¿Cuál es la diferencia entre el calendario rabínico y el calendario caraíta?

El calendario rabínico y el caraíta son sistemas lunisolares, pero difieren en cómo determinan el comienzo de los meses y del año. El calendario rabínico actual utiliza cálculos, un ciclo fijo de diecinueve años y reglas de postergación; el caraíta tradicional se basa en la observación del creciente lunar y en el estado de la cebada *aviv* en Israel. Este estudio examina sus fundamentos bíblicos, desarrollo histórico, ventajas y dificultades, y considera cuál refleja mejor las prácticas antiguas, sin confundir el texto de la Torá con las interpretaciones posteriores.

El calendario bíblico no es simplemente una manera antigua de contar días y meses. De él depende la celebración de Pésaj, Shavuot, Yom Teruá, Yom Kipur y Sucot. Determinar cuándo comienza un mes significa también establecer cuándo debe reunirse el pueblo de Dios para recordar sus actos redentores. Por eso, las discusiones calendáricas han tenido profundas consecuencias religiosas y comunitarias a lo largo de la historia de Israel.

En la actualidad, quienes desean guardar las fiestas bíblicas descubren pronto que no todos siguen las mismas fechas. La mayoría del judaísmo utiliza el calendario rabínico fijo, mientras que las comunidades caraítas conservan un sistema relacionado con la visibilidad del creciente lunar y, tradicionalmente, con la maduración de la cebada en la tierra de Israel. En muchos años, las fechas coinciden o se encuentran muy próximas; en otros, pueden separarse por varios días e incluso por un mes completo.

Esta diferencia suele explicarse de una manera demasiado sencilla: se afirma que el calendario rabínico procede de cálculos humanos, mientras que el caraíta sería exactamente el calendario de la Biblia. Sin embargo, la historia y los propios textos bíblicos presentan una realidad más compleja. El calendario rabínico antiguo también utilizó la observación de la luna antes de evolucionar gradualmente hacia un sistema fijo. Asimismo, el calendario caraíta necesita interpretar cuestiones que la Torá no explica detalladamente, como los criterios para aceptar un avistamiento lunar o determinar cuándo la cebada ha alcanzado el estado de aviv.

La controversia no gira solamente alrededor de astronomía y agricultura. También plantea preguntas sobre la autoridad: ¿quién puede declarar el comienzo del mes?, ¿debe prevalecer la observación directa, la decisión de un tribunal, la tradición comunitaria o el cálculo astronómico?, ¿qué debe hacer una comunidad de la diáspora cuando no puede observar las condiciones de la tierra de Israel?

Para responder adecuadamente, debemos distinguir entre lo que la Torá ordena expresamente, las prácticas conocidas del antiguo Israel, el posterior desarrollo del calendario rabínico y la interpretación caraíta. Nuestro propósito no será desacreditar una tradición para exaltar automáticamente la otra, sino comprender sus fundamentos, sus diferencias y las consecuencias que cada sistema tiene para la celebración de los tiempos señalados por Dios.

Respuesta breve

La diferencia fundamental está en cómo se determina el comienzo de los meses y cómo se establece el inicio del año bíblico.

El calendario rabínico actual es un calendario lunisolar fijo, organizado mediante cálculos matemáticos y reglas establecidas. Por ello, las fechas de sus meses y festividades pueden conocerse con muchos años de anticipación.

El calendario caraíta tradicional procura determinar el comienzo de los meses mediante la observación del primer creciente lunar visible y relaciona el inicio del año con el aviv, es decir, con el estado de maduración de la cebada en la tierra de Israel.

Esto puede producir diferencias de uno o dos días en el comienzo de un mes o, cuando existe desacuerdo sobre el comienzo del año, de aproximadamente un mes entero.

Sin embargo, sería incorrecto presentar la cuestión simplemente como si los rabinos siempre hubieran empleado cálculos y los caraítas hubieran conservado intacto el calendario de Moisés. Las fuentes judías antiguas muestran que el calendario rabínico también fue originalmente observacional, mientras que el sistema caraíta incluye necesariamente procedimientos interpretativos que no aparecen explicados detalladamente en la Torá.

La diferencia, por tanto, no es simplemente: «Tradición rabínica contra calendario bíblico».

La cuestión histórica y bíblica es bastante más compleja.


¿Qué dice la Torá acerca del calendario?

La Torá no presenta un manual calendárico completo semejante al calendario rabínico actual. Tampoco describe todos los procedimientos empleados posteriormente por los caraítas.

En cambio, proporciona varios principios fundamentales.

Dios dijo a Moisés:

«Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año»
(Éxodo 12:2, RVR60).

Poco después leemos:

«Vosotros salís hoy en el mes de Abib»
(Éxodo 13:4, RVR60).

Y también:

«Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto»
(Deuteronomio 16:1, RVR60).

La expresión hebrea es: חֹדֶשׁ הָאָבִיב jodesh ha-aviv

Puede traducirse como «el mes de Aviv» o «el mes del aviv».

Esto indica que el primer mes debía permanecer relacionado con una época concreta del ciclo agrícola. Pésaj no podía desplazarse indefinidamente por todas las estaciones, como sucede con las celebraciones de un calendario exclusivamente lunar.1


¿Qué significa la palabra aviv?

La palabra hebrea אָבִיב (aviv) está relacionada con el estado de desarrollo del cereal, especialmente de la cebada.

En el relato de la plaga del granizo leemos:

«El lino y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada»
(Éxodo 9:31, RVR60).

La palabra traducida como «espigada» es aviv. Esto demuestra que el término podía describir una fase reconocible del desarrollo del grano.2

Sin embargo, la Torá no establece:

  • qué porcentaje de la cebada debía encontrarse en estado de aviv;
  • qué regiones debían inspeccionarse;
  • quién estaba autorizado para realizar la inspección;
  • qué características exactas debía tener el grano;
  • ni si la cebada era el único criterio para decidir la intercalación.

La relación entre el primer mes y el ciclo agrícola es bíblica. El procedimiento exacto para aplicar ese principio requiere interpretación.


¿Es aviv simplemente otra palabra para «primavera»?

No exactamente. En el hebreo bíblico, aviv está directamente relacionado con el desarrollo del cereal. Por extensión, llegó a asociarse con la estación primaveral, pero no debemos trasladar automáticamente al texto todas las connotaciones modernas de la palabra «primavera».

Algunos intérpretes argumentan:

Pésaj debe celebrarse en primavera; por tanto, basta con mantenerlo matemáticamente dentro de esa estación.

Otros razonan:

Pésaj debe celebrarse en el mes de aviv; por tanto, es necesario encontrar cebada físicamente en ese estado.

La primera interpretación enfatiza la estación solar. La segunda enfatiza la señal agrícola.

Ambas procuran impedir que Pésaj se desplace por las estaciones. La diferencia se encuentra en el criterio concreto mediante el cual se reconoce el comienzo del año.3


¿Cómo se llamaban originalmente los meses bíblicos?

La Torá normalmente identifica los meses mediante números:

  • primer mes;
  • segundo mes;
  • tercer mes;
  • séptimo mes;
  • décimo mes.4

Por ejemplo:

«En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová»
(Levítico 23:5, RVR60).

También encontramos algunas designaciones antiguas relacionadas con las estaciones o la agricultura:

NombreReferenciaSignificado aproximado
AvivÉxodo 13:4Estado de desarrollo del cereal
Ziv1 Reyes 6:1Posiblemente «resplandor» o «floración»
Etanim1 Reyes 8:2Posiblemente relacionado con corrientes permanentes
Bul1 Reyes 6:38Etimología discutida

Los nombres Nisán, Siván, Elul, Quisleu, Tebet, Sebat y Adar aparecen con mayor claridad en los libros relacionados con el exilio y el período persa.

Por ejemplo:

«En el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes»
(Nehemías 2:1, RVR60).

Esto indica que Israel adoptó nombres de meses empleados en el ámbito babilónico, aunque continuó organizando el año conforme a su propio calendario religioso.5

El empleo de nombres babilónicos no significa necesariamente que Israel abandonara el calendario bíblico. Los nombres culturales pueden cambiar mientras se conserva la función religiosa de los meses.


¿El año bíblico comienza en Nisán o en Tishri?

La Torá establece que el mes de aviv es el primero de los meses:

«Este mes os será principio de los meses»
(Éxodo 12:2, RVR60).

Por eso Nisán es el primer mes de la sucesión religiosa.

No obstante, el calendario rabínico celebra Rosh Hashaná —literalmente, «cabeza del año»— en el primer día de Tishri, el séptimo mes bíblico. Esto puede parecer contradictorio, pero el judaísmo rabínico distingue distintos comienzos de año para diferentes propósitos.6

CómputoComienzo
Orden bíblico de los mesesNisán
Ciclo civil rabínicoTishri
Ciclo festivo que comienza con PésajNisán
Años sabáticos y jubilares según la tradición rabínicaTishri
Determinados cómputos agrícolasTishri

El calendario rabínico no niega que Nisán sea el primer mes bíblico. Utiliza Tishri como comienzo de otros cómputos anuales.7


¿Cuándo comienza el día bíblico?

Tanto la tradición rabínica como la caraíta consideran generalmente que el día comienza al atardecer.

Esta conclusión se relaciona con textos como:

«De tarde a tarde guardaréis vuestro día de reposo»
(Levítico 23:32, RVR60).

El relato de la creación también repite la fórmula:

«Y fue la tarde y la mañana un día»
(Génesis 1:5, RVR60).

Asimismo, Nehemías ordenó cerrar las puertas de Jerusalén antes del sábado:

«Cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas»
(Nehemías 13:19, RVR60).

Estos pasajes apoyan la práctica de contar los días religiosos desde el atardecer. Sin embargo, existe una cuestión secundaria: ¿en qué momento concreto del atardecer comienza el día?

Las interpretaciones incluyen:

  • La puesta del sol;
  • La desaparición del disco solar;
  • El comienzo del crepúsculo;
  • La aparición de determinadas estrellas;
  • El establecimiento de la oscuridad.

La Torá no proporciona una definición expresada en grados solares. Por eso pueden existir pequeñas diferencias incluso entre comunidades que coinciden en que el día comienza por la tarde.8


¿La Biblia relaciona los meses con la Luna?

Sí, aunque no proporciona una definición astronómica exhaustiva del comienzo del mes.

La palabra חֹדֶשׁ (jodesh) puede significar «mes», «luna nueva» o comienzo del mes. El calendario de Israel, por consiguiente, no era puramente solar.

El salmista declara:

«Hizo la luna para los tiempos»
(Salmos 104:19, RVR60).

También encontramos sacrificios especiales al comienzo de los meses:

«Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros»
(Números 28:11, RVR60).

Otros pasajes muestran que la luna nueva constituía una ocasión comunitaria reconocible:

Sin embargo, ninguno de estos textos declara explícitamente:

«El mes comenzará cuando dos testigos observen el primer creciente desde la tierra de Israel».

Esa conclusión puede apoyarse en la práctica histórica y en determinadas inferencias lingüísticas, pero no aparece redactada de esa manera en la Torá.


¿Qué es el calendario rabínico?

El calendario judío rabínico utilizado actualmente es lunisolar.

Esto significa que procura armonizar dos ciclos:

  • Los meses siguen aproximadamente el ciclo lunar;
  • El año debe conservar su relación con el ciclo solar y las estaciones.

Un año lunar de doce meses tiene aproximadamente 354 días: unos once días menos que el año solar. Si nunca se añadiera un mes, Pésaj retrocedería progresivamente por todas las estaciones.

Para evitarlo, el calendario hebreo introduce periódicamente un mes adicional.

En el calendario rabínico actual esto se realiza mediante un ciclo fijo de diecinueve años, dentro del cual siete años tienen trece meses. No es necesario esperar anualmente para observar las condiciones agrícolas y decidir entonces si debe añadirse otro mes. El sistema lo determina matemáticamente.


¿Qué es el ciclo de diecinueve años?

Diecinueve años solares equivalen aproximadamente a 235 meses lunares. Sobre esa correspondencia se organiza el ciclo empleado por el calendario rabínico.

Dentro de cada período existen:

  • Doce años ordinarios de doce meses;
  • Siete años embolísmicos de trece meses.

Los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 del ciclo reciben un mes adicional.

Ese mes se denomina Adar I, mientras que el Adar en el que se celebra Purim pasa a llamarse Adar II.9

Este sistema mantiene Pésaj dentro de la estación correspondiente con notable eficacia. Sin embargo, el ciclo fijo de diecinueve años no aparece formulado como tal en la Torá.


¿Cómo determina el calendario rabínico el comienzo del mes?

Actualmente lo determina mediante cálculo.

Uno de sus elementos es el molad (מוֹלָד), una conjunción lunar media calculada matemáticamente.10

El calendario rabínico no requiere que alguien observe físicamente la Luna para comenzar cada mes. Sus fechas pueden calcularse con siglos de anticipación.

Sin embargo, tampoco sería exacto afirmar que el mes comienza automáticamente en el instante del molad. Este forma parte de un sistema jurídico y matemático más amplio que incluye reglas adicionales.11


¿Es el molad el instante exacto de la conjunción astronómica?

No. El molad rabínico se basa en una duración media tradicional del mes lunar:

29 días, 12 horas y 793 partes.

Cada hora se divide en 1.080 partes. Por consiguiente, 793 partes equivalen aproximadamente a 44 minutos y 3⅓ segundos.

Esta medida es extraordinariamente precisa para la astronomía antigua, pero representa una lunación media, no la duración exacta de cada mes astronómico.

La órbita lunar no es perfectamente uniforme. Por eso:

  • una conjunción real puede ocurrir antes o después del molad;
  • el molad no garantiza que el creciente sea visible;
  • y la visibilidad depende también del lugar y de las condiciones atmosféricas.12

¿Qué son las postergaciones o deḥiyyot?

Las deḥiyyot (דחיות) son reglas que pueden posponer el comienzo de Rosh Hashaná.13

La más conocida impide que Rosh Hashaná caiga en domingo, miércoles o viernes. Se resume mediante la expresión:

לֹא אד״ו רֹאשׁ
Lo ADU Rosh

Las letras א, ד y ו representan los días primero, cuarto y sexto de la semana.

Estas postergaciones evitan determinadas combinaciones litúrgicas y ayudan a mantener la duración de los años dentro de los límites permitidos. Por tanto, el calendario rabínico no consiste sencillamente en identificar el molad. Primero se calcula ese valor y después se aplican las reglas calendáricas correspondientes.

Desde la perspectiva rabínica, las postergaciones forman parte legítima del sistema autorizado. Sus críticos, sin embargo, señalan que la Torá no ordena trasladar Rosh Hashaná para evitar determinados días de la semana.

La discusión depende, en último término, de la cuestión de autoridad:

¿Posee la comunidad rabínica autoridad para establecer esas reglas o debe limitarse exclusivamente a un fenómeno natural observable?


¿Puede un calendario calculado seguir siendo lunar?

Sí. La expresión «calendario lunar» no exige necesariamente que cada mes sea declarado mediante observación directa. También puede describir un sistema cuyos meses se estructuran según el ciclo lunar.

El calendario rabínico conserva meses de veintinueve o treinta días y una duración media relacionada con la lunación.

La verdadera diferencia no es:

  • lunar frente a no lunar;

sino:

  • lunar calculado y normativo, frente a
  • lunar observacional y empírico.

Ambos sistemas procuran representar el mismo fenómeno celeste, pero lo administran de manera diferente.


¿Qué es el calendario caraíta?

Los caraítas constituyen una corriente histórica del judaísmo que rechaza la autoridad normativa de la Torá Oral rabínica y procura fundamentar su práctica religiosa directamente en el Tanaj.14

Esta diferencia de autoridad también afecta su comprensión del calendario.

El calendario caraíta tradicional depende de dos elementos principales:

  1. La observación del primer creciente lunar para determinar el comienzo de los meses.
  2. La relación con el aviv en Israel para determinar el comienzo del año.

Por esa razón, las fiestas caraítas pueden diferir de las fechas establecidas por el calendario rabínico.


¿Qué significa observar la luna nueva?

Debemos distinguir tres momentos relacionados, pero diferentes:

MomentoDescripción
Conjunción astronómicaLa Luna se encuentra aproximadamente entre la Tierra y el Sol y normalmente no es visible
Primer creciente potencialLa Luna comienza a separarse angularmente del Sol
Primer creciente observadoUn observador consigue ver el fino creciente después de la puesta del sol

El calendario caraíta tradicional concede especial importancia al tercer momento: la observación efectiva del creciente.

La diferencia general puede resumirse así:

  • calendario rabínico actual: cálculo del molad y aplicación de reglas calendáricas;
  • calendario caraíta tradicional: observación del primer creciente visible.

Esto explica por qué ambos sistemas pueden comenzar un mes en días distintos.


¿“Luna nueva” significa necesariamente el primer creciente visible?

No necesariamente por el significado de la expresión hebrea aislada. La palabra jodesh está relacionada con la idea de renovación y puede referirse al mes o al comienzo del mismo. Pero su empleo bíblico no proporciona por sí solo un procedimiento astronómico completo.

La práctica histórica de observar la Luna constituye una evidencia importante a favor del creciente visible. Sin embargo, debemos distinguir entre:

  • lo que el texto bíblico afirma expresamente;
  • la práctica histórica de Israel;
  • y las reconstrucciones posteriores de esa práctica.

Esta distinción evita atribuir a la Escritura detalles que ella misma no especifica.


¿Por qué no basta con utilizar la conjunción astronómica?

Algunas comunidades mesiánicas proponen comenzar el mes en el instante matemático de la conjunción.

Este método presenta varias ventajas:

  • es objetivo;
  • puede calcularse anticipadamente;
  • no depende del clima;
  • y evita testimonios contradictorios.

Sin embargo, también presenta dificultades:

  1. La conjunción normalmente no es visible.
  2. La Torá no la define explícitamente como comienzo del mes.
  3. La población general del antiguo Israel no podía calcularla con la precisión moderna.
  4. La conjunción puede ocurrir en fechas civiles diferentes según el lugar.
  5. Debe decidirse qué meridiano o territorio determina el día.

Por tanto, el calendario de conjunción es una interpretación posible, pero no debe confundirse automáticamente con el calendario caraíta ni presentarse como el único método ordenado expresamente en la Torá.


¿Podría comenzar el mes con la luna llena?

Algunos sostienen que la expresión «luna nueva» podría referirse a la luna llena. Sin embargo, esta interpretación presenta dificultades importantes.

Pésaj ocurre el día catorce del primer mes. En un calendario que comienza con el creciente, la Luna se encuentra cerca de su fase llena alrededor de los días catorce y quince, precisamente durante Pésaj y Panes sin Levadura.

Esto concuerda naturalmente con un mes iniciado aproximadamente dos semanas antes.

Si el mes comenzara con la luna llena, Pésaj ocurriría cerca de la conjunción oscura. Esa reconstrucción encaja peor con la estructura de los calendarios lunares antiguos del Cercano Oriente.

Por ello, aunque la Biblia no contiene un manual astronómico, la interpretación del primer creciente posee un apoyo histórico mucho mayor que la teoría de comenzar el mes con la luna llena.


¿Cómo determina el calendario caraíta el comienzo del año?

Al aproximarse el final del duodécimo mes se examina si existen las condiciones relacionadas con el aviv en la tierra de Israel.

Si la cebada ha alcanzado el estado requerido, el siguiente mes puede reconocerse como el primero del nuevo año. Si todavía no lo ha alcanzado, se añade otro mes.

El año, por consiguiente, no queda determinado exclusivamente por un ciclo matemático permanente.

Este procedimiento también se relaciona con la ofrenda de las primicias:

«Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega»
(Levítico 23:10, RVR60).

La gavilla —el ómer— debía proceder de una cosecha real. El calendario festivo estaba relacionado, por tanto, con las condiciones agrícolas de la tierra.

El razonamiento caraíta puede resumirse así:

  1. Pésaj debe celebrarse en el mes de aviv.
  2. Durante Panes sin Levadura debe presentarse el ómer.
  3. Para presentarlo, la cebada debe haber alcanzado un estado utilizable.
  4. Por consiguiente, el primer mes no debe comenzar demasiado pronto.

Este razonamiento posee una base textual significativa. No obstante, la Torá no convierte explícitamente una inspección moderna de la cebada en la única autoridad para proclamar el año.


¿El estado de la cebada es un criterio completamente objetivo?

No. Aunque una espiga puede examinarse físicamente, todavía es necesario definir qué cuenta como aviv para propósitos calendáricos.

Entre las preguntas debatidas se encuentran:

  • ¿El grano debe estar suficientemente seco para ser molido?
  • ¿Puede secarse mediante fuego para preparar la ofrenda?15
  • ¿Debe encontrarse un campo entero o basta una pequeña cantidad?
  • ¿Cuánta cebada debe estar disponible para formar el ómer?
  • ¿Qué región de Israel debe inspeccionarse?
  • ¿Debe considerarse la agricultura natural o también la irrigada?
  • ¿Qué ocurre con variedades modernas de maduración temprana?
  • ¿Puede una anomalía climática local determinar el calendario mundial?

Estas preguntas muestran que «seguir la cebada» no elimina toda incertidumbre.

La investigación de Nadia Vidro sobre documentos caraítas del siglo XI demuestra que el calendario caraíta medieval no era un sistema monolítico. Existían desacuerdos internos acerca de las observaciones agrícolas y la intercalación. 16


¿Qué sucedía si diferentes caraítas evaluaban la cebada de manera distinta?

Podían terminar celebrando las fiestas en meses diferentes.

Los documentos caraítas medievales registran ocasiones en las que distintas comunidades no llegaron a la misma conclusión sobre el aviv. Esto podía producir diferencias entre caraítas y rabbanitas, pero también dentro del propio mundo caraíta.

Esta evidencia corrige dos simplificaciones:

  • que el calendario caraíta siempre producía una fecha única e indiscutible;
  • que toda controversia medieval se reducía a caraítas contra rabbanitas.

La observación directa necesita una autoridad o un acuerdo comunitario para producir un calendario compartido.17


¿Todos los caraítas han utilizado exactamente el mismo calendario?

No. Aunque la descripción del calendario caraíta como observacional es generalmente correcta, han existido variaciones y controversias internas.

En comunidades dispersas surgían preguntas como:

  • ¿Debe aceptarse una observación realizada fuera de Israel?
  • ¿Qué sucede si la Luna se observa en una localidad, pero no en otra?
  • ¿Quién valida los informes?
  • ¿Debe la diáspora seguir una observación procedente de Jerusalén?
  • ¿Cómo se resuelve un desacuerdo sobre la cebada?

La documentación medieval muestra que los rabbanitas empleaban esquemas aritméticos, mientras que los caraítas fijaban los meses mediante la observación lunar e intercalaban atendiendo a las condiciones agrícolas. Sin embargo, también muestra diversidad dentro del movimiento caraíta.18


¿El calendario caraíta es puramente bíblico y no contiene tradición?

No. El rechazo caraíta de la autoridad vinculante de la Torá Oral rabínica no elimina la necesidad de interpretar la Escritura.

Para aplicar un calendario observacional hay que responder preguntas que la Torá no resuelve explícitamente:

  • ¿Qué constituye una observación válida?
  • ¿Cuánto tiempo después de la conjunción puede aceptarse el creciente?
  • ¿Desde qué lugar debe observarse?
  • ¿Cuántas personas deben confirmarlo?
  • ¿Qué grado de nubosidad invalida un informe?
  • ¿Qué características exactas definen la cebada aviv?
  • ¿Puede utilizarse cebada cultivada mediante técnicas modernas?
  • ¿Quién resuelve los desacuerdos?

Toda respuesta constituye un procedimiento interpretativo.

Por ello, la comparación no debería formularse así:

«El calendario rabínico contiene tradición, mientras que el caraíta contiene solamente Biblia».

Sería más exacto decir:

Los dos sistemas relacionan sus prácticas con la Escritura, pero emplean autoridades y métodos interpretativos diferentes.


¿Utilizaban los antiguos rabinos la observación lunar?

Sí. Este punto es fundamental. Sería históricamente incorrecto afirmar:

«Los rabinos siempre calcularon el calendario, mientras que los caraítas siguieron observando la Luna».

La Mishná describe un sistema en el que testigos comparecían ante las autoridades después de observar la luna nueva. Sus testimonios eran interrogados y posteriormente se proclamaba el comienzo del mes.19

Después de aceptar el testimonio, el presidente del tribunal declaraba:

«Santificado».

Y el pueblo respondía:

«Santificado, santificado».

Cuando el Sanedrín estaba satisfecho con la veracidad del testimonio que habían recibido, se levantaban y caminaban hacia la puerta que daba al patio interior del Templo Sagrado. De pie en los escalones de la Cámara de Piedra Tallada, el jefe del Sanedrín proclamaba a la multitud expectante: «¡El día es santificado!» La gente respondía: «¡El día es santificado! ¡El día es santificado!» Los kohanim comenzarían inmediatamente a atender las ofrendas de Rosh Hashaná y los levitas comenzarían a realizar el acompañamiento musical.

La Mishná también indica que los testigos podían desplazarse incluso en sábado por causa de Nisán o Tishri, porque de estos meses dependían las principales fiestas.20

Inmediatamente después de proclamar: «¡El día es santificado!», Se enviaron mensajeros a caballo para llevar la noticia de la santificación de la luna nueva a todas las aldeas de Israel y más allá. La transmisión rápida de las noticias fue esencial para que todos pudieran observar Rosh Hashaná en el día adecuado.

La diferencia histórica, por tanto, no puede reducirse a «observación caraíta contra cálculo rabínico». El judaísmo rabínico antiguo también conoció un calendario empírico.


¿Qué función desempeñaba el tribunal?

En la práctica rabínica antigua, observar la Luna no era suficiente. El testimonio debía presentarse ante un tribunal autorizado.

El procedimiento incluía:

  1. La llegada de los testigos;
  2. su interrogatorio;
  3. la comparación de sus testimonios;
  4. su aceptación o rechazo;
  5. y la proclamación formal del mes.
En Jerusalén se construyó un patio especial, llamado Beit Ya’azek , con el propósito de albergar a los testigos que llegaban de la luna nueva. Allí se les proporcionó una comida abundante y un lugar para descansar mientras esperaban ser llamados a testificar en el Gran Sanedrín. La cálida bienvenida recibida por los testigos tenía como objetivo aliviar la carga de su viaje, así como animar a las personas a dar un paso adelante y viajar a Jerusalén cuando presenciaron la luna nueva.

El calendario antiguo contenía tres componentes relacionados:

Proceso para establecer el comienzo del mes

1. Fenómeno natural
Aparición del primer creciente lunar
↓
2. Testimonio humano
Los observadores comparecían ante las autoridades
↓
3. Decisión judicial
El tribunal examinaba y aceptaba los testimonios
↓
4. Calendario comunitario
El comienzo del mes era proclamado públicamente

Fuente: Mishná Rosh Hashaná 2:6–7.

La naturaleza proporcionaba la señal, pero la comunidad necesitaba un procedimiento para reconocerla y comunicarla.

El sistema antiguo no puede describirse simplemente como «mirar la Luna». También involucraba autoridad, evaluación y proclamación pública.

Este mapa muestra la ruta precisa a lo largo de la cual se encendieron las antorchas, lo que significa la aparición de la luna nueva. La primera estación a lo largo de la ruta fue Har HaMishcha , (el Monte de la Unción, conocido hoy como el Monte de los Olivos). 

La ruta avanzó hacia el noreste para llegar a la ciudad babilónica de Pumbedita, que era un importante centro de la vida judía.

¿La autoridad del tribunal era más importante que la observación?

Dentro del sistema rabínico, la autoridad del tribunal llegó a ocupar una posición decisiva.

La controversia narrada en Mishná Rosh Hashaná 2:8–9 resulta especialmente significativa. Rabán Gamaliel aceptó un testimonio acerca de la luna nueva, mientras que Rabí Yehoshúa consideraba incorrecto el calendario derivado de esa decisión.

No obstante, Rabán Gamaliel ordenó a Yehoshúa comparecer llevando su bastón y dinero en el día que, según su propio cómputo, habría correspondido a Yom Kipur. El propósito era demostrar que el calendario comunitario no podía depender de decisiones individuales divergentes.

Esto permite identificar dos concepciones:

  • en el sistema rabínico, el tribunal autorizado santifica y establece el mes;
  • en buena parte del razonamiento caraíta, la observación permite reconocer el mes señalado por Dios mediante la creación.21

¿Podía el tribunal utilizar cálculos?

Sí. Cuando el creciente era observado en el momento esperado y los testimonios eran aceptados, el mes podía comenzar en el día treinta. Si no llegaban testigos, el mes anterior normalmente se completaba con treinta días y el siguiente comenzaba en el día treinta y uno.

Las fuentes rabínicas muestran que el tribunal también utilizaba conocimientos astronómicos para evaluar si un testimonio era físicamente posible.

Maimónides explica que, durante la época del calendario observacional, el tribunal combinaba el testimonio con cálculos sobre la visibilidad lunar. También distingue ese procedimiento del calendario fijo empleado posteriormente.

Por consiguiente, la oposición entre observación y cálculo puede resultar demasiado rígida:

  • el sistema antiguo era observacional, pero utilizaba cálculos;
  • el sistema actual es calculado, pero sus parámetros proceden del movimiento lunar.22

¿Qué ocurría cuando las nubes impedían ver la Luna?

La ausencia de una observación puede significar dos cosas:

  1. que la Luna todavía no era visible;
  2. que habría sido visible, pero las condiciones atmosféricas impidieron verla.

Si el cielo permanece cubierto, una comunidad debe decidir si:

  • espera otra noche;
  • completa automáticamente un mes de treinta días;
  • acepta observaciones de otra región;
  • o utiliza cálculos para determinar que el creciente podría haber sido observado.

En la práctica rabínica antigua, un mes no podía extenderse indefinidamente. Los meses lunares debían mantenerse dentro de límites compatibles con el ciclo real de la Luna.

Maimónides señala que una sucesión descontrolada de meses de treinta días produciría una separación absurda entre el calendario y la Luna observable. 23


¿Por qué la Luna puede verse en un país y no en otro?

La visibilidad del creciente depende de varios factores:

  • el tiempo transcurrido desde la conjunción;
  • la separación angular entre la Luna y el Sol;
  • la altura lunar sobre el horizonte;
  • la latitud y longitud del observador;
  • la transparencia atmosférica;
  • las condiciones meteorológicas;
  • y la agudeza visual.

Por eso puede observarse el creciente en una región occidental cuando todavía no era visible en Israel.

Maimónides reconoció este problema. Explicó que una observación realizada al oeste de Israel no demuestra necesariamente que la Luna también fuera visible en la tierra de Israel. 24

Esto plantea una pregunta importante:

¿Debe el mes comenzar según la primera observación producida en cualquier lugar del mundo o según una observación realizada específicamente en Israel?

La Torá no responde explícitamente.25


¿Se pueden utilizar telescopios o fotografías?

El sistema antiguo se desarrolló antes de la invención del telescopio. Cuando las fuentes hablan de observar la Luna, normalmente presuponen la visión natural.

En la actualidad existen varias posibilidades:

  • aceptar solamente la observación a simple vista;
  • utilizar binoculares para localizar el creciente y confirmarlo visualmente;
  • aceptar observaciones realizadas mediante instrumentos;
  • o sustituir la observación por fotografías y cálculos.

Cada opción representa una interpretación diferente del concepto de observación.

Si el criterio es la primera visibilidad humana natural, una detección fotográfica no cumple exactamente la misma función. Si el criterio es demostrar que el creciente existe sobre el horizonte, los instrumentos podrían considerarse legítimos.

La Escritura no aborda esta cuestión tecnológica. Por tanto, una decisión moderna sobre instrumentos no debería presentarse como una instrucción explícita de Moisés.


¿Por qué se encendían señales y se enviaban mensajeros?

Una vez declarado el comienzo del mes, era necesario comunicarlo a las comunidades alejadas.

La Mishná menciona señales de fuego encendidas en las montañas. Cuando este sistema quedó expuesto a interferencias, se recurrió a mensajeros.

Simultáneamente, la proclamación de la luna nueva saldría de Jerusalén por medio de antorchas encendidas por «equipos de relevo» especialmente designados que estaban ubicados en lugares estratégicos en las cimas de las colinas. Con este método, la noticia podría transmitirse rápidamente hasta las comunidades judías de Babilonia y Persia. La velocidad fue fundamental para que todos pudieran observar Rosh Hashaná y las siguientes festividades en el momento adecuado.

Los mensajeros salían especialmente en los meses relacionados con Pésaj, las fiestas de Tishri, Janucá y Purim.

Esta dificultad práctica ayuda a explicar por qué un calendario calculado resultó tan valioso. Cuanto más dispersas estaban las comunidades judías, más difícil era recibir a tiempo una declaración basada en observaciones realizadas en Judea.26


¿Por qué era tan importante comunicar correctamente los meses?

Las fiestas no podían organizarse mediante decisiones privadas.

La fecha de Pésaj determinaba:

  • la preparación del sacrificio;
  • la eliminación de la levadura;
  • la peregrinación a Jerusalén;
  • la celebración de Panes sin Levadura;
  • la presentación del ómer;
  • y el comienzo de la cuenta hacia Shavuot.

La fecha de Tishri determinaba:

  • el día de las Trompetas;
  • Yom Kipur;
  • Sucot;
  • y el octavo día solemne.

Una diferencia de un día podía alterar todo el ciclo litúrgico.

La Mishná informa que los testigos podían desplazarse en sábado por causa de Nisán y Tishri, precisamente porque mediante esos meses quedaban fijadas las grandes fiestas.

El calendario, por tanto, no era solamente una cuestión astronómica. Afectaba el funcionamiento del templo y la vida colectiva de Israel.

Había enemigos de los judíos que buscaban dañar al pueblo judío engañándolos para que observaran Rosh Hashaná y las festividades subsiguientes en los momentos equivocados. 

El Talmud habla de un intento de la secta boethusiana , que un año sobornó a dos testigos para que dieran falso testimonio ante el Gran Sanedrín, con la intención de hacer que los sabios erraran en sus cálculos de la luna nueva. Uno de los testigos, sin embargo, demostró ser un «agente doble» y reveló a los sabios la bolsa que contenía doscientas piezas de plata que le habían proporcionado para perjurarse. La ilustración de arriba lo muestra sosteniendo la bolsa de monedas de plata, mientras el hombre que había puesto el soborno en sus manos es llevado para recibir su castigo: azotes.

¿Por qué se añadió un segundo día festivo en la diáspora?

Cuando los meses dependían de una proclamación realizada en Judea, las comunidades lejanas no siempre recibían la noticia a tiempo.

Debido a esa incertidumbre, podían observar dos días festivos para asegurarse de guardar el día correcto.

Cuando el calendario fijo hizo posible conocer las fechas, la tradición rabínica conservó en la diáspora el segundo día de determinadas festividades, denominado:

יוֹם טוֹב שֵׁנִי שֶׁל גָּלֻיּוֹת
Yom tov shení shel galuyot

Es decir, «el segundo día festivo de las diásporas».

Rosh Hashaná se observa tradicionalmente durante dos días incluso en Israel, debido a circunstancias históricas relacionadas con la recepción del testimonio lunar.27


¿Cómo se decidía añadir un decimotercer mes antiguamente?

Las fuentes rabínicas indican que la intercalación del año no dependía de un único factor.

El Talmud menciona:

  • el estado de los cultivos;
  • la maduración de los frutos;
  • las condiciones estacionales;
  • y las necesidades prácticas de los peregrinos.

Sanedrín 11b incluye expresamente la maduración del grano entre los criterios considerados por el tribunal.

Esto introduce una precisión importante: la relación entre el calendario y la agricultura no fue exclusiva del caraísmo.

Las fuentes rabínicas conservaron la memoria de un calendario empírico en el que se evaluaban las condiciones agrícolas antes de intercalar el año.

La diferencia es que el calendario rabínico fijo sustituyó posteriormente esa decisión anual por un patrón matemático preestablecido.


¿Qué relación tiene el calendario con el equinoccio?

El equinoccio de primavera es el momento astronómico en que el Sol cruza el ecuador celeste y la duración del día y de la noche es aproximadamente igual.

El calendario rabínico mantiene Pésaj en la estación primaveral mediante su ciclo de intercalaciones. Algunos intérpretes consideran también importante que Pésaj no ocurra antes de la tekufá, es decir, del período estacional asociado con el equinoccio.28

Sin embargo, la Torá no emplea el término moderno «equinoccio» ni proporciona un procedimiento para calcularlo.

Los textos bíblicos fundamentales hablan de:

  • el mes de aviv;
  • la salida de Egipto;
  • la cosecha;
  • y la presentación de las primicias.

Por tanto, debemos distinguir entre:

  • la realidad astronómica de las estaciones;
  • su relación con el ciclo agrícola;
  • y las reglas desarrolladas posteriormente.

¿Fue Hillel II quien creó el calendario rabínico actual?

La tradición judía posterior atribuye a Hillel II un papel decisivo alrededor del año 359 d.C.

Según esta explicación, las circunstancias políticas y la dispersión hicieron cada vez más difícil depender de observaciones realizadas en Israel y comunicar sus resultados a todas las comunidades.

Un calendario calculado permitía conocer y observar las fiestas simultáneamente en lugares muy alejados.

Sin embargo, los estudios históricos modernos consideran improbable que todo el calendario utilizado actualmente apareciera completamente formado mediante una sola decisión de Hillel II.

Sacha Stern ha demostrado que la transición desde los procedimientos empíricos hacia un calendario fijo fue gradual. La evidencia disponible sugiere que su forma definitiva no quedó consolidada hasta varios siglos después.

Por tanto, resulta más preciso afirmar:

La tradición atribuye a Hillel II un papel decisivo en la adopción del cálculo, pero el calendario rabínico actual parece haber alcanzado su forma definitiva mediante un proceso histórico posterior.29


¿Cuándo alcanzó el calendario rabínico su forma fija?

La evidencia más antigua conocida de un calendario rabínico en una forma fija semejante a la posterior procede del siglo IX.

Un estudio de Eve Krakowski y Sacha Stern señala que una obra de al-Juarismi, compuesta alrededor de 823–824 d.C., contiene la evidencia más antigua del calendario rabínico en su forma fija final. El estudio también observa que su aceptación todavía no era completamente uniforme.30

Esto no significa que todos los elementos del calendario aparecieran repentinamente durante el siglo IX. Muchos eran anteriores.

El desarrollo puede resumirse así:

Desarrollo histórico del calendario rabínico

Período bíblico Meses lunares vinculados con el ciclo agrícola y el mes de aviv.
Período del Segundo Templo Determinación de los meses mediante observación y autoridad sacerdotal o judicial.
Época de la Mishná Comparecencia de testigos, interrogatorio del tribunal tribunal y utilización de cálculos astronómicos auxiliares.
Antigüedad tardía Transición gradual desde los procedimientos empíricos hacia reglas calendáricas calculadas.
Siglos IX–X Consolidación progresiva del calendario rabínico fijo en una forma semejante a la utilizada posteriormente.

Síntesis basada principalmente en los estudios históricos de Sacha Stern sobre el calendario judío.

Este proceso no significa que todos los elementos del calendario aparecieran repentinamente durante los siglos IX–X. Muchos de ellos eran anteriores. Lo que se consolidó gradualmente fue su combinación dentro de un calendario calculado, normativo y aplicable con anticipación.

Por eso conviene distinguir entre:

  • el comienzo del proceso de cálculo;
  • la tradición acerca de Hillel II;
  • y la consolidación final del sistema.

¿Por qué la tradición atribuyó el calendario a Hillel II?

Probablemente porque la memoria judía necesitaba relacionar la autoridad del calendario fijo con una figura patriarcal reconocida.

Un calendario puramente matemático plantea una cuestión jurídica:

¿Con qué autoridad puede sustituir al tribunal que recibía los testimonios?

Atribuir su establecimiento a Hillel II permitía presentar el calendario como una disposición legítima adoptada antes de la desaparición de la autoridad patriarcal.

Sin embargo, una explicación tradicional sobre la legitimidad de una práctica no debe confundirse automáticamente con una reconstrucción histórica demostrada.31


¿Cuándo surgió el caraísmo?

El caraísmo apareció como movimiento judío diferenciado durante la Alta Edad Media, especialmente entre los siglos VIII y IX.

Esto significa que Moisés, los profetas, Esdras y los judíos del período del Segundo Templo no pueden llamarse propiamente «caraítas». El movimiento todavía no existía como comunidad histórica identificable.

Sin embargo, esto no significa que todas sus prácticas fueran inventadas en la Edad Media. Los caraítas pudieron conservar, recuperar o desarrollar prácticas relacionadas con métodos observacionales anteriores.

Debemos distinguir entre:

  • la antigüedad de una práctica;
  • y la antigüedad del movimiento que posteriormente la adoptó.

La observación lunar es anterior al caraísmo. El caraísmo como corriente histórica organizada es posterior.


¿Cuál de los dos calendarios es más antiguo?

La pregunta necesita matizarse.

El calendario rabínico fijo actual es posterior al período bíblico. Pero eso no significa que todos sus elementos sean tardíos. La intercalación, el cálculo astronómico y la preocupación por mantener Pésaj en su estación poseen antecedentes antiguos.

El movimiento caraíta también es posterior al período bíblico. Sin embargo, su principio de observación lunar refleja prácticas que existieron antes del surgimiento del caraísmo.

Por eso serían incorrectas estas afirmaciones:

«Los rabinos siempre utilizaron un calendario matemático».

Y:

«La observación del creciente fue inventada por los caraítas».

La observación lunar precedió tanto al calendario rabínico fijo como al surgimiento histórico del caraísmo.


¿Qué calendarios existían durante el período del Segundo Templo?

No todos los grupos judíos utilizaron necesariamente el mismo calendario.

La diversidad mejor documentada aparece en los manuscritos de Qumrán. Algunos reflejan un calendario esquemático de 364 días, organizado en cincuenta y dos semanas exactas.

Ese calendario tenía una ventaja práctica: cada fiesta caía siempre en el mismo día de la semana.

Sin embargo, un año de 364 días es aproximadamente un día y cuarto más corto que el año solar. Por eso habría necesitado alguna corrección periódica para no desplazarse de las estaciones, aunque los textos conservados no explican claramente cómo se realizaba.

La existencia de esos calendarios demuestra que el judaísmo del Segundo Templo no era calendáricamente uniforme.

Podemos identificar al menos:

  • el calendario lunisolar asociado con Jerusalén;
  • calendarios esquemáticos reflejados en Qumrán;
  • métodos sacerdotales particulares;
  • y diferencias sobre la interpretación de las fiestas.32

¿Existía un calendario saduceo diferente?

Las fuentes rabínicas registran disputas con saduceos y otros grupos, especialmente acerca de la fecha desde la cual debía contarse el ómer.

La controversia se concentraba en la interpretación de:

«El día siguiente del día de reposo»
(Levítico 23:11, RVR60).

La interpretación rabínica entiende ese «reposo» como el primer día de Panes sin Levadura. Por ello, la cuenta comienza el 16 de Nisán.

Otras interpretaciones lo relacionan con el sábado semanal que ocurre durante Panes sin Levadura. En ese caso, la cuenta comienza el domingo posterior y Shavuot siempre cae en domingo.

Esta diferencia no determina directamente el comienzo del año o de los meses, pero muestra que compartir un calendario básico no elimina todas las controversias festivas.33


¿Puede identificarse el caraísmo con los antiguos saduceos?

No de manera automática.

Existen semejanzas en algunas interpretaciones, como el cómputo de Shavuot desde el domingo posterior al sábado semanal. Pero una semejanza doctrinal no demuestra continuidad histórica directa.

Los saduceos desaparecieron como movimiento identificable después de la destrucción del templo. El caraísmo surgió varios siglos después y dentro de un contexto diferente.

Es más prudente afirmar:

Caraítas y antiguos grupos no rabínicos pueden compartir algunas interpretaciones bíblicas, pero eso no demuestra que el caraísmo sea la continuación institucional de los saduceos.


¿Por qué las fiestas pueden celebrarse en fechas diferentes?

Porque una diferencia de un solo día en el comienzo del mes modifica automáticamente la fecha gregoriana correspondiente a las fiestas.

La Torá establece:

«En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová»
(Levítico 23:5, RVR60).

Si dos comunidades discrepan acerca de cuándo comenzó el día primero, también discreparán sobre la fecha correspondiente al día catorce.

Además, si existe desacuerdo sobre cuándo comienza el primer mes del año, la diferencia puede alcanzar aproximadamente un mes entero.

Esto puede ocurrir cuando:

  • el ciclo rabínico determina que el nuevo año debe comenzar;
  • una comunidad observacional considera que la cebada todavía no alcanzó el estado requerido;
  • o diferentes observadores aplican criterios distintos para identificar el aviv.

¿Debe depender todo el mundo de observaciones realizadas en Israel?

Quienes responden afirmativamente argumentan que:

  • la Torá fue entregada a Israel;
  • las fiestas se relacionan con la agricultura de la tierra;
  • Jerusalén ocupaba el centro de la proclamación;
  • y el aviv debe determinarse dentro de la tierra prometida.

Quienes cuestionan esta conclusión señalan que:

  • la Torá no ordena expresamente esperar un informe moderno desde Israel;
  • la visibilidad lunar varía geográficamente;
  • las comunidades antiguas ya enfrentaron problemas de comunicación;
  • y, sin templo ni tribunal universalmente reconocido, resulta difícil identificar una autoridad indiscutible.

Toda comunidad observacional debe explicar:

  • qué observaciones acepta;
  • desde qué territorio;
  • comunicadas por quién;
  • con qué criterios;
  • y qué sucede si existen informes contradictorios.

¿Qué ventajas y dificultades presenta cada calendario?

AspectoCalendario rabínico actualCalendario caraíta tradicional
TipoLunisolarLunisolar
Comienzo del mesCalculadoPrimer creciente observado
Comienzo del añoCiclo matemático fijoEvaluación del aviv
Mes adicionalSiete veces en diecinueve añosSegún las condiciones agrícolas interpretadas
Fechas futurasPueden conocerse anticipadamenteDependen de observaciones
PostergacionesAplica deḥiyyotNo aplica las mismas reglas
AutoridadTradición halájica y calendario comunitarioTanaj e interpretación caraíta
Ventaja principalUnidad y previsibilidadConservación de elementos observacionales
Dificultad principalSus reglas completas no aparecen en la ToráSus procedimientos concretos requieren interpretación
RiesgoTratar como mosaicas reglas posterioresTratar una reconstrucción como si fuera completamente explícita

El problema no se resuelve diciendo simplemente que un sistema observa y el otro calcula. Incluso una observación necesita criterios interpretativos, mientras que un cálculo puede basarse en observaciones acumuladas durante siglos.


¿El calendario rabínico ignora completamente la creación?

No. Aunque es calculado, sigue siendo lunisolar. Sus meses conservan una relación matemática con el ciclo lunar y sus años permanecen vinculados con el ciclo solar.

El calendario rabínico no eliminó esos fenómenos naturales; los convirtió en un sistema predecible.

Sus defensores argumentan que esa regularidad:

  • preserva la unidad del pueblo judío;
  • evita calendarios comunitarios rivales;
  • permite preparar las fiestas con anticipación;
  • y mantiene Pésaj dentro de la estación correspondiente.

Sus críticos responden que la utilidad administrativa no demuestra que todas sus reglas fueran prescritas originalmente en la Torá.

Ambas consideraciones deben examinarse antes de llegar a una conclusión.


¿Qué calendario se utilizaba en tiempos de Yeshúa?

No disponemos de evidencia suficiente para reconstruir todos sus detalles con absoluta seguridad.

Durante el período del Segundo Templo existieron distintos grupos judíos y desacuerdos calendáricos. Sin embargo, los Evangelios sitúan las actividades de Yeshúa dentro del calendario festivo reconocido públicamente en Judea.

Yeshúa:

  • subió a Jerusalén durante las fiestas;
  • participó en Pésaj;
  • enseñó durante Sucot;
  • y estuvo presente durante la fiesta de la Dedicación.

Véanse Juan 2:13, Juan 7:2–14 y Juan 10:22–23.

Los Evangelios no describen a Yeshúa inspeccionando independientemente la cebada ni proclamando meses diferentes de los reconocidos públicamente en Jerusalén.34


¿Existía el calendario rabínico actual en tiempos de Yeshúa?

No en su forma fija actual. Durante el siglo I, el calendario asociado con Jerusalén todavía dependía en gran medida de observaciones, testimonios y decisiones de las autoridades.

Esto significa que cuando Yeshúa celebró las fiestas no estaba siguiendo automáticamente todas las reglas matemáticas que caracterizan el calendario rabínico medieval y moderno.

Por otra parte, tampoco estaba siguiendo un «calendario caraíta», porque el caraísmo todavía no existía.

La formulación históricamente más cuidadosa sería:

Yeshúa participó en las fiestas dentro del calendario judío público de su época, en un período en el que la determinación de los meses todavía conservaba un carácter empírico y comunitario.


¿Los Evangelios reflejan dos fechas diferentes de Pésaj?

La relación entre la cronología de los Evangelios sinópticos y la del Evangelio de Juan ha producido un debate académico considerable.

Algunos intérpretes creen que los Evangelios reflejan calendarios distintos. Otros consideran que las diferencias pueden explicarse mediante:

  • distintos usos de la palabra «Pascua»;
  • maneras inclusivas de contar los días;
  • la diferencia entre la cena pascual y el período festivo completo;
  • o los distintos énfasis narrativos de los evangelistas.

No es seguro utilizar esta compleja cuestión como demostración sencilla de que Yeshúa siguió un calendario caraíta, esenio o independiente.

El caraísmo todavía no existía, y los Evangelios no identifican detalladamente el método calendárico empleado por Yeshúa y sus discípulos.


¿Establece el Nuevo Testamento un calendario para los creyentes?

No. El Nuevo Testamento no establece un nuevo sistema calendárico ni instruye a las congregaciones para reconstruirlo independientemente mediante observaciones lunares o inspecciones agrícolas.

Pablo continuó expresándose dentro del marco de las fiestas bíblicas. Menciona Pésaj, Panes sin Levadura y Pentecostés y organiza algunos viajes en relación con ellas.

Véanse:

Sin embargo, ninguna epístola ordena a las congregaciones de la diáspora:

  • buscar el creciente lunar;
  • esperar informes procedentes de Judea;
  • inspeccionar la cebada;
  • calcular el molad;
  • o aplicar un ciclo fijo de diecinueve años.

Esto no convierte el calendario en irrelevante, pero aconseja prudencia antes de presentarlo como condición de salvación, comunión o fidelidad a Yeshúa.


¿Es pecado celebrar una fiesta según el calendario rabínico?

No encontramos en el Nuevo Testamento una declaración que permita condenar automáticamente a quien se guía por el calendario judío establecido.

Tampoco encontramos una declaración que obligue a considerar infalibles todas las reglas de ese calendario.

Debemos diferenciar entre:

  1. estudiar cuál pudo ser el calendario antiguo;
  2. adoptar comunitariamente un calendario;
  3. convertir esa elección en medida de salvación o superioridad espiritual.

Pablo escribió:

«Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo»
(Colosenses 2:16, RVR60).

Este pasaje admite diferentes interpretaciones y no necesariamente anula las fiestas bíblicas. Sin embargo, sí advierte contra formas de juicio religioso que terminan desplazando la centralidad del Mesías.


¿Puede una comunidad seguir el calendario rabínico sin aceptar toda la tradición rabínica?

Sí. Utilizar el calendario rabínico como referencia comunitaria no implica necesariamente aceptar como divinamente inspiradas todas las decisiones del judaísmo rabínico.

Una comunidad puede adoptarlo porque:

  • es el calendario compartido por la mayoría del pueblo judío;
  • permite celebrar junto con las comunidades judías;
  • proporciona fechas estables;
  • y evita depender de informes controvertidos.

Al mismo tiempo, puede reconocer honestamente que:

  • el sistema fijo es posterior al período bíblico;
  • algunas de sus reglas no aparecen en la Torá;
  • y el calendario antiguo fue más observacional.

Esta posición distingue entre uso práctico y afirmación de autoridad absoluta.


¿Puede una comunidad seguir un calendario observacional sin hacerse caraíta?

También. La observación lunar y la atención al ciclo agrícola son anteriores al caraísmo. Una persona no se convierte automáticamente en caraíta por considerar que esos elementos representan mejor el calendario antiguo.

Sin embargo, debería evitar afirmar que su sistema moderno es idéntico en todos sus detalles al utilizado por Moisés.

También debe reconocer las decisiones interpretativas que adopta:

  • lugar de observación;
  • criterios de visibilidad;
  • definición del aviv;
  • autoridad de los informes;
  • y procedimiento en caso de desacuerdo.

La honestidad metodológica exige presentar esas decisiones como reconstrucciones razonadas, no como instrucciones bíblicas explícitas.


¿Qué debería hacer una comunidad mesiánica cuando existen varios calendarios?

La comunidad debería comenzar reconociendo los límites de la evidencia.

Puede adoptar un calendario común por razones de orden y unidad sin declarar que todos los creyentes que utilizan otro calendario están actuando necesariamente en rebelión contra Dios.

Una práctica responsable podría incluir:

  1. Exponer los textos bíblicos pertinentes.
  2. Distinguir lo explícito de lo inferido.
  3. Examinar la práctica histórica de Israel.
  4. Escuchar las razones rabínicas y caraítas.
  5. Escoger un calendario comunitario claramente identificado.
  6. Explicar por qué se utiliza.
  7. Evitar convertir esa decisión en condición de salvación.

Pablo escribió:

«Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente»
(Romanos 14:5, RVR60).

El contexto de Romanos 14 no resuelve directamente la controversia entre los calendarios rabínico y caraíta. Sin embargo, su principio pastoral resulta pertinente: las convicciones acerca de los días no deben utilizarse para despreciar o condenar innecesariamente al hermano.35


Entonces, ¿cuál se acerca más al calendario antiguo?

La respuesta depende del aspecto que se compare.

Si preguntamos qué sistema conserva más claramente la observación directa del creciente y la relación anual con las condiciones agrícolas, el calendario caraíta tradicional preserva rasgos que parecen más próximos a los procedimientos empíricos antiguos.

Si preguntamos qué sistema conserva mejor la unidad calendárica del judaísmo mundial y la continuidad de su vida litúrgica durante la diáspora, el calendario rabínico fijo posee una ventaja evidente.

Pero ninguna de estas respuestas demuestra que uno de los dos reproduzca en todos sus detalles el calendario de Moisés.

La conclusión históricamente más equilibrada sería:

El calendario caraíta conserva importantes elementos observacionales antiguos, mientras que el calendario rabínico conserva y sistematiza la autoridad calendárica comunitaria de Israel. Ninguno puede identificarse sin matices con un manual calendárico completo revelado explícitamente en la Torá.


¿Cuál es el verdadero centro de las fiestas para un creyente en Yeshúa?

Las fechas son importantes porque las fiestas fueron establecidas en días determinados. Sin embargo, el propósito de las convocaciones bíblicas no se agota en identificar correctamente una jornada calendárica.

Pablo relaciona Pésaj con la obra del Mesías:

«Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros»
(1 Corintios 5:7, RVR60).

Y continúa:

«Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura»
(1 Corintios 5:8, RVR60).

Desde una perspectiva mesiánica, el calendario debe conducirnos hacia:

  • la redención;
  • la santidad;
  • la memoria de las obras de Dios;
  • la esperanza profética;
  • y la persona del Mesías.

Una comunidad podría observar correctamente el día y, sin embargo, perder el propósito espiritual de la convocación. Del mismo modo, una diferencia sincera de cálculo no significa automáticamente que una persona desprecie los mandamientos de Dios.


Implicaciones para el creyente

1. Reconocer que el tiempo pertenece a Dios

Las fiestas enseñan que la vida no debe organizarse solamente alrededor del trabajo, el comercio o los intereses personales. Dios introduce en el tiempo momentos de memoria, descanso, adoración y esperanza.

2. No convertir el calendario en un medio de justificación

Una persona no es reconciliada con Dios por haber calculado correctamente la luna nueva. La salvación se recibe por la gracia de Dios mediante la fe en el Mesías.

La exactitud calendárica no puede reemplazar la justicia, la misericordia, la fidelidad ni la transformación interior.

3. Estudiar antes de juzgar

No es correcto acusar inmediatamente al calendario rabínico de paganismo ni tratar el caraíta como una invención moderna. Ambos deben ser estudiados dentro de la historia de Israel.

4. Evitar que el calendario destruya la comunión

Dos creyentes pueden llegar a conclusiones diferentes sobre qué calendario adoptar. Esa diferencia debe estudiarse seriamente, pero no debería convertirse automáticamente en una prueba de salvación o fidelidad al Mesías.

5. Mantener la dimensión comunitaria

Las fiestas bíblicas son convocaciones, no solamente ejercicios individuales. Un calendario perfecto que aísle permanentemente al creyente de toda comunidad puede perder parte del propósito de los propios mo‘adim.

6. Contemplar al Mesías en los tiempos señalados

El Nuevo Testamento relaciona la muerte de Yeshúa con Pésaj (1 Corintios 5:7–8), su resurrección con las primicias (1 Corintios 15:20–23) y el derramamiento del Espíritu con Pentecostés o Shavuot (Hechos 2:1–4).

El propósito último de estudiar el calendario no es ganar una discusión, sino comprender mejor la historia redentora de Dios y vivir conforme a ella.

Un ejemplo práctico

Imaginemos que el calendario rabínico establece el comienzo del primer mes para una noche determinada. Una comunidad caraíta, sin embargo, considera que el creciente no podrá verse hasta la noche siguiente.

Como consecuencia:

  • el día 1 caraíta comenzará un día después;
  • Pésaj caraíta, celebrado el día 14, comenzará un día después;
  • los Panes sin Levadura comenzarán también un día después.

Si, además, el calendario caraíta determina que la cebada todavía no está aviv y añade otro mes, mientras que el rabínico no se encuentra en uno de sus años embolísmicos, las celebraciones podrían quedar separadas por aproximadamente un mes.

Finalmente, aunque ambos coincidieran en Pésaj, podrían continuar celebrando Shavuot en fechas diferentes debido a la interpretación de «el día siguiente al sábado».

Este ejemplo muestra que existen tres preguntas diferentes:

  1. ¿Cuándo comienza el mes?
  2. ¿Cuándo comienza el año?
  3. ¿Cómo debe contarse cada fiesta?

Conclusión

La controversia entre el calendario rabínico y el calendario caraíta reúne al menos cuatro cuestiones diferentes:

  1. Una cuestión bíblica: ¿qué ordena expresamente la Torá?
  2. Una cuestión histórica: ¿cómo determinó Israel los meses en distintas épocas?
  3. Una cuestión jurídica: ¿quién posee autoridad para establecer el calendario comunitario?
  4. Una cuestión pastoral: ¿cómo deben convivir creyentes que llegan a conclusiones diferentes?

El texto bíblico establece con claridad que:

  • el mes de aviv es el primero de los meses;
  • Pésaj se celebra el día catorce;
  • los meses se relacionan con la renovación lunar;
  • las fiestas deben permanecer dentro de su contexto estacional y agrícola;
  • y el ciclo festivo pertenece al orden establecido por Dios.

Pero la Torá no explica detalladamente:

  • el criterio técnico de visibilidad;
  • el número de testigos;
  • la región exacta de observación;
  • el porcentaje de cebada requerido;
  • el empleo de instrumentos;
  • el tratamiento de la nubosidad;
  • la comunicación mundial;
  • ni el procedimiento para resolver desacuerdos.

El judaísmo rabínico respondió a esas dificultades mediante la autoridad judicial y, posteriormente, mediante un calendario fijo.

El caraísmo respondió apelando a la observación de la Luna y al estado del aviv, aunque sus propias fuentes muestran diferencias internas al aplicar esos principios.

Por ello, ninguno de los dos sistemas debería describirse mediante eslóganes.

El calendario rabínico no es simplemente una invención arbitraria desconectada de la creación. Conserva una estructura lunisolar y responde a la necesidad histórica de unidad comunitaria.

El calendario caraíta tampoco es una reproducción automática e indiscutible del calendario de Moisés. Conserva elementos observacionales antiguos, pero debe definir mediante interpretación cómo aplicarlos.

La conclusión más equilibrada es:

El calendario caraíta tradicional parece conservar más directamente determinados elementos observacionales y agrícolas del calendario antiguo. El calendario rabínico conserva mejor la unidad y continuidad calendárica del judaísmo histórico. Ninguno puede demostrar que todos sus procedimientos actuales aparezcan explícitamente ordenados en la Torá.

Desde una perspectiva mesiánica, podemos estudiar esta cuestión profundamente y adoptar una práctica comunitaria definida. Pero debemos evitar que el calendario, cuyo propósito es convocar al pueblo delante de Dios, se transforme en un instrumento para condenar a quienes buscan obedecerlo con una comprensión diferente.

La fidelidad bíblica exige convicción, pero también honestidad:

distinguir lo revelado de lo reconstruido, lo antiguo de lo medieval, la autoridad comunitaria de la exactitud astronómica y el mandamiento divino de nuestras propias conclusiones.


Bibliografía y recursos para profundizar

  • Ben-Shammai, Haggai. “The Karaite Calendar: Sanctification of the New Moon by Sighting”, en Karaite Judaism: A Guide to Its History and Literary Sources.
  • Krakowski, Eve, y Sacha Stern. “The ‘Oldest Dated Document of the Cairo Genizah’ (Halper 331): The Seleucid Era and Sectarian Jewish Calendars”. Journal of the Royal Asiatic Society, 2021.
  • Maimónides. Mishné Torá: Santificación del mes nuevo, especialmente capítulos 1–4, 6–10 y 17.
  • Mishná Rosh Hashaná, capítulos 1–2, especialmente 1:3–5 y 2:2–9.
  • Stern, Sacha. Calendar and Community: A History of the Jewish Calendar, Second Century BCE–Tenth Century CE. Oxford: Clarendon Press, 2001.
  • Stern, Sacha. “Bad Calculations: Another Missing Link in the History of the Rabbinic Calendar”. Cambridge University Library, 2024.
  • Talmud de Babilonia, Sanedrín 11b–12a, acerca de los criterios para intercalar el año.
  • Vidro, Nadia. “Aviv Barley and Calendar Diversity among Jews in Eleventh-Century Palestine”. Journal of Jewish Studies 72, n.º 2, 2021, pp. 283–312.

  1. Un calendario lunisolar regula sus meses mediante el ciclo lunar, pero ajusta periódicamente el año para conservar su relación con las estaciones solares. ↩︎
  2. Aviv no era originalmente el nombre propio babilónico de un mes, como Nisán. En la Torá funciona principalmente como una designación agrícola y estacional. ↩︎
  3. La Torá no ordena explícitamente comenzar el año después del equinoccio de primavera. El equinoccio puede utilizarse como referencia astronómica, pero no aparece formulado como mandamiento calendárico en el Pentateuco. ↩︎
  4. La Torá identifica normalmente los meses por su posición dentro del año —«primer mes», «segundo mes» o «séptimo mes»— y no mediante los nombres empleados actualmente. Esta numeración comienza con el mes de aviv, posteriormente llamado Nisán. Los nombres de origen babilónico aparecen principalmente en los libros bíblicos relacionados con el exilio y el período persa. Véanse Éxodo 12:2, Levítico 23:24, Ester 3:7 y Nehemías 2:1 ↩︎
  5. Nisán es el nombre posterior del primer mes. Aviv es su designación bíblica agrícola. No son dos meses diferentes. ↩︎
  6. La Mishná distingue cuatro comienzos de año para diferentes propósitos jurídicos, religiosos y agrícolas. Nisán encabeza el cómputo de los meses y de las fiestas, mientras que Tishri se relaciona con los años civiles, sabáticos y jubilares. También establece fechas distintas para el diezmo del ganado y el de los árboles. Por tanto, llamar a Tishri «comienzo del año» no elimina la condición bíblica de Nisán como primer mes. Véase Mishná Rosh Hashaná 1:1. ↩︎
  7. La Torá llama al primer día del séptimo mes «día de reposo» y «conmemoración al son de trompetas», pero no utiliza para él la expresión Rosh Hashaná. Véase Levítico 23:23–25. ↩︎
  8. Observar el creciente después de la puesta del sol no hace comenzar un nuevo día desde ese instante. La observación determina si el día que acaba de comenzar debe reconocerse como el primero del nuevo mes. ↩︎
  9. En lugar de añadir un solo día, como sucede en el calendario gregoriano, el calendario hebreo añade un mes completo, es llamado año embolísmico. ↩︎
  10. Molad significa literalmente «nacimiento». En el calendario rabínico designa una conjunción lunar media calculada, no la primera aparición visible del creciente. ↩︎
  11. Aunque esta cifra es increíblemente precisa para haber sido establecida en la antigüedad, la realidad astronómica varía por dos razones principales: [1]
    La órbita real es irregular: La órbita de la Luna alrededor de la Tierra no es un círculo perfecto, sino una elipse, y se ve afectada por la gravedad del Sol. Debido a esto, la duración real de un mes lunar puede variar. Un mes astronómico puede llegar a ser hasta 7 horas más corto o 12 horas más largo que el promedio fijo del molad. Por lo tanto, en un mes específico, el anuncio del molad puede diferir de la conjunción astronómica real por una banda de hasta 14 a 16 horas. El efecto de la acumulación en el tiempo: El valor del molad establecido por los sabios es aproximadamente medio segundo más largo que el mes sinódico actual calculado por la NASA. A lo largo de los siglos, este desfase de fracciones de segundo se ha ido acumulando. Hoy en día, el molad calculado por el calendario hebreo ocurre, en promedio, unas 2 horas más tarde que la conjunción astronómica real en Jerusalén. ↩︎
  12. Que el molad sea una media calculada no significa que sea arbitrario. Significa que cumple una función calendárica diferente de una efeméride astronómica moderna. ↩︎
  13. Las cuatro deḥiyyot se encuentran sistematizadas por Maimónides en Mishné Torá, Hiljot Kidush HaJódesh 7:1–5. La más conocida, Lo ADU Rosh, impide que Rosh Hashaná caiga en domingo, miércoles o viernes. Estas reglas no aparecen formuladas en la Torá como sistema calendárico, Las reglas aparecen especialmente en:
    7:1: si el molad ocurre al mediodía o después, Rosh Hashaná se posterga.
    7:2: Rosh Hashaná no puede caer en domingo, miércoles ni viernes; es la regla conocida como Lo ADU Rosh.
    7:3: se explica que estas postergaciones evitan determinadas combinaciones problemáticas en el calendario.
    7:4–5: se presentan dos postergaciones adicionales relacionadas con el momento del molad y con el tipo de año anterior o siguiente. ↩︎
  14. Para una introducción histórica accesible puede consultarse el artículo “Karaites” de la YIVO Encyclopedia of Jews in Eastern Europe. Explica el surgimiento del caraísmo en Babilonia durante los siglos VIII–IX, su posterior centro intelectual en la tierra de Israel y su expansión hacia Bizancio, Crimea y Europa oriental. Para un estudio académico más amplio, véase Meira Polliack, ed., Karaite Judaism: A Guide to Its History and Literary Sources, obra colectiva que examina su historia, pensamiento, exégesis, literatura y comunidades medievales y modernas. ↩︎
  15. En el mes de Aviv (también conocido como Nisán) se presentaba de forma obligatoria una ofrenda de grano muy importante. Esta ceremonia marcaba el inicio oficial de la temporada de cosecha en el antiguo Israel. Se dice porque Levítico 2:14 menciona expresamente que la ofrenda de las primicias podía prepararse con grano tostado al fuego: «Si ofrecieres a Jehová ofrenda de primicias, ofrecerás espigas verdes tostadas al fuego, grano desmenuzado, como ofrenda de tus primicias» (Levítico 2:14, RVR60). El texto hebreo dice: אָבִיב קָלוּי בָּאֵשׁ aviv qalúi ba’esh Es decir: «aviv tostado al fuego». La tradición rabínica relacionó este pasaje con la ofrenda del ómer. Rashi, comentando Levítico 2:14, identifica esta «ofrenda de primicias» con el ómer y entiende que procedía de cebada en estado de aviv. Además, Mishná Menajot 10:4 describe su preparación: Después de cosechar la cebada y llevarla al atrio del Templo, se tostaban o chamuscaban sus granos al fuego. La explicación talmúdica añade que se hacía así para cumplir el requisito bíblico de presentar «grano tostado». ¿Qué relación tiene esto con el calendario? La pregunta surge cuando se intenta definir cuán madura debía estar la cebada antes de comenzar el mes de aviv.
    Algunos argumentan que la cebada no tenía que estar completamente seca en el campo, porque podía: cosecharse cuando el grano ya estuviera formado; tostarse o secarse mediante fuego; triturarse; y convertirse en harina para la ofrenda. Por eso se pregunta: «¿Puede secarse mediante fuego para preparar la ofrenda?». La respuesta es que el tostado al fuego sí tiene fundamento bíblico y rabínico. Lo que permanece discutido es cuánto desarrollo debía haber alcanzado previamente el grano. El fuego podía eliminar humedad y facilitar su preparación, pero no podía convertir un grano inmaduro o todavía vacío en cebada apta para producir harina. ↩︎
  16. Los registros caraítas conservados muestran una práctica real más compleja que las reconstrucciones modernas excesivamente uniformes. ↩︎
  17. Un calendario no solamente mide el tiempo. También coordina a una comunidad. Sin algún procedimiento común, observadores sinceros pueden llegar a fechas diferentes. ↩︎
  18. No todos los grupos modernos que utilizan la expresión «calendario bíblico» representan necesariamente la práctica histórica del judaísmo caraíta. ↩︎
  19. El procedimiento aparece en Mishná Rosh Hashaná 2:6–7. El tribunal interrogaba separadamente a los testigos acerca de la posición y apariencia de la Luna. Si sus declaraciones concordaban, el presidente proclamaba: «Santificado», y la asamblea respondía: «Santificado, santificado». Puede consultarse el texto completo en Mishná Rosh Hashaná 2 ↩︎
  20. La aparición del creciente no completaba por sí sola el procedimiento rabínico. El tribunal examinaba el testimonio y proclamaba oficialmente el mes. ↩︎
  21. La controversia calendárica no es solamente astronómica. También plantea quién tiene autoridad para establecer las fechas sagradas de la comunidad. ↩︎
  22. Los cálculos astronómicos no eran necesariamente un sustituto de la observación. También servían para comprobar si los testigos podían haber visto realmente el creciente. ↩︎
  23. Un mes de treinta días se denomina «completo» y uno de veintinueve días, «defectivo». Estas expresiones describen su duración, no su valor religioso. ↩︎
  24. Maimónides señala que la observación del creciente en un territorio situado al oeste de Israel no demuestra que también hubiera sido visible desde la tierra de Israel. La visibilidad lunar cambia según la ubicación y el tiempo transcurrido desde la puesta del sol. Véase Mishné Torá, Hiljot Kidush HaJódesh 17:13. ↩︎
  25. La línea internacional moderna no aparece en la Biblia. Aplicar un calendario bíblico mundial exige decisiones geográficas posteriores. ↩︎
  26. La transición al cálculo no debe explicarse únicamente como abandono de la observación. También respondió a la necesidad real de coordinar comunidades separadas por grandes distancias. ↩︎
  27. La Torá no prescribe un segundo día para las fiestas de peregrinación. Se trata de una disposición histórica y halájica relacionada con la incertidumbre calendárica. ↩︎
  28. La palabra hebrea tekufá expresa la idea de un ciclo o período recurrente. En la tradición calendárica llegó a utilizarse para los cambios estacionales calculados. ↩︎
  29. No debería afirmarse categóricamente que Hillel II «inventó en el año 359 el calendario utilizado actualmente». La evidencia apunta a una evolución más prolongada. ↩︎
  30. Vease Eve Krakowski y Sacha Stern, “The ‘Oldest Dated Document of the Cairo Genizah’ (Halper 331): The Seleucid Era and Sectarian Jewish Calendars”, Journal of the Royal Asiatic Society 31, n.º 3 (2021): 617, nota 1; véase también François de Blois, “Some Early Islamic and Christian Sources Regarding the Jewish Calendar, 9th to 11th Centuries”, en Time, Astronomy, and Calendars in the Jewish Tradition, eds. Sacha Stern y Charles Burnett (Leiden: Brill, 2014), 65–78. ↩︎
  31. Una tradición puede expresar cómo una comunidad comprende la legitimidad de una práctica, aunque no describa con precisión todas las etapas de su desarrollo. ↩︎
  32. El calendario de 364 días de algunos escritos de Qumrán no es el calendario caraíta. Uno es principalmente esquemático y solar; el otro es lunisolar y observacional. ↩︎
  33. Los caraítas tradicionalmente han contado el ómer desde el domingo posterior al sábado semanal ocurrido durante Panes sin Levadura. Esto difiere del cómputo rabínico. ↩︎
  34. La ausencia de una controversia calendárica no demuestra que Yeshúa aprobara cada detalle de las tradiciones de su época. Sí indica que el calendario no aparece como una disputa central de su ministerio. ↩︎
  35. Reconocer libertad de conciencia no impide investigar qué interpretación posee mejor fundamento. Significa que la investigación debe realizarse con humildad y amor fraternal. ↩︎

Daniel López
Daniel López

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad 2 Timoteo 2:15

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