Mes abril 2025

Excavaciones meridionales en el monte del templo

El Parque Arqueológico de Jerusalén, también conocido como las excavaciones meridionales del monte del templo, es un sitio de excavaciones continuas que proporciona un contexto arqueológico significativo para la comprensión de los Evangelios. Este parque incluye restos de la esquina sudoeste y el muro sur del monte del templo, donde los adoradores compraban ofrendas y realizaban baños rituales antes de entrar al templo. Las Puertas de Hulda, ubicadas en el muro sur, eran puntos de acceso importantes al templo, y las escalinatas que conducen a estas puertas son probablemente donde Jesús enseñó.

Desde 1968 hasta 1978, Benjamin Mazar llevó a cabo un gran proyecto arqueológico en esta área, seguido por renovaciones por Eilat Mazar entre 2009 y 2013. Las excavaciones han revelado una variedad de períodos arqueológicos, con un enfoque particular en el período romano temprano. Los hallazgos incluyen estructuras herodianas y restos de edificaciones que ofrecen información crucial sobre la vida en Jerusalén durante la época de Jesús.

El área del parque servía como un centro comercial y religioso, donde los peregrinos se preparaban para adorar en el templo. Los hallazgos arqueológicos, como baños rituales y tiendas, sugieren que esta zona era vital para las prácticas religiosas judías. Además, se relacionan con eventos significativos en los Evangelios, como la entrada triunfal de Jesús y su crítica a las prácticas religiosas de la época. En resumen, el parque es

El cambio del día de reposo (Introducción)

El objetivo de estos artículos son la investigación del desarrollo histórico del cambio del Shabat al domingo dentro del cristianismo primitivo, desde el siglo I hasta el IV. Extraídos y traducidos de la Tesís de Samuele Bacchiocchi que buscará demostrar que el cambio no se originó con Jesús ni con los apóstoles, sino que fue una evolución gradual influenciada por factores sociales, políticos y religiosos.

La conciencia

La conciencia (syneidēsis) es importante para la teología moral y la práctica moral. Sin embargo, la contribución de la Biblia a este concepto no es fácil de determinar.

La conciencia se entiende como un sentido moral interno de lo correcto e incorrecto, a veces visto como la voz de Dios o el juicio moral humano. Se compone de dos elementos: la sindéresis, la comprensión de principios universales de conducta, y la consciencia, la aplicación de esas reglas a situaciones específicas.

La conciencia, una capacidad humana universal, se considera parte de la imagen de Dios, presente incluso en los gentiles según Pablo. Juzga acciones pasadas y guía acciones futuras, generando culpa o satisfacción. Si bien el Antiguo Testamento no la menciona explícitamente, el concepto subyace en la ley y los profetas.

Noción de la palabra «Torá» en el Judaísmo rabínico

Según los Rabinos, la Ley no es solo un código legal, sino que también representa enseñanza e instrucción. Se critica la percepción negativa de la Ley en la teología moderna, que la considera como un obstáculo para la religión. La Torah, que incluye el Pentateuco, los Profetas y los Escritos, es vista como un conjunto integral de enseñanzas divinas. Aunque el término "Ley" se asocia comúnmente con un enfoque legalista, para los judíos, la Torah abarca principios generales y mandamientos específicos, y su significado es más amplio que el de un simple código legal.

El texto también menciona que la Torah no se limita al Pentateuco, sino que incluye toda la Escritura, y que los Rabinos consideraban que los Profetas complementaban la Torah. Se enfatiza que la historia y las enseñanzas morales en los libros de la Biblia son igualmente importantes. La Torah es vista como un regalo divino que proporciona a Israel una comprensión profunda de la voluntad de Dios. Además, se menciona que la enseñanza de la Torah se extiende más allá de las Escrituras, abarcando incluso la vida cotidiana y las interacciones sociales. En resumen, la Torah es un concepto multifacético que combina ley, enseñanza y moralidad, fundamental para la identidad y la fe judía.

Nacimiento y Cuidado de los Niños

En la tradición hebrea del Antiguo Testamento, tener hijos —especialmente varones— era considerado una gran bendición de Dios. Las mujeres hebreas anhelaban la maternidad no solo por motivos familiares, sino también espirituales, ya que muchas esperaban que su hijo pudiera ser el Mesías prometido. La esterilidad era vista como una maldición divina, mientras que la fertilidad era motivo de honra y alegría.

Los hijos varones eran preferidos porque aseguraban la continuidad del linaje y fortalecían el hogar familiar. Esta preferencia era común también entre los árabes, ya que los hombres permanecían en la casa paterna al casarse, mientras que las mujeres se integraban a otras familias.

Desde su nacimiento, los bebés eran cuidados con prácticas tradicionales como ser lavados, frotados con sal y envueltos firmemente en pañales. Los varones eran circuncidados al octavo día como señal del pacto con Dios, y las madres pasaban un período de purificación antes de presentar ofrendas en el templo, según sus posibilidades económicas.

Los nombres hebreos solían tener significados religiosos e incluían referencias a Dios. También era común identificar a los hijos por el nombre del padre. Las niñas, por su parte, recibían nombres inspirados en la naturaleza o en virtudes. La educación en los primeros años recaía principalmente en la madre, quien enseñaba las Escrituras y valores fundamentales, mientras que el padre asumía un papel más activo a medida que los hijos crecían.

Video: Profecías Mesiánicas#1 — El protoevangelio (Gen 3:15) «La derrota de la serpiente»

En este video veremos una de las consideradas primeras profecías mesiánicas de la Biblia, Génesis 3:15, el Señor anuncia la futura llegada de una «simiente» (זֶ֫רַע) que herirá la cabeza de la serpiente. Mientras que muchos han considerado durante mucho tiempo este versículo como el protoevangelio, o el primer evangelio, otros se han apresurado a dudar de su intención «mesiánica». Sin embargo, cuando se examina Génesis 1-3 en contexto, una expectativa anticipatoria emerge como la opción más viable. Se exploran conexiones entre la historia de la caída de Adán y Eva y las narrativas de Caín, Noé y Jacob, mostrando que la "semilla" de la mujer se refiere a un linaje divinamente elegido que culmina en un rey de Judá, el Mesías.

Destacaremos que la narrativa de Génesis 1-11 establece temas clave que se desarrollan en el resto del Torah, como la bendición, la tierra y la obediencia a los mandamientos de Dios. A través de comparaciones entre las historias de la caída y las de Caín y Noé, se evidencia que el "semilla" de la mujer es un individuo que traerá alivio del pecado y la maldición. Finalmente, se concluye que Génesis 3:15 no debe ser visto como una simple historia etiológica, sino como el núcleo de una narrativa que anticipa la victoria del Mesías sobre las fuerzas del mal, apoyando así la interpretación messiánica a lo largo de la Escritura.

Además, una vez que el intérprete entiende la promesa que Dios le dio a Abraham con respecto a su «descendencia» (22:17-18) como una alusión contextual a 3:15, queda claro que este versículo es la fuente de la esperanza anticipada del Antiguo Testamento. Por lo tanto, aunque el libro del Génesis no utiliza ni el sustantivo מָשִׁיחַ ni el verbo מָשַׁח para referirse a este individuo venidero, debido a la esperanza anticipada que se encuentra en él, Génesis 3:15 se entiende mejor como el protoevangelio.