Éxodo 28b – Vestiduras de los sacerdotes pt 2

Éxodo 28:22-25 – Para el pectoral harás cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones; (23) y harás también para el pectoral dos anillas de oro que fijarás en sus dos extremos. (24) Pasarás los dos cordones de oro por las dos anillas, en los extremos del pectoral; (25) unirás los dos extremos de los dos cordones a los dos engarces, y los fijarás en la parte delantera de las hombreras del efod”

“…Cordones…” – Estos debían hacerse de la misma forma como los cordones del vers. 14, es decir, de alambre de oro entrelazado como una cuerda.

“…Dos anillos de oro…” – Estos servían para prender el pectoral al efod. Debía haber cuatro anillos, uno en cada esquina superior (vers. 23), y uno detrás de cada esquina inferior (vers. 26). Un cordón de alambre de oro retorcido pasaba por cada uno de los

dos anillos superiores y estaba tomado de los “dos engastes“, o engarces de filigrana, de las piedras que iban en los hombros (vers. 25; cf. vers. 11- 14). Por cada uno de los dos anillos inferiores pasaba una cinta azul, la cual iba atada a dos anillos colocados para ese propósito en el frente del efod, “sobre el cinto del efod” (vers. 26-28). Asegurado de esta manera en sus cuatro esquinas, el pectoral no se podía separar del efod – (vers. 28).


Éxodo 28:26-30 – Harás también dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos del pectoral, en su orilla que está al lado del efod hacia adentro. (27) Harás asimismo los dos anillos de oro, los cuales fijarás en la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, delante de su juntura sobre el cinto del efod. (28) Y juntarán el pectoral por sus anillos a los dos anillos del efod con un cordón de azul, para que esté sobre el cinto del efod, y no se separe el pectoral del efod. (29) Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante de YHVH continuamente. (30) Y pondrás en el pectoral del juicio Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de YHVH; y llevará siempre Aarón el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de YHVH”

“…Sobre su corazón…” – Aarón, al igual que todos los sacerdotes que le habrían de suceder, debía llevar los nombres de los hijos de Israel no sólo sobre sus hombros (vers. 12), sino también “sobre su corazón“. De este modo los presentaba continuamente ante el Señor sobre sus hombros para demostrar que soportaba la solemne responsabilidad de ellos, y sobre su corazón para indicar el afecto y el amor que sentía por 

sacerdocio12

ellos. Cuando quiera entraba al tabernáculo en representación del pueblo, su corazón se inclinaba ante el Señor por la conciencia de su pecado y de su necesidad.

Cristo, nuestro Sumo Sacerdote en el santuario celestial (Heb. 3: 1; 8: 1, 2), ha aceptado la responsabilidad de nuestra salvación, porque el “principado del reino” de la gracia está “sobre su hombro” – (Isa. 9:6). También nos lleva sobre el corazón (ver Gál. 2: 20), porque en toda nuestra “angustia“, “él fue angustiado“, y puede “compadecerse de nuestras debilidades” – (Isa. 63: 8, 9; Heb. 2: 14-18; 4: 14-16).

Esto nos enseña que el Mesías está llevando cada uno de los hijos de Israel sobre su corazón en este momento presentándolos delante del Padre. Como hemos dicho antes, el ministerio de Melquisedec fue compartido con los hijos del Mesías cuando habían pasado 50 días desde su resurrección. Ellos ya habían recibido el poder de la resurrección, de manera que la vida indestructible les había sido impartida.

Juan 20:22 – “Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dice: Recibid el Espíritu de santidad”

Cuando el Mesías sopló sobre sus discipoulos, les impartió la vida indestructible que él había recibido por medio de la resurrección. Fue un acto semejante a cuando HaShem sopló en la nariz de Adam para darle vida – (Génesis 2:7). En la resurrección había sido creado el segundo, nuevo hombre – (Corintios 15:47; 2 Corintios 5:17; Efesios 4:24).

Ese nuevo hombre tiene una vida indestructible, y por lo tanto podrá servir según el orden de Melquisedec. Así que no solamente el Mesías tiene ese ministerio, sino también los que por medio de él reciben esa vida en el Espíritu. La inmersión (bautismo) en el Espíritu de santidad capacita al seguidor mesiánico a ministrar en el templo celestial, en espíritu y verdad

Juan 4:21-24 – Yeshúa le dice: Mujer, créeme; la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Elohim es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad”

Jesus-y-la-samaritana.jpg

En este contexto la palabra adorar está conectada con el culto de los sacrificios en el templo. Adorar en espíritu y verdad implica servir en el templo celestial por medio del espíritu, según el orden de Melquisedec.

La iniciación en ese ministerio empieza con la tevilá (bautismo) mesiánica que conecta al hombre con la muerte y resurrección del Mesías.

Lucas 12:50 – “Pero de un bautismo (tevilá) tengo que ser bautizado (sumergido), y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!”

(Leer: Romanos 6:3-11)

El segundo paso para ser iniciado en el ministerio celestial e indestructible de Melquisedec en la inmersión en el Espíritu de santidad, en hebreo “Rúaj ha-Kódesh”.

Mateo 3:11 – “Yo a la verdad os sumerjo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os sumergirá en el Espíritu de santidad y con fuego”

Esta unción sacerdotal no fue entregada a los fieles en Israel hasta después de la resurrección y glorificación del Mesías, es decir, después de su iniciación en el ministerio sumosacerdotal en el tabernáculo celestial:

Juan 7:37-39 – “Y en el último día, el gran día de la fiesta, Yeshúa puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí según dice la Escritura, de lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva. Pero él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Yeshúa aún no había sido glorificado.”

Cuarenta días después de la resurrección, Yeshúa todavía no había sido glorificado. Todavía quedaban diez días para cumplir la cuenta del omer, entre Pesaj y Shavuot, y la entrega de la promesa del Padre.

Hechos1:5 – “…pues Yojanán sumergió en agua, pero vosotros seréis sumergidos en el Espíritu de santidad dentro de pocos días…”

Lucas 24:45-49 – “Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: Así está escrito, que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Yerushalayim. Vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto”

 

Después de su resurrección, el Mesías iba explicando lo que de él estaba escrito en las Escrituras. Sus mentes fueron abiertas por el soplo y la nueva vida indestructible que recibieron, y pudieron creer en Yeshúa conforme a las Escrituras.
Hechos 2:1-4 – Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa (el templo) donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse”
La palabra “ha-kodesh” se encuentra varias veces en el texto hebreo de Éxodo significando “santuario” o alguno de los objetos del santuario. 
Ejemplos:
  • Éxodo 28:29, 35 la palabra “ha-kodesh” fue traducida como el lugar santo” o “el santuario”.
  • En Éxodo 28:43 aparece “ba-kodesh”, que es una variante de “ha-kodesh” y significa “en el (lugar) santo.
  • En Éxodo 29:6 se habla de la diadema de “santidad” o del “santuario”, “et-nezer ha-kodesh
  • En Éxodo 29:29 aparece la expresión “u-vigdei ha-kodesh”, “y las ropas de santidad” o “y las ropas del santuario”.
  • En Números 28:7 aparece la expresión “ba-kodesh”, literalmente “en la santidad” como una referencia al altar donde fue derramada la libación.

Todos estos textos nos enseñan que cuando una persona es sumergida en la Rúaj ha-Kódesh, no solamente recibe el Espíritu de santidad para obtener poder para vivir una vida consagrada al Eterno en obediencia a sus mandamientos – (Hechos 1:8, 5:32), sino una investidura del Espíritu del Santuario para poder servir en esta era mesiánica en los objetos de santidad celestiales.

(Leer: Hechos 10:43-48)

Cuando Kefas predicó acerca de Yeshúa conforme a la Escritura profética, los gentiles creyeron en él según esa Escritura. Entonces se cumplió la promesa que el Mesías había dada a los judíos en Juan 7:37-39.

Los judíos que estaban presentes se quedaron asombradísimos de que los gentiles pudieran ser investidos con las ropas de Melquisedec y entrar en el tabernáculo celestial por medio de hablar sobrenaturalmente en otros idiomas y sacrificar en el altar de bronce celestial. El Eterno mostró así que a partir de la resurrección de Mashíaj, la vida indestructible es ofrecida a los gentiles sin que se hagan judíos de manera tradicional.

¿Cómo es posible que estos que no tienen pacto podrán recibir los beneficios del pacto renovado con Israel y hablar sobrenaturalmente en otros idiomas?

Es obvio que el Eterno ha purificado sus corazones por medio de su arrepentimiento y fe, como está escrito en Hechos 15:8-9:

“Y Elohim, que conoce el corazón, les dio testimonio dándoles el Espíritu de santidad, así como también nos lo dio a nosotros; y ninguna distinción hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones”

Hechos 15:8-9 – “Y Elohim, que conoce el corazón, les dio testimonio dándoles el Espíritu de santidad, así como también nos lo dio a nosotros; y ninguna distinción hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones”

Esto significa que el Eterno introdujo a los gentiles, que recibieron a Yeshúa como su salvador y señor, en el pacto renovado con Israel, por medio de la sangre del Mesías. Por
lo tanto Kefas dio la orden para que fueran sumergidos en agua en el Nombre de Yeshúa.

Así confirmarán de manera externa lo que ya había pasado en su interior, la conversión de los ídolos al Elohim de Israel y a la fe en el Mesías Yeshúa. La tevilá de los gentiles implicaría dos cosas, el final del proceso de conversión mesiánica y la introducción en el ministerio sacerdotal de Melquisedec. Los judíos y los gentiles que han sido sumergidos en agua y Espíritu reciben parte del ministerio que tiene Yeshúa en el cielo.

1 Corintios 1:6-7a – “…así como el testimonio acerca del Mesías fue confirmado en vosotros; de manera que nada os falta en ningún don…”

 

El creyente mesiánico también está equipado con las ropas sumo-sacerdotales que el Mesías lleva encima. Esto implica que el Eterno también pone nombres sobre los hombros y en el corazón del creyente, para que los lleve en intercesión delante del trono – (Colosenses 1:24; Gálatas 4:19; Romanos 8:26 – 9:5).

“…Por memorial…” – El sumo sacerdote llevaba los nombres de Israel “continuamente“, a fin de que siempre fuesen recordados ante Dios. Nunca debía olvidar su posición y su responsabilidad como representante de ellos. De la misma manera Cristo vive “siempre para interceder” por nosotros – (Heb. 7: 25), teniéndonos esculpidos “en las palmas de las manos” – (Isa. 49: 16).

“…Urim y Tumim…” –  Estas palabras significan respectivamente “luz” y “perfección“. Aunque no hace referencia específica al Urim y al Tumim por nombre, Josefo habla del “brillo” de las piedras en el pectoral del sumo sacerdote, “brillo” que había dejado de verse hacía dos siglos debido a la iniquidad prevaleciente – (Antigüedades iii. 8. 9).

Por medio de estas dos piedras Dios hacía conocer su voluntad. Un halo de luz en torno al Urim era señal de la aprobación divina en cuanto a los asuntos que se le presentaban, y una sombra sobre el Tumim era evidencia de su desaprobación – (Ver ejemplos de esto en 1 Sam. 23: 9-12; 28: 6; 30: 7, 8).urim-tumin-oraculo-hebreo-01

El pectoral era en relación con las vestimentas del sumo sacerdote lo que era el propiciatorio en relación con el santuario. En los dos, Dios revelaba su gloria y hacía conocer su voluntad – (Exo. 25: 22; Sal. 80: 1; Isa. 37: 16).

i. La palabra hebrea “urim”, plural de “ur”, significa “llamas”, “luces” y la palabra hebrea “tumim”, plural de “tam”, significa “cumplimientos”, “perfecciones”.

El Talmud dice:

“¿Por qué fueron llamados “urim y tumim”? “Urim” porque hicieron que sus palabras se iluminaran y “tumim” porque cumplieron sus palabras”

Eran una especie de oráculo o forma de comunicarse con YHVH para tomar decisiones.

Hoy el significado es bien claro. La presencia del Espíritu Santo es la que nos permite consultar a YHVH y ser llevados a la verdad.

Ezequiel 36: 26-27 – “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”

El urim y el tumim representan la revelación de la voluntad del eterno. Urim – luces – revela cuál es su voluntad. Tumim – perfecciones – hace que se pueda cumplir su voluntad.

En el ministerio de Melquisedec el urim y tumim están dentro del corazón del sacerdote. Su único deseo es que se haga la voluntad del Eterno. Tiene una oración constante:

“Señor, revélame tu voluntad y ayúdame a cumplirla perfectamente”

Romanos 8:27 – “…y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a Elohim…”

Cuando el sacerdote mesiánico ora por los preciosos hermanos que están en su corazón, tiene el urim y el tumim como base, pidiendo que la voluntad del Eterno sea revelada y que las personas puedan cumplirla y llegar a ser perfectas.

Filipenses 1:3-7 – “Doy gracias a mi Elohim siempre que me acuerdo de vosotros, orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros (todos los nombres en los hombros), por vuestra participación en las buenas nuevas desde el primer día hasta ahora, estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra (urim), la perfeccionará (tumim) hasta el día del Mesías Yeshúa. Es justo que yo sienta esto acerca de todos vosotros, porque os llevo en el corazón (el pectoral), pues tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación de las buenas nuevas, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia”

1 Corintios 1:5, 8 está escrito:

“…porque en todo fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en todo conocimiento (urim)… el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Yeshúa el Mesías (tumim)…”


Éxodo 28:31-35 – “Harás el manto del efod todo de azul; (32) y en medio de él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde alrededor de obra tejida, como el cuello de un coselete, para que no se rompa. (33) Y en sus orlas harás granadas de azul, púrpura y carmesí alrededor, y entre ellas campanillas de oro alrededor. (34) Una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, en toda la orla del manto alrededor. (35) Y estará sobre Aarón cuando ministre; y se oirá su sonido cuando él entre en el santuario delante de YHVH y cuando salga, para que no muera”

“…El manto…” – Este debía ser llevado por el sumo sacerdote debajo del efod. Debía ser tejido sin costura. Contra el azul de este manto, los variados colores del pectoral y del efod deben haber resaltado en vivo contraste. Este manto es símbolo de la perfección de carácter, del “manto de justicia” que deben llevar los que tienen fe en Yeshua – (Isa. 61: 10; Zac. 3: 4). Como era “tejido” de una pieza y, por ende, inconsútil, es símbolo de la túnica “sin costura” que llevó Yeshua – (Juan 19: 23) y de la unidad que Dios desea que exista en su iglesia – (Juan 17: 21-23; Efe. 4: 3, 5, 11-13).

manto del efod

Todo este manto fue hecho de lana azul. El color azul es sacado de un molusco que en el Talmud [24] es llamado jilazón. Es el mismo color que se usa para uno de los hilos de los flecos que cuelgan de las cuatro esquinas del manto – (Números 15:37-41). Durante mucho tiempo no se sabía con exactitud a qué animal era, pero durante los últimos años se han hecho investigaciones profundas que ha resultado en la identificación exacta del animal, cuyo nombre latino es “murex trunculus”. Por esta razón ya se puede conseguir el hilo azul para los flecos de los talits en cualquier tienda judaica en Israel. El nombre del hilo de lana azul en hebreo es “teje-let”. El color azul simboliza el cielo.

“…Por arriba habrá una abertura…” – La abertura servía para que pasara la cabeza del sumo sacerdote. El “borde” en torno a esta abertura fortalecía sus orillas para que no se rompieran o desgastaran.

“…Y en sus orlas harás granadas de azul, púrpura y carmesí alrededor, y entre ellas campanillas de oro alrededor…” – Como ya hemos dicho antes, este manto de color azul celeste muestra como el Mesías que es la cabeza, traspasó los cielos. Su ministerio es eterno, no se romperá.

El cuerpo del Mesías somos sus hijos que hemos recibido la misma vida indestructible por medio de su resurreción:

Colosenses 1:18a – “…Él es también la cabeza del cuerpo que es la congregación…”

1 Corintios 10:17 – “Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan”

Efesios 1:18-23 – “Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder, el cual obró en el Mesías cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero. Y todo sometió bajo sus pies, y a él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la congregación, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo”

“…Una campanilla de oro…” – Las “campanillas” eran de oro puro (cap. 39: 25), y estaban dispuestas en forma alternada con las “granadas“. Podían ser oídas por el pueblo cuando el sumo sacerdote ministraba dentro del santuario – (cap. 28: 35).campanita

El tintineo de las campanillas hacía que los que rendían culto supieran que él estaba oficiando en favor de ellos en la presencia de Dios, y los instaba a seguirle con sus pensamientos y sus oraciones, mientras él llevaba a cabo las diferentes partes del ritual sacerdotal. El sonido de las campanillas unía al sacerdote y a la congregación en el culto.

Si el sumo sacerdote hubiese intentado realizar el servicio del santuario sin llevar el manto con sus campanillas, hubiera roto ese vínculo de comunión y el pueblo hubiera quedado separado de su intercesor. Su ministerio se hubiera convertido en un procedimiento vano, sin razón de ser.

Para destacar la importancia de este eslabón entre el pueblo y su representante, el castigo del descuido era la muerte (vers. 35). Las campanillas y las granadas nos recuerdan que por fe nosotros podemos entrar confiadamente en el “Lugar Santísimo por la sangre de Yeshua” para obtener el perdón de los pecados – (Heb. 4: 16; 10: 19). Por fe también nosotros podremos oír el sonido desde el santuario que dirigirá nuestra mente y nuestro corazón hacia arriba al lugar donde Cristo está sentado a la diestra de Dios para hacer intercesión por nosotros – (Rom. 8: 34; Col. 3: 1-3; Heb. 8: 1, 2).

Ambas cosas son necesarias para el ministerio sumo-sacerdotal. El fruto es el amor, las campanillas son las manifestaciones sobrenaturales. Si hay manifestaciones sobrenaturales sin amor, somos como metal que resuena y címbalo que retiñe:

1 Corintios 13:1 – “Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe”

“…una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada…” – La primera campanilla de oro corresponde a 1 Corintios capítulo 12 que habla de las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu; la granada que sigue corresponde a 1 Corintios 13 que habla del fruto del Espíritu, el amor; y la granada siguiente corresponde a 1 Corintios 14 que otra vez habla de las manifestaciones espirituales.

“…Y estará sobre Aarón cuando ministre; y se oirá su sonido cuando él entre en el santuario…” – La granada, el fruto del Espíritu, el carácter del Mesías, tiene que estar presente en el ministerio.

También tiene que oírse en el ministerio el sonido de las campanillas, las manifestaciones espirituales, que son los milagros del Mesías.

Si promovemos solamente el amor en la congregación sin buscar las manifestaciones sobrenaturales, no estamos viviendo según el Mesías. Si buscamos solamente las manifestaciones espirituales sin amar al prójimo como a nosotros mismos, tampoco estamos viviendo según el Mesías. Si no tenemos estos dos ingredientes en nuestro ministerio sacerdotal, en espíritu y verdad, se morirá el ministerio.

Necesitamos tanto los frutos como las campanillas cuando entremos en la presencia del Eterno. También necesitamos ambos cuando salgamos hacia los demás. Primero está escrito que hay que entrar, y luego salir.

Nuestro movimiento hacia el Eterno es más importante que nuestro movimiento hacia los demás. Primero amamos al Eterno y le servimos todos los días, y luego servimos a nuestro prójimo en amor.

1 Pedro 2:5 – “…también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Elohim por medio de Yeshúa el Mesías…”

Por medio de Yeshúa, nuestros sacrificios espirituales son aceptados ante el Padre.


 Éxodo 28:36-38 – “Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A YHVH. (37) Y la pondrás con un cordón de azul, y estará sobre la mitra; por la parte delantera de la mitra estará. (38) Y estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las faltas cometidas en todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; y sobre su frente estará continuamente, para que obtengan gracia delante de YHVH”

“…Una lámina de oro…” – Esta plancha de oro era lo más característico y sobresaliente de la mitra (vers. 37). Estaba colocada sobre la frente, atrayendo de esta manera la atención de todos, quizá aún más que el pectoral. Su posición hacía que fuese “el punto culminante de todo el atavío sacerdotal“.

Esta posición resaltaba más y tenía más significado por la inscripción que llevaba: “Santidad a YHVH”. Tales palabras daban al pueblo el más elevado concepto de la religión, y señalaban su objetivo supremo – (Lev. 11: 44, 45; Heb. 12: 14; 1 Ped. 1: 15, 16).

Eran un constante recordativo de que, sin este elemento esencial, todas las formas del culto serían para Dios como una burla – (ver Isa. 1: 11-17).

En cuanto al sumo sacerdote, le enseñaban que su ministerio debía carecer de todo formalismo, porque su propósito era la consagración de su propia vida y de las vidas del pueblo. Esta es una lección importantísima para los ministros de Dios hoy – (Isa. 52: 11; 1 Ped. 5: 2, 3). Los ministros que no vivan teniendo en cuenta este fin, caen bajo la más severa condenación del cielo – (1 Sam. 2: 12-36; 3: 11-14; 4: 11; Mal. 2: 1-9). La importancia de la inscripción de la mitra explica la razón por la cual se la menciona aun antes que la mitra misma.

El Talmud cuenta que había un espacio entre el gorro y la lámina donde se colocaba el tefilín de la cabeza. Esta lámina de oro fue puesta para expiar por los sacrificios que no fueron hechos de manera perfecta.

Al hacer la descripción de las vestimentas del sumo sacerdote, Josefo escribe:

“Sobre la cabeza lleva un gorro, no de forma cónica … y su forma es tal que pareciera ser una corona, hecha de gruesas fajas de tela, pero la textura es de tela de lino; tiene muchos dobleces, y está unida mediante costuras”

(Antigüedades iii. 7. 3).

Según esto, la “mitra” era un turbante blanco.

“…Sobre la frente de Aarón…” – Esta inscripción, que debía estar “siempre” sobre la frente del sumo sacerdote mientras ministraba, le recordaba su solemne responsabilidad como representante del pueblo. Como tal, estaba vestido, por así decirlo, con la “santidad” de su investidura grabada en la lámina. Era símbolo y representante de Aquel que “no conoció pecado“, pero que “por nosotros” fue hecho “pecado” – (2 Cor. 5: 21), y que es el único por cuyo medio puede hacerse la verdadera expiación delante del Padre.

 


Éxodo 28:39-43 – Y bordarás una túnica de lino, y harás una mitra de lino; harás también un cinto de obra de recamador. (40) Y para los hijos de Aarón harás túnicas; también les harás cintos, y les harás tiaras para honra y hermosura. (41) Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los ungirás, y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes. (42) Y les harás calzoncillos de lino para cubrir su desnudez; serán desde los lomos hasta los muslos. (43) Y estarán sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entren en el tabernáculo de reunión, o cuando se acerquen al altar para servir en el santuario, para que no lleven pecado y mueran. Es estatuto perpetuo para él, y para su descendencia después de él”

“…Y bordarás una túnica…” – La “túnica” era una vestimenta blanca que se ponía sobre los “calzoncillos de lino” – (vers. 42). Con referencia a esta túnica Josefo escribió:

“Esta vestimenta llega hasta los pies y se ciñe al cuerpo; tiene mangas apretadas a los brazos”

(Antigüedades iii. 7. 2).

“…Un cinto…” – Este estaba hecho de “lino torcido” de varios colores y llevaba un bordado artístico – (cap. 39:29).

“…Obra de recamador…” – Literalmente, “la obra de un bordador“. Puesto que el cinto debía llevarse sobre la túnica y bajo el manto del efod, no se lo veía. Aunque iba oculto, era costoso y hermoso. De esta manera se enseñaba la lección de que todo lo que se consagra al servicio de Dios, sea algo visible o invisible, debe ser de lo mejor. Nuestro motivo al servir a Dios debiera ser honrar a Dios, no meramente hacer lo que será agradable a los hombres – (Gál. 1: 10; 1 Tes. 2: 4). La verdadera piedad no hace distinción entre lo visible y lo invisible, entre lo oculto y lo que está a la vista de todos; más bien buscará la sinceridad, la honradez y la idoneidad en todo lo que atañe a Dios – (Efe. 6: 5-7).


(Fuentes: Comentario de Éxodo – Ellen G. White, & Dr. Kblad) 

Un pensamiento en “Éxodo 28b – Vestiduras de los sacerdotes pt 2

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