
Sobre la Parashá Miqetz «El intérprete de los sueños»
En Génesis 41, los sueños del faraón se convierten en el instrumento providencial mediante el cual Dios no solo anuncia una crisis futura, sino que también eleva a José desde la prisión hasta una posición de autoridad. La historia muestra una progresión significativa: José pasa de ser un joven que recibe sueños sin comprender plenamente cómo responder a ellos, a convertirse en un intérprete maduro capaz de unir revelación, sabiduría y consejo. A diferencia de una lectura puramente psicológica del sueño, el relato bíblico presenta a Dios como quien revela lo que permanece oculto y concede también la sabiduría necesaria para responder. José —y más tarde Daniel— demuestra así que interpretar los designios de Dios no consiste únicamente en comprenderlos, sino también en orientar, consolar y ofrecer esperanza ante aquello que Dios ha revelado.

