Preguntas y Respuestas #1 ¿Abolió Yeshúa la Torá?

Bienvenido a esta sección de preguntas y respuestas de A través de las Escrituras. Aquí examinamos cuestiones bíblicas desde una perspectiva mesiánica, reconociendo a Yeshúa de Nazaret como el Mesías de Israel y leyendo el Nuevo Testamento dentro de su contexto cultural judío, histórico y literario.

Nuestro propósito no es ofrecer respuestas simplistas ni defender conclusiones mediante textos aislados. Cada pregunta será estudiada atendiendo al contexto inmediato, al conjunto de las Escrituras, a los idiomas bíblicos y al contexto histórico en el que la Biblia esta inmerso.

Los Cánticos del Siervo de Isaías: Una investigación exegética, histórica y teológica

Los Cánticos del Siervo de Isaías, y especialmente Is 52:13–53:12, constituyen uno de los núcleos más densos de la teología veterotestamentaria. En ellos convergen la elección de Israel, su fracaso como siervo, la misión a las naciones, la obediencia del representante fiel, el sufrimiento vicario, la expiación, la justificación de los muchos, la vindicación y la esperanza de restauración. Este estudio examina al Siervo desde una perspectiva histórica, literaria, lingüística, sacrificial, canónica y teológica, atendiendo tanto a la exégesis judía como a la recepción cristiana.

La investigación sostiene que el Siervo no debe entenderse ni como una figura completamente separada de Israel ni como una simple identificación colectiva con el Israel histórico. Is 49:3–6 muestra que el Siervo puede ser llamado «Israel» y, al mismo tiempo, recibir la misión de restaurar a Israel. Esta tensión se comprende mejor mediante una lógica de representación corporativa: el Siervo concentra en sí mismo la vocación de Israel y realiza obedientemente aquello en lo que el pueblo había fracasado.

En Is 53, esta función representativa alcanza su punto culminante. El Siervo justo sufre por las rebeliones de otros, carga sus iniquidades, entrega su vida como אָשָׁם (ʾāšām), «ofrenda por la culpa», justifica a muchos e intercede por los transgresores. Su muerte posee, por tanto, dimensiones sustitutivas, sacrificiales, judiciales y restauradoras, pero no constituye el final de su misión: después de su humillación y muerte, el Siervo es vindicado y exaltado.

El estudio analiza también el trasfondo levítico, la relación con el Día de la Expiación, Qumrán, la Septuaginta, el Targum y diversas interpretaciones judías, así como la recepción del Cántico en el NT. Textos como Mc 10:45; Lc 22:37; Hch 8:32–35; Ro 4:25; 1 P 2:21–25 y Heb 9:28 muestran que los primeros cristianos encontraron en Is 53 una estructura teológica fundamental para comprender la muerte y resurrección de Jesús.

La tesis final es que el Siervo debe entenderse como un representante individual de Israel cuya obediencia, sufrimiento, muerte y vindicación llevan a cumplimiento la vocación del pueblo y abren la salvación de Yahvé a los muchos y a las naciones. Desde una lectura canónica cristiana, esta figura encuentra su cumplimiento definitivo en Jesucristo.

El shabat y la continuidad de la semana de siete días (Una evaluación bíblica, histórica y calendárica de la teoría del «shabat lunar»)

Este estudio examina críticamente la teoría del shabat lunar, según la cual el sábado semanal debe calcularse nuevamente desde cada luna nueva. Mediante el análisis de Génesis, el Decálogo, el relato del maná, las fiestas de Levítico 23, la cuenta de Pentecostés y diversas fuentes judías antiguas, se defiende que el shabat bíblico corresponde al séptimo día de una semana continua. La luna regula los meses y contribuye a fijar las festividades, pero ningún mandato bíblico establece que reinicie el ciclo semanal.

La promesa de la Tierra

La promesa de la tierra constituye uno de los grandes hilos que recorren la historia de la redención. Desde la pérdida del Edén, las Escrituras desarrollan progresivamente la esperanza de que Dios restaurará a su pueblo en un lugar de bendición y comunión con él. Esta promesa adquiere una forma concreta en el pacto con Abraham y en la tierra de Canaán, pero su alcance trasciende las fronteras de Israel. Los profetas anuncian una restauración mayor, vinculada al nuevo pacto, a un nuevo David, a la participación de las naciones y, finalmente, a unos cielos nuevos y una tierra nueva. El Nuevo Testamento muestra que todas estas expectativas convergen en Jesucristo: él es el verdadero descendiente de Abraham y aquel en quien el pueblo de Dios recibe su herencia. Así, desde el Edén hasta la Nueva Jerusalén, la promesa de la tierra revela el propósito de Dios de recuperar lo perdido por el pecado y llevar su creación a su consumación definitiva, cuando su pueblo redimido habite para siempre en su presencia.

El ángel del Señor: ¿mensajero divino, teofanía o Cristo preencarnado?

¿Quién es realmente el Ángel de Yahvé en el Antiguo Testamento? Este estudio examina sus principales apariciones en Génesis, Éxodo, Jueces y Zacarías, analizando el hebreo bíblico, el contexto literario y la sorprendente relación entre el Ángel y la identidad de Yahvé. A través de la exégesis, la interpretación judía, los Padres de la Iglesia y la investigación académica moderna, exploramos las principales propuestas sobre su identidad: mensajero celestial, agente divino, teofanía o manifestación preencarnada de Cristo. Un recorrido bíblico, histórico y teológico por una de las figuras más enigmáticas del Antiguo Testamento.

El Nuevo Pacto en Isaías

¿Qué enseña Isaías acerca del nuevo pacto? Este estudio examina los principales pasajes del profeta para mostrar cómo el pacto eterno prometido por Dios cumple las promesas hechas a Abraham, Moisés, David y Noé. Descubre el papel del Siervo de Yahvé, la restauración de Sion, el nuevo éxodo y la esperanza de la nueva creación dentro del desarrollo de la teología bíblica.

EL PACTO EN EL ÉXODO

El pacto (בְּרִית) constituye uno de los ejes centrales de toda la revelación bíblica, desde el pacto con Noé y Abraham hasta el pacto del Sinaí, el pacto davídico y el nuevo pacto anunciado por Jeremías y cumplido en Cristo. En Éxodo 19–24, Dios establece una relación única con Israel basada en gracia, obediencia y comunión, revelando su carácter y propósito redentor. Este estudio explora el trasfondo histórico y teológico de los pactos bíblicos, su relación con los tratados del Antiguo Cercano Oriente y la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, mostrando cómo el pacto del Sinaí complementa las promesas hechas a Abraham y apunta finalmente al nuevo pacto escrito en el corazón del creyente.

Del caos al cosmos (En Éxodo y Josué -Parte 2)

El relato bíblico desde Génesis hasta Josué presenta un tema central: **Dios es soberano sobre el caos y el cosmos**.

Israel pasó de prosperar en Egipto a sufrir esclavitud bajo un faraón que no conocía a José. Esta opresión, junto con el intento de destruir a los niños hebreos en el Nilo, representa una manifestación de **caos político y humano**. Sin embargo, Dios oyó el clamor de su pueblo y recordó su pacto, preparando su liberación por medio de Moisés.

Desde el inicio del enfrentamiento con el faraón, se muestra una lucha simbólica entre caos y orden: el bastón de Aarón convertido en “dragón” (símbolo del caos) vence a los de Egipto, anticipando la victoria de Dios. A pesar de esto, el faraón endurece su corazón, lo que conduce a las plagas y finalmente al éxodo.

En el cruce del Mar Rojo, Dios utiliza las aguas —símbolo del caos— para **salvar a Israel y destruir a sus enemigos**, mostrando su dominio absoluto sobre la creación. Más adelante, repite este patrón al detener las aguas del Jordán para que el pueblo entre en la Tierra Prometida.

Este patrón refleja una verdad más amplia:
Desde la creación, Dios transformó el caos en un cosmos ordenado. Aunque el pecado introdujo desorden, sufrimiento y muerte, Dios continúa interviniendo en la historia para **domar el caos y restaurar el orden**.

En conclusión, el mensaje central es que **Dios gobierna tanto el caos como el orden**, y puede usar incluso las fuerzas más destructivas para cumplir su propósito y llevar a su pueblo hacia un destino de vida, orden y plenitud.

Del caos al cosmos – En Génesis

El tema caos–cosmos en la Biblia describe el paso del desorden a un mundo ordenado bajo el gobierno de Dios. “Caos” no significa necesariamente maldad, sino una realidad sin forma, oscura y desorganizada (como las aguas profundas en Génesis). En contraste, “cosmos” representa un universo ordenado, armonioso y lleno de propósito.

La Biblia presenta esta transformación como parte central de su historia:
desde la creación en Génesis hasta la nueva creación en Apocalipsis, Dios actúa constantemente ordenando lo desordenado.

La continuidad de los pactos divinos

La continuidad de los pactos divinos aborda la unidad de los pactos divinos en la Escritura, destacando los pactos con Noé, Abraham, Moisés, David y el nuevo pacto. Se plantea la relación entre estos pactos, cuestionando si son sucesivos y distintos o si se complementan entre sí. La evidencia sugiere que los pactos son unificados, con un carácter estructural y temático. Se examinan los pactos de Abraham, Moisés y David, mostrando que cada uno se basa en el anterior, reflejando una continuidad en la experiencia histórica de Israel. La inauguración de cada pacto se vincula a los anteriores, como se observa en la liberación de Israel de Egipto, que se relaciona con las promesas a Abraham. La historia de Israel bajo estos pactos también demuestra su unidad, ya que el pacto mosaico no anula el abrahámico, y el pacto davídico se basa en ambos. Además, se destaca la importancia de la genealogía en los pactos, donde cada generación está conectada a las promesas anteriores. El nuevo pacto se presenta como la culminación de los pactos anteriores, cumpliendo las profecías y uniendo las promesas de los pactos de Abraham, Moisés y David. Finalmente, se concluye que la unidad de los pactos se manifiesta en la figura de Cristo, quien encarna la esencia de todos los pactos, garantizando su continuidad y cumplimiento a lo largo de la historia de la redención.