El mito de los Benei Noaj

  • Una mentira con rostros de verdad:

Una de las doctrinas o conceptos más difundidos y más arraigados dentro del movimiento de Mesianicos Netzraitas, es precisamente el creer que los que provienen de las naciones y depositan su fe en que Yeshua es el Mesías de Israel, vienen a ser considerados “Benei Noaj”, que traducido significa “Hijos de Noé” y que también son conocidos como “justos entre las naciones”.

Ser Benei Noaj implica, según este criterio, que se deben cumplir 7 parámetros o leyes para que Dios los considere “merecedores” de ganar el Olam Habá, o Mundo venidero, o paraíso como quiera llamársele.

Sería bueno, como primicias, conocer y enumerar estas 7 leyes;

  1. Idolatría. (Que consiste en la prohibición de hacer, servir, inclinarse ante un Ídolo. El mandamiento prohíbe servir a cosa creada alguna— a ningún ángel, a ninguna planta, a ninguna estrella, a ninguno de los cuatro elementos (tierra, agua, fuego, aire), ni a ninguna cosa formada por ellos).
  2. No Blasfemar. (Es el acto de maldecir al Creador, ya sea a sus atributos, o al disminuir o degradar sus cualidades)
  3. No asesinar. (Aborto, suicidio, homicidio premeditado etc.)
  4. No robar. (Secuestro; Conquista de territorios, Violación, Seducción, Usura; Sobreprecio, etc.)
  5. No mantener relaciones sexuales ilícitas. (Homosexualidad; Lesbianismo; Bestialidad, Adulterios, etc.)
  6. No comer carne de animal con vida. (Lo que implica tanto la prohibición de comer ahogado, como el mandamiento de no comer sangre).
  7. Establecer cortes de justicia.

Debemos admitir que de estas 7 leyes, se desprenden más de 200 decretos y dictámenes que todo Benei Noaj debería de cumplir, pero eso no es lo importante. La pregunta que deberíamos hacernos es si los creyentes en que Yeshua es el Mashiaj de Israel, pueden de alguna manera ser catalogados o definidos como Benei Noaj, o si fueron en el pasado catalogados y vistos como tales, sin descartar en lo más mínimo que tengan la obligación de guardar con estos 7 parámetros, y con muchos más.

Partamos de una base…

¿Existe alguna evidencia clara y definida de que los discípulos de Yeshua tuvieron este concepto?

El argumento que se esgrime, es que en el primer concilio de Yerushalaim se concluyo que los gentiles que creían en Yeshua debían guardar estas 7 leyes.

Esto es lo que expone Hechos15, verso 29; “que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien”.

Lamentablemente por más que nos esforcemos no podríamos encontrar en Hechos 15, la totalidad de estas 7 leyes, como tampoco veríamos reflejadas en las 7 leyes Noajicas ciertos parámetros, decretos y mandamientos que un creyente en Yeshua (gentil o no) estaría obligado a cumplir, y que indiscutiblemente no se encuentran dentro de estas 7 leyes, como por ejemplo honrar a los padres y a nuestras madres.

En ningún momento encontramos en Hechos 15 que no se debía robar, ni tampoco encontramos el mandamiento de crear cortes de justicia. Tampoco está el mandamiento de “no asesinar”.

¿Esto significaría que Yacob entendía que un Netzarita podría violar estas reglas, (robar, asesinar etc) y aun así ganar el mundo venidero?

¡Sabemos que no!

Pero queda claro que las llamadas 7 leyes universales no estaban en su totalidad reflejadas en lo que el concilio de Jerusalén consideró que los de origen gentil debían de guardar.

Más aun, encontramos mandamientos que un netzarita, fuese de origen gentil o no, debía de sujetarse de manera obligatoria, so pena de perder la esperanza de vivir en el Olam Habá.

En Mateo 19; versos 18 al 16 encontramos una pregunta; ¿qué bien haré para tener la vida eterna? La respuesta es clara y especifica; “si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. ¿Cuáles?; “No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Pregunto; ¿Se encuentran en Hechos15 el mandamiento de no hurtar, no levantar falso testimonio y honrar al padre y a la madre?

Yeshua fue claro; para ganar la vida eterna o el Olam Habá se necesita guardar los mandamientos dentro de los cuales se encuentran los anteriormente citados, seas judío o no.

¿Cómo sabemos que estos mandamientos son aplicables también a los gentiles?

Pues por que Saúl en sus cartas a congregaciones de origen gentil, declaró de manera concluyente que los ladrones no heredarían el reino de Dios, ni los calumniadores, ni los desobedientes a los padres etc. – (Romanos 1; 28 al 32; primera a los Corintios, 6: 9 al11.)

Está más que claro que en el primer concilio de Jerusalén no se encuentran las 7 leyes Noajicas, sino solo cuatro. Si realmente en el concilio de Jerusalén se hubiese estipulado que los creyentes de origen gentil guardaran solo estas 7 leyes, a Santiago y el resto de los apostoles y ancianos, no se les hubiese olvidado citar y enumerar la restante de las leyes, pues tienen una importancia vital para la salvación de cualquier ser humano.

Este es el primer indicio que tenemos de que nunca se consideró “Benei Noaj” a los gentiles creyentes en Yeshua.

El Concilio de Jerusalén se limitó a establecer preceptos, que los gentiles no tenían claro que debían de guardar, especificando de manera clara y concluyente que debían de seguir aprendiendo de Moises en cada Shabat (es decir la Torah), y aplicando en sus vidas poco a poco todos los mandamientos – (Hechos 15; 21.)

El mandamiento de no robar, así como otros muchos, están grabados en nuestros corazones de manera innata o genética – (Romanos 1; 32).

Sería bueno aclarar que este criterio nació y se desarrollo dentro del Judaísmo ortodoxo, y desde mi punto de vista, nunca se trasmitió a los discípulos de Yeshua.

Analicemos algunos parámetros del concepto de que somos Benei Noaj, que son incompatibles con la fe de que Yeshua es el Mesías de Israel.

¿Qué dice el judaísmo sobre un Benei Noaj?

Independientemente de la diversidad de criterios dentro del judaísmo rabanita sobre los Benei Noaj, todas las escuelas interpretativas admiten que un Benei Noaj sigue siendo un gentil, con la diferencia de que este gentil cumple ciertos parámetros que según el judaísmo, El Eterno le mira con ojos diferentes al resto de los gentiles.

Veamos una prueba de que el judío del tiempo de Yeshua tenían a un Benei Noaj como un gentil inmundo, no merecedor ni siquiera de ser bien mirado por los judíos.

En Hechos cap 10 encontramos el ya clásico pasaje de Pedro y la visión que se le presenta. Los Nazarenos han utilizado siempre este pasaje para demostrar que el concepto de “Benei Noaj” ya existía en los tiempos de Yeshua, y era utilizado para acercar a los gentiles que así lo deseaban a la comunidad de Israel.

Puede que en los tiempos de Yeshua ya se tenian estos conceptos rabínicos sobre este tipo de gentiles que se acercaban a Dios guardando estos mandamientos…

Si Cornelio era considerado un Benei Noaj, Por lo tanto, ya era merecedor, él y toda su casa de ganar el mundo venidero, ¿Verdad?

Sin embargo cuando el angel del Eterno se le aparece a Cornelio, le da este mensaje; “Envía hombres a Jope y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro;él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú y toda tu casa.” – (Hechos 11, versos 13 y 14.)

¿Acaso ya Cornelio y su casa no eran salvos por haberse convertido al Dios de Israel?

También encontramos que Pedro es llamado y recriminado por los Apóstoles y los ancianos por esta acción de entrar a la casa de un gentil, diciéndole;

— ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos y has comido con ellos? (Hechos 11: 3.)

Esto nos demuestra que un supuesto “Benei Noaj” era considerado un gentil en toda la extensión de la palabra. Ya que Pedro es CENSURADO por ello.

Pero hay algo más importante aun;

La acción de Pedro, respaldada por El espíritu, es entendida por los Apostoles y los ancianos de Jerusalén, como que Diosse agradaba en que los gentiles también ganaran el derecho al Olam Habá. Esto es lo que declaran;

18 Entonces, oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo:

— ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”
(Hechos 11: 3.)

Volvemos a preguntar; Si Cornelio era un Justo entre las naciones, y por ende, era considerado (según el criterio actual) como aceptable para ganar el Olam Habá, ¿estaban las autoridades que eran judías ajenas al concepto judío de que los Benei Noaj eran merecedores del Olam Habá?

Otra pregunta; ¿Si ya Cornelio era un Benei Noaj, para que tipo de conversión se llama a Cornelio, que era considerado un gentil? ¿Para hacerse Judío?

La declaración de las autoridades dejan claro que esa no era la idea, sino que mediante el llamado de Pedro, este gentil, alcanza el arrepentimiento, y por ende, el derecho por lo meritos de Yeshua el Mesías, de ganar el Olam Habá. Todo indica que se entendía para ese tiempo que esos “justos entre las naciones o Benei Noaj” no tenían suficientes meritos para hacerse merecedores de la vida en el mundo venidero. Aunque también algunos interpretan que la expresión “justo entre las naciones, no significa que fuese considerado un Benei Noaj, sino que ese era el concepto del Eterno de este varón.

Efesios 2, versos 11 al 13 dice:

Por lo tanto, sigan recordando que en otro tiempo ustedes eran gente de las naciones en cuanto a la carne; “incircuncisión” eran llamados por lo que se llama “circuncisión”, hecha en la carne con las manos… 12 que estaban en aquel mismo tiempo sin Mashiaj, alejados del estado de Israel y extraños a los pactos de la promesa, y no tenían esperanza, y estaban sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora…

Algunas traducciones no trasmiten esta idea, pero los que tengan a mano la posibilidad de corroborar el texto griego de este pasaje, o los comentarios imparciales de algunos comentaristas y traductores griegos, podrán comprobar que la idea es que “antes” éramos gentiles, y si antes “éramos”, es porque ahora no lo somos.

Consideremos algunas de las cosas de las que carecíamos antes de llegar a la fe de Yeshua

  1. Estábamos sin Mashiaj,
  2. Alejados de la ciudadanía de Israel,
  3. Extraños a los pactos de la promesa,
  4. No teníamos esperanza,
  5. Estábamos sin Dios en el mundo.

Después de enumerar nuestra condición siendo gentiles, donde uno de los aspectos que carecíamos era precisamente la ciudadanía de Israel, Saúl dice; “pero ahora…” (Verso 13.)

Esta expresión denota un cambio de estatus; antes no teníamos al Mesías, por que el Mesías fue prometido y dado a Israel, no a las naciones; no teníamos ni promesas, ni pactos, ni esperanza, porque estas tres cosas fueron dadas también, y únicamente a Israel, no a las naciones; y no teníamos a Dios, por que Diosse dio a conocer y se reveló solo al pueblo de Israel, no a las naciones.

Por eso, una vez en la fe de Yeshua, obtenemos todo, repito y reitero con énfasis; “todo” lo que antes no teníamos. Obtenemos al Mesías, nos hacemos coherederos de los pactos y las promesas; según Efesios 3 verso 6, obtenemos una esperanza firme y segura, y servimos al Único Dios del universo.

El detalle mas importante que no se puede quedar; obtenemos la ciudadanía de Israel, porque antes carecíamos de ella. Saúl lo dice de la siguiente manera en el verso 19; “Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,”

Hace poco compartía con unos hermanos muy queridos, y le exponía que ser conciudadanos es tener la misma ciudadanía, y para ello me remitía al ejemplo de Saúl, quien se presentó como ciudadano romano ante el centurión y esto impidió que fuese flagelado.

¿Por qué?

Por la sencilla razón que un conciudadano goza de los mismos derechos y deberes que un ciudadano, o sea, que no existen legalmente diferencias. Por eso, cuando se nos dice que antes, como gentiles que éramos, estábamos alejados de la ciudadanía de Israel, y ahora somos conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, no podemos afirmar bajo ninguna circunstancia que somos Benei Noaj, porque ninguna escuela interpretativa judía, ya sea del tiempo de Yeshua o de ahora, le permite a un Benei Noaj ser considerado ciudadano de Israel.

En Romanos 11 se nos muestra, mediante la ilustración de dos olivos, lo que antes éramos y ahora somos. El olivo silvestre identifica, precisamente, al gentil carente de buenos frutos, porque su fruto no está sustentado por la adecuada raíz..

Por otro lado se presenta un olivo de Huerto, alimentado adecuadamente. Los gentiles, o las ramas del acebuche u olivo silvestre, son cortadas de ese olivo, lo que significa que dejamos de pertenecer a ese estatus espiritual infructífero, y venimos a ser injertado entre las ramas del olivo de Huerto; Israel. Siendo alimentados de ahí en adelante por la Buena Raíz, que nos sustenta y alimenta con la sabia necesaria.

Pregunto; si somos injertados en este buen olivo

¿Cómo nos denominamos; Benei Noaj, (Gentiles); o, Benei Elohim, Israelitas?

El Brit Hadasha utiliza el término Benei Elohim (Hijos de Dios) 15 veces, y de estas 15 veces, no menos de 6 veces es aplicado o dirigido a creyentes de origen gentil según Romanos 8, versos 14, 16, 19 y 21; Gálatas 3, verso 26; Filipenses 2, verso 15). Esto sin contar otras citas en que la expresión se usa de manera generalizada, y no necesariamente a los judíos exclusivamente.

Pregunto; Si ya el concepto de Benei Noaj se conocía en tiempos de los Ápostoles, ¿por que no encontramos ni siquiera una vez este término en el Brit Hadasha (Nuevo Testamento)?

¿Por qué se les llama Hijos de Dios a los creyentes de origen gentil, si conocemos de sobra que un Benei Noaj, no fue, ni es considerado por ninguna escuela interpretativa judía, como tal?

Por otra parte, un Benei Noaj tiene ciertas restricciones o limitaciones, que un creyente en Yeshua no tiene ni por asomo.

Por ejemplo; A un Benei Noaj (según la interpretación rabínica) se le prohíbe celebrar el Shabat como un judío.

¿Qué implica celebrar el Shabat como un Judío?

Entre, otras cosas, descansar de los trabajos u oficios que fueron necesarios para la construcción del tabernáculo en el desierto. Eso implica que si eres carpintero, orfebre, artesano, o cualquier otro oficio que haya sido utilizado para la construcción del tabernáculo, no solo no tienes el derecho a descansar ese día, sino que la pena que se te impone por esa trasgresión es la máxima, a saber, la pena capital; así es como lo expresan las autoridades judías, y cito;

“”A pesar de que los Hijos de Noaj tienen como obligación sólo el cumplimiento de las Siete Leyes Universales, les está permitido observar cualquiera de los 613 Mandamientos de la Torah con el propósito de recibir recompensa divina. Las excepciones a esto son:

  1. Observar el Shabat a la manera de los judíos (descansando de las acciones que fueron necesarias para la construcción del Tabernáculo durante el Éxodo de Egipto).
  2. Observar las festividades Judías a la manera de los judíos (descansando de forma similar al Shabat).
  3. Estudiar aquellas partes de la Torah que no se aplican al servicio Noájida para con Dios.

Si un Noájida está, a la manera judía, esforzándose por aprender Torah o por guardar el Shabat, o si revela nuevos aspectos de la Torah, pudiera ser literalmente restringido e informado de que es merecedor de la pena capital, pero no se lo ejecutará.” *

En estos parámetros no existen divergencias o discusiones entre la diversidad del pensamiento judío, por lo que lo expuesto aquí es el pensamiento generalizado.

En Génesis 9, verso 1, encontramos la siguiente declaración, que no es más que un mandamiento dado a Noaj y sus descendientes; “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Fructificad, multiplicaos y llenad la tierra.”

Paradójica y contradictoriamente las autoridades rabínicas afirman que un Benei Noaj no está sujeto a este mandamiento. La razón es que como este mandamiento no se encuentra en la Torah dada en Sinaí, no aplica a los Benei Noaj.

Los que creemos en Yeshua, y depositamos nuestra fe en él, como el Mashiaj y Rey de Israel, deberíamos tener mucho cuidado con estas cosas, porque aun que parezca sin importancia, merece toda nuestra atención.

Pensemos en términos humanos e ilustrémoslo humanamente.

Imagine que usted se traslada a un lugar lejano e inhóspito, donde las condiciones de vida y subsistencia sean escasas. Imagine que usted ha hecho este sacrificio, por que desea llevar a esas personas confinadas a la miseria, la pobreza y la ignorancia, la libertad y prosperidad. Imagine que por motivos de cumplir esa misión humanitaria tenga usted que perderlo todo, repito; todo. Incluso su propia vida.

Imagínese ahora en la resurrección, delante del Bendito, y pregunta usted por aquellas personas por las que usted sacrificó su vida, y El eterno le diga que ninguna de aquellas personas aceptó ninguna de las cosas por la que usted lo perdió todo, incluso la vida.

Humanamente nos sentiríamos frustrados y desilusionados, nos preguntaríamos de que valió tanto sacrificio, y si se nos preguntara si volveríamos de nuevo, con la intención de convencerles, seguramente nos negaríamos.

Con El Eterno, pasa algo parecido; envía a su hijo para ofrecernos todo aquello que antes, por ser de las naciones carecíamos, sin embargo nosotros decimos; “en realidad yo no puedo hacer esto o aquello; eso no me corresponde, soy Benei Noaj”.

¿Quién dijo que un creyente en Yeshua tiene restricciones en la fe para estudiar Toráh, o para guardar el Shabat o para observar ciertas fiestas?

Colosenses 2, versos 16 y 17 expone; Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o sábados. Todo esto es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es del Mesías.

Aunque algunos opinan que aquí existen dos posibilidades, a saber;

  1. Que nadie os critique por observar y guardar.
  2. Que nadie os critique por no observar y guardar.

Yo soy de la opinión que solo existe una posibilidad; que nadie os critique por observar y guardar.

La pregunta es; ¿Qué hace un creyente incircunciso en la carne, (por que según el verso 13, estaban sin circuncidar),celebrando el Shabat y las festividades, entre las que sin dudas está Pesaj? ¿Tenían restricciones los creyentes de origen gentil?

Algunos opinan que estos “gentiles” ya se habían circuncidados, pero eso no es más que un intento por justificar lo injustificable. Razonemos en algo; ¿hubiesen sido criticados aquellos gentiles por observar las festividades si en realidad hubiesen estado circuncidados?

Algunos hermanos argumentan que el Shabat y las festividades fueron dadas a Israel, y para ello citan Isaías 56, y no quitamos esa razón, aunque debemos admitir que antes de que la nación de Israel existiese, antes del llamado de Abraham, antes del mismo diluvio, ya el Shabat había sido instituido como Sagrado, o sea, había sido santificado y apartado para un uso especial.

Pero admitamos que fue dado a Israel, la pregunta que deberíamos hacernos es;

¿Somos Israelitas o no?

Porque si lo somos, gozamos de los mismos derechos y deberes de todo judío, ya sea que seamos Efraimitas o de otra tribu.

A veces no logro comprender, como se enseña por un lado que nosotros formamos parte de las diez tribus perdidas de Israel, y por otro lado se nos diga que somos Benei Noaj. Ni tampoco comprendo cómo, siendo Israelitas, tengamos limitaciones para la observancia de ciertos mandamientos como el Shabat, las festividades, el estudio y la interpretación de las escrituras.

¿Acaso esos mandamientos no fueron dados a Israel? ¿Qué somos entonces?

Tengamos cuidado de estar obstruyendo, o limitando la obra redentora del Mesías. Él, por su sacrificio nos otorgó una ciudadanía, con todos los derechos y deberes que esto implica.

Reconozcamos que para el concepto de Benei Noaj, tomamos “culata y cañón” del judaísmo ortodoxo, que al negar los meritos conferidos por el sacrificio de Yeshua no tienen por qué otorgarnos los derechos que reclamamos.

Nuestro deseo, a veces exagerado, por intentar ganarnos la aprobación de ese judaísmo, nos lleva a aplicarnos e implicarnos en conceptos que en la fe de Yeshua no son aplicables.

La parábola conocida como “el hijo pródigo”, nos enseña que nosotros no somos las personas que tenemos la tarea de convencer a nuestro hermano de que somos el hermano perdido, pero también nos enseña que no tenemos que estar haciendo nada para que el nos acepte, esa es una tarea del Padre, no nuestra.

Está profetizado en Isaías 11, verso 13, que llegara el momento en que Judá, o sea, los judios, no afligirán a Efraím, y nosotros, no sentiremos celos ni envidia de Judá.

A nuestros hermanos judíos debemos decirle quienes somos, sin avergonzarnos de nuestra fe. Estamos siendo llamados a causarle celos, pero ese celo no radica en tomar sus conceptos y sus criterios que están separados y alejados de la verdad que Yeshua nos reveló a nosotros, todo lo contrario, ese celo vendrá por la evidencia observable y palpable de que a nosotros se nos ha hecho participe de las bendiciones que Nuestro Padre celestial nos dio en el monte Sinaí.

Quizás ese sea el medio que El Eterno, utilice para demostrarle que nosotros en realidad somos sus hermanos perdidos, por que las bendiciones dadas en Deuteronomio no pueden obtenerlas las naciones, y eso ellos lo saben muy bien.

Lamentablemente nos esforzamos poco porque esas bendiciones se hagan observables en nosotros, y estamos más interesados en que nuestros hermanos judíos vean lo “judíos” que somos, y no lo bendecidos que solemos estar.

Somos israelitas, y debemos vivir en conformidad a ese estatus y ciudadanía, y que muchas veces se aleja de la realidad vivida, practicada y exigida por nuestros hermanos judíos. Hasta que no admitamos esta realidad, nunca llevaremos a celo a nuestros hermanos.

No creamos que llevaremos a celos usando tefilim, tzitzít o kipá. Esa no es la manera. Y aclaro que no estoy afirmando que es incorrecto usarlos, si no, que la exteriorización de los mandamientos no nos llevará en lo más mínimo a cumplir con nuestro roll profético.

Las escrituras declaran; “Teme a Dios y observa sus mandamientos, porque eso es el todo del HOMBRE.” No dice que ese es el todo del judío, ni el todo del Israelita, si no, del HOMBRE. o sea, de todo los hombres.

¿Cómo lo sabemos?

En Eclesiastés, aparece 28 veces la frase; “bajo el sol,” lo que da la idea de que se trata de temas de carácter universal, y no territorial, por lo que todo el libro es una enseñanza para todos los seres humanos y no solo para los judíos.

La Torah es un medio de instrucción ética y moral, necesaria tanto para la convivencia humana, como para la comunión espiritual con Él Eterno. Si elimináramos uno solo de estos mandamientos, comprometeríamos seriamente nuestra relación con nuestro Dios.

Es por eso que afirmar que con solo guardar estos 7 parámetros las naciones serian salvas, ganando el derecho al Mundo venidero, es afirmar que existen mandamientos que no son necesarios, y que fueron dados con el único objetivo de embellecer o enaltecer la obediencia de algunos y no por que fueren realmente necesarios.

Por otra parte, el Nuevo Testamento afirma que sin santidad nadie verá a El Señor, según lo expresa (Hebreos 12, verso 14).

¿Están los creyentes de origen gentil obligados a cultivar santidad?

Primero veamos que es santidad desde la perspectiva de la Torah.

La exhortación del Eterno de que seamos santos, porque Él es santo, se encuentra en la Torah 8 veces, a saber – (Éxodo 22, verso 31; Levítico 11, versos 44 y 45; Levítico 19, verso 1; 20, versos 7 y 26 y Números 15, verso 40).

En el contexto de todas estas citas existen decenas de mandamientos; justicia en el juicio, no levantar falso testimonio, no aceptar la Lashom Hará, no prestar a un hermano con usura, dedicación del primogénito, no inclinarse a la mayoría en el juicio, no comer carne destrozada por animales, hacer bien a los enemigos, no recibir soborno, no hacer mención alguna del nombre de otras deidades. Incesto, bestialidad, no consultar a agoreros, adivinos o pronosticadores, observación de la alimentación kasher, santificación del Shabat, honra a padre y madre, Idolatría, no robar, no engañar y mentir, no jurar en falso, no oprimir al prójimo, no retener el salario del jornalero, no poner tropiezo delante del ciego, no maldecir al sordo, reprender y denunciar el pecado, no vengarte, no reproducir animales de especies diferentes, no mezclar semillas en el campo, hilos en nuestras ropas etc.

Todo esto implica santidad. En Números 15 se especifica cual es medio de obtener la santidad, y cito textualmente: “Así os acordaréis y cumpliréis todos mis mandamientos, para que seáis santos ante vuestro Dios”.

Aunque este particular pasaje se expone con relación a los tzitzít, deja claro que la obediencia a todos los mandamientos, reitero, a todos los mandamientos es la manera de alcanzar la santidad.

Conociendo que es santidad y como se alcanza, veamos si los creyentes de origen gentil, se encuentran sujetas a esta premisa.

En la primera carta enviada por Saúl a los creyentes de Tesalónica, verso 13, encontramos esta declaración; “Que él afirme vuestros corazones, que os haga irreprochables en santidad delante de Elohim nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Yeshua Ha Mashiaj con todos sus santos.”

“Ser irreprochables en santidad”, significa a mi entender tener una perfecta santidad, que solo puede ser obtenida mediante nuestro esfuerzo cotidiano por obedecer todos los mandamientos, no siete.

Efesios 4, verso 24 declara;…”y vestíos del nuevo hombre, creado según Elohim en la justicia y santidad de la verdad”

Por otra parte, en la primera carta a los Corintios, en el capítulo 7, verso 1, el Shaliaj Saúl hace esta exhortación; “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

La expresión; “perfeccionando nuestra santidad,” nos lleva a la conclusión, de que el alcance de esta meta es progresiva, pero también nos lleva a la conclusión que los creyentes de la comunidad de Corintios, mayoritariamente ex gentil, así como los creyentes de Tesalónica, y Éfeso, estaban siendo exhortados a llegar a esta meta.

¿Pregunto; se puede alcanzar santidad a un nivel suficientemente elevado, como para agradar a nuestro Dios, cumpliendo únicamente con las 7 leyes Noajicas?

Afirmar que si, seria desmentir lo que toda las escrituras declaran. Usted tiene la responsabilidad de verificar si lo que se le trasmite y enseña esté ajustado en lo que la Torah, los Profetos, Yeshua y los Apostoles han enseñado, y no seguir ciegamente lo que otros, en el afán de agradar las autoridades rabínicas, intentan imponer, sin el más mínimo apoyo escritural.

Hoy día, lamentablemente, existen pocos creyentes buscadores de la verdad y del verdadero conocimiento, la gran mayoria se someten a la imposición de criterios, la mayoría de las veces atemorizados bajo el engaño de que debemos obediencia ciega a lo que los “sabios” hayan dictaminado, ya que ellos responden ante El Eterno por nuestras almas.

  • Nada más alejado de la verdad:

Las Escrituras declaran fuera de toda duda, que cada uno de nosotros tendrá que rendir cuenta por nuestras propias obras. Nadie, repito, nadie podrá presentarse ante el trono del Mesías para ser juzgados, y podrá justificarse con que mi rabino, mi pastor, o mi Maestro me enseñó y exhortó a actuar y creer de esta manera. Sirvan estas pocas citas para corroborar lo antes dicho;

Romanos 14, verso 12; Segunda a los Corintios 5, verso 10; Gálatas 6, verso 4; 1ª de Pedro1, verso 17; Apocalipsis 2, verso 23; y 20, verso 13.

Es cierto que debemos obediencia a nuestros mayores, pero no es una obediencia ciega; debe ser equilibrada, y en ningún caso absoluta, por lo menos al grado que nos veamos desviados de lo que El Eterno demanda de nosotros, mucho más, cuando esa obediencia nos llevaría a limitar, degradar, o negar, todos, o parte de los meritos conferidos por el sacrificio redentor de Yeshua.

Estos meritos son, entre otros los siguientes;

  1. En Yeshua el Mesías ya no somos gentiles, según Efesios 2, verso 11. Un Benei Noaj es un gentil.
  2. Somos hijos de Dios y parte de Su familia, según Gálatas 3, verso 26; Efesios 2, verso 19; Romanos 8, verso 14; Filipenses 2, verso 15; 1ª de Juan 3, verso 1, etc. Un Benei Noaj nunca será considerado un hijo de Dios y miembro de Su familia.
  3. Hemos sido constituidos ciudadanos de Israel, y por lo tanto somos Israelitas, no extranjeros – (Efesios 2, verso 19 y Romanos 11, versos 16 al 21) Los Benei Noaj son considerados extranjeros.
  4. Nos atañen todos los mandamientos. Se entiende que son aquellos dados a toda la nación, y no los que fueron dadas a tribus específicas, como a Leví, o familias especificas como la de Aharón. Se entiende que el pecado es violación de la Torah, según Primera de Juan 3, verso 4, por lo que la trasgresión de cualquier mandamiento es pecado, y en Mashiaj estamos llamados a la obediencia, no al pecado. Un Benei Noaj estaría obligado a violar algunos mandamientos, o por lo menos no estaría obligado a cumplirlos, que viene siendo similar.
  5. Somos coherederos y participes de los pactos y las promesas dadas a Israel. (Efesios 3, verso 6). Un Benei Noaj no tiene participación de pactos y promesas.
  6. En Yeshua no tenemos limitaciones de obediencia, ni de estudio, ni de observancias – (Colosenses 2, versos 8 al 17), porque en el Mesías estamos completos. Un Benei Noaj está limitado en gran manera en estas esferas.

Los que hayan podido estudiar lo que en realidad es un Benei Noaj desde la perpectiva e interpretación rabinica, y todo lo que implica, tendrán que admitir que ninguno de los meritos dados por Mashiaj, y mencionados más arriba, están asequibles a ellos.

Reconozcámoslo, y no permitamos que el orgullo, el temor a la crítica, o la vergüenza de haber estado equivocados nos impidan volvernos a la realidad.

¡Que Nuestro Padre permita, por los meritos de Yeshua, que este pequeño estudio sirva de beneficio y edificación espiritual a aquellos que lo lean u oigan!

(Por: Wilson García Zaldivar)

2 pensamientos en “El mito de los Benei Noaj

  1. Creo que estás bien confundido y ignoras las escrituras, y las enseñanzas de Jesucristo . ¿Qué predicaba Jesus? El volverse a Dios, un llamado para todos por igual, tanto judios como gentiles.Mar.1:14-15 Recivir las buenas nuevas de salvación es para todos por igual. Sin condición Jn.1:9-11

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