci\u00f3 de madre cristiana y padre pagano, afirma que en su \u00e9poca las uniones mixtas ya no se consideraban pecaminosas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Teolog\u00eda del matrimonio en los padres de la iglesia: <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La doctrina patr\u00edstica sobre el matrimonio deriva del AT y del NT, pero ha absorbido la influencia de la filosof\u00eda griega (sobre todo estoica y plat\u00f3nica) y del derecho romano. Los Padres de la Iglesia rara vez hablan de una definici\u00f3n del matrimonio como un acuerdo de dos voluntades, la pactio coniugalis (Amb., Inst. virg. VI, 41). Tienen una comprensi\u00f3n impl\u00edcita de este concepto en el derecho romano (v\u00e9ase nuptiae sunt coniunctio maris et feminae, consortium omnis vitae, divini et humani iuris communication [Mod. D. 23.2.1.]), en el que el matrimonio se distingu\u00eda del concubinato, precisamente por la expresi\u00f3n o sugerencia de la affectio maritalis (signo constitutivo del matrimonio, junto con la domum mariti deductio). En cambio, parece que ciertos padres de la Iglesia hacen cambios de \u00e9nfasis al interpretar esta instituci\u00f3n jur\u00eddica. Ambrosio de Mil\u00e1n subraya el elemento consensual; en la Edad Media, la escuela de Par\u00eds conocida como los \u00abconsensualistas\u00bb har\u00eda lo mismo. Juan Cris\u00f3stomo conserva el efecto jur\u00eddico de la expresi\u00f3n de la affectio maritalis para el momento de la copula carnalis; comp\u00e1rese con la escuela de Bolonia conocida como los \u00abconsensualistas realistas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la innovaci\u00f3n del cristianismo consiste en que este acuerdo es ratificado por Dios, de acuerdo con <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.23-24\">Gn 2:23-24<\/a>, el texto primario que constituye el modelo de todo matrimonio. Como el nymphostolos (Aster. Amasea: PG 40, 228 C) en la ceremonia nupcial, Dios conduce a la novia hacia el novio y ratifica su uni\u00f3n. He aqu\u00ed el principio de unidad e indisolubilidad. Como dice Jes\u00fas en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt19.4-5\">Mt 19:4-5<\/a>, este texto es pronunciado por Dios mismo; expresa la \u00abley del matrimonio\u00bb, seg\u00fan Or\u00edgenes, la escuela de Antioqu\u00eda y otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, las figuras magistrales del cristianismo de los primeros siglos eran conscientes de que las uniones matrimoniales estaban reguladas por sus propias normas, as\u00ed como por las leyes del Estado. Sin embargo, la visi\u00f3n de la desigualdad en la mentalidad pagana del matrimonio fue cambiando muy lentamente. La raz\u00f3n de que tardara tanto es que incluso las clases sociales m\u00e1s bajas dentro del cristianismo sent\u00edan el \u00abv\u00ednculo\u00bb sobrenatural establecido por Dios y expresado de diversas maneras (Theod. Mops., en Reuss, TU 61, p. 107). Sab\u00edan que no s\u00f3lo la esposa, sino tambi\u00e9n el marido est\u00e1n unidos a la parte com\u00fan (Juan Cris., Hom. 1 Th 5: PG 62, 425). Para realizar y reforzar este sentimiento, los padres de la Iglesia llegaron a subrayar el valor religioso del matrimonio, formulado y expresado en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Eph5.21-33\">Ef 5:21-33<\/a>: el matrimonio representa en el tiempo la imagen de la uni\u00f3n de Cristo y la Iglesia en la eternidad. En el desarrollo posterior de la teolog\u00eda del matrimonio, Agust\u00edn de Hipona sostuvo que el matrimonio es ya un s\u00edmbolo o signo del sacramentum magnum, y que reproduce la realidad del mismo (De nupt. et conc. I, 10 [11], 21 [23]). Las explicaciones dadas por Agust\u00edn sobre la cuesti\u00f3n del sacramentum del matrimonio no corresponden completamente a la teor\u00eda sacramental de siglos posteriores, pero sin embargo esbozan la teor\u00eda. De acuerdo con el car\u00e1cter religioso del matrimonio, en la legislaci\u00f3n posterior de Justiniano, los matrimonios ya no se disuelven autom\u00e1ticamente en determinados casos. A modo de ejemplo, en el derecho cl\u00e1sico un encarcelamiento de guerra disuelve un matrimonio, pero en el derecho justinianeo esto no ocurre<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si el matrimonio es la imagen de la uni\u00f3n de Cristo y la Iglesia, sus fines tambi\u00e9n deben armonizar con la historia de la salvaci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, la procreaci\u00f3n se subraya claramente como el objetivo del matrimonio. Aunque la influencia estoica desempe\u00f1a un papel, un argumento distintivo es que la procreaci\u00f3n participa en la obra creadora de Dios. En cualquier caso, la recomendaci\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.1-7\">1 Cor 7:1-7<\/a> (\u00abEs bueno que el hombre se abstenga de la mujer\u2026 pero que cada marido tenga una mujer y cada mujer un marido\u00bb) presupone que la procreaci\u00f3n no es el \u00fanico elemento que justifica la uni\u00f3n conyugal. La misma recomendaci\u00f3n se refiere tambi\u00e9n a abstenerse de las tentaciones carnales. Sin embargo, los padres de la Iglesia a menudo malinterpretaron los vers\u00edculos en los que el ap\u00f3stol nos amonesta sobre c\u00f3mo abstenernos de la actividad sexual, \u00aba lo sumo, s\u00f3lo para orar y s\u00f3lo por un tiempo\u00bb (<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.5\">1 Co 7:5<\/a>): esto se interpreta como si la abstinencia sexual fuera un requisito previo de la oraci\u00f3n (Orig., De orat. 31,4; Com. Mt. XIV, 23; Fragm. 1 Co 12). El razonamiento detr\u00e1s de tal interpretaci\u00f3n es m\u00e1s o menos as\u00ed: los padres de la iglesia, habiendo le\u00eddo en el AT que hay una cierta impureza en las relaciones sexuales, cualquiera que sea el verdadero significado contenido en ciertos pasajes (e.g., <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ex19.14-15\">Ex 19:14-15<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Le8.33\">Lev 8:33<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Le15.1-33\">15:1-33<\/a>; <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Sa21.5-6\">1 Sam 21:5-6<\/a>) y despu\u00e9s de haber encontrado una exhortaci\u00f3n aparentemente an\u00e1loga en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Heb13.4\">Heb 13:4<\/a> (\u00abque el lecho matrimonial est\u00e9 libre de mancha\u00bb) y una declaraci\u00f3n paralela en la reuni\u00f3n de los \u00abcastos\u00bb en Ap <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Re14.4\">14:4<\/a> (\u00ab\u00e9sos ser\u00e1n los salvados entre la humanidad\u00bb), estando a\u00fan atados por la mentalidad pagana de la continencia c\u00faltica obligatoria en los cultos grecorromanos, comparando todo con el \u00abdicho\u00bb de Pablo en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.5\">1 Cor 7:5<\/a> y vi\u00e9ndolo como una obligaci\u00f3n mutua de negarse a uno mismo en un acuerdo conjunto para dedicarse a la oraci\u00f3n, llegaron a la idea de una \u00abmancha\u00bb que es inherente incluso al acto conyugal m\u00e1s leg\u00edtimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Or\u00edgenes, por ejemplo, ve aqu\u00ed una \u00abcierta\u00bb impureza (Com. Mt. XVII, 35), pero claramente distinta de la del pecado, como el sentido paralelo de Com. Rom. IX, 1 y Hom. Num. XXIII, 3. Esta impureza se explica por la visi\u00f3n teol\u00f3gica y metaf\u00edsica que la presupone, en el sentido de que no es otra cosa que la expresi\u00f3n de un nivel que se eleva por encima de la condici\u00f3n carnal. Para Or\u00edgenes, el reino sensible es bueno, pero es fuente de tentaciones para la humanidad. Junto con el ego\u00edsmo, tiende a reclamar la adoraci\u00f3n que pertenece por derecho a las realidades \u00abverdaderas\u00bb, los misterios. Lo sensible es la semejanza visible de los misterios, debilitando el impulso del alma, que tiene como fin leg\u00edtimo el misterio. Todo pecado es idolatr\u00eda, y el pecado de idolatr\u00eda constituye la impureza presente en las relaciones sexuales m\u00e1s leg\u00edtimas. Jer\u00f3nimo, profundizando en esta visi\u00f3n teol\u00f3gica con sus peculiares matices, declarar\u00eda al menos en algunos textos (Adv. Iovin. I, 7-8) que el acto conyugal es pecaminoso en la medida en que impide la oraci\u00f3n (cfr. <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.5\">1 Cor 7: 5<\/a>), pero, sin embargo, es tolerable en la medida en que es menos grave que la fornicaci\u00f3n. En Juan Cris\u00f3stomo no se encuentra la idea de impureza, pero las relaciones sexuales se ven a menudo como el \u00abremedio de la concupiscencia\u00bb, concepto tomado con m\u00e1s o menos acierto de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7\">1 Cor 7<\/a>. Para Agust\u00edn, sobre todo en el Contra Iulianum III, 53, el acto conyugal es en s\u00ed mismo bueno, pero con la humanidad ca\u00edda est\u00e1 siempre unido en alg\u00fan grado a un mal llamado concupiscencia. Ofrece la idea an\u00e1loga (Serm. 51,13,22; Serm. 278,9,9) de que las tabulae nuptiales obligaban a la procreaci\u00f3n, pero no a la sexualidad: liberorum procreandorum causa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que se ha descrito hasta ahora se aplica a los matrimonios j\u00f3venes. \u00bfQu\u00e9 se puede decir entonces en defensa de las personas mayores? Para este grupo se encuentran estructuras a\u00fan m\u00e1s rigurosas, teniendo en cuenta que para sus miembros los efectos positivos del matrimonio se experimentan menos con la edad. La procreaci\u00f3n ya no es posible y las tentaciones ya no son tan fuertes (Or\u00edgenes, Hom. Lc. VI). En definitiva, la sexualidad no se considera un elemento importante del matrimonio. A t\u00edtulo ilustrativo, incluso el una caro de <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge2.24\">Gn 2:24<\/a> se entiende como acuerdo de voluntades y no como uni\u00f3n corp\u00f3rea, ya que este precepto se formula en el mismo momento en que la mujer es modelada en el para\u00edso del Ed\u00e9n. S\u00f3lo despu\u00e9s de haber sido expulsado a causa de su pecado, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Ge4.1\">Gn 4:1<\/a>, \u00abAd\u00e1n conoci\u00f3 a Eva como esposa\u00bb (Or\u00edgenes, Fragm. 1 Cor. 29). Por tanto, no parece que la consumaci\u00f3n del matrimonio desempe\u00f1e un papel en su definici\u00f3n jur\u00eddica. El jurista romano Domitius Ulpianus dio la f\u00f3rmula, nuptias enim non concubitus, sed consensus facit [Ulp. D. 35.1.15]). En un sentido similar, el matrimonio ya est\u00e1 ratificado por la sponsalia antes de la deductio in domum mariti (Concilio de Elvira, can. 54; Papa Siricio, Carta a Himerio de Tarragona). Esta posici\u00f3n no es generalmente aceptada por los padres de la iglesia, como lo demuestra el hecho de que Ambrosio y Cris\u00f3stomo (v\u00e9ase J.M. Soto, 71 ss.), en contraste con Agust\u00edn (v\u00e9ase, por ejemplo, Sermo 51,12), no tratan la uni\u00f3n de Jos\u00e9 y Mar\u00eda como un verdadero matrimonio, sobre la base de la renuncia a la uni\u00f3n sexual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, si la sexualidad no es un elemento importante en s\u00ed misma, tanto m\u00e1s lo es la otra finalidad del matrimonio cristiano. Se trata del amor mutuo, componente de la fides agustiniana, que para Or\u00edgenes consiste en \u00abla concordia, el acuerdo, la armon\u00eda\u00bb (Com. Mt. XIV, 16), en la imitaci\u00f3n del amor de Cristo por la Iglesia (Com. Ct. II, 1) y con la eliminaci\u00f3n de la pasi\u00f3n ego\u00edsta que busca la satisfacci\u00f3n del propio deseo y contiene en s\u00ed misma un elemento de lo \u00abinarm\u00f3nico\u00bb (Fragm. Ef. 30).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La procreaci\u00f3n, la abstenci\u00f3n de las tentaciones y el amor mutuo son los efectos positivos del matrimonio. Aun as\u00ed, cuentan menos que los efectos positivos de su contrapartida, la virginidad. Por mencionar algunos argumentos negativos sobre el matrimonio<a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/1Co7.32-34\"> 1 Cor 7:32-34<\/a> diferencia la libertad con la que la persona continente o la virgen pueden servir a Dios de la servidumbre de la persona que est\u00e1 casada y debe atender a las necesidades del c\u00f3nyuge. El casado pertenece al c\u00f3nyuge, y el amor oblativo que debe ser la base del amor conyugal va m\u00e1s all\u00e1 del deseo de castidad que ser\u00eda incompatible con esta relaci\u00f3n (Orig., Fragm. 1 Cor. 33). Seg\u00fan Tertuliano, el matrimonio es un impedimento en la relaci\u00f3n entre el ser humano y Dios. Y si el matrimonio representa en el tiempo la uni\u00f3n entre Cristo y la Iglesia en la eternidad (v\u00e9ase m\u00e1s arriba), la virginidad es ya una participaci\u00f3n aqu\u00ed y ahora en este misterio divino, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Mt22.30\">Mt 22:30<\/a> (Orig.: H. Crouzel, Virginit\u00e9, 15-44). En este contexto, surge la jerarqu\u00eda entre virginidad y matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contrarrestando los excesos de tal interpretaci\u00f3n jer\u00e1rquica, los padres de la Iglesia defienden el valor del matrimonio contra encratitas, marcionitas, montanistas, gn\u00f3sticos (defensa de Clemente de Alejandr\u00eda y de Or\u00edgenes), novacianos (de Epifanio), maniqueos (de Agust\u00edn) y priscilianistas. Tambi\u00e9n se oponen a los excesos de algunos ascetas, como en el Concilio de Gangra contra Eustacio de Sebaste. Insisten en que el matrimonio es un camino de salvaci\u00f3n y no debe devaluarse. De hecho, Clemente reconoce que la castidad conyugal en un contexto cristiano es m\u00e1s dif\u00edcil que la castidad total. La castidad conyugal consiste en la realizaci\u00f3n de los actos del matrimonio \u00abcon orden y en tiempo oportuno\u00bb (Orig., Fragm. 1 Cor. 37). Incluso Tertuliano, en su \u00e9poca cat\u00f3lica, alaba el matrimonio en el Ad uxorem. Se suele encontrar un tratamiento correspondiente de la virginidad con respecto al matrimonio, aunque sea excesivo (Jer\u00f3nimo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea como fuere, si la virginidad tiene m\u00e1s valor que el matrimonio, surge la pregunta: Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no separarse del c\u00f3nyuge por motivos religiosos, por el reino celestial? A pesar de la interpretaci\u00f3n biogr\u00e1fica que sugiere el \u03b3\u03bd\u1f74\u03c3\u03b9\u03b5 \u03c3\u03cd\u03b6\u03c5\u03b3\u03b5 en <a href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nvi\/Php4.3\">Flp 4:3<\/a>, situando en la frase a la esposa que Pablo hab\u00eda dejado para su ministerio, Clemente y luego Or\u00edgenes se resisten a la idea de que los c\u00f3nyuges se separen para vivir en continencia. En este sentido son m\u00e1s fieles a la teolog\u00eda paulina que sus hom\u00f3logos postnicenos; es de destacar que Clemente, Or\u00edgenes y de nuevo Tertuliano lucharon contra los herejes que destrozaban el matrimonio con fines religiosos. Los padres postnicenos acabar\u00e1n alabando a los c\u00f3nyuges que llevan una vida de continencia, impondr\u00e1n este estilo de vida a los cl\u00e9rigos e incluso aceptar\u00e1n la separaci\u00f3n de los c\u00f3nyuges en la l\u00ednea de Basilio de Cesarea, ya que uno de los dos puede entrar en la vida religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tendencia a igualar las partes conjuntas del matrimonio se debe al cristianismo. En la sociedad de la Antig\u00fcedad es bastante com\u00fan que la esposa -incluso en las familias cristianas- se convierta casi en una ancilla del marido (dominus) (Aug., Confess. IX, 9,19). Este acercamiento a la igualdad es detectable adem\u00e1s en el juicio sobre el adulterio desarrollado por los padres de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Admonici\u00f3n y consejo sobre el matrimonio en los padres de la iglesia:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablad a mis hermanas, para que amen al Se\u00f1or y est\u00e9n contentas con sus maridos, tanto en la carne como en el esp\u00edritu. Del mismo modo, exhortad tambi\u00e9n a mis hermanos, en nombre de Jesucristo, a que amen a sus esposas, como el Se\u00f1or ama a la iglesia\u2026. Tanto a los hombres como a las mujeres que se casan les conviene formar su uni\u00f3n con la aprobaci\u00f3n del obispo, para que su matrimonio sea seg\u00fan Dios, y no seg\u00fan su propia concupiscencia. <\/p>\n<cite>Ignacio (c. 105, E), 1.100.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque no todos deben casarse, ni todos los tiempos son apropiados. Pero hay un tiempo en que es conveniente\u2026. Ni todo el mundo debe tomar esposa, ni es toda mujer la que uno debe tomar\u2026. Sino que es s\u00f3lo para aquel que se encuentra en ciertas circunstancias y tal y en el tiempo que es conveniente, y por el bien de los hijos. <\/p>\n<cite>Clemente de Alejandr\u00eda (c. 195, E), 2.377.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio es una ayuda en el caso de los ancianos, ya que proporciona una esposa que cuida de uno y cr\u00eda hijos para alimentar la vejez. <\/p>\n<cite>Clemente de Alejandr\u00eda (c. 195, E), 2.378.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los legisladores, adem\u00e1s, no permiten que los solteros desempe\u00f1en los m\u00e1s altos cargos magistrales\u2026. El c\u00e9lebre Plat\u00f3n ordena al hombre que no se ha casado que pague la manutenci\u00f3n de una esposa al erario p\u00fablico, y que entregue a los magistrados una suma de dinero adecuada como gastos. Porque si no engendran hijos, al no haberse casado, producen \u2026 escasez de hombres. Y esto arruina los estados [seg\u00fan Plat\u00f3n]. <\/p>\n<cite>Clemente de Alejandr\u00eda (c. 195, E), 2.378.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio de otras personas suele ser una licencia para la indulgencia. Sin embargo, para quien ama la sabidur\u00eda, el matrimonio conduce al acuerdo que est\u00e1 de acuerdo con la raz\u00f3n. Tal acuerdo invita a las esposas a adornarse no en apariencia externa, sino en car\u00e1cter. Indica a los maridos que no traten a sus esposas como amantes, haciendo del desenfreno carnal su objetivo. Por el contrario, les ordena que aprovechen el matrimonio para ayudarse en toda la vida, y para el mejor dominio de s\u00ed mismos. <\/p>\n<cite>Clemente de Alejandr\u00eda (c. 195, E), 2.378.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo tanto, el hombre espiritual no preferir\u00e1 ni los hijos, ni el matrimonio, ni los padres a su amor por Dios y la rectitud en la vida. Para tal hombre de Dios, despu\u00e9s de la concepci\u00f3n, su esposa es como una hermana y es tratada como si fuera del mismo padre. <\/p>\n<cite>Clemente de Alejandr\u00eda (c. 195, E), 2.503.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedro llam\u00f3 muy alentadora y consoladoramente, dirigi\u00e9ndose a su esposa por su nombre, diciendo: \u00ab\u00a1Acu\u00e9rdate del Se\u00f1or!\u00bb. Tal era el matrimonio de los bienaventurados y su perfecta disposici\u00f3n para con sus seres m\u00e1s queridos. As\u00ed tambi\u00e9n dice el ap\u00f3stol: \u00abEl que se casa debe ser como si no se casara\u00bb. <\/p>\n<cite>Clemente de Alejandr\u00eda (c. 195, E), 2.541.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre espiritual tambi\u00e9n come, bebe y se casa, no como fines principales de la existencia, sino como algo necesario. Nombro el matrimonio incluso\u2026. Porque habi\u00e9ndose perfeccionado, el hombre espiritual tiene a los ap\u00f3stoles como ejemplos. Uno no se muestra realmente hombre en la elecci\u00f3n de la vida de soltero. M\u00e1s bien, supera [a los solteros]-aquel que, disciplinado por el matrimonio, la procreaci\u00f3n de los hijos y el cuidado de la casa\u2026 ha sido inseparable del amor de Dios y ha resistido toda tentaci\u00f3n surgida a trav\u00e9s de los hijos, la esposa, los sirvientes y las posesiones. <\/p>\n<cite>Clemente de Alejandr\u00eda (c. 195, E), 2.543.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00f3lo se llama fornicaci\u00f3n a la fornicaci\u00f3n en s\u00ed, sino tambi\u00e9n a la entrega prematura en matrimonio. Me refiero a cuando una muchacha que todav\u00eda no tiene una edad desarrollada se entrega a un marido, ya sea por voluntad propia o de sus padres. <\/p>\n<cite>Clemente de Alejandr\u00eda (c. 195, E), 2.581.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso en la tierra, los hijos no se casan leg\u00edtima y leg\u00edtimamente sin el consentimiento de sus padres. <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 205, W), 4.48<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[En contraste con el matrimonio con un incr\u00e9dulo,] \u00bfqu\u00e9 clase de yugo es el de dos creyentes? Es de una esperanza, un deseo, una disciplina y un mismo servicio. Ambos son hermanos; ambos son consiervos. No hay diferencia de esp\u00edritu ni de carne. M\u00e1s bien, son verdaderamente dos en una sola carne. Donde la carne es una, el esp\u00edritu tambi\u00e9n es uno. Juntos rezan; juntos se prosternan. Juntos ayunan, se ense\u00f1an mutuamente, se exhortan mutuamente, se sostienen mutuamente. Ambos est\u00e1n por igual en la iglesia de Dios; por igual en el banquete de Dios; por igual en las estrecheces, en las persecuciones, en los refrigerios. Ninguno tiene que esconderse del otro; ninguno reh\u00faye al otro; ninguno es molesto para el otro. Con total libertad, se visita a los enfermos y se alivia a los pobres\u2026. No hay se\u00f1as furtivas, ni saludos temblorosos, ni bendiciones mudas. Salmos e himnos resuenan entre ambos. Y se desaf\u00edan mutuamente sobre cu\u00e1l de los dos cantar\u00e1 mejor a su Se\u00f1or. Cristo se regocija cuando ve y oye estas cosas. <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 205, W), 4.48.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debemos abordar ahora el tema del matrimonio, que Marci\u00f3n (\u00a1m\u00e1s continente que el ap\u00f3stol!) proh\u00edbe. Pues el ap\u00f3stol, aunque prefiere la gracia del celibato, permite contraer matrimonio y disfrutar de \u00e9l. Aconseja la permanencia en \u00e9l, m\u00e1s que su disoluci\u00f3n. <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 207, W), 3.443.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ap\u00f3stoles ten\u00edan permiso para casarse y llevar esposas. Tambi\u00e9n ten\u00edan permiso para \u00abvivir por medio del Evangelio\u00bb. Sin embargo, cuando la ocasi\u00f3n lo requer\u00eda, Pablo no hac\u00eda uso de estos derechos. Y nos incita a imitar su propio ejemplo. <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 212, W), 4.55.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las esposas deben ser amadas por sus maridos como Cristo am\u00f3 a la Iglesia. Y las esposas deben amar a sus maridos tambi\u00e9n como la Iglesia ama a Cristo. <\/p>\n<cite>Novaciano (c. 235, W), 5.589, antes atribuido a Cipriano.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSi dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra sobre cualquier cosa que pidieren, les ser\u00e1 hecho\u00bb. \u2026 Por los dos, a quienes la Palabra desea que se pongan de acuerdo en la tierra, debemos entender el marido y la mujer. Pues son ellos los que, de com\u00fan acuerdo, se privan mutuamente de las relaciones corporales para entregarse a la oraci\u00f3n. Si oran por algo, recibir\u00e1n lo que pidan, pues el Padre celestial de Jesucristo les concede lo que piden en virtud de tal acuerdo. <\/p>\n<cite>Or\u00edgenes (c. 245, E), 9.495, 496.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Describiendo lo que debe ser en el caso de los que est\u00e1n unidos por Dios, para que se unan de una manera digna de Dios, el Salvador a\u00f1ade: \u00abDe modo que ya no sean dos [sino una sola carne]\u00bb. Dondequiera que haya verdadera concordia, un\u00edsono y armon\u00eda entre marido y mujer -cuando \u00e9l es como gobernante y ella es obediente al dicho: \u00ab\u00c9l os gobernar\u00e1\u00bb, entonces de tales personas podemos decir verdaderamente: \u00abya no son dos\u00bb. <\/p>\n<cite>Or\u00edgenes (c. 245, E), 9.506.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la Palabra de Dios, el matrimonio era un don, as\u00ed como el santo celibato era un don\u2026. Pero un hombre quiere separar lo que Dios ha unido, cuando, \u00abapart\u00e1ndose de la sana fe\u2026 prohibiendo\u2026 casarse\u00bb, disuelve incluso a los que previamente hab\u00edan estado unidos por la providencia de Dios. <\/p>\n<cite>Or\u00edgenes (c. 245, E), 9.506.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLos dos ser\u00e1n una sola carne\u00bb. Porque el marido y la mujer son uno en naturaleza, en consentimiento, en uni\u00f3n, en disposici\u00f3n y en conducta de vida. Sin embargo, est\u00e1n separados en sexo y n\u00famero. <\/p>\n<cite>Constituciones Apost\u00f3licas (compiladas c. 390, E), 7.466.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Matrimonio con infieles<\/strong>:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estos d\u00edas, cierta mujer sustrajo su matrimonio al \u00e1mbito de la Iglesia y se uni\u00f3 a un gentil. Y cuando record\u00e9 que esto lo hab\u00edan hecho otros en tiempos pasados, \u2026 dije: \u00abMe pregunto si se lisonjean sobre la base de ese pasaje de la primera carta a los Corintios, donde est\u00e1 escrito: \u00abSi alguno de los hermanos tiene mujer infiel, y ella consiente en el matrimonio, no la despida\u00bb. \u2026 Es posible que, al interpretar con demasiada amplitud esta admonici\u00f3n relativa a los creyentes casados, piensen que con ello se concede permiso para casarse incluso con infieles. Dios no lo quiera!\u2026 M\u00e1s bien, est\u00e1 claro que esta Escritura apunta a aquellos creyentes que pueden haber sido encontrados por la gracia de Dios ya en un matrimonio gentil. <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 205, W), 4.44, 45.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que se case con quien quiera, \u00abs\u00f3lo en el Se\u00f1or\u00bb. \u2026 Ese Esp\u00edritu Santo, pues, que prefiere que las viudas y las solteras perseveren en su integridad \u2026 no prescribe otra manera de repetir el matrimonio sino \u00aben el Se\u00f1or\u00bb.\u00bb <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 205, W), 4.45.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si estas cosas son as\u00ed, es cierto que los creyentes que contraen matrimonio con gentiles son culpables de fornicaci\u00f3n y deben ser excluidos de toda comunicaci\u00f3n con la hermandad, de acuerdo con la carta del ap\u00f3stol. Pues dice que con personas de esa clase ni siquiera se debe tomar alimento. <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 205, W), 4.45.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda mujer creyente debe necesariamente obedecer a Dios. \u00bfC\u00f3mo puede servir a dos se\u00f1ores: al Se\u00f1or y a su marido (un gentil, para colmo)? Porque obedeciendo a un gentil, llevar\u00e1 a cabo pr\u00e1cticas gentiles: atractivo personal, vestirse la cabeza, elegancias mundanas, encantos m\u00e1s s\u00f3rdidos, y los mismos secretos del matrimonio mancillados.<\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 205, W), 4.46<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ordena que el matrimonio sea \u00abs\u00f3lo en el Se\u00f1or\u00bb, por lo que ning\u00fan cristiano debe casarse con un pagano. Al hacerlo, Pablo mantiene una ley anterior del Creador, que en todas partes proh\u00edbe el matrimonio con extra\u00f1os. <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 207, W), 3.443, 444.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n el matrimonio engalana al novio [pagano] con su corona. Por tanto, no tendremos novias paganas, no sea que nos seduzcan incluso a la idolatr\u00eda con la que entre ellos se inicia el matrimonio. Ten\u00e9is la ley de los patriarcas. Ten\u00e9is al ap\u00f3stol amonestando a casarse \u00aben el Se\u00f1or\u00bb. <\/p>\n<cite>Tertuliano (c. 211, W), 3.101.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Se unieron con infieles en el v\u00ednculo del matrimonio! \u00a1Prostituyeron los miembros de Cristo a los gentiles! <\/p>\n<cite>Cipriano (c. 250, W), 5.438.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se debe contraer matrimonio con gentiles. En Tob\u00edas: \u00abToma mujer de la descendencia de tus padres. No tomes una mujer extra\u00f1a que no sea de la tribu de tus padres\u00bb [Tob. 4:12]. Tambi\u00e9n en la primera Ep\u00edstola de Pablo a los Corintios: \u2026 \u00abSi \u00e9l muere, ella es libre de casarse con quien quiera, s\u00f3lo en el Se\u00f1or\u00bb. \u2026 Tambi\u00e9n en la segunda carta a los Corintios: \u00abNo os un\u00e1is a los infieles\u00bb. <\/p>\n<cite>Cipriano (c. 250, W), 5.550, 551.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Teolog\u00eda del matrimonio<\/strong> <strong>en la reforma:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cristianos reformados suelen estar de acuerdo en que el matrimonio es una asociaci\u00f3n de vida an\u00e1loga a la relaci\u00f3n de alianza entre Dios y el pueblo de Dios en las Escrituras. Han discrepado sobre las implicaciones de esta analog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo a Juan Calvino, los cristianos reformados han cre\u00eddo tradicionalmente que el matrimonio fiel a la norma b\u00edblica es la relaci\u00f3n entre el hombre superior cuyo papel es gobernar y la mujer inferior cuyo papel es obedecer. Sin embargo, tambi\u00e9n han insistido en que el marido no debe ser un tirano dominante ni la mujer una esclava servil, sino que el matrimonio debe ser un verdadero compa\u00f1erismo en el que haya un mutuo dar y recibir, ayudar y ser ayudado, cuidar y ser cuidado. Desarrollando la teolog\u00eda de Karl Barth que empez\u00f3 a avanzar en esta direcci\u00f3n, muchos cristianos reformados contempor\u00e1neos rechazan la visi\u00f3n jer\u00e1rquico-patriarcal tradicional y defienden la plena igualdad y responsabilidad mutua del marido y la mujer, creados cada uno a imagen de Dios y llamados a amar y servir al otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el siglo XVI, la teolog\u00eda reformada ha subrayado cada vez m\u00e1s que el matrimonio cristiano es una asociaci\u00f3n en la que ambas partes deciden libre y gustosamente casarse para establecer una relaci\u00f3n que es buena en s\u00ed misma y existe por s\u00ed misma, no s\u00f3lo para \u00abremediar la lujuria pecaminosa\u00bb, producir hijos o servir a otros objetivos personales, sociales o econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo general, tambi\u00e9n se reconoce cada vez m\u00e1s que, aunque el matrimonio es m\u00e1s que una relaci\u00f3n basada en el amor rom\u00e1ntico-er\u00f3tico, este amor tambi\u00e9n est\u00e1 incluido en \u00e9l como un don de Dios, que nos cre\u00f3 var\u00f3n y mujer, legitimando y bendiciendo el aspecto f\u00edsico-emocional-sexual del matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tradici\u00f3n reformada siempre ha cre\u00eddo que el matrimonio ha sido ordenado por Dios para ser una relaci\u00f3n permanente. Sin embargo, la mayor\u00eda de los cristianos reformados de hoy reconocen que el divorcio puede ser el reconocimiento leg\u00edtimo de que el error humano y\/o el pecado pueden impedir que un matrimonio se convierta en una verdadera asociaci\u00f3n de vida. Cuando un matrimonio termina en divorcio -como cuando comienza y contin\u00faa- los cristianos cuentan con la gracia de Dios que perdona a las personas pecadoras y les permite empezar de nuevo (incluida la posibilidad de un nuevo matrimonio para las personas divorciadas).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rechazando la idea de que el matrimonio es un acuerdo puramente privado entre individuos aislados, la tradici\u00f3n reformada siempre ha insistido en la importancia de una ceremonia nupcial oficial como confirmaci\u00f3n p\u00fablica de la ampliaci\u00f3n de dos c\u00edrculos familiares, la aceptaci\u00f3n por parte de la pareja de sus derechos y responsabilidades como miembros de una sociedad m\u00e1s amplia y (en el caso de los cristianos) su deseo de la bendici\u00f3n de Dios y la declaraci\u00f3n de su intenci\u00f3n de vivir como miembros de la comunidad cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque los cristianos reformados reconocen que el matrimonio es un don divino, tambi\u00e9n son conscientes de que los que nunca se casan y los que pierden a su pareja por divorcio o muerte tambi\u00e9n pueden vivir vidas plenamente humanas como personas solteras que tienen sus propios dones y tareas particulares de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-matrimonio-en-la-sociedad-actual\">El Matrimonio en la sociedad actual<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todas las sociedades, la principal funci\u00f3n jur\u00eddica del matrimonio se refiere a los hijos de la pareja. El matrimonio garantiza los derechos de los hijos y les da derecho a los privilegios comunitarios tradicionales, incluido el derecho a la herencia. El matrimonio tambi\u00e9n define las relaciones de los hijos dentro de la comunidad, e incluso puede determinar qu\u00e9 futuros c\u00f3nyuges son aceptables para ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La instituci\u00f3n del matrimonio tambi\u00e9n se rige por otras costumbres. Hasta los tiempos modernos, por ejemplo, el matrimonio rara vez era una cuesti\u00f3n de libre elecci\u00f3n. En la civilizaci\u00f3n occidental, el amor se ha asociado al matrimonio. En la mayor\u00eda de las sociedades, sin embargo, los matrimonios se concertaban de antemano y se regulaban cuidadosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de las sociedades tienen normas relativas al matrimonio de los miembros de la familia, as\u00ed como al matrimonio de los miembros de la sociedad con otros dentro y fuera del grupo social. La prohibici\u00f3n del incesto -relaciones sexuales con un familiar cercano- es universal. La definici\u00f3n de \u00abrelaciones \u00edntimas\u00bb puede variar de una sociedad a otra. Sin embargo, con muy pocas excepciones, las relaciones sexuales o el matrimonio entre una madre y un hijo o entre un padre y una hija est\u00e1n prohibidos universalmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La endogamia, la pr\u00e1ctica de casarse con alguien de la propia tribu o grupo, es la regulaci\u00f3n social m\u00e1s antigua del matrimonio. Las presiones culturales para casarse con alguien del propio grupo social, econ\u00f3mico y racial siguen siendo muy fuertes hoy en d\u00eda. La exogamia, la pr\u00e1ctica de casarse fuera del grupo, se da en algunas sociedades con linajes complejos que desean evitar el matrimonio de personas que puedan tener un antepasado com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rituales que rodean la ceremonia matrimonial en s\u00ed se asocian principalmente con la fertilidad y validan la importancia de la instituci\u00f3n matrimonial para la continuidad del clan, la raza o la sociedad. Los rituales de la ceremonia matrimonial tambi\u00e9n expresan la sanci\u00f3n de la familia o la comunidad y su comprensi\u00f3n de las dificultades y sacrificios que conlleva lo que en la mayor\u00eda de los casos se considera un compromiso de por vida con el c\u00f3nyuge y los hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ceremonias matrimoniales incluyen ritos simb\u00f3licos, a menudo santificados por una orden religiosa, que se cree que confieren buena fortuna a la pareja. Dado que las consideraciones econ\u00f3micas desempe\u00f1an un papel esencial en el \u00e9xito de la crianza de los hijos, la ofrenda de regalos, tanto reales como simb\u00f3licos, a la novia y al novio son una parte importante del ritual matrimonial. Los ritos de fertilidad para asegurar un matrimonio fruct\u00edfero existen de alguna forma en todas las ceremonias. Algunos de los rituales m\u00e1s antiguos que a\u00fan se encuentran en las ceremonias contempor\u00e1neas incluyen la exhibici\u00f3n destacada de frutas o granos de cereal, que pueden esparcirse sobre la pareja o sobre su lecho nupcial; un ni\u00f1o peque\u00f1o que acompa\u00f1a a la novia; y la rotura de un objeto o de alimentos para asegurar una consumaci\u00f3n exitosa del matrimonio y un parto f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ritual m\u00e1s universal es el que simboliza una uni\u00f3n sagrada. Puede expresarse mediante la uni\u00f3n de las manos, el intercambio de anillos o cadenas, o la uni\u00f3n de las vestimentas. Sin embargo, todos los elementos de los rituales matrimoniales var\u00edan enormemente entre las distintas sociedades y suelen estar fijados por la tradici\u00f3n y la costumbre.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Derecho matrimonial:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado que el matrimonio se considera un acuerdo contractual sujeto a procesos legales, una pareja de reci\u00e9n casados experimenta un cambio radical en su estatus legal. Este cambio implica la asunci\u00f3n mutua de ciertos derechos y obligaciones. En muchas sociedades, estas obligaciones incluyen la convivencia en la misma vivienda o en viviendas cercanas, la prestaci\u00f3n de servicios dom\u00e9sticos como la crianza de los hijos, la cocina y las tareas del hogar, y la provisi\u00f3n de alimentos, alojamiento, ropa y otros medios de subsistencia. Los derechos del matrimonio pueden incluir la propiedad compartida y la herencia de bienes y, en los matrimonios mon\u00f3gamos, el derecho exclusivo a mantener relaciones sexuales entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que las costumbres y rituales matrimoniales, las leyes matrimoniales var\u00edan considerablemente de una cultura a otra. Cada sociedad pasada o presente ha tenido su propio concepto del matrimonio, y muchas han creado leyes matrimoniales que reflejan sus concepciones particulares. El antiguo derecho romano reconoc\u00eda tres formas de matrimonio. La confarreatio se caracterizaba por una ceremonia muy solemne en la que interven\u00edan numerosos testigos y se sacrificaban animales. Normalmente estaba reservada a las familias patricias. La coemptio, utilizada por muchos plebeyos, era en realidad un matrimonio por compra, mientras que el usus, la variedad m\u00e1s informal, era un matrimonio simplemente por consentimiento mutuo y prueba de una convivencia prolongada. El derecho romano colocaba generalmente a la mujer en el \u00abpoder\u00bb de su marido y en pie de igualdad con los hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta la Reforma, el derecho can\u00f3nico de la iglesia cat\u00f3lica era la \u00fanica ley que reg\u00eda el matrimonio entre cristianos en Europa Occidental, y el derecho can\u00f3nico sigue teniendo una autoridad considerable en algunos pa\u00edses cat\u00f3licos romanos. Hist\u00f3ricamente, la Iglesia ha considerado el matrimonio como una uni\u00f3n vitalicia y sagrada que s\u00f3lo pod\u00eda disolverse por la muerte de uno de los c\u00f3nyuges. Esta concepci\u00f3n del matrimonio consideraba al marido y a la mujer como hechos de \u00abuna sola carne\u00bb por obra de Dios, y as\u00ed el matrimonio pas\u00f3 de ser un contrato civil que pod\u00eda rescindirse seg\u00fan el derecho romano a ser un sacramento y una uni\u00f3n m\u00edstica indivisible de almas y cuerpos. Bajo el derecho can\u00f3nico, el consentimiento libre y mutuo de ambas partes se consideraba esencial para el matrimonio, y se consideraba que el matrimonio se completaba con el consentimiento y despu\u00e9s con la consumaci\u00f3n. El derecho can\u00f3nico consideraba nulo el matrimonio en los casos en que los contrayentes eran parientes consangu\u00edneos cercanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El derecho matrimonial, tal y como se desarroll\u00f3 en Inglaterra, enumeraba una serie de requisitos para el matrimonio. Estos inclu\u00edan la especificaci\u00f3n de que cada una de las partes deb\u00eda haber alcanzado una determinada edad; cada una deb\u00eda ser sexualmente competente y mentalmente capaz; cada una deb\u00eda ser libre para contraer matrimonio; cada una deb\u00eda dar su consentimiento para casarse; las partes deb\u00edan estar fuera de los grados prohibidos de parentesco consangu\u00edneo entre s\u00ed; y la ceremonia matrimonial deb\u00eda ajustarse a las formalidades estatutarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las leyes matrimoniales de la mayor\u00eda de las naciones occidentales son producto del derecho can\u00f3nico cat\u00f3lico romano que se ha visto muy modificado por el cambio de las condiciones culturales y sociales de la vida moderna. El derecho matrimonial moderno considera el matrimonio como una transacci\u00f3n civil y s\u00f3lo permite las uniones mon\u00f3gamas. En general, la capacidad legal de una persona para contraer matrimonio es la misma en todo el mundo occidental y s\u00f3lo est\u00e1 sujeta a impedimentos como el parentesco y, en algunos casos, la incapacidad mental. Los l\u00edmites de edad m\u00ednima para contraer matrimonio, que antes eran de 12 a\u00f1os o incluso menos, se han revisado al alza en la mayor\u00eda de los pa\u00edses hasta situarse entre los 15 y los 21 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los pa\u00edses musulmanes de Oriente Medio, Asia y el norte de \u00c1frica, la ley isl\u00e1mica imperante considera el matrimonio como un contrato para la \u00ablegalizaci\u00f3n de las relaciones sexuales y la procreaci\u00f3n de los hijos\u00bb. El matrimonio es un contrato puramente civil y puede celebrarse sin ceremonia alguna. El requisito esencial del matrimonio es la oferta y la aceptaci\u00f3n entre las dos partes, expresadas en un encuentro. La ley isl\u00e1mica ha permitido hist\u00f3ricamente la pr\u00e1ctica de la poligamia, pero en los \u00faltimos a\u00f1os \u00e9sta ha disminuido en pr\u00e1cticamente todos los pa\u00edses musulmanes. (V\u00e9ase tambi\u00e9n Islam).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los matrimonios pol\u00edgamos siguen estando permitidos en muchas naciones africanas, pero existe una tendencia creciente hacia la monogamia. Muchas naciones en desarrollo de \u00c1frica y otros lugares se diferencian notablemente de las naciones occidentales en que no existe una ley matrimonial uniforme. La regulaci\u00f3n de las relaciones matrimoniales se basa en la religi\u00f3n o en las leyes consuetudinarias del territorio. Esto conduce a una diversidad de leyes dentro de una misma unidad territorial y a menudo da lugar a problemas complejos en el caso de matrimonios mixtos tribales, \u00e9tnicos o religiosos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el siglo XXI, la naturaleza del matrimonio en los pa\u00edses occidentales -sobre todo en lo que respecta a la importancia de la procreaci\u00f3n y la facilidad del divorcio- hab\u00eda empezado a cambiar. En 2000, los Pa\u00edses Bajos se convirtieron en el primer pa\u00eds en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo; la ley entr\u00f3 en vigor el 1 de abril de 2001. B\u00e9lgica aprob\u00f3 una ley similar en 2003, con la salvedad de que limitaba las parejas casaderas a aquellas cuyas leyes nacionales permitieran tales matrimonios (es decir, los belgas s\u00f3lo pod\u00edan casarse con belgas o neerlandeses). El matrimonio entre personas del mismo sexo se reconoci\u00f3 legalmente en Canad\u00e1 en 2005. Otros pa\u00edses concedieron prestaciones y obligaciones a las parejas del mismo sexo mediante una pareja de hecho registrada o una uni\u00f3n civil, t\u00e9rminos ambos que significan cosas distintas en contextos diferentes. Este tipo de uni\u00f3n tambi\u00e9n fue reconocida por algunos estados de EE.UU.. En 2009, Vermont, Massachusetts, Connecticut e Iowa eran los \u00fanicos estados de EE.UU. que permit\u00edan el matrimonio entre personas del mismo sexo; California hab\u00eda establecido brevemente el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2008 antes de que los votantes del estado lo derogaran mediante una proposici\u00f3n electoral.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Separaci\u00f3n y divorcio:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Derecho, cuando los c\u00f3nyuges acuerdan dejar de vivir juntos, se denomina separaci\u00f3n. Una separaci\u00f3n legal no disuelve el contrato matrimonial, sino que simplemente ajusta las obligaciones de la pareja entre s\u00ed a la luz de su deseo de vivir por separado. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, la separaci\u00f3n suele ser el preludio del divorcio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los c\u00f3nyuges puede obtener del tribunal el equivalente a una separaci\u00f3n si el otro ha abandonado o se comporta de forma cruel o viciosa. Por lo general, los motivos exigidos para tal acci\u00f3n deben ser graves, especialmente si hay hijos de por medio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es necesario que los c\u00f3nyuges acudan a los tribunales para poner fin a un acuerdo de separaci\u00f3n. Pueden hacerlo en cualquier momento por mutuo acuerdo, y la ley presume que han puesto fin a su separaci\u00f3n si reanudan la convivencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El acto por el que se pone fin a un matrimonio v\u00e1lido se denomina divorcio. Normalmente libera a las dos partes para volver a casarse. El divorcio est\u00e1 permitido casi universalmente, y en los pa\u00edses cat\u00f3licos romanos las restricciones al divorcio se est\u00e1n relajando gradualmente. En las regiones donde la influencia de la antigua autoridad religiosa sigue siendo fuerte, el divorcio puede ser dif\u00edcil y poco frecuente, especialmente cuando, como entre los hind\u00faes, la tradici\u00f3n religiosa considera el matrimonio como permanente. Por otra parte, las costumbres pueden hacer del divorcio un asunto sencillo. Entre algunas tribus de indios Pueblo, una mujer pod\u00eda divorciarse de su marido simplemente dejando sus mocasines en la puerta. Hoy en d\u00eda, principios como el consentimiento mutuo hacen que el divorcio sea cada vez m\u00e1s aceptable en las partes industrializadas del mundo. (V\u00e9ase tambi\u00e9n Derecho de familia, \u00abDivorcio\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para reducir la tasa de divorcios, muchos organismos p\u00fablicos y religiosos instruyen ahora a las parejas j\u00f3venes no casadas sobre las responsabilidades del matrimonio. Otros organismos y consejeros matrimoniales ofrecen ayuda a las parejas casadas para resolver sus problemas. Adem\u00e1s, muchos institutos, colegios y universidades ofrecen cursos de preparaci\u00f3n para el matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen.translated.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"849\" height=\"818\" data-attachment-id=\"45353\" data-permalink=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/es_es\/2023\/10\/14\/sobre-el-matrimonio\/imagen-translated\/\" data-orig-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen.translated.jpg\" data-orig-size=\"849,818\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"imagen.translated\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen.translated.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/atravesdelasescrituras.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/imagen.translated.jpg?resize=849%2C818&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-45353\" style=\"width:760px;height:auto\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fuente: Oficina del Censo de Estados Unidos.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\"><strong>Bibliografia principal:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. Ropero, \u00abMATRIMONIO\u00bb, ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclop\u00e9dico de la Biblia (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2013), 1639\u20131644.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">T. C. Parker, \u00abMarriage and Divorce\u00bb, ed. Mark J. Boda y Gordon J. McConville, Dictionary of the Old Testament: Prophets (Downers Grove, IL; Nottingham, England: IVP Academic; Inter-Varsity Press, 2012), 537.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Craig S. Keener, \u00abMarriage\u00bb, Dictionary of New Testament background: a compendium of contemporary biblical scholarship (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000), 691\u2013693.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">R. K. Bower y G. L. Knapp, \u00abMarriage; Marry\u00bb, ed. Geoffrey W Bromiley, The International Standard Bible Encyclopedia, Revised (Wm. B. Eerdmans, 1979\u20131988), 261.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G. C. Heider, \u00abMarriage and Sex\u00bb, ed. Tremper Longman III y Peter Enns, Dictionary of the Old Testament: Wisdom, Poetry &amp; Writings (Downers Grove, IL; Nottingham, England: IVP Academic; Inter-Varsity Press, 2008), 457.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mois\u00e9s Silva y Merrill Chapin Tenney, The Zondervan Encyclopedia of the Bible, M-P (Grand Rapids, MI: The Zondervan Corporation, 2009), 99.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Gerald F. Hawthorne, \u00abMarriage and Divorce, Adultery and Incest\u00bb, ed. Gerald F. Hawthorne, Ralph P. Martin, y Daniel G. Reid, Dictionary of Paul and his letters (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1993), 600\u2013601.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Ralph P. Martin y Peter H. Davids, eds., \u00abMarriage\u00bb, Dictionary of the later New Testament and its developments (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1997), 717.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Victor P. Hamilton, \u00abMarriage: Old Testament and Ancient Near East\u00bb, ed. David Noel Freedman, The Anchor Yale Bible Dictionary (New York: Doubleday, 1992), 559.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Shirley C. Guthrie Jr., \u00abMarriage, Theology Of\u00bb, Encyclopedia of the Reformed faith (Louisville, KY; Edinburgh: Westminster\/John Knox Press; Saint Andrew Press, 1992), 236.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">David W. Bercot, ed., \u00abMarriage\u00bb, A Dictionary of Early Christian Beliefs: A Reference Guide to More than 700 Topics Discussed by the Early Church Fathers (Peabody, MA: Hendrickson Publishers, 1998), 426.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Henri Crouzel et al., \u00abMarriage\u00bb, ed. Angelo Di Berardino y James Hoover, trans. Joseph T. Papa, Erik A. Koenke, y Eric E. Hewett, Encyclopedia of Ancient Christianity (Downers Grove, IL: IVP Academic; InterVarsity Press, 2014), 689.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Edwin M. Yamauchi, \u00abMarriage\u00bb, Dictionary of Daily Life in Biblical &amp; Post-Biblical Antiquity (Peabody, MA: Hendrickson Publishers, 2016), 221.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Encyclop\u00e6dia Britannica, Encyclopedia Britannica (Chicago, IL: Encyclop\u00e6dia Britannica, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">\u00abMarriage\u00bb, Compton\u2019s Encyclopedia (Chicago, IL: Compton\u2019s Encyclopedia, 2015).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Bibliograf\u00eda secundaria:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. Brenner, \u201cPornoprophetics Revisited: Some Additional Reflections,\u201d JSOT 70 (1996) 63\u201386; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">M. D. Carroll R., \u201cFamily in the Prophetic Literature,\u201d in Family in the Bible: Exploring Customs, Culture, and Context, ed. R. S. Hess and M. D. Carroll R. (Grand Rapids:Baker Academic, 2003) 100\u2013122; D. J. A. Clines, \u201cHosea 2: Structure and Interpretation,\u201d in Studia Biblica 1978: Sixth International Congress on Biblical Studies, Oxford 3\u20137 April 1978, 1: Papers on Old Testament and Related Themes, ed. E. A. Livingstone (JSOTSup 11; Sheffield: JSOT, 1979\u20131980) 83\u2013103. P. L. Day, \u201cAdulterous Jerusalem\u2019s Imagined Demise: Death of a Metaphor in Ezekiel XVI,\u201d VT 50 (2000) 286\u2013309; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">idem, \u201cThe Bitch Had It Coming to Her: Rhetoric and Interpretation in Ezekiel 16,\u201d BibInt 8 (2000) 232\u201354; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. A. Dearman, The Book of Hosea (NICOT; Grand Rapids: Eerdmans, 2010); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">D. Lipton, \u201cEarly Mourning? Petitionary Versus Posthumous Ritual in Ezekiel XXIV,\u201d VT 56 (2006) 185\u2013202; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">L. G. Perdue, \u201cThe Israelite and Early Jewish Family,\u201d in Families in Ancient Israel, by L. G. Perdue et al. (Louisville: Westminster\/John Knox, 1997) 163\u2013222; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. J. Pilch, \u201cMarriage,\u201d TBT 40 (2002) 314\u201319; idem, \u201cAdultery,\u201d TBT 41 (2003) 117\u201322; H. H. Rowley, \u201cThe Marriage of Hosea,\u201d BJRL 39 (1956\u20131957) 200\u2013233; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">P. J. Scalise, \u201cScrolling through Jeremiah: Written Documents as a Reader\u2019s Guide to the Book of Jeremiah,\u201d RevExp 101 (2004) 201\u201325; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">N. Stienstra, Yhwh Is the Husband of His People: Analysis of a Biblical Metaphor with Special Reference to Translation (Kampen: Kok Pharos, 1993); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">R. J. Weems, Battered Love: Marriage, Sex, and Violence in the Hebrew Prophets (OBT; Minneapolis: Fortress, 1995); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">M. Zehner, \u201cA Fresh Look at Malachi II 13\u201316,\u201d VT 53 (2003) 224\u201359.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">M. B. Arthur, \u201cEarly Greece: The Origins of the Western Attitude Toward Women,\u201d in Women in the Ancient World: The Arethusa Papers, ed. J. Peradotto and J. P. Sullivan (SUNYSCS; Albany, NY: State University of New York Press, 1984) 7\u201358; R. A. Baer, Philo\u2019s Use of the Categories Male and Female (ALGHJ 3; Leiden: E. J. Brill, 1970); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">D. L. Balch, \u201c1 Corinthians 7:32\u201335 and Stoic Debates About Marriage, Anxiety and Distraction,\u201d JBL 102 (1983) 429\u201339; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">idem, \u201cHousehold Codes,\u201d in Greco-Roman Literature and the New Testament: Selected Forms and Genres, ed. D. E. Aune (SBLSBS 21; Atlanta: Scholars Press, 1988) 25\u201350; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">idem, Let Wives Be Submissive: The Domestic Code in 1 Peter (SBLMS 26; Chico, CA: Scholars Press, 1981); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. P. V. D. Balsdon, \u201cWomen in Imperial Rome,\u201d History Today 10 (1960) 24\u201331; J. R. Baskin, \u201cRabbinic Reflections on the Barren Wife,\u201d HTR 82 (1989) 101\u201314; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. M. Baumgarten, \u201c4Q 502, Marriage or Golden Age Ritual?\u201d JJS 34 (1983) 125\u201335; M. T. Boatwright, \u201cThe Imperial Women of the Early Second Century A.D.,\u201d AJP 112 (1991) 513\u201340; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. Bowman, trans. and ed., Samaritan Documents Relating to Their History, Religion and Life (Pittsburgh Original Texts and Translations Series 2; Pittsburgh: Pickwick, 1977); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. Carcopino, Daily Life in Ancient Rome, ed. H. T. Rowell (New Haven, CT: Yale University Press, 1940); B. Cohen, Jewish and Roman Law: A Comparative Study (2 vols.; New York: Jewish Theological Seminary of America, 1966); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">C. Delaney, \u201cSeeds of Honor, Fields of Shame,\u201d in Honor and Shame and the Unity of the Mediterranean, ed. D. D. Gilmore (AAA 22; Washington, DC: American Anthropological Association, 1987) 35\u201348; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">W. Den Boer, Private Morality in Greece and Rome: Some Historical Aspects (MBCB Supplementum Quinquagesimum Septimum; Leiden: E. J. Brill, 1979); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. M. Devine, \u201cThe Low Birth Rate in Ancient Rome: A Possible Contributing Factor,\u201d RMP 128 (1985) 313\u201317; S. Dixon, The Roman Mother (Norman: Oklahoma University Press, 1988); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">E. S. Dobson, \u201cPliny the Younger\u2019s Depiction of Women,\u201d CB 58 (1982) 81\u201385; D. F. Eickelman, The Middle East: An Anthropological Approach (2d ed.; Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall, 1989); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">L. B. Elder, \u201cThe Woman Question and Female Ascetics Among Essenes,\u201d BA 57 (1995) 220\u201334; M. B. Flory, \u201cLivia and the History of Public Honorific Statues for Women in Rome,\u201d TAPA 123 (1993) 287\u2013308; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">P.J.-B. Frey, ed., Corpus Inscriptionum Iudaicarum: Recueil des Inscriptions Juives qui vont du IIIe Si\u00e8cle de Notre \u00e8re (3 vols.; Rome: Pontificio Istituto di Archeologa Cristiana, 1936\u201352); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">B. W. Frier, \u201cNatural Fertility and Family Limitation in Roman Marriage,\u201d CP 89 (1994) 318\u201333; J. F. Gardner, Women in Roman Law and Society (Bloomington: Indiana University Press, 1986); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">S. R. Garrett, \u201cThe \u2018Weaker Sex\u2019 in the Testament of Job,\u201d JBL 112 (1993) 55\u201370; M. J. Geller, \u201cNew Sources for the Origins of the Rabbinic Ketubah,\u201d HUCA 49 (1978) 227\u201345; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">M. J. Giovannini, \u201cFemale Chastity Codes in the Circum-Mediterranean: Comparative Perspectives,\u201d in Honor and Shame and the Unity of the Mediterranean, ed. D. D. Gilmore (AAA 22; Washington, DC: American Anthropological Association, 1987), 61\u201374; M. Goodman, State and Society in Roman Galilee, A.D. 132\u2013212 (Oxford Center for Postgraduate Hebrew Studies; Totowa, NJ: Rowman &amp; Allanfield, 1983); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">M. J. Gorman, Abortion and the Early Church: Pagan, Jewish and Christian Attitudes in the Greco-Roman World (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1982);<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. Gould, \u201cLaw, Custom and Myth: Aspects of the Social Position of Women in Classical Athens,\u201d JHS 100 (1980) 38\u201359; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">N. Graetz, \u201cMiriam: Guilty or Not Guilty?\u201d Judaism 40 (1991) 184\u201392; J. P. Hallett, \u201cThe Role of Women in Roman Elegy: Counter-Cultural Feminism,\u201d in Women in the Ancient World: The Arethusa Papers, ed. J. Peradotto and J. P. Sullivan (SUNYSCS; Albany, NY: State University of New York Press, 1984) 241\u201362; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">P. E. Harrell, Divorce and Remarriage in the Early Church: A History of Divorce and Remarriage in the Ante-Nicene Church (Austin: R. B. Sweet Company, 1967); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G. H. R. Horsley, ed., New Documents Illustrating Early Christianity: A Review of the Greek Inscriptions and Papyri published in 1979 (North Ryde, N.S.W.: The Ancient History Documentary Research Centre, Macquarie University, 1987) vol. 4; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">R. A. Horsley, \u201cSpiritual Marriage with Sophia,\u201d VC 33 (1979) 30\u201354; P. W. van der Horst, \u201cEinige Beobachtungen zum Thema Frauen im antiken Judentum,\u201d BTZ 10 (1993) 77\u201393; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">idem, \u201cPortraits of Biblical Women in Pseudo-Philo\u2019s Liber Antiquitatum Biblicarum,\u201d JSP 5 (1989) 29\u201346; idem, \u201cThe Role of Women in the Testament of Job,\u201d NedTTs 40 (1986) 273\u201389; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">H. H\u00fcbner, \u201cZ\u00f6libat in Qumran?\u201d NTS 17 (1971) 153\u201367; T. Ilan, Jewish Women in Greco-Roman Palestine (Peabody, MA: Hendrickson, 1996); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">C. S. Keener, \u2026 And Marries Another: Divorce and Remarriage in the Teaching of the New Testament (Peabody, MA: Hendrickson, 1991); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">idem, A Commentary on the Gospel of Matthew (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1999); idem, Paul, Women and Wives: Marriage and Women\u2019s Ministry in the Letters of Paul (Peabody, MA: Hendrickson, 1992); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">D. E. E. Kleiner, \u201cWomen and Family Life on Roman Imperial Funerary Altars,\u201d Latomus 46 (1987) 545\u201354; R. S. Kraemer, \u201cNonliterary Evidence for Jewish Women in Rome and Egypt,\u201d Helios 13 (1986) 85\u2013101; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G. Langer, \u201cZum Verm\u00f6gensrecht von Frauen in der Ehe am Beispiel des Mischna-und-Tosefta-Traktates Ketubbot,\u201d Kairos 34\u201335 (1992\u201393) 27\u201363; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">M. R. Lefkowitz and M. B. Fant, Women\u2019s Life in Greece and Rome (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1982); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">N. Lewis, Life in Egypt Under Roman Rule (Oxford: Clarendon Press, 1983); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. Lindemann, \u201c&nbsp;\u2018Do Not Let a Woman Destroy the Unborn Babe in Her Belly\u2019: Abortion in Ancient Judaism and Christianity,\u201d ST 49 (1995) 253\u201371; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">D. L\u00fchrmann, \u201cNeutestamentliche Haustafeln und antike \u00d6konomie,\u201d NTS 27 (1980) 83\u201397; A. J. Malherbe, Moral Exhortation, A Greco-Roman Sourcebook (LEC 4; Philadelphia: Westminster, 1986); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. Marx, \u201cLes Racines du C\u00e9libat Ess\u00e9nien,\u201d RevQ 7 (1970) 323\u201342; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">H. McArthur, \u201cCelibacy in Judaism at the Time of Christian Beginnings,\u201d AUSS 25 (1987) 163\u201381; M. McDonnell, \u201cDivorce Initiated by Women in Rome,\u201d AJAH 8 (1983) 54\u201380; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">C. G. Montefiore and H. Loewe, A Rabbinic Anthology (London: Macmillan, 1938); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. J. O\u2019Rourke, \u201cRoman Law and the Early Church,\u201d in The Catacombs and the Colosseum: The Roman Empire as the Setting of Primitive Christianity, ed. S. Benko and J. J. O\u2019Rourke (Valley Forge, PA: Judson, 1971) 165\u201386; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">K.-H. Ostmeyer, \u201cDie Sexualethik des antiken Judentims im Licht des Babylonischen Talmuds,\u201d BTZ 12 (1995) 167\u201385; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">S. B. Pomeroy, Goddesses, Whores, Wives and Slaves: Women in Classical Antiquity (New York: Schocken, 1975); idem, \u201cWomen in Roman Egypt: A Preliminary Study Based on Papyri,\u201d in Reflections of Women in Antiquity, ed. H. P. Foley (New York: Gordon and Breach Science Publishers, 1981) 303\u201322; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">B. Rawson, \u201cThe Roman Family,\u201d in The Family in Ancient Rome: New Perspectives, ed. B. Rawson (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1986) 1\u201357; T. Reekmans, \u201cJuvenal\u2019s Views on Social Change,\u201d AS 2 (1971) 117\u201361; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. Richlin, \u201cApproaches to the Sources on Adultery at Rome,\u201d WS 8 (1981) 225\u201350; S. Safrai, \u201cHome and Family,\u201d in The Jewish People in the First Century: Historical Geography, Political History, Social, Cultural and Religious Life and Institutions, ed. S. Safrai and M. Stern (2 vols.; CRINT 1.1: Assen: Van Gorcum; Philadelphia: Fortress, 1974, 1976) 728\u201392; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">R. P. Saller, \u201cMen\u2019s Age at Marriage and Its Consequences in the Roman Family,\u201d CP 82 (1987) 21\u201334; C. Salles, \u201cLa Diversit\u00e9 de la Situation des Femmes dans l\u2019empire Romain aux 1er et 2e Si\u00e8cles,\u201d Foi et Vie 88 (1989) 43\u201348; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">W. Scheidel, \u201cThe Most Silent Women of Greece and Rome: Rural Labor and Women\u2019s Life in the Ancient World (I),\u201d GR 42 (1995) 202\u201317; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">B.D. Shaw, \u201cThe Age of Roman Girls at Marriage: Some Reconsiderations,\u201d JRS 77 (1987) 30\u201346; R. K. Sherk, ed. and trans., The Roman Empire: Augustus to Hadrian (TDGR 6; New York: Cambridge University Press, 1988); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">F. M. Snowden Jr., Before Color Prejudice: The Ancient View of Blacks (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1983); B. Thiering, \u201cThe Biblical Source of Qumran Asceticism,\u201d JBL 93 (1974) 429\u201344; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. C. Thom, \u201c&nbsp;\u2018Don\u2019t Walk on the Highways\u2019: The Pythagorean Akousmata and Early Christian Literature,\u201d JBL 113 (1994) 93\u2013112; S. Treggiari, \u201cJobs in the Household of Livia,\u201d PBSR 43 (1975) 48\u201377; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G. Vermes, Jesus the Jew: A Historian\u2019s Reading of the Gospels (Philadelphia: Fortress, 1973); D. C. Verner, The Household of God: The Social World of the Pastoral Epistles (SBLDS 71; Chico, CA: Scholars Press, 1983); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">R. B. Ward, \u201cMusonius and Paul on Marriage,\u201d NTS 36 (1990) 281\u201389; P. R. C. Weaver, \u201cThe Status of Children in Mixed Marriages,\u201d in The Family in Ancient Rome: New Perspectives, ed. B. Rawson (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1986) 145\u201369; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. R. Wegner, Chattel or Person? The Status of Women in the Mishnah (New York: Oxford University Press, 1988).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. Berlin, \u201cIntroduction to Esther,\u201d in The Jewish Study Bible, ed. A. Berlin and M. Z. Brettler (Oxford: Oxford University Press, 2004) 1623\u20131625; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. Brenner, \u201cLove Me Tender, Love Me True \u2026: I Am an Anonymous Woman from the Song of Songs,\u201d in I Am \u2026: Biblical Women Tell Their Own Stories (Minneapolis: Augsburg Fortress, 2004) 163\u201390; E. F. Campbell Jr., Ruth (2nd ed.; AB 7; Garden City, NY: Doubleday, 1975); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">E. F. Davis, Proverbs, Ecclesiastes, and the Song of Songs (WestBC; Atlanta: Westminster John Knox, 2000); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. C. Exum, \u201cTen Things Every Feminist Should Know about the Song of Songs,\u201d in The Song of Songs: A Feminist Companion to the Bible, ed. A. Brenner and C. R. Fontaine (FCB 2\/6; Sheffield: Sheffield Academic Press, 2000) 24\u201335; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">M. Falk, Song of Songs: A New Translation and Interpretation (San Francisco: HarperSanFrancisco, 1990); D. W. Haffner, \u201cSexuality and Scripture: What Else Does the Bible Have to Say?\u201d Reflections 92.1 (2006) 32\u201335; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">V. P. Hamilton, \u201cMarriage (OT and ANE),\u201d ABD 4.559\u201369; R. S. Hess, Song of Songs (BCOTWP; Grand Rapids: Baker, 2005); T. Longman, Song of Songs (NICOT; Grand Rapids: Eerdmans, 2001); P. Machinist, \u201cNotes to Ecclesiastes,\u201d in The Jewish Study Bible, ed. A. Berlin and M. Z. Brettler (Oxford: Oxford University Press, 2004) 1603\u20131622; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">R. E. Murphy, The Song of Songs (Hermeneia; Minneapolis: Fortress, 1990); S. Niditch, \u201cLegends of Wise Heroes and Heroines,\u201d in The Hebrew Bible and Its Modern Interpreters, ed. D. A. Knight and G. M. Tucker (Philadelphia: Fortress, 1985) 445\u201363; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">M. H. Pope, Song of Songs (AB 7C; Garden City, NY: Doubleday, 1977); P. Trible, \u201cDepatriarchalizing in Biblical Interpretation,\u201d JAAR 41 (1973) 30\u201348; H.-J. Zobel, \u201c\u05d9\u05b8\u05e8\u05b4\u05d9\u05e8,\u201d TDOT 5.444\u201348.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">C. J. Barber, \u201cMarriage, Divorce or Remarriage: A Review of the Relevant Religious Literature,\u201d Journal of Psychology and Theology 12 (1984) 170\u201377; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">C. L. Blomberg, \u201cMarriage, Divorce, Remarriage, and Celibacy,\u201d TJ 11 (1990) 161\u201396; V. P. Boyer, Divorce and Remarriage (Stow, OH: Cre-Com, 1976); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">H. Conzelmann, I Corinthians (Philadelphia: Fortress, 1975); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. D. M. Derrett, Law in the New Testament (London: Darton, Longman and Todd, 1978); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G. Duty, Divorce and Remarriage (Minneapolis: Bethany Fellowship, 1967); J. K. Elliott, \u201cPaul\u2019s Teaching on Marriage in 1 Corinthians: Some Problems Considered,\u201d NTS 19 (1972\u20131973) 219\u201325; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">S. A. Ellisen, Divorce and Remarriage in the Church (Grand Rapids: Zondervan, 1977); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G. D. Fee, The First Epistle to the Corinthians (NICNT; Grand Rapids: Eerdmans, 1987); D. E. 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Keener, And Marries Another: Divorce and Remarriage in the Teaching of the New Testament (Peabody, MA: Hendrickson, 1991); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">C. C. Kroeger, \u201cThe Classical Concept of Head as \u2018Source,\u2019&nbsp;\u201d in Equal to Serve, ed. G. G. Hull (Old Tappan, NJ: Revell, 1987) 267\u201383; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G. W. H. Lampe, \u201cChurch Discipline and the Interpretation of the Epistles to the Corinthians,\u201d in Christian History and Interpretation, ed. W. R. Farmer (Cambridge: University Press, 1967) 353\u201354; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. T. Lincoln, Ephesians (WBC 42; Dallas: Word, 1990); R. P. Martin, 2 Corinthians (WBC 40; Waco: Word, 1986); J. Murphy-O\u2019Connor, \u201cThe Divorced Woman in 1 Corinthians 7:10\u201311,\u201d JBL 100 (1981) 601\u20136; H. Reisser, \u201c\u03bc\u03bf\u03b9\u03c7\u03b5\u03cd\u03c9,\u201d NIDNTT 2.582\u201383; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">E. F. Scott, The Pastoral Epistles (New York: Harper, n.d.); R. Scroggs, \u201cPaul and the Eschatological Women,\u201d JAAR 40 (1972) 283\u2013303; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">D. L. Smith, \u201cDivorce and Remarriage: From the Early Church to John Wesley,\u201d TJ 11 (1990) 131\u201342; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G. J. Wenham, \u201cGospel Definitions of Adultery and Women\u2019s Rights,\u201d ExpT 95 (1984) 330\u201332; B. Witherington, \u201cMatthew 5:32 and 19:9\u2014Exception or Exceptional Situation?,\u201d NTS 31 (1985) 571\u201376.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">R. J. Bauckham, Jude, 2 Peter (WBC; Waco, TX: Word, 1983); P. 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Wenham, Jesus and Divorce: The Problem with the Evangelical Consensus (Nashville: Thomas Nelson, 1984); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">C. S. Keener, And Marries Another: Divorce and Remarriage in the Teaching of the New Testament (Peabody, MA: Hendrickson, 1991); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">idem, Paul, Women &amp; Wives (Peabody, MA: Hendrickson, 1992); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. N. D. Kelly, A Commentary on the Epistles of Peter and Jude (Grand Rapids: Baker, 1981 [1969]; W. L. Lane, Hebrews (WBC; 2 vols.; Dallas: Word, 1991); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">N. Lewis, Life in Egypt Under Roman Rule (Oxford: Clarendon, 1983); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">W. L. Liefeld, \u201cThe Wandering Preacher As a Social Figure in the Roman Empire\u201d (unpublished Ph.D. Dissertation, Columbia University, 1967); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">R. P. Martin, James (WBC; Waco, TX: Word, 1988); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. Moffatt, A Critical and Exegetical Commentary on the Epistle to the Hebrews (ICC; Edinburgh: T &amp; T Clark, 1924); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">W. M. Ramsay, The Letters to the Seven Churches of Asia (London: Hodder &amp; Stoughton, 1904; Grand Rapids: Baker, 1979); <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">A. Richlin, \u201cApproaches to the Sources on Adultery at Rome,\u201d Women\u2019s Studies 8 (1981) 225\u201350; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">S. Safrai, \u201cHome and Family\u201d in The Jewish People in the First Century: Historical Geography, Political History, Social, Cultural and Religious Life and Institutions, ed. S. Safrai and M. Stern with D. Flusser and W. C. van Unnik (2 vols.; Assen: Van Gorcum, 1974; Philadelphia: Fortress, 1976) 728\u201392; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">J. J. Schmitt, \u201cYou Adulteresses! The Image in James 4:4,\u201d NovT 28 (1986) 327\u201337; V. L. Wimbush, \u201cRenunciation towards Social Engineering, An Apologia for the Study of Asceticism in Greco-Roman Antiquity,\u201d Occasional Papers of the Institute for Antiquity and Christianity 8 (Claremont, CA: Claremont Graduate School, 1986).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los soci\u00f3logos modernos reconocen la distinci\u00f3n entre el matrimonio como acto, acontecimiento o incluso proceso, y la FAMILIA como instituci\u00f3n social. 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