Preguntas y respuestas #6 ¿Por qué el Nuevo Testamento cita algunas veces el Tanaj de manera diferente?

Bienvenido a esta sección de preguntas y respuestas de A través de las Escrituras. Aquí examinamos cuestiones bíblicas desde una perspectiva mesiánica, reconociendo a Yeshúa de Nazaret como el Mesías de Israel y leyendo el Nuevo Testamento dentro de su contexto cultural judío, histórico y literario.

Nuestro propósito no es ofrecer respuestas simplistas ni defender conclusiones mediante textos aislados. Cada pregunta será estudiada atendiendo al contexto inmediato, al conjunto de las Escrituras, a los idiomas bíblicos y al contexto histórico en el que la Biblia esta inmerso.

Al leer una cita del Tanaj en el Nuevo Testamento y compararla con nuestras Biblias, es frecuente encontrar palabras distintas, frases añadidas o incluso referencias que parecen no coincidir exactamente. Esto puede producir la impresión de que los autores apostólicos citaron incorrectamente, modificaron el texto o lo interpretaron fuera de contexto. La dificultad surge, en buena medida, porque comparamos sus citas con traducciones modernas sin tener en cuenta las distintas formas textuales, traducciones y métodos interpretativos existentes en el judaísmo del Segundo Templo.

Respuesta breve

El Nuevo Testamento cita el Tanaj de diferentes maneras porque sus autores no trabajaban únicamente con la forma hebrea que posteriormente quedó representada por el Texto Masorético. Utilizaron con frecuencia la traducción griega conocida como Septuaginta, conocieron otras formas textuales y, en algunas ocasiones, tradujeron directamente del hebreo.

Además, las convenciones antiguas de citación eran diferentes de las modernas. Un autor podía abreviar un pasaje, adaptar su gramática, combinar varios textos o citar una frase para evocar un contexto más amplio. También interpretaba las Escrituras desde la convicción de que las promesas y los patrones de la historia de Israel alcanzaban su cumplimiento en Yeshúa.

Las diferencias no tienen una única explicación. En cada caso debemos distinguir entre:

  1. Una variante textual.
  2. Una diferencia de traducción.
  3. Una adaptación literaria.
  4. Una combinación de varios pasajes.
  5. Una interpretación tipológica o mesiánica.1

1. El mundo textual del Segundo Templo

Actualmente, muchas traducciones del Tanaj se basan principalmente en el Texto Masorético, conservado en manuscritos hebreos medievales como el Códice de Leningrado. Aunque esta tradición preserva un texto muy antiguo y fiable, no fue la única forma de las Escrituras que circuló durante el periodo del Segundo Templo.

Los descubrimientos de Qumrán mostraron que existían manuscritos hebreos muy próximos al Texto Masorético, pero también otros relacionados con lecturas conocidas por la Septuaginta o el Pentateuco Samaritano. En algunos casos existían pequeñas diferencias ortográficas; en otros, variaciones en palabras, frases e incluso en la disposición de secciones más extensas.

Esto no significa que cada comunidad pudiera inventar libremente su propia Biblia. Significa que la transmisión textual todavía presentaba cierta diversidad y que el proceso de estabilización no había alcanzado la uniformidad que encontramos en etapas posteriores.

Por tanto, cuando una cita del Nuevo Testamento no coincide con el Texto Masorético, una de las primeras posibilidades que debemos considerar es que el autor estuviera utilizando otra forma textual conocida en su época.2

2. La importancia de la Septuaginta

La Septuaginta, abreviada habitualmente como LXX, es la antigua traducción griega de las Escrituras de Israel. Su elaboración comenzó varios siglos antes de Yeshúa y respondió a las necesidades de las comunidades judías que vivían en un mundo donde el griego se había convertido en la lengua común.

No fue traducida por una sola persona ni en un único momento. Sus libros muestran distintos estilos y grados de literalidad. Algunas secciones siguen de cerca el hebreo, mientras que otras emplean una traducción más interpretativa.

Como el Nuevo Testamento fue escrito en griego y muchas de sus comunidades estaban formadas por personas de habla griega, resulta natural que sus autores recurrieran frecuentemente a la Septuaginta. En numerosos pasajes, la cita del Nuevo Testamento coincide más estrechamente con la forma griega que con el Texto Masorético.

Sin embargo, sería demasiado simple afirmar que todos los autores del Nuevo Testamento utilizaron siempre una misma edición de la Septuaginta. Los manuscritos griegos también presentaban variantes, y los autores apostólicos podían revisar una traducción, adaptarla o acercarla al hebreo. Gilles Dorival señala que diferentes escritores neotestamentarios emplean formas distintas de un mismo pasaje y que algunas citas se aproximan al hebreo o a otras revisiones griegas, no exclusivamente a la LXX conocida actualmente.3

3. Una traducción no reproduce siempre las mismas palabras

Incluso cuando dos personas traducen exactamente el mismo texto hebreo, pueden escoger palabras diferentes sin alterar necesariamente su sentido.

El hebreo y el griego no poseen una correspondencia perfecta. Una palabra hebrea puede admitir varias traducciones posibles; una expresión idiomática puede requerir una reformulación; y la estructura gramatical puede necesitar cambios para resultar comprensible en otra lengua.

El problema se hace más visible cuando realizamos una doble comparación. El Nuevo Testamento cita una traducción griega del hebreo, mientras que nuestra Biblia española traduce directamente del Texto Masorético. En la práctica, estamos comparando dos procesos de traducción distintos:

  • Hebreo → griego → cita del Nuevo Testamento.
  • Hebreo → español → traducción moderna del Tanaj.

Las diferencias no demuestran automáticamente que alguien haya alterado el texto. Pueden reflejar distintas decisiones legítimas de traducción.4

4. Las antiguas convenciones de citación

Los autores antiguos no empleaban comillas, notas a pie de página o sistemas normalizados de referencias como los utilizados actualmente. Los manuscritos bíblicos tampoco estaban divididos originalmente en los capítulos y versículos que hoy conocemos.

Una cita podía ser literal, aproximada o adaptada al nuevo contexto gramatical. El autor podía cambiar la persona verbal, sustituir un pronombre, resumir una frase o citar de memoria sin que sus lectores consideraran necesariamente ilegítimo ese procedimiento.

También debemos distinguir entre una cita y una alusión. Una cita reproduce de manera reconocible un pasaje, generalmente acompañada por una fórmula como «está escrito». Una alusión puede consistir en unas pocas palabras destinadas a despertar en el lector el recuerdo de una historia o pasaje más amplio.

G. K. Beale define una cita como una referencia directa reconocible por su claro paralelismo verbal, mientras que una alusión es una expresión breve que el autor espera que el lector relacione conscientemente con un texto anterior.5

5. Las citas compuestas

Algunas referencias del Nuevo Testamento combinan dos o más pasajes. En estos casos, la fórmula introductoria puede mencionar solamente al profeta principal o al texto que proporciona el marco dominante.

Un ejemplo aparece en Marcos 1:2–3. Marcos introduce la cita con las palabras «como está escrito en Isaías el profeta», pero su primera parte se relaciona con Malaquías 3:1, mientras que la segunda procede de Isaías 40:3.

Esto no tiene necesariamente que entenderse como un desconocimiento de Malaquías. Isaías aporta el tema principal: el nuevo éxodo y la preparación del camino de YHWH. Malaquías complementa esa esperanza anunciando al mensajero enviado delante del Señor. Marcos combina ambas voces porque considera que convergen en la misión de Juan el Bautista y en la llegada de Yeshúa.

Pablo emplea un procedimiento semejante en Romanos 3:10–18, donde reúne frases procedentes de varios Salmos e Isaías para demostrar la universalidad del pecado.6

6. Una frase podía evocar todo su contexto

Cuando un autor citaba una frase conocida, podía esperar que sus lectores recordaran el pasaje completo. Esto resulta especialmente importante porque los textos antiguos no tenían la actual numeración de capítulos y versículos.

Una frase breve podía funcionar como la primera línea de una canción conocida: no remitía solamente a esas palabras, sino a la totalidad de la composición. De este modo, una cita aparentemente aislada podía activar una red más amplia de asociaciones literarias y teológicas.

Por eso no basta con comparar unas pocas palabras. Debemos examinar el capítulo del Tanaj del que proceden, su lugar dentro del libro y los temas que el autor del Nuevo Testamento está desarrollando.

Richard B. Hays utiliza el concepto de «eco» para describir estas referencias indirectas. Según su planteamiento, los evangelistas no se limitan a insertar textos de prueba, sino que evocan episodios, imágenes y temas de la historia de Israel para explicar la identidad y misión de Yeshúa.7

7. El cumplimiento puede ser tipológico

No todas las citas presentadas como «cumplimiento» corresponden a predicciones verbales de un acontecimiento futuro. Algunas relacionan a Yeshúa con personas, instituciones y acontecimientos anteriores que funcionan como patrones.

Un ejemplo importante aparece en Mateo 2:15:

«De Egipto llamé a mi Hijo».

La frase procede de Oseas 11:1, donde el «hijo» es Israel y el profeta recuerda el éxodo. En su contexto original, no parece una predicción directa sobre el futuro Mesías.

Mateo, sin embargo, presenta a Yeshúa recorriendo nuevamente la historia de Israel. Desciende a Egipto, sale de allí, atraviesa las aguas del bautismo, entra en el desierto y es probado. Donde Israel fue infiel, Yeshúa permanece obediente. El evangelista no niega el significado histórico de Oseas; identifica un patrón que alcanza una expresión nueva y culminante en el Mesías.

G. K. Beale explica esta relación afirmando:

«El uso posterior surge del acontecimiento narrado anteriormente y está, por ello, relacionado orgánica o contextualmente con él y con su significado» (traducción propia).8

Desde esta perspectiva, el cumplimiento no consiste en reemplazar arbitrariamente el significado anterior, sino en reconocer que la historia de Israel posee una dirección que encuentra su culminación en el Mesías.

8. Algunos ejemplos importantes

Isaías 7:14 en Mateo 1:23

El texto hebreo de Isaías 7:14 utiliza la palabra עַלְמָה (‘almah), que normalmente designa a una mujer joven en edad de contraer matrimonio. La Septuaginta la traduce mediante παρθένος (parthenos), término que puede expresar más claramente la idea de virginidad.

Mateo 1:23 sigue la formulación griega al relacionar el pasaje con la concepción virginal de Yeshúa. Mateo no inventó esa traducción para apoyar su argumento: la versión griega de Isaías era anterior al movimiento mesiánico.

Esto no elimina las preguntas sobre el significado de la señal en el contexto del rey Acaz. Es posible reconocer un cumplimiento histórico próximo y, al mismo tiempo, una intensificación posterior de la imagen de Emanuel en el nacimiento del Mesías.9

Salmo 40:6 en Hebreos 10:5

En el Texto Masorético, Salmo 40:6 dice aproximadamente: «Has abierto mis oídos» o, más literalmente, «orejas me cavaste». La Septuaginta traduce la expresión como «me preparaste un cuerpo».

Hebreos 10:5 utiliza la forma griega:

«Mas me preparaste cuerpo».

El autor de Hebreos emplea esa formulación para hablar de la encarnación y obediencia del Mesías. No inventa la frase, sino que cita la traducción griega de los Salmos disponible en su entorno.

La diferencia entre «abrir los oídos» y «preparar un cuerpo» es considerable, pero ambas expresiones apuntan a la disposición completa del siervo para obedecer a Dios. Hebreos desarrolla esa idea a la luz de la entrega corporal de Yeshúa.10

Amós 9:11–12 en Hechos 15

En el Texto Masorético, Amós 9:12 anuncia que Israel poseerá «el remanente de Edom» y las naciones llamadas por el nombre de Dios. La forma griega habla del «resto de los hombres» que buscará al Señor, junto con las naciones sobre las cuales ha sido invocado su nombre.

Santiago cita esta forma griega en Hechos 15:16–18 para explicar la incorporación de los gentiles sin imponerles previamente una conversión completa al judaísmo.

La diferencia parece relacionada con palabras hebreas gráficamente semejantes: «Edom» y «humanidad», así como «poseer» y «buscar». El argumento de Santiago no depende solamente de una palabra aislada. En ambas formas, la restauración de la casa de David está relacionada con el alcance del gobierno de Dios sobre las naciones.11

9. Las referencias que no coinciden con ningún pasaje exacto

Algunas citas continúan siendo difíciles incluso después de consultar el hebreo y la Septuaginta.

«Será llamado nazareno»

Mateo 2:23 afirma que Yeshúa vivió en Nazaret «para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno». Sin embargo, no conocemos ningún pasaje del Tanaj que contenga exactamente esas palabras.

Se han propuesto varias explicaciones:

  1. Un juego de palabras entre Nazaret y נֵצֶר (netzer), el «renuevo» de Isaías 11:1.
  2. Una relación con el nazareato, aunque «nazareno» y «nazareo» no son términos equivalentes.
  3. Un resumen de varios temas proféticos sobre el rechazo y la humildad del Mesías.
  4. Una tradición profética cuyo texto exacto no se ha conservado.

El plural «los profetas» puede indicar que Mateo no pretende reproducir un versículo concreto, sino resumir un tema presente en varios escritos. Aun así, ninguna explicación ha alcanzado un consenso completo.12

Jeremías y las treinta piezas de plata

Mateo 27:9–10 atribuye a Jeremías una cita cuyas palabras principales recuerdan Zacarías 11:12–13.

No obstante, el pasaje también contiene temas relacionados con Jeremías: la casa del alfarero en Jeremías 18–19 y la compra de un campo en Jeremías 32. Mateo parece haber combinado diversos textos alrededor de las imágenes del alfarero, el precio rechazado y el campo adquirido.

Algunos intérpretes consideran que el nombre de Jeremías representa al profeta principal del conjunto. Otros piensan que Mateo atribuye la composición al pasaje que proporciona su marco interpretativo dominante. También se han propuesto explicaciones textuales, aunque cuentan con menor apoyo manuscrito.13

10. La interpretación judía del Segundo Templo

Los autores del Nuevo Testamento eran judíos formados dentro del mundo interpretativo de su época. En ese ambiente se utilizaban diferentes procedimientos: comparación de pasajes, razonamiento de lo menor a lo mayor, analogías verbales, actualización de profecías y aplicación de textos antiguos a nuevas circunstancias.

Los escritos de Qumrán, por ejemplo, aplican pasajes proféticos a la historia y comunidad del intérprete. Filón de Alejandría emplea interpretaciones alegóricas, mientras que otros escritos judíos desarrollan lecturas históricas, legales, sapienciales o apocalípticas.

Esto no significa que existiera un único «método judío» seguido uniformemente por todos. El judaísmo del Segundo Templo era diverso, y sus métodos interpretativos también lo eran. Los autores apostólicos compartían algunas convenciones de su mundo, pero las reorganizaron alrededor de Yeshúa, su resurrección y la llegada del Nuevo Pacto.14

11. ¿Leían los apóstoles los textos fuera de contexto?

Los especialistas ofrecen diferentes respuestas.

Algunos sostienen que los autores del Nuevo Testamento respetan generalmente el contexto original, aunque desarrollan sus implicaciones mediante la tipología y la lectura canónica. G. K. Beale representa ampliamente esta postura.

Otros, como Peter Enns, acentúan que los apóstoles interpretaban dentro de las prácticas judías de su época y que su lectura cristológica no siempre coincide con lo que actualmente llamaríamos el sentido histórico inmediato. Para esta perspectiva, la venida del Mesías permite una nueva lectura de las Escrituras.

Richard Hays habla de lectura figural. Un acontecimiento anterior conserva su realidad histórica, pero adquiere un significado más profundo cuando se contempla retrospectivamente a la luz de un acontecimiento posterior. La relación no depende siempre de una predicción directa, sino de correspondencias narrativas y teológicas.

Estas perspectivas no son idénticas, pero coinciden en que los autores del Nuevo Testamento no emplean las Escrituras como una colección de frases aisladas. Leen el Tanaj como una historia que avanza hacia el cumplimiento de las promesas de Dios.

Desde nuestra perspectiva, las aplicaciones apostólicas no son arbitrarias. Pueden ampliar, intensificar y desarrollar el significado de un texto sin negar necesariamente su contexto histórico. Yeshúa no aparece impuesto desde fuera, sino como la culminación de los pactos, instituciones y esperanzas revelados anteriormente.15

12. ¿Cambió el Nuevo Testamento las Escrituras?

No existe una respuesta única aplicable a todos los ejemplos. En algunos casos, el Nuevo Testamento reproduce una traducción griega diferente de nuestra traducción española. En otros, utiliza una variante textual, adapta la gramática, resume una frase, combina textos o desarrolla una lectura tipológica.

Por eso, decir simplemente que «el Nuevo Testamento cambió el Tanaj» resulta impreciso. Esa expresión confunde fenómenos diferentes.

Tampoco debemos resolver todas las dificultades afirmando que cada diferencia procede de un manuscrito hebreo perdido. Algunas pueden explicarse de ese modo, pero otras reflejan claramente decisiones interpretativas o literarias del autor apostólico.

Lo importante es que las citas continúan vinculadas a la historia, el vocabulario y las promesas de las Escrituras de Israel. La interpretación mesiánica introduce desarrollo y plenitud, pero no convierte el Tanaj en un texto irrelevante cuyo significado pueda modificarse sin límites.16

13. ¿Podemos interpretar hoy como lo hicieron los apóstoles?

Los apóstoles ocupaban una posición singular como testigos autorizados de Yeshúa y de su resurrección. Por tanto, no podemos atribuir a cualquier semejanza verbal el valor de un cumplimiento profético ni reproducir arbitrariamente sus conclusiones.

Sin embargo, sí podemos aprender de su manera de leer:

  1. Reconocer la unidad de la historia bíblica.
  2. Respetar el contexto histórico y literario.
  3. Relacionar cada pasaje con los pactos y promesas anteriores.
  4. Observar cómo los propios escritos bíblicos reinterpretan acontecimientos previos.
  5. Distinguir entre predicción, tipología, analogía, alusión y aplicación.
  6. Leer el Tanaj a la luz del Mesías sin borrar su significado para Israel.
  7. Evitar interpretaciones basadas únicamente en semejanzas superficiales.

La lectura mesiánica responsable no consiste en encontrar referencias ocultas a Yeshúa en cada palabra. Consiste en comprender cómo la historia, las promesas y las instituciones bíblicas convergen progresivamente en él.17

Método para estudiar una cita

Cuando una cita del Nuevo Testamento parece diferente, puede seguirse este procedimiento:

  1. Identificar el pasaje o los pasajes del Tanaj relacionados.
  2. Comparar la cita con el Texto Masorético y la Septuaginta.
  3. Comprobar si existen variantes conocidas en Qumrán u otros testigos antiguos.
  4. Examinar si se trata de una cita literal, una paráfrasis, una alusión o un eco.
  5. Leer el contexto completo del pasaje citado.
  6. Determinar si el autor adapta la gramática a su nueva oración.
  7. Comprobar si combina varios textos.
  8. Identificar el tema que conecta ambos contextos.
  9. Distinguir entre predicción directa, tipología y aplicación.
  10. Reconocer las dificultades que no permiten una conclusión definitiva.

Este método evita dos extremos: acusar apresuradamente al Nuevo Testamento de citar incorrectamente o inventar soluciones destinadas únicamente a eliminar cualquier dificultad.18

Conclusión

El Nuevo Testamento cita algunas veces el Tanaj de manera diferente porque sus autores vivieron en un mundo textual y literario distinto del nuestro. Utilizaron la Septuaginta, conocieron diversas formas textuales, tradujeron del hebreo, adaptaron frases y combinaron pasajes conforme a las convenciones de su tiempo.

Además, no leyeron las Escrituras como un archivo inmóvil de predicciones aisladas. Las interpretaron como el testimonio de una historia unificada: la creación, Abraham, Israel, el éxodo, la monarquía, el exilio, la esperanza profética y la restauración prometida. Después de la muerte y resurrección de Yeshúa, comprendieron esa historia desde su cumplimiento mesiánico.

Esto no elimina todas las dificultades. Pasajes como Mateo 2:23 o Mateo 27:9–10 continúan siendo discutidos. Sin embargo, la mayor parte de las diferencias puede comprenderse mediante el estudio de la Septuaginta, la transmisión textual, las antiguas convenciones de citación y la interpretación tipológica.

El objetivo no debe ser forzar cada cita para que coincida palabra por palabra con una traducción moderna, sino comprender qué texto conocía el autor, cómo lo utilizó y qué relación encontró entre su contexto original y el cumplimiento manifestado en Yeshúa.19


Bibliografía

  • Beale, G. K. Handbook on the New Testament Use of the Old Testament: Exegesis and Interpretation. Grand Rapids: Baker Academic, 2012.
  • Beale, G. K. «Did Jesus and the Apostles Preach the Right Doctrine from the Wrong Texts?». Themelios 32, n.º 1 (2006).
  • Beale, G. K., y D. A. Carson, eds. Commentary on the New Testament Use of the Old Testament. Grand Rapids: Baker Academic, 2007.
  • Dorival, Gilles. The Septuagint from Alexandria to Constantinople: Canon, New Testament, Church Fathers, Catenae. Oxford: Oxford University Press, 2021. Véase especialmente el capítulo 3, pp. 51–68.
  • France, R. T. The Gospel of Matthew. New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 2007.
  • Hays, Richard B. Echoes of Scripture in the Gospels. Waco: Baylor University Press, 2016.
  • Hays, Richard B. Echoes of Scripture in the Letters of Paul. New Haven: Yale University Press, 1989.
  • Jobes, Karen H., y Moisés Silva. Invitation to the Septuagint. 2.ª ed. Grand Rapids: Baker Academic, 2015.
  • Law, Timothy Michael. When God Spoke Greek: The Septuagint and the Making of the Christian Bible. Oxford: Oxford University Press, 2013. Véanse especialmente los capítulos 8–9, pp. 85–116.
  • Moyise, Steve. The Old Testament in the New: An Introduction. 2.ª ed. Londres: Bloomsbury T&T Clark, 2015.
  • Tov, Emanuel. Textual Criticism of the Hebrew Bible. 4.ª ed. Minneapolis: Fortress Press, 2022.
  • Ulrich, Eugene. The Dead Sea Scrolls and the Origins of the Bible. Grand Rapids: Eerdmans, 1999.

  1. Antes de concluir que existe una contradicción, es necesario identificar qué clase de diferencia estamos observando. No es lo mismo traducir de manera distinta un texto hebreo que utilizar otra forma textual o aplicar un acontecimiento anterior como patrón de un cumplimiento posterior. ↩︎
  2. Los manuscritos del mar Muerto permiten comprobar que algunas diferencias de la Septuaginta no fueron necesariamente invenciones de traductores cristianos. En ciertos casos pueden reflejar una forma hebrea distinta. Timothy Michael Law resume esta diversidad textual en los capítulos 3 y 7 de When God Spoke Greek; véase también Emanuel Tov, Textual Criticism of the Hebrew Bible. ↩︎
  3. Es mejor hablar de una tradición textual griega compleja que imaginar una única «Biblia Septuaginta» idéntica a todas las ediciones modernas. Véase Gilles Dorival, «Is the Septuagint the Old Testament of the New Testament?», pp. 51–68. ↩︎
  4. Una traducción reproduce el significado mediante las posibilidades de otra lengua, no mediante una sustitución mecánica de palabras. Karen Jobes y Moisés Silva explican las diferencias entre los métodos de los traductores griegos en Invitation to the Septuagint, especialmente en los capítulos dedicados a la lengua y técnica de traducción. ↩︎
  5. Véase G. K. Beale, Handbook on the New Testament Use of the Old Testament, pp. 29–31. La diferencia entre cita, alusión y eco ayuda a evitar que exijamos precisión verbal moderna a textos que utilizan convenciones literarias antiguas. ↩︎
  6. Las citas compuestas eran reconocidas ya en los estudios clásicos del texto griego del Nuevo Testamento. Westcott y Hort observaron que muchas citas están formadas por dos o más pasajes o por un texto modificado mediante palabras tomadas de otro lugar de las Escrituras. ↩︎
  7. Hays desarrolla este método en Echoes of Scripture in the Gospels. Describe la lectura figural de los evangelistas como una interpretación retrospectiva que descubre continuidad entre los acontecimientos de Israel y la historia de Yeshúa. ↩︎
  8. La cita de Beale se encuentra en «Did Jesus and the Apostles Preach the Right Doctrine from the Wrong Texts?», dentro de su discusión sobre la interpretación tipológica. En su Handbook, pp. 13–14, identifica como elementos de la tipología la correspondencia histórica, la anticipación, la intensificación y la mirada retrospectiva. ↩︎
  9. La controversia no se resuelve únicamente preguntando si ‘almah significa técnicamente «virgen». También deben considerarse el contexto de Isaías 7–9, la traducción judía precristiana de la Septuaginta y la manera en que Mateo presenta a Yeshúa como Emanuel. ↩︎
  10. Este ejemplo muestra por qué no debemos comparar únicamente el Nuevo Testamento con el Texto Masorético. El estudio debe incluir la versión griega utilizada por el autor de Hebreos y las variantes conservadas en los manuscritos de la Septuaginta. ↩︎
  11. Hechos 15 constituye uno de los casos donde traducción, variante textual e interpretación se entrecruzan. La Septuaginta hace más explícita la búsqueda de Dios por las naciones, pero el Texto Masorético también declara que esas naciones llevan el nombre de YHWH. ↩︎
  12. Reconocer que una referencia continúa siendo difícil es preferible a presentar una conjetura como si fuera una solución segura. La relación con netzer es posible y teológicamente atractiva, pero no puede demostrarse de manera concluyente. ↩︎
  13. La mención de Jeremías no debe explicarse como si Mateo hubiera copiado accidentalmente el nombre equivocado sin reconocer las conexiones temáticas. Sin embargo, la manera exacta en que compuso y atribuyó la cita sigue siendo discutida. ↩︎
  14. El contexto judío ayuda a comprender la forma de sus argumentos, pero no explica por sí solo su contenido. La convicción decisiva de los apóstoles era que el Dios de Israel había cumplido sus promesas mediante la muerte y resurrección de Yeshúa. ↩︎
  15. La discusión académica no gira solamente alrededor de si los apóstoles «respetaban el contexto», sino también alrededor de qué entendemos por contexto: el versículo inmediato, el libro completo, el conjunto del Tanaj o la historia bíblica contemplada desde su cumplimiento. ↩︎
  16. La inspiración del Nuevo Testamento no elimina la necesidad de estudiar sus procedimientos humanos de composición. Sus autores escribieron en lenguas concretas, utilizaron traducciones disponibles y siguieron convenciones literarias reconocibles por sus primeros lectores. ↩︎
  17. Beale propone un método práctico en Handbook on the New Testament Use of the Old Testament, especialmente pp. 41–54. Recomienda estudiar el contexto del pasaje antiguo, su forma textual, su interpretación judía, el uso que recibe en el Nuevo Testamento y la conexión teológica entre ambos contextos. ↩︎
  18. Algunas diferencias poseen una explicación bastante segura; otras admiten varias posibilidades. Una interpretación responsable debe expresar el grado de certeza de cada conclusión. ↩︎
  19. La lectura mesiánica no niega la voz histórica del Tanaj. Afirma que esa voz forma parte de una historia cuyo desarrollo posterior permite percibir dimensiones que todavía no estaban plenamente manifestadas en sus primeras etapas. ↩︎
Daniel López
Daniel López

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad 2 Timoteo 2:15

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