Levítico 6:8-30 – Tzav “Ofrendas de los sacerdotes – “holocausto, ofrenda vegetal, por el pecado”

Los primeros dos capítulos de Tzav tratan de ofrendas que ya han sido mencionadas en capítulos previos: olá [ofrenda de elevación], minjá [ofrenda farinácea], shelamim [ofrenda de paz], Jatat [ofrenda por pecado] y asham [ofrenda de culpabilidad]. La diferencia es que anteriormente la Torá se dirigía sobre todo a la gente que llevaba tales ofrendas y ahora vuelca su atención sobre Aharón y sus hijos (v. 2), enseñándoles leyes adicionales relacionadas con su servicio sacrificial (Rambán).

En los capítulos anteriores de este libro, la Toráh ha prescripto los sacrificios rituales y sus denominaciones. Sucedida esta prescripción de leyes generales concernientes a los” קרבנות “, “korbanót” -sacrificios rituales, en la parasháh Tsav veremos una enunciación complementaria de las leyes arriba mencionadas. Sforno agrega que existen tantas diferencias entre los distintos “קרבנות ” “korbanót” -sacrificios rituales- como existen diferencias entre las acciones e intenciones en las personas que los ofrecen, y es por eso que la Toráh, después de enunciar las leyes referentes a los ” קרבנות “, “korbanót” -sacrificios rituales- en la parasháh anterior, volverá otra vez a insinuar alegóricamente el basamento teórico de éste ritual.

  • La ofrenda de oblación para los sacerdotes:

Es introducida, como nueva ley, con una fórmula especial, y se inserta aquí en su lugar apropiado entre las instrucciones dadas para los sacerdotes, por cuanto habría estado fuera de su sitio entre las leyes generales para el laicado. En «el día que fueren ungidos» (המשח, construida como un pasivo con el acusativo como en Gen. 4:18), Aarón y sus hijos debían ofrecer un corban מנחה תמיר, (Como ofrenda de oblación perpetual) מנחה en el absoluto en lugar del estado constructo (Ex. 29:42, Num. 28:6); y esto debía hacerse en todo el tiempo futuro por «el sacerdote que en lugar de Aarón fuere ungido de entre sus hijos», es decir, por todo sumo sacerdote en el tiempo de su consagración. «en el día que fuere ungido». Cuando la unción fue terminada, los siete fueron designados como «el día», como los siete días de creación en Gen. 2:4. Esta מנחה no era ofrecida durante los siete días de la misma unción, sino después que terminaba la consagración, con tod probabilidad, como la tradición judía asume, al principio del octavo día, cuando el sumo sacerdote entraba en su oficio, junto con los sacrificios diarios de la mañana (Ex. 29:38, 39), y antes de la ofrenda descrita en el cap. 9.

Después continuó siendo ofrecida como una מנחה perpetua», cada mañana y tarde durante todo el término de su oficio, de acuerdo con el testimonio del libro de la Sabiduría (cap. 45:14, donde no podemos suponer que se esté indicando la ofrenda encendida diaria) y también de Josefo (Ant. 3:10, 7). Esto consistiría en la décima parte de un efa de fina harina, la mitad de ella sería presentada por la mañana, la otra por la tarde; sin embargo, no como harina, sino que sería cocida en una sartén con aceite, «tostada» תפיני מנחת פתים («los pedazos fritos de la ofrenda»), i.e. en trozos partidos como una ofrenda compuesta de trozos de pan frito מרבת (ver. 14 y 1 de Crón. 23:29) sin duda que es sinónimo de סלת מרבכת, y debe entenderse denotando harina fina lo suficientemente quemada o frita en aceite; el significado revuelta o mezclada no armoniza con el cap. 7:12, donde la mezcla con aceite se expresa por בלולת בשמן. El hapax legomenon תפיני. significa partido u horneado, de acuerdo con nuestra suposición de que la palabra se deriva del árabe disminuir, o, com Gesenius y los rabinos creen, de אפה hornear, un punto por el cual difícilmente se puede decidir con certeza. Esta מנחה que también fue ordenada como perpetua (חק עולם), debía quemarse sobre el altar por completo, como cualquier ofrenda de oblación presentada por un sacerdote, porque pertenecía a la categoría de las ofrendas encendidas, y de éstas ofrendas de oblación el mismo oferente no participaba (cap. 2, 3, 10).

Orígenes observa en su homil en Levit.:

In ceteris quidem praeceptis pontifex in offerendis sacrificiis populo praebet officium, in hoc vero mandato quae propria sunt curat et quod ad se spectat exequitur”

[En los demás sacrificios legales, el sumo sacerdote suministra el servicio al pueblo; pero en este oficio se preocupa de las cosas que le son propias, y cumple en lo que se refiere a sí mismo].

También debe observarse que el sumo sacerdote sólo debía ofrecer una מנחה sin sangre por sí mismo, y no un sacrificio de sangre que habría apuntado a la expiación. Como el santificado al Señor, debía acercarse al Señor todos los días con un presente en sacrificio que representaba los frutos de la santificación.

La oblación u ofrenda de flor de harina (2:1-16; 6:14-23)

Levítico 6:8-11 – “…Y habló YHVH a Moisés para decirle: (9) Ordena a Aarón y a sus hijos, y diles: Ésta es la ley del holocausto: El holocausto permanecerá ardiendo sobre el fuego, encima del Altar, toda la noche hasta la mañana, y el fuego del Altar ha de mantenerse ardiendo en él. (10) Luego el sacerdote se revestirá de su túnica de lino y vestirá sobre su carne los zaragüelles de lino. A continuación recogerá de sobre el Altar la ceniza del holocausto que el fuego habrá reducido, y la depositará al costado del Altar. (11) Después se quitará sus vestiduras, y revestido de otras vestiduras, sacará la ceniza fuera del campamento a un lugar puro…”

  • La toma de ceniza y el fuego del Altar:

El primer servicio del día en el Templo era הרשך תרומת “separación de la ceniza”, que consistía en quitar una parte de las cenizas del día previo que habían permanecído en el Altar (véase más adelante) y después colocar עצים שני גורי dos leños de madera en el fuego principal del Altar. Además de ello, había un mandamiento general de cuidar que el fuego del Altar estuviese encendido todo el tiempo, como asimismo por lo menos un mandamiento restrictivo e no permitir que se extinguiese (véase más adelante).


vs.9a – “…Ordena a Aarón y a sus hijos…” –


– ” …Ordena a Aharón y sus hijos…” -En la parasháh anterior, la ordenanza había sido para los hijos de Israel (Levítico 1:2) mientras que en nuestra parasháh, la ordenanza está dirigida a los hijos de Aharón, quienes son en definitiva los que se ocuparán exclusivamente del ritual mencionado; pues la Toráh prohíbe a toda persona ajena a los cohaním tener ingerencia en dicho ritual.

En otro orden de cosas, los Sabios del Midrásh interpretan la sucesión de los textos en hebreo: ” דורשי סמוכות “, “dorshé semujót” de las parashiót Vaikrá y Tsav de la forma siguiente: en la parasháh anterior, capítulo 5, versículo 23, el texto habla de la devolución del ” גזל”, “guezel” -robo-, mientras que en el capítulo 6, versículo 2, el texto prescribe las leyes de la ” עלה”, “holáh” -holocausto-. Nuestros sabios llegan a la conclusión de que la sucesión de estas dos ideas en el texto no es una mera coincidencia, sino más bien la manifestación de la ética que la Biblia exige del hombre que sirve a D’s. No se pueden tener actitudes ambivalentes, o sea: robar y hurtar por un lado, y por otra parte, ofrecer un sacrificio a D’s. Los sabios traen en su apoyo el versículo de Isaías 61:8 que dice: “Pues Yo soy Adonai, que ama el derecho, aborrece el robo, aún para un holocausto … “. Por supuesto, esta interpretación del Midrásh está basada no solamente en este versículo, sino en la misma Toráh y especialmente en todos los profetas de Israel, que han combatido con vehemencia a las personas que convierten la fe en D’s en una serie de actos rituales, que contradicen la esencia misma de la Toráh de Israel. Recordemos al Salmista que dice que solamente el hombre “de manos limpias y corazón puro” puede presentarse ante D’s, en Su Santuario” (Salmos 24:4).


– ” Hasta ahora, los mandamientos relacionados con ofrendas han sido introducidos con el vocablo אמרת, di (1:2) o con el imperativo דבר habla (4:2). En tal sentido, los Sabios explican que el término más enfático צו, ordena, implica que a los Cohanim se les instó a ser especialmente diligentes en este servicio, y afirman que esta exhortación debía en efecto ser repetida con frecuencia incluso a futuras generaciones de los sacerdotes (Sifra, Kidushln 29 ). Rabí Shimón añade que esta indicación es especialmente pertinente respecto de los mandamientos que implican pérdidas monetarias como la עולה, ofrenda de elevación, de este pasaje (Rashi). Se han brindado varias explicaciones sobre la “pérdida monetaria” relacionada con la ofrenda de elevación:

— A fin de realizar el servicio de los sacrificios, los Cohanim deben renunciar a los medios de los que dispondrían normalmente para ganarse el sustento. Este sacrificio monetario es especialmente notorio en el caso de una ofrenda de elevación, de la cual los Cohanim no reciben nada en absoluto, puesto que toda su carne se quema en el Altar. Pese a que los Cohanim sí reciben el cuero del animal sacrificado, esto difícilmente compensa la pérdida de ingresos que sufren por medio de esta labor (GurArié).

— Según Rambán, esta “pérdida monetaria” no se refiere al servicio de la ofrenda en sí, sino a la carga financiera de una ofrenda que se menciona posteriormente en nuestro capítulo: cada Cohén debe traer una ofrenda farinácea en su iniciación en el servicio en el Templo, ofrenda que el Cohén Gadol debe traer todos los días (13-16).

— Or HaJaím sugiere que la ofrenda que implica esta pérdida monetaria es la ofrenda diaria constante o tamid, y que tal esfuerzo económico no se limita a los Cohanim, sino que involucra en realidad a toda la nación. El tamid de la mañana es el sacrificio clave del día, porque no se permite ofrendar ningún otro sacrificio antes de que se realice aquel. De hecho, durante un sitio militar de Jerusalén en la época de los hasmoneos, todos los días el pueblo judío pagaba sumas exorbitantes a su atacantes por los corderos que eran necesarios para realizar el tamid (Baña Kamá 82b).

vs.9b – “… Esta es la ley del holocausto: El holocausto permanecerá ardiendo sobre el fuego, encima del Altar …” – En el cap. 1 se trató el tema de los holocaustos particulares, y en Exo. 29: 38-42 se consideró el holocausto continuo en favor de la nación. Aquí se da información adicional para Aarón y sus hijos. Esta instrucción se aplica principalmente a los sacrificios matutinos y vespertinos por la nación.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “ley” es torá, que significa “instrucción”. En este caso vemos que la palabra torá está limitada a una instrucción específica acerca de la ofrenda de ascensión, también llamada “holocausto”, (del latín “todo quemado”).

En esta sección hay instrucciones específicas para Aharón y sus hijos, los sacerdotes. Las instrucciones que se dieron en la parashá anterior, sobre las diferentes ofrendas, son para el pueblo en general, pero en esta parashá hay instrucciones específicas y complementarias para los sacerdotes en cuanto a los mismos sacrificios que han sido mencionados anteriormente.

De esto aprendemos también que cuando viene la revelación divina a nuestras vidas, no viene toda de una vez. Primero se da una imagen general, y luego el Espíritu vuelve a dar más detalles sobre las cosas que ya han sido descritas de forma general. La Torá ha sido escrita para armonizar con la mente humana. La mente no está trabajando de forma lineal, sino circular. Es decir, cuando un tema se da, no sigue un esquema lineal, sino avanza de forma circular, o más bien como un espiral. Avanza un poco con un tema para luego volver al mismo tema y dar más detalles. Después avanza con otro tema relacionado con el primero, y luego vuelve a dar más detalles sobre alguno de los temas anteriores etc.

En este caso ya en el capítulo 1 de Vayikrá se ha dado una instrucción general sobre la ofrenda de ascensión y ahora este tema es destacado otra vez en esta parashá para dar detalles complementarios sobre esa ofrenda. Lo mismo sucede con las demás ofrendas.

La característica del holocausto que arde por un largo tiempo es una ilustración apropiada de la obra de darnos a nosotros mismos completamente hacia Dios. El venir a Dios como un sacrificio vivo no es una obra repentina, y podríamos sentir que somos rostizados en el fuego por mucho tiempo.

Había varios fuegos sobre el altar. Los rabinos no están de acuerdo en cuanto a la cantidad de fuegos que había en el altar. Se habla de dos a cuatro fogatas diferentes. Una de ellas se mantenía encendida todo el tiempo, como está escrito en este versículo y en los versículos 12 y 13:

“…El fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no se apagará, sino que el sacerdote quemará leña en él todas las mañanas, y pondrá sobre él la ofrenda de ascensión, y quemará sobre él la grasa de las ofrendas de paz. El fuego se mantendrá encendido continuamente en el altar; no se apagará…”

La Torá repite tres veces la importancia de no dejar que el fuego se apague sobre el altar. Un fuego necesita tres ingredientes para poder existir: combustible, oxígeno y calor. Si falta alguno de estos tres, el fuego no arde. El fuego que estaba en el altar del tabernáculo había caído desde el cielo. Los sacerdotes estaban encargados de mantener vivo ese fuego constantemente. El calor se mantenía en las llamas y en los carbones encendidos. El oxígeno venía del aire ambiental. Sólo hacía falta añadir la leña.

Esto nos enseña acerca de la importancia de mantener el fuego celestial encendido sobre el altar personal que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior. Cada mañana hay que poner más leña sobre el fuego.

¿Qué es leña?

La leña es el producto de la vida y la muerte de un árbol. Está escrito que la Torá es un árbol de vida – (Proverbios 3:18). También Mashíaj se compara a sí mismo con un árbol – (Lucas 23:31; Juan 15:1). Esto nos enseña que el combustible que alimenta el fuego en nuestro corazón es la Torá y el Mesías. La vida y la muerte del Mesías ha creado suficiente leña para que podamos arder eternamente delante de HaShem. Cada mañana hay que poner más leña en su corazón para arder continuamente delante de HaShem.

La leña es añadida en la oración, la alabanza y el estudio de las Escrituras que cada creyente hace todas las mañanas. La única manera de poder mantener el fuego celestial ardiendo en nuestra vida es ponerle más leña. Es una tarea diaria.

El oxígeno es parte del aire. La palabra hebrea para viento es ruaj. Ruaj también se traduce como “Espíritu” entre otros. Esto nos enseña que el oxígeno para el fuego celestial es el Espíritu de HaShem. Si falta el Espíritu en la oración y la lectura, el fuego se va a apagar.

Que tampoco falte el calor en nuestra devoción a HaShem. El calor podría simbolizar el amor y la intensidad de nuestra entrega, en hebreo kavaná.

¡Asegúrate que el fuego no se apague en tu vida!

En 2 Timoteo 1:6 está escrito:

“…Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos…”

En este caso se trata del fuego del don de ser anunciador de las buenas nuevas.

– “…La ley de la ofrenda de elevación…” – A las leyes de la olá que fueron expuestas en el capítulo 1, este pasaje añade que las partes sacrificiales de una ofrenda de elevación pueden ser quemadas en el Altar toda la noche hasta la mañana (Rashi). Esto es en contraste con el rito de la sangre, que debe ser realizado antes de que caiga la noche. Sobre este versículo comenta el Midrash que, si una persona se arrepiente, se le considera como si hubiera ascendido a Jerusalén, reedificado el Templo y el Altar y elevado en el mismo todas las ofrendas prescritas por la Tora (Vaikrá Raba 7:2). Todo judío debe ser un templo de carne y hueso: si es santo, su templo personal tendrá santidad, mas si peca, lo contaminará. Por consiguiente, cuando la persona hace penitencia, se le considera como si se hubiera reconstruido, reedificando así su templo interior. En tal sentido, una de las interpretaciones de los Sabios sobre este versículo es que a Aharón, en su calidad de Cohén Gadol, se le ordenó ser diligente respecto de la ofrenda de elevación no sólo entonces, sino durante todas las generaciones, aunque no podemos sustraernos del hecho de que cuando no hay Templo tampoco hay ofrendas. Entonces cabe preguntarse de qué forma se puede llevar a cabo este precepto en épocas en que no tenemos el Templo. De manera análoga, al principio de la era del Segundo Templo, el pueblo le preguntó al profeta Jagai por qué había tanta hambre y penuria, a lo cual les respondió que ello se debía a que aún no habían reedificado el Templo (Jagai 1:7-8). Empero, de ser así, ¡esa profecía no debió haber sido incluida en el Canon Bíblico ya que no tendría relevancia para todas las generaciones! Para reconciliar esta aparente dificultad, debemos apelar a un concepto que nos enseñan los Sabios: todo judío debe ser consciente de que siempre tenemos una especie de “Templo”, aunque el mismo propiamente no esté en forma física con nosotros. Cuando el Templo no está en pie, la mesa del judío brinda expiación (Jaguigá 27a), pues esta simboliza la caridad y hospitalidad de la casa judía, como asimismo las enseñanzas que se transmiten a los hijos y el ejemplo que les damos alrededor de la misma. Es en tal sentido que el “Templo”, como metáfora de concepto espiritual, es eterno y la Torá exige suma vigilancia en su mantenimiento (Rabí laacov Kamenetzky)”.


– ” Este pasaje contiene tres referencias al fuego en el Altar, y dos están en el versículo 2: a) על מוקרה, sobre la llama; y b) ואש המזבח, el fuego del Altar, encontrándose el tercero en el versículo 5: והאש על הבובח, el fuego sobre el Altar. Ello enseña que en realidad había siempre tres fuegos prendidos sobre el Altar, siendo estos: מערבה גרולה la hoguera grande sobre la que se quemaban las ofrendas; מערבה שניה של, la segunda hoguera de incienso, de la que se tomaban carbones candentes y se llevaban al Santuario para el servicio de incienso de la mañana y el de la tarde; y מערבה לקיום האש la hoguera de perpetuación del fuego, de la que se añadían leños ardiendo a la gran hoguera toda vez que era necesario (Rashi, v. 5; loma 45a)”.

– “…Es el Holocausto…” – Según Abarbanel, estos versículos están ampliando las leyes para los dos holocaustos que se ofrecían diariamente en el Santuario, llamados en hebreo” קרבן תמיד “, “korbán tamid”, como reza el versículo en Exodo 29:38: “Y esto ha de ser lo que ofrecerás sobre el altar: corderos primales, dos por día, siempre”. Rabbénu Behayéh ben Asher entiende que la Toráh empieza con la enunciación de las leyes del sacrificio” עלה”, “holáh” -holocausto- porque éste es el “más importante” entre todos, ya que según nuestros sabios, el holocausto se ofrecía como expiación “por los malos pensamientos del corazón”. Además, agrega Rabbénu Behayéh que el hecho de que al” קרבן עלה “, “korbán Holáh” -holocausto-. se lo hacía consumir al fuego durante toda la noche (caso único entre todos los sacrificios) se debe -en el orden alegórico-” a que los pensamientos innobles nos invaden, en efecto, durante el reposo nocturno. El profeta Mijáh previene a aquellas personas que ” … piensan en la iniquidad y generan el mal en sus lechos, y con la luz de la mañana lo cometen … ” (Mijáh 2:1)”.

– “…Sobre el fuego, sobre el altar toda la noche, hasta la mañana…” – Amén de su. sentido literal, Rabbí Haim Ben Attar en su libro “Or Hahaím” interpreta alegóricamente este versículo, y dice que, en realidad, este altar y el fuego que contiene, estarían representando al mismo pueblo de Israel en su larga noche de sufrimiento, haciendo alusión al exilio y a la destrucción de los dos Santuarios de Jerusalém; el fuego terminará al amanecer de la Redención del pueblo de Israel.

Algunos autores piensan que, cuando en nuestra liturgia diaria pedimos a D’s que acepte nuestro sacrificio, estamos haciendo referencia, en realidad, a los sacrificios de personas físicas del pueblo de Israel, que han desaparecido por el simple hecho de ser judías”.

– “… Deberá seguir flameando sobre el mismo…” – Este es el mandamiento activo de que los Cohanim deben colocar suficiente leña en el fuego para que permanezca prendido todo el tiempo, incluyendo la noche (Rambán)”.

vs.10 – “…Su vestidura de lino…” – Se exigía que los sacerdotes llevaran sus vestiduras de lino aun para sacar las cenizas. Estas eran las mismas vestiduras que llevaban al ofrecer los sacrificios. Todo trabajo dentro del santuario era sagrado y exigía santidad de vida. Esta, a su vez, era simbolizada por la pureza de las vestiduras (Zac.3: 4-7). Cuando salían del santuario para llevar las cenizas a un lugar limpio, se quitaban las vestiduras de lino.

– ” Este versículo nos enseña dos cosas, a saber: a) el cohén debía usar su vestimenta para cualquiera de los servicios prestados en el Templo, aun para el más simple como era el limpiar el altar y retirar las cenizas; b) la modestia y la humildad que se refleja, ya que era el mismo cohén el que tenía que encargarse de la limpieza del altar y no debía delegarlo a ninguna otra persona. Los cohaním, que eran los primeros en la jerarquía social, se dedicaban también a simples trabajos de limpieza en el altar (Basado en Hovot Halevavot, Capítulo 6)”.

– ” …Y vestirá el Cohén…” – Aunque el versículo sólo especifica dos de las vestimentas sacerdotales, el Talmud (Zevajim 17b) deriva exegéticamente que el servicio de un Cohén carece de validez a menos que vista las cuatro vestimentas requeridas”.

– ” …Su Túnica entallada de lino…” – Este es el largo camisón al que la Torá se refiere como הבתנת (Shemot 29:5). El vocablo
מרוo se relaciona con מרר“medir”, lo que implica que el camisón debe ser entallado a la medida de cada Cohén (Rashi; Sifrá)”.

– ” …Sobre su carne…” – Las vestimentas del Cohén deben ser usadas directamente sobre la carne, sin ninguna otra prenda que se interponga entre ellas (Rashi; Sifrá)”.

– ” …Y [el Cohén] separará la ceniza…” – Este es el primer servicio de cada día: el Cohén toma una paletada de ceniza de la parte más interna del Altar y la coloca en el piso del Patio al este de la rampa que conduce a la cima del Altar; tales cenizas deben ser de la carne quemada de las ofrendas del día anterior. Rabí Hirsch comenta que al tomarse una porción del servicio del día anterior y colocarse al lado del Altar antes del comienzo del servicio del día presente, el Cohén se vuelve en cierto modo el portavoz de una declaración nacional, en el sentido de que el día de hoy continuaremos sirviendo a Dios tal y como lo hicimos ayer según los dictados de Su voluntad”.

vs.11 – “…Después se quitará sus vestiduras…” – El sacerdote llevaba un vestido cuando presentaba el sacrificio y otro cuando echaba las cenizas fuera del campamento. Las cenizas fueron echadas en un lugar designado al lado del altar hasta que se recogía una cantidad grande.

Malaquías estaba pensando en esta costumbre cuando dijo que las acciones de los sacerdotes les hicieron como el estiércol que llevaban afuera – (Mal 2:3). Este fuego continuo con su sacrificio diario representaba el arrepentimiento y la fe de la nación. Simbolizaba la adoración diaria de la nación llamada para servir a YHVH. Heb 12:28-29 puede tener este mandato en mente, pensando en el temor y la reverencia como nuestro sacrificio continuo a Dios:

“…sirvamos a Dios, agradándole con temor y reverencia. Porque nuestro Dios es fuego consumidor…”

“…Se quitará…” – Este servicio difiere totalmente del que consiste en separar la ceniza, mencionado en el versículo previo. En tal sentido, este servicio e esencialmente práctico en cuanto a que involucra limpiar el exceso de cenizas del altar, y solo se efectúa cuando se acumula tanta ceniza que resulte imposible proceder sin antes limpiarla (véase más adelante). Puesto que el Cohén estará removiendo ceniza en grandes cantidades, con toda probabilidad ensuciará sus vestimentas sagradas. Por ello, antes de retirar las cenizas, el Cohén se quitará sus vestimentas [normales], mudándose a prendas sacerdotales más viejas y por ende más gastadas. En virtud de ello, la Torá nos enseña una regla básica de buenos modales, porque, como lo formularon los Sabios: “No es apropiado que un sirviente vista en la cocina las mismas Prendas que usa para servirle vino a su amo” (Rashí; Sifrá). A partir de ello aprendemos la importancia de ponernos nuestras mejores galas en honor de Shabat, luego de haber usado otras ropas para los que haceres domésticos en preparación para el día santo. [Esta indicación está destinada sobre todo a las mujeres, quienes no suelen ir a las sinagogas el viernes en la noche (Maharshá; Shabat 114a)]”.


Levítico 6:12-18 – “…En tanto, el fuego de sobre el Altar arderá en él sin extinguirse. El sacerdote quemará leños en él cada mañana, y acomodará encima el holocausto, dejando consumir en él las grosuras de las ofrendas de paz. (13) Un fuego continuo arderá sobre el Altar sin extinguirse. (14) La ley de la ofrenda vegetal será ésta: Los hijos de Aarón la deberán ofrecer ante YHVH, frente al Altar. (15) Se retirará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda vegetal, con su aceite y todo el incienso que está sobre la ofrenda vegetal, y lo dejará consumir sobre el Altar como su memorial en olor que apacigua a YHVH. (16) El resto lo comerán Aarón y sus hijos. Se comerá en forma de ázimos en lugar santo. En el atrio del Tabernáculo de Reunión la comerán. (17) No se horneará con levadura. Es su porción que les doy de mis sacrificios ígneos, cosa muy sagrada como ofrenda por el pecado y ofrenda por la culpa. (18) Todo varón entre los hijos de Aarón la podrá comer. Es estatuto perpetuo por vuestras generaciones respecto a los sacrificios ígneos a YHVH. Todo lo que toque en ellas quedará consagrado…”

vs.12 – “…En tanto, el fuego de sobre el Altar arderá en él sin extinguirse…” –

– “…No sera extiguido…” – El Midrash observa que el Altar del Tabernáculo de Moshé se utilizó durante aproximadamente 116 años: 39 años en el Desierto, 14 en Guilgal, 13 en Nov y 50 en Guivón (Rashash). Durante todo ese tiempo, pese a que el fuego del Altar ardió continuamente, la delgada chapa de cobre que recubría el Altar no se derritió y su estructura de madera nunca se abrasó (Vaikrá Raba 7:5)”.

– “…Leños…todas las mañanas…” – A partir de una comparación exegética entre este versículo y el 1:7, el Talmud deriva que los Cohanim debían añadir dos leños a la hoguera grande todas las mañanas y todas las noches (loma 27b)”.

– “… La ofrenda de elevación. El artículo definido ה, la, indica que el versículo se refiere a cierta olá en particular: תמיר, la ofrenda diaria constante (Malbim).

– “…Las qrasas de la ofrenda de paz….” – Abarbanel hace notar que la Tora sólo menciona ofrendas de paz y no dice nada sobre ofrendas de culpabilidad o por pecado a pesar de que esta ley también aplica a las mismas. Esto se debe a que la Torá prefiere no hablar de ofrendas cuya finalidad es expiar pecados, porque en realidad es mejor que estas no sean necesarias y que la gente eleve ofrendas sólo para agradecer a Dios por su buena fortuna”.

vs.13 – “…El fuego arderá continuamente…” – Dios mismo había encendido ese fuego (cap, 9:24). Los judíos afirman que ardió continuamente hasta el cautiverio babilónico. Algunos hasta pretenden que nunca se apagó hasta la destrucción final del templo en el año 70 DC. Para mantener este fuego se necesitaba una amplía provisión de leña. Esta era juntada por los sacerdotes que, una vez al año, invitaban al pueblo a ayudarles.

Rashi, basado en el Talmud, entiende que el fuego que se usaba para encender el Candelabro también procedía del altar; quiere decir que el” “אש תמיד “, “esh tamid” -fuego perpetuo-servía- para alimentar al”נר תמיד “, “ner tamid” -la luz perpetua-. El hecho de que la Toráh repita en los versículos 5 y 6 la permanencia del fuego perpetuo, es interpretado por el autor de Minháh Beluláh, que dice, en nombre de los Sabios de Israel: “Este fuego perpetuo ardía aun en el día Shabbát y no se apagaba nunca, aun durante los traslados del Santuario a través del desierto; para ello se cubría el fuego durante las travesías efectuadas por los hijos de Israel”

vs.14 – “…Esta es la ley de la ofrenda…” – “De la oblación” (BJ). Esta información era para los hijos de Aarón. Cuando alguien presentaba una ofrenda de cereal, o sea una oblación, la parte de Dios debía ser quemada sobre el altar (ver com. cap. 2: 1); el resto era de los sacerdotes. No debía hacerse con levadura, Y cualquier otra cosa con la cual se la comiera tampoco debía tener levadura. Debía comerse en “lugar santo”, que aquí se define como “el atrio del tabernáculo de reunión“. El pan era “cosa santísima“, como lo eran la ofrenda por el pecado y las ofrendas por la transgresión. Era tan sagrado que todo el que lo tocara debía también ser santo.

Este pasaje es un complemento, añadiendo varias leyes nuevas a las de la ofrenda farinácea, la que fue expuesta anteriormente en el capítulo 2.

– ” …La ley de la ofrenda farinácea…” – El vocablo תורת es un término general, implicando que la ley en cuestión aplica asimismo a otras áreas. En esta instancia enseña que el aceite y el incienso mencionados en el versículo 8 (que habla de las ofrendas de los israelitas) deben también estar incluidos en las ofrendas farináceas de los Cohanim mencionadas en los versículos 12-16 (Rashi), a pesar de que el servicio de las ofrendas sacerdotales difiere del de los israelitas (v. 16)”.

– ” …La acercarán…” – El Cohén debe acercar el recipiente sagrado que contiene la ofrenda farinácea y hacerlo tocar en la esquina suroeste del Altar (Sotá 14b)”.

vs.15 – “…Se retirará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda vegetal…
como su memorial en olor que apacigua a YHVH…” – Aquí se habla de todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal. Según Rashí, esto nos enseña que todas las oblaciones tenían incienso, no solamente la primera que está mencionada en la parashá anterior – (Levítico 2:1-2).

– ” …Su parte memorial…” – El puñado tridigital y el incienso que se queman en el Altar serán fuente de mérito, de tal manera que Dios recordará para bien al dueño de la ofrenda en tanto alguien que Le brindó satisfacción (Rashi a 2:2)”.

vs.16 – “…El resto lo comerán Aarón y sus hijos. Se comerá en forma de ázimos en lugar santo…” –

– “…Lo que sobre de esta…” – Las ofrendas farináceas tienen condición de ofrendas santísimas porque, como se menciona en el versículo 10, tienen la misma categoría que las ofrendas por pecado y de culpabilidad y en consecuencia no pueden salir del Patio del Tabernáculo y sólo pueden ser consumidas por los Cohanim varones”.

vs.17 – “…No se horneará con levadura. Es su porción que les doy de mis sacrificios ígneos, cosa muy sagrada como ofrenda por el pecado y ofrenda por la culpa…” – Hay dos diferentes tipos de ofrenda en cuanto al nivel de santidad. Hay ofrendas santísimas, en hebreo kodshei kadasim, y ofrendas menos sagradas, en hebreo kadasim kalim.

Las ofrendas más sagradas son las siguientes:

  • Olá – ofrenda de ascensión
  • Minjá – oblación
  • Shelamim tsibur – ofrenda de paz de la comunidad
  • Jatat – ofrenda de pecado
  • Asham – ofrenda de culpa

Las ofrendas menos sagradas son las siguientes:

  • Shelamim yajid – ofrenda de paz de un individuo
  • Todá – ofrenda de agradecimiento
  • Bejor – un animal primogénito macho
  • Maaser behemá – el diezmo de los animales
  • Pesaj – el sacrificio de pascua

Aquellos sacrificios de alto nivel de santidad que se pueden comer, sólo pueden ser ingeridos por los sacerdotes varones en el área del atrio del tabernáculo o templo. Esos animales tenían que ser sacrificados en el lado norte del altar.

Los sacrificios menos sagrados que se pueden comer, podían ser comidos en el atrio del templo o dentro de las murallas de Yerushalayim por los sacerdotes y sus familias. Esos animales podían ser sacrificados en cualquier lugar dentro del atrio.

El resto de la ofrenda de paz individual y el sacrificio de pesaj podían ser comidos dentro de las murallas de la ciudad santa por todos los israelitas, hombres, mujeres y niños, que estaban ritualmente puros.

“…No será horneada con leudo…” – Abarbanel explica el motivo por el cual los Cohanim no deben permitir que su propia parte leude. El resto del versículo afirma: pues como la parte de ellos la he presentado de Mis ofrendas ígneas, lo que implica que un Cohén que la consume es comparable al Altar, el que proporciona expiación cuando las ofrendas se elevan en humo. En consecuencia, cuando los Cohanim comen su parte de la ofrenda farinácea, deben participar de las restricciones que aplican al Altar mismo, pues de la misma manera que la harina leudada no puede ser consumida por el Altar (véase 2:11), tampoco puede ser consumida por los Cohanim”.

“Son numerosos los exégetas que insisten en el hecho de que en Parashát Tsav, dirigida especialmente a los cohaním, la Toráh enumera los ” קרבנות “, “korbanót” -sacrificios rituales-por categorías, a saber: en primer lugar, los sacrificios “עלה” “holáh” -holocausto- “מנחה”. “minháh” -oblación- y ” אשם “, “ashám” -sacrificio expiatorio por culpa- que responden a la categoría ” קדש הקדשים “, “kódesh kadashím”, quiere decir, el primer grado de santidad y consagración; después la parasháh habla de los” שלמים “,”shelamím” -sacrificios de paz-, que pertenecen a la categoría de ” קדשים קלים “, “kadashím kalím” o sea, un grado de consagración y santidad menor Que los anteriores. El autor de libro “Queli Iakar” recalca que, contrariamente a lo que la lógica supone, los sacrificios que deben ser ofrecidos por los pecadores, como” חטאת “, “hattát” -sacrificio expiatorio por el error- y” אשם “, “ashám” -sacrificio expiatorio por culpa- pertenecen a la categoría de ” קדש קדשים”, “kódesh kadashím”, o sea al primer grado de santidad y consagración, mientras que los sacrificios ofrecidos espontáneamente por personas que no lo hacen por “culpa ni por pecado”, son considerados ” קדשים קלים “, “kadashím kalím” o sea de santidad y consagración menor que las anteriores. Esto conduce a nuestros sabios a la conclusión siguiente: “במקום שבעלי תשובה עומדים אין צדיקים גמורים יכולים לעמוד “, “Bimkóm shebahalé teshuváh homdím en tsadikím guemurim iejolím lahamod”, quiere decir que las personas que retornan hacia D’s ocupan un lugar más elevado que los mismos justos. La idea es que los” בעלי תשובה “. “bahlé teshuváh” -personas que regresan hacia el judaísmo- deben hacer un esfuerzo sublime, ya que tienen que cortar con actitudes y actos de su propio pasado y revertir su misma forma de pensar. Ese esfuerzo es considerado por nuestra Toráh y nuestros Sabios como” קדש קדשים “, “kódesh kadashím” -Santidad máxima-, santidad derivada de la capacidad de cambio”.

vs.18 – “…Todo lo que toque en ellas quedará consagrado…” – La palabra para tocar en este versículo es la palabra hebrea. “Yiqdash” que no significa en este contexto el tocar sino mas bien se tendria que traducir de la siguiente manera: “Todo lo que toque, deberá estar santo (la persona no el objeto)”.

Incluso el varón hijo de Aharón con algún defecto en su cuerpo, que no podía oficiar como sacerdote, podía comer de este sacrificio de alto nivel de santidad – (Lev 21:21-22).

Aquí vemos como la Torá marca la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto al servicio delante de HaShem en este mundo. El varón tiene mayor responsabilidad para dirigir el culto en la congregación y en el hogar. Por otro lado no hay diferencia entre los sexos en el servicio celestial según el orden de Malki-Tsedek, como está escrito en Gálatas 3:28:

“…No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre y mujer; porque todos sois uno en el Mesías Yeshúa…”

La diferencia entre los sexos ha sido puesta en este siglo por HaShem. En el siglo venidero, los que van a ser transformados, no tendrán sexo, sino que serán como los ángeles en el cielo, como está escrito en Marcos 12:25:

“…Porque cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos…”

– “…Y todo lo que las toque se santificará…” – Si un alimento o recipiente toca las ofrenas farináceas de tal manera que pueda absorber su sabor, aquel deberá ser tratado con todo el rigor legal halájico de dichas ofrendas, es decir, ese alimento deberá ser comido dentro del plazo y en el lugar que se prescriben para el consumo de las mismas (Rashi). [Esta ley está basada en el principio de que tanto alimentos como recipientes pueden absorber partículas de sabor, así por ejemplo, está prohibido cocinar carne en un utensilio lácteo, y se suele considerar a los alimentos parve [neutros, ni lácteos, ni cárneos cocinados en aquel como si fueran lácteos puesto que absorben el sabor lácteo]”.


Levítico 6:19-23 – “…Y habló YHVH a Moisés, diciendo: (20) Esta será la ofrenda que Aarón y sus hijos presentarán a YHVH el día de su respectiva unción: la décima parte de un efa de flor de harina como ofrenda vegetal continua, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde. (21) En sartén será desleída en aceite, y la llevarás bien frita, en pedazos, tal como la ofrenda vegetal cocida al horno, y la ofrecerás como olor que apacigua a YHVH. (22) Y el sacerdote que de entre sus hijos haya sido ungido para sucederlo, habrá de ofrecerla. Esto es un estatuto perpetuo de YHVH. Será quemada totalmente. (23) Así, toda ofrenda vegetal del sacerdote no se comerá sino que será enteramente quemada…”

  • La ofrenda farinácea sacerdotal:

Esta ofrenda farinácea se eleva en tres ocasiones: Cada Cohén debe ofrecerla por lo menos una vez en su vida, la primera vez que oficia en el Templo; el Cohén Gadol debe ofrendarla cuando recibe la investidura de su puesto y asimismo todos los días mientras permanezca en el mismo (véase más adelante vs. l5).

vs.20 – “…La ofrenda de Aarón….” – Aarón debía presentar diariamente una oblación de cerca de dos litros de harina, la mitad a la mañana y la mitad a la tarde. Debía hacerse de flor de harina con aceite, y debía cocerse en pedazos. No se menciona el incienso. Se la debía ofrecer sobre el altar y ninguna parte de ella debía comerse.

Los sacerdotes comunes ofrecen esta oblación solamente en el día de su instalación en el ministerio. Pero el sumo sacerdote lo tendrá que hacer todos los días, para que sea una “ofrenda perpetua”, como también está escrito en Levítico 6:22:

“…El sacerdote, que de entre los hijos de Aharón sea ungido en su lugar, la ofrecerá. Por ordenanza perpetua será totalmente quemada para HaShem…”

Esta oblación del sumo sacerdote, que ofreció dos veces al día, tenía que ser costeada por él mismo.

– “…Flor de harina…” – La harina era horneada en doce hogazas no leudadas (Menajot 76a)”.

– “…Permanente…” – Este adjetivo sólo aplica a la ofrenda del Cohén Gadol, la que se trae todos los dias y es por ello descrita como permanente , pero otros Cohanim traen sus ofrendas únicamente una vez en la vida, en el primer día de su servicio (Rashí)”.


– “”Según el sentido literal, este versículo hace referencia a todo aquel cohén descendiente de Aharón, que fuere ungido”כהן גדול”, , ” “Cohén Gadol -Sumo Sacerdote-.

Empero, nuestros Sabios lo interpretan diciendo que todo cohén (no solamente el Sumo Sacerdote), cuando se iniciaba en el servicio del Santuario, debía ofrecer esta oblación enunciada en los versículos 13 y 14 (Rashbám).

“… Empero el Sumo Sacerdote tenía la obligación de ofrecer esta oblación todos los días, como reza el versículo 13: “… Como oblación perpetua .. .,” (Rashi).


– “…Una mitad por la mañana y la otra mitad al atardecer…” – Abarbanel enumera varias razones, que justifican la ofrenda del” כהן גדול “, “Cohén Gadól” -Sumo Sacerdote-, a saber: 

a) El hecho de que el mismo Sumo Sacerdote tenga que ofrecer esta” מנחה “, “minháh” -oblación-indica que “no existe hombre justo, en la tierra, que haga el bien y no yerre” (Eclesiastés 7:20), y por lo tanto el Sumo Sacerdote, antes de expiar los errores del pueblo, tenía que expiar los propios.

b) Para servir de ejemplo a las demás personas y llevarlas a razonar, y que piensen y digan: “Si el Sumo Sacerdote debe expiar sus errores, nosotros deberemos hacerlo con mayor razón”.

c) Para evitar que los pecadores potenciales sientan vergüenza de venir al Santuario para la expiación, pues así ellos verían que el mismo Sumo Sacerdote lo hacía por él mismo, dos veces cada día.

d) Para que los indigentes, carentes de medios, no sufran vergüenza ante lo exiguo de su ofrenda, ya que el mismo Sumo Sacerdote ofrecía un décimo de efáh por día, “una mitad por la mañana y la otra mitad al atardecer”.

Abarbanel agrega que la” מנחה “, “minháh” -oblación- ofrecida diariamente por el כהן גדול , “Cohén Gadól” -Sumo Sacerdote- y que era considerada” קרבן יחיד “korbán iahíd” -ofrenda del individuo como tal- acompañaba al” קרבן תמיד”, “korbán tamíd” -sacrificio perpetuo- dos veces por día, queriendo indicar que la actitud espiritual y religiosa debe ser una actitud no solamente institucional, sino individual, en primer lugar. Pero, el hecho de que el” קרבו צבור”, “korbán tsibur” -sacrificio de la comunidad- fuere delegado a los cohaním se debe a que ellos eran personas con dedicación exclusiva Y no caerían “en negligencia”.

Por otra parte, Abarbanel entiende que el Sumo Sacerdote estaría expiando a diario por el error del episodio del becerro de oro, cuyo protagonista principal había sido Aharón. Esta idea está basada por lo general en el pensamiento de Maimónides, quien expone ampliamente en su libro “Guía de los Perplejos”, III, 46, que el fin último de los sacrificios rituales era extirpar la idolatría y las tendencias paganas de las personas”.

vs.21 – “…En sartén será desleída en aceite…” –

– “…Escaldada…” – repetidamente horneada. La ofrenda era escaldada en agua hirviendo, horneada en un horno y freída en una olla o sartén (Rashí). Rashí a Menjaot 50b añade que era horneada de nuevo después de ser freida. Korbán Aharón explica que a estos procesos de escaldamiento, horneado y fritura se les describe en forma colectiva como repetidamente horneada”.

vs.22 – “…Y el sacerdote que de entre sus hijos haya sido ungido para sucederlo, habrá de ofrecerla…” –

– “…El cohen ungido…” – Este versículo se refiere a un Cohén Gadol, quien es ungido cuando recibe la investidura de su puesto en tanto sucesor de Aharón; una vez que es investido en su puesto, realiza esta ofrenda todos los días que detente ese cargo. De tal manera, el primer día que oficie, el nuevo Cohén Gadol traería esta ofrenda dos veces, una para inaugurar su servicio y otra como ofrenda diaria de Cohén Gadol: en efecto, si nunca hubiera oficiado en el Templo ni siquiera como Cohén común, traería esta ofrenda tres veces en su primer día en el puesto (Menajot 78a)”.

– “…Haciendo que se eleve completamente en humo…” – Al repetir esta ley, el versículo 16 la amplía a las ofrendas farináceas ordinarias de los Cohanim, ya sea que se ofrenden en forma voluntaria o para expiar pecados (Rashi). Así pues, todas las ofrendas farináceas de los Cohanim son quemadas en el Altar”.


Levítico 6:25-30 – “…Y habló YHVH a Moisés, diciendo: (25) Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: Esta es la ley del sacrificio por el pecado: En el lugar donde se inmola el holocausto, será degollada la víctima por el pecado, en presencia de YHVH. Es cosa santísima. (26) El sacerdote que haga la ofrenda por el pecado la comerá. En lugar sagrado la comerá, dentro del atrio del Tabernáculo de Reunión. (27) Todo lo que toque en su carne quedará consagrado. Si la sangre salpica sobre una vestidura, lavarás lo que fue salpicado en un lugar santo. (28) La vasija de barro en que sea cocida será quebrada, y si se cuece en vasija de cobre, ésta será fregada y enjuagada con agua. (29) Todo varón de entre los sacerdotes podrá comer de ella. Es cosa santísima. (30) Pero no se comerá ninguna ofrenda por el pecado cuya sangre haya sido llevada al Tabernáculo de Reunión para hacer expiación en el Santuario. En el fuego será quemada…”

  • Ofrenda por el pecado (vs 25-30):

Estos pasajes sirven como complemento para las leyes de las ofrendas por pecado que fueron dictadas en el capítulo 4.

vs.25 – “…Ofrenda por el pecado…” – Las ofrendas por el pecado, tanto de los jefes como del pueblo, debían ser comidas por los sacerdotes en lugar santo, es decir en el atrio. Eran cosa santísima. Cualquiera que las tocara debía ser santo. En algunos casos el sacerdote oficiante tenía derecho exclusivo a la parte correspondiente a los sacerdotes. Esto no ocurría en el caso de los sacrificios por el pecado. “Todo varón de entre los sacerdotes la comerá” (vers. 29).

– ” …En el lugar…” – La Tora nos dice que la ofrenda por pecado debe ser degollada en el mismo lugar que la ofrenda de elevación. Al optar por un circunloquio para informarnos del lugar de su degüello, la Torá alude a una de las causas subyacentes del pecar humano: una ofrenda de elevación es degollada en la [parte norte] del Patio; mas el vocablo puede asimismo ser leído como oculto, debido a que frecuentemente se trae una ofrenda de elevación por pensamientos ocultos del corazón -y aunque una ofrenda por pecado se trae para expiar por pecados involuntarios mas no por pensamientos, la Torá la compara a la ofrenda de elevación, la que sí puede ser traída para expiar por pensamientos pecaminosos (véase 1:3), porque nadie “se descuida” en el vacío. Si alguien peca “por equivocación” podemos estar seguros de que su acción estuvo precedida por pensamientos y deseos pecaminosos (Avnei Hézer)”.

– “…En el lugar…” – Para no avergonzar al oferente, ya que las personas que vieren al oferente de un sacrificio ritual, no podrían saber si lo hacía como ” עלה “, “holáh” -holocausto-por un mal pensamiento o, por “חטאת “, hattát”, que es el sacrificio expiatorio por una acción negativa consumada” (Minháh Beluháh)”.


– “…Ante Adonai…” – quiere decir Que el que inmolaba el animal, se orientaba en dirección al קדש הקדשים “kódesh hakodashím” -lugar Sacrosanto-” (Minháh Beluláh)”.

vs.26 – “…El sacerdote que haga la ofrenda por el pecado la comerá…” –

– ” … Que realiza su servicio de ofrenda por pecado…” – Tal y como es interpretado por el Talmud (Zevajim 99a), el término que realiza no debe ser entendido como una referencia al Cohén que efectivamente realiza el servicio, pues la carne de la ofrenda se reparte entre todos los Cohanim que son aptos para realizar su servicio, independientemente de si lo han hecho o no. Lo anterior queda claro en el v. 22, que afirma explícitamente que todos los Cohanim pueden comer de esa carne (Rashi)”.

vs.27 – “…Todo lo que toque en su carne quedará consagrado…” –

– ” …Todo aquello que toque…” – Tal y como en el versículo 11, este contacto involucra la absorción del sabor de la ofrenda por pecado (Rashi).

– “…Todo sobre lo cual rociare…” – Solo debe lavarse el área tocada por la sangre, y no toda la vestimenta (Rashi)”.

vs.28 – “…La vasija de barro en que sea cocida será quebrada, y si se cuece en vasija de cobre, ésta será fregada y enjuagada con agua…” –

– “Este versículo contiene dos principios de las reglas generales de kasherización de utensilios. El principio general es que si un recipiente absorbe el sabor de alimentos no kasher o de alimentos santificados (cuyo usufructo general está prohibido debido a su santidad), el recipiente adquiere la condición halájica del alimento absorbido. Empero, si las partículas prohibidas pueden ser eliminadas de las paredes del recipiente, el mismo puede ser “kasherizado” permitiéndose así su posterior uso. Como lo indica nuestro versículo, es imposible expurgar las partículas de sabor absorbidas en utensilios de barro, y por ello no hay manera de permitir su uso en tal circunstancia. Mas por otra parte, los utensilios de metal sí pueden ser expurgados del sabor absorbido por medio de los procedimientos expuestos en el Shulján Aruj (OraJ Jaím 451), por lo que en efecto pueden volver a ser permitidos”.

– ” …Será roto…” – Dado que las partículas de sabor de la ofrenda por pecado permanecen para siempre en los utensilios de barro, el sabor se convierte en prohibido después de un día y una noche, puesto que la carne de una ofrenda por pecado se convierte en [sobrante] y debe ser quemada luego de transcurrido ese lapso. Por consiguiente, el utensilio de barro debe romperse a fin de “destruir” el sabor prohibido que se encuentra en el mismo. Esta regla no sólo se aplica a la ofrenda por pecado de nuestro versículo, sino a todas las ofrendas (Rashi)”.

vs.30 – “…Ninguna ofrenda…” – Este versículo trata de los principios que regían lo que se hacía con los cuerpos de los sacrificios por el pecado. Cuando la sangre del sacrificio era llevada dentro del santuario -como en los casos cuando pecaba el sacerdote ungido o toda la congregación – el cuerpo era llevado fuera del campamento y era quemado. Cuando la sangre no era llevada al santuario sino puesta sobre los cuernos del altar del holocausto -como cuando pecaba un jefe, o una persona del pueblo – la carne debía ser comida por los sacerdotes. Se explica la razón de esto en el cap. 10:16-20.

– “…Toda ofrenda por pecado…” – El vocablo para toda, es un término incluyente, el que enseña que todas las ofrendas -y no sólo las ofrendas por pecado- están incluidas en la ley de este versículo (Rashi)”.

– “…Que sea llevada…para lograr expiación…” – Con muy contadas excepciones, el rito de la sangre sólo se realiza en el Altar del Patio. Nuestro versículo enseña que si el Cohén erro y llevó sangre al interior del Santuario con la íntencion de lograr expiación, toda la ofrenda se invalida y debe ser quemada (Rambárí)”.


(Pulse aquí para ver mas comentarios del libro de Levítico)

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