La pregunta tocante a tratar es la siguiente: ¿Abolió Yeshúa la Torá (Ley)? antes de responder a dicha preguntar responderemos el porque debemos hacerla…
¿Por qué debemos hacer esta pregunta?
A primera vista, la respuesta podría parecer evidente. Yeshúa declaró expresamente que no había venido para abolir la Torá ni los Profetas, sino para cumplirlos (Mateo 5:17). Sin embargo, la relación entre Yeshúa y la Torá se convirtió en una de las cuestiones más debatidas de la historia cristiana.
Una parte considerable del cristianismo ha entendido que la muerte y resurrección del Mesías pusieron fin a la vigencia de la ley mosaica. Esta conclusión suele apoyarse en expresiones apostólicas como “no estáis bajo la ley” (Romanos 6:14), “el fin de la ley es Cristo” (Romanos 10:4), la referencia al acta de los decretos clavada en la cruz (Colosenses 2:14) y la afirmación de que el primer pacto envejeció ante la llegada del Nuevo (Hebreos 8:13)1.
A esto se añaden los relatos en los que Yeshúa discute con algunos escribas y fariseos sobre el Shabat, la pureza, el divorcio, los juramentos y las tradiciones de los ancianos. Cuando estas controversias se leen fuera de su contexto judío, pueden producir la impresión de que Yeshúa estaba enfrentándose a la Torá misma.
Pero los desacuerdos sobre la interpretación y aplicación de la Torá eran habituales dentro del judaísmo del Segundo Templo. Fariseos, saduceos, esenios y otros grupos judíos compartían las Escrituras mientras discrepaban profundamente sobre la manera correcta de obedecerlas. Por tanto, discutir sobre un mandamiento no significaba necesariamente rechazar su autoridad. Yeshúa podía cuestionar determinadas interpretaciones, denunciar tradiciones humanas o revelar la intención más profunda de un mandamiento sin estar aboliendo la Torá.
La separación histórica entre la Iglesia y la comunidad judía también influyó en la manera de formular esta cuestión. Con el paso del tiempo, “ley” y “gracia” llegaron a presentarse frecuentemente como principios opuestos, mientras que la Torá fue asociada con el legalismo, la justificación por obras o una etapa inferior de la revelación. Esta oposición puede ocultar que la Torá fue entregada a un pueblo previamente redimido y dentro de una relación de pacto. Por tanto respondamos a esta pregunta tan crucial e históricamente mal interpretada.
Respuesta breve
No. Yeshúa negó expresamente haber venido a abolir la Torá y los Profetas. Su propósito fue cumplirlos: encarnar aquello hacia lo cual señalaban, obedecerlos plenamente, revelar su intención y llevarlos a su plenitud mediante la llegada del Reino de Dios.
Sin embargo, afirmar que la Torá no fue abolida tampoco significa que cada mandamiento deba aplicarse de manera idéntica a todas las personas y en todas las circunstancias. La propia Torá distingue entre Israel y las naciones, sacerdotes y pueblo, jueces y particulares, hombres y mujeres, así como entre mandamientos relacionados con la tierra, el templo y la vida cotidiana.
Por tanto, la perspectiva mesiánica que proponemos puede resumirse así: continuidad sin inmovilismo, cumplimiento sin abolición y obediencia sin justificación por obras. La Torá permanece como revelación e instrucción divina, pero debe leerse desde el Mesías, el Nuevo Pacto y la enseñanza apostólica.
El texto principal – Mt 5:17-20
Yeshúa declara:
«No he venido para abrogar, sino para cumplir» (Mateo 5:17–20, RVR60).
El texto griego establece un contraste deliberado:
οὐκ ἦλθον καταλῦσαι ἀλλὰ πληρῶσαι
ouk ēlthon katalysai alla plērōsai
“No vine para abolir, sino para cumplir”.
La cuestión depende, en gran medida, de cómo entendamos los verbos καταλύω (katalýō, abolir, derribar) y πληρόω (plēróō, cumplir, llevar a plenitud).
¿Qué significa “la Torá y los Profetas”?
La palabra hebrea Torá (תּוֹרָה) no significa únicamente “ley” en el sentido jurídico moderno. También comunica la idea de enseñanza, instrucción y dirección divina (Vease Introducción).
Además, cuando Mateo emplea la expresión “la Ley y los Profetas”, normalmente se refiere al conjunto de la revelación contenida en las Escrituras de Israel. Así ocurre en Mateo 7:12, Mateo 11:13 y Mateo 22:40.
Por ello, la declaración de Yeshúa no se limita a responder qué sucederá con una lista de mandamientos. Está explicando la relación de su misión mesiánica con toda la historia, las promesas y la voluntad de Dios reveladas en el Tanaj.
¿Qué significa “abrogar”?
El verbo griego καταλύω katalyō puede expresar la idea de derribar, destruir, invalidar o deshacer algo. Mateo lo utiliza, por ejemplo, para la destrucción del templo en Mateo 24:2 y Mateo 26:61.
Por tanto, Yeshúa no está diciendo simplemente: “No vine a criticar la Torá”. Está negando haber venido para desmantelarla, invalidarla o presentarla como una revelación equivocada.
Esta acusación habría sido especialmente grave en el judaísmo del Segundo Templo. Matthew Thiessen ha mostrado que expresiones como “abolir la ley” estaban relacionadas con episodios traumáticos de la historia judía, especialmente con los intentos de los helenizadores de suprimir las costumbres de Israel y con las acusaciones dirigidas contra quienes habrían contribuido a la destrucción del templo.
Thiessen resume la presentación mateana de Yeshúa de la siguiente manera:
«Jesús es un nuevo Moisés que viene a hacer posible una observancia fiel de la Torá» (traducción propia).2
Las palabras “no penséis” sugieren precisamente que algunas personas podían interpretar las enseñanzas de Yeshúa como una amenaza contra la Torá. Él rechaza esa conclusión antes de desarrollar su enseñanza.
¿“Cumplir” significa poner fin?
El verbo πληρόω plēroō posee diferentes matices según el contexto: llenar, completar, realizar, llevar a su objetivo o hacer realidad algo anunciado.
Mateo lo emplea repetidamente cuando un acontecimiento de la vida de Yeshúa realiza aquello que las Escrituras anticipaban. Véanse, por ejemplo, Mateo 1:22, Mateo 2:15 y Mateo 8:17.
Cuando una profecía se cumple, no se convierte por ello en una profecía falsa o inútil. Al contrario, su cumplimiento confirma su veracidad y manifiesta aquello hacia lo cual señalaba. Del mismo modo, el cumplimiento mesiánico de la Torá no equivale automáticamente a su abolición.
Los investigadores han propuesto varios sentidos complementarios para “cumplir” en Mateo 5:173:
- Yeshúa cumple la Torá mediante su obediencia.
- Revela su intención más profunda mediante su enseñanza.
- Lleva la historia de Israel a su culminación.
- Realiza las esperanzas proféticas contenidas en la Torá.
- Inaugura el Reino de Dios hacia el cual apuntaban la Torá y los Profetas.
Bradley M. Trout relaciona correctamente el cumplimiento con la llegada del Reino y advierte contra dos extremos:
“Esta interpretación del cumplimiento desde la perspectiva de la historia de la salvación permite evitar tanto una adhesión rígida a la ley como un rechazo antinomista de la misma.”4
Es decir, el cumplimiento evita tanto una aplicación rígida que ignore la llegada del Mesías como un rechazo antinomiano de la Torá.
“Ni una jota ni una tilde”
Los versículos siguientes impiden interpretar “cumplir” como un simple sinónimo de abolir:
- Yeshúa relaciona la permanencia de la Torá con la permanencia del cielo y la tierra (Mateo 5:18).
- Declara que ni una iota, probablemente una referencia a la pequeña letra hebrea yod, ni una keraía, un pequeño trazo, caerán de ella.
- Advierte contra quebrantar y enseñar a quebrantar incluso los mandamientos considerados pequeños (Mateo 5:19).
- Promete reconocimiento en el Reino a quien los practique y enseñe.
El verbo traducido como “quebrante” en el versículo 19 es λύω (lýō), relacionado con καταλύω, “abolir”, utilizado en el versículo 17. De este modo, Mateo vincula la misión de Yeshúa con la conducta de sus discípulos: él no vino a abolir y ellos tampoco deben enseñar la disolución de los mandamientos.
La declaración paralela de Lucas 16:17 refuerza la misma idea: resulta más fácil que desaparezcan el cielo y la tierra que la más pequeña parte de la Torá.
La expresión “hasta que todo se haya cumplido” admite discusión. Algunos intérpretes la relacionan con la muerte y resurrección de Yeshúa; otros, con la consumación futura del Reino. Pero su significado no puede aislarse de la referencia al cielo y la tierra ni de la exhortación inmediata a practicar y enseñar los mandamientos5.
¿Contradijo Yeshúa a Moisés?
Después de su declaración programática, Yeshúa presenta los conocidos contrastes de Mateo 5:21–48:
“Oísteis que fue dicho […] pero yo os digo”.
Algunos consideran que Yeshúa reemplaza aquí los mandamientos mosaicos por una ley completamente nueva. Sin embargo, los ejemplos muestran principalmente una radicalización, interiorización e interpretación autorizada de la voluntad divina:
- La prohibición del asesinato alcanza también la ira destructiva y el desprecio.
- La prohibición del adulterio alcanza la intención codiciosa del corazón.
- La regulación del divorcio es confrontada con el propósito creador de Dios.
- La legislación sobre juramentos conduce a una integridad que no necesita fórmulas para garantizar la verdad.
- La proporcionalidad judicial de “ojo por ojo” no debe convertirse en justificación para la venganza personal.
- El amor al prójimo alcanza incluso al enemigo.
Yeshúa no rebaja las exigencias de la Torá. Las lleva al corazón, donde nacen tanto la obediencia como la transgresión.
William Loader, al examinar las enseñanzas de Yeshúa sobre el divorcio y los juramentos, observa que su radicalización podía desarrollarse dentro de las posibilidades interpretativas de la Torá en el judaísmo de su tiempo. No es necesario interpretar cada desacuerdo como una revocación de Moisés.6
David Wenham lo expresa así:
“El nuevo mensaje de Jesús sobre el Reino de Dios no supone la derogación de la ley del Antiguo Testamento; al contrario, esta se mantiene.”7
Yeshúa discutió sobre cómo guardar la Torá
Los conflictos de Yeshúa con algunos escribas y fariseos no fueron necesariamente disputas entre “gracia cristiana” y “legalismo judío”. Con frecuencia fueron controversias judías sobre la interpretación correcta de la Torá.
Yeshúa:
- Ordenó al leproso sanado presentar la ofrenda establecida por Moisés (Mateo 8:4).
- Defendió que hacer el bien era lícito en Shabat (Mateo 12:12).
- Acusó a algunos dirigentes de invalidar el mandamiento de Dios mediante su tradición (Mateo 15:3–6).
- Interpretó el divorcio apelando al propósito creador expresado en Génesis (Mateo 19:4–9).
- Identificó el amor a Dios y al prójimo como el centro del que dependen la Torá y los Profetas (Mateo 22:37–40).
- Reprochó a los fariseos por descuidar la justicia, la misericordia y la fidelidad, sin aprobar por ello el abandono de los demás deberes (Mateo 23:23).
El debate, por tanto, no era normalmente si debía obedecerse a Dios, sino cómo debía entenderse y practicarse correctamente su voluntad.
Principales interpretaciones
| Interpretación | Significado de “cumplir” | Relación posterior con la Torá |
|---|---|---|
| Cesación del pacto mosaico | La Torá completa su función al conducir hasta el Mesías | Ya no funciona como norma directa para los creyentes |
| División tradicional | Yeshúa cumple las dimensiones ceremoniales y civiles | La denominada “ley moral” continúa vigente |
| Continuidad mateana o judía | Yeshúa confirma, obedece e interpreta la Torá | La Torá continúa siendo normativa, especialmente para los discípulos judíos |
| Continuidad pronomiana fuerte | Cumplir significa confirmar y practicar | Todos los mandamientos permanecen cuando las circunstancias permiten cumplirlos |
| Continuidad mesiánica pactual | La Torá alcanza su plenitud histórica, profética y ética en el Mesías | Permanece como instrucción divina, aplicada desde el Nuevo Pacto según su destinatario y función |
Cada posición reconoce elementos importantes. Las interpretaciones centradas en la cesación destacan correctamente que la llegada del Mesías introduce una nueva etapa de la historia de la redención. Sin embargo, tienen dificultad para explicar la negación explícita de Yeshúa y la exhortación de Mateo 5:18–19.
La interpretación pronomiana protege mejor la continuidad textual, pero puede volverse problemática si supone que todos los mandamientos fueron dirigidos indistintamente a todas las personas.
La división entre leyes “morales, civiles y ceremoniales” puede resultar pedagógicamente útil, pero no aparece formulada de ese modo en la propia Torá y no resuelve todos los casos.
Autoridad permanente no significa aplicación idéntica
La Torá nunca exigió que cada israelita cumpliera personalmente todos sus mandamientos. Algunas instrucciones fueron dirigidas específicamente a:
- Sacerdotes y levitas.
- Jueces y autoridades.
- Reyes de Israel.
- Agricultores residentes en la tierra.
- Hombres o mujeres en situaciones determinadas.
- Propietarios, trabajadores o extranjeros residentes.
- Personas que acudían al santuario.
- La comunidad nacional en su conjunto.
Además, numerosos mandamientos dependen de la existencia del templo, el sacerdocio levítico, los tribunales correspondientes o la residencia en la tierra de Israel.
Por consiguiente, deben distinguirse varias cuestiones:
- Autoridad: ¿Continúa la Torá siendo revelación verdadera e instrucción divina?
- Cumplimiento: ¿Cómo alcanza su propósito en la persona y obra del Mesías?
- Destinatario: ¿A quién fue dirigido cada mandamiento?
- Aplicabilidad: ¿Cómo se practica dentro de las circunstancias actuales?
- Observabilidad: ¿Existen hoy el templo, el sacerdocio o las instituciones necesarias?
- Interpretación apostólica: ¿Cómo aplicaron los primeros discípulos la Torá a judíos y gentiles?
Confundir estas preguntas produce conclusiones extremas. Un mandamiento puede conservar su autoridad teológica y revelar la santidad de Dios aunque las circunstancias necesarias para ejecutarlo no existan actualmente.
¿Qué cambia con el Nuevo Pacto?
El Nuevo Pacto no es presentado por Jeremías como una situación en la que Dios elimina toda instrucción previa. Dios promete colocar su Torá en el interior de su pueblo y escribirla en su corazón (Jeremías 31:31–34).
Esto no exige que cada estipulación mosaica continúe funcionando sin ninguna transformación. La muerte, resurrección, sacerdocio y autoridad real de Yeshúa afectan necesariamente la manera de comprender el templo, los sacrificios, la expiación, la pureza y la mediación sacerdotal.
Hebreos 8:13 afirma que el primer pacto envejeció ante la llegada del Nuevo. Pero la obsolescencia de una administración pactual y la permanencia de la Torá como revelación e instrucción no son preguntas idénticas. El propio libro de Hebreos continúa recurriendo a la Torá para explicar la identidad y obra del Mesías.
El Nuevo Pacto no nos devuelve a un mundo sin Torá. Nos obliga a leerla desde su cumplimiento mesiánico.
¿Significa esto que somos justificados por guardar la Torá?
No. Israel fue liberado de Egipto antes de recibir las estipulaciones del Sinaí. La obediencia fue una respuesta a la redención y al pacto, no el precio pagado para obtenerlos (Éxodo 19:4–6; Deuteronomio 7:7–9).
Del mismo modo, los discípulos de Yeshúa no obedecen para comprar la salvación. Obedecen como fruto de la gracia, la fe y la obra del Espíritu.
Pablo puede rechazar la justificación por “obras de la ley” y, al mismo tiempo, declarar que la fe no invalida la Torá, sino que la confirma (Romanos 3:31). La expresión paulina “no estar bajo la ley” requiere un estudio propio y no debe imponerse sobre Mateo 5 sin examinar su contexto.
¿Deben entonces los gentiles guardar toda la Torá?
Mateo 5:17–20 no responde por sí solo a todos los aspectos de esta pregunta.
El pasaje establece que Yeshúa no abolió la Torá. No obstante, de esa afirmación no se deduce automáticamente que cada mandamiento se aplique de manera idéntica a judíos y gentiles. Para responder adecuadamente habrá que estudiar:
- La misión a las naciones.
- El concilio de Hechos 15.
- Las cartas de Pablo.
- La diferencia entre incorporación a Israel y reemplazo de Israel.
- La relación entre unidad en el Mesías y diversidad de vocaciones pactuales.
Esta cuestión será tratada separadamente en esta serie.
Conclusión
Yeshúa no abolió la Torá. Mateo presenta precisamente la negación de esa acusación.
El Mesías:
- Confirma la autoridad de las Escrituras.
- Obedece la voluntad del Padre.
- Lleva la Torá y los Profetas a su plenitud.
- Revela la intención profunda de los mandamientos.
- Inaugura el Reino que las Escrituras anticipaban.
- Enseña a sus discípulos una obediencia que alcanza el corazón.
Cumplimiento no significa simple repetición, pero tampoco significa abolición. La llegada del Mesías transforma la situación pactual y exige una nueva reflexión sobre la aplicación de determinados mandamientos. Sin embargo, ninguna transformación puede interpretarse de una manera que convierta las palabras “no he venido para abrogar” en su contrario.
La conclusión mesiánica es, por tanto:
Yeshúa no eliminó la Torá; la llevó a su propósito mesiánico y nos enseñó a leerla y vivirla desde la realidad del Reino de Dios.
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Bibliografía complementaria
- France, R. T. The Gospel of Matthew. New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 2007, 178–183.
- Loader, William R. G. Jesus’ Attitude towards the Law: A Study of the Gospels. Tübingen: Mohr Siebeck, 1997.
- Meier, John P. A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus. Vol. 4, Law and Love. New Haven: Yale University Press, 2009.
- Thiessen, Matthew. “Abolishers of the Law in Early Judaism and Matthew 5,17–20.” Biblica 93, n.º 4 (2012): 543–556.
- Trout, Bradley M. “The Nature of the Law’s Fulfilment in Matthew 5:17.” In die Skriflig/In Luce Verbi 49, n.º 1 (2015): 1–8.
- Estos temas los hemos tratado mas a detalle en entradas anteriores en este mismo blog, véase por ejemplo la sección: ¿Abolió el Mesías la Torah? y otras entradas antiguas. ↩︎
- Matthew Thiessen, “Abolishers of the Law in Early Judaism and Matthew 5,17–20,” Biblica 93, n.º 4 (2012): 543–556, especialmente 554–555. ↩︎
- Confirmar o sostener la Torá: David Wenham, J. Daryl Charles y William Loader entienden que “cumplir” incluye confirmar su autoridad frente a la acusación de que Yeshúa era un transgresor o abolicionista.
Cumplir mediante la obediencia: Ulrich Luz, Philip S. Ross y Walter J. Chantry destacan que Yeshúa cumplió la Torá viviéndola y obedeciendo perfectamente sus exigencias.
Revelar su verdadero significado: Donald A. Hagner y John Nolland consideran que Yeshúa cumple la Torá al ofrecer su interpretación definitiva, manifestar su intención profunda y capacitar a sus discípulos para vivirla.
Profundizar o llevar sus exigencias más allá de una observancia meramente externa: Stephen Westerholm, W. D. Davies y Dale C. Allison relacionan el cumplimiento con la autoridad de Yeshúa para conducir los mandamientos hacia una expresión más completa de la voluntad divina.
Realizar aquello que la Torá y los Profetas anticipaban: Robert Banks, Roland Deines, R. T. France, John P. Meier, Douglas J. Moo, Frank Thielman y David L. Turner interpretan el cumplimiento en sentido histórico y escatológico: las esperanzas, patrones y promesas de las Escrituras alcanzan su culminación en la persona, enseñanza y obra del Mesías.
Bradley M. Trout ofrece una clasificación detallada de estas interpretaciones y considera que el último enfoque —la realización de aquello que la Torá y los Profetas anticipaban— explica mejor el uso habitual de “cumplir” en Mateo, aunque reconoce que no excluye necesariamente los sentidos anteriores.[2]
Por tanto, no debemos reducir “cumplir” a una única acción. Desde la perspectiva que proponemos, Yeshúa cumple la Torá porque la obedece, encarna su propósito, revela su intención, realiza sus anticipaciones proféticas e inaugura el Reino de Dios hacia el cual señalaban la Torá y los Profetas. Estos sentidos se integran en su misión mesiánica sin convertir “cumplir” en un sinónimo de “abolir”. ↩︎ - Bradley M. Trout, “The Nature of the Law’s Fulfilment in Matthew 5:17: An Exegetical and Theological Study,” In die Skriflig/In Luce Verbi 49, n.º 1 (2015): 1–8, especialmente 7. DOI: 10.4102/ids.v49i1.1910. ↩︎
- a expresión «hasta que todo se haya cumplido» (Mateo 5:18) ha recibido diferentes interpretaciones. Aunque estas posturas no siempre son mutuamente excluyentes, pueden agruparse en tres enfoques principales:
Cumplimiento en la muerte y resurrección de Yeshúa. John P. Meier sostiene que la Torá mosaica, considerada como un orden pactual, permanece hasta el acontecimiento escatológico constituido por la muerte y resurrección de Yeshúa. Según esta lectura, la obra pascual del Mesías marca el cambio de época y la llegada de la realidad del Nuevo Pacto. Robert Banks propone una interpretación semejante, aunque más amplia: «hasta que todo se haya cumplido» señalaría el momento en que las exigencias y expectativas de la Torá alcanzan su cumplimiento con la venida del Mesías.
Cumplimiento en la consumación futura del Reino. David Wenham entiende que la expresión se refiere al futuro lejano, es decir, a la segunda venida y consumación del Reino, no solamente a la muerte y resurrección de Yeshúa. Donald A. Hagner, David L. Turner y Craig S. Keener también relacionan las dos expresiones de Mateo 5:18 —«hasta que pasen el cielo y la tierra» y «hasta que todo se haya cumplido»— con el fin del orden presente y la llegada plena de la realidad escatológica. W. D. Davies y Dale C. Allison consideran igualmente que la referencia al paso del cielo y de la tierra dificulta limitar el cumplimiento exclusivamente a la crucifixión y resurrección.
Cumplimiento inaugurado, pero todavía no consumado. Otros investigadores adoptan una lectura histórico-redentora. P. la G. du Toit relaciona el cumplimiento con la enseñanza, muerte y resurrección del Mesías, mediante las cuales se inaugura el Nuevo Pacto. Bradley Trout argumenta que la Torá y los Profetas anticipaban el Reino de Dios, que comienza a manifestarse en las palabras y obras de Yeshúa. Desde esta perspectiva, el cumplimiento ya ha comenzado con la primera venida del Mesías, pero todavía espera su consumación definitiva.
La tercera lectura permite reconocer la importancia decisiva de la muerte y resurrección de Yeshúa sin reducir «todo» exclusivamente a esos acontecimientos. La primera venida inaugura el cumplimiento de la Torá y los Profetas; la consumación futura del Reino lo lleva a su plenitud. En consecuencia, el cumplimiento mesiánico presenta una dimensión de «ya, pero todavía no»: el Mesías ha inaugurado la nueva etapa de la historia de la redención, pero el cielo y la tierra todavía esperan su renovación definitiva.
Esta interpretación parece corresponder mejor al conjunto del pasaje. Las expresiones «hasta que pasen el cielo y la tierra» y «hasta que todo se haya cumplido» apuntan hacia la consumación final, mientras que la enseñanza, muerte y resurrección de Yeshúa muestran que ese cumplimiento ya ha comenzado. Por tanto, «cumplir» no debe identificarse automáticamente con «abolir»: la Torá alcanza su propósito en el Mesías y debe ser comprendida desde la realidad inaugurada del Nuevo Pacto, mientras aguarda la plenitud futura del Reino. ↩︎ - William R. G. Loader, “Jesus and the Law Revisited,” HTS Teologiese Studies/Theological Studies 67, n.º 1 (2011), art. 824, 1–6. DOI: 10.4102/hts.v67i1.824. ↩︎
- David Wenham, “Jesus and the Law: An Exegesis on Matthew 5:17–20,” Themelios 4, n.º 3 (abril de 1979): 92–96, especialmente 94. ↩︎




