El Mesías sufriente Ben Yoséf

Hay dos líneas de profecía muy distintas en las Escrituras concernientes al Mesías. Una línea lo presenta como un humilde salvador sufriente. La otra línea de profecía lo presenta como un rey redentor y conquistador. Estas dos funciones competitivas del Mesías se reconocen en el Talmud (Suka 152) y otras fuentes judías.

Una explicación invocada para resolver el dilema fue que habrían de venir dos Mesías:

  1. Uno que sufriría y sería humilde.
  2. Uno que gobernaría y sería exaltado.

Al Mesías sufriente se le refiere como Mesías Ben Yoséf. Se dice que Zacarías profetizó del Mesías Ben Yosef:

Zac 9:9 – “Regocíjate mucho, hija de Sión; grita, oh hija de Jerusalén; he aquí tu rey viene a ti; justo y con salvación; humilde y montado en un burrito…”

Tan vez ningún otro profeta ha resumido de una manera tan breve la humildad del Mesías venidero. Él es Rey de Sión, sin embargo, es humilde y monta un humilde burrito. Hay pocas dudas de que el Talmud interpreta este versículo como que se refiere al Mesías. Se cita tres veces en el Talmud Babilonio, y siempre con una connotación mesiánica. La primera ocurrencia en el Talmud es un pasaje que tienen que ver con sueños: profecías de Isaías sobre el siervo del Señor. Hay una descripción más completa de él en los últimos tres versos del capítulo 52 y el 53 de Isaías. Aunque estos pasajes no son parte de las lecturas proféticas de la Haftará en la sinagoga, son sin embargo, un canon importante y muy discutido en la literatura religiosa judía.

Concerniente a estos capítulos, el Rabí Moshé Alshekh, un famoso erudito rabínico que vivió en Stat en el siglo XVI, comenta:

“Nuestros Rabinos a una voz aceptan y afirman la opinión de que el profeta está hablando del rey Mesías.”

El reclamo del Rabí Alshekh es verdadero en lo que concierne a los últimos tres versos del capítulo 52. El Targúm comienza su paráfrasis con:

“He aquí mi siervo el Mesías prosperará”

(Targúm sobre Isaías 52:13)

El Targúm continúa con el capítulo 53 de Isaías:

“Y él edificará el Templo que fue contaminado por causa de nuestros pecados”

(Targúm sobre Isaías 53:5)

El Targúm continúa:

“Nosotros todos nos hemos dispersado como ovejas, cada uno fue llevado en cautiverio a su propio camino, pero fue la voluntad de delante del Señor perdonar todos nuestros pecados por amor a Él.” “Eliminó la gobernación de las naciones gentiles de la tierra de Israel.”

(Targúm sobre Isaías 53:6,8).

Este tiene que ser el Mesías, porque nadie más habría de edificar el Templo según la tradición religiosa judía, sino el Mesías. Además, varios Midrashím toman las expresiones triples contenidas en estos pasajes, “exaltado, y alabado, y puesto en alto,” (Is 52:13) como una indicación de que:

el Mesías sería más exaltado que Abraham, más alabado que Moisés y puesto muy en alto; esto es, más alto que los Ángeles Ministradores.”

(Midrashim Tanhumá & Yalkut).

En cuanto a Isaías 53, no hay unanimidad de interpretación. Un Targúm claramente parafrasea los primeros versículos como consistentes con una referencia al Mesías. Un versículo posterior, sin embargo, no es tan explícito, y lo parafrasea como sigue:

“Fue la voluntad del Señor limpiar y purificar al remanente de su pueblo para limpiar sus almas de culpa; ellos verán el reino del Mesías…y los que cumplen la Torá de Di-s prosperarán en Su voluntad.”

(Targúm sobre Isaías 53:2,5)

Aun aquí, sin embargo, no hay consistencia. Hay silencio en cuanto a cómo sería limpiado el remanente. Ya que, sin embargo, ellos verían el reino del Mesías, es lógico que el Mesías, quien reinaría en el reino mesiánico, fuera responsable por su limpieza.

En el Talmud también, tenemos una diversidad de opiniones en cuanto a Isaías 53. Algunos versos se asignan a asuntos generales, otras porciones se asignan a judíos fieles en general (Berajot 57b) o a Moisés en particular (Berajot 5a). Sin embargo, el tratado talmúdico Sanhedrín relaciona este capítulo con el sufrimiento del Mesías.

Los Rabanán [Rabinos] dicen que el nombre del Mesías es el Erudito Sufriente de la Casa del Rabí [o el Erudito Leproso] porque está escrito:

“Ciertamente ha llevado él nuestro dolor y cargado con nuestros sufrimientos, más nosotros lo estimaos como azotado, herido de Di-s y afligido”

(Sotá 14a; Sanh. 98ª – Dentro de este capítulo del tratado está también la historia de Elías revelándole al Rabí Yehoshúa Bar Leví diciéndole que el Mesías se sienta a la puerta de Roma entre los pobres y enfermos y quita un vendaje a la vez, porque quiere estar listo cuando se le llame a la redención de Israel)

Hay también unos Midrashím que reconocer que la frase “fue herido por nuestras aflicciones” habla de las aflicciones del Mesías (Midrásh Rabá, Rut verso 6).

El Pesikta Rabati, un comentario rabínico, similarmente presenta al Mesías como Uno que, antes de la creación, consintió en sufrir por los pecados de las almas de los hombres para redimirlos (Pesikta Rabati, Pisjá 36:142).

El Zohar, al interpretar el pasaje de Isaías 53: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades,” reconociendo que el Mesías “lleva todo dolor y todo castigo de Israel.”

“Hay en el Huerto del Edén un palacio llamado el Palacio de los Hijos de la Enfermedad. A este palacio entra el Mesías, y llama a todo dolor y todo castigo de Israel. Todos éstos vienen y descansan en él. Y si no los hubiera aliviado sobre sí mismo, no habría habido hombre capaz de llevar los castigos de Israel por las transgresiones de la ley; como está escrito: “Ciertamente ha llevado nuestras enfermedades”

(Zohar II, 212a)

Generalmente, entonces, el Talmud, el Targúm, los Midrashím, el Zohar y el Pesikta Rabati reconocen a un Mesías sufriente en cumplimiento de Isaías 53 y otras descripciones semejantes en el Tanáj.

Lo que parece estar claro en base a esas fuentes es que las autoridades rabínicas han estado al tanto de la clara enseñanza de las Escrituras concernientes al Mesías sufriente que moriría.

Hay, en adición al concepto de un Mesías ben Yoséf, un Mesías Ben David que sería exaltado como Rey eterno. Aunque algunas fuentes rabínicas identifican a éstos como dos Mesías, de hecho, son bíblicamente Uno solo, una realidad que los rabinos fallaron en captar.


(Para ver los demás capítulos haga click aquí)

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