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Los pactos: la columna vertebral de la historia bíblica — Introducción

Los pactos constituyen una de las estructuras principales de la Biblia. Desde la creación hasta la nueva creación, revelan cómo Dios confirma sus promesas, forma un pueblo y conduce la historia hacia su cumplimiento en el Mesías. Este primer estudio explica por qué los pactos son la columna vertebral de la narración bíblica, cómo conectan el Antiguo y el Nuevo Testamento y por qué su fidelidad sigue sosteniendo la esperanza del pueblo de Dios.

El concepto de la Tierra a través de la Biblia

En este artículo se aborda la promesa de la tierra a Abram, que representa una restauración de lo perdido en el Edén y se cumplirá a través de sus descendientes. La promesa territorial, aunque inicialmente se relaciona con la tierra de Canaán, apunta a un cumplimiento más amplio revelado en el Nuevo Testamento (NT). Se examina la progresión de esta promesa a través de los pactos bíblicos, desde la llamada de Abram hasta la nueva creación en Cristo. En el Antiguo Testamento (AT), las promesas a Abraham son fundamentales, reflejando un ciclo de pecado, exilio y restauración. La llamada de Abram contrarresta las maldiciones del pecado, prometiendo bendiciones y una nueva tierra que restaurará los beneficios del Edén. La promesa se expande a un contexto universal, abarcando tanto componentes nacionales como internacionales. Los profetas, como Isaías y Jeremías, reafirman estas promesas, anticipando una restauración física y espiritual que incluye a las naciones. En el NT, la promesa de la tierra se cumple en la nueva creación a través de Cristo, quien ofrece descanso y herencia a los creyentes. La imagen de la viña en Juan y las enseñanzas de Pablo y Pedro amplían la comprensión de la herencia, vinculándola a la salvación final en un nuevo cielo y nueva tierra. El texto concluye que la culminación de las promesas de Dios se manifiesta en la nueva creación, donde el pueblo de Dios habitará eternamente bajo su reinado.