¿Qué significa «no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia»?

Bienvenido a esta sección de preguntas y respuestas de A través de las Escrituras. Aquí examinamos cuestiones bíblicas desde una perspectiva mesiánica, reconociendo a Yeshúa de Nazaret como el Mesías de Israel y leyendo el Nuevo Testamento dentro de su contexto cultural judío, histórico y literario.

Nuestro propósito no es ofrecer respuestas simplistas ni defender conclusiones mediante textos aislados. Cada pregunta será estudiada atendiendo al contexto inmediato, al conjunto de las Escrituras, a los idiomas bíblicos y al contexto histórico en el que la Biblia esta inmerso.

La pregunta tocante Nº#2 a tratar es la siguiente: ¿Qué significa «no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia»?, acompáñanos en este artículo donde daremos respuesta a que se refiere Pablo en su contexto bíblico.

¿Qué significa «no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia»?

La afirmación de Pablo de que los creyentes no están «bajo la ley, sino bajo la gracia» es uno de los textos más citados en las discusiones acerca de la vigencia de la Torá. Para algunos, estas palabras demuestran que la llegada del Mesías puso fin a la autoridad de la Ley de Moisés. Otros responden que Pablo solamente está rechazando el legalismo o la condenación producida por el pecado.

Sin embargo, ninguna interpretación debería comenzar con la segunda mitad del versículo aislada de la primera. Pablo no escribió simplemente «no estáis bajo la ley», sino:

«Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia» (Romanos 6:14).

La cuestión principal del pasaje no es si los creyentes pueden vivir sin mandamientos, sino bajo qué poder o señorío se encuentran después de haber sido unidos al Mesías.1

Respuesta breve

Estar «bajo la gracia» no significa recibir permiso para desobedecer a Dios. Pablo describe un cambio de dominio: quienes están unidos al Mesías ya no pertenecen al orden en el que el pecado reina mediante la muerte y utiliza el mandamiento para producir transgresión y condenación. Ahora viven bajo el reinado de la gracia, participan de la vida del Mesías y reciben el Espíritu para caminar en obediencia.

Por tanto, «no estar bajo la ley» incluye no depender de la Torá para obtener justificación, no permanecer bajo la condenación pronunciada contra el transgresor y no vivir dentro del antiguo régimen en el que el mandamiento, al encontrarse con la debilidad de la carne, no podía liberar al ser humano del dominio del pecado.

Esto no significa que la Torá sea pecaminosa, falsa o carente de autoridad como revelación divina. Tampoco significa que todos sus mandamientos puedan aplicarse sin atender al Mesías, al Nuevo Pacto, a sus destinatarios originales y a la enseñanza apostólica. Pablo no reemplaza la obediencia por la ausencia de normas; describe una nueva forma de servir a Dios: «bajo la gracia», en unión con el Mesías y en la novedad del Espíritu.

El contexto: dos reinos y dos humanidades

La explicación comienza antes de Romanos 6:14. En Romanos 5:12–21, Pablo presenta dos humanidades representadas por dos personas: Adán y el Mesías.

En Adán reinan:

  • El pecado.
  • La condenación.
  • La muerte.

En el Mesías reinan:

  • La gracia.
  • La justicia.
  • La vida.

Pablo no presenta la gracia simplemente como indulgencia o disposición de Dios a perdonar. La gracia aparece como un poder activo que reina «por la justicia para vida eterna mediante Yeshúa el Mesías» (Romanos 5:21).

La Torá entra en esta historia cuando el pecado ya se encuentra presente:

«Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia» (Romanos 5:20).2

Esto no significa que la Torá sea la causa moral del pecado. Pablo explicará que es el pecado el que se aprovecha del mandamiento. La Torá identifica la transgresión, pero el pecado utiliza aquello que es bueno para provocar desobediencia y producir muerte (Romanos 7:7–13).

El adversario de Dios no es la Torá, sino el pecado personificado como una potencia que esclaviza, engaña y mata.3

Unidos a la muerte y resurrección del Mesías

En Romanos 6:1–11, Pablo responde a la acusación de que su mensaje de gracia podría promover el pecado:

«¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera» (Romanos 6:1–2).

Los creyentes han sido unidos a la muerte y resurrección del Mesías. Su «viejo hombre» fue crucificado para que ya no sirvan al pecado. Esta unión no significa que hayan alcanzado una perfección incapaz de pecar, pues Pablo todavía les ordena que no permitan que el pecado reine en sus cuerpos. Significa que el pecado ya no posee sobre ellos un derecho indiscutible de dominio.

Por eso Pablo ordena:

«No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal» (Romanos 6:12).

Inmediatamente después ofrece el fundamento de esa exhortación: el pecado no ejercerá señorío sobre ellos porque ya no están bajo la ley, sino bajo la gracia.

Romanos 6:14 es, por tanto, una promesa que fundamenta una responsabilidad. La gracia hace posible resistir el pecado; no convierte el pecado en algo irrelevante.

El texto griego

La expresión griega dice:

Hamartía gar hymōn ou kyrieusei; ou gar este hypò nómon allà hypò chárin.

Una traducción literal sería:

«Porque el pecado no ejercerá señorío sobre vosotros; porque no estáis bajo ley, sino bajo gracia».

«El pecado no ejercerá señorío»

El verbo kyrieúō significa ejercer dominio, gobernar o actuar como señor. Pablo personifica el pecado como un amo que intenta gobernar a los seres humanos.

El futuro «no ejercerá señorío» expresa una promesa, pero no elimina la necesidad de obediencia. Precisamente porque el dominio del pecado ha sido quebrantado, los creyentes deben dejar de ofrecer sus cuerpos como instrumentos de injusticia.

«Bajo» la ley y «bajo» la gracia

La preposición hypó, seguida del acusativo, puede expresar sometimiento a una autoridad, poder o esfera de dominio. Las dos expresiones son paralelas:

  • Hypò nómon: bajo ley.
  • Hypò chárin: bajo gracia.4

Pablo no dice que los creyentes hayan pasado de tener un código moral a no tener ninguno. Afirma que han sido trasladados a una nueva esfera de gobierno: la gracia de Dios manifestada en el Mesías.

¿Qué significa nómos?

El sustantivo nómos puede significar ley, norma o principio, pero en este contexto lo más probable es que se refiera a la Torá mosaica. La ausencia del artículo griego no demuestra que Pablo esté hablando de una ley indeterminada ni de la llamada «ley del pecado».

Cuando Pablo quiere referirse a la «ley del pecado», lo dice expresamente, como en Romanos 7:23–25 y Romanos 8:2. En Romanos 6:14, la expresión sin calificativo se encuentra dentro de una discusión que comenzó con la entrada histórica de la Torá en Romanos 5:20 y continúa en Romanos 7.

No obstante, identificar nómos con la Torá no resuelve automáticamente lo que significa estar «bajo» ella. Esa es precisamente la cuestión que debe estudiarse.5

Principales interpretaciones

1. No estar bajo la condenación de la Torá

C. E. B. Cranfield entiende que Pablo se refiere principalmente a la condenación que la ley pronuncia contra el transgresor. En sus palabras, los creyentes están:

“no están bajo la condena de Dios pronunciada por la ley”.6

Esta lectura encuentra apoyo en Romanos 8:1: «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en el Mesías Yeshúa». También concuerda con Gálatas 3:13, donde Pablo afirma que el Mesías nos redimió de la maldición de la ley.

El intérprete mesiánico Tim Hegg7 adopta una explicación semejante: la sentencia justa contra el pecador fue cargada por Yeshúa, de modo que el creyente ya no vive bajo condenación, sino bajo perdón y gracia.

Esta interpretación identifica una consecuencia fundamental de la obra del Mesías. Sin embargo, probablemente no agota el significado de «bajo la ley». En Gálatas 4:4, Yeshúa es descrito como «nacido bajo la ley», aunque no era un pecador condenado. Por ello, la expresión puede incluir una situación pactual e histórica más amplia que la condenación individual.8

2. No estar bajo el legalismo

David H. Stern traduce Romanos 6:14 en la Complete Jewish Bible como «no estáis bajo legalismo, sino bajo gracia»9. Stern define el legalismo como la perversión de la Torá en un sistema mediante el cual alguien intenta obtener la aprobación de Dios sin confiar en él.

Esta interpretación tiene el mérito de distinguir la Torá del uso legalista de la Torá. Es correcto afirmar que Pablo rechaza cualquier intento de obtener justificación, superioridad o pertenencia al pueblo de Dios mediante méritos humanos.

Sin embargo, «legalismo» no es la traducción literal de nómos. Es una explicación teológica añadida al texto. El contexto indica que Pablo está hablando de la Torá, aunque la contempla en relación con el pecado, la carne, la condenación y la historia de la redención.

Además, no debemos representar todo el judaísmo del Segundo Templo como una religión que enseñaba la salvación por méritos. E. P. Sanders10 mostró que muchas fuentes judías entendían la obediencia dentro de una relación pactual iniciada por la elección y misericordia de Dios.

Aunque su modelo de «nomismo pactual» ha sido debatido y matizado, su investigación ayudó a corregir la caricatura de un judaísmo completamente carente de gracia. Por tanto, Pablo rechaza el legalismo, pero reducir nómos a «legalismo» resulta lingüística y contextualmente insuficiente.

3. Un cambio de época y administración pactual

Douglas J. Moo, James D. G. Dunn y N. T. Wright11 interpretan la expresión dentro del cambio histórico producido por la muerte y resurrección del Mesías. La Torá pertenece a una etapa real de la historia de la redención, pero la llegada del Mesías introduce la época prometida de la gracia, el Espíritu y el Nuevo Pacto.

Esta lectura encuentra apoyo en el desarrollo de Romanos 5–8 y en pasajes como:

  • Gálatas 3:23–25, donde Pablo habla de la función de la ley antes de la llegada de la fe mesiánica.
  • Gálatas 4:4–5, donde el Mesías nace bajo la ley para redimir a quienes estaban bajo ella.
  • Romanos 7:4–6, donde los creyentes mueren a la ley mediante el cuerpo del Mesías para servir «bajo el régimen nuevo del Espíritu».

Esta postura no exige concluir que toda instrucción contenida en la Torá haya perdido su autoridad. Moo, aun interpretando nómos como la Ley de Moisés, advierte:

“No podemos deducir de este versículo que el creyente no tenga ninguna obligación respecto a ninguno de los mandamientos concretos de esa ley.”.12

Es decir, no estar bajo la Torá como administración pactual no equivale automáticamente a declarar irrelevante cada uno de sus mandamientos. La aplicación de cada mandato debe examinarse dentro de la historia bíblica y a la luz de su cumplimiento mesiánico.

4. Estar bajo el poder transformador de la gracia

La cuarta interpretación concentra su atención en el contexto inmediato. «Ley» y «gracia» describen dos esferas, pero el contraste principal es entre el dominio del pecado y el reinado transformador de la gracia13.

John M. G. Barclay14 ha subrayado que la gracia paulina es un regalo concedido sin considerar la dignidad previa del receptor, pero no es un regalo sin consecuencias. La gracia produce una nueva comunidad y capacita una respuesta obediente. Barclay explica que el regalo de Dios pretende transformar a quienes lo reciben.

N. T. Wright lo resume de esta manera:

“Pero la gracia siempre transforma”.15

La gracia recibe al pecador sin mérito previo, pero no lo deja bajo el señorío del pecado. Lo incorpora a la vida del Mesías y lo orienta hacia la justicia y la santidad.

Una lectura integradora

Las interpretaciones anteriores contienen elementos complementarios:

  • La condenación explica aquello de lo que el Mesías nos redime.
  • La crítica al legalismo explica por qué la Torá no puede utilizarse como instrumento de mérito o superioridad.
  • El cambio pactual reconoce que la muerte y resurrección de Yeshúa introducen una nueva etapa de la historia de la redención.
  • El dominio de la gracia explica el argumento inmediato de Romanos 6.

Por tanto, «no estar bajo la ley» puede entenderse como no permanecer en la condición anterior al cumplimiento mesiánico, en la cual la Torá se encuentra con la carne, revela la transgresión y pronuncia condenación, pero no proporciona por sí misma el poder necesario para vencer al pecado.

«Estar bajo la gracia» significa haber sido unido al Mesías, haber recibido una nueva posición delante de Dios y vivir bajo la acción del Espíritu. No consiste simplemente en cambiar un conjunto de reglas por otro, sino en recibir una nueva vida y un nuevo Señor.

¿Es entonces la Torá el problema?

Pablo anticipa expresamente esta conclusión:

«¿La ley es pecado? En ninguna manera» (Romanos 7:7).

Más adelante declara:

«De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno» (Romanos 7:12).

El problema no es la Torá, sino el pecado que habita en el ser humano. Pablo explica que el pecado «tomó ocasión por el mandamiento», lo engañó y le produjo muerte (Romanos 7:8–11).

La Torá puede identificar el pecado, pero no puede efectuar por sí sola la transformación interior que necesita el pecador. Por eso Romanos 8:3–4 afirma que aquello que la ley no podía realizar «por cuanto era débil por la carne», Dios lo hizo enviando a su Hijo y dando su Espíritu.

La debilidad no se encuentra en la santidad del mandamiento, sino en la carne humana dominada por el pecado. El resultado de la obra del Mesías no es que la justicia de la Torá sea descartada, sino que su justa exigencia se cumpla en quienes caminan conforme al Espíritu.

La gracia no elimina la obediencia

Pablo mismo impide interpretar Romanos 6:14 como permiso para pecar:

«¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera» (Romanos 6:15).

A continuación describe dos formas de esclavitud:

  • Esclavitud al pecado, cuyo resultado es la muerte.
  • Obediencia a Dios, cuyo fruto es la justicia y la santificación.

Los creyentes han obedecido «de corazón» a la enseñanza recibida, han sido libertados del pecado y hechos «siervos de la justicia» (Romanos 6:16–18).

Por tanto, Pablo no contrapone gracia y obediencia. Contrapone dos señores: el pecado y Dios. La gracia no significa autonomía moral; significa libertad del pecado para servir a Dios.

La obediencia no es la causa de la justificación, pero sí es el fruto de la unión con el Mesías. No obedecemos para comprar la gracia; obedecemos porque la gracia nos ha rescatado y transformado.

La gracia no comenzó en el Nuevo Testamento

También sería incorrecto identificar el Tanaj exclusivamente con la ley y el Nuevo Testamento exclusivamente con la gracia.16

Dios redimió a Israel de Egipto antes de entregar los mandamientos del Sinaí. El Decálogo comienza recordando una liberación ya realizada:

«Yo soy YHWH tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre» (Éxodo 20:2).

Israel no recibió la Torá para conseguir que Dios lo rescatara de Egipto. Recibió la Torá después de ser rescatado, como instrucción para vivir en pacto con su Redentor. La elección de Israel tampoco se basó en su grandeza o superioridad, sino en el amor y fidelidad de Dios (Deuteronomio 7:6–8).

La diferencia introducida por el Mesías no consiste en que Dios antes fuera legalista y ahora sea misericordioso. Consiste en que las promesas, instituciones y mandamientos alcanzan una nueva etapa de cumplimiento mediante la muerte, resurrección y exaltación del Mesías y el derramamiento del Espíritu (vease: ¿Era legalista el Pacto de Moisés?).

El Nuevo Pacto y la Torá escrita en el corazón

La promesa del Nuevo Pacto no anuncia un pueblo sin instrucción divina:

«Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón» (Jeremías 31:33).

De manera semejante, Dios promete dar un corazón nuevo y poner su Espíritu dentro de su pueblo para hacerlo caminar en sus estatutos (Ezequiel 36:26–27).

Esto no significa que el Nuevo Pacto sea una simple repetición del pacto mosaico. Existe un desarrollo pactual verdadero: el sacerdocio, el sacrificio, el acceso a Dios y la composición del pueblo del pacto son comprendidos ahora desde la obra consumada del Mesías.

Sin embargo, ese desarrollo no desemboca en ausencia de Torá. La instrucción de Dios es confirmada, interiorizada y aplicada desde la realidad inaugurada por Yeshúa. Se sirve a Dios «bajo el régimen nuevo del Espíritu» (Romanos 7:6).17

Judíos y gentiles bajo la misma gracia

Romanos fue dirigido a comunidades formadas por judíos y gentiles. La expresión «estáis bajo la gracia» describe la condición común de todos los que pertenecen al Mesías. No existen dos formas de justificación ni dos caminos de salvación.18

Tanto judíos como gentiles:

  • Son pecadores necesitados de misericordia.
  • Son justificados mediante la fe.
  • Son unidos al Mesías.
  • Reciben el Espíritu.
  • Son llamados a una vida de obediencia.

No obstante, esta unidad no responde automáticamente cómo debe aplicarse cada mandamiento a cada integrante del pueblo de Dios. Romanos 6:14 no afirma que los judíos deban abandonar su identidad histórica ni que los gentiles deban convertirse étnicamente en judíos.

La circuncisión, el Shabat, las normas alimentarias, las fiestas y otros mandamientos deben estudiarse individualmente dentro de su contexto pactual y apostólico. No es legítimo declarar resueltas todas esas cuestiones mediante una sola frase.

Objeciones frecuentes

Si no estamos bajo la Torá, ¿ya no existen mandamientos?

No. Pablo puede decir que no está «bajo la ley» y, al mismo tiempo, aclarar que no está «sin ley de Dios», sino dentro de la ley del Mesías (1 Corintios 9:20–21).

También enseña que la fe confirma la ley (Romanos 3:31), que el Espíritu cumple su justa exigencia en nosotros (Romanos 8:4) y que el amor cumple la Torá (Romanos 13:8–10).

No estar «bajo» la Torá y cumplir su propósito en el Mesías no son afirmaciones contradictorias.

¿Significa esto que solamente estamos libres de la condenación?

La liberación de la condenación es una parte esencial de la respuesta, pero el contexto incluye algo más. Pablo habla también de una transferencia de señorío, de la unión con el Mesías, del don del Espíritu y de la llegada de una nueva etapa en la historia de la redención.

¿Podemos traducir nómos como «legalismo»?

Puede emplearse como explicación interpretativa del uso incorrecto de la Torá, pero no como traducción léxica incuestionable. El término griego significa «ley» y, en este contexto, probablemente se refiere a la Torá mosaica. El legalismo es una perversión de la Torá, no el significado normal de la palabra nómos.

¿Ha sido entonces abolida la Torá?

Romanos 6:14 no dice que la Torá haya sido abolida.19 Declara que los creyentes ya no se encuentran bajo ella en la condición en la que el pecado podía utilizar el mandamiento para producir condenación y muerte (Vease tambien pregunta #1 ¿Abolió Yeshúa la Torá?) .

La Torá continúa siendo santa, justa, buena y espiritual. Su función y aplicación deben comprenderse desde su cumplimiento en el Mesías, el establecimiento del Nuevo Pacto y la enseñanza apostólica.

Conclusión

La expresión «no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia» no enfrenta una Torá mala contra una gracia buena. Tampoco describe una transición desde la obediencia hacia la autonomía moral.

Pablo anuncia que quienes están unidos a Yeshúa han sido trasladados del dominio del pecado y la muerte al reinado de la gracia. Ya no buscan justificación mediante las obras de la Torá ni permanecen bajo la condenación pronunciada contra el transgresor. Tampoco dependen del mandamiento externo para producir la transformación que solamente Dios puede realizar mediante su Espíritu.

Sin embargo, la gracia no elimina la obediencia. La hace posible. El creyente es liberado del pecado para convertirse en siervo de la justicia, obedecer de corazón y producir fruto para santificación.

Por tanto, Romanos 6:14 debe entenderse dentro de una continuidad mesiánica y pactual:

  1. La Torá sigue siendo revelación santa y autoritativa de Dios.
  2. La Torá no puede justificar ni liberar por sí misma al ser humano20 dominado por el pecado.
  3. La muerte y resurrección de Yeshúa inauguran una nueva etapa en la historia de la redención.
  4. Bajo el Nuevo Pacto, el Espíritu transforma el corazón y capacita para obedecer.
  5. La salvación de judíos y gentiles depende exclusivamente de la gracia de Dios manifestada en el Mesías.
  6. La aplicación de cada mandamiento debe estudiarse a la luz del Mesías, el Nuevo Pacto, sus destinatarios y la enseñanza apostólica.

Estar bajo la gracia no significa vivir sin la instrucción de Dios. Significa vivir bajo el señorío del Mesías, libres de la condenación y del dominio del pecado, capacitados por el Espíritu para caminar en obediencia.


Bibliografía


  1. La frase «no estáis bajo la ley» no debe separarse de la promesa que la precede: «el pecado no se enseñoreará de vosotros». Pablo está explicando por qué el pecado ha perdido su dominio, no concediendo permiso para desobedecer a Dios. ↩︎
  2. Pablo no responsabiliza a la Torá por la maldad humana. Es el pecado el que se aprovecha del mandamiento. La Torá revela y delimita la transgresión, pero el pecado utiliza aquello que es santo para engañar y producir muerte (Romanos 7:8–13). ↩︎
  3. En Romanos 5–6, Pablo presenta el pecado, la muerte y la gracia como poderes que ejercen dominio. Estar «bajo la gracia» significa pertenecer al nuevo orden inaugurado por la muerte y resurrección del Mesías. ↩︎
  4. Walter Bauer et al., A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, 3.ª ed., rev. Frederick W. Danker (Chicago: University of Chicago Press, 2000), s. v. «κυριεύω», «νόμος», «ὑπό» y «χάρις». Estas entradas respaldan el análisis léxico de «dominar», «ley», «bajo» y «gracia» en Romanos 6:14. ↩︎
  5. En griego, nómos aparece sin artículo: literalmente, «bajo ley». Esto no demuestra que Pablo esté hablando de una ley indeterminada. El uso del artículo griego no corresponde exactamente al español y el contexto sigue siendo decisivo para identificar la Torá como referente. ↩︎
  6. C. E. B. Cranfield, Romans: A Shorter Commentary (Grand Rapids: Eerdmans, 1985), 142. Cranfield explica que estar «bajo la ley» en Romanos 6:14 significa encontrarse bajo la condenación pronunciada por la ley. La frase citada —«not under God’s condemnation pronounced by the law»— aparece en esta página. ↩︎
  7. Tim Hegg, “Romans 6:14–15 and ‘Under the Law’”, TorahResource, consultado el 23 de agosto de 2026. Hegg sostiene que el creyente ya no está bajo la condenación de la Torá porque el Mesías cargó con la pena correspondiente al pecado. ↩︎
  8. Estar «bajo la ley» no significa exactamente lo mismo que obedecer la Torá. Yeshúa nació «bajo la ley» (Gálatas 4:4), pero nunca fue un transgresor condenado. La expresión puede describir una situación pactual, mientras que la condenación es la consecuencia de quebrantar el mandamiento. ↩︎
  9. El legalismo es el intento de utilizar la obediencia como fundamento del mérito, la justificación o la superioridad espiritual. La Torá, en cambio, es la instrucción divina entregada dentro de una relación pactual. Puede ser utilizada legalistamente, pero no debe ser identificada con el legalismo. ↩︎
  10. E. P. Sanders, Paul and Palestinian Judaism: A Comparison of Patterns of Religion (Philadelphia: Fortress Press, 1977), 75, 422–423. En la página 75, Sanders formula el modelo que denomina «nomismo pactual»; en las páginas 422–423 resume su aplicación al judaísmo palestino y sostiene que la obediencia funciona dentro de una relación pactual iniciada por la elección y la gracia de Dios. ↩︎
  11. Douglas J. Moo, The Letter to the Romans, 2.ª ed., New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids: Eerdmans, 2018), 388–391, especialmente 390; James D. G. Dunn, Romans 1–8, Word Biblical Commentary 38A (Dallas: Word Books, 1988), 338–340, especialmente 339; N. T. Wright, “The Letter to the Romans: Introduction, Commentary, and Reflections”, en The New Interpreter’s Bible, vol. 10, ed. Leander E. Keck (Nashville: Abingdon Press, 2002), 547–548. Estos autores relacionan Romanos 6:14 con el cambio de era producido por la muerte y resurrección del Mesías, aunque difieren en algunos aspectos de su interpretación de la Torá. ↩︎
  12. Moo, The Letter to the Romans, 390. En esta página aparece la afirmación: «we cannot conclude from this verse that the believer has no obligation to any of the individual commandments of that law». ↩︎
  13. En Romanos, la gracia no solo perdona: reina, libera y transforma. El creyente no obedece para comprar el favor de Dios, sino como resultado de haberlo recibido. La obediencia no es la causa de la salvación, pero sí uno de sus frutos. ↩︎
  14. John M. G. Barclay, “Meet This Book: Paul and the Power of Grace”, EerdWord, 9 de noviembre de 2020. Barclay explica que la gracia se concede sin considerar la dignidad previa del receptor, pero que está destinada a producir una respuesta y una transformación. Véase también John M. G. Barclay, Paul and the Power of Grace (Grand Rapids: Eerdmans, 2020). ↩︎
  15. Wright, “The Letter to the Romans”, 548. En esta página Wright afirma: «But grace is always transformative» («Pero la gracia siempre es transformadora», traducción propia). ↩︎
  16. Israel fue liberado de Egipto antes de recibir la Torá. Dios no entregó los mandamientos como precio de la redención, sino como instrucción para un pueblo ya rescatado. El orden bíblico es gracia, pacto y obediencia (Éxodo 19:4–6). ↩︎
  17. El Nuevo Pacto no es simplemente una repetición del pacto del Sinaí, pero tampoco constituye una realidad sin instrucción divina. La Torá es escrita en el corazón y su aplicación se desarrolla a la luz del Mesías, su sacrificio, su sacerdocio y el don del Espíritu. ↩︎
  18. Judíos y gentiles reciben la salvación de la misma manera: mediante la gracia de Dios y la unión con el Mesías. Esta igualdad espiritual no exige borrar toda diferencia histórica, étnica o vocacional, pero tampoco permite establecer dos pueblos redimidos o dos caminos de salvación. ↩︎
  19. Este versículo establece que los creyentes viven bajo el reinado de la gracia, pero no determina por sí solo cómo debe aplicarse cada mandamiento. La circuncisión, el Shabat, los alimentos y las fiestas requieren estudios particulares que consideren sus destinatarios, su función pactual y la enseñanza apostólica. ↩︎
  20. De hecho nunca fue la intención original de la Torá esta, la de justificar al hombre delante de Dios, sino ser el ayo como declara pablo en Gálatas, es decir llevarnos y señalarnos al que si puede justificarnos y salvarnos. ↩︎

Daniel López
Daniel López

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad 2 Timoteo 2:15

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