Es Dios quien nos cuida – D.L. Moody

Muchos temen no poder permanecer. Me gusta ver a un hombre que desconfía de sí mismo. Es algo positivo tener esa clase de pensamiento que mira a Dios y recuerda que no es él quien sostiene a Dios, sino Dios que lo sostiene a él. Algunos quieren agarrarse de Cristo, pero el punto es dejarse agarrar por Él en respuesta a la oración.

pastor-de-ovejasSalmos 121:1-8 – “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de YHVH, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. YHVH es tu guardador; YHVH es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. YHVH te guardará de todo mal; El guardará tu alma. YVHVH guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre”.

Algunos lo llaman el salmo del viajero. Es un salmo precioso para aquellos que son peregrinos en este mundo, y con el que debemos familiarizarnos.

Dios puede hacer lo que ha hecho antes. Guardó a José en Egipto, a Moisés ante faraón, a Daniel en Babilonia, y capacitó a Elías para estar en pie ante Acab en aquella hora oscura.

Me alegra de que estos que mencioné hayan sido hombres de pasiones similares a las
nuestras. Fue Dios el que los engrandeció. Lo que el hombre debe hacer es mirarlo a Él. Laee96444f780682016e4ee3654ce7130d verdadera fe es la debilidad del hombre descansando sobre las fuerzas de Dios.

Cuando el hombre no tiene fuerzas, si descansa en Dios se vuelve poderoso. El problema es que a veces tenemos demasiadas fuerzas y confianza en nosotros mismos.

  • Temerosos de que no puedan durar

Es la tarea de Dios sostenernos. Es la tarea del pastor
cuidar la oveja. ¿Quién oyó alguna vez que la oveja vaya a buscar al pastor?

Algunos tienen la idea de que se tienen que cuidar a sí mismos y también a Dios. Es un concepto falso. Es la tarea del Pastor cuidar a aquellos que confían en Él. Y ha prometido hacerlo así.

Una vez escuché que cuando un capitán de un barco estaba muriendo, dijo: – Gloria a Dios, el ancla aguanta. Él confiaba en Cristo. Su ancla estaba bien agarrada en la Roca sólida.

Pablo estaba persuadido de lo que creía:

II Timoteo 1:12 – “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”

Durante la última guerra de la rebelión, uno de los capellanes que visitaba los hospitales se encontró con un hombre que estaba muriendo. Sabiendo que era cristiano, le preguntó de que confesión era, y el hombre le contestó: “De la misma de Pablo”.

– ¿Es usted metodista? – le preguntó –  porque todos los metodistas citan a Pablo.

– No

– ¿Es usted presbiteriano? – insistió – porque los presbiterianos ponen especial atención a las palabras del apóstol.

– No – fue la respuesta.

– ¿Pertenece a la iglesia Episcopal?, porque los episcopales reclaman que ellos tienen a Pablo como maestro.

– No – no era episcopal tampoco.

– Entonces ¿a qué credo pertenece?

– Estoy convencido que Él es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

Es una gran seguridad, y le dio paz a ese soldado convaleciente en la hora de su muerte.  Que todos los que temen no poder sostenerse lean:

Judas 1:24 – “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”

Isaías 41:10, 13 – “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. “Porque yo YHVH soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”

Ahora bien, si Dios me sostiene de mi mano derecha, ¿No puede sostenerme y a la vez cuidarme? ¿Acaso no tiene el poder para cuidarme?.

El gran Dios que hizo los cielos y la tierra puede guardar a un pobre pecador como usted y como yo, si confiamos en Él. Abstenerse de confiar en Dios por temor a caer, sería como el hombre que rechaza ser perdonado de un delito, por miedo de ir a la cárcel otra vez, o uno que se está ahogando y se niega a ser rescatado por temor a hundirse en el agua nuevamente.

Muchos hombres analizan la vida cristiana y temen no tener suficientes fuerzas como para llegar hasta el final. Entonces es el privilegio especial del cristiano entregarse al cuidado de su Padre celestial y confiar en Él día a día. Es tranquilizador el hecho de saber que el Señor que comenzó la buena obra, no la abandonará.

Fragmento tomado del libro El camino hacia Dios de Dwight L. Moody

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