Génesis 1:26 – 2:25 – Creación del Hombre

El ser humano fue la corona de la creación. Todo lo demás fue creado en preparación para ese momento.


Génesis 1:26-27 – “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. (27) Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”

El ser humano tenía que reflejar la manera de ser del Eterno en el mundo natural como los ángeles le reflejan en el mundo sobrenatural.

Las dos palabras que han sido traducidas “con nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”, “betsalmenu ki-demutenu”, tiene dos prefijos diferentes, “be” y “ke”. “Be” significa “en” o “con”, y “ke” significa “como”, “de acuerdo a” y es una comparación.

i. Tárgum de Jonatan de Yerushalayim dice aquí: “La Palabra de Elohim…” Y la Palabra de Elohim es Yeshúa.

“v.26″…Hagamos al hombre…” – Este preámbulo ex­presa que el hombre fue creado con gran premeditación y sabiduría. Dios no dijo: “Que la tierra produzca”, como dijo con las demás criaturas, sino que el hombre fue creado con la compenetración más profunda de la Providencia y Sabiduría Divinas (Abarbanel).

Targum Jonatán parafrasea:

“Y Dios les dijo a los ángeles ce­lestiales que habían sido creados el segundo día de la Creación del mundo: ‘Hagamos al hombre”’.

Cuando Moshé escribía la Torá y llegó a este versículo (ha­gamos -nosotros), que está en plural e implicaría, Dios no lo permita, que hay más de un Creador, dijo: “¡Soberano del Universo! ¿Por qué les proporcionas a los herejes un pretexto para que sostengan que existe una pluralidad de divinidades? “¡Escribe!”, respondió Dios. “Todo el que desee errar, errará… En lugar de eso, que aprendan de su Creador, Quien lo creó todo y, sin embargo, cuando se dispuso a crear al hombre, se aconsejó con los ángeles celestiales” (Midrash).

De este modo, Dios enseñó que uno siempre debe consultar con otros antes de embarcarse en nuevos emprendimientos, pues a Él no lo disuadió la posibilidad de que hubiera personas que quisieran encontrar una implicancia sacrilega en el versículo. Implícita en la respuesta de Dios (“Todo el que desee errar”) está la noción de que aquel que sinceramente busque la verdad, la verá, en tanto que el que busque una excusa para blasfemar, también la encontrará.

El hombre consta de dos componentes, uno físico y el otro espiritual. Por ello Dios habló de ambas dimensiones, ordenando que la tierra conjugara sus elementos para de ahí moldear el cuerpo del hombre, en tanto que Dios Mismo le incorporaría el espíritu (Rambán).

Rabí Saadia Gaón dice que el lenguaje de este versículo refleja el uso del pluralis majeslatis, la forma en que los re­yes hablan de sí mismos en el plural, conocida como “plural mayestático”.

Esta forma de expresarse suele utilizarse en hechos decisivos, incluyendo aquellos en que se necesita la in­tervención Divina – (Véase Bereshit 11:7; 20:13; 35:7; lehoshúa 24:19; y Shmuel II 7:23, donde el mismo idioma hebreo refleja un cierto uso del plural mayestático.)””

– “…A Nuestra imagen…” – Vale decir, en Nuestro molde (Rashi), lo cual significa que Dios había preparado el molde con el que ahora formaría al hombre”.

“…Como a Nuestra semejanza…” – Con el poder del entendimiento y el intelecto (Rashi)”¡

“…Entonces creó Dios…” – Tal como el hombre es único e inigualable, así también la forma en que fue creado fue única y sumamente elevada. A lo largo del capítulo, vemos que Dios creó todas las cosas con una enunciación, pero al hombre lo creó con Sus propias manos, por así decirlo (Rashi)”.

“…A Su imagen, a la imagen de Dios…” – Entre Creador, tiene sentido de la moralidad, de razonamiento y libre albedrío. Es capaz de conocer y amar a Dios y de mantener con Él un lazo espiritual; y es el único que puede guiar sus actos con el raciocinio. Es en ese sentido que la Torá describe al hombre diciendo que fue creado a imagen y semejanza de Dios – (Rambam)”.

 

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  • A Su imagen:

La palabra “imagen” se traduce del hebreo: “Tzelemצֶלֶם, que significa: fotocopia, en el hebreo moderno. Viene de la raíz “Tzel”, que significa: sombra. La palabra “semejanza”, en hebreo es “Demut”, que significa: molde, forma, semejante.

¿Puede Ud. ver la relación? Cuando los rayos de sol iluminan cualquier objeto, una sombra (tzel) aparece junto a ello. Según la biblia, el ser humano es nada menos que la imagen de Dios porque en muchos aspectos el/ella maravillosamente reflejan/sombrean la perfección y belleza de la divinidad.

Ambas palabras, “tselem” y “demut”, manifiestan cualidades solamente espirituales, en contraste con las palabras “toar”, “aspecto”, y “tavnit”, “configuración”. Sin embargo, hay otros textos de las Escrituras donde aparece esta palabra “tselem” según los cuales queda claro que se está refiriendo a una apariencia exterior, no interior.

“…conforme a nuestra semejanza” tiene que ver con la capacidad de comprender y esclarecerse, lo cual son cualidades internas. Tanto el Eterno, como los ángeles como el hombre tienen la capacidad de comprender y esclarecerse. Queda, pues, claro que “imagen” tiene que ver con lo exterior del hombre y “semejanza” tiene que ver con las cualidades interiores y espiritualescre-homb

Otra curiosa manera en que podemos ver esta relación se refleja en el nombre “Bezaleel”. Literalmente, Bezaleel (Betzalel) significa “a la sombra de Dios”. Ustedes recordaran que Betzalel fue la persona encargada por Dios a crear el Tabernáculo y todos sus utensilios (Ex. 31).

El Tabernáculo y todo lo que había a dentro permitió a los antiguos israelitas acercarse a Dios en el culto.

Según la biblia, cuando un ser humano rinde culto al Dios del cielo y la tierra, es como si la persona entra en la sombra de Dios convirtiéndose en parte de ella, lo que refleja la perfección divina y su belleza.

Fuimos moldeados para ser iguales a Dios…no como dioses, sino como Su Sombra, haciendo en la Tierra lo que Él hace en el Cielo. Dios quiere que seamos el reflejo de lo que Él es.

A diferencia del resto de las criaturas vivientes que sólo tienen cuerpo y alma, el ser humano tiene también “espíritu”. En esto también se asemeja a Dios. El hombre tiene libre voluntad o albedrío, que proviene del espíritu, en contraste con los animales que viven por instinto.

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Pilares del Adam Kadmon, “el hombre rimordial”

En el concepto de la relación Dios-hombre, hay una marcada diferencia entre el pensamiento griego y hebreo. La perspectiva hebrea contempla que el hombre fue creado a la imagen de Dios, mientras que los griegos hicieron a sus dioses a la imagen del hombre, plagados con las mismas pasiones y emociones humanas, pero con “súper-poderes”. El efecto de ambos pensamientos influye grandemente en la vida diaria.

¿Vamos a justificar nuestras pasiones, o estaremos apuntando a ser mejores, procurando ser la imagen de Dios aquí en la Tierra?

Algo a tener en cuenta es que…En Genesis 3:5  nos habla de que el hijo de Adan “Set” fue conforme a la imagen de Adan…

“Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set”

Pero realmente la imagen y semejanza de la que habla la Escritura aqui es que el hijo de Adán era a la imagen y semejanza de Adan.

(Hay un cambio de transmisión aquí. Adán fue creado a imagen y semejanza de Dios, pero los hijos de Adán fueron creados a imagen y semejanza de Adán. Él tenía una naturaleza pecaminosa después de la Caída. Si se duplica un original se mantiene bien marcado, claro y sin mancha. Sin embargo, si continúa haciendo copias de copias, se corrompen. Estamos presenciando el comienzo de ese proceso aquí)

v.26b “…y señoree – El ser humano fue creado para dominar sobre los animales y la tierra y de esa manera él reflejaría el dominio del Creador sobre todas las cosas.

Este dominio del hombre dependía de la sujeción al Dueño de todas las cosas. Fue un dominio de mayordomía, no independiente.

La independencia del hombre de su Creador fue la ruina del hombre.

La palabra “hombre” es ‘adam – אָדָם en hebreo, la misma palabra empleada para nombrar al padre de la raza humana – (cap. 5: 2). Su significado se ha explicado de diversas formas. Describe ya sea su color, de ‘adamser rojo“; o su apariencia, de una raíz arábiga que significa “brillar“, haciendo de Adán “el brillante“; o su naturaleza como la imagen de Dios de dam, “semejanza”; o -y lo que es más probable- su origen: “el suelo”, de ‘adamah, “el del suelo”.

  •   Varón y hembra “LO” creó:

Dios creó a Adán como un ser perfecto y completo.


Génesis 1:27 – “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”

Varon y hembra los creo…” el estado más depravado del ser humano es cuando pierde su identidad de varón o mujer y se vuelve homosexual.costilla

La expresión “varón y hembra” debe ser entendida como “masculino y femenino”. Esto nos enseña que un varón debe ser masculino y una mujer debe ser femenina. Deben ser diferentes. También nos enseña que el varón no es completo sin una mujer que le complemente, y una mujer no es completa sin un varón que le complemente.

Los dos fueron creados para ser la raza humana, el uno no puede existir sin el otro y viceversa.

En la cadena de apostasía del ser humano, expresada en Romanos capítulo 1, la homosexualidad es el estado final, más bajo. Pero, gracias al Eterno, hay un plan de restauración para el hombre caído, dañado y depravado.

Así es como han traducido al español este versículo, pero en realidad en el hebreo termina diciendo: “LO creó”. Dios formó del polvo de la Tierra a un ser humano completo, hombre y mujer en uno, tal como lo explica la tradición judía. Suena extraño, pero no debería sorprendernos porque luego vemos que la mujer fue sacada del costado de Adán, y fueron hombre y mujer.

Se nos dice claramente que Dios creó al hombre plenamente desarrollado, y que lo creó en un día, no gradualmente durante millones de años de evolución progresiva. La idea de que una evolución lenta progresiva podría producir un mecanismo complejo como el cuerpo humano simplemente no tiene fundamento.

Se dice que habrían, por lo menos 40 etapas diferentes de evolución que se necesitarian. ¿Qué beneficio posible podría haber para las primeras 39 etapas? El matemático D.S. Ulam argumenta que era muy improbable para que el ojo evolucionara por la acumulación de mutaciones pequeñas, porque la cantidad de mutaciones debe ser tan grande y el tiempo disponible no fue ni de lejos suficiente para que aparecieran.

Evolucionista Ernst Mayr comentó:

“De una manera u otra, ajustando a estas figuras, vamos a salir bien. Somos confortados por el hecho que la evolución ha ocurrido”

Johnson observa:

“El darwinismo para ellos no era una teoría que se pueda refutar, sino un hecho que se tiene que explicar.” (Johnson)

Darwin escribió: Si se podría demostrar que cualquier órgano complejo existía que no podría haber sido formado por muchas sucesivas pequeñas modificaciones, mi teoría se destruiría completamente.”

Professor Richard Goldschmidt, un genetista en la Universidad de California en Berkley, alista una serie de estructuras complejos (desde el pelo de mamíferos hasta el hemoglobina) que el pensaba que no podían haber sido producidas por miles de años de pequeñas mutaciones.

Los darwinistas trataron a esta sugerencia fantástica con burla salvaje. Como dijo Goldschmidt: ‘Esta vez, yo no estaba solamente loco, sino también casi criminal’ … Para suponer que un evento tan aleatorio podría reconstruir aun un órgano complejo como un hígado o un riñón es casi tan razonable como suponer que podemos echar un reloj viejo contra la pared y esperar que sea diseñado un reloj mejor.” (Johnson)

La primera cosa que Dios hizo para el hombre era bendecirlo. Sin la bondad de la bendición de Dios, la vida humana habría sido no sola mente insoportable, sino también imposible.

“”…Macho y hembra…” – Si bien Javá fue creada más tarde – (2:21), ella y Adam fueron creados el mismo día – (Rashi). A pesar de que todas las criaturas fueron creadas como macho y hembra, este hecho está mencionado en forma específica, únicamente en el caso del ser humano, para realzar que ambos géneros fueron creados por Dios a Su semejanza – (Rabí Hirsch)”.


  • Primera bendición:

¿Alguna vez se han preguntado cuáles fueron las primeras palabras que Dios habló al hombre?…

Seguramente eran de gran importancia.

En el primer capítulo de Génesis encontramos escritas esas primeras palabras:

Génesis 1:27-28 – “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (28) Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra” 

Las primeras palabras de Dios fueron una bendición.

La bendición fue darles la capacidad de ser fructíferos. Esto no sólo se refiere a la “procreación y multiplicación de la raza humana”, sino a la bendición de ser productivos en todo.

La primera cosa que Dios hizo para el hombre era bendecirlo. Sin la bondad de la bendición de Dios, la vida humana habría sido no sola mente insoportable, sino también imposible.

La familia es el pilar principal del fundamento de la sociedad. El Eterno no bendijo al hombre cuando estaba solo, sino cuando estaba acompañado con su esposa. Esto nos enseña que el matrimonio entre hombre y mujer ha recibido una bendición del cielo. La palabra hebrea que ha sido traducida como “bendecir” es “baraj”, que originalmente tiene que ver con doblar rodillas. Una bendición contiene palabras cargadas de poder espiritual que pueden generar resultados muy positivos en el receptor de ella.

Una bendición sirve para beneficiar una persona de manera espiritual y material (Génesis 27:37). Si alguien dice: “Yo te bendigo”, significa que está dando dinero o algo material a otra persona. En este caso, la bendición del hombre resultó en su capacidad de poder procrear y tener muchos hijos, lo cual es una de las bendiciones más grandes que el hombre pueda recibir (1 Samuel 2:20; Salmo 127:3-5; Proverbios 17:6).

Bíblicamente, el trabajo no es una “maldición”, sino una BENDICIÓN. La maldición, consecuencia del pecado, (cap. 3) no es el trabajo en sí, sino la labor con esfuerzo que cuesta que produzca fruto (trabajo improductivo).

Es una bendición cuando trabajamos y producimos fruto. Para eso fuimos creados. Por ello, uno de los problemas sociales más fuertes y dolorosos es el desempleo. Pero cuando un hombre trabaja y es productivo, se siente realizado, porque está cumpliendo su misión en la Tierra.

En adición, Dios dio a la humanidad un deseo del sexo, que haría que el poblar la tierra fuese rápido y probable.

Sin embargo, muchos han pensado que el fructificar y multiplicarse era el único propósito que Dios tenía para el sexo, pero eso no es el caso. La razón primordial por la cual Dios creó el sexo era para contribuir a la unión de una relación de una sola carne.

Animales tienen relaciones sexuales solamente para reproducirse, pero la reacción sexual del humano es diferente que la reacción sexual del animal en muchas manera.

La ovulación humana no tiene señal exterior; los humanos tienen sexo en privado; los humanos tienen características sexuales secundarias (solamente entre los humanos los pechos de la hembra se desarrollan antes de la primera vez que da a luz).

Solo los humanos demuestran una disponibilidad e interesa contante para el sexo, en contraste al período de “celo” en los animales.

En los humanos,la duración del intervalo sexual es más grande y la intensidad del placer del sexo es más fuerte, y solo los humanos siguen participando del coito después de la edad fértil.

Ninguna de estas dimensiones específicamente humanas se requieren para la reproducción, pero todas ellas son útiles para el sexo como herramienta para unir.

∇ – “…Sean fructíferos y multipliqúense…” – En confor­midad con el deseo Divino, el mundo debe ser habitado… El que ignora esto ha transgredido un precepto positivo e incu­rre en un gran castigo, porque al hacerlo está demostrando que no desea cumplir con la voluntad Divina de poblar el mundo – (Sefer HaJinuj)”.

  • Fructificar, es la palabra hebrea “Paráhפָּרָה (Strong #H6509), que significa llevar fruto, crecer, Dar fruto, un fruto espiritual, la palabra nos dice que por sus frutos los conoceréis (Mateo 7:16), Pablo nos habla de los frutos “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”. (Gálatas 5:22-23), esos frutos los da el Espíritu de Dios, El Señor quería que le conociesen que tuviesen una relación con Él, de esa manera fructificarían.
  • Multiplicar, es la palabra hebrea “Rabáרָבָה (Strong #H7235) que significa aumentar cantidad, después de fructificar viene la multiplicación, como nos vamos a multiplicar primero si antes no tenemos las bases sólidas, primero los frutos, luego la multiplicación.
  • Llenar, palabra hebrea “Maleמָלֵא (Strong #H4390), que significa ser llenado, también significa embarazar, tanto a Noé como a Adán el Señor le dijo los mismo llenad la tierra.
  • Sojuzgar, palabra hebrea “Kabashכָּבַשׁ (Strong #H3533), que significa pisotear, conquistar con violencia, someter, subyugar, el hombre debía someter la tierra que el Señor le entregaba, nuestra vida no esta exenta de luchas, cuando Dios sacó a Israel de Egipto y entraron en la tierra que les había prometido debieron conquistarla, someter a los pueblos que ahí estaban, en el nuevo testamento también ocurre ello, y Mateo nos dice que “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”. (Mateo 11:12), vivimos en una lucha constante, el hombre se enfrenta a una oposición muy grande, pero el Señor nos dio un espíritu de valentía, para arrebatar esas promesas, para salir delante de los problemas, de nuestros conflictos.
  • Señorear, Rabá, pisotear, se refiere a pisotear el lagar cuando están las uvas y se pisan, pasar por encima del adversario, y tomar posesión y dominio de un lugar.

En el capitulo 9 de Génesis, el Señor vuelve a decir estas palabras a Noé, una vez que paso el diluvio, les dice “Fructificad, Multiplicaos y llenad la tierra”, sin embargo no le dice sojuzgad y señoread, les dice “El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra…” otras versiones como la NVI y RV95 dicen en este texto, “Infundiréis temor y miedo a todo animal sobre la tierra…”, pero la palabra “infundiréis” no está en el texto original, en el dice textualmente “El temor y miedo de vosotros…”, me parece que existe una gran diferencia entre ambos textos, solo como comentario me parece que estas nuevas versiones de la Biblia me causan algunas dudas, insisto lo digo solo como comentario.

Temor, es la palabra hebrea “Morá” y viene de la palabra “Yaré“, que significa Temor reverente, espanto, miedo.

Miedo, es la palabra Hebrea “Kjat“, que viene de “Kjatat“, que significa acobardar, asustar por confusión.

La situación con Noé es distinta a Adán, el hombre ya había pecado, y ciertamente el hombre ya tendría que matar a algunos animales para vestirse y para alimentarse, el también había perdido la herencia y el dominio que tenía al principio, ahora a causa del pecado hay miedo y temor en el hombre.

El Señor creo todas las cosas en seis días y descanso al séptimo día, fueron días literales o un período de tiempo, debemos considerar que el tiempo no es el mismo para Dios que para nosotros, como no es el mismo para nosotros que para una mariposa. Hay misterios aún por develar recordemos los siguientes pasajes 2 Pedro 3:8 y Salmo 90:4 esto también es profético, todo nos habla del Mesías, recordemos siempre eso, al cuarto día aparece el sol, que equivale al nacimiento del sol de justicia, el Mesías y en sus alas traerá salvación (Malaquías 4:2), el gobierno del hombre sobre la tierra es de 6.000 y no más, este es el período de rebelión del hombre hacia Dios, y seis es número de hombre, al final de este período el Hombre por fin a sido perfeccionado para entrar en el período largamente anunciado en las escrituras, el descanso de Dios, el Séptimo día o el gobierno del Mesías por mil años en la tierra.

Además de la bendición del trabajo, Dios puso al hombre a cargo de toda la Tierra. Dios nos dio la capacidad de utilizar todos los recursos del planeta. Pero no debemos olvidar que todo lo que existe es de Dios, y el hombre es simplemente el mayordomo del mundo, y daremos cuentas de lo que hagamos.

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Luego de explicarle al hombre su misión en la Tierra, le instruyó con respecto a su dieta:


Génesis 1:29 – “Y dijo Dios: He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento. (30) Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta verde para alimento. Y fue así”

Sí, la dieta original era vegetariana. No fue sino hasta después del Diluvio que Dios le permitió al hombre comer carne.

La consecuencia del pecado trajo consigo la muerte animal y por tanto el cambio en la dieta del hombre con restrinciones.semilla_germinando

Génesis 9:1-7 – “Y bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra. (2) Y el temor y el terror de vosotros estarán sobre todos los animales de la tierra, y sobre todas las aves del cielo, y en todo lo que se arrastra sobre el suelo, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. (3) Todo lo que se mueve y tiene vida os será para alimento: todo os lo doy como os di la hierba verde. (4) Pero carne con su vida, es decir, con su sangre, no comeréis. (5) Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de todo hombre demandaré la vida del hombre. (6) El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo El al hombre. (7) En cuanto a vosotros, sed fecundos y multiplicaos; poblad en abundancia la tierra y multiplicaos en ella”

La redacción de esta orden revela que no era la voluntad de Dios que el hombre matara animales para alimentarse, o que los animales debieran devorarse entre sí. Por lo tanto, la violenta y a veces penosa destrucción de vida hecha por hombres y animales es un resultado de la entrada del pecado en el mundo.

Sólo después del diluvio Dios dio permiso al hombre de comer carne de animales – (cap. 9: 3). Aun las leyendas paganas hablan de una edad áurea, de inocencia, cuando el hombre se abstenía de matar animales – (Ovidio, Metamorfosis, I. 103-106).

Que ningún animal de especie alguna comía carne al principio se puede inferir del anuncio profético en Isaías 11: 6-9; 65: 25, del estado de la tierra nueva, donde la ausencia del pecado y la transformación completa del mundo al convertirse en el reino de Dios estarán acompañadas por el cese de toda matanza de las criaturas de Dios.

La clara enseñanza de las Escrituras de que la muerte entró en el mundo por el pecado muestra palmariamente que el propósito original de Dios era que ni el hombre ni los animales quitaran la vida para proveerse de alimentos.

Todos los argumentos basados en la premisa de que es necesario matar animales para frenar su aumento excesivo, son de valor dudoso. Es fútil especular con lo que habría sucedido en este mundo si los animales y los seres humanos se hubieran multiplicado sin control, perpetuamente.

Ciertamente, Dios había trazado sus planes para hacer frente a eventualidades cuando se presentaran. Esos planes no nos han sido revelados porque el pecado entró en el mundo antes de que surgiera la necesidad de frenar una reproducción excesiva – (vers. 28).

Después del Diluvio, Dios volvió a bendecir a la humanidad de la misma forma que lo hizo con Adán. Se les dijo que debían ser productivos y ser los guardianes de la Tierra. La única diferencia fue el cambio de dieta: se les autorizó comer carne, pero sin sangre.


Génesis 1:30  – “Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así”

El texto de Bereshit 1:31 nos muestra que el relato en el capítulo 2, donde dice que no era bueno que el hombre estuviera solo – (Génesis 2:18), no fue escrito de manera cronológica. El capítulo 2 es una explicación más detallada de lo que pasó durante los últimos días de la creación, narrados en el capítulo 1.

La Torá no narra las cosas de manera lineal, un suceso tras otro, sino de manera circular, avanzando y luego volviendo atrás para dar más detalles de lo que había dicho antes. Si no entendemos este principio, no vamos a entender muchos de los textos.

Es así como trabaja el cerebro humano y la Torá fue escrita para ser compatible con los hombres. La última letra de este versículo es la “yud”. Al contar cada séptima letra desde esa yud, en adelante hasta el versículo 2:2a, se encuentran las letras yud י, shin ש, resh ר, alef א y lamed ל, que forman la palabra Israel – ישראל. Esto nos indica que Israel estaba en la mente de Elohim cuando el sexto día terminó y durante todo el séptimo día.

Todos los animales comían vegetales. Ningún animal mataba a otro para comer. El mundo fue creado muy diferente a lo que vemos ahora, después de la caída en pecado, (Romanos 8:19-22).

– “La mayoría de los comentaristas agrupan juntos es­tos versículos (29-30), será para ustedes como alimento y para cada bestia de la tierra…, lo cual indica que el hombre y la bestia compartían la misma dieta vegetariana. En ese entonces, al hombre le estaba prohibido matar animales para consumir­los. Ese permiso le fue conferido a Noaj recién después del Diluvio [cf. más adelante 9:3 y Sanhedrin 59b]”.


  • Y vio Dios que todo era bueno:

Al estudiar el capítulo uno de Génesis, no podemos pasar por alto una frase que se repite varias veces: “Vio Dios que era bueno”.

Cada día de la creación, Dios dijo que era bueno lo que había hecho. Sólo hay un día en que quedó en silencio: el segundo día (En nuestro estudio de Bereshit – declarando el final desde el principio se cita sobre esto), cuando separó las aguas de las aguas. Pero hay otro día que también sobresale: el sexto día dijo que “muy bueno”.


Génesis 1:31 – “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y fue la mañana: el sexto día”

Ese fue el día en que Dios creó al hombre.

Sabiendo esto, debe sorprendernos cuando Dios dice en el capítulo dos: “no es bueno…”, pues contrasta con lo había dicho con anterioridad.

La muerte no es buena, es un enemigo. Por lo tanto en este momento no había muerte. Más adelante la muerte no sólo entró en el hombre sino también en el mundo, por el pecado del hombre.

Romanos 5:12 – “Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron”

En los seis días de la Creación, se creó la noche primero y después el día, por el calendario Lunar, el cual es el Escritural, la humanidad lo ha cambiado todo y ahora usamos un calendario hecho por un papa de Roma, calendario Gregoriano.

Dios observó que lo que había hecho era muy bueno. Usted es parte de la creación de Dios y El está complacido por la manera en que lo creó. Si en ocasiones siente que carece de valor o que vale poco, recuerde que Dios lo creó por una buena razón. Usted es valioso para el Eterno

Cada cosa era perfecta en su clase; cada ser respondía a la meta fijada por el Creador y estaba aparejado para cumplir el propósito de su creación. La aplicación del término “bueno” a cada cosa que Dios había hecho y la repetición de la palabra con el énfasis “en gran manera” al fin de la creación, con el hombre como su corona y gloria, indican que nada imperfecto había salido de las manos de Dios.

Esta expresión de admiración excluye enteramente la posibilidad de que cualquier imperfección de lo creado fuera responsable de la debilidad demostrada por Adán y Eva durante la hora de la tentación.

“…Y he aquí que era muy bueno…” – Todo era idóneo para su propósito y capaz de actuar en consecuencia – (Rambam).

La Torá declara que la Creación en su totalidad no fue solamente buena, como ocurre con los distintos componen­ tes que describimos más arriba, sino muy buena. Tal como explica el Gaón de Vilna, algo puede ser bueno en condición de aislamiento, pero no cuando se combina con otras cosas. Sin embargo, las obras de Dios son buenas en sí mismas y también al unirse a otras. Méshej Jojmá va más allá y dice que los componentes de la Creación son incluso mejores en combinación que cuando actúan en forma individual.

Incluso las cosas quedan la impresión de ser malas -como por ejemplo, el sufrimiento, la muerte y la tentación- parecen serlo únicamente cuando se las contempla en forma aislada, pero en el contexto total de la existencia, pueden verse como cosas buenas e incluso muy buenas. Si pudiéramos percibir con un solo vistazo todo el panorama de cómo Dios dirige y entreteje los acontecimientos, ciertamente estaríamos de acuerdo con Su veredicto – (Rabí Hirsch)”.

“…El sexto día…” – El artículo ה, el, antes de la palabra שִׁשִּׁי, sexto, está indicando que este se distingue de los otros días de la Creación porque este es en el que se completó toda Su obra productiva – (Jizkuni).

Rashi cita al Midrash que dice que el apelativo distintivo -el sexto día- alude al seis de Siván, que es el día en que sería entregada la Torá, ya que fue por ese día tan auspicioso que se creó todo el mundo”.

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» Nota al capítulo 1:

El versículo inicial de Gén. 1 ha sido objeto de muchos debates en los círculos teológicos a través de los tiempos. Algunos han sostenido que el versículo se refiere a una creación de este mundo físico y de toda la vida que hay en él en un momento de tiempo muy anterior a los siete días de la semana de la creación.

Este concepto es conocido como la teoría de la catástrofe y la restauración. Esta teoría ha sido sostenida durante siglos por teólogos especuladores que han leído en la expresion hebrea tóhu wabóhu – תּיהוּ בּיהוּ, “desordenada y vacía” – (vers. 2), la idea de que un intervalo de tiempo -ciertamente, de gran duración- separa el vers. 1 del vers. 2. Se ha hecho significar a tóhu wabóhu como que “la tierra fue obligada a estar desordenada y vacía“. En este enfoque del texto se basa el concepto de que el mundo fue creado perfecto en algún momento de un remoto pasado – (vers. 1), pero un tremendo cataclismo destruyó todo rastro de vida en él y redujo su superficie a una condición que podría describirse como “desordenada y vacía“. Muchos que sostienen esta opinión creen que hubo varias creaciones. Finalmente, después de incontables eones, una vez más Dios procedió a poner orden en el caos y a llenar la tierra con vida, como se registra en los vers. 2-31.

Hace más de un siglo, varios teólogos protestantes se aferraron firmemente a este enfoque pensando que encontraban en él un medio de armonizar el relato mosaico de la creación con la idea que entonces divulgaban ciertos científicos: que la tierra había pasado por largas eras de cambios geológicos. Este concepto es popular entre ciertos fundamentalistas. Según él, las capas estratificadas de rocas que forman gran parte de la superficie de la tierra fueron depositadas durante el curso de los supuestos cataclismos, y se supone que los fósiles sepultados en ellas son las reliquias de la vida que existió en esta tierra antes de ese tiempo.

Otros hallan en esta teoría un argumento para sostener la idea de que cuando Dios realizó su obra creadora registrada en los vers. 2-31, dependió de materia preexistente. Así limitarían su poder disminuyendo, o aun negando, el hecho de que trajo la materia a la existencia y que “lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” – (Heb. 11: 3). Varios aspectos de esta teoría se han reflejado en diversas traducciones modernas de la Biblia.

El concepto de una “restauración” debe rechazarse de plano porque:

  1. Las palabras hebreas tóhu wabóhu – תּיהוּ בּיהוּ no dan la idea de algo dejado desolado, sino más bien describe un estado de la materia, desorganizada y sin vida. Por lo tanto, la interpretación dada a estas palabras es completamente injustificable.
  2. Las Escrituras enseñan claramente que la obra de la creación de Dios “estaban acabadas desde la fundación del mundo” – (Heb. 4: 3).
  3. Este punto de vista implica la blasfema doctrina de que diversas tentativas de creación de Dios, muy particularmente la del hombre, fueron imperfectas y sin éxito debido a la operación de fuerzas sobre las cuales él tenía sólo un dominio limitado.
  4. Seguido hasta su conclusión lógica, este punto de vista en realidad niega la inspiración y autoridad de las Escrituras en su conjunto, limitando al Creador
    al empleo de materia preexistente en la obra de la semana de la creación y sometiéndolo a las leyes de la naturaleza.
  5. La idea de sucesivas creaciones y catástrofes anteriores a los acontecimientos de la semana de la creación no tiene para apoyarse ni una pizca de evidencia válida, ya sea de parte de la ciencia o de la Palabra inspirada. Es pura especulación.
  6. Podría añadirse de paso que el origen y la evolución de este punto de vista están contaminados con las paganas especulaciones filosóficas de varias sectas heréticas y teñido con los conceptos racionalistas del naturalismo y la evolución.

Génesis 2:1-2 – Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. (2) Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo”

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En el séptimo día Dios no tenía necesidad de reposo porque estaba cansado. El descansó para mostrar que su trabajo en la creación estaba terminado, para dar una pauta para el hombre en cuanto a la estructura del tiempo (en semanas de siete días), y para dar un ejemplo de la bendición del descanso para el hombre en el séptimo día.

La semana de siete días es definitivamente arraigada en el hombre. A través de la historia a pesar de algunos, se ha tratado de cambiar la semana de siete días (se intento una semana de diez días durante la Revolución Francesa), pero esos intentos han quedado en nada. Estamos en un ciclo de siete días, porque Dios está en un ciclo de siete días.

Dios santificó el séptimo día, porque era un regalo para el hombre para su descanso y recuperación y sobre todo porque, del resto disponible, el sábado es una sombra a través de lo que representa Jesucristo y su obra.

El acto de santificación consistió en una declaración de que el día era santo,
o puesto aparte para propósitos santos. Así como después fue santificado el monte Sinaí – (Exo. 19: 23) o, temporariamente, investido con santidad como la residencia de Dios, y así como Aarón y sus hijos fueron santificados, o consagrados, para el oficio sacerdotal (Exo. 29: 44), y el año del jubileo fue santificado, o consagrado, para propósitos religiosos (Lev. 25: 10), así también aquí fue santificado el séptimo día y, como tal, fue proclamado como día festivo. Este acto de bendecir el séptimo día y declararlo santo se hizo en favor de la humanidad para cuyo beneficio fue instituido el sábado.

El día de reposo semanal con frecuencia ha sido considerado como una institución de la dispensación judaica, pero el Registro sagrado declara que fue instituido más de dos milenios antes de que naciera el primer israelita – (un descendiente de Jacob – Israel).

Además tenemos la palabra de Yeshua que declara: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre” – (Mar. 2: 27), lo que indica claramente que esta institución no sólo fue ordenada para los judíos sino también para toda la humanidad.

Dios nos ha construido lo que se necesita. Pero también se nos manda a trabajar seis días.

El que se pasa el tiempo holgazaneando durante los seis días, ante los ojos de Dios, es igualmente culpable como el que trabaja en el séptimo” (Clarke)

En nuestro mundo moderno las semanas de trabajo son de 4 o 5 días y un generoso tiempo de vacaciones, seguramente es más “tiempo de ocio” que se puede dar a la obra del Señor.

Según la primera parte del versículo dos, parece que Dios estuvo trabajando durante el séptimo día, completando su labor. Sin embargo en la segunda pare del mismo versículo y en el versículo tres, está escrito que cesó de toda su labor.

¿Entonces qué fue lo que hizo en el séptimo día para completar la obra de la creación?

Cesó de su labor. Así que, con el mismo cese, la obra fue completada.

» Nota:

“Se han hecho varios intentos para resolver la aparente dificultad entre el vers. 1 y el vers. 2: uno declara que la obra de Dios fue terminada en el sexto día y el otro en el séptimo día. La LXX y las versiones samaritano y siríaca han elegido el camino más fácil para resolver el problema, sustituyendo con la palabra “sexto” la palabra “séptimo” del texto hebreo donde se la usa por primera vez.

Algunos comentadores están de acuerdo con este cambio, pensando que la palabra “séptimo” del texto hebreo es un error de copista. Sin embargo, al proceder así infringen una de sus propias reglas básicas de crítica textual: que la más difícil de dos lecturas posibles es generalmente la original. “Acabó”, yekal.

Algunos eruditos, comenzando con Calvino, han traducido yekal como “había acabado”, lo que es gramaticalmente posible. Otra interpretación considera que la obra de la creación fue terminada tan sólo después de la institución del día de reposo. La terminación consistió pasivamente en la cesación de la obra creadora y positivamente en la bendición y santificación del día séptimo. La cesación, en sí misma, formó parte de la terminación de la obra”.

“”Así… fueron terminados…” – En forma homilética, el Midrash relaciona esta palabra con כליון, anhelo y con כלי, utensilio. El cielo y la tierra y el Mismísimo Dios anhelaban la llegada del Shabat, que le infundiría santidad al mundo – (Tzror HaMor). Y el universo fue creado para que sirviera de herramienta para el servicio de Dios, que es una tarea que se completó con la llegada del Shabat – (Sfat Emet)”

“”…Completó… se abstuvo…” –  Estas dos pala bras tienen connotaciones diferentes. La primera indica que Dios había finalizado la obra de la Creación, como de hecho lo fue, porque después de los primeros seis días no se creó nada nuevo. Sin embargo, la palabra “abstuvo” sugiere que la obra se interrumpió, se suspendió, pero no se completó. Esto le enseña al hombre que siempre hay más por hacer, pero que el hombre debe abstenerse de su obra creativa cuando llega el Shabat – (Gaón de Vilna)”.

“”Día séptimo: el Shabat” – El Shabat es presentado con la declaración de que se completó la obra del cielo y la tierra, y que están frente a nosotros en su estado final previsto de armoniosa perfección. Sólo entonces, Dios proclamó Su Shabat. Este pasaje, que es también el primer párrafo del Kidush de Shabat, proclama que Dios es el Creador, que trajo el universo a la existencia en seis días y que descansó el séptimo. La observancia de las leyes del Shabat por parte de Israel constituye un fiel testimonio de esta afirmación.

El Shabat es un día pleno de sentido. La Torá afirma que Dios lo santificó porque en él se abstuvo de toda Su obra (v. 3), lo cual implica que la esencia de este día es conmemorar el cese de trabajo, pero en la frase siguiente, sin ir más lejos, la Torá dice para hacer, implicando que la realización coincidió con el descanso.

No hay aquí ninguna contradicción. Dios descansó de la creación física, pero creó el universo espiritual que se manifiesta cada Shabat. El mundo del Shabat está mucho más allá de los seis días que le anteceden, pero ambos planos no están separados el uno del otro. El puente que une lo mundano y lo sagrado, los días de la semana y el Shabat, es el hombre. Adam y Javá fueron creados en último término, apenas antes de que comenzara el Shabat, porque solamente el hombre tiene la inteligencia y la sabiduría necesarias para llevar la santidad del Shabat al quehacer de la semana laboral. De todos los seres que existen en el universo, Él es el único capaz de crear santidad. Los ángeles son santos, pero también son estáticos. Ellos no pueden perfeccionarse ni tampoco me­jorar el mundo. El hombre es el único que puede hacer ambas cosas.

El Shabat es el sello de Dios y el hombre es quien debe estamparlo en el universo de Dios; por cierto, las actividades del hombre transforman al universo, a primera vista una amal­gama de materia aparentemente sin rumbo, convirtiéndolo en el espejo de la voluntad de Dios”.


Génesis 2:3 – “Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”

El séptimo día fue un día bendecido por Dios. Hay una bendición especial pronunciada sobre, y escondida dentro de, ese día.

Ningún otro día de la semana tiene una bendición específica. Ahora el Eterno bendijo un día, un lapso de tiempo de 24 horas. Pero no sólo bendijo el séptimo día, sino también lo santificó. La palabra hebrea que ha sido traducida como “santificar” es “kadash”, que significa “apartar”. Esta palabra tiene dos connotaciones principales, apartar de algo y apartar para algo.

Él tiene un propósito muy específico para ese día. Después de terminar toda la obra de la creación en seis días, preparó un día exclusivo por medio del cual él pudiera tener una relación especial con el hombre y obrar de una manera concreta dentro del hombre, Santificarlo.

El sábado demanda la abstención de todo trabajo físico común y la dedicación de la mente y del corazón a las cosas santas. Se advirtió a los israelitas que lo usaran para santas convocaciones – (Lev. 23: 3). Los Evangelios afirman que así fue usado por Cristo y los apóstoles – (Luc. 4: 16; Hech. 17: 2; 18: 4, etc.) y que deberían continuar observándolo los creyentes después de que Mashiaj completara su ministerio terrenal – (Mat. 24: 20).

El hecho de que el sábado continuará siendo celebrado en la tierra nueva como
un día de culto – (Isa. 66: 23) es una indicación clara de que Dios nunca tuvo el propósito de que su observancia se transfiriera a otro día. El sábado semanal es el monumento conmemorativo de la creación, que hace recordar al hombre, cada semana, el poder creador de Dios y cuánto le debe a un Creador y Sustentador misericordioso. Un rechazo del sábado, es un rechazo del Creador, y abre de par en par la puerta a toda suerte de teorías falsas.

“Es un testimonio perpetuo de su existencia [de Dios], y un recuerdo de su grandeza, su sabiduría y su amor. Si el sábado se hubiera santificado siempre, jamás habría podido haber ateos ni idólatras”.

“…Bendijo… y lo santificó…” – Dios bendijo al Shabat con un bien adicional respecto de los demás días, ya que en él la persona recibe físicamente una especial fuerza procreadora e intelectualmente una mayor capacidad para discernir y razonar. Y lo santificó en el sentido que no realizó en este día ninguna obra creativa, a diferencia de los demás días – (Ibn Ezra).

Dios bendeciría el Shabat en el futuro dando una doble porción de maná los viernes en su honor y lo santificaría al no enviar maná en el Shabat mismo – (Midrash). El sentido simple del versículo es que el Shabat es santificado por en­cima del curso normal de la actividad física de este mundo.

Por lo general, la gente debe trabajar para ganarse el susten­to, pero en el Shabat, el trabajo está prohibido y aun así el Shabat es un día lleno de bendición, con más comida y más goce que el resto de la semana – (Or HaJaim)”.

“…Para hacer… o … que había hecho en la creación…” – Esta palabra implica que hubo un pro­ ceso continuo de creación. Se les dio a los seres vivos del universo la capacidad de reproducirse, cada uno según su especie – (Radak)”.


Génesis 2:4-6 – “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que YHVH Dios hizo la tierra y los cielos, (5) y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque YHVH Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, (6) sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra”

Esto probablemente pone fin a la “genealogía” de los cielos y la tierra, una historia dada directamente por Dios a Moisés o Adán, que relata la historia de los siete días de la creación de Dios. Esto era algo en lo que ningún ser humano estuvo presente para testificar.

 Este es el primer uso del nombre del Eterno YHVH en la Torá.Sin título-1

Esta historia comienza antes de que hubo cualquier tipo de vegetación en la tierra en absoluto (de nuevo a Génesis 1:1), una época en que sólo había espacio y un mundo acuoso que conocemos como la tierra.

Cuando Dios creó la vegetación (en el tercer día de la creación, Génesis 1:11-13), el hombre que aún no había sido creado para el cuidado de la vegetación de la tierra y o hubo lluvia.

La gruesa capa de vapor de agua en la atmósfera exterior creada en el segundo día de la creación (Génesis 1:6-8) hecho sin ciclo de lluvia (tal como la conocemos), pero por el gran sistema de evaporación y condensación, dio como resultado un fuerte rocío o niebla.

La palabra “orígenes” [“generaciones” en hebreo], toledoth – תּוילְדָה, generalmente se usa con referencia a la historia de la familia de un hombre, es decir, al nacimiento de sus hijos – (cap. 5: 1; 6: 9; 11: 10, etc.). Esta es la única vez en que esta palabra se usa para algo que no son relaciones humanas, es decir “de los cielos y de la tierra“, frase que hace recordar los pasajes de los caps. 1:1 y 2: 1.

Un comentador sugiere que “orígenes” se refiere adecuadamente a “la historia o relato de su producción“.

The Jewish Encyclopedia dice con referencia a esta palabra:

“El proceso de creación de los cielos y la tierra es considerado en el cap. 2: 4 como una historia genealógica” – (art.”Generation”). “Cada día se llama un origen [generación], porque Dios originó o produjo en él una parte de su obra”.

“…Cuando fueron creados…” – Así termina el relato de la creación que comenzó con Gén. 1: 1. Estas palabras se han interpretado de varias formas. Son una traducción de behibare’am, que no debiera traducirse “después de que fueron creados“, como se ha hecho a veces. Puesto que literalmente su significado es “en su creación“, toda la cláusula “estos son los orígenes“, etc. tiene su mejor traducción así: “Esta es la historia del origen de los cielos y la tierra cuando fueron creados”.

“…Un vapor…” – La palabra hebrea traducida “vapor“, ‘ed, es de un significado algo dudoso porque, fuera de este texto, aparece sólo en Job 36: 27. Algunos eruditos la
han comparado con la palabra asiria edú, “inundación”, y han aplicado este significado a los dos pasajes bíblicos donde aparece. Pero la palabra “inundación” no cuadra con el contexto de ninguno de estos pasajes, al paso que la palabra “neblina” o “vapor” encuadra bien en ambos casos. En traducciones antiguas solía usarse la palabra “manantial“, lo que revela que no se la entendía bien.

La imposibilidad de que un manantial pudiera haber regado la tierra, claramente muestra que “manantial” no puede ser la traducción correcta de ‘ed. “Neblina” parece ser la mejor traducciín y en este caso podemos pensar en “neblina” como un sinónimo de “rocío“.

El hecho de que la gente del tiempo de Noé se mofara de la idea de que la lluvia del cielo pudiera traer destrucción sobre la tierra en un diluvio, y que Noé fuera alabado por creer “cosas que aún no se veían” – (Heb. 11: 7), indica que la lluvia era desconocida para los antediluvianos. Sólo Noé, con los ojos de la fe, pudo imaginar agua que cayera del cielo y ahogara a todo ser viviente que no buscara refugio en el arca que él construyó. El hecho de que el arco iris fuera instituido después del diluvio – (Gén. 9: 13-16), y no parece haber existido antes, da mayor firmeza a la observación de que la lluvia había sido desconocida antes de ese acontecimiento.

“”…Cuando fueron creados…” – Las letras de esta pa­labra pueden reordenarse de modo tal que formen la palabra ornaba, lo cual significa que Dios creó el mundo por [amor a] Abraham – (Midrash), ya que él fue el arquetipo de la bene­volencia, que es uno de los pilares del mundo – (Zohar). Esto también sugiere que Abraham fue quien llevó a buen térmi­no el propósito de Dios en el universo, puesto que, antes de que él llegara a escena, la humanidad nunca logró cumplir con su misión. Es por eso que Abraham se ganó el derecho de ser el progenitor de Israel, la nación que Dios eligió para que recibiera la Torá – (Zohar).

“…Hashem – YHVH – Dios…” – Esta es la primera mención en la Torá del Nombre hebreo de cuatro letras, יהוה, que define a Dios en Su Atributo de Compasión. Al principio, Dios creó el mundo exclusivamente con el Atributo de Justicia – [Elohim], debido a que el estado ideal es que el hombre sea juzgado de acuerdo con sus actos, sin necesidad de compasión especial; pero Dios sabía que el hombre no podría sobrevivir sin com­pasión y tolerancia. Por eso agregó el Nombre que describe Su Atributo de Compasión para enseñarnos que atenuaría la justicia con compasión – (Rashi sobre 1:1). El Nombre יהוה también denota la eternidad de Dios, porque sus letras son las mismas de las palabras היה הוה ויוה, (Él) fue, es y será.

En palabras del cuarto principio de fe de Rambam, Dios “es el primero y el último”. Todo lo que existe en el mundo debe tener un momento en el que fue creado, pero Dios es Infinito. El trasciende el tiempo. En reconocimiento a este concepto, el Tetragrámaton suele traducirse como “el Eterno”. Este es también el Nombre de Dios más apropiado. En señal de res­peto a su intensa santidad, no se lo pronuncia como se lo lee. En la plegaria o cuando recitamos un versículo completo de la Torá, se lo pronuncia Adonai. Si no, se lo pronuncia HASHEM, o el Nombre”.

En el contexto antedicho, es posible que la letra ה de esta palabra se escriba pequeña para simbolizar que al nombre ori­ginal de Abraham -Abram- se le agregó una ה  – (Rabí Avi Gold)”.

“”…Pues Hashem Dios no había hecho…” – Él no había hecho sobre la tierra. Él no había enviado lluvia debido a que no había quien trabajara el suelo ni quien reconociera la utilidad de la lluvia. Pero cuando fue creado Adam, él re­conoció la importancia de la lluvia para el mundo. El rezó y llovió, haciendo que brotaran los árboles y la vegetación – (Rashi). Tal como se mencionó más arriba, la vida vegetal ya había sido creada y estaba esperando justo debajo de la superficie a que Adam orara – (ver 1:12). Esto demuestra un principio básico de fe: Dios le provee al hombre todo lo que necesita, pero del hombre depende rezar y cumplir con sus deberes espirituales. Como afirman los Sabios con respecto a las Matriarcas -Sara, Rivká, Rajel y Leá-, quienes por na­turaleza eran incapaces de tener hijos. Dios las trató de ese modo porque sabía que ellas y sus maridos rezarían para tenerlos y Dios anhela las plegarias de los justos”.

“…El hombre y la Creación toman forma… ” – En el capítulo 1, se describió la Creación en forma muy breve y superfi­cial debido a que, como se señaló anteriormente, la Torá no tenía la intención de que el hombre comprendiera todo el proceso -lo cual es algo que está más allá de la capacidad humana-, sino que supiera que Dios es el Creador.

Ahora la Torá retoma el análisis de la narrativa enfocándose en los eventos que condujeron al surgimiento del hombre – (Bejor Shor; Akedat Itzjak). Y ya que nos conduce al incidente del Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento, la historia co­mienza describiendo los orígenes de la vida vegetal – (Radak)”.


Génesis 2:7 – “Entonces YHVH Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”

La ciencia confirma que el hombre está compuesto de materiales derivados del suelo, los elementos de la tierra. La descomposición del cuerpo humano después de la muerte, da testimonio del mismo hecho.

Los principales elementos que constituyen el cuerpo humano son oxígeno, carbono, hidrógeno y nitrógeno. Existen muchos otros en proporciones menores. Cuán cierto es que el hombre fue hecho “del polvo de la tierra” y también que volverá “a la tierra” de donde fue tomado – (Ecl. 12: 7).

Rashi comenta que Dios juntó el polvo para formar al hombre de toda la tierra en sus cuatro extremos, para que en cualquier sitio que el hombre muriera, alli fuera absorbido para su propia sepultura.

Según otra explicación, Dios tomó polvo del sitio acerca del cual se declara “Un altar de tierra harás para Mi“. Es como si Dios hubiera dicho :

Ojalá que el hombre obtenga expiación a través del polvo de esta tierra y pueda subsistir    

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Se dice además que como el versiculo precedente dice que Dios hizo un vapor que subiese para regar “toda la superficie de la tierra“, y ese vapor tenia como objetivo regar la tierra para formar al hombre, entonces, de alli es que se infiere que el polvo del cual fue formado procedia de los cuatro puntos de la tierra, segun el Midrah Najalat Yaacob.    

De la misma manera, Gur Aryé sostiene que si el ser humano no hubiese sido creado con polvo de toda la tierra, no hubiese sido posible que al ser sepultado su cuerpo fuese absorbido totalmente por el lugar de su sepultura y se transformase en parte integral de la tierra. a diferencia de los animales, que mueren sin que sean sepultados [excepto aquellos de fino abolengo que gozan hoy en dia hasta de lujosos cementerios dentro de las ciudades].

Para el ser humano la sepultura simbolicamente representa que la tierra lo “guarda en su seno para que después resucite.    

Asimismo, en Exodo 20:21, al que se hace referencia arriba, quiere decir que tomó la tierra del sitio donde posteriormente sería asentado Su Santuario, de donde se ofrecerían las ofrendas de expiación. sin embargo, esta explicación, como lo asegura el Masquil leDavid, resulta difícil, porque el “altar de tierra” se refiere al Altar de cobre del Tabernáculo, es cual es llamado así porque su hueco era rellenado con tierra, no porque estuviera asentado en un lugar especifico.

La palabra “formar“, yatsar – יָצַר, implica el acto de moldear y dar una forma correspondiente en diseño y apariencia con el plan divino. Se usa esta palabra al describir la actividad del alfarero – (Isa. 49: 5, etc.), del orfebre que confecciona ídolos – (Isa. 44: 10; Hab. 2: 18) y de Dios que forma varias cosas, la luz entre otras – (Isa. 45: 7), el ojo humano – (Sal. 94: 9), el corazón – (Sal. 33: 15) y las estaciones – (Sal. 74: 17).

“…y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente…” –  Con este aliento divino “neshama” – נְשָׁמָה – el hombre se convirtió en un ser vivo, al igual que otras formas de vida animal (el término nefesh chay se utiliza en Génesis 1:21 y aquí). Sin embargo, sólo el hombre es un ser vivo creado a imagen de Dios (Génesis 1:26-27).

También los animales domésticos y las fieras salvajes fueron llamados nefesh hayá”, “alma viviente”. No obstante, aqui se menciona esta expresión especificamente con respecto al hombre porque el alma del ser humano es mas vital que todas las demás, puesto que se le habia añadido conciencia y habla.

Cuando a la forma inerte del hombre se le comunicó este divino “aliento” de vida, neshamah, el hombre se convirtió en un “ser” viviente, néfesh. La palabra néfesh tiene una diversidad de significados:

  1. Aliento – (Job 41: 21).
  2. Vida – (1 Rey. 17: 21; 2 Sam. 18: 13, etc.).
  3. Corazón, como sede de los sentimientos – (Gén. 34: 3; Cant. 1: 7; etc.).
  4. Ser viviente (o persona) (Gén. 12: 5; 36: 6; Lev. 4: 2, etc.).
  5. Para hacer resaltar un pronombre personal – (Sal. 3: 2; 1 Sam. 18: 1; etc).

Nótese que la néfesh es hecha por Dios – (Jer. 38: 16) y puede morir – (Juec. 16: 30), ser muerta – (Núm. 31: 19), ser devorada – (metafóricamente) – (Eze. 22: 25), ser redimida – (Sal. 34: 22) y ser convertida – (Sal. 19: 7). Ninguno de estos casos se aplica al espíritu, ruaj, lo que indica claramente la gran diferencia entre los dos términos.

Por lo expuesto se ve que la traducción “alma” dada a néfesh en la versión Reina-Valera, antes de su revisión de 1960, no es apropiada si se quiere referir a la expresión comúnmente usada “alma inmortal“. Aunque sea popular, este concepto es completamente ajeno a la Biblia.

Cuando “alma” se considera como un sinónimo de “ser“, tenemos el significado de néfesh en este texto.

El Targum enfatiza bien esta diferencia al traducir este término con respecto a los animales por nafsha hayta“, ser vivo, mientras que aqui traduce por “ruaj memalela“, espiritu que habla.

La palabra de aliento en hebreo es ruach – la palabra imita el sonido del aliento – es la misma palabra para Espíritu, como es el caso tanto en el antiguo griego (pneuma) y en Latin (espíritus). Dios creó al hombre, poniendo Su aliento, Su Espíritu, dentro de él.

La implicación, se puede ver fácilmente por cualquier lector hebreo, [es] que el hombre fue creado especialmente por la respiración de Dios algo de Su propio aliento en él”

La versión Reina Valera dice: fue el hombre un alma viviente. Esto hace que algunos se pregunten si el hombre es un alma o si el hombre tiene un alma. Este pasaje parece indicar que el hombre es un alma, mientras que pasajes como 1 Tesalonicenses 5:23 y Hebreos 4:12, parecen indicar que el hombre tiene un alma. Parece que la Escritura habla en ambos sentidos y se utiliza la expresión de diferentes maneras y en diferentes contextos.

“v.7 “…Y le insufló en sus fosas nasales el alma de vida…” – Vemos entonces que Dios hizo al hombre con materia inferior [terrenal] y con materia superior [celestial]: su cuerpo fue hecho a partir de polvo y su alma con el espííritu – (Rashi). En las palabras del Zohar. “el que sopla, sopla desde su interior”, indicando que el alma del hombre es par­te de la esencia de Dios, por así decirlo. Esta alma fue la que hizo del hombre un ser vivo, que Onkelos define como un espíritu hablante.

Por lo tanto, la vida que es característica solamente del hombre y que sólo Dios podía “insuflarle” es el alma racional que incluye el poder del habla. Esto es lo que eleva al ser humano por encima del animal: la capaci­dad, y por lo tanto la responsabilidad, de usar su inteligencia en el servicio de Dios”.

“Estos versículos describen los pasos preliminares de la creación de Adam: Dios hizo que el abismo se elevara, for­mando nubes bajas henchidas de agua para humedecer el polvo del cual fue creado Adam. Es algo parecido a lo que ocurre con la persona que amasa, que antes que nada vierte un poco de agua en la mezcla y recién entonces empieza a amasar. Lo mismo en este caso: primero regó toda la superficie del suelo y reciéén entonces formó al hombre del mismo – (Rashi)”.


Génesis 2:8-14 – “Y YHVH Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. (9) Y YHVH Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. (10) Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. (11) El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; (12) y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. (13) El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus. (14) Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates”

El Edén era un jardín específicamente plantado por Dios mismo, era un lugar hecho por Dios para ser la morada perfecta de Adán (y más tarde, la de Eva).

  • Al Oriente: Este término quiere decir que Dios plantó el Jardín al oriente del Eden. -esto, en oposición a la interpretación del Targum, el cual lo traduce por “desde antes“, queriendo decir que el Jardín había sido creado antes que el hombre. La raíz “kdm” (kaf, dalet y mem) puede significar tanto “antes” “kodem“, como oriente “kedem”
  • Pishon- Este rio es el Nilo, el rio principal de Egipto; y debido a que sus aguas se incrementan y suben  y riegan la tierra es llamado “Pishon“, termino relacionado en significado con el del versiculo: “Y sus jinetes se desplegaronupashu“. Según otra explicacion es llamado “pishon” porque hace crecer el lino “pishtan“, como se declara con respecto a los egipcios: Los que urden lino…se avergonzaran” (Isaias 19:9).
  • “Gihón” -Guijon- Es llamado “Guijon” porque fluía atronadoramente y su estruendo era muy grande. Es un termino relacionado con el versiculo: “Si un toro cornea “Yinah“, pues cuando el toro cornea tambien brama.
  • “Hidekel” -Jidekel- Es llamado Jidekel porque sus aguas son punzantes “hadyn” y ligeras “kilyn“. En español recibe el nombre de Tigris.
  • Perat” -Perat– Es llamado Perat porque sus aguas fructifican “parin“, se multiplican y proporcionan salud al hombre. En español se le conoce como Eufrates palabra que se deriva originalmente del hebreo: Perat.

“…También el árbol de vida…” – El orden en que aparecen estas palabras, como si se tratara de una idea tardía, nos parece extraño en el contexto de un idioma moderno. Esto ha inducido a algunos eruditos a sostener que la última mitad del vers. 9 es o una adición posterior o una corrupción del original. Pero esta disposición, que parece extraña al traducirse al castellano, es común en hebreo. No proporciona la menor excusa para dudar de la pureza del texto tal como lo tenemos. Por ejemplo, el pasaje del cap. 12: 17 dice literalmente: “El Señor plagó a Faraón con grandes plagas y a su casa”. Otros ejemplos de esta misma construcción de las sentencias, aunque no son tan reconocibles en las versiones castellanas, se pueden encontrar en Gén. 28: 14; Núm. 13: 23; Deut. 7: 14.

Al comer del árbol de la vida, Adán y Eva iban a tener la oportunidad de expresar su fe en Dios como el sustentador de la vida, así como al guardar el sábado demostraban fe en su Creador y lealtad a Él. Con ese propósito, Dios había dotado al árbol con una virtud sobrenatural. Su fruto era un antídoto para la muerte y sus hojas servían para el sostén de la vida y la inmortalidad. Los hombres continuarían viviendo mientras pudieran comer de él.

Uno de los árboles fue llamado el árbol de “vida”, literalmente “la vida“, hajayyim. El hecho de que esta palabra sea plural en su forma, se explica reconociéndola como un plural de abstracción; el artículo definido indica que este árbol tenía algo que hacer con “la” vida como tal. Es decir, que se obtendría o preservaría la vida al consumir su fruto.

Sin embargo, los otros árboles del huerto, siendo buenos “para comer” también estaban destinados a sustentar la vida. Si un árbol se distingue de los otros por el extraordinario nombre de “árbol de vida“, sus frutos deben haber tenido el propósito de mantener la vida de una manera diferente de los otros árboles y con un valor resaltante.

La declaración de que comer del fruto de este árbol haría que el hombre viviera “para siempre” – (cap. 3: 22) muestra que su valor difería enteramente del de los muchos otros árboles útiles del huerto.

El nombre del segundo árbol es “el árbol de la ciencia del bien y del mal”. El artículo “la” antes de la palabra “ciencia” significa que el árbol no podía proporcionar cualquier clase de conocimiento, sino sólo un cierto y triste conocimiento del “mal” en contraste con el “bien“.

Los nombres de estos árboles son importantes. En ambos casos, la palabra “árbol” se relaciona con términos abstractos: vida y ciencia. Esto no es una razón para declarar que estos dos árboles no existieron, sino que les atribuye más bien derivaciones espirituales.

Aunque el “arca del pacto” era una pieza real del mobiliario del templo, de todos modos recibía un nombre que tenía importancia religiosa. La sangre del pacto derramada por el Salvador en favor de nosotros también fue una sustancia muy real. De modo que los dos árboles deben ser considerados como árboles verdaderos con propósitos importantes que cumplir; esos propósitos físicos y morales estaban indicados claramente por sus nombres.

“v.9 “…Y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal…” – Hefesh HaJaim explica el efecto de comer el fruto del árbol, que Dios habría de prohibir – (v. 17). Al principio cuando Adam y Javá fueron creados, su impulso natural era hacer el bien. Si bien sabían en forma abstracta que existía el concepto de “pecado”, no era algo que ellos desearan. Al comer del árbol, que representaba una mezcla de bien y mal-de allí su nombre: el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal- trajeron el mal dentro de sí mismos y lo hicieron parte de su propia naturaleza. Ciña vez que comieron del árbol, cambiaron la naturaleza del hombre. A partir de ese mo­mento, el hombre nació con bajos impulsos, como la avaricia, el egoísmo y un desenfrenado deseo por todo aquello que saciara su creciente apetito. A través del estudio, del pensamiento y de la autodisciplina, el hombre debe refrenar esa naturaleza y esos deseos e inculcarse la inclinación de hacer el bien y sentir rechazo por todo lo malo.

Sforno explica el nombre del árbol en forma diferente. Según este, el nombre hace referencia a la perniciosa capacidad que tiene el hombre de elegir lo que es superficialmente dulce [bien] aunque le resulte dañino, y de rechazar lo que es super­ ficialmente amargo [malo] pero verdaderamente beneficioso”.

“v.12 – “בְּדילַח – Bedólaj. Es una gema que se identifica con el cristal – (Rashi sobre Bamidbar 11:7) o la perla (Rabí Saadia Gaón y citado por el Ibn Ezra)”.

“Dios formó a Adam fuera del jar­dín para que viera el mundo de espinos y cardos; recién entonces Dios lo condujo al jardín para que viera sus alter­nativas antes de que se le diera el primer precepto – (Jizkuni).

Primero la Torá describe el Jardín, que fue creado especial­mente para el hombre; después, en el versículo 15, retoma el relato de Adam y Javá – (Or HaJaím)”.


Génesis 2:15-17 – “Tomó, pues, YHVH Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. (16) Y mandó YHVH Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; (17) mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”

Dios puso a Adán en el paraíso más espectacular que mundo ha visto, pero Dios puso a Adán para hacer trabajo (para que lo labrara y lo cuidara). El trabajo es algo bueno para el hombre y fue parte de la existencia perfecta de Adán antes de la caída.

“El estado ideal del hombre libre de pecado no es la indolencia, sin responsabilidad. Trabajo y deber pertenecen al estado perfecto”

  •  Dos arboles:

LOS DOS ARBOLES DEL GAN EDEN-ARBOL DE VIDA TORÁ

En el centro del Jardín había dos árboles:

  1. El Árbol de la Vida.
  2. El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Éstos eran plantas físicas, pero también representan dos conceptos espirituales.

Veamos lo que éstos simbolizan:

1. Árbol de la Vida:

En Proverbios está escrito lo que representa este “Árbol de Vida” (heb. etz chayim):

Proverbios 3:1,18 – “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos. … Ella es el árbol de vida a los que de ella echan mano, y bienaventurados son los que la retienen”

El Árbol de la Vida era la Torá. Es la fuente de sabiduría, que nos revela lo que está bien o mal es decir las instrucciones que Dios quiere para nosotros según el orden de Dios.

Se hace referencia al “Árbol de Vida” en el principio de la Biblia (Gen. 2:9), en medio (Prov. 3:18), y también al final.  arbol vida tora

Apocalipsis 22:1-2 – “Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero,  (2)  en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce clases de  fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones”

Este Árbol de Vida volverá a estar entre nosotros, en la Nueva Jerusalén.  Sus hojas son la sanidad para las naciones. Ya no habrá más corrupción ni injusticia, porque los hombres vivirán como Dios manda, siguiendo el orden establecido desde el principio y cumpliendo el propósito por el cual fueron creados.

Apocalipsis 22:3-5 – “Y ya no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará allí, y sus siervos le servirán.  (4)  Ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.  (5)  Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos”

¿Quiénes tendrán derecho a comer del árbol de la Vida?

Apocalipsis. 22:14 – “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas en la ciudad”

Si el Árbol de Vida es la Torá, el orden establecido por Dios, entonces ¿qué representa el otro árbol?

2. Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal:

Este árbol representa la voluntad del hombre a decidir que es “bueno” y qué es “malo” para él, no basado en la Palabra de Dios, sino en su propia opinión.

La palabra que se traduce como “Conocimiento”, en hebreo es Daat.

El conocimiento no sólo es a nivel intelectual, sino también vivencial, a través de las experiencias.  Al principio, Adán y Eva no sabían lo que era el mal.  No lo comprendían a un nivel intelectual, pero decidieron experimentarlo, a pesar que Dios les advirtió que no lo hicieran.

¿Cuál era la consecuencia de probar del fruto prohibido?

La consecuencia era la muerte.  Dios se los había dicho.  Si ellos lo sabían, entonces, ¿por treeoflife5jqué arriesgaron su vida? Porque la realidad es que le creyeron a la serpiente y a sus propios deseos, en lugar de creerle a Dios.  Ellos “consideraron” que el fruto era bueno, y lo tomaron.

¿No es esto mismo lo que hace el ser humano día a día, cuando hace a un lado las ordenanzas de Dios porque las considera “anticuadas”, o tal vez “irracionales” a sus ojos?

Muchos confían más en su propia razón, o siguen los latidos de su corazón, en lugar de creer en lo que Dios ha dicho en Su Palabra.

Cada día tenemos la opción de tomar del fruto del árbol del conocimiento o el de la vida.

Puesto que no ha sido revelado, es inútil especular con la clase de fruto que daba. La misma presencia de este árbol en el huerto indicaba que el hombre era un ser moral libre. No se forzaba el servicio del hombre; podía obedecer o desobedecer. El era quien debía decidir.

El fruto en sí mismo era inofensivo – (Ed. 22). Pero la orden explícita de Dios de abstenerse de comerlo, colocaba aparte ese árbol como el objeto de la prueba de la lealtad y obediencia del hombre. Como ser moral, el hombre tenía la ley de Dios escrita en su conciencia. Pero se estableció una prohibición para aclarar los principios de esa ley al aplicarla a una situación específica, haciéndola así una prueba justa de la lealtad del hombre a su Hacedor.

Dios era el verdadero dueño de todas las cosas -aun de las que estaban confiadas a Adán- y esto daba a Dios el derecho de reservarse cualquier parte de la creación para sí mismo.

No hubiera sido irrazonable que se reservara una gran porción de esta tierra y que hubiera permitido que Adán sólo usara una pequeña parte de ella. Pero no era así: el hombre podía usar libremente de todo lo que estaba en el huerto, excepto un árbol.

Evidentemente, el abstenerse de comer del fruto de ese árbol no tenía otro propósito sino el de mostrar claramente su lealtad a Dios como ya hemos dicho.

∇ – “v.17 – “…Pues el día que comas de él…” – Ese día, los malos impulsos de la envidia, la lujuria y el honor se despertarán dentro de ti, impidiéndote que alcances el obje­tivo de la espiritualidad plena mientras estés en este mundo. Y, en consecuencia, la vida eterna será para ti una carga intolerable – (Malbim)”.

“v17b – “…Ciertamente morirás…” – Dado que Adam alcanzó la edad de novecientos treinta años, es evidente que no iba a morir apenas comiera el fruto. Más bien, quedaría sus­ ceptible a la muerte, mientras que si no hubiera pecado, su santidad lo habría mantenido con vida por siempre”.

“El hombre en el Jardín – Adam fue colocado en el Jardín del Edén para que lo trabajara y lo custodiara – (v. 15). El Midrash interpreta esto en forma alegórica, ya que la Torá mencionó anteriormente que los árboles del jardín crecieron por propia iniciativa y que el río proveyó la irrigación nece­saria (con lo cual no hubo necesidad de trabajarlo para que germinara). Más bien, Adam debía trabajar el jardín estudian­do Torá y cumpliendo los preceptos positivos y debía custo­diarlo absteniéndose de realizar actividades prohibidas – (Rirkei De Rabi Eliézer). Esto significa que la tarea del hombre en este mundo es servir a Dios. Si lo hace, entonces se satisfarán sus necesidades materiales, como ocurrió con Adam en el Edén, pues no es más que una mera ilusión pensar que el esfuerzo físico es lo único que nos permite alcanzar el éxito”.


Génesis 2:18-20 – Y dijo YHVH Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. (19) YHVH Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. (20) Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él”

“…Y dijo YHVH Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él…” – Esto lo dijo en el contexto de la tarea que Dios le dio a Adán para nombrar a los animales. Todos tenían compañía, pero no Adán. Dios no se había equivocado, porque había hecho a Adán perfecto. Sin embargo, no era bueno que estuviera solo.

Hay un paralelo de esta historia con la relación entre Dios y el hombre. Dios es perfecto, y no necesita de nadie. Aun así, creó al ser humano para hacerle compañía, y nos creó a su imagen y semejanza. La historia completa de la Biblia apunta a ese día en que el hombre y Dios se unirán, cuando vengan las Bodas del Cordero y descienda la Nueva Jerusalén. Seremos uno con Él.

158


  • Ayuda idónea:

Para describir la actividad creadora de Dios, se emplea en el cap. 1 los verbos “crear” – (1: 27), “hacer” (1: 26), y “formar” (cap. 2: 7). Ahora añade a esos términos, más o menos sinónimos, el verbo “construir“. Cada uno de ellos tiene su matiz propio de significado.

La costilla de Adán formó el material básico del cual fue “construida” su compañera. La mujer fue formada para tener una unidad inseparable y compañerismo de toda la vida con el hombre, y la forma en que fue creada sirvió para establecer el verdadero fundamento del estatuto moral del matrimonio.

Ella “debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él”. El matrimonio es un símbolo de la relación de amor y vida que existe entre el Señor y su esposa – (Efe. 5: 32). Dios había dicho que “no era bueno que el hombre esté solo”.

De inmediato Él presentó la solución: “le haré ayuda idónea”.

¿Qué es “ayuda idónea”? Tal vez podríamos pensar que es alguien que ayude y colabore a alcanzar nuestras metas. En cierta forma sí, pero no necesariamente como lo imaginamos.

La palabra en hebreo es: “Ezer Neged

Ezer (Strong # 5828) significa: socorro, ayuda.

Ezer” se derivada de la palabra hebrea “azar” (# 5826). “Azar” significa ayudar, asistir, cubrir, proteger, ayuda que es usualmente usada en relación de Dios como ayudador de su pueblo. Veamos; “Dios está en medio de ella; no será movida. Dios ayudará (azar) al clarear la mañana” (Salmo 46:5). Descubramos como Dios se ha manifestado a través de la mujer la “ezer neged” de su Reino haciendo una comparación con los nombres de Dios y Sus atributos (Efesios 2:10; 2 Cor. 3:6, 4-5).

Neged significa: contraparte, enfrente, en contra o delante de.

Las dos palabras parecerían opuestas, pero juntas forman un concepto de “diseño divino”. La “ayuda idónea” no es aquella que hace todo lo que el varón quiere, sino quien le ayuda a ser quien debe ser. Si él esta en el camino derecho, se para a su lado, pero si se desvía, se para enfrente, en contra, como una cuña, para enderezarle.

La Mujer que revela a Mashiaj – (Gal 1:11-16, Juan 1:17, Gal 2:6-23, 2 Cor 3:3).

Un articulo interesante de la mujer en la Escritura, Dios a través de su nombre divino  YHVH comparte con la mujer de Su Reino revelación, y a través de la revelación el acto de ser instrumento de redención.

  • La Mujer que ministra en el nombre de Cristo el Adonai, esa es la ministro de Cristo que va en nombre de su Adonai.
  • La Mujer envida a representar su bandera. Nissi, la embajadora, la mujer del pozo, la mujer que representa al reino. La embajadora representa su bandera, establece bandera en un territorio. Representa a su familia en Cristo, comunidad, país, nación santa.
  • La Mujer que intercede. M’kaddesh, la que santifica/sacerdotisa, la que intercede por su pueblo. Ministerio profético de la mujer que intercede por su esposo, familia, comunidad, país, naciones.
  • La Mujer que pastorea. Rohi, la pastora, la mujer que pastorea el pueblo de Dios. Te hacé descansar, conforta tu alma te guía por sendas de justicia. La mujer que cuida, alimenta, ensena y sana a su hogar, comunidad, país, naciones.
  • La Mujer que gobierna. Tsidkenue la juez, la Débora, la mujer que gobierna en el pueblo de Dios, establece la paz, gobierna y dirige en los propósitos de Dios. La mujer que es parte de ejercer gobierno en su vida, comunidad, país, naciones.
  • La Mujer sabia que Edifica su hogar. Shammah, la mujer que edifica manifiesta a Cristo, La esposa que edifica su hogar. La mujer que establece fundamento, construye y levanta piedras vivas.
  • La Mujer que lleva las buenas nuevas de paz. Shalom, la que brinda la paz, la que predica la buenas nuevas del evangelio de la paz. La que lleva el mensaje de salvación, perdón, reconciliación, restauración a su familia, comunidad, país, naciones.
  • La Mujer que trae la provisión. Jireh, la mujer que provee, la mujer empresaria como Lidia. La mujer trabajadora como Marta. La mujer que colabora en la obra. La mujer que provee en su hogar, familia, comunidad, país, naciones.
  • La Mujer que aconseja a otros. Rophe, la mujer que es instrumento de sanidad/consejera, es la mujer llena del Espíritu Santo te dirige a toda verdad de Dios y entendimiento de sus propósitos es la profeta de Dios. Es la consejera de Dios, es la que brinda sanidades en el nombre de Cristo Jesús a su familia, comunidad, país, naciones.
  • La Mujer que es madre. Saddai, la mujer que amamanta, la naturaleza femenina de ElFB_IMG_14571558540804937Shaddai se manifiesta en el cuerpo de la mujer como la que amamanta. El Shaddai muestra la maternidad de Dios, su amor, gracia y misericordia que se manifiesta a través de las debilidades de otros. Este es el don de la mujer que ama a los débiles, caídos, pobres de espíritu, humildes de corazón. La mujer que cubre, que adopta, pare hijos espirituales. La mujer que alimenta y guarda a sus hijos, comunidad, país, nación.
  • El Cuerpo de Cristo, La mujer en lo natural es el símbolo del cuerpo de Cristo. La mujer que da honor a Dios en su cuerpo físico, familia, comunidad, país, nación.
  • La Esposa de Mashiaj, La Asamblea símbolo de la esposa el cuerpo de Mashiaj. La mujer que honra a Dios siendo parte del cuerpo de Mashiaj, en su congregación.

Definitivamente la Mujer, la Ezer Neged de Dios una Ayuda Indispensable para todos, es todo sobre un pacto o matrimonio.

Hay una hermosa tradición judía que dice así:

Dios hizo a la mujer, no del pie del hombre para estar debajo de él, ni de su cabeza para ser mas que él, pero ella fue tomada debajo del brazo para que pudiera protegerla y del lado de su corazón para que él pudiera amarla

“…Una compañera para el hombre…” – Este pasaje no des­cribe una nueva creación, sino que simplemente desarrolla la formación de las criaturas mencionadas en 1:25. Dios sabía que Adam necesitaba una compañera, cuyo propósito no sería el de la reproducción, pues Adam había sido creado también con esa función.

Más bien, Dios quería que Adam tuviera el compañerismo, el apoyo y el desafío que existen en los buenos matrimonios y quería que los hijos que le nacieran a Adam y a su futura pareja fueran criados por un padre y una madre. Las necesidades que uno tiene de ambos en la vida son demasiado obvias como para entrar detalles. Pero antes de crear la compañera de Adam, Dios le trajo todas las criaturas para que viera por sí mismo que ninguna de ellas estaba adaptada a él y de ese modo él mismo pediría una compañera. Entonces, él valoraría su pareja recién formada y no la menospreciaría.

Adam la llamó Ishá [Mujer], porque fue tomada del Ish, [Hombre] (v. 23); sin embargo, lo que no se explica es por qué el hombre es llamado Ish. Ese nombre proviene de la palabra esh-fuego אש = איש, dado que el hombre es único e inigualable entre todos los seres vivos en las característi­cas simbolizadas por el fuego: brío y entusiasmo, deseo e iniciativa. Estas características son las que le permiten al hombre alcanzar el dominio, lograr la sabiduría y desarrollar cultura. Pero ese mismo fuego puede causar la destrucción en masa que ha empañado a la humanidad casi desde el comienzo de la historia. Si se lo controla y se lo dirige, ese fuego puede crear reinos espirituales que sobrepasan inclu­so a los ángeles.

La presencia de la Divinidad en los seres humanos está expresada en las letras que se agregan a sus nombres: una י en el nombre איש y una ה en el nombre אשה. Estas dos letras conforman el Nombre Divino יה, porque Dios tiene que estar presente en la unión de marido y mujer. Si ellos Le permiten entrar, entonces su unión es Divina, de lo contrario, las letras agregadas que forman el nombre de Dios se retiran de dicha unión y ambos se quedan con אש, con un fuego destructivo, que no sólo dañará la propia relación, sino que además pue­de encender una conflagración que causará daño a todos los que los rodean”.

“v.18 – “…Una ayudante frente a él…” – (literalmente, una ayudante en su contra). Si el hombre es digno, entonces la mujer va a ser una ayudante, pero si es indigno, entonces ella estará en su contra (levamot 63a; Rashi). Muchos han señalado que el matrimonio ideal no es necesariamente aquel en que ambas partes están totalmente de acuerdo en todos los temas. A menudo, la mujer tiene la responsabili­dad de oponerse a su marido y evitar que actúe en forma precipitada, o ayudarlo a que llegue a un equilibrio. ¿De qué modo? Cuestionando, criticando y debatiendo. Por lo tanto, este versículo significa, literalmente, que hay momentos en los que la mujer lo ayuda mejor al oponérsele – (ver 21:10-12)”.

“v.20 – “…Nombres…” – Desde el punto de vista de la Torá, el nombre no es simplemente una convención, sino que re­fleja la naturaleza misma de cada ser y su papel en el gran esquema del universo. Así, vemos una y otra vez en la Torá que los nombres de las personas tuvieron una profunda sig­nificancia en sus vidas, pues expresaban su misión. Adam tenía el poder de reconocer la esencia de cada animal y de nombrarlo en consecuencia – (Radak). Al poseer esta com­prensión de cada ser vivo, se dio cuenta de que ninguno de ellos le correspondía a él, a su esencia, ni en términos sociales ni en términos intelectuales”.


Génesis 2:21-23 – “Entonces el SEÑOR Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre, y éste se durmió; y Dios tomó una de sus costillas, y cerró la carne en ese lugar. (22) Y de la costilla que el SEÑOR Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. (23) Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada”

eva sale2Adán fue formado del polvo de la tierra. “Formar” del hebreo: “Yatsar” dar forma o moldear, como el alfarero al barro.

Génesis 2:7 – “Entonces el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente (nefesh)”

Pero Eva fue sacada del costado del hombre (2:22). Aquí, lo que se traduce como “formar” en hebreo es: “Baná” que literalmente significa: edificar o reconstruir.

Cuando Adán vio a Eva, reconoció en ella parte esencial de él, y al unirse con ella, vuelven a formar un solo ser perfecto y completo. Eva representa el complemento de Adán, no una competencia. Al casarse, el hombre y la mujer vuelven a ser uno.

“…Carne de mi carne…” – Adán comprendió la unidad esencial en su relación con Eva. Este punto es tan importante que se hace referencia varias veces en el Nuevo Testamento, incluyendo el gran paso del matrimonio en Efesios 5:28-29: Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos, y el que ama a su esposa se ama a sí. Porque nadie aborreció jamás su propia carne, sino que la sustenta y la cuida (Efesios 5:28-29).

Nadie entra en una habitación y busca el asiento más incómodo. La preocupación natural que tenemos de nosotros mismos nos lleva a cuidar de nosotros mismos.

En una relación matrimonial sana, el marido se da cuenta de la unión esencial que tiene con su esposa, que no puede la bendecirla, sin bendecirse a sí mismo y no la puede maltratar o descuidar sin maltratarse o descuidarse a sí mismo.

Adán, reconociendo en ella la compañera deseada, gozosamente le dio la bienvenida como a su desposada y expresó su gozo en una exclamación poética. Las palabras “esto es ahora” reflejan su agradable sorpresa cuando vio en la mujer el cumplimiento del deseo de su corazón.

La repetición triple de “esto” (como está en el hebreo) vívidamente señala a ella sobre quien -con gozoso asombro- descansaba ahora la mirada de él con la intensa emoción del primer amor. Instintivamente, o como resultado de una instrucción divina, reconoció en ella una parte de su propio ser. De allí en adelante debía amarla como a su mismo cuerpo, pues al amarla se ama a sí mismo. El apóstol Pablo hace resaltar esta verdad – (Efe. 5: 28).

“v.22 – “…El costado… una mujer…” – A diferencia del hombre, el cuerpo de la mujer no fue tomado de la tierra. Dios tomó un costado del cuerpo del hombre y con él formó a la mujer, de modo que la única persona se transformó en dos, demostrando así en forma irrefutable la igualdad entre el hombre y la mujer – (Rabí Hirsch)”.


Génesis 2:24 – “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”

El principio declarado en el matrimonio se basa en la dinámica de la unidad, sin embargo hay distinción. Un hombre y una mujer de verdad pueden unirse en una relación de una sola carne, sin embargo, deben ser unidas. Es un hecho espiritual, para que los beneficios de esa unidad no sean atrapados por accidente o por casualidad.

Este pasaje constituye la base para la comprensión de la Biblia sobre el matrimonio y la familia. Tanto Jesús (Mateo 19: 5) y Pablo (Efesios 5:31) se cita en referencia al matrimonio.

“La institución del matrimonio monógamo, el hogar y la familia como el medio básico para la propagación de la raza y la formación de los jóvenes es tan común en la historia humana que la gente rara vez se detienen a reflexionar sobre cómo o por qué esta costumbre llegó a existir

Muchos quieren creer que la monogamia, una familia de padre y madre fue inventada en la década de 1950 por los iconos de la televisión americana Ozzie y Harriet, pero Adán y Eva son la familia original.

Esta es la familia ideal de Dios. No es la poligamia. No es el concubinato. No es el mantenimiento de los amantes. No es adulterio. No es la convivencia homosexual. No es la promiscuidad. No es vivir juntos fuera del vínculo matrimonial. No es un matrimonio de serie. Es el ideal de Dios para la familia e incluso cuando no estamos a la altura, todavía es importante que se establezca como ideal el de Dios.

Algo importante que representa Adán es que es realmente una figura de nuestro Mesías.

Adán = Figura del MesíaS

Adán: Dios le dió una esposa, que es el resultado de un corte (Berit-Pacto) en su costado mientras está dormido. Mashiaj: despues que muere (dormido), se le corta el costado y de allí sale sangre (Pacto) y agua (gente).

La mujer fue engañada, el hombre ya sabía que la fruta era prohibida y lo que le pasaría si él comia de la fruta:

Separación de Dios = Muerte.

¿Por qué comió, sabiendo lo que le iba a costar?

Eran uno. Lo hizo porque amaba a su esposa.

Jesús se hizo pecado por su esposa, por amor, sabiendo que le costaría separarse del Padre = muerte.

¿Cuál fue el primer milagro de Jesús?

En las bodas de Canaan, convirtió el agua en vino.

Los rabinos dicen que el color del vino es rojo porque representa la sangre preciosa del cordero de Pascua que protegio las casas de los Hebreos.

Por eso el primer milagro de Jesús es en una boda. La conversión del agua en vino, lo mísmo que saldría del cuerpo de Jesucristo, por eso dijo, “está terminado.” Su obra redentora, moría para pagar el precio de adquirir a su esposa, a precio de sangre.

¡El cordero de Dios que quita el pecado del mundo, porque amó a su esposa hasta la muerte y dió su vida por ella!

Pero en el Hebreo encontramos un mensaje poderoso sobre el Mesías en la genealogía de Adán.

Debemos explicar que cada nombre Hebreo tiene un significado, entonces si traducimos literalmente los nombres de la genealogía de Adán en Génesis 5:1-30, encontramos:

Adán: hombre; Set: asignado; Enos: mortal; Caiman: compró; Mahalaleel: alabanza de Dios ; Jared: descendio ; Enoc: dedicó ; Matusalén: muerte, enviado; Lamec: poderoso ; Noé: descanso.

Literalmente dice:

 Hombre asignado, mortal comprado, pero la alabanza de Dios descenderá, enviado,dedicando su muerte vencerá poderosmente para traer descanso.

¡Bendito Sea Su Nombre!

 ¡Toda la Escritura testifica de nuestro amado Jesucristo!

No queremos desviarnos mucho de la creación del hombre prosigamos analizando…

“v.24 – “…Por ello, el hombre dejará…” – La Torá no quiere decir que el hombre no debe continuar atendiendo y honrando a sus padres, sino que se refiere solamente a una separación física: que la unión con su mujer debería ser tan fuerte que el hombre tenga que irse del hogar de sus padres y establecer uno nuevo junto a ella – (Radak; Rabí Meiujas)”.

“v.24b – “…Una sola carne…” – Que se una a su mujer y a nadie más, porque el marido y la mujer son en realidad una sola carne, como lo fueron al comienzo de la Creación – (Tur).

Pero eso puede ocurrir, únicamente, si también se fusionan en una sola mente, un solo corazón, una sola alma… y si subordinan toda su fuerza y todo su esfuerzo al servicio de Dios – (Rabí Hirsch)”.


Génesis 2:25 – “Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban”

Antes de la caída, Adán y Eva estaban desnudos. . . y no se avergonzaban. La idea de la “desnudez” es mucho más que la mera desnudez. Tiene la sensación de estar totalmente abierto y expuesto como una persona delante de Dios y el hombre. Estar desnudo. . . y no sentir avergüenza de decir que no tenemos pecado, nada de qué avergonzarse con razón, nada que ocultar.

Adán y Eva sabían que eran físicamente desnudos – desnudez- antes de la caída. Lo que no sabían era que una condición pecaminosa, ha caído, porque no estaban en esa condición antes de su rebelión.

Después, como consecuencia del pecado, llegó a ser motivo de vergüenza. (Eze 16:37; Ose 2:3)

Adán y Eva no necesitaban vestimenta material, pues el Creador los había rodeado con un manto de luz, un manto simbólico de su propio carácter justo que se reflejaba perfectamente en ellos.

Cuando la imagen moral del Hacedor se refleje otra vez en sus hijos e hijas terrenales, él volverá para reclamarlos como suyos – (ver Apoc. 7: 9; 19: 8). Este manto blanco de inocencia es el atuendo con el cual serán revestidos los salvados de la tierra cuando entren por los portales del paraíso.

“v.25 – “…Y no sentían vergüenza…” – La Torá menciona esto como una indicación del grado de pureza de Adam y Java. Las personas sienten vergüenza de su desnudez por­ que asocian las partes pudendas del cuerpo con la vileza y la lujuria. Pero en el caso de Adam y Java no era así en absoluto. Tal como explica Sforno, ellos usaban todos sus órganos úúnica y exclusivamente para servir a Dios, no para satisfacer sus apetitos personales. Para ellos, incluso la co­habitación era algo tan inocente como comer y beber, por lo que no tenían motivos para cubrirse el cuerpo”.

 

adan-y-eva-arbol-prohibido


(Pulse aquí para ver mas comentarios del libro de Génesis)

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