Últimas Entradas

¿Cuál es la diferencia entre el calendario rabínico y el calendario caraíta?

El calendario rabínico y el caraíta son sistemas lunisolares, pero difieren en cómo determinan el comienzo de los meses y del año. El calendario rabínico actual utiliza cálculos, un ciclo fijo de diecinueve años y reglas de postergación; el caraíta tradicional se basa en la observación del creciente lunar y en el estado de la cebada *aviv* en Israel. Este estudio examina sus fundamentos bíblicos, desarrollo histórico, ventajas y dificultades, y considera cuál refleja mejor las prácticas antiguas, sin confundir el texto de la Torá con las interpretaciones posteriores.

¿Se contradicen las genealogías de Yeshúa en Mateo y Lucas?

Las genealogías de Yeshúa en Mateo y Lucas no son simples listas de antepasados. Cada evangelista organiza la historia con un propósito particular: Mateo presenta al Mesías como hijo de Abraham y heredero de David, mientras Lucas remonta su ascendencia hasta Adán y destaca el alcance universal de su misión. Este estudio examina sus diferencias, su relación con José y María, el nacimiento virginal, los tres grupos de catorce y las principales propuestas para explicar ambas genealogías desde su contexto bíblico y judío.

Sobre la Parashá Miqetz «El intérprete de los sueños»

En Génesis 41, los sueños del faraón se convierten en el instrumento providencial mediante el cual Dios no solo anuncia una crisis futura, sino que también eleva a José desde la prisión hasta una posición de autoridad. La historia muestra una progresión significativa: José pasa de ser un joven que recibe sueños sin comprender plenamente cómo responder a ellos, a convertirse en un intérprete maduro capaz de unir revelación, sabiduría y consejo. A diferencia de una lectura puramente psicológica del sueño, el relato bíblico presenta a Dios como quien revela lo que permanece oculto y concede también la sabiduría necesaria para responder. José —y más tarde Daniel— demuestra así que interpretar los designios de Dios no consiste únicamente en comprenderlos, sino también en orientar, consolar y ofrecer esperanza ante aquello que Dios ha revelado.