El libro de Hechos relata un episodio que puede resultar sorprendente. Después de predicar que la justificación se recibe por la fe en Yeshúa y no por las obras de la ley, Pablo llegó a Jerusalén, se purificó junto con cuatro hombres que habían hecho un voto y aceptó pagar los gastos relacionados con sus ofrendas en el templo.
Hechos 21:26 afirma que Pablo entró en el templo para anunciar el cumplimiento de los días de purificación, «cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos».
¿Cómo podía participar en esta ceremonia si el sacrificio de Yeshúa había establecido el Nuevo Pacto? ¿No enseña Hebreos 9–10 que los sacrificios levíticos no podían quitar definitivamente los pecados y que el Mesías se ofreció una vez para siempre? ¿Estaba Pablo fingiendo obediencia a la Torá solamente para agradar a los judíos?
Respuesta breve
Pablo aceptó la purificación y pagó los gastos del voto para demostrar públicamente que era falsa la acusación de que enseñaba a los judíos de la diáspora a abandonar a Moisés, dejar de circuncidar a sus hijos y rechazar las costumbres de Israel.
Su conducta fue pastoral y misionera, semejante en ciertos aspectos a su decisión de circuncidar a Timoteo (Hech 16:1-3). Sin embargo, no debe entenderse como una representación insincera. Si Pablo hubiera creído que toda práctica relacionada con el templo era pecaminosa, participar en ella para parecer observante habría sido engañoso.
La mejor explicación combina cuatro elementos:
- Pablo quiso eliminar un obstáculo innecesario para su misión entre los judíos.
- Como judío creyente en Yeshúa, todavía podía participar en determinadas prácticas de purificación, votos y culto nacional.
- No consideraba que aquellos ritos proporcionaran justificación, limpiaran definitivamente la conciencia o añadieran algo al sacrificio perfecto del Mesías.
- El episodio ocurrió durante un periodo de transición en el que las consecuencias sacerdotales y cultuales del Nuevo Pacto todavía estaban siendo comprendidas progresivamente.
Es bastante posible que la Carta a los Hebreos todavía no hubiera sido escrita cuando Pablo participó en la ceremonia. Aunque el sacrificio de Yeshúa ya era perfecto y Pablo conocía su suficiencia, Hebreos proporcionaría posteriormente la exposición inspirada más completa de las consecuencias de esa obra para el sacerdocio, el santuario y los sacrificios.1
1. La llegada de Pablo a Jerusalén
Pablo llegó a Jerusalén al finalizar su tercer viaje misionero. Uno de sus principales propósitos era entregar la colecta reunida por las comunidades gentiles para los creyentes necesitados de Judea.
Esta ofrenda tenía una profunda importancia teológica. Representaba la unidad entre judíos y gentiles en el Mesías. Las naciones que habían participado de las bendiciones espirituales de Israel respondían compartiendo sus bienes materiales, como explica Romanos 15:25–27.
Cuando Pablo informó a Jacobo y a los ancianos acerca de la obra de Dios entre los gentiles, ellos glorificaron a Dios. No rechazaron su misión ni cuestionaron la incorporación de las naciones. Sin embargo, le comunicaron que circulaba una acusación grave entre los creyentes judíos.
Según el rumor, Pablo enseñaba a todos los judíos que vivían entre las naciones:
- A abandonar a Moisés.
- A no circuncidar a sus hijos.
- A dejar las costumbres tradicionales de Israel.
La acusación de Hechos 21:21 no se refería principalmente a lo que Pablo enseñaba a los gentiles. Aquel asunto ya había sido tratado en el concilio de Jerusalén. El rumor afirmaba que Pablo promovía la apostasía de los propios judíos.
El sustantivo griego ἀποστασία (apostasia) expresa aquí abandono o rebelión. Pablo era acusado de producir una ruptura deliberada entre los judíos de la diáspora y la vida de Israel.
2. Miles de judíos creyentes y celosos de la Torá
Jacobo y los ancianos informaron a Pablo de que había «millares de judíos» que habían creído y continuaban siendo celosos por la ley (Hechos 21:20).
El texto no los presenta como falsos creyentes ni como adversarios del evangelio. Eran personas que confesaban a Yeshúa como Mesías y, al mismo tiempo, conservaban su identidad y práctica judías.
Esto demuestra que, durante las primeras décadas del movimiento mesiánico, la fe en Yeshúa no implicaba que un judío tuviera que dejar inmediatamente:
- La circuncisión de sus hijos.
- La participación en las fiestas.
- La oración en el templo.
- Los votos voluntarios.
- Las prácticas de purificación.
- Las costumbres relacionadas con su identidad nacional.
Los apóstoles continuaron frecuentando el templo después de la resurrección de Yeshúa. Hechos 2:46 describe a los primeros creyentes reuniéndose allí; Hechos 3:1 presenta a Pedro y Juan subiendo al templo a la hora de la oración.
Por tanto, la participación de Pablo no ocurrió en un contexto donde todos los creyentes entendieran que entrar en el templo o realizar una purificación constituía una negación del Mesías.2
3. La propuesta de Jacobo y los ancianos
Los dirigentes de Jerusalén propusieron a Pablo:
- Unirse a cuatro hombres que estaban bajo voto.
- Purificarse junto con ellos.
- Pagar sus gastos.
- Permitir que se raparan la cabeza al concluir el voto.
- Demostrar de ese modo que los rumores eran falsos.
El propósito se expresa claramente en Hechos 21:24: todos sabrían que Pablo procedía ordenadamente y guardaba la ley.
No se trataba de obtener salvación mediante el ritual. Tampoco era una condición impuesta a los gentiles. Inmediatamente después, Jacobo reafirmó la decisión apostólica acerca de ellos (Hechos 21:25).
La colocación de ambas afirmaciones resulta significativa:
- Pablo podía participar como judío en una práctica relacionada con el templo.
- Los gentiles creyentes no debían ser obligados a asumir toda la identidad ritual de Israel.
Esto muestra una unidad espiritual que no eliminaba automáticamente todas las diferencias históricas y vocacionales.
4. ¿Qué clase de voto era?
Hechos no identifica expresamente el voto, pero la referencia al rapado de la cabeza hace probable alguna relación con el voto nazareo de Números 6:1–21.
El nazareo se consagraba voluntariamente a YHWH durante un periodo determinado. Mientras permanecía bajo el voto:
- Se abstenía del fruto de la vid.
- No cortaba su cabello.
- Evitaba la contaminación producida por un cadáver.
- Al concluir, se presentaba en el santuario.
- Se rapaba la cabeza.
- Presentaba las ofrendas prescritas.
El voto no era un medio ordinario para que una persona inconversa obtuviera salvación. Era una forma voluntaria de consagración.
Pagar las ofrendas de personas que habían realizado estos votos se consideraba una obra de piedad. Flavio Josefo relata que el rey Agripa asumió los gastos de varios nazareos para que pudieran completar sus votos (Antigüedades judías 19.293–294).
Al financiar los gastos, Pablo realizaba una acción públicamente reconocible como expresión de piedad y solidaridad con la vida religiosa de Israel.
Craig S. Keener distingue entre el voto de los cuatro hombres y la purificación personal de Pablo:
«Pablo también se purifica —Hechos 21:26; 24:18—, aunque por razones de pureza del templo y no como parte del voto de ellos» (traducción propia).3
Según esta interpretación, Pablo no comenzó ni completó personalmente el voto nazareo de los cuatro hombres. Se sometió a la purificación necesaria para entrar legítimamente en el recinto sagrado y asumió los gastos de quienes sí estaban bajo voto. Esta distinción refuerza que Hechos no presenta a Pablo buscando expiación personal mediante los sacrificios nazareos.4
5. ¿Había hecho Pablo otro voto anteriormente?
Hechos 18:18 menciona que Pablo se cortó el cabello en Cencrea porque había hecho un voto. La interpretación más probable es que Pablo sea el sujeto de la acción, aunque la construcción gramatical ha producido cierta discusión.
Tampoco es completamente seguro que aquel voto fuese un nazareato formal. La finalización normal de un voto nazareo requería presentarse en Jerusalén, mientras que Hechos sitúa el corte del cabello en Cencrea.
F. F. Bruce propone:
«Probablemente no era un voto nazareo formal, sino un voto privado, cuyo cumplimiento constituía un acto de acción de gracias» (traducción propia).5
Bruce relaciona posiblemente el voto con la promesa de protección que el Señor había dado a Pablo en Corinto: «ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal» (Hechos 18:9–10). Después de haber sido preservado durante su ministerio y vindicado ante Galión, Pablo habría cumplido una promesa personal de agradecimiento.
Uno de los argumentos contra su identificación como nazareato formal es que Pablo se cortó el cabello en Cencrea y no a la entrada del templo de Jerusalén. Números 6:13–18 establece que, al concluir el nazareato, la persona debía presentarse en el santuario, ofrecer los sacrificios prescritos, raparse y colocar el cabello en el fuego situado debajo del sacrificio de paz. Hechos no menciona que Pablo realizara posteriormente estos actos.
Las Escrituras permiten formular votos personales cuyo contenido no estaba limitado al nazareato (Números 30:2; Deuteronomio 23:21–23). Una persona podía prometer voluntariamente una ofrenda, una abstinencia o una acción determinada como expresión de petición, consagración o agradecimiento. Por tanto, resulta posible que Pablo incorporara el crecimiento y corte de su cabello a un voto privado sin someterse a todas las disposiciones de Números 6.
Flavio Josefo ofrece un paralelo interesante al describir el voto de la reina Berenice. Según el historiador, quienes habían sufrido una enfermedad u otra aflicción acostumbraban hacer votos a Dios y, durante los treinta días anteriores a la presentación de sus sacrificios, se abstenían del vino y se rapaban la cabeza (Guerra de los judíos 2.313).
Este testimonio demuestra que en el siglo I existían prácticas votivas relacionadas con el corte del cabello que podían describirse simplemente como «un voto», sin utilizar expresamente el término «nazareo». En cualquier caso, el episodio muestra que los votos voluntarios no eran necesariamente incompatibles con la fe de Pablo en el Mesías.
Su participación en Hechos 21 tampoco aparece como una conducta completamente excepcional inventada en el último momento. Encaja con un apóstol judío que podía utilizar prácticas ancestrales como expresiones de oración, gratitud o consagración, sin convertirlas en fundamento de justificación.
6. La finalidad misionera y apologética
La interpretación de que Pablo actuó para no ser considerado enemigo de la Torá y del templo está directamente apoyada por el texto.
La acción buscaba:
- Desmentir el rumor de que enseñaba a los judíos a abandonar a Moisés.
- Evitar una división entre los creyentes judíos y gentiles.
- Mostrar respeto por la comunidad mesiánica de Jerusalén.
- Eliminar un obstáculo innecesario para el testimonio.
- Demostrar que su oposición a imponer la circuncisión a los gentiles no equivalía a despreciar la identidad judía.
Mark D. Nanos interpreta el episodio en esta dirección:
«En Hechos 21:15–26, Pablo hace un voto nazareo en el templo para negar los rumores» (traducción propia).
Nanos entiende que los capítulos siguientes continúan presentando a Pablo como un judío observante de la Torá que rechaza las acusaciones de haberla quebrantado o de haber profanado el templo.6
La formulación de Nanos debe matizarse porque Hechos dice que los cuatro hombres, y no necesariamente Pablo, eran quienes ya estaban bajo voto, como bien señalamos mas arriba en la cita de Craig Keener. No obstante, identifica correctamente la finalidad pública del episodio: desmentir la acusación de que Pablo enseñaba a los judíos a abandonar la Torá.
Esta actitud coincide con el principio expresado en 1 Corintios 9:19–23. Pablo estaba dispuesto a adaptarse a diferentes contextos para ganar al mayor número posible.
También coincide con Romanos 14:1–15:7, donde pide que las diferencias relacionadas con días y alimentos no destruyan la comunión.
Pero su adaptación tenía límites. Pablo podía realizar una práctica cultural o religiosa legítima para evitar una ofensa innecesaria. No podía enseñar que aquella práctica fuera necesaria para la justificación.
7. No fue solamente una representación
Aunque la finalidad fue estratégica, no parece suficiente afirmar que Pablo únicamente fingió guardar la Torá para tranquilizar a los judíos.
La propuesta de Jacobo pretendía demostrar que el rumor era falso:
«Que tú también andas ordenadamente, guardando la ley» (Hechos 21:24).
Si Pablo enseñaba realmente a todos los judíos a abandonar a Moisés, la ceremonia habría servido para ocultar sus verdaderas creencias. Tanto Jacobo como Pablo habrían participado en una representación engañosa.
Además, el resto de Hechos presenta a Pablo haciendo afirmaciones semejantes:
- Confiesa creer todo lo escrito en la Ley y los Profetas (Hechos 24:14).
- Explica que llegó a Jerusalén para presentar limosnas y ofrendas (Hechos 24:17).
- Afirma que fue encontrado purificado en el templo (Hechos 24:18).
- Declara no haber cometido ninguna ofensa contra la ley de los judíos ni contra el templo (Hechos 25:8).
- Sostiene que no había hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los antepasados (Hechos 28:17).
Lucas pretende presentar a Pablo como inocente de las acusaciones de apostasía, profanación del templo y rebelión política. Por eso, la purificación debe entenderse como una acción sincera con una finalidad apologética y pastoral.7
8. La comparación con la circuncisión de Timoteo
La conducta de Pablo con Timoteo ayuda a comprender Hechos 21.
Timoteo era hijo de una mujer judía creyente y de un padre griego. Pablo decidió circuncidarlo «por causa de los judíos» de aquella región (Hechos 16:1–3).
La circuncisión de Timoteo tuvo una finalidad misionera. Evitó que su situación familiar se convirtiera en un impedimento constante para entrar en las sinagogas y anunciar el evangelio.
Sin embargo, Pablo se negó a circuncidar a Tito (Gálatas 2:3–5). Tito era gentil, y los falsos hermanos pretendían imponerle la circuncisión como requisito de pertenencia plena y posiblemente de justificación.
La diferencia no era incoherencia, sino propósito:
| Timoteo | Tito |
|---|---|
| Tenía ascendencia judía materna | Era gentil |
| La circuncisión eliminaba un obstáculo misionero | La circuncisión habría confirmado una exigencia doctrinal |
| No se presentó como requisito de salvación | Se pretendía imponer como obligación |
| Pablo actuó libremente | Pablo resistió para proteger la libertad del evangelio |
La misma distinción ilumina Hechos 21. Pablo podía asumir una purificación voluntaria para servir a la unidad. Se habría opuesto si alguien hubiera afirmado que esa purificación era necesaria para ser justificado o para completar la obra de Yeshúa.
9. ¿Contradice esta conducta a Hebreos?
La Carta a los Hebreos enseña que:
- Los sacrificios levíticos no podían perfeccionar la conciencia (Hebreos 9:9).
- La sangre de animales proporcionaba una forma de purificación de la carne (Hebreos 9:13).
- La sangre del Mesías limpia la conciencia para servir al Dios vivo (Hebreos 9:14).
- Los sacrificios repetidos no podían quitar definitivamente los pecados (Hebreos 10:1–4).
- Yeshúa ofreció un solo sacrificio para siempre (Hebreos 10:10–14).
- Donde existe remisión definitiva ya no se requiere otra ofrenda por el pecado (Hebreos 10:18).
Esto significa que ningún rito del templo podía añadir eficacia expiatoria a la obra del Mesías. Pero Hebreos también reconoce que los ritos levíticos poseían una función de «purificación de la carne». Existía una diferencia entre la pureza ritual relacionada con el santuario y la limpieza definitiva de la conciencia.
Pablo podía someterse a una purificación ritual sin creer que esta eliminara su culpa delante de Dios. De forma semejante, una persona podía lavarse después de una impureza, presentar una ofrenda de gratitud o completar un voto sin negar que la reconciliación definitiva dependía exclusivamente de Yeshúa.
Hebreos no enseña simplemente que todo acto realizado en el templo se hubiera convertido instantáneamente en idolatría. Su argumento es que el sacerdocio y los sacrificios levíticos nunca proporcionaron la perfección escatológica que ahora se ha manifestado mediante el Mesías.
I. Howard Marshall concluye que la participación en el rito no implicó que Pablo negara la suficiencia de Yeshúa:
«No hubo para Pablo ningún compromiso teológico al hacerlo» (traducción propia).
Marshall explica que Pablo no habría considerado aquellas ofrendas incompatibles con la entrega de Yeshúa como sacrificio por el pecado. Su participación reconocía una práctica ritual judía, pero no le atribuía la eficacia redentora que correspondía exclusivamente al Mesías.8
10. ¿Se había escrito ya la Carta a los Hebreos?
La visita de Pablo a Jerusalén narrada en Hechos 21 suele fecharse hacia finales de la década de los cincuenta. La fecha de composición de Hebreos es discutida. Muchos especialistas la sitúan durante la década de los sesenta y antes de la destrucción del templo en el año 70, mientras otros proponen una fecha posterior.
Por tanto, es históricamente plausible —y posiblemente probable— que Hebreos todavía no hubiera sido escrito cuando Pablo participó en la purificación. No podemos afirmarlo con absoluta certeza, porque desconocemos tanto su fecha exacta como su autor.
Esto no significa que Pablo desconociera la suficiencia de la muerte de Yeshúa. Antes de su viaje a Jerusalén ya enseñaba que:
- El Mesías murió por nuestros pecados (1 Corintios 15:3).
- Yeshúa es nuestra Pascua sacrificada (1 Corintios 5:7).
- La justificación se recibe gratuitamente mediante la redención realizada en el Mesías (Romanos 3:21–26).
- El creyente es justificado por la fe y no por las obras de la ley (Gálatas 2:15–16).
- La muerte y resurrección de Yeshúa introdujeron una nueva realidad pactual (Romanos 6:1–11; Romanos 7:1–6).
Pablo conocía, por tanto, el centro del evangelio y no podía considerar que los sacrificios del templo completaran la obra redentora del Mesías.
Sin embargo, Hebreos ofrecería la exposición más detallada del Nuevo Testamento acerca de Yeshúa como sumo sacerdote celestial, mediador del Nuevo Pacto y sacrificio ofrecido una vez para siempre.9
11. La revelación progresiva y el periodo de transición
La muerte, resurrección y exaltación de Yeshúa establecieron objetivamente la nueva realidad del Nuevo Pacto. Sin embargo, el Espíritu Santo fue guiando a la comunidad apostólica hacia una comprensión cada vez más completa de sus consecuencias.
Este proceso puede observarse dentro del propio libro de Hechos:
- Los primeros creyentes continuaron reuniéndose en el templo (Hechos 2:46).
- Pedro necesitó una revelación particular para comprender plenamente la incorporación de los gentiles (Hechos 10:9–48).
- La comunidad de Jerusalén tuvo que deliberar sobre las obligaciones de los gentiles (Hechos 15:1–29).
- Décadas después de la resurrección, muchos judíos creyentes continuaban siendo celosos de la Torá (Hechos 21:20).
- Hebreos desarrolló posteriormente la explicación más completa de las consecuencias sacerdotales y sacrificiales de la obra del Mesías.
La revelación progresiva no significa que las enseñanzas anteriores fueran falsas. Significa que Dios fue manifestando gradualmente sus implicaciones.
El sacrificio de Yeshúa ya era perfecto y suficiente, aunque todas sus consecuencias teológicas, sacerdotales y cultuales todavía no hubieran sido expuestas con la precisión que encontramos en Hebreos.
La carta explica sistemáticamente:
- Que el cambio de sacerdocio implica un cambio en el orden legal relacionado con él (Hebreos 7:11–12).
- Que el primer pacto había envejecido ante la llegada del Nuevo Pacto (Hebreos 8:13).
- Que las ordenanzas del santuario eran temporales y estaban relacionadas con un tiempo de reforma (Hebreos 9:8–10).
- Que la sangre del Mesías proporciona la limpieza interior que los sacrificios animales no podían conseguir (Hebreos 9:11–14).
- Que la ofrenda de Yeshúa hizo innecesaria cualquier repetición expiatoria (Hebreos 10:10–18).
Por ello, no debemos imaginar que Pablo hubiera leído Hebreos, comprendido todas sus formulaciones y decidido actuar contra su enseñanza explícita. Se encontraba dentro de un periodo de transición histórica, cuando el templo todavía funcionaba, los sacerdotes continuaban oficiando y los judíos creyentes discernían progresivamente cómo la llegada del Mesías transformaba la función de las instituciones anteriores.
Esto no convierte la conducta de Pablo en un error ni exige atribuirle ignorancia del evangelio. Su participación podía ser legítima según la comprensión y las circunstancias de aquel momento, especialmente porque no buscaba expiación definitiva mediante aquellos sacrificios.
Al mismo tiempo, la revelación conservada en Hebreos permite comprender con mayor plenitud que esas instituciones eran temporales y que su función había alcanzado su culminación en Yeshúa.10
12. ¿Incluía el voto una ofrenda por el pecado?
El ritual de Números 6:13–21 incluía holocausto, ofrenda de paz, ofrendas vegetales y una ofrenda denominada «por el pecado».
Esto crea una dificultad real. No debemos ocultarla afirmando que el voto no tenía ninguna relación con los sacrificios.
Sin embargo, deben observarse varias cosas:
- En Hechos 21, los cuatro hombres —no Pablo— son quienes ya estaban bajo voto.
- Pablo se purificó, entró en el templo y pagó sus gastos.
- El texto dice que se presentaría una ofrenda «por cada uno de ellos», sin afirmar expresamente que Pablo buscara expiación personal.
- La ofrenda por el pecado formaba parte del proceso ritual de conclusión del voto.
- En el sistema levítico, estas ofrendas también trataban cuestiones de pureza ritual y acceso al santuario, no solamente actos conscientes de rebelión moral.
- Participar económicamente no exigía creer que la sangre de aquellos animales sustituyera el sacrificio del Mesías.
El propio Hebreos permite distinguir entre purificación externa y limpieza de la conciencia. Los sacrificios podían conservar temporalmente una función ritual dentro del orden del templo sin poseer eficacia para conceder redención eterna.
No obstante, el episodio pertenece a un periodo de transición en el que el templo todavía permanecía en pie. Después de su destrucción en el año 70, esa forma concreta de participación dejó de ser posible. El Nuevo Testamento tampoco ordena a los creyentes reconstruir aquellas prácticas como requisito para vivir en el Nuevo Pacto.
13. ¿Cometió Pablo un error?
Algunos intérpretes sostienen que Pablo se equivocó al aceptar la propuesta. Según esta postura, cedió excesivamente a la presión de los creyentes judíos y terminó involucrándose en un sistema sacrificial que había quedado superado.
Lucas, sin embargo, no presenta explícitamente la acción como pecado. Tampoco atribuye el posterior arresto de Pablo a un castigo de Dios por participar en el ritual.
La acusación que provocó el tumulto fue falsa. Unos judíos de Asia afirmaron que Pablo enseñaba contra el pueblo, la Torá y el templo, y que había introducido gentiles en la zona prohibida del santuario (Hechos 21:27–29).
Habían visto a Trófimo de Éfeso con Pablo en la ciudad y supusieron erróneamente que lo había introducido en los patios interiores.
La barrera conocida como soreg prohibía el paso de los gentiles hacia las zonas interiores. Pablo no la violó. Lucas aclara expresamente que la acusación se basaba en una suposición.
Posteriormente, el Señor se apareció a Pablo y lo animó a dar testimonio también en Roma (Hechos 23:11). Esto no demuestra que todas las decisiones de Pablo fueran infalibles, pero tampoco apoya la idea de que Dios lo estuviera castigando por participar en la purificación.
La narración presenta más bien una ironía: Pablo entró en el templo para demostrar su respeto por Israel y la Torá, pero fue acusado precisamente de enseñar contra Israel, la Torá y el templo.
14. Pablo y la permanencia de la identidad judía
Pablo enseñó que la circuncisión no justificaba y que los gentiles no necesitaban convertirse en judíos para pertenecer al pueblo de Dios. Esto no significa necesariamente que ordenara a los judíos abandonar toda práctica ancestral.
1 Corintios 7:17–20 resulta especialmente importante. Pablo enseña que el circuncidado no debe intentar borrar su circuncisión y que el incircunciso no debe buscarla como requisito espiritual. Cada uno debía vivir fielmente dentro del llamamiento recibido.
Por tanto, pueden distinguirse tres afirmaciones:
- La identidad judía no produce justificación.
- La identidad gentil no impide la incorporación al pueblo de Dios.
- La igualdad en el Mesías no obliga a los judíos a dejar de ser judíos ni a los gentiles a convertirse étnicamente en judíos.
Desde esta perspectiva, Pablo podía continuar determinadas prácticas judías sin imponerlas a las naciones. Esto no crea dos caminos de salvación: tanto judíos como gentiles son justificados únicamente mediante el Mesías.
Paul T. Sloan resume su interpretación afirmando que ciertos pasajes paulinos implican que:
«Pablo esperaba que incluso los judíos creyentes continuaran observando la Ley» (traducción propia).11
Esta conclusión representa una postura concreta dentro del debate académico y no constituye un consenso universal. Otros especialistas entienden que Pablo conservó su identidad étnica judía, pero consideró la observancia mosaica una cuestión opcional o subordinada después de la llegada del Mesías.
El debate conocido como «Pablo dentro del judaísmo» ha cuestionado, sin embargo, la imagen tradicional de un Pablo convertido en enemigo de la Torá. Sus representantes sostienen que muchas de sus declaraciones negativas estaban dirigidas contra la imposición de la conversión judía a los gentiles, no necesariamente contra la continuidad de toda práctica judía entre los creyentes de Israel.
15. Lo que Pablo rechazaba
Pablo no rechazaba toda obediencia, voto, costumbre o práctica judía. Rechazaba:
- La confianza en las obras como fundamento de justificación.
- La circuncisión impuesta a los gentiles como requisito de salvación.
- La creación de barreras espirituales entre judíos y gentiles.
- La pretensión de que la Torá pudiera dar vida al ser humano dominado por el pecado.
- El uso de mandamientos para excluir a quienes Dios había recibido mediante la fe.
- Cualquier sacrificio entendido como complemento de la obra definitiva de Yeshúa.
Por eso podía circuncidar a Timoteo y negarse a circuncidar a Tito. Podía participar en un voto y, al mismo tiempo, afirmar que nadie es justificado por las obras de la ley. Podía honrar el templo sin considerar que el acceso definitivo a Dios dependiera de él.
No existe contradicción si se distingue entre una práctica voluntaria de identidad o consagración y una condición necesaria para obtener salvación.
16. Evaluación de la interpretación misionera
La idea de que Pablo participó para que los judíos no pensaran que estaba contra el templo y la Torá está expresamente confirmada por Hechos. Ese fue el propósito que Jacobo y los ancianos presentaron, y Pablo lo aceptó.
La comparación con Timoteo también es apropiada. En ambos casos, Pablo estuvo dispuesto a realizar una práctica permitida para evitar un obstáculo misionero.
La única matización necesaria consiste en no afirmar que Pablo actuó solamente «para agradar a los judíos», si con ello queremos decir que fingió creer algo que consideraba falso. Su comportamiento fue estratégico, pero también sincero.
Pablo no necesitaba aquella purificación para ser justificado. Tampoco creía que los sacrificios del voto pudieran reemplazar o completar el sacrificio de Yeshúa. Pero todavía podía considerar legítimo participar en una práctica nacional y ritual mientras el templo permanecía en pie y las consecuencias del Nuevo Pacto continuaban siendo explicadas progresivamente.
La distinción puede resumirse así:
| Lo que Pablo hizo | Lo que Pablo no hizo |
|---|---|
| Se purificó ritualmente | No buscó justificación mediante el rito |
| Ayudó a completar unos votos | No impuso votos a los gentiles |
| Pagó los gastos de cuatro judíos creyentes | No afirmó que sus ofrendas sustituyeran a Yeshúa |
| Mostró respeto por la Torá y el templo | No enseñó que el templo proporcionara acceso definitivo a Dios |
| Eliminó un obstáculo misionero | No abandonó el evangelio de la gracia |
| Defendió la legitimidad de la identidad judía | No estableció dos caminos de salvación |
Conclusión
Pablo participó en la purificación de Hechos 21 para demostrar que no enseñaba a los judíos a abandonar a Moisés, la circuncisión de sus hijos o las costumbres de Israel. La acción tuvo una finalidad apologética, pastoral y misionera.
Sin embargo, no fue una simple representación destinada a engañar a los creyentes de Jerusalén. Pablo podía realizar aquel acto sinceramente porque distinguía entre:
- La observancia judía voluntaria y la justificación.
- La pureza ritual y la limpieza de la conciencia.
- Los sacrificios temporales del templo y la expiación definitiva.
- La identidad de Israel y la obligación impuesta a los gentiles.
- La adaptación misionera y la alteración del evangelio.
También debemos tener en cuenta el carácter progresivo de la revelación. Cuando sucedió el episodio, probablemente Hebreos todavía no había sido escrito. Pablo ya conocía y proclamaba la suficiencia de la muerte y resurrección de Yeshúa, pero la relación entre el sacrificio del Mesías, el sacerdocio celestial, el santuario y la obsolescencia del sistema sacrificial recibiría posteriormente una explicación inspirada mucho más completa.
La conducta de Pablo no demuestra que los sacrificios levíticos continuaran siendo necesarios para recibir perdón. Tampoco demuestra que la Torá fuera despreciada o que la identidad judía tuviera que desaparecer dentro del Nuevo Pacto.
Demuestra que la llegada del Mesías transformó el significado y la función de las instituciones anteriores sin convertir automáticamente en apostasía toda participación judía en ellas. Pablo defendió simultáneamente la suficiencia de Yeshúa, la libertad de los gentiles y la legitimidad de que los judíos creyentes conservaran su identidad.12
Bibliografía
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- Nanos, Mark D. «The Myth of the “Law-Free” Paul Standing between Christians and Jews». Studies in Christian-Jewish Relations 4 (2009): 1–21.
- Nanos, Mark D., y Magnus Zetterholm, eds. Paul within Judaism: Restoring the First-Century Context to the Apostle. Minneapolis: Fortress Press, 2015.
- Sloan, Paul T. «Jewish Law-Observance in Paul». Religions 16, n.º 1 (2025): 91.
- Thiessen, Matthew. A Jewish Paul: The Messiah’s Herald to the Gentiles. Grand Rapids: Baker Academic, 2023.
- Witherington III, Ben. The Acts of the Apostles: A Socio-Rhetorical Commentary. Grand Rapids: Eerdmans, 1998.
- Cuestionar la eficacia definitiva de los sacrificios levíticos no significa que todo acto realizado en el templo se hubiera convertido inmediatamente en idolatría. Debemos distinguir entre una práctica ritual temporal y el sacrificio del Mesías que realmente limpia la conciencia y abre el acceso definitivo a Dios. ↩︎
- La continuidad temporal de ciertas prácticas no significa que conservaran intacta su función anterior. Una institución puede seguir practicándose mientras su significado se está reinterpretando a la luz de un acontecimiento redentor nuevo. ↩︎
- Véase Craig S. Keener, Acts, New Cambridge Bible Commentary (Cambridge: Cambridge University Press, 2020), p. 518. ↩︎
- Hechos no dice expresamente que Pablo comenzara junto con aquellos hombres todo el periodo de un voto nazareo. Los cuatro ya estaban bajo voto. Pablo se purificó con ellos, asumió los gastos y participó en su conclusión. ↩︎
- Bruce, F. F. The Book of the Acts. Revised Edition. New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 1988, p. 355. ↩︎
- Véase Mark D. Nanos, «The Myth of the “Law-Free” Paul Standing between Christians and Jews», Studies in Christian-Jewish Relations 4 (2009), p. 7. ↩︎
- Una estrategia misionera legítima no exige fingir ser alguien que no se es. Pablo podía acomodar su conducta porque no consideraba pecaminosa aquella práctica; lo que rechazaba era convertirla en requisito de salvación. ↩︎
- Véase I. Howard Marshall, The Acts of the Apostles: An Introduction and Commentary, Tyndale New Testament Commentaries (Leicester: InterVarsity Press, 1980), p. 361. ↩︎
- La autoría de Hebreos es desconocida. No debemos resolver el problema afirmando que Pablo escribió ambos textos y conocía necesariamente la forma final de la carta, de hecho hay buenas razones para pensar que Pablo no lo hizo. ↩︎
- La obra del Mesías fue completa desde el momento de su entrega, aunque la comprensión apostólica de todas sus consecuencias se desarrollara progresivamente. Debemos distinguir entre el cumplimiento objetivo realizado por Yeshúa y la explicación inspirada de ese cumplimiento desplegada dentro del Nuevo Testamento. ↩︎
- Véase Paul T. Sloan, «Jewish Law-Observance in Paul», Religions 16, n.º 1 (2025), p. 1. ↩︎
- La libertad del Nuevo Pacto funciona en ambas direcciones: los gentiles no deben ser obligados a convertirse en judíos, y los judíos no deben ser obligados a abandonar su identidad para pertenecer al Mesías. ↩︎




