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Preguntas y respuestas #6 ¿Por qué el Nuevo Testamento cita algunas veces el Tanaj de manera diferente?

Bienvenido a esta sección de preguntas y respuestas de A través de las Escrituras. Aquí examinamos cuestiones bíblicas desde una perspectiva mesiánica, reconociendo a Yeshúa de Nazaret como el Mesías de Israel y leyendo el Nuevo Testamento dentro de su contexto cultural judío, histórico y literario.

Nuestro propósito no es ofrecer respuestas simplistas ni defender conclusiones mediante textos aislados. Cada pregunta será estudiada atendiendo al contexto inmediato, al conjunto de las Escrituras, a los idiomas bíblicos y al contexto histórico en el que la Biblia esta inmerso.

Los Cánticos del Siervo de Isaías: Una investigación exegética, histórica y teológica

Los Cánticos del Siervo de Isaías, y especialmente Is 52:13–53:12, constituyen uno de los núcleos más densos de la teología veterotestamentaria. En ellos convergen la elección de Israel, su fracaso como siervo, la misión a las naciones, la obediencia del representante fiel, el sufrimiento vicario, la expiación, la justificación de los muchos, la vindicación y la esperanza de restauración. Este estudio examina al Siervo desde una perspectiva histórica, literaria, lingüística, sacrificial, canónica y teológica, atendiendo tanto a la exégesis judía como a la recepción cristiana.

La investigación sostiene que el Siervo no debe entenderse ni como una figura completamente separada de Israel ni como una simple identificación colectiva con el Israel histórico. Is 49:3–6 muestra que el Siervo puede ser llamado «Israel» y, al mismo tiempo, recibir la misión de restaurar a Israel. Esta tensión se comprende mejor mediante una lógica de representación corporativa: el Siervo concentra en sí mismo la vocación de Israel y realiza obedientemente aquello en lo que el pueblo había fracasado.

En Is 53, esta función representativa alcanza su punto culminante. El Siervo justo sufre por las rebeliones de otros, carga sus iniquidades, entrega su vida como אָשָׁם (ʾāšām), «ofrenda por la culpa», justifica a muchos e intercede por los transgresores. Su muerte posee, por tanto, dimensiones sustitutivas, sacrificiales, judiciales y restauradoras, pero no constituye el final de su misión: después de su humillación y muerte, el Siervo es vindicado y exaltado.

El estudio analiza también el trasfondo levítico, la relación con el Día de la Expiación, Qumrán, la Septuaginta, el Targum y diversas interpretaciones judías, así como la recepción del Cántico en el NT. Textos como Mc 10:45; Lc 22:37; Hch 8:32–35; Ro 4:25; 1 P 2:21–25 y Heb 9:28 muestran que los primeros cristianos encontraron en Is 53 una estructura teológica fundamental para comprender la muerte y resurrección de Jesús.

La tesis final es que el Siervo debe entenderse como un representante individual de Israel cuya obediencia, sufrimiento, muerte y vindicación llevan a cumplimiento la vocación del pueblo y abren la salvación de Yahvé a los muchos y a las naciones. Desde una lectura canónica cristiana, esta figura encuentra su cumplimiento definitivo en Jesucristo.

La literatura judía primitiva escrita en griego

Un gran número y variedad de obras de los primeros judíos fueron compuestas en griego, pero muchas de ellas sólo sobreviven en extractos citados por los padres de la Iglesia. Nuestro conocimiento del pensamiento y la literatura judíos en la diáspora de habla griega depende, por tanto, en gran medida del cuidado con que los autores y escribas cristianos citaron y copiaron sus fuentes judías. Sin embargo, los intereses selectivos y las agendas apologéticas de los transmisores cristianos hicieron que transmitieran sólo lo que les resultaba útil.

Estas obras no sólo enriquecieron el judaísmo, sino que también se comprometieron con el helenismo. En conjunto, demuestran que los judíos fueron capaces de adoptar varios aspectos de la cultura helenística manteniendo su identidad judía en una apropiación creativa, crítica y a veces incluso subversiva de géneros literarios, figuras mitológicas y conceptos filosóficos griegos. Muchas de estas obras se inspiran en tradiciones bíblicas e intentan resolver problemas exegéticos o reformularlos. Otras celebran la superioridad del judaísmo sobre las religiones paganas en un intento de reforzar la identidad de sus lectores judíos.