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Profecías Mesiánicas|2 «La promesa a través de Noé»

En este video analizamos el relato de Génesis 9:25-27, donde se establece la promesa de Dios a Noé y sus hijos tras el diluvio.

Después de desembarcar, Noé construye un altar y ofrece sacrificios, lo que provoca que Dios le haga un pacto, conocido como el pacto noético, que incluye leyes aplicables a toda la humanidad. Este pacto se simboliza con un arco en el cielo, prometiendo que no volverá a destruir la tierra con un diluvio. Sin embargo, Noé, tras plantar una viña, se embriaga y su hijo Cam lo deshonra al ver su desnudez, lo que lleva a Noé a pronunciar una profecía que incluye una maldición sobre Canaan, el hijo de Cam, y bendiciones sobre sus otros dos hijos, Sem y Jafet.

La maldición de Canaan se interpreta como un reflejo de la conducta de su padre, mientras que las bendiciones sobre Sem y Jafet sugieren un futuro en el que sus descendientes tendrán una relación especial con Dios. Sem es visto como el ancestro de los pueblos semíticos, mientras que Jafet se asocia con los pueblos indoeuropeos. Por ultimo se concluye que, a través de la historia bíblica, estas profecías se cumplen en la figura de Jesús, quien extiende la salvación a todos los pueblos, cumpliendo así el plan de redención de Dios para toda la humanidad.

El bien supremo del Hombre (VIDEO)

En este video reflexionamos en las palabras de Herman Bavinck sobre el bien supremo del hombre quien es Dios mismo, quien, sabemos que a diferencia de otras criaturas, el hombre tiene la capacidad de reconocer y buscar este bien.

Aunque el hombre comparte características con animales y plantas, su naturaleza espiritual y su creación a imagen de Dios le permiten aspirar a bienes eternos y celestiales. A pesar de la caída y la pérdida de atributos divinos, el hombre conserva un anhelo por lo eterno, lo que lo lleva a buscar satisfacción en cosas que no pueden colmar su necesidad espiritual.

Los placeres sensuales, la ciencia, el arte y la cultura no pueden completamente satisfacer al ser humano. Aunque estos aspectos son valiosos, no pueden llenar el vacío que deja la desconexión con Dios. La ciencia y la filosofía, si se separan de la sabiduría divina, se convierten en vanas y no logran resolver los enigmas de la existencia. El arte, aunque evoca belleza y armonía, no puede reconciliar al hombre con su pecado ni ofrecerle la salvación. Finalmente, se concluye que el corazón del hombre fue creado para Dios y solo encontrará descanso en Él.

La búsqueda de Dios es inherente al ser humano, aunque a menudo se dirija hacia lo material y temporal. La verdadera satisfacción y comprensión de la naturaleza humana solo se encuentran en la relación con Dios, quien revela tanto la grandeza como la miseria del hombre.

Video: Profecías Mesiánicas#1 — El protoevangelio (Gen 3:15) «La derrota de la serpiente»

En este video veremos una de las consideradas primeras profecías mesiánicas de la Biblia, Génesis 3:15, el Señor anuncia la futura llegada de una «simiente» (זֶ֫רַע) que herirá la cabeza de la serpiente. Mientras que muchos han considerado durante mucho tiempo este versículo como el protoevangelio, o el primer evangelio, otros se han apresurado a dudar de su intención «mesiánica». Sin embargo, cuando se examina Génesis 1-3 en contexto, una expectativa anticipatoria emerge como la opción más viable. Se exploran conexiones entre la historia de la caída de Adán y Eva y las narrativas de Caín, Noé y Jacob, mostrando que la "semilla" de la mujer se refiere a un linaje divinamente elegido que culmina en un rey de Judá, el Mesías.

Destacaremos que la narrativa de Génesis 1-11 establece temas clave que se desarrollan en el resto del Torah, como la bendición, la tierra y la obediencia a los mandamientos de Dios. A través de comparaciones entre las historias de la caída y las de Caín y Noé, se evidencia que el "semilla" de la mujer es un individuo que traerá alivio del pecado y la maldición. Finalmente, se concluye que Génesis 3:15 no debe ser visto como una simple historia etiológica, sino como el núcleo de una narrativa que anticipa la victoria del Mesías sobre las fuerzas del mal, apoyando así la interpretación messiánica a lo largo de la Escritura.

Además, una vez que el intérprete entiende la promesa que Dios le dio a Abraham con respecto a su «descendencia» (22:17-18) como una alusión contextual a 3:15, queda claro que este versículo es la fuente de la esperanza anticipada del Antiguo Testamento. Por lo tanto, aunque el libro del Génesis no utiliza ni el sustantivo מָשִׁיחַ ni el verbo מָשַׁח para referirse a este individuo venidero, debido a la esperanza anticipada que se encuentra en él, Génesis 3:15 se entiende mejor como el protoevangelio.

Los evangelios sinópticos

El concepto de "Evangelios Sinópticos" fue introducido por J. J. Griesbach en el siglo XVIII para describir los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, debido a sus notables similitudes en contenido, estructura y tono. Estos tres Evangelios, que siguen una secuencia geográfica común en la vida de Jesús, se diferencian significativamente del Evangelio de Juan, que tiene un enfoque distinto, centrándose más en el ministerio de Jesús en Jerusalén y en discursos largos en lugar de parábolas.

La relación entre los Evangelios Sinópticos y la forma en que fueron escritos ha sido un tema de gran interés y debate entre los eruditos desde el siglo XVIII. Se han planteado varias preguntas sobre cómo se recopiló la información sobre Jesús, por qué estos Evangelios son tan similares en algunos aspectos y tan diferentes en otros, y qué papel jugaron los evangelistas en la redacción de estos textos. Desde la antigüedad, los cristianos han intentado armonizar y comprender las diferencias entre los Evangelios.

En la investigación moderna, se han desarrollado tres enfoques principales para estudiar la formación de los Evangelios Sinópticos: la Crítica Formal, que se centra en la transmisión oral de las historias y dichos de Jesús; la Crítica de las Fuentes, que analiza cómo se estructuraron las unidades literarias; y la Crítica de la Redacción, que estudia la contribución literaria y teológica de los autores de los Evangelios.

La Crítica Formal, surgida en el siglo XX, argumenta que los primeros cristianos transmitieron oralmente las historias y enseñanzas de Jesús antes de que fueran escritas en los Evangelios. Esta crítica se basa en la idea de que las historias se transmitieron en unidades independientes y que la comunidad cristiana influyó en la forma en que se contaron estas historias. Sin embargo, este enfoque ha sido criticado por subestimar el papel de los testigos oculares y la precisión con la que se habría transmitido oralmente el material, así como por su escepticismo sobre la historicidad de los Evangelios.

A pesar de las críticas, la Crítica Formal sigue siendo un método importante para estudiar los Evangelios, siempre y cuando se apliquen con cuidado y se complementen con otras evidencias históricas y literarias.

Gracia Común

En conexión con las operaciones generales del Espíritu Santo, el tema de la gracia requiere también nuestra atención. Debe entenderse, sin embargo, que la teología reformada no se refiere, como la teología arminiana, a la doctrina de la gracia común como parte de la soteriología. Al mismo tiempo reconoce una estrecha conexión entre las operaciones del Espíritu Santo en la esfera de la creación y en la de la redención, y por ello siente que ellas no debieran estar totalmente disociadas.

2.7. Los fariseos (Teología y práctica – Diezmos, pureza y exclusivismo)

Muchos estudiosos atribuyen a los fariseos tradiciones que los separaban de otros judíos, sugiriendo que su nombre, derivado de "separado", indica que formaban una secta con reglas alimentarias estrictas. Esta visión negativa, promovida por algunos eruditos cristianos, los presenta como exclusivistas que evitaban a los no fariseos para mantener su pureza. Sin embargo, hay muchas declaraciones rabínicas que contradicen esta perspectiva.

A pesar de las acusaciones de exclusivismo y desprecio hacia la gente común, los fariseos participaban activamente en la vida cívica y social, interactuando con otros judíos y no judíos. Pablo, un fariseo, perseguía a los cristianos, lo que indica que no evitaban el contacto con ellos. Los fariseos también viajaban y comerciaban, y se sentaban en el Sanedrín junto con no fariseos.

No hay evidencia en las literaturas antiguas de que los fariseos deseaban el aislamiento social. Josefo, que relataba aspectos curiosos del comportamiento religioso, no menciona ninguna práctica exclusivista de los fariseos, a diferencia de los esenios. La literatura cristiana también guarda silencio sobre tales prácticas. En los Evangelios, los fariseos se mezclaban con la gente, invitaban a Jesús a cenar y no evitaban el contacto social.

En cuanto a las reglas sobre el diezmo, los fariseos eran menos estrictos que la aristocracia sacerdotal. Aunque sospechaban que la gente común evitaba el primer diezmo, no consideraban su consumo intencionado como un delito capital. Algunos fariseos diezmaban los productos dudosos (demai) por precaución, pero no eran fanáticos. Las discusiones en la Mishná revelan un entusiasmo moderado y confianza en la gente común. No insistían en que todos los alimentos fueran tratados según sus prácticas.

En resumen, los fariseos no eran los exclusivistas fanáticos que algunos eruditos describen. Participaban activamente en la sociedad y mostraban un entusiasmo moderado por las prácticas religiosas, distinguiendo entre la ley bíblica y sus propias tradiciones.