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Movimientos revolucionarios judíos

Los movimientos revolucionarios fueron una respuesta judía a la injusticia de los opresores de Israel. Aunque la Revuelta macabea (168/7–164 a. C.) se puede considerar como una importante precursora de los posteriores movimientos revolucionarios judíos, este artículo se centra en los movimiento judíos de resistencia contra el Imperio romano.

El siglo I A. D. fue una de las épocas más violentas de la historia judía. La caldera de la agitación alcanzó su punto álgido con la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70. A su vez, esta estuvo salpicada con el suicidio en masa de las fuerzas rebeldes judías en Masada en el año 74. Sesenta años más tarde, los humeantes rescoldos de esta guerra fueron convertidos en llamas por el líder judío Simeón bar Kojba (o Koziba), que dirigió la Segunda Revuelta contra los romanos en los años 132–35.

La abominación desoladora

Abominación desoladora frase que aparece en el libro veterotestamentario de Daniel (11:31, 12:11 y quizá 9:27), en 1 Macabeos 1:54 y en las enseñanzas de Jesús recogidas en los evangelios sinópticos (Mateo 24:15, Marcos 13:14). La frase se refiere en Daniel y 1 Macabeos a la profanación del templo por el emperador pagano Antíoco Epífanes en 167 a.C. y en la enseñanza de Jesús a algún desastre análogo que él anticipa.