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Los Cuatro Puntos de Vista del Apocalipsis: Historia, Hermenéutica y Teología del Texto Profético

Al recorrer los cuatro enfoques del Apocalipsis —preterista, historicista, futurista e idealista—, la teología descubre no cuatro verdades distintas, sino cuatro dimensiones de una sola revelación: Jesucristo.

El preterismo nos enseña que la Palabra se cumple en la historia concreta.

El historicismo, que el Señor guía la historia hacia su fin.

El futurismo, que la promesa no ha caducado y aún esperamos su venida.

El idealismo, que todo tiempo está habitado por el sentido eterno del Verbo.

Cristo es el Alfa y la Omega de todas las interpretaciones. Su cruz ilumina el pasado, su resurrección sostiene el presente, su gloria orienta el futuro, y su amor da significado eterno al símbolo.

El Apocalipsis, leído en su unidad, es una teología de Cristo en el tiempo: el Cordero degollado desde la fundación del mundo, el Señor que reina y el Esposo que viene.

Toda exégesis desemboca en la doxología:

“Aquel que nos ama y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
y nos hizo reino y sacerdotes para Dios, su Padre,
a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.” (Ap 1:5–6)

La Serpiente y el Anticristo

Nos encantan las buenas historias de matadragones porque se hacen eco de la historia más grande (Naselli, 19-31).

La Biblia es una historia épica de matadragones. La serpiente y su descendencia se han opuesto al Mesías desde el jardín del Edén. Eso es lo que los anticristos están haciendo ahora, y eso es lo que el anticristo hará.

Gog y Magog en la visión escatológica de Ezequiel

En este primer ensayo Daniel I.Block analiza la visión escatológica de Ezequiel, centrándose en el oráculo de Gog y Magog. Se divide en tres partes: observaciones generales sobre la escatología de Ezequiel, la naturaleza y diseño del oráculo de Gog, y una exposición resumida de sus elementos clave. Ezequiel presenta dos finales para Israel: uno inminente y otro en un futuro distante, donde se enfatiza la restauración del pueblo tras el juicio. Aunque el lenguaje escatológico es escaso en los oráculos de restauración, el oráculo de Gog se destaca como el único que contiene señales de este tipo. La visión de Ezequiel se basa en las promesas eternas de YHWH a su pueblo, y aunque sus mensajes de restauración contrastan con los de juicio, mantienen elementos de advertencia.

El oráculo de Gog se estructura en dos paneles simétricos, donde se describe la conscripción, motivaciones, avance, juicio y eventual derrota de Gog. A lo largo del texto, se destaca que YHWH controla los eventos, utilizando a Gog como un agente para demostrar su gloria y justicia. La narrativa culmina en la victoria de YHWH sobre Gog, simbolizando la restauración de Israel y la purificación de la tierra. Finalmente, se enfatiza que la experiencia de la gracia divina debe llevar a un reconocimiento de la propia indignidad y a la glorificación de YHWH, quien cumple sus promesas y restaura a su pueblo.

El Matrimonio Ideal en Génesis

La historia de amor bíblica comienza a gran escala: «En el principio Dios creó los cielos y la tierra» (Gn 1:1). La historia termina en una escala aún mayor: «Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe» (Ap 21:1). El primer cosmos fue creado como el hogar de una joven pareja; sus nombres eran Adán y Eva. El nuevo cosmos será creado como el hogar eterno del Hijo y su novia. No es como si el matrimonio fuera solo un tema entre otros en la Biblia. Más bien, es el concepto envolvente para toda la Biblia, dentro del cual los demás temas encuentran su lugar. Y si la Biblia cuenta una historia de romance matrimonial, no es de extrañar que los poderes demoníacos quisieran prohibir el matrimonio (1Ti 4:1–5). Todo matrimonio feliz susurra la destrucción de aquellos poderes y proclama el triunfo de Cristo.

Apócrifos y Pseudoepígrafos

Los términos "apócrifos" y "pseudoepígrafos" significan, respectivamente, "cosas (libros) ocultas" y "libros falsamente atribuidos/inscritos". Sin embargo, bajo los problemáticos encabezamientos de "apócrifos del Antiguo Testamento" y "pseudoepígrafos del Antiguo Testamento" han llegado a designar colecciones o grupos de antiguos escritos judíos que fueron compuestos durante el periodo del Segundo Templo o que conservan tradiciones que posiblemente se remontan a esa época.

Así pues, estas denominaciones, tal y como se utilizan convencionalmente hoy en día, no son descriptivas y no siempre reflejan la forma en que (y los conceptos que las sustentan) se utilizaban a veces en la antigüedad. Es el trasfondo antiguo, especialmente tal y como lo informan ahora los escritos conservados entre los Rollos del Mar Muerto, el que puede sugerir que lo que "apócrifo" y "pseudoepígrafo" significan apropiadamente puede necesitar ser repensado. Dado que el uso contemporáneo de estos términos está determinado en gran medida por los acontecimientos posteriores al periodo del Segundo Templo, en el presente debate se revisará su uso en la tradición cristiana y judía desde la antigüedad tardía hasta la posreforma y, a continuación, se considerará cómo los aplicaban algunos de los escritores judíos que los compusieron.

Sodoma y Gomorra

El pecado y la destrucción de Sodoma y Gomorra descrito en Génesis 19 son un símbolo, a lo largo de la Biblia, para quienes escogen oponerse a los propósitos de Dios y un paradigma de juicio divino devastador. Aunque el relato de estas ciudades de la llanura alcanza su apogeo con la lluvia de azufre del cielo, veremos que la narrativa bíblica tiene antecedentes verificables para poder afirmar que algo ocurrió en esta área donde la Biblia nos describe un juicio devastador sobre estas regiones.

Hijo del hombre

Hijo del Hombre (hebreo: בן אדם Ben'Adam, arameo: בר אנש BarʾEnāš, griego: υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου huiòs toû anthrṓpou) es una figura milagrosa y redentora asociada con el fin del mundo en varias obras apocalípticas en el período intertestamentario entre el Tanaj y el Nuevo Testamento.

En el Tanaj "Hijo del Hombre" se usa como una forma de título que contrasta a los seres humanos con Dios y los ángeles, o contrasta naciones extranjeras. (como Persia y Babilonia), que a menudo se representan como animales en los escritos apocalípticos (oso, cabra o carnero) con Israel que se representa como humano ("Hijo de hombre") o como símbolo humano que representa una figura escatológica . La expresión aparece 107 veces en el Tanaj,1​ la mayoría (93 veces) en el Libro de Ezequiel.1​

En el Nuevo Testamento, Hijo del Hombre es la más utilizada para referirse en los Evangelios a Jesús de Nazaret. En los evangelios sinópticos es mencionada en 66 ocasiones. En los otros libros del Nuevo Testamento apenas aparece: solo una vez en los Hechos de los Apóstoles y tres en Apocalipsis: Hch 7:56; Ap. 1:9,13, 14:14.

Premilenialismo

Se puede definir las dos convicciones centrales de los premilenialistas acerca del futuro en relación con la palabra premilenial. La convicción principal es que Jesús va a volver. Todas las esperanzas y expectativas para el futuro están enfocadas en su retorno. Su retorno será pre-, es decir antes del reino milenial.

Obviamente, entonces, la segunda convicción central tiene que ver con la parte milenial de
la palabra premilenial. Esto es la creencia que después de la venida de Jesús, Él establecerá y reinará sobre esta tierra por un milenio, eso es mil años.

La literatura apocalíptica

La literatura apocalíptica es un género antiguo cuyo nombre deriva del griego ἀποκάλυψις (apokalypsis), o “revelación”. Es crucial entender la literatura apocalíptica dentro del contexto del Cercano Oriente antiguo para entender su uso en los escritos posteriores de los judíos y de los cristianos.

La escatología Paulina

El lugar que ocupa Pablo en el ámbito de la teología escatológica es fundamental, entre otras cosas porque sus escritos se encuentran entre los primeros documentos cristianos conservados y, por tanto, reflejan perspectivas fundacionales sobre cuestiones escatológicas