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Sobre la abominación desoladora por Charles L. Quarles

La "abominación desoladora" mencionada por Jesús en Mateo 24 se remonta a Daniel y fue interpretada históricamente como una profanación del templo, como la de Antíoco IV. Aunque algunos la asocian con los estandartes romanos, la hipótesis más plausible que desarrolla Charles L. Quarles la vincula con los actos sacrílegos de los zelotes, quienes ocuparon y profanaron el templo antes de la destrucción de Jerusalén. Estos actos incluyeron asesinatos en el templo, el cese de sacrificios y la corrupción del sumo sacerdocio.

La señal debía ocurrir antes del sitio romano, permitiendo a los discípulos huir. Así, Mateo vincula esta profanación con el juicio divino por el rechazo de Jesús.

Historia bíblica cíclica

Mateo, un judío cristiano del siglo I, escribió su evangelio para una audiencia similar, interpretando Oseas 11:1 como una promesa de un nuevo éxodo encabezado por el Mesías. Esta idea coincidía con las expectativas del judaísmo de la época, que veía la historia como cíclica y esperaba que el Mesías repitiera la obra de Moisés. Textos rabínicos sostenían que la redención futura sería similar al éxodo de Egipto, incluyendo milagros como el maná, el agua del desierto y la liberación en la Pascua. El aforismo «Como el primer redentor, así será el último redentor» resumía esta creencia. Mateo refleja estas ideas al presentar a Jesús como el nuevo Moisés y el redentor final.

Expectativas judías sobre el Mesías y el fin de los tiempos en diversas tradiciones

En este artículo se aborda las diferentes expectativas judías sobre el Mesías y el fin de los tiempos, mencionando la figura del Mesías, que se presenta en diversas tradiciones. Se discuten las guerras del Mesías, la restauración de Israel y la nueva Jerusalén, que será purificada y transformada. Las visiones apocalípticas de los judíos, aunque figurativas, reflejan un deseo de redención y justicia. Se menciona la resurrección de los muertos y el juicio final, donde los justos y los pecadores recibirán su recompensa o castigo.

Finalmente, se destaca la diferencia entre las enseñanzas apocalípticas de los escritos pseudoepigráficos y las del Nuevo Testamento, así como las divergencias en la concepción del reino del Mesías, que se presenta como eterno en los textos apócrifos, en contraste con las visiones más variadas de la tradición rabínica.