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Mesías: Profeta, Sacerdote & Rey

Las funciones de profeta, sacerdote y rey se explican en detalle a lo largo de las Escrituras. Un profeta habla en nombre de Dios, comenzando con Abraham y tomando forma normativa en Moisés. El sacerdote media entre Dios y el pueblo, siendo Melquisedec el primer sacerdote mencionado. Un rey ejerce dominio, con David como el rey ideal, a quien Dios prometió un reino eterno.

Se destacan figuras como Adán, Melquisedec, Moisés y David, quienes, aunque no son el Mesías, cumplen roles que prefiguran a Cristo. Adán, por ejemplo, actuó como profeta, sacerdote y rey al nombrar a los animales y cuidar de la creación. Melquisedec es significativo por ser rey y sacerdote, mientras que Moisés y David también desempeñaron funciones de mediación y liderazgo.

Finalmente, se concluye que Jesús cumple perfectamente estas funciones, siendo el último y definitivo Mesías, quien unifica los roles de profeta, sacerdote y rey, y cuya obra redentora se manifiesta en su sacrificio y reinado eterno.

Gracia Común

En conexión con las operaciones generales del Espíritu Santo, el tema de la gracia requiere también nuestra atención. Debe entenderse, sin embargo, que la teología reformada no se refiere, como la teología arminiana, a la doctrina de la gracia común como parte de la soteriología. Al mismo tiempo reconoce una estrecha conexión entre las operaciones del Espíritu Santo en la esfera de la creación y en la de la redención, y por ello siente que ellas no debieran estar totalmente disociadas.

Un estudio sistemático sobre el pecado

El problema del origen del mal que hay en el mundo siempre ha sido considerado como uno de los problemas más profundos de la filosofía y la teología. Es un problema que naturalmente fuerza por sí mismo la atención del ser humano, en virtud de que el poder del mal es grande y universal, es una plaga sobre la vida en todas sus manifestaciones y es una cuestión de experiencia cotidiana en la vida de cada persona.

Los filósofos estuvieron constreñidos a enfrentar el problema y buscar una respuesta a la cuestión así como el origen de todo mal, y particularmente del mal moral, que existe en el mundo. Algunos lo consideraron en gran medida una parte de la vida misma y buscaron la solución para este en la constitución natural de las cosas. Otros, sin embargo, estaban convencidos de que tenía un origen voluntario, esto es, que se originó en el libre albedrío del ser humano, sea en el presente o en alguna existencia previa. Estos se encuentran mucho más cerca de la verdad tal como está revelada en la Palabra de Dios.