Etiqueta Pactos bíblicos

5. El pacto de la creación: Adán, vocación y obedencia

¿Puede hablarse de un pacto con Adán si Génesis no utiliza la palabra berit? Este estudio examina la creación como don y relación pactual, la imagen de Dios, la vocación real-sacerdotal de la humanidad, el mandamiento del huerto, el árbol de la vida, la función representativa de Adán y el cumplimiento de la vocación humana en Yeshúa, el último Adán.

¿Qué significa que el ser humano fue hecho a imagen de Dios?

¿Qué significa que el ser humano fue creado a imagen de Dios? Este estudio examina Génesis 1:26–28, los términos hebreos tsélem y demut, el trasfondo del antiguo Cercano Oriente y las principales interpretaciones teológicas. La imagen divina concede dignidad a toda persona y la llama a vivir en relación con Dios, representar su gobierno y cuidar la creación. Aunque el pecado distorsionó esta vocación, no eliminó la dignidad humana. Yeshúa es la imagen perfecta de Dios y el último Adán, y el Espíritu renueva a su pueblo conforme a él. El artículo incorpora las aportaciones de Daniel I. Block, Peter J. Gentry, Stephen J. Wellum, Andreas y Margaret Köstenberger, J. Richard Middleton, Catherine McDowell, Carmen Imes, John Kilner y otros especialistas.

4. El pacto de redención y el propósito eterno de Dios

¿Fue la redención una respuesta posterior a la caída o pertenecía al propósito eterno de Dios? Este cuarto estudio examina el llamado «pacto de redención», una formulación teológica utilizada para describir la misión del Mesías antes de la fundación del mundo. A partir de Salmo 2, Isaías 42 y 49, Juan 5, 10 y 17, Efesios 1, 2 Timoteo 1, 1 Pedro 1 y Hebreos, distinguiremos entre la enseñanza bíblica explícita y la síntesis sistemática posterior. Presentaremos la interpretación trinitaria del acuerdo entre el Padre, el Hijo y el Espíritu, así como la manera en que creyentes unicitarios comprenden el mismo propósito eterno sin admitir un pacto entre personas divinas. Finalmente, mostraremos cómo la redención determinada desde la eternidad se despliega mediante los pactos históricos, alcanza su centro en Yeshúa y avanza hacia la nueva creación

3. Cómo interpretar los pactos: Principales enfoques teológicos

¿Cómo deben relacionarse los pactos bíblicos y qué cambia con la llegada de Yeshúa? Este tercer estudio compara los principales enfoques utilizados para interpretar la historia de la redención: dispensacionalismo clásico y progresivo, teología del pacto, teología del nuevo pacto, pactualismo progresivo y una lectura mesiánica no supersesionista. Examinaremos cómo entiende cada modelo la relación entre Israel y la Iglesia, la Torá y la gracia, las promesas a Abraham, el pacto del Sinaí y el nuevo pacto. El propósito no es reducir el debate a etiquetas, sino descubrir qué protege cada enfoque, dónde enfrenta dificultades y qué preguntas debe responder. Finalmente, propondremos una lectura bíblico-pactual, canónica y centrada en Yeshúa que afirme la unidad del plan de Dios sin borrar a Israel, y que distinga cuidadosamente entre cumplimiento, transformación y abolición.

Los pactos: la columna vertebral de la historia bíblica — Introducción

Los pactos constituyen una de las estructuras principales de la Biblia. Desde la creación hasta la nueva creación, revelan cómo Dios confirma sus promesas, forma un pueblo y conduce la historia hacia su cumplimiento en el Mesías. Este primer estudio explica por qué los pactos son la columna vertebral de la narración bíblica, cómo conectan el Antiguo y el Nuevo Testamento y por qué su fidelidad sigue sosteniendo la esperanza del pueblo de Dios.

El Nuevo Pacto en Isaías

¿Qué enseña Isaías acerca del nuevo pacto? Este estudio examina los principales pasajes del profeta para mostrar cómo el pacto eterno prometido por Dios cumple las promesas hechas a Abraham, Moisés, David y Noé. Descubre el papel del Siervo de Yahvé, la restauración de Sion, el nuevo éxodo y la esperanza de la nueva creación dentro del desarrollo de la teología bíblica.

El concepto de la Tierra a través de la Biblia

En este artículo se aborda la promesa de la tierra a Abram, que representa una restauración de lo perdido en el Edén y se cumplirá a través de sus descendientes. La promesa territorial, aunque inicialmente se relaciona con la tierra de Canaán, apunta a un cumplimiento más amplio revelado en el Nuevo Testamento (NT). Se examina la progresión de esta promesa a través de los pactos bíblicos, desde la llamada de Abram hasta la nueva creación en Cristo. En el Antiguo Testamento (AT), las promesas a Abraham son fundamentales, reflejando un ciclo de pecado, exilio y restauración. La llamada de Abram contrarresta las maldiciones del pecado, prometiendo bendiciones y una nueva tierra que restaurará los beneficios del Edén. La promesa se expande a un contexto universal, abarcando tanto componentes nacionales como internacionales. Los profetas, como Isaías y Jeremías, reafirman estas promesas, anticipando una restauración física y espiritual que incluye a las naciones. En el NT, la promesa de la tierra se cumple en la nueva creación a través de Cristo, quien ofrece descanso y herencia a los creyentes. La imagen de la viña en Juan y las enseñanzas de Pablo y Pedro amplían la comprensión de la herencia, vinculándola a la salvación final en un nuevo cielo y nueva tierra. El texto concluye que la culminación de las promesas de Dios se manifiesta en la nueva creación, donde el pueblo de Dios habitará eternamente bajo su reinado.