El Mesías hijo de David – Hijo de Dios

El Mesías habría de descender de la simiente de Eva, de Set, de Abraham, Isaac, y Jacob, y de Judá e Isaí. La “vara” mesiánica pasa ahora a David el hijo de Isaí. Esto se confirma por las siguientes palabras habladas por Natán, el Profeta, y dirigidas a David:

2 Samuel 7:12-13 – “…Y cuando se cumplan tus días, y te duermas con tus padres, yo estableceré tu simiente después de ti, que procederá de tus entrañas, y estableceré su reino. Él edificará una casa para mi nombre…”

La causa inmediata para esta profecía fue el deseo de David de edificar una “casa para el Señor” Le comunicó su deseo a Natán, quien se inclinaba a estar de acuerdo en que David debía edificar el Templo. Sin embargo, contrario al deseo de Natán y de David, el Señor habló a través de Natán y dijo: “No”.

La razón por la que Di-s no escogió a David para edificar el Templo fue que David era un guerrero y había “derramado abundante sangre” – (1Cr 22:8) .Más bien, habría de ser el hijo de David, Salomón, “el hombre de Shalom” (paz), quien estaría destinado a edificar la Casa de Di-s. La profecía de Natán, sin embargo, se extendía mucho más allá que la edificación de una casa terrena para el Arca del Señor. Natán continuó:

2 Samuel 7:13,14,16 – “…Yo estableceré el trono de su reino para siempre. Yo seré su padre y él será mi hijo…Y tu casa y tu reino se establecerán para siempre delante de ti…”

Esta profecía no halló cumplimiento aun en el hijo de David, Salomón. Salomón no gobernó como rey para siempre. De hecho, Salomón es bien conocido como el rey que cometió muchos pecados al casarse con esposas paganas y sucumbir a su influencia idólatra – (1 Rey 11:3-6).

El trono Eterno sería sostenido por el Mesías mismo, quien establecería paz eterna. Los profetas que hablaron siglos después de la muerte de David, al hablar de los días finales, invocaron a menudo el nombre de David como referencia a su Mesías.

Por ejemplo, el profeta Oseas dijo:

Oseas 3:5 – “…Después los hijos de Israel volverán [a su tierra], y buscarán al Señor su Di-s, y a David su rey…en los últimos días…”

Siendo que David ya no estaba vivo, es obvio que el profeta estaba hablando del “David mayor,” el Mesías. En forma semejante, el Señor habló mediante el profeta Ezequiel diciendo:

Ez 34:23-24 – “…Y pondré un Pastor sobre ellos…a mi siervo David…un príncipe entre ellos…”

El profeta Amós reconoció la necesidad de “levantar el tabernáculo de David” – (Amos 9:12).

Y sobre los últimos días el profeta Jeremías asignó el nombre inefable a este vástago de David cuando profetizó:

Jer 25:5-6 – “…Le levantaré a David un vástago justo…y este es el nombre con que lo llamarán: YHVH Tzidkéinu (El Señor es nuestra Justicia)…”

Finalmente, el profeta Miqueas confirma que Belén, el pueblo natal de David, sería también el pueblo natal del “David mayor”, cuando fue inspirado por el Rúaj HaQódesh pudo decir:

Miq 5:2 – “..Pero tú, Betléjem Efratáh, aunque eres pequeña entre los millares de Judá, de ti me saldrá el que será gobernante en Israel; cuyas salidas han sido desde antaño, de la eternidad…”

El profeta aquí no pudo haber estado hablando de David porque este “gobernante” es uno que ha sido “de la eternidad”. Además, el profeta habla del futuro, y David estaba muerto y sepultado para el tiempo en que habló Miqueas.

El salmista, Etán el ezrahita, reconoció también que el trono al que se hacía referencia en la profecía de Natán no era simplemente un trono terreno sino uno que sería ocupado eternamente por un “David mayor”:

Sal.89:27, 29, 34-37 – “…Lo haré mi primogénito, mayor que los reyes de la tierra…a su simiente también la haré durar para siempre, y su trono como los días del cielo…No quebrantaré mi pacto…no mentiré a David. Su simiente durará para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Será establecido para siempre como la luna, como fiel testigo en el cielo…”

El salmista aquí está sin duda deseando al “David mayor”. Porque él esperaba un Mesías que duraría para siempre, y que sería el primogénito de Di-s. Una porción midráshica tiene este comentario sobre el salmo:

“El Rabí Natán dijo que Di-s hablaría aIsrael, diciendo: Como hice a Jacob mi primogénito, porque está escrito: …Israel es mi hijo, mi primogénito‟ (Ex.4:22), así también haré al Mesías mi primogénito como está escrito: …Lo haré mi primogénito.‟ (Sal.89:27).

(Midrásh Rabá Shemót, cap. 19. Los comentaristas judíos interpretan el pasaje de los salmos como Mesiánico. Ellos notan correctamente que los testigos fieles en el cielo son el sol y la luna mencionados en el salmo. Por eso lo relacionan con una profecía en el libro de Jeremías donde Di-stoma el sol, la luna y las estrellas como testigos delante de él de que Israel durará para siempre (Jeremías 31:35-36). Estos mismos son testigos de que el Mesías es el primogénito de Di-sy que durará para siempre)

En armonía con eso, el Mesías es tanto descendiente de David como Hijo engendrado de Di-s. Esta es una revelación muy sorprendente, sin embargo no está confinada a este salmo.

Otros pasajes revelan detalles sobre el hecho de la calidad de hijo del Mesías. Otro salmo nos dice que el Mesías, el Hijo engendrado de Di-s, regirá a las naciones y ellas le rendirán homenaje; de otro modo serían castigadas.

Sal.2:1,2,6-7 – “…¿Por qué se aíran las naciones…contra el Señor y contra su ungido…? Yo he puesto mi rey sobre mi santo monte de Sión. Yo declararé el decreto: El Señor me ha dicho: Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy…Besen al Hijo, para que él no se enoje, y perezcan ustedes del camino cuando su ira se encienda por un poco…”

(Esta advertencia de obedecer al Ungido de Di-s (que se traduce correctamente Mesías), descrito aquí también como Hijo, está igualmente indicada en la profecía de Deuteronomio discutida previamente en el capítulo siete, donde se describe al Mesías como un profeta “semejante a Moisés,” y que “cualquiera que no escuche mis palabras que hablará él,…yo le pediré cuentas.” (Deut.18:19). La advertencia se relaciona también con un pasaje en el libro de Éxodo donde se revela al Mesías como el Mensajero de YHVH: “He aquí o envío a mi Mensajero delante de ti para guardarte en camino…Cuídate de él y obedece su voz, no loprovoques, que mi nombre está en él.” (Ex.23:20-21)

Agúr ben Yakéh, uno de los escritores de una porción del libro de Proverbios, identifica además al Mesías con el Hijo de Di-s cuando propone una adivinanza:

Proverbios 30:4 – “…¿Quién ha ascendido al cielo, o ha descendido?…¿Quién ha establecido todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de Su Hijo, si lo sabes?…”

El profeta Isaías, que vivió varios siglos después de David, también se refirió al Hijo de Di-s que se sentaría en el trono de David para siempre, cuando dijo:

Isaías 9:6-7 – “…Porque un niño nos ha nacido, un hijos se nos ha dado…Del aumento de su gobierno y de la paz no habrá fin, sobre el trono de David, y sobre su reino, para ordenarlo y para establecerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre…”

Finalmente, el profeta Daniel “vio en las visiones de la noche” al Hijo Mesiánico viniendo “con las nubes del cielo” – (Daniel 7:13).

Daniel 7:14 – “…Y se le dio el dominio, y gloria, y un reino, para que todos los pueblos, naciones, y lenguas le sirvan; su dominio es dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido…”

El Mesías habría de ser el Hijo de David. También habría de ser el Hijo de Di-s. Este concepto ha intrigado a los rabinos desde el siglo primero hasta estos tiempos.


(Para ver los demás capítulos haga click aquí)

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