La pregunta tocante a tratar es la siguiente: ¿A que se refiere Pablo en Efesios 2:15, Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas? , acompañamos en una respuesta a como interpretar este difícil pasaje que puede hacernos creer que los mandamientos y la ley de Dios están abolidas…
Respuesta breve
Efesios 2:15 no debe interpretarse como una declaración de que toda la Torá perdió su autoridad o dejó de ser revelación divina. El contexto trata principalmente de la reconciliación entre judíos y gentiles. Mediante su muerte, Yeshúa anuló aquello que hacía de los mandamientos una barrera pactual de exclusión y condenación, impidiendo que las naciones participaran plenamente del pueblo de Dios sin convertirse primero en judíos.
Esto no significa que Pablo atribuya la enemistad a una Torá defectuosa. La Torá cumplió la función histórica de distinguir a Israel de las naciones, pero el pecado humano transformó esas diferencias en hostilidad. Con la llegada del Mesías y el establecimiento del Nuevo Pacto, la pertenencia al pueblo de Dios ya no se administra mediante la separación entre circuncisos e incircuncisos en la carne, sino mediante la unión con Yeshúa.
La cruz no elimina la instrucción, la santidad ni la voluntad moral de Dios. Elimina la enemistad, la condenación y el funcionamiento de los mandamientos como muro que separaba pactualmente a judíos y gentiles. De ambos grupos, el Mesías crea «un solo y nuevo hombre» con igual acceso al Padre.
1. ¿Por qué plantea dificultades este pasaje?
La Reina-Valera 1960 traduce:
«Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz» (Efesios 2:15).
Leído aisladamente, el versículo parece afirmar que Yeshúa abolió «la ley». Por esta razón, frecuentemente se utiliza como prueba de que toda la Torá quedó anulada mediante la cruz.
Sin embargo, el versículo forma parte de una unidad que comienza en Efesios 2:11 y termina en Efesios 2:22. En ella, Pablo no está respondiendo directamente a la pregunta de si los creyentes deben observar determinados mandamientos. Está explicando cómo los gentiles que antes estaban alejados han sido incorporados a la comunidad del pacto.
Por tanto, para entender qué fue «abolido» debemos identificar primero:
- Quiénes estaban separados.
- Qué producía o expresaba esa separación.
- Qué realizó la muerte del Mesías.
- Qué nueva comunidad surgió como resultado.
2. El contexto: gentiles alejados de los pactos
Pablo pide a sus lectores gentiles que recuerden su antigua situación:
«En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo» (Efesios 2:12).1
El problema de las naciones no consistía simplemente en que desconocieran ciertas normas religiosas. Estaban:
- separados del Mesías;
- alejados de la ciudadanía de Israel;
- ajenos a los pactos de la promesa;
- sin esperanza;
- y sin Dios en el mundo.
Pablo no afirma que Dios haya creado para ellos un pueblo completamente independiente de Israel. Afirma que quienes estaban «lejos» han sido «hechos cercanos por la sangre del Mesías» (Efesios 2:13).2
El lenguaje de «lejos» y «cerca» recuerda textos proféticos como Isaías 57:19, citado posteriormente en Efesios 2:17. En el Mesías, tanto los cercanos como los lejanos reciben paz y acceso al mismo Dios.
3. La «pared intermedia de separación»
Pablo declara que Yeshúa:
«Es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación» (Efesios 2:14).
La expresión griega to mesótoichon tou fragmoú significa literalmente «el muro intermedio de la cerca» o «el muro divisorio».
¿Era el muro del templo?
En el templo de Jerusalén existía una barrera que impedía a los gentiles avanzar desde el patio exterior hacia las zonas reservadas a Israel. 3 Inscripciones en griego y latín advertían que cualquier extranjero que atravesara ese límite sería responsable de su propia muerte4.
Este trasfondo resulta especialmente significativo porque Pablo fue arrestado después de ser acusado falsamente de haber introducido a Trófimo, un gentil de Éfeso, dentro del recinto prohibido (Hechos 21:27–29). Por ello, es posible que el muro del templo sirviera como imagen concreta de la separación entre judíos y gentiles.
Sin embargo, Pablo no identifica expresamente la «pared intermedia» con el muro arquitectónico del templo. Su lenguaje es metafórico y más amplio. El muro representa todo aquello que mantenía separados a judíos y gentiles, incluyendo la enemistad social, religiosa y pactual existente entre ambos.5
El problema no era simplemente una estructura de piedra. Era una separación que impedía que los dos grupos vivieran como una sola comunidad reconciliada.
4. ¿Qué significa katargéō?
El verbo traducido como «abolir» es katargéō. Puede significar dejar sin efecto, invalidar, desactivar, privar de poder o hacer inoperante algo. No siempre significa destruirlo, declararlo malo o eliminarlo en todos sus sentidos.
El mismo verbo aparece en Romanos 3:31:
«¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley».
En este texto, Pablo niega que la fe invalide katargéō la ley6. Esto demuestra que no podemos determinar el significado del verbo sin atender al contexto y al aspecto concreto que queda sin efecto.
En Efesios 2:15, el verbo indica que la muerte del Mesías produjo un cambio real. No obstante, debemos preguntar: ¿dejó sin efecto la existencia y autoridad de toda la Torá, o anuló una función determinada que los mandamientos desempeñaban dentro del antiguo orden pactual?
Harold Hoehner señala que katargéō significa aquí «hacer inoperante», «invalidar» o «privar de efecto», y relaciona la expresión especialmente con los mandamientos que mantenían separados a judíos y gentiles.7 Esto no resuelve por sí solo toda la cuestión, pero evita atribuir automáticamente al verbo el sentido de destruir completamente la revelación dada por Dios.
5. «La ley de los mandamientos expresados en ordenanzas»
El texto griego dice:
tòn nómon tôn entolôn en dógmasin katargḗsas
La frase contiene tres términos importantes:
- nómos: ley;
- entolaí: mandamientos;
- dógmata: decretos, disposiciones u ordenanzas8.
La construcción se puede traducir como «la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas» o «la ley compuesta de mandamientos contenidos en decretos».
Algunos intérpretes mesiánicos, como Tim Hegg, Daniel Juster y J. K. McKee, consideran que dógmata se refiere aquí a decretos religiosos o interpretaciones de la Torá desarrollados en la tradición oral, especialmente aquellos que impedían la convivencia entre judíos y gentiles. 9Relacionan estas disposiciones con la idea rabínica de «hacer una cerca alrededor de la Torá» (Pirkei Avot 1:1), y es una opción muy interesante y posible.
Algunos defienden que a eso se refería el propio Yeshua cuando criticaba a los escribas y fariseos de invalidar la Torá por su propia tradición pero cuando Yeshúa critica las tradiciones humanas utiliza parádosis —«tradición»— y la expresión «mandamientos de hombres» (Marcos 7:7–9).10
Sin embargo, dógma significa de manera general «decreto», «disposición» u «ordenanza» y no designa automáticamente una tradición humana. Por tanto, esta lectura depende del contexto de separación de Efesios 2, no solamente del significado de la palabra.
La presencia conjunta de nómos y «mandamientos» hace difícil sostener que Pablo no tenga ninguna referencia a la Torá. La explicación según la cual Yeshúa solamente abolió tradiciones humanas no es imposible, pero resulta insuficiente si no explica por qué Pablo utilizó la palabra nómos.
Por otra parte, la expresión tampoco obliga a concluir que toda la Torá fue destruida en cada una de sus funciones. El contexto permite entender que Pablo se refiere a la ley en cuanto estaba expresada en disposiciones que delimitaban a Israel y marcaban su separación respecto de las naciones.
La circuncisión constituye uno de los ejemplos más claros: establecida como señal del pacto (Gn 17:9–14), llegó a funcionar como una marca visible de pertenencia al pueblo, hasta el punto de que «circuncisión» e «incircuncisión» podían utilizarse para distinguir respectivamente a judíos y gentiles (Gá 2:7–9; Ef 2:11). Esta distinción tenía también consecuencias en la comunión de mesa. En Antioquía, Pedro comía con los gentiles, pero ante la llegada de algunos «de parte de Jacobo» se retraía y se apartaba «porque tenía miedo de los de la circuncisión» (Gá 2:11–14). Así, la cuestión no era meramente alimentaria, sino también social y pactual: quién podía sentarse a la misma mesa y bajo qué condiciones.
Hch 10 permite observar esta relación desde otro ángulo. En la visión de Pedro, el vocabulario de pureza aparece inicialmente aplicado a los alimentos: «ninguna cosa común o inmunda he comido jamás» (Hch 10:14), a lo que la voz divina responde: «Lo que Dios limpió, no lo llames tú común» (10:15). Sin embargo, cuando Pedro explica posteriormente lo que ha comprendido, traslada expresamente esas mismas categorías a las personas: «a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo» (10:28).11 El relato establece así una correspondencia deliberada entre las categorías de pureza alimentaria y las fronteras que condicionaban la relación con los gentiles. No significa que la Torá identificara literalmente a los gentiles con alimentos impuros, sino que Lucas emplea ese lenguaje de pureza para mostrar que tales distinciones ya no podían utilizarse como barreras de exclusión entre judíos y gentiles. 12
6. Las principales interpretaciones
Primera interpretación: toda la ley mosaica fue abolida
Muchos comentaristas entienden que Pablo se refiere a la totalidad de la ley mosaica como sistema pactual. Según esta lectura, la Torá establecía una distinción objetiva entre Israel y las naciones. Al inaugurar una nueva humanidad compuesta por judíos y gentiles, el Mesías puso fin a la ley mosaica como régimen que gobernaba al pueblo del pacto.
Peter T. O’Brien observa que no solo la tradición oral funcionaba como una cerca alrededor de Israel; la misma ley mosaica establecía una separación entre Israel y los demás pueblos.13 Frank Thielman también entiende que el pasaje se refiere a la ley mosaica, particularmente en su función de dividir a judíos y gentiles. 14
La fortaleza de esta postura es que toma seriamente las palabras «ley» y «mandamientos». Su dificultad consiste en explicar cómo esta supuesta abolición total se relaciona con otros pasajes donde Pablo confirma la ley (Romanos 3:31), la llama santa, justa y buena (Romanos 7:12) y utiliza sus mandamientos para instruir a comunidades mesiánicas (Efesios 6:2–3).
También debe explicar por qué la propia carta a los Efesios continúa utilizando la Torá como fuente autorizada de instrucción después de haber afirmado «supuestamente su abolición absoluta».
Segunda interpretación: fueron anulados los mandamientos que separaban a Israel de las naciones
Otros intérpretes consideran que Pablo tiene en mente particularmente aquellos mandamientos que funcionaban como distintivos pactuales de Israel15: circuncisión, normas de pureza, alimentos y otras disposiciones que regulaban la separación entre Israel y las naciones16.
Según esta lectura, Yeshúa no declaró falsa o inútil toda la Torá. Anuló el funcionamiento de determinadas disposiciones como condiciones de acceso al pueblo de Dios. Un gentil ya no necesita convertirse en prosélito, circuncidarse y asumir la identidad étnica de Israel para participar de las promesas.
Esta interpretación encaja bien con el contraste inicial entre «la circuncisión» y «la incircuncisión» (Efesios 2:11). También armoniza con la decisión de Hechos 1517, donde los apóstoles rechazaron la exigencia de que los gentiles fueran circuncidados y asumieran toda la ley mosaica como condición para ser salvos.
Su dificultad es que Pablo no enumera cuáles mandamientos fueron afectados. La expresión «la ley de los mandamientos» puede parecer más amplia que una selección de normas ceremoniales o distintivas. Además, la división habitual entre leyes «morales», «civiles» y «ceremoniales» no aparece formulada explícitamente en este pasaje.
Tercera interpretación: fueron anulados decretos e interpretaciones humanas
Dentro de algunos círculos mesiánicos se sostiene que dógmata se refiere a reglamentos humanos añadidos a la Torá. Según esta propuesta, la enemistad no fue producida por los mandamientos de Dios, sino por interpretaciones que prohibían o restringían indebidamente la relación entre judíos y gentiles.
Esta lectura destaca correctamente que la Torá también ordenaba amar al extranjero (Levítico 19:33–34) y contemplaba la participación de las naciones en la adoración de Dios (Isaías 56:6–7). También recuerda que ciertas normas sociales de separación iban más allá de lo escrito en la Torá. Pedro, por ejemplo, habló de la impropiedad de relacionarse con un extranjero, pero reconoció que Dios le había enseñado a no llamar impura a ninguna persona (Hechos 10:28).
No obstante, esta explicación encuentra una dificultad gramatical: dógmata aparece unido a «ley» y «mandamientos». El versículo no dice claramente «tradiciones de los hombres». Por ello, no es prudente afirmar dogmáticamente que Pablo habla únicamente de reglas rabínicas o humanas.
Un estudio específico sobre la gramática de Efesios 2:15 propone que en dógmasin limita el alcance de la anulación a las disposiciones que impedían la comunión entre judíos y gentiles, en lugar de afirmar la eliminación de toda la ley.18 Esta propuesta es posible, pero continúa siendo discutida.
Cuarta interpretación: fue anulada la ley en su función condenatoria y divisoria
Una interpretación complementaria entiende que Pablo no está clasificando mandamientos concretos, sino describiendo una función del régimen legal.19 La ley identificaba el pecado, pronunciaba juicio sobre el transgresor y evidenciaba la distancia entre las naciones y la comunidad del pacto.
Mediante su muerte, Yeshúa cargó con la condenación y reconcilió a ambos grupos con Dios:
«Y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades» (Efesios 2:16).
La cruz elimina simultáneamente la enemistad vertical —entre la humanidad pecadora y Dios— y la horizontal —entre judíos y gentiles—. La ley ya no puede actuar como acusación que excluye a quienes han sido reconciliados en el Mesías.
Esta lectura explica bien la conexión entre los versículos 15 y 16, pero no debe utilizarse para negar que Pablo menciona realmente los mandamientos y su función pactual.
7. ¿Era la Torá la causa de la enemistad?
Sería incorrecto concluir que Dios entregó a Israel una ley hostil cuyo propósito era producir odio. La Torá prohibía oprimir al extranjero y ordenaba amarlo:
«Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo» (Levítico 19:34).
La elección y separación de Israel tenían un propósito misionero: mediante la descendencia de Abraham serían bendecidas todas las familias de la tierra (Génesis 12:1–3).
Sin embargo, los mandamientos también creaban fronteras reales entre Israel y las naciones. La circuncisión, las normas de pureza y otras disposiciones identificaban a Israel como un pueblo consagrado. Debido al pecado, estas diferencias podían convertirse en orgullo, desprecio y hostilidad.
Por tanto, debemos distinguir entre:
- la Torá como instrucción santa de Dios;
- su función dentro del pacto establecido con Israel;
- y el uso pecaminoso de las diferencias pactuales como motivo de superioridad y exclusión.
La cruz no corrige un error cometido por Dios al entregar la Torá. Introduce la etapa mesiánica hacia la cual la propia historia del pacto se dirigía.
8. «Un solo y nuevo hombre»
El propósito de la obra del Mesías aparece claramente al final del versículo:
«Para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz» (Efesios 2:15).
Pablo no dice que los gentiles se conviertan étnicamente en judíos ni que los judíos deban abandonar su identidad histórica. Tampoco dice que Dios haya creado dos comunidades paralelas con diferentes medios de salvación.
El «nuevo hombre» es una nueva humanidad corporativa cuya identidad fundamental se encuentra en el Mesías. Judíos y gentiles conservan sus historias, pero ninguno posee un acceso superior a Dios:
«Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre» (Efesios 2:18).
La unidad no se produce eliminando a Israel ni haciendo que las naciones ocupen su lugar. Los gentiles que antes estaban alejados son ahora «conciudadanos de los santos» y «miembros de la familia de Dios» (Efesios 2:19)20.
9. De extranjeros a templo de Dios
La unidad culmina con una imagen arquitectónica:
«En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor» (Efesios 2:21).
El pasaje comienza con gentiles alejados y termina con judíos y gentiles convertidos conjuntamente en morada de Dios. 21 La antigua pared que simbolizaba separación cede su lugar a un nuevo edificio en el cual ambos grupos forman parte del mismo santuario y del mismo pueblo.
Este contraste ayuda a comprender el argumento:
- antes existía alejamiento;
- el Mesías derribó la barrera;
- la cruz eliminó la enemistad;
- ambos grupos recibieron el mismo acceso;
- y ahora son edificados juntos como morada de Dios y un solo pueblo.
El objetivo de Pablo no es celebrar la desaparición de la instrucción divina, sino la creación de una comunidad reconciliada22.
10. Relación con Colosenses 2
Colosenses 2:14 emplea términos semejantes:
«Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz».
Allí el problema no parece ser la existencia de la Torá en sí misma, sino el documento acusatorio que testificaba contra los transgresores. La cruz cancela la deuda y la condenación (para mas info: ¿Qué fue anulado con la muerte del Mesías? – El acta de los decretos ¿Qué es?).
Esto no significa que Efesios 2:15 y Colosenses 2:14 sean idénticos. Sin embargo, juntos muestran que Pablo puede hablar de «ordenanzas» y «decretos» en relación con la acusación, la condenación y las barreras que la obra del Mesías ha superado.
11. ¿Qué fue abolido y qué permanece?
A partir del contexto podemos proponer varias distinciones.
Fue anulado
- El funcionamiento de la ley como barrera pactual que excluía a los gentiles de la comunidad del Mesías.
- La exigencia de convertirse en judío como condición para participar de las promesas.
- La enemistad producida alrededor de las diferencias entre circuncisos e incircuncisos.
- La condenación que pesaba sobre los transgresores.
- La posibilidad de mantener dos pueblos espiritualmente separados y dos caminos de acceso a Dios.
No fue anulado
- El carácter santo, justo y bueno de la Torá.
- Su testimonio acerca del carácter y la voluntad de Dios.
- Su función dentro de la historia de la redención.
- Su testimonio profético acerca del Mesías.
- La instrucción moral confirmada y profundizada por Yeshúa y los apóstoles.
- La fidelidad de Dios a las promesas hechas a Israel23.
Esto no significa que cada mandamiento se aplique hoy de la misma manera que bajo el pacto mosaico. Significa que la aplicación debe estudiarse a la luz de Yeshúa, el Nuevo Pacto, la incorporación de las naciones y la enseñanza apostólica.
12. Evaluación de las interpretaciones
La interpretación según la cual Pablo abolió únicamente tradiciones humanas protege la bondad de la Torá, pero no explica adecuadamente la presencia de las palabras «ley» y «mandamientos».
La interpretación según la cual toda la Torá fue eliminada toma en serio esas palabras, pero puede ir más allá del contexto si convierte la declaración en una negación absoluta de su autoridad y valor permanente.
La explicación que mejor integra los datos reconoce que Pablo se refiere verdaderamente a la ley mosaica, pero considerada en una función concreta: su administración mediante mandamientos y disposiciones que delimitaban la pertenencia al pacto, separaban a Israel de las naciones y, dentro de una humanidad pecadora, daban ocasión a la enemistad.
La muerte del Mesías deja sin efecto esa función divisoria como fundamento de pertenencia al pueblo de Dios. La Torá no desaparece como revelación divina; su función pactual se transforma dentro de la nueva realidad inaugurada por Yeshúa. 24
Conclusión
Efesios 2:15 no enseña que Yeshúa considerara mala la Torá ni que eliminara toda instrucción divina. Pablo enseña que, mediante su muerte, el Mesías anuló aquello que mantenía a judíos y gentiles como comunidades separadas ante Dios.
La Torá había distinguido históricamente a Israel de las naciones mediante mandamientos expresados en ordenanzas. En el Nuevo Pacto, esas distinciones ya no determinan quién puede acercarse a Dios, quién pertenece a su familia ni quién participa de las promesas. La pertenencia se define por la unión con el Mesías25.
Esto tampoco significa que todas las diferencias históricas, étnicas o vocacionales hayan desaparecido. Significa que ninguna de ellas puede convertirse nuevamente en una pared de enemistad o en un camino superior de acceso a Dios.
Yeshúa no destruyó la revelación de Dios; destruyó la enemistad. No creó un pueblo gentil que reemplazara a Israel; acercó a quienes estaban lejos. No estableció dos comunidades redentoras; creó de ambos «un solo y nuevo hombre».
Por tanto, Efesios 2:15 debe entenderse como una declaración sobre la transformación mesiánica del orden pactual y la reconciliación de judíos y gentiles, no como una autorización para desechar la Torá o separar el Nuevo Testamento de las Escrituras de Israel.
Bibliografía:
- Hoehner, Harold W. Ephesians: An Exegetical Commentary. Grand Rapids: Baker Academic, 2002.
- Lincoln, Andrew T. Ephesians. Word Biblical Commentary 42. Dallas: Word Books, 1990.
- MacArthur, John. Ephesians. The MacArthur New Testament Commentary. Chicago: Moody Press, 1986.
- O’Brien, Peter T. The Letter to the Ephesians. Pillar New Testament Commentary. Grand Rapids: Eerdmans, 1999.
- Stern, David H. Jewish New Testament Commentary: A Companion Volume to the Jewish New Testament. Clarksville, MD: Jewish New Testament Publications, 1992.
- Thielman, Frank. Ephesians. Baker Exegetical Commentary on the New Testament. Grand Rapids: Baker Academic, 2010.
- Estudios sobre Efesios 2:15 y la Torá
- Joosten, Jan. “Grammar and Theology in Ephesians 2:15”. En Grammatica Intellectio Scripturae: Saggi filologici di greco biblico in onore di Lino Cignelli, editado por Roberto Pierri, 331–336. Jerusalén: Franciscan Printing Press, 2006.
- Nanos, Mark D. “The Myth of the ‘Law-Free’ Paul Standing between Christians and Jews”. Studies in Christian-Jewish Relations 4, n.º 1 (2009).
- Rosner, Brian S. Paul and the Law: Keeping the Commandments of God. New Studies in Biblical Theology 31. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2013.
- Perspectivas mesiánicas
- Hegg, Tim. “The Dividing Wall in Ephesians 2:14: What Is It? Who Made It? How Was It Broken Down?”. TorahResource, 1996.
- Juster, Daniel C. Jewish Roots: A Foundation of Biblical Theology. Shippensburg, PA: Destiny Image, 1995.
- McKee, J. K. “Ephesians 2:14–15: What Has Been Abolished?”. TNN Online, 2014.
- Danby, Herbert, trad. The Mishnah. Oxford: Oxford University Press, 1933. Véase Middot 2:3.
- Josefo, Flavio. Antigüedades judías. Véase 15.417.
- Josefo, Flavio. La guerra de los judíos. Véase 5.193–194.
- Bauer, Walter, Frederick W. Danker, William F. Arndt y F. Wilbur Gingrich. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. 3.ª ed. Chicago: University of Chicago Press, 2000.
- Louw, Johannes P. y Eugene A. Nida, eds. Greek-English Lexicon of the New Testament Based on Semantic Domains. 2.ª ed. Nueva York: United Bible Societies, 1989.
- En Efesios 2:11, estas expresiones no describen solamente una condición física. Funcionan como identificadores sociales y pactuales: «circuncisión» designa al pueblo judío e «incircuncisión» a las naciones. Pablo recuerda esos nombres porque la separación entre ambos grupos constituye el problema central del pasaje. ↩︎
- Pablo no afirma que los gentiles reciban pactos y promesas completamente nuevos, separados de Israel. Afirma que quienes estaban alejados de la ciudadanía de Israel y de los pactos fueron «hechos cercanos» por la sangre del Mesías. Su incorporación no produce un segundo pueblo de Dios, sino su participación en la comunidad reconciliada del pacto. ↩︎
- La barrera que rodeaba los patios interiores del templo era conocida en hebreo como soreg (סוֹרֵג), término que designaba una cerca o balaustrada. La Mishná afirma que tenía diez palmos de altura (Middot 2:3). En 1871, Charles Clermont-Ganneau descubrió una de las inscripciones griegas colocadas en esta barrera. Advertía que ningún extranjero podía atravesarla y que quien fuera sorprendido sería responsable de su propia muerte.
El descubrimiento confirma históricamente la separación física mencionada por Flavio Josefo (Guerra de los judíos 5.193–194; Antigüedades judías 15.417). Este soreg constituye un trasfondo posible para la «pared intermedia de separación» de Efesios 2:14, aunque Pablo utiliza la imagen para expresar una enemistad mucho más amplia que el muro físico. ↩︎ - El templo de Jerusalén poseía una barrera que separaba el patio de los gentiles de las zonas interiores. Se han encontrado inscripciones que advertían a los extranjeros que no podían atravesarla. Pablo conocía bien esta situación: fue arrestado después de ser acusado de introducir a Trófimo, un gentil de Éfeso, en el recinto prohibido (Hechos 21:27–29). El muro constituye un trasfondo apropiado para la imagen de Efesios 2:14, aunque Pablo no declara explícitamente que se refiera únicamente a esa construcción. ↩︎
- La separación pactual de Israel no equivalía a una autorización para despreciar al extranjero. La Torá ordenaba amarlo (Levítico 19:33–34) y permitía que participara de determinadas celebraciones bajo las condiciones del pacto (Éxodo 12:48–49). La enemistad surgió cuando las diferencias pactuales fueron utilizadas pecaminosamente como motivo de superioridad y exclusión. ↩︎
- El verbo griego katargéō puede significar «dejar sin efecto», «invalidar», «desactivar» o «privar de poder». El contexto debe determinar qué queda sin efecto y en qué sentido. En Romanos 3:31, Pablo utiliza el mismo verbo cuando pregunta si la fe «invalida» la ley y responde: «En ninguna manera». Por eso, traducirlo como «abolir» no demuestra por sí solo que toda la Torá haya desaparecido en cada una de sus funciones. ↩︎
- Harold W. Hoehner, Ephesians: An Exegetical Commentary (Grand Rapids: Baker Academic, 2002), comentario a Efesios 2:14–16. Hoehner interpreta katargéō como «invalidar» o «hacer inoperante» y relaciona la expresión con los mandamientos que mantenían separados a judíos y gentiles. ↩︎
- El término griego dógma puede referirse a una disposición, decreto u ordenanza. Se utiliza para decretos gubernamentales (Lucas 2:1), decisiones apostólicas (Hechos 16:4) y ordenanzas con fuerza acusatoria (Colosenses 2:14). La palabra no significa automáticamente «tradiciones humanas». En Efesios 2:15 aparece vinculada a «ley» y «mandamientos», por lo que su sentido debe determinarse a partir de toda la expresión y de su función dentro del argumento. ↩︎
- Véanse Tim Hegg, “The Dividing Wall in Ephesians 2:14”; Daniel C. Juster, Jewish Roots (Destiny Image, 1995), 113; y J. K. McKee, “Ephesians 2:14–15: What Has Been Abolished?”. ↩︎
- El sustantivo dógma no aparece en las palabras de Yeshúa registradas en los Evangelios. Su única aparición allí es Lucas 2:1, donde designa un decreto de César Augusto. Cuando Yeshúa habla específicamente de tradiciones humanas emplea otras expresiones: parádosis tôn anthrṓpōn: «tradición de los hombres» (Marcos 7:8). parádosis hymôn: «vuestra tradición» (Marcos 7:9). y entálmata anthrṓpōn: «mandamientos de hombres» (Marcos 7:7; Mateo 15:9). ↩︎
- La relación entre pureza alimentaria e identidad frente a los gentiles posee antecedentes anteriores al NT. Daniel rehúsa «contaminarse» con la comida del rey gentil (Dn 1:8), mientras que Judit, alojada en el campamento de Holofernes, rechaza sus alimentos y declara que comerá de las provisiones que ella misma ha llevado para no incurrir en transgresión (Jdt 12:1–2). Estos textos muestran cómo las prácticas alimentarias podían funcionar como marcadores de identidad y separación en ambientes gentiles. Este trasfondo ilumina Hch 10:14–15, 28: Pedro rechaza inicialmente los animales por ser «comunes o inmundos», pero posteriormente comprende que Dios le ha mostrado que no debe llamar «común o inmundo» a ningún hombre. Lucas establece así una significativa correspondencia entre el lenguaje de pureza alimentaria y la incorporación de los gentiles, aunque esto no significa que la tradición judía identificara universal o literalmente a los gentiles con animales impuros. ↩︎
- La Mishná refleja un mundo en el que las fronteras entre Israel y las naciones podían expresarse mediante categorías de pureza que iban más allá de la dieta, esto iria en consonancia con lo que defienden alugnos mesianicos que eran mas sellos identitarios de la tradición, por ejemplo ver: En m. Avodah Zarah 2:3–6 regula diversos alimentos y productos procedentes de gentiles, mientras que m. Oholot 18:7 pertenece a una tradición que considera la «tierra de las naciones» dentro de discusiones sobre contaminación ritual. Esto no equivale a afirmar que todo gentil fuese considerado personalmente «inmundo» en idéntico sentido que un animal prohibido por Lv 11; sí demuestra, sin embargo, que gentilidad, separación y categorías de pureza podían encontrarse estrechamente relacionadas en la tradición judía. Este trasfondo hace especialmente significativa la interpretación que Pedro da a su visión: «a ningún hombre llame común o inmundo» (Hch 10:28). ↩︎
- Peter T. O’Brien, The Letter to the Ephesians, Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), comentario a Efesios 2:14–16. O’Brien entiende que la ley mosaica misma, y no solamente la tradición oral, funcionaba como una cerca que separaba a Israel de las naciones. ↩︎
- Frank Thielman, Ephesians, Baker Exegetical Commentary on the New Testament (Grand Rapids: Baker Academic, 2010), 168–170. Thielman interpreta la frase dentro del cambio pactual producido por la muerte del Mesías y de la creación de una nueva humanidad compuesta por judíos y gentiles. ↩︎
- La clasificación de los mandamientos en leyes morales, civiles y ceremoniales puede ser útil para la teología, pero Efesios 2:15 no emplea estas categorías. Pablo tampoco dice expresamente: «Yeshúa abolió la ley ceremonial». Su preocupación es explicar qué impedía la creación de una comunidad reconciliada de judíos y gentiles. Por tanto, esa clasificación no debe introducirse en el texto como si fuera su explicación explícita. ↩︎
- Harold W. Hoehner relaciona el pasaje especialmente con las disposiciones sobre pureza y separación que distinguían a judíos y gentiles. Jan Joosten sostiene que la gramática puede referirse a determinadas ordenanzas que impedían la comunión entre ambos grupos, y no necesariamente a la abolición de toda la Torá. Juan Calvino menciona como ejemplos la circuncisión, los sacrificios, los lavamientos y las restricciones alimentarias. ↩︎
- La controversia de Hechos 15 no consistía en determinar si los gentiles podían comportarse de cualquier manera. La pregunta era si debían circuncidarse y asumir plenamente la identidad pactual judía para ser salvos y pertenecer al pueblo de Dios.
La decisión apostólica rechazó esa exigencia, pero también dio instrucciones concretas a los creyentes procedentes de las naciones (Hechos 15:19–21). Esto muestra que la eliminación de la barrera pactual no equivale a la eliminación de toda obediencia. ↩︎ - Timothy G. Gombis, “Ephesians 2:11–22 and the New Temple”, en estudios sobre la identidad comunitaria de Efesios; y la discusión gramatical de la propuesta limitada en Grammar and Theology in Ephesians 2:15. Esta interpretación sostiene que la frase en dógmasin puede limitar la anulación a las disposiciones que impedían la comunión entre judíos y gentiles, aunque no representa el consenso mayoritario. ↩︎
- Peter T. O’Brien entiende que Pablo no está seleccionando solamente leyes ceremoniales, sino hablando del régimen mosaico en su función de delimitar al pueblo del pacto; con la llegada del Mesías, ese régimen deja de determinar el acceso a Dios. Frank Thielman y Andrew T. Lincoln destacan igualmente que la muerte del Mesías deja sin efecto la función divisoria de la ley entre judíos y gentiles y crea una nueva humanidad reconciliada.
Véanse Peter T. O’Brien, The Letter to the Ephesians (Eerdmans, 1999), comentario a Efesios 2:14–16; Frank Thielman, Ephesians (Baker Academic, 2010), 168–173; y Andrew T. Lincoln, Ephesians (Word Books, 1990), 141–143. ↩︎ - La creación de «un solo y nuevo hombre» no exige que judíos y gentiles pierdan toda diferencia histórica, cultural o vocacional. Pablo afirma que ambos poseen la misma reconciliación, el mismo acceso al Padre y la misma pertenencia a la familia de Dios.
La unidad elimina la superioridad espiritual y los caminos separados de salvación, pero no convierte necesariamente a los gentiles en judíos ni obliga a los judíos a negar su identidad. ↩︎ - Andrew T. Lincoln, Ephesians, Word Biblical Commentary 42 (Dallas: Word Books, 1990), comentario a Efesios 2:11–22. Lincoln estudia conjuntamente las imágenes de ciudadanía, reconciliación y templo empleadas para explicar la nueva situación de los gentiles. ↩︎
- El pasaje comienza con una pared que divide y termina con un templo que une. La pared representa la separación y la enemistad; el nuevo edificio representa a judíos y gentiles unidos y habitados por el Espíritu. Pablo no reemplaza simplemente un edificio judío por otro gentil. Presenta una morada mesiánica edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya piedra principal es Yeshúa (Efesios 2:20–22). ↩︎
- Afirmar que la Torá conserva su autoridad como revelación divina no significa que cada mandamiento pueda aplicarse de forma idéntica en todas las épocas y a todas las personas. La misma Torá distingue entre sacerdotes, gobernantes, israelitas, extranjeros, hombres y mujeres, así como entre mandamientos ligados a la tierra, el templo y determinadas circunstancias. La aplicación de los mandamientos debe considerar sus destinatarios originales, su función pactual y su desarrollo en el Mesías y el Nuevo Pacto. ↩︎
- Para una interpretación de Pablo dentro de su contexto judío que cuestiona la imagen tradicional de un apóstol contrario a la Torá, véase Mark D. Nanos, “The Myth of the ‘Law-Free’ Paul Standing between Christians and Jews”, Studies in Christian-Jewish Relations 4.1 (2009). ↩︎
- Aunque se discuta el alcance preciso de «la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas», el resultado señalado por Pablo es inequívoco: Yeshúa eliminó la enemistad, reconcilió a ambos grupos con Dios y les concedió el mismo acceso al Padre mediante el Espíritu. La interpretación del versículo debe servir a ese argumento central y no convertir nuevamente las diferencias entre judíos y gentiles en un muro de separación. ↩︎




