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El Relato de Jesús en Getsemaní

El episodio de Getsemaní ocupa un lugar central en la narrativa de la Pasión. En él se ve a Jesús en la cúspide de su angustia humana y en la plenitud de su obediencia divina. Su complejidad literaria, psicológica y teológica ha atraído la atención de teólogos, biblistas, historiadores y pastores durante siglos.

Autores como Joachim Jeremias, Raymond E. Brown, Donald Senior, Jürgen Moltmann y N. T. Wright consideran Getsemaní un punto de inflexión donde se revela simultáneamente la identidad humana y divina de Jesús, así como el carácter redentor de su misión.

Este artículo profundiza en el texto desde cuatro dimensiones: exégesis, teología, contexto académico y aplicación pastoral.

Los Cuatro Puntos de Vista del Apocalipsis: Historia, Hermenéutica y Teología del Texto Profético

Al recorrer los cuatro enfoques del Apocalipsis —preterista, historicista, futurista e idealista—, la teología descubre no cuatro verdades distintas, sino cuatro dimensiones de una sola revelación: Jesucristo.

El preterismo nos enseña que la Palabra se cumple en la historia concreta.

El historicismo, que el Señor guía la historia hacia su fin.

El futurismo, que la promesa no ha caducado y aún esperamos su venida.

El idealismo, que todo tiempo está habitado por el sentido eterno del Verbo.

Cristo es el Alfa y la Omega de todas las interpretaciones. Su cruz ilumina el pasado, su resurrección sostiene el presente, su gloria orienta el futuro, y su amor da significado eterno al símbolo.

El Apocalipsis, leído en su unidad, es una teología de Cristo en el tiempo: el Cordero degollado desde la fundación del mundo, el Señor que reina y el Esposo que viene.

Toda exégesis desemboca en la doxología:

“Aquel que nos ama y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
y nos hizo reino y sacerdotes para Dios, su Padre,
a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.” (Ap 1:5–6)

“El día de la muerte de Cristo: análisis de las posturas del miércoles, jueves y viernes”

El tema de la cronología de la pasión de Cristo no es una mera curiosidad histórica, sino una cuestión profundamente teológica, pues toca la coherencia interna de los Evangelios y el simbolismo central de la redención cristiana. La identificación del día exacto de la crucifixión de Jesús tiene implicaciones hermenéuticas, litúrgicas y doctrinales: afecta la comprensión de la relación entre la Pascua judía y la cristiana, la interpretación del signo de Jonás y la armonía entre los cuatro Evangelios.

Desde el siglo II, la tradición eclesial estableció el Viernes Santo como día conmemorativo de la muerte del Señor. Sin embargo, a partir de la Reforma y del surgimiento de la crítica bíblica moderna, varios intérpretes comenzaron a revisar la cronología de la Semana Santa, buscando una correspondencia más literal con las declaraciones de Jesús.

Las tres posturas principales pueden resumirse así:

Miércoles: Jesús es crucificado el 14 de Nisán por la tarde, y resucita al final del sábado, cumpliendo literalmente tres días y tres noches.

Jueves: Jesús muere el 15 de Nisán; permanece sepultado jueves, viernes y sábado, resucitando el domingo temprano.

Viernes: Jesús muere el 14 o 15 de Nisán, siendo sepultado al anochecer; resucita al tercer día en un sentido inclusivo.

El propósito de este estudio no es meramente cronográfico, sino hermenéutico. El análisis combinará datos históricos (Josefo, Talmud, Mishná), lingüísticos (griego y hebreo), teológicos (patrística y exégesis moderna) y simbólicos (la tipología pascual y la escatología de la resurrección).

“El Día de la Última Cena: Análisis histórico, exegético y teológico de la cronología pascual en los Evangelios”

Entre los episodios más enigmáticos de la Pasión de Cristo, ninguno ha suscitado tantas discusiones académicas como la fecha exacta en que Jesús celebró su Última Cena.

A primera vista, la divergencia entre los Evangelios parece insalvable: mientras los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) presentan la cena como una Pascua judía, el Evangelio de Juan afirma que esta tuvo lugar antes de la Pascua.

Esta diferencia, aparentemente técnica, toca el corazón de la teología de la redención cristiana.
Si la cena fue la Pascua misma, entonces Jesús instituyó la Eucaristía dentro del rito ancestral del éxodo, reinterpretando la alianza mosaica.

Pero si, como afirma Juan, la cena fue antes de la Pascua, Jesús habría muerto al mismo tiempo que se sacrificaban los corderos pascuales en el Templo de Jerusalén, convirtiéndose simbólicamente en el Cordero definitivo.

El debate, lejos de ser un mero detalle cronológico, ilumina la relación entre la historia y la teología en los Evangelios.

Como ha señalado el teólogo Raymond E. Brown:

“la cronología de la Pasión no es sólo una cuestión de días, sino una ventana hacia la comprensión teológica de la Pascua cristiana”1.

El propósito de esta investigación es ofrecer un análisis integral del problema, combinando la perspectiva histórico-exegética con la teológico-simbólica, en una estructura que permita seguir la evolución del debate desde los textos bíblicos hasta la interpretación contemporánea. También se examinara el contexto histórico, los testimonios bíblicos y las principales hipótesis interpretativas sobre la fecha de la Última Cena, para mostrar cómo las diferencias en

El ungimiento de Jesús en Betania (Mt 26:6-13)

El relato del ungimiento de Jesús en Betania (Mateo 26:6–13) constituye una de las escenas más densas y simbólicamente ricas del Evangelio. A través del gesto silencioso de una mujer que unge al Maestro con perfume costoso, Mateo revela el corazón mismo del misterio cristiano: el amor que se derrama sin medida.

Este estudio presenta un análisis teológico, exegético y espiritual de la perícopa, considerando sus paralelos en los demás evangelios, la tradición patrística y las interpretaciones contemporáneas. Se argumenta que la mujer de Betania anticipa tanto la muerte redentora de Jesús como la actitud eclesial de adoración, generosidad y memoria viva del Evangelio. Su gesto, elevado por Cristo al rango de memorial universal, continúa perfumando la historia de la fe.

“En verdad os digo que dondequiera que se predique este Evangelio en todo el mundo, se contará también lo que ésta ha hecho, para memoria suya.”

(Mateo 26:13)

El debate sobre el Adán histórico y mítico: perspectivas teológicas

El debate sobre el Adán histórico y mítico sigue siendo uno de los temas más relevantes de la teología bíblica contemporánea. A lo largo de la historia, la figura de Adán ha sido interpretada tanto como un individuo real —el primer hombre creado por Dios y cabeza representativa de la humanidad—, como un símbolo arquetípico que expresa, en lenguaje mítico, la condición universal del ser humano frente al mal y la desobediencia.

La tradición fundamentalista y evangélica clásica ha defendido que Adán fue una persona histórica, y que la caída narrada en Génesis 3