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Los pactos: la columna vertebral de la historia bíblica — Introducción

Los pactos constituyen una de las estructuras principales de la Biblia. Desde la creación hasta la nueva creación, revelan cómo Dios confirma sus promesas, forma un pueblo y conduce la historia hacia su cumplimiento en el Mesías. Este primer estudio explica por qué los pactos son la columna vertebral de la narración bíblica, cómo conectan el Antiguo y el Nuevo Testamento y por qué su fidelidad sigue sosteniendo la esperanza del pueblo de Dios.

Sheminí ‘Atzeret «el Octavo día»

Sheminí Atzéret, la asamblea del octavo día, concluye Sukkot con reposo, reunión y permanencia ante Dios. Este estudio examina sus fundamentos en la Torá, sus sacrificios y su desarrollo dentro de la tradición judía.
También analiza su posible relación con Juan 7 y la invitación de Yeshúa a recibir el agua viva del Espíritu.
El simbolismo del octavo día apunta prudentemente hacia la resurrección, el reposo prometido y la nueva creación. La peregrinación culminará cuando Dios habite permanentemente con su pueblo en una creación libre de muerte y separación.

Sukkot: Dios habita con su pueblo

Sukkot, la Fiesta de los Tabernáculos, reúne memoria, cosecha, alegría y esperanza. Este estudio examina sus fundamentos en la Torá, su desarrollo histórico y litúrgico, su proyección profética y su relación con el ministerio de Yeshúa. Desde las cabañas del desierto hasta el agua viva de Juan 7, desde la peregrinación de las naciones en Zacarías 14 hasta la morada definitiva de Dios en Apocalipsis 21, Sukkot revela una trayectoria de liberación, provisión y presencia divina. También se estudian las cuatro especies, la construcción tradicional de la sukká, los ushpizín, la posible relación de la fiesta con el nacimiento del Mesías y su aplicación práctica para las comunidades mesiánicas. La fiesta proclama que todavía somos peregrinos, pero no caminamos abandonados: el Dios que habitó con Israel ha venido en Yeshúa, habita en su pueblo mediante el Espíritu y llenará finalmente la nueva creación con su gloria.

Sobre Yom hakipurim

Yom HaKippurim ocupa un lugar central en la teología bíblica de la santidad, la expiación y la presencia de Dios. Este estudio examina Levítico 16 y 23, el sumo sacerdote, los dos machos cabríos, Azazel, el ayuno, el jubileo y el desarrollo de la celebración después de la destrucción del Templo. Finalmente, considera cómo Hebreos presenta la muerte, resurrección, ascensión y ministerio celestial de Yeshúa como fundamento de la reconciliación presente y de la futura restauración del cuerpo y de la creación.

¿Quiénes forman el «Israel de Dios» en Gálatas 6:16?

Bienvenido a esta sección de preguntas y respuestas de A través de las Escrituras. Aquí examinamos cuestiones bíblicas desde una perspectiva mesiánica, reconociendo a Yeshúa de Nazaret como el Mesías de Israel y leyendo el Nuevo Testamento dentro de su contexto cultural judío, histórico y literario.

Nuestro propósito no es ofrecer respuestas simplistas ni defender conclusiones mediante textos aislados. Cada pregunta será estudiada atendiendo al contexto inmediato, al conjunto de las Escrituras, a los idiomas bíblicos y al contexto histórico en el que la Biblia esta inmerso.

La promesa de la Tierra

La promesa de la tierra constituye uno de los grandes hilos que recorren la historia de la redención. Desde la pérdida del Edén, las Escrituras desarrollan progresivamente la esperanza de que Dios restaurará a su pueblo en un lugar de bendición y comunión con él. Esta promesa adquiere una forma concreta en el pacto con Abraham y en la tierra de Canaán, pero su alcance trasciende las fronteras de Israel. Los profetas anuncian una restauración mayor, vinculada al nuevo pacto, a un nuevo David, a la participación de las naciones y, finalmente, a unos cielos nuevos y una tierra nueva. El Nuevo Testamento muestra que todas estas expectativas convergen en Jesucristo: él es el verdadero descendiente de Abraham y aquel en quien el pueblo de Dios recibe su herencia. Así, desde el Edén hasta la Nueva Jerusalén, la promesa de la tierra revela el propósito de Dios de recuperar lo perdido por el pecado y llevar su creación a su consumación definitiva, cuando su pueblo redimido habite para siempre en su presencia.

El Nuevo Pacto en Isaías

¿Qué enseña Isaías acerca del nuevo pacto? Este estudio examina los principales pasajes del profeta para mostrar cómo el pacto eterno prometido por Dios cumple las promesas hechas a Abraham, Moisés, David y Noé. Descubre el papel del Siervo de Yahvé, la restauración de Sion, el nuevo éxodo y la esperanza de la nueva creación dentro del desarrollo de la teología bíblica.

En busca de la ciudad que ha de venir

El propósito de este artículo se centrará en las diversas formas en que los escritos del Nuevo Testamento describen el desarrollo del plan de Dios para establecer su ciudad-templo en la tierra.

El primero de estos se refiere al remplazo del templo de Jerusalén por un nuevo templo espiritual: la iglesia. Esta transición significa que la ciudad de Jerusalén ya no es la única ubicación de la presencia de Dios en la tierra.

En segundo lugar, una representación negativa de Jerusalén, especialmente en el Evangelio de Mateo, anticipa la destrucción del templo de Jerusalén por los romanos en el año 70 d. C. Este importante acontecimiento pone fin a cualquier posibilidad de que Jerusalén siga siendo la morada de Dios en la tierra. Sin un templo habitado por el Señor, Jerusalén no es diferente a cualquier otra ciudad.

En tercer lugar, varios pasajes del Nuevo Testamento se centran en cómo los seguidores de Jesús disfrutan el privilegio de ser ciudadanos de una ciudad celestial que al final se convertirá en una ciudad cosmopolita y mundial en una tierra renovada. Con la recreación del cielo y la tierra, Dios y su pueblo redimido vivirán juntos en una metrópolis extraordinaria.

La Crucifixión de Jesús: Un Estudio Teológico e Histórico

Este artículo ofrece un análisis exhaustivo del relato de la crucifixión de Jesús en los cuatro evangelios, con especial atención a la sección posterior a la sentencia romana. A través de un enfoque interdisciplinar —histórico, exegético, teológico y sociocultural— se muestra que la cruz no es un simple preludio de la resurrección, sino el núcleo interpretativo del cristianismo.

El estudio sitúa la crucifixión en su contexto romano de violencia pública, honor y vergüenza, destacando cómo los evangelios no suavizan la humillación de Jesús, sino que la asumen como parte esencial de la revelación. Desde este trasfondo, se analizan los relatos evangélicos como una inversión radical del juicio: el condenado se revela como el justo, el tribunal humano queda desenmascarado y la verdad emerge desde el lugar del fracaso.

El artículo explora la cruz como revelación corporal de Dios, el silencio y el abandono expresados en el grito del Salmo 22, la oscuridad como ocultamiento revelador, el rasgado del velo del templo como juicio y acceso, la confesión del centurión como veredicto final y la fidelidad silenciosa de las mujeres como forma auténtica de testimonio. Finalmente, la sepultura y el sábado santo son interpretados como un umbral teológico entre la vieja creación marcada por la muerte y la nueva creación que solo Dios puede inaugurar.

Dialogando con la exégesis contemporánea y con la tradición cristiana —desde los Padres de la Iglesia hasta teólogos modernos—, este trabajo sostiene que la cruz no explica el sufrimiento, sino que revela dónde está Dios en él. La resurrección no anula la cruz ni el silencio del sábado: los confirma. Así, la fe cristiana aparece no como evasión del dolor, sino como esperanza nacida desde el corazón mismo de la historia humana.