Éxodo 38:21-31 – Registro del Tabernáculo

Tabernaculo

Éxodo 38:21-24 – “…Este es el inventario para el Tabernáculo, el Tabernáculo del Testimonio, que fue registrado conforme al mandato de Moisés por mano de Itamar, hijo del sacerdote Aarón, para el servicio de los levitas. (22) Y Bezaleel ben Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que YHVH había ordenado a Moisés. (23) Y con él estaba Oholiab ben Ahisamac, de la tribu de Dan, artífice y diseñador, y recamador en azul, púrpura, carmesí y torzal de lino fino. (24) Todo el oro empleado para la obra, en toda la obra del Santuario, el oro de la ofrenda mecida, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, según el siclo del Santuario…”

Moisés dio la orden para rendir cuentas ante todo el pueblo de cómo se había utilizado el material donado para la obra del Eterno. No sólo el pueblo de Israel podía ver estas cuentas, sino todo el mundo que tiene acceso a la Torá puede ver como Moisés había administrado el oro, la plata, el cobre, las piedras preciosas y los demás objetos de valor. Esto nos enseña la importancia de tener cuentas claras en las congregaciones y en la administración pública de cualquier organización.

vs. 21a “…Este es…” – Este versículo sugiere homiléticamente que los únicos ‘recuentos’ verdaderos corresponden a los cómputos que realizamos de los recursos que se invierten para edificar los santuarios de Dios o que son empleados en aras del Cielo, pues sólo estas son inversiones eternas; todas las demás son transitorias.


” …Ya lo afirmaron los Sabios (Bamidbar Rabá 22:8): la palabra ‘dinero’, es una con­tracción de מה אחה מונה , ‘¿Qué estás contando?’ y אינו בלום, ‘¡No tiene valor!’ (Or HaJaím)…”

Moisés tomó la iniciativa para hacer esta rendición de cuentas ante el pueblo, para que nadie le acusara de corrupto. En ningún momento dio oportunidad para que el pueblo pensara que él se había hecho rico a costa de los donativos a la obra del Eterno, como está escrito en Números 16:15b:

“…No he tomado de ellos ni un solo asno, ni le he hecho daño a ninguno de ellos…”

Moisés podía haber reclamado el asno que usó para ir de Midyán a Egipto cuando fue llamado a servir en la obra del Eterno – (Éxodo 4:20). Él entregó su propiedad personal para cumplir con la tarea de sacar el pueblo de la esclavitud y no la reclamó después, aunque tenía todo el derecho para ello.

En 1 Samuel 12:3 el profeta Shmuel está hablando delante del pueblo según está escrito:

“…Aquí estoy; testificad contra mí delante de HaShem y delante de su ungido. ¿A quién he quitado buey, o a quién he quitado asno, o a quién he defraudado? ¿A quién he oprimido, o de mano de quién he tomado soborno para cegar mis ojos con él? Testificad, y os lo restituiré. Y ellos dijeron: Tú no nos has defraudado ni oprimido, ni has tomado nada de mano de ningún hombre…”

En 2 Corintios 7:2 está escrito:

“…Aceptadnos; a nadie hemos ofendido, a nadie hemos corrompido, de nadie hemos tomado ventaja…”

El procedimiento de Moshé en relación con los objetos de valor del tabernáculo es un ejemplo para todo líder que administra el dinero, y especialmente el dinero que ha sido donado para la obra del Eterno. Al viajar por los diferentes países me he dado cuenta que hay mucho descuido en esta área por parte de los que administran la economía de las congregaciones. Esta es una de las razones por las que la shejiná no viene más fuertemente sobre nosotros, porque no estamos haciendo las cosas bien.

Si no administramos bien nuestra economía privada y la colectiva, no vamos a poder administrar las manifestaciones espirituales. Si no hemos sido fieles con las riquezas de este mundo, ¿cómo vamos a poder ser fieles con las verdaderas riquezas?, como está escrito en Lucas 16:10-12:

“…El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho. Por tanto, si no habéis sido fieles en el uso de las riquezas injustas, ¿quién os confiará las riquezas verdaderas? Y si no habéis sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro?…”

Este texto nos enseña que no vamos a poder recibir los dones del Espíritu si no somos fieles en la economía. Un líder que se aprovecha de la obra del Eterno para su propia ganancia es objeto de la ira del Mesías, como está escrito en Juan 2:13-16:

“…La Pascua de los judíos estaba cerca, y Yeshúa subió a Jerusalén, y encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio…”

La ira del Mesías no fue contra personas sinceras que querían ofrecer al pueblo la posibilidad de comprar su animal para el sacrificio que no había podido traer de lejos, o cambiar sus monedas. Su ira, que venía del Padre, fue por otras cosas, principalmente tres:

El último punto es la razón de mayor ira del Mesías. ¡Ay de aquellos líderes que ven la obra del Eterno como un medio de ganancia económica personal!, como está escrito en Hechos 8:20:

“…Entonces Pedro le dijo: Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero…”

¡Ay de aquellos líderes que sacan el dinero de un pueblo necesitado, para vivir bien a costa de los demás!, como está escrito en 1 Timoteo 6:5b:

“…hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia…”

En 1 Pedro 5:1-2 está escrito:

“…Por tanto, a los ancianos entre vosotros, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos del Mesías, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo…”

Es cierto que el que predica las buenas nuevas debe vivir de ello, como está escrito en 1 Corintios 9:14:

“…Así también ordenó el Señor que los que proclaman las buenas nuevas, vivan de las buenas nuevas…”

Pero no es lo mismo vivir para tener lo necesario que enriquecerse a costa de los demás. Un líder que se dedica a dirigir y enseñar, debe recibir un salario por ello, como está escrito en 1 Timoteo 5:17:

“…Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza…”

La expresión “doble honor” se refiere al honor por ser líder, o anciano, y el honor por recibir remuneración económica por su labor – (Hebreos 5:4; Romanos 13:7; Mateo 15:4-6; 1 Timoteo 5:3-4).

¿Cuánto dinero debe recibir un anciano que se dedica a la obra del Eterno a tiempo completo?

Una buena regla es que tenga un salario medio, para que no tenga escasez ni sea enriquecido a costa de la obra del Eterno. Si una comunidad no honra a su líder más que las cosas materiales, no va a prosperar. Con otras palabras, si una congregación está más interesada en pagar un local de reuniones que mantener a su líder está poniendo su propia comodidad ante la necesidad del líder y esto no es agradable para el Eterno.

Si una congregación ama al Eterno, y por lo tanto ama la Torá, está valorando el trabajo del que enseña y predica de manera que lo pone como la máxima prioridad en la comunidad. Es más importante darle un sueldo digno al que se dedica a enseñar la Torá que pintar el local de reuniones. Si hay que elegir entre una cosa y otra, el bienestar del líder va primero.


” Esta Porción empieza con una enumeración detallada de las cantidades de oro, plata y cobre que fueron contribuidas para la construcción del Tabernáculo. A pesar de que los metales habían sido confiados al cuidado de Moshé y estaban bajo la supervisión de Betzalel -gente reconocida por el pueblo por su grandeza e integridad intachables, sobre lo cual Dios Mismo había dado testimonio- Moshé confeccionó un inventario de­tallado de todas las entradas y del empleo que se le dio a tales contribuciones. Ello se debió a que no quiso dejar nada al azar: los líderes deben estar siempre por encima de toda sospecha, siendo transparentes respecto a todo fondo que recaben. Sforno comenta que el Tabernáculo y sus componentes individuales poseían tanta santidad que sobrevivieron intac­tos al paso del tiempo y los conflictos bélicos. A diferencia de los dos Templos, que fueron saqueados y destruidos, el Tabernáculo de Moshé permaneció intacto y nunca fue capturado o profanado. Existen cuatro razones para explicar esto, las cuales están aludidas en estos dos primeros versí­culos: a) el Tabernáculo del Testimonio era el lugar donde Permanecían las Tablas de la Ley, símbolo de la comunión de Dios con Israel; b) había sido edificado a instancias de Moshé, beneficiándose así de su grandeza personal; c) el servicio de los levitas [quienes habían demostrado su sublime estatura a Partir de la lealtad que exhibieron por Moshé después del episodio del Becerro de Oro] y todos los componentes del Tabernáculo estuvieron a cargo de Itamar, hombre de gran talla espiritual; d) quienes dirigieron los trabajos, a cuya cabeza estaba Betzalel, habían sido hombres de abolengo distinguido y extraordinariamente justos.

Y fue debido a to­dos esos factores, explica Sforno, que el Tabernáculo fue inmune a los embates del tiempo y de los enemigos de Israel. En contraste, el Templo de Shlomó fue edificado [en gran medida] por obreros gentiles. En consecuencia, aunque la Shejiná reposó sobre el mismo, sus componentes no estu­vieron a resguardo de los estragos del tiempo y requerían reparaciones y reemplazos.

Además de ello, el Segundo Templo fue edificado sólo gracias a la benevolencia del rey Ciro, y nunca gozó de la presencia de las Tablas de la Ley o de la Shejiná. De aquí que ambos Templos pudieron caer en manos enemigas y fueron saqueados y destruidos.

Sforno agrega además que, en comparación con las abun­dantes cantidades de oro y plata que fueron utilizadas en el Templo de Shlomó y en el de Herodes, las cantidades cita­das aquí son insignificantes. Sin embargo, de todas maneras el Tabernáculo sobrepasó a ambos Templos en santidad, como ya fue mencionado, lo que por otra parte demuestra que Dios hace residir Su Presencia no necesariamente don­de hay más riqueza, sino donde hay más rectitud”

“Quiere decir el cálculo de la plata, el oro y el cobre. “( Rashbam) De acuerdo con Tseror Harnmor, estos versículos, amén de su significado literal, nos enseñan también cierta moraleja, a saber: la construcción del Mishcan había generado un gran movimiento de metales y materiales donados por el pueblo de Israel, es por eso que la Torah recalca quienes eran las personas que estaban a cargo de la recepción de estos materiales y metales y de la administración de los mismos. De aquí se desprende, dice Tseror Aarnmor, que el ser humano, amén de tener su conciencia limpia ante D’s, tiene que gozar también del beneplácito de su sociedad. Y es por esta razón que la Torah destaca el hecho de que había sido Mosheh mismo el que había computado personalmente todos los metales que en gran cantidad fueron usados. La palabra משכן “Míshcan” significa las יריעות “Ierihot” -paños- que cubrían al Tabernáculo V formaban su techo, mientras que משכן העדות “Mishcan Hahedut”, que traducimos como Tabernáculo del Testimonio, hace referencia a toda la tienda de campaña y lleva el nombre de “Tabernáculo del Testimonio” por cobijar en él el Arca, que contenía a su vez las dos Tablas con el Decálogo. Estas Tablas también son llamadas לוחות העדות  “Luhot Hahedut”, ya que las mismas son un testimonio perdurable de la Revelación de la Torah por D’s al pueblo de Israel. Sin las Tablas de la Torah no hay Mishcan. Ningún Santuario tiene razón de existir si no hay un contenido Divino en él. Es la Torah la que confiere sentido a todo edificio o construcción, y no al revés.”


vs.21b – “…para el Tabernáculo, El Tabernáculo del Testimonio…”

¿Por qué la palabra ‘Tabernáculo’ está repetida?

En este contexto, esta expresión incluye todos los objetos y utensilios que contiene la estructura. Los mismos son lla­mados colectivamente Tabernáculo debido a que este era el aposento del Arca, que contenía las Tablas del Testimonio (Ibn Ezra).

La razón por la cual la Torá considera necesario informarnos de que aquí se refiere a todo el edificio y su contenido es que la palabra Tabernáculo es asimismo utili­zada para referirse a una de las cubiertas de tela del mismo veáse 35:11.

Además, se puede decir que esta doble mención alude a dos Tabernáculos: el terrena! y el Celestial, pues el Tabernáculo terrenal reflejaba cual espejo el Tabernáculo Celestial (Rabenu Bejaie).


“…En términos del Midrash, ambas palabras aluden a los dos Templos que nos fueron arrebatados. En un juego de pala­bras característico del Midrash, el vocablo משכן se pronuncia como si poseyese las vocales משכן denotando garantía o prenda, sugiriendo que ambos Templos fueron tomados en garantía por los pecados de Israel, y nos hemos visto pri­vados de ellos hasta que la nación haga penitencia y sea restaurada a su nivel espiritual de antaño (Rashi)…”

vs.22 – “…Y Bezaleel ben Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que YHVH había ordenado a Moisés…” – La alusión al servicio de los levitas bajo Itamar lleva al historiador a mencionar una vez más a los arquitectos de todo el edificio, y las diferentes obras relacionadas con éste (cf. cap. 31:2ss).


a “…Lo que le había ordenado Hashem…” – Betzalel era tan grande que en efecto no actuó sólo bajo mandato de Moshé, sino que en realidad intuyó por su propia cuenta cosas que le había ordenado Hashem a Moshé, aunque Moshé aún no se lo había transmitido. Nuestros Sabios nos enseñan que Moshé le indicó a Betzalel el orden de la construcción tal y como se halla en los capítulos 25-26, en los que se menciona el Arca antes de la estructura, pero Betzalel replicó que se debe erigir un edificio antes de fabricar su contenido

Moshé le respondió que no solamente tenía razón, sino que,en realidad, su mismo nombre reflejaba su poder de premonición, pues Betzalel es un término compuesto formado por los vocablos נצל אל , ‘en la sombra de Dios’. “Probablemente estabas en la sombra de Dios cuando El me habló”, le dijo Moshé, “efectivamente [aunque se menciona el Arca primero debido a su importancia] oí de Dios respecto a la construcción práctica del Tabernáculo, en el sentido de que este debe ser primero” (Rashi, de Berajot 55a)”


b “…Lo que le había ordenado Hashem…” – Esto quiere decir que toda la obra fue hecha por su mandato y su dirección ya que Betsalel era el que enseñaba y guiaba a los otros artesanos. Pero los otros artistas y artesanos también hicieron ellos la obra. El versículo no quiere decir que Betsalel solo había hecho toda la obra, sino que él siguió con fidelidad todas las instrucciones recibidas de Mosheh.

Los Sabios del Talmud incluso, dicen que su capacidad creadora y su inspiración coincidió plenamente con aquellos detalles que Mosheh había omitido. (Basado en Ramban)”

Betzalel


vs.24 – “…Todo el oro empleado para la obra, en toda la obra del Santuario, el oro de la ofrenda mecida, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, según el siclo del Santuario…” – (el oro que fue ofrecido como ofrenda mecida, véase el cap. 35:22), fue (llego a ser de) veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, según el siclo del santuario», es decir, 87.370 siclos o 877.300 talentos (L. 131.595), si aceptamos los cálculos de Thenius, que el valor del siclo era de diez
talentos (L. 1, 10s.), lo cual probablemente esté muy cerca de la verdad.

Todo el oro” debe haber pesado 1.000 kg. (2.204 libras). Esto formaría un
cubo de unos 37,25 cm (14 2/3 pulgadas) de lado. El oro era abundante en
Egipto. Se lo importaba de Etiopía. También llegaba mucho oro al país de los faraones como tributo de las naciones sometidas.

Cuando se hace una ofrenda voluntaria del público, siempre debe ser contada y registrada, por escrito, por un mínimo de dos personas de suma confianza en la comunidad. Todo el dinero recogido debe ser apuntado en un libro de cuentas – (Filipenses 4:15).

Cada ingreso registrado en el libro de cuentas debe tener un recibo adicional firmado por dos personas, que justifique la cantidad registrada en el libro. En el libro de cuentas también debe haber un registro de todos los gastos de la congregación.

Para cada gasto tiene que haber un justificante sellado y/o firmado por la persona o la empresa que ha recibido el dinero. Si es una compra se añade la factura de compras. El libro de cuentas tiene que ser accesible a todos los miembros de la comunidad.

En la administración económica tiene que haber una total transparencia, para que no se levanten sospechas de malversación de fondos y de abuso de los bienes comunes. Si la congregación posee una cuenta bancaria, la cuenta no puede estar en nombre de un individuo.

Si la congregación ha sido registrada como persona jurídica puede abrir cuenta como tal, pero en el caso de que no es una persona jurídica, debe haber tres firmantes de la cuenta bancaria de la congregación, aunque esté en nombre uno de los tres. La cuenta no debe estar en nombre del que recibe salario de la congregación por su trabajo.

Si un anciano o líder recibe un sueldo por su trabajo en la comunidad no debe administrar las cuentas de la comunidad. Ni siquiera Yeshúa tenía la responsabilidad de la economía de su ministerio, sino tenía un tesorero designado para ese fin. Las cuentas deben ser administradas por una sola persona, pero siempre debe tener dos revisores que revisen las cuentas periódicamente.

Si la organización es grande, debe solicitar ayuda de revisores que no son miembros de la congregación, preferentemente una empresa profesional de prestigio en la sociedad que se dedica a estas cosas. Si las cuentas son claras, los líderes no corren el riesgo de ser acusados por el pueblo y perder la confianza. Una de las cosas más tristes es cuando un líder pierde la confianza del pueblo. Para evitar sospechas es importante ser cuidadoso en el área de la economía.


“…Talentos…” – Un talento, según fue empleado en el Tabernáculo, era equivalente a tres mil shékels (Rashí).

— “…Para toda la obra sagrada…” Esta frase aparentemente superflua está añadida para mostrar la amplitud del milagro. En el curso ordinario de trabajar el oro siempre hay sobrante, especialmente cuando los objetos son fundidos y grabados tan detalladamente como en el caso de la Menorá y los querubines, pues el oro debía ser cortado en tiras finas que fuesen incorporadas en las vestimentas y la tapicería. Aún así, todo el oro, sin sobrante alguno, fue incorporado a los trabajos (Or HaJaím)”


Éxodo 28:25-31 – “…Y la plata de los censados de la congregación ascendió a cien talentos, y mil setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del Santuario. (26) Un becá por cabeza, medio siclo, según el siclo del Santuario por cada uno incluido entre los empadronados, mayores de veinte años, que fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta. (27) Se emplearon cien talentos de plata para fundir las basas del Santuario y las basas de la cortina. Para cien basas cien talentos, a talento por basa. (28) Y con los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo los ganchos de las columnas, cubrió sus capiteles y les hizo molduras. (29) El bronce de la ofrenda mecida ascendió a setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos. (30) Con él hizo las basas de la puerta del Tabernáculo de Reunión, el Altar de bronce y su rejilla de bronce, y todos los utensilios del Altar, (31) así como las basas del atrio que lo rodeaba, las basas de la entrada del atrio, todas las estacas del Tabernáculo, y todas las estacas del atrio que lo rodeaba…”

Según Rashí, el mané utilizado para el santuario era el doble que el mané normal. Así que el talento, en hebreo kikar, del cual se habla aquí, corresponde a 120 mané. 25 siclos x 120 mané = 3000 siclos.

El peso de la plata sería 3.440 kg. (7.582 libras). Las “cien basas” (vers.
27
) concuerdan exactamente con el número total de basas consignadas en el cap. 26: 19, 21, 25, 3.

Todo lo que se menciona de la plata es la cantidad del dinero de la expiación recogido de aquellos que fueron enumerados (véase el cap. 30:12ss.) aproximadamente medio siclo por cada varón, sin incluir las
ofrendas voluntarias de plata (cap. 35:24, cf. cap. 25:3), tal vez porque hayan sido muy insignificantes, o porque no hayan sido empleadas para la obra, pero fueron puestas con el exceso mencionado en el cap. 36:7.

El resultado de la cuenta dio 603.550 hombres, y cada uno pagó medio siclo. Esto resultaría en 301.775 siclos, o 100 talentos y 1.775 siclos, lo cual demuestra que un talento contenía 3.000 siclos. Cien de estos talentos fueron utilizados para fundir noventa y seis basas para las cuarenta y ocho tablas, y cuatro basas para las cuatro columnas interiores del atrio, por tanto, un talento para cada basa, y los 1.775 siclos para los broches de las columnas que sostenían las cortinas, para platear sus capiteles, y «para ceñir las columnas», i.e. para hacer las molduras que unían las columnas del atrio (caps. 27:10, 11; 38:10ss).

“…Y la plata de los censados de la congregación…” – Esto hace alusión al primer censo de los hijos de Israel efectuado en el primer día del segundo mes del segundo año de la salida de Egipto, después que fuera erigido el משכן “Mishcan” Tabernáculo (Basado en Rashi) (Véase Números 1: 1 y 1 :46). El número de 603.550 no incluía a la tribu de Levi. ve acuerdo con lo prescripto por la Torah en Exodo 30: 13, el censo se realizaba mediante la entrega de medio sido de plata por cada censado. El producto de la plata de dicho censo fue consagrado a la obra que describen los versículos 27 y 28 del capítulo 38 del libro de Exodo.”

vs.26 – “…una beka por cabeza…” – En hebreo dice beka la-gulgolet. La palabra cabeza es gulgolet que significa “cráneo”, “calavera”. De allí viene la palabra Gulgolta el lugar donde murió Yeshúa, como está escrito en Mateo 27:33:

Cuando llegaron a un lugar llamado Gulgolta, que significa Lugar de la Calavera”

Aquí habla de que hay una beka conectada con el lugar de la muerte del Mesías. La beka es el precio de rescate por cada uno de los hijos de Israel que fueron contados. La palabra hebrea beka viene de la raíz baká que significa “rajar”, “romper”, “cortar”, “invadir”; “incubar”. En este texto hay palabras claves que hablan de la muerte del Mesías en Gulgolta como base para la redención de los hijos de Israel. Hay sólo dos lugares en toda la Escritura donde aparece la palabra beka, aquí y en Génesis 24:22.


– vs 25-28 – “…La plata…” – Este pasaje sólo toma en cuenta la plata que fue acumulada a partir del impuesto per cápita del medio shékel, que fue empleado para hacer el censo de los varones adultos (30:31). Como se afirma en el versículo 27, la mayor parte fue utilizada para fundir los noventa y seis zócalos que soportaban las cuarenta y ocho tablas de las paredes del Tabernáculo y los cuatro zócalos que soportaban las cuatro columnas que sostenían el Velo frente al Sanctasanctórum. El resto de la plata fue empleado para los accesorios necesarios para las columnas (v. 28). Aunque, de ser así, ¿dónde estaba entonces la plata que había sido donada voluntariamente?

Según Ibn Ezra (25:3), en efecto no se contribuyó más plata pues no había ya necesidad de la misma. Empero, Rashi sostiene que sí se contribuyó plata y que fue utilizada para hacer utensilios, pero que quizás no se la cita en este pasaje debido a que sólo se trataba de cantidades insignificantes. No obstante, Or HaJaím afirma que, como en el versículo 25 anteriormente, la Torá tiene la intención de enfatizar el milagro de que no sobró absolutamente nada al fundirse los zócalos: se asignó un talento para cada zócalo y cada uno de ellos terminó pesando exactamente un talento”.


vs.29 – “…El bronce de la ofrenda mecida ascendió a setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos…” – Si el siclo pesa 17 gramos llegamos a la siguiente conclusión:

Oro 29 talentos y 730 siclos = 87 730 siclos.  87 730 x 17 gramos = 1.491 kilogramos.
Plata 100 talentos y 1775 siclos = 301 775 siclos.  301 775 x 17 gr. = 5.130 kilogramos.
Cobre 70 talentos y 2400 siclos = 212 400 siclos.  212 400 x 17 gr. = 3.610 kilogramos.
TOTAL   10.231 kilogramos.

El cobre de la ofrenda mecida hacía un total de setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos; y de esos se hicieron las basas de los pilares en la entrada del tabernáculo (cap. 26:37), el altar de ofrenda encendida con su rejilla y sus utensilios, los soportes de las columnas del atrio, todas las estacas del tabernáculo y el atrio, y, lo que no se menciona expresamente aquí, el lavatorio con su soporte (30:18) también fueron hechos. B. hf'[‘ trabajar en (con) el cobre, i.e. hacer cobre.

Si esta cantidad de metales preciosos posiblemente pueda asombrar a algunos lectores como demasiada, y de hecho fue empleada hace unos años como una razón para cuestionar la credibilidad histórica de nuestro relato de la construcción del tabernáculo, por otro lado, frecuentemente se ha dicho que parece demasiado poco, en comparación con la cantidad de oro y plata que se ha encontrado acumulado en el oriente tanto en los tiempos
antiguos como modernos.

De acuerdo con el presente relato, la cantidad requerida de plata fue reunida por el bajo pago de medio siclo, unas quince monedas de céntimo, que cada israelita mayor de veinte años hizo. Ahora, ninguna objeción sostenible se puede levantar contra el pago de tal tributo, porque no tenemos razones para decir que los israelitas eran pobres, a pesar de la opresión que sufrieron durante el periodo final de su estancia en Egipto. Fueron establecidos en la parte más fértil de Egipto; y la moneda de plata era utilizada en el Asia occidental incluso en el tiempo de los patriarcas – (Gen. 23:16).

Pero respecto a las cantidades de oro y cobre que fueron entregadas, no necesitamos los inmensos depósitos de oro y otros metales que eran guardados en las capitales de los reinos asiáticos de la antigüedad, pero sólo traeremos a la mente el hecho de que los reyes de Egipto poseían muchas grandes minas en las fronteras del país, y en las tierras vecinas de Arabia y Etiopía, que eran trabajadas por criminales, prisioneros de guerra, y otros, bajo la más dura opresión, y en los tiempos más antiguos se descubrieron minas de cobre en la península arábiga, que fueron trabajadas por una colonia de trabajadores (Lepsius, Brie-fe aus Aegypten, p. 336). Además, el amor de los antiguos egipcios por los ornamentos valiosos y elegantes como
los anillos de oro, collares, ect., es suficientemente sabido por los monumentos (véase Rosellini, en Hengstenberg, Die Bücher Mose und Aegypten, p. 141).

Entonces… ¿No es fácil que los israelitas hayan adquirido un gusto por la joyas de este tipo, y que hayan poseído o descubierto los medios de procurarse toda clase de decoraciones de oro y plata, sin mencionar las joyas de oro y plata que recibieron de los egipcios en su partida?

El gusto por tales cosas incluso en las tribus nómadas es muy conocido. Así
que, por ejemplo, después de la derrota de los madianitas, los israelitas se llevaron tanto oro, plata y cobre y otros metales, que sólo sus príncipes fueron capaces de ofrecer dieciséis mil setecientos cincuenta siclos de oro
como ofrenda voluntaria a Yahvé del botín que había sido obtenido de esta clase de joyas (Num. 31:50ss.). Diodorus Sic. (3, 44) y Strabo (16, p. 778) testifican de la gran riqueza de los nabateos y otras tribus árabes del Golfo
Elanita, y no sólo mencionan un río, que se dice fluir por la tierra, llevando polvo de oro dentro, sino también oro que era excavado, y que era hallado, «no en la forma de arena, sino de terrones, que no requerían mucha limpieza, y los más pequeños de éstos eran del tamaño de una almendra, siendo el tamaño promedio de la medida de un níspero, en tanto que los más grandes eran como una nuez.

De estos hacían cadenas o brazaletes uniéndolos alternadamente con piedras transparentes. También vendían el oro a sus vecinos muy barato, dando tres pesos de oro por uno de cobre, y el doble de oro por el hierro, lo hacían por su inhabilidad para trabajar estos metales, y por la escasez de metales que eran mucho más necesarios para el uso diario» (Strabo).

Los sabeos y guerreos también son mencionados como las tribus más ricas de Arabia, por su negocio con el incienso, la canela y otras especias. Los israelitas podrían haber comprado tales especias y materiales para la construcción del tabernáculo, por cuanto no habrían traído de Egipto, de los árabes que llevaban un extenso negocio en caravanas a través del desierto incluso en esa época 89; y en el mismo Egipto, donde se cultivaron toda clase de descripciones de arte y manualidades desde tiempos antiguos (para pruebas véase Hengst., Egypt, pp. 133-139), ellos podrían haber adquirido toda la habilidad artística y mecánica requerida para la obra; de modo que los hábiles artesanos podrían llevar a cabo todo lo que fue prescrito, bajo la superintendencia de los dos maestros constructores que habían sido inspirados de manera especial con ese propósito.

La plata era el material más pesado del tabernáculo. La plata representa la redención y la misericordia.

Es interesante destacar que el cobre, o bronce, tenía menos peso que la plata. El cobre representa el juicio y a justicia. Esto nos enseña que la misericordia del Eterno supera su juicio, como está escrito en Romanos 5:20:

“Y la ley se introdujo para que la transgresión fuera expuesta, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia”

En el Salmo 103:10 está escrito:

“No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades”

En Tito 3:5 está escrito:

“El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu de santidad”

Estos dos materiales, la plata y el cobre, son el fundamento del tabernáculo.

En la tienda de reunión hay 100 basas de plata que hablan de la misericordia del Eterno y en las 60 basas de los pilares del atrio hay cobre que hablan de la justicia del Eterno.

Las cuatro columnas que sostenían el velo entre el lugar santo y el santísimo fueron cubiertas de oro y sus basas eran de plata. Las cinco columnas que estaban en la entrada del tabernáculo, que sujetaban la pantalla que dividía entre el atrio y el lugar santo estaban cubiertas de oro y sus basas eran de cobre.

El fundamento del atrio era de cobre. El fundamento del lugar santo era de cobre y plata y el fundamento del lugar santísimo era de plata. En los pilares del atrio que estaban hechos de cobre, también había elementos de plata. Esto nos habla de que el Eterno muestra su misericordia en medio del juicio.



(Pulse aquí para ver mas comentarios del libro de Éxodo)


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