La Historia del Holocausto – “Shóa” השואה

El Holocausto, o la shoá השואה traducido como «La Catástrofe» (tal como se lo conoce en hebreo), es tal vez el evento más significativo de la historia judía moderna, y uno de los acontecimientos centrales de todas las épocas. De manera justificada, ha sido llamado “La Tercera Destrucción del Mundo Judío” (Jacob Lestschinsky, “Crisis, Catástrofe y Supervivencia”). Además de la destrucción de los dos Templos, el Holocausto puede haber sido el acontecimiento más devastador en los anales de la historia judía, alterando la condición del pueblo judío en todos los sentidos.

Este artículo está dedicado a proveer una visión de la historia del Holocausto. Los indescriptibles horrores de esos años modelaron el rostro de los judíos modernos, y su historia es crucial para entender los temas que el pueblo judío continúa enfrentando.

En este artículo responderemos a preguntas como:

  • ¿Cuáles fueron las formas de persecución que los alemanes infligieron sobre los judíos antes de la guerra? š
  • ¿Qué ocurrió con los judíos de aquellos países que fueron invadidos por Alemania? š
  • ¿Qué ocurrió con los judíos después de haber sido tomados como prisioneros por los Nazis? š
  • ¿De qué manera los eventos del Holocausto no tienen precedentes y fueron poco naturales?
  • ¿Es verdad que los judíos marcharon a la muerte “como ovejas al matadero”? š
  • ¿De qué manera los judíos se resistieron a los Nazis? š
  • ¿Qué señales de intervención y asistencia Divina estuvieron presentes durante el Holocausto? š
  • ¿De qué manera se manifestó el heroísmo durante el Holocausto? š
  • ¿Cómo arriesgaron sus vidas los gentiles justos para salvar a judíos durante el Holocausto?

  1. LOS ACONTECIMIENTOS BÁSICOS DEL HOLOCAUSTO:

Proveer una visión general sobre el Holocausto es un tremendo desafío. Los acontecimientos del Holocausto fueron tan espantosos que un análisis de cada uno de los aspectos del terrible sufrimiento del pueblo judío durante esos años puede llenar muchos volúmenes.

Probablemente sea imposible enumerar las variadas formas de tortura y finalmente del asesinato a sangre fría que soportaron los judíos de Europa. En consecuencia, la misma brevedad que requiere una visión global sobre el Holocausto lo convierte en un vehículo poco adecuado para transmitir la realidad y la magnitud de lo que ocurrió durante esos años. Sin embargo, podemos distinguir un número de categorías principales de la persecución que tuvo lugar en esa época, lo cual logra apenas insinuar los terribles horrores que el pueblo judío sufrió en manos de los nazis.

“Sobre el Holocausto” yadvashem.org – La atrocidad de los crímenes nazis:

El Holocausto fue el asesinato de seis millones de judíos por parte de la Alemania nazi. Si bien la persecución nazi contra los judíos comenzó en el año 1933, el asesinato en masa tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial.

A los alemanes y a sus cómplices les llevó cuatro años y medio asesinar a seis millones de judíos. Su mayor eficacia la lograron entre los meses de abril y noviembre de 1942; doscientos cincuenta días en los cuales asesinaron aproximadamente a dos millones y medio de judíos. Ellos nunca manifestaron alguna limitación, solamente comenzaron a bajar el ritmo cuando comenzaron a quedarse sin judíos a los cuales poder matar y sólo dejaron de hacerlo cuando los Aliados los vencieron.

No había escape. Los asesinos no estaban conformes con destruir las comunidades, sino que también rastreaban a cada judío oculto y cazaban a cada fugitivo.

El crimen de ser judío era tan terrible que cada uno de ellos debía morir: los hombres, las mujeres, los niños; los que estaban comprometidos con la causa, los desinteresados, los apostatas; los sanos y creativos, los enfermos y los perezosos… todos debían sufrir y morir, sin ningún indulto, sin esperanza, sin que existiera la posibilidad de alguna amnistía, sin oportunidad de que existiera algún alivio.

La mayoría de los judíos de Europa ya habían muerto para el año 1945. Una civilización que había florecido durante más de dos mil años ya no existía.

Los sobrevivientes – uno de un pueblo, dos de otro- aturdidos, consumidos, desconsolados más allá de toda medida, reunieron las sobras de su vitalidad y las chispas remanentes de su humanidad, y comenzaron a reconstruir.

Nunca buscaron hacer justicia con sus torturadores… Por que ¿qué justicia podía llegar a lograrse después de semejante crimen? Más bien se dedicaron a reconstruir: nuevas familias que vivirían para siempre bajo la sombra de aquellos que ya no estaban; nuevas historias de vida, siempre deformadas a causa de las heridas; nuevas comunidades, eternamente angustiadas por la pérdida.

➞ Profesora nora Levin, El Holocausto: La Destrucción de los Judíos de Europa 1933-1945, Shocken Books, página 5 – Experiencias de los judíos a lo largo de Europa en el Holocausto.

Siendo al principio víctimas de la propaganda nazi, finalmente los judíos de Europa se convirtieron en las víctimas de la más atroz máquina asesina de la historia.

Un implacable proceso de persecución, segregación y deportación hacia los campos de exterminio cobró la vida de casi seis millones de judíos, de los cuales un millón y medio eran niños.

Con ellos pereció una singular civilización religiosa e intelectual, así como las inmensas contribuciones a la vida europea en general. En Alemania, el descenso de la persecución hacia la muerte llevó varios años. En los países occidentales invadidos por Alemania, el proceso fue mucho más rápido.

Pero en Europa Oriental, donde se encontraban concentradas las mayores masas de judíos, el proceso tuvo la mayor velocidad y fue posibilitado por la intensificación del ritmo de la guerra.


  • Alemania antes de la guerra – Hostilidad y humillación:

Antes de que comenzara la violencia misma en contra de los judíos, éstos ya habían comenzado a ser sumamente perseguidos. La estrategia de Hitler comenzó con un boicot a los comercios de propietarios judíos y con el establecimiento de leyes intensamente antisemitas.

➞ Eric A. Johnson, El Terror Nazi, Basic Books, página 90 – El comienzo del fin:

Entre el boicot a los judíos de abril de 1933 y el establecimiento de las infames Leyes de Nuremberg en septiembre de 1935, se decretó un gran cuerpo de legislación antisemita que sirvió para destruir todavía más las posibilidades económicas de supervivencia de los judíos, para excluirlos de la comunidad alemana de manera global y para convencerlos de que abandonaran el país.

➞ Ibíd., página 104 – Las Leyes de nuremberg:

Promulgadas el último día del encuentro anual del partido en Nuremberg (en 1935) e inmediatamente a continuación de otra ola de atentados populares y boicots antisemitas… las Leyes de Nuremberg le otorgaron a la policía y a las autoridades legales poderosas armas para utilizar en la persecución de los judíos.

Las nuevas leyes excluían a los judíos de los derechos de ciudadanía, otorgaba una definición legal respecto a quién era judío y proscribía las relaciones físicas entre judíos y no judíos.

Las Leyes de Nuremberg reflejaban la deformada filosofía de la supremacía racial propugnada por Hitler y sus seguidores.

➞ “The Holocaust: Crash Course in Jewish History,” rab Ken Spiro, aish.com – El objetivo de las Leyes de nuremberg era separar a los judíos de la “raza aria”:

Aproximadamente tres años antes de comenzar a dar sus zancadas en Europa, Hitler ya estaba poniendo en marcha su plan para liberarse de los judíos.

Esto comenzó en el año 1935 con las Leyes de Nuremberg. Básicamente, estas leyes cancelaban todos los derechos que los judíos habían ganado en la Alemania posterior a la Ilustración.

Durante muchos años antes de la Ilustración, los judíos fueron odiados porque eran diferentes y se negaban a asimilarse. Luego de la Ilustración, en el mismo país en el cual los judíos se asimilaron con mayor facilidad, ahora eran odiados por haberse unido tan bien al medio. La mayor pesadilla de Hitler era que los judíos se casaran con alemanes, envenenando de esa manera el banco genético de la raza superior.

En consecuencia, se decretaron las siguientes leyes para preservar “la pureza de la sangre alemana”:

• “Están prohibidos los matrimonios entre judíos y alemanes o personas de sangre aria”.

• “Están prohibidas las relaciones extramatrimoniales entre judíos y alemanes o personas de sangre aria”.

• “Sólo puede ser ciudadano del Reich un miembro del estado que sea alemán de sangre alemana y que lo manifieste a través de su conducta y que no sólo desee sino que también sea apto para servir en la fe del pueblo alemán y del Reich. Solamente el ciudadano del Reich posee derechos políticos”.

• “Un judío no puede ser ciudadano del Reich. Tampoco puede ejercer el derecho de voto. No puede ocupar ningún cargo público”.

• “Los judíos tienen prohibido enarbolar la bandera nacional del Reich o mostrar los colores nacionales”.

De manera sistemática los judíos perdieron su ciudadanía, sus derechos políticos y sus derechos económicos.


  • Kristallnacht y la persecución organizada:

Si bien entre los años 1933 y 1938 ya se había extendido el antisemitismo en Alemania, todo adquirió una nueva dimensión con el famoso pogrom de la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht) en noviembre de 1938.

➞ Berel Wein, Faith and Fate: the Story of the Jewish People in the twentieth Century (Fe y Destino: La Historia del Pueblo Judío Durante el Siglo XX), artscroll/mesorah Publications, página 137 – Kristallnacht marca un momento decisivo, en el cual la tendencia antisemita de alemania llegó a su punto crítico:

La propaganda antisemita y la creciente violencia culminaron en un pogrom masivo el 9 de noviembre de 1938 cuando “La Noche de los Cristales Rotos” (Kristallnacht), asoló a los judíos alemanes. Se incendiaron Sinagogas; cientos de judíos fueron asesinados y miles arrestados.

Muchos alemanes comunes y corrientes estuvieron de acuerdo con estas atrocidades anti-judías. La máquina de propaganda de Hitler había estado difundiendo cifras vastamente exageradas respecto a la cantidad de médicos, abogados, banqueros y maestros judíos que había en Alemania, incentivando de esta manera el resentimiento alemán.

El antisemitismo y la creencia de que los judíos de alguna manera “habían llegado demasiado lejos” al integrarse dentro de la sociedad alemana, era algo profundamente arraigado en las mentes y en los corazones de los ciudadanos alemanes.

Los horrores del pogrom habían sido premeditados y coordinados, llevados a cabo por los soldados de Hitler con despiadada eficacia, lo cual muy pronto demostraría ser el típico comportamiento brutal de los Nazis durante el resto de la guerra.

➞ El Holocausto, nora Levin, Shocken Books, página 81 – testigos norteamericanos describen Kristallnacht en Leipzig, alemania:

Las viviendas judías fueron destrozadas y sus contenidos demolidos o robados. En una de las secciones judías, un jovencito de dieciocho años fue arrojado desde una ventana en el tercer piso, cayendo con ambas piernas quebradas sobre una calle repleta de camas y muebles en llamas…

Cientos de vidrieras de negocios judíos fueron sistemática y licenciosamente destruidas en toda la ciudad provocando una pérdida estimada en varios millones de marcos…

Las calles principales de la ciudad eran un verdadero depósito de cristales hechos añicos… El desastre fue ejecutado por los hombres de la SS y Tropas de Asalto que no vestían uniforme; cada grupo había sido provisto de martillos, hachas, palancas y bombas incendiarias.


  • La invasión: Los Guetos y las brigadas asesinas:

Durante los años siguientes, la persecución a los judíos, tanto en Alemania como en todos los países conquistados por los Nazis, adquirió diversas formas. En cada uno de los lugares que invadió Alemania (en total veintiún países), su llegada presagiaba desastre para los judíos de ese país; ya fuera a través de la muerte instantánea o con un prolongado período de tormentos que –por lo general- también terminaba con la muerte.

➞ Cecil roth, una Historia de los Judíos, Shocken Books página 395 – Los nazis instituyeron amplias y opresoras leyes antisemitas, establecieron guetos y asesinaron a grandes cantidades de judíos:

El 1 de septiembre de 1939, las fuerzas alemanas invadieron Polonia, dando comienzo a la segunda Guerra Mundial que tuvo lugar en una misma generación. En unas pocas semanas el país había sido invadido, con excepción de la zona ocupada por los rusos, en la cual (tal como ocurriría poco tiempo después en los Estados Bálticos de Lituania, Latvia y Estonia) se introdujo el orden soviético.

En la zona ocupada por Alemania vivían más de dos millones de judíos, en la mayor pobreza pero imbuidos de una infinita vitalidad y de una profunda lealtad a la tradición y a los valores judíos. Ellos se vieron expuestos de inmediato a una sistemática campaña de opresión. En un país que se encontraba bajo la ley marcial era muy sencillo imponer multas apabullantes, efectuar ejecuciones al por mayor, instituir servicios de trabajos forzados o exigir un suministro de jovencitas judías para los burdeles militares.

Pero todo esto era algo secundario. Apenas queda algún pueblo o alguna aldea en todo el país en la cual los judíos no hayan sido masacrados en ese período por los soldados alemanes, algunas veces en cantidades increíbles.

Las raciones de comida asignadas a los judíos apenas eran suficientes para mantenerlos con vida, consistiendo en la mitad de aquello que se había asignado a los polacos cristianos y la cuarta parte de lo que recibían los teutones. Poco después de haber conquistado el país, se impuso el uso de la Insignia de la Vergüenza para distinguir a los judíos de los no judíos (noviembre de 1939), algo que había sido prescripto en la Edad Media pero que nunca se había llevado a la práctica en Europa desde el período de la Revolución Francesa.

Durante el año siguiente también se introdujo el gueto como una institución formal impuesta por la ley. El gueto más grande, que ya desde sus comienzos albergó a más de trescientas cincuenta mil almas, fue el gueto de Varsovia, inaugurado en el otoño de 1940. Éste estaba rodeado por un muro de concreto de dos metros y medio de alto con varios portones masivos… una lúgubre ciudad dentro de la ciudad. Había otro sitio cerrado de manera similar pero de menor tamaño en Lodz, mientras que en otra docena de ciudades había áreas segregadas, rodeadas de cercas de alambre electrificadas.

En la Edad Media, sólo se permitía salir del barrio judío durante la noche; ahora estaba terminantemente prohibido salir sin un permiso especial, bajo pena de muerte ante la primera reincidencia. Sin embargo, la institución era solamente un recurso temporal.

➞ yadvashem.org – La brutalidad nazi tras la ocupación de Polonia:

A medida que marchaban entrando en los pueblos de Polonia, los nazis atrapaban a los judíos que iban encontrando, sometiéndolos a humillaciones y golpizas, afeitando las barbas de los judíos ortodoxos y organizando ejecuciones públicas para aterrorizar a la población. Los perpetradores eran miembros de unidades especiales de la SS que acompañaban a las unidades militares regulares.

Ellos encendían sinagogas y hogares judíos y atrapaban en la calle a judíos para someterlos a trabajos forzados reparando los daños provocados por las batallas. Después de haber recibido enormes multas monetarias por haber “provocado” la Guerra Mundial y su consiguiente devastación, los líderes judíos se vieron inundados por decretos, tales como el del registro de una fuerza de trabajo judío y la imposición de trabajos forzosos.

Los judíos eran regularmente despojados de sus posesiones y se les quitaban sus fuentes de ingresos. A través de las áreas ocupadas, los alemanes restablecieron la práctica medieval de obligar a los judíos a vestir una insignia vergonzante –brazaletes con la estrella de David o estrellas de David amarillas en sus solapas- para poder identificarlos como judíos.

Una división especial del ejército alemán llamado Einsatzgruppen (escuadrones asesinos) era designada para entrar en cada pueblo, reunir a sus habitantes judíos y asesinarlos en masa.

➞ Lucy S. Dawidowicz, La Guerra Contra los Judíos 1933-1945, Penguin Books 1975, páginas 165-168 – Dos millones de judíos fueron asesinados por el Einsatzgruppen:

La unidad asignada a asesinar a los judíos de determinado lugar, ingresaba al pueblo o a la aldea y les ordenaba a los ciudadanos judíos más prominentes reunir a todos los judíos para ser reasentados. Se les pedía que entregaran todos sus objetos de valor a los líderes de la unidad y poco antes de la ejecución también debían desvestirse. Los hombres, mujeres y niños eran llevados a los sitios de ejecución, los cuales en la mayoría de los casos estaban situados cerca de una profunda fosa anti tanques. Entonces les disparaban, de pie o de rodillas, y los cuerpos eran arrojados a la fosa…

El Tribunal Militar Internacional en Nuremberg estableció que de los aproximadamente seis millones de judíos que fueron asesinados, dos millones murieron en manos del Einsatzgruppen y de otras unidades de la policía de seguridad.

Einsatzgruppen

En muchos lugares, los judíos fueron llevados a guetos –pequeñas áreas cercadas, en las cuales no cabían más que una fracción de la cantidad de personas que eran confinadas allí por los alemanes. En esos guetos, las condiciones de vida eran atroces.

➞ “La vida Diaria en los Guetos”, yadvashem.org – Las terribles condiciones en los guetos donde vivían las víctimas judías de las persecuciones alemanas.

A los judíos solamente se les permitía llevar consigo al gueto unos pocos artículos de uso personal, en el proceso se los despojaba de sus hogares y de todos los bienes que quedaban atrás. Los guetos estaban sumamente abarrotados de gente y a menudo carecían de la infraestructura básica de electricidad y condiciones sanitarias.

Las raciones de comida eran insuficientes para mantener vivos a los habitantes del gueto y los alemanes adoptaban medidas brutales contra aquellos que se atrevían a contrabandear comida, incluyendo ejecuciones públicas y privadas. El hambre incrementó y empeoró en los guetos, provocando que muchos de sus habitantes se enfermaran o murieran.


  • Los campos de exterminio:

La brutal persecución contra los judíos continuó y muchos fueron enviados a “campos de exterminio”, donde eran cruelmente masacrados, o a “campos de trabajo”, lo cual implicaba un agotador trabajo de esclavos que a menudo también culminaba con la muerte.

➞ Rab Berel Wein, Fe y Destino, Shaar Press, página 170 – una visión general sobre los campos de concentración:

Los primeros grandes campos de exterminio fueron Treblinka, Belzec, Sobibor, Chmelno, Majdanek y Maly Trostenets. Este último campo se encontraba en las afueras de Minsk, en la Rusia Blanca. Éste fue el único gran campo de exterminio que se encontró fuera de tierra polaca y se jacta de no tener registro de que haya quedado algún sobreviviente. Pero estos campos, a pesar de lo asesinos que eran (más de dos millones de personas –en su gran mayoría judíos- murieron en ellos), constituían la liga menor en comparación con el enorme campo de exterminio construido en Auschwitz-Birkenau al sur de Polonia.

Desde el año 1941 hasta su clausura en 1944 cuando el Ejército Rojo llegó a sus portones, fueron asesinadas en ese campo más de dos millones y medio de personas. Éste era también un campo de trabajo en el cual miles de personas que no eran asesinadas de inmediato se veían obligadas a trabajar sufriendo una muerte lenta y dolorosa. Fritz Saukel, el jefe del aparato alemán de explotación esclavizante, describió de manera resumida sus objetivos:

“Todos los prisioneros deben ser alimentados, albergados y tratados de tal manera que sean explotados al máximo posible, con el menor grado de gasto concebible”. No sorprende -en consecuencia- que solamente en el año 1943 murieran solamente en Auschwitz veinticinco mil trabajadores por “causas naturales”. Irónicamente, las fábricas que funcionaban con esclavos no tuvieron éxito económico. Los alemanes establecieron campos de concentración en Francia, Holanda, Checoslovaquia, Alemania y en los Estados Bálticos. A pesar de que oficialmente algunos de estos campos no eran campos de exterminio, una gran cantidad de personas inocentes murió en ellos.

El trato brutal hacia los judíos comenzaba aún antes de que fueran prisioneros en los campos de exterminio, en el momento en el cual eran acorralados y atrapados para ser enviados a éstos.

➞ “La implementación de la Solución Final”, yadvashem.org – La deportación hacia los campos de exterminio:

En muchos casos, las órdenes de deportación eran dadas al Judenrat de manera repentina, muchas veces cerca de las festividades judías cuando había menos conciencia de lo que ocurría. La policía local estaba encargada de llevar a cabo la Aktion (la redada de judíos) y la policía judía también debía participar en la redada. Se les ordenaba a los judíos reunirse en determinado lugar, generalmente cerca de la estación de trenes, llevando con ellos unas pocas posesiones.

Durante la Aktion cualquiera que no obedeciera la orden de ir al lugar indicado o no marchara al ritmo de los demás, recibía un disparo. En la estación de trenes, los judíos eran obligados a subir en abarrotados vagones de carga que no contaban con ventilación adecuada. Los vagones eran sellados desde el exterior y los judíos permanecían en los mismos durante muchos días sin comida ni agua, hasta llegar a destino. Como consecuencia de las condiciones de los trenes, muchas personas fallecían en éstos.

Luego del establecimiento de los monstruosos campos de exterminio, los Nazis dedicaron todas sus energías al transporte de los judíos desde las áreas que habían conquistado hacia esos centros de exterminio, para lograr asesinar a la mayor cantidad de personas de la manera más “eficiente” que fuera posible.

➞ Lucy S. Davidowitz, La Guerra Contra los Judíos, página 180 – El establecimiento de los campos de exterminio fue seguido por una corriente de deportaciones camufladas para engañar a quienes permanecían en el lugar. Éstas generalmente culminaban con la muerte de los deportados:

Habiendo superado los problemas técnicos y solucionado los asuntos administrativos, la Solución Final entró en su segunda etapa operativa: el exterminio masivo a través de gases letales.

A pesar de que el Einsatzgruppen continuó desempeñando sus “tareas especiales” en el Este, la mayor parte de las energías de la SS ahora estaban dirigidas a llevar a los judíos de todas partes de Europa hacia los campos de exterminio.

En todas partes, las deportaciones fueron logradas a través de estrategias, terror y fuerza. “El reasentamiento para trabajar en el Este” fue la mentira fundamental utilizada para engañar a los judíos con respecto a la suerte que les esperaba.

Para reforzar la mentira, generalmente los alemanes les permitían a los judíos llevar con ellos sus posesiones personales. En los guetos de Polonia, donde el hambre asolaba a sus prisioneros, promesas de pan y mermelada lograban que miles de judíos se ofrecieran voluntariamente para ser “reasentados”.

El “reasentamiento” se convirtió en el eufemismo del proceso de transportar a los judíos hacia las cámaras de gases.

El cronograma preparado en la RSHA (Oficina Central de Seguridad del Reich) en el departamento IV-B-4 fue puesto en marcha en el mes de marzo de 1942, cuando llegó a Auschwitz el primer grupo de judíos de Eslovaquia y cuando comenzaron a ser deportados hacia Belzec los judíos del gueto de Lublín…

El 19 de julio, Himmler ordenó que el “reasentamiento” de todos los judíos del gobierno general debía ser completado hasta el fin de ese año… Tres días más tarde, comenzaron las deportaciones desde el gueto de Varsovia hacia Treblinka, cuyas cámaras de gases acababan de ser completadas.

En agosto, los judíos del gueto de Lvov fueron enviados a Belzec. Durante el verano, el Einsatsgruppen renovó sus actividades en la Rusia Blanca, mientras que los judíos de Francia, Bélgica y Holanda fueron deportados a Auschwitz, siguiéndoles a continuación los judíos daneses. En noviembre llegaron a Auschwitz los judíos de Noruega…

[A continuación sigue una lista extensa de las deportaciones que hubo desde otros países hacia los campos de exterminio].

La llegada a los campos era una escena de pesadilla.

➞ Ibíd., página 190 – Las horribles ejecuciones masivas de los judíos que llegaban a los campos de exterminio:

Al llegar a Auschwitz, Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibor y Treblinka, los judíos enfrentaban un procedimiento estandarizado. En los campos que mantenían instalaciones de trabajos, tales como Auschwitz, el diez por ciento de los que llegaban –aquellos que se veían en mejor forma- eran seleccionados para trabajar.

Todos los demás eran enviados a las cámaras de gases. Se les ordenaba desvestirse; a las mujeres y a las niñas se les rapaba la cabeza. Luego les ordenaban marchar entre filas de la policía auxiliar (por lo general ucranianos) quienes los hacían correr empujándolos con fustas, palos o revólveres hacia las cámaras de gases.

Al igual que en la Operación T-4, las cámaras estaban identificadas como si fueran duchas. Los judíos eran obligados a apretujarse, [los obligaban a levantar los brazos para que ocuparan menos espacio]. El proceso de gaseado duraba entre diez y treinta minutos, dependiendo de las instalaciones y de las técnicas utilizadas.

En Belzec, de acuerdo a lo que escribió un testigo ocular, llevaba treinta y dos minutos y “finalmente todos estaban muertos, como pilares de basalto, aún de pie, erguidos, porque no había lugar para que pudieran caer”. Los cuerpos eran sacados de inmediato para hacer lugar al siguiente grupo… Posteriormente los cuerpos eran quemados, ya sea al aire libre o en los crematorios.

Para aquellos que no eran despachados de inmediato hacia la muerte, la vida en el campo de concentración era un esfuerzo constante por sobrevivir bajo condiciones indescriptibles. Muchos más judíos perecieron en los campos en momentos más tardíos.

➞ yadvashem.org, ibíd. – La vida en los campos de trabajo o de “concentración”:

El appel, la formación diaria que tenía lugar cada mañana al despertarse y cada noche al regresar del trabajo, era uno de los aspectos más espantosos de la vida de los prisioneros en el campo. Éstos se veían forzados a permanecer de pie absolutamente inmóviles, a menudo durante largas horas, bajo todos los estados climáticos, frío, lluvia o nieve y aterrorizados por la repentina violencia que podía surgir de los hombres de la SS, de los guardias o de los capos.

La rutina del campo constaba de una larga lista de órdenes e instrucciones, generalmente dirigidas a todos, pero algunas veces dirigidas a prisioneros individuales; la mayoría de éstas eran conocidas, pero sin embargo algunas eran totalmente inesperadas.

Toda la fuerza de la persona debía estar dedicada a superar la rutina cotidiana: despertarse temprano, acomodar la paja de la cama, la formación, marchar al trabajo, trabajo forzado, el período de espera hasta recibir la magra ración diaria de comida, la cual normalmente consistía en una aguada sopa de verduras y media hogaza de pan, lo cual no era suficiente para mantener a personas dedicadas a duras tareas; el regreso al campo y otra formación antes de retirarse a las barracas.

Además de las insoportables y crueles condiciones bajo las cuales vivían los prisioneros en los campos de concentración, los Nazis aprovechaban cualquier excusa para incrementar el abuso, la intimidación y los peores actos de brutalidad y derramamiento de sangre. A continuación traemos un caso a modo de ejemplo.

➞ La Solución Final es la vida, por Laura Deckelman, de acuerdo a lo que le relató la rabanit Jana rubin, artscroll/mesorah Publications, página 158 – ahorcar en público a un judío para instilar miedo a los prisioneros:

Una tarde oímos un anuncio por los altoparlantes, ordenándonos reunirnos para una formación “extraordinaria”. Rápidamente nos formamos intercambiando miradas preocupadas…

Un alemán se acercó al micrófono y en tono enfurecido nos informó que uno de los prisioneros hombres había intentado escapar, pero había sido atrapado y en consecuencia ahora sería ahorcado. Ésta ejecución debía ser para los demás prisioneros una “lección perfecta”, por si alguno tenía planeado intentar escaparse. Aquél que fuera descubierto sin mirar la ejecución perdería la vista, concluyó el nazi.

Un guardia trajo a la desafortunada víctima y lo obligaron a subir los escalones hacia la horca. Miles de prisioneros observamos cómo le colocaban la soga alrededor del cuello y quitaban la plataforma debajo de sus pies. Él luchó unos pocos segundos y luego quedó colgando flácido y sin vida.

Otro aspecto de los campos de concentración que debemos mencionar es la atroz “experimentación médica” que se llevaba a cabo, especialmente a cargo del famoso Dr. Josef Menguele.

➞ Rab Eliahu Ellis y rab Shmuel Silinsky, “Los Hospitales”, Estudios del Holocausto, aish.com – Los “experimentos médicos” de los nazis:

Que D’os no lo permitiera, si alguien llegaba a enfermarse podía llegar a caer en el “hospital” y ser sometido a los famosos “experimentos”.

Esos mismos 123 monstruos que supervisaban la selección en las plataformas, quienes habían jurado “ayudar a la humanidad”, estaban llevando adelante “investigaciones médicas”.

Ellos hacían cosas tales como colocar a judíos en bañaderas llenas de hielo y monitorearlos continuamente hasta que morían.

¿Por qué? Porque algunos soldados alemanes podían llegar a terminar en el agua al luchar contra los Aliados y ellos estaban tratando de descubrir cómo luchar contra la hipotermia, para ayudar en la guerra.

Algunas veces la “investigación” no tenía ninguna relevancia con respecto a la guerra. Menguele, quien era conocido como el Ángel de la Muerte, se “especializaba” en realizar experimentos extraños sobre mellizos y enanos, con el objetivo de dirigir y mejorar la genética aria.

A las víctimas se les inyectaban enfermedades, luego las mataban con una inyección de cloroformo en el corazón, las disecaban y las comparaban. A algunos les derramaban químicos en los ojos para cambiarles el color de los mismos. Los niños eran cosidos juntos de manera quirúrgica para crear mellizos siameses.


  • Las marchas de la muerte y el fin de la guerra:

La obsesión nazi por asesinar a los judíos continuó incluso cuando ya era claro que habían perdido la guerra. A medida que los ejércitos aliados se iban acercando, los nazis hicieron todo lo que estuvo a su alcance para lograr matar a la mayor cantidad de judíos que les resultara posible.

➞ Rab Berel Wein, Fe y Destino, Shaar Press, páginas 176-177 – Los nazis llevaron a cabo un esfuerzo desesperado por asesinar a tantos judíos como les fuera posible:

Los Aliados del Oeste invadieron Francia en Junio de 1944 y establecieron exitosamente un punto de desembarco en sus costas. En agosto, París ya había caído y los británicos y los norteamericanos se aproximaban al Rin. En el frente Oriental, los alemanes nunca lograron recuperarse de la derrota en Stalingrado.

El ejército alemán había sido destrozado por la superioridad numérica y la potencia de fuego de la Unión Soviética. Sin embargo, la máquina asesina alemana que había estado exterminando todo el tiempo a los judíos de Europa, nunca cesó en su deseo ni en su trabajo. Incluso en abril de 1945, cuando el ejército ruso estaba derribando los portones de Berlín, los prisioneros judíos que todavía sobrevivían en los campos de concentración, incluyendo Bergen-Belsen y Buchenwald, fueron obligados por sus captores a emprender marchas inhumanas en vez de permitir que fueran liberados por las tropas aliadas que se acercaban. Miles de personas murieron en esta marcha hasta el último día de la guerra

La expresión “marchas de la muerte” es completamente adecuada en relación al tratamiento asesino que los prisioneros recibían en ellas.

➞ La Solución Final es la vida, por Laura Deckelman, de acuerdo al relato de la rabanit Jana rubin, artscroll/mesorah Publications, página 225 – Las crueles “marchas de la muerte”:

En medio de la noche, mi esposo y sus compañeros se despertaron con los gritos de los SS ordenando que todos salieran de las barracas hacia el terreno helado del zeilappel. Después del recuento habitual, les ordenaron a los hombres marchar saliendo del campo. Los guardias de la SS los empujaban bruscamente con la culata de sus rifles, y los feroces perros ladraban y les mordían los pies. Por última vez, mi esposo y los otros hombres atravesaron el portón con la infame inscripción en alemán: “Arbeit Macht Frei,” [el trabajo libera].

Los SS guiaron a sus inocentes cautivos hacia las profundidades del bosque, y cualquiera que no lograra mantener el ritmo del resto del grupo recibía un disparo y era arrojado en las cunetas que había al borde del camino. A medida que los hombres iban marchando, los zuecos de madera no ayudaban a proteger sus pies helados e hinchados del hielo y de los senderos resbaladizos –y a veces se quedaban atascados en la nieve. Si alguno de los hombres demoraba su fila luchando para sacar su pie de la nieve, recibía un disparo. Los bárbaros SS no tenían ningún problema en terminar con más vidas inocentes, y muy pronto los cuerpos abundaban a ambos bordes del camino.

Durante los días siguientes, interminables y terriblemente helados, los hombres continuaron marchando; y durante las noches igualmente largas y heladas, eran encerrados por los nazis en establos o graneros a lo largo del camino, donde podían dormir sobre la paja. A pesar de lo mucho que los hombres esperaban y rezaban pidiendo la liberación, ésta no llegaba. En cambio seguía la marcha, más marcha, interminable marcha… un maratón desesperado en el cual los hombres congelados, hambrientos y enfermos debían mantener el ritmo despiadado que les marcaban los alemanes bien vestidos y abrigados, en su mayoría soldados de la Wehrmacht bajo el comando de la SS.

Continuaba cayendo una fuerte nevada y los hombres pudieron evitar deshidratarse abriendo la boca para que los húmedos copos de nieve cayeran sobre sus lenguas resecas. Mi esposo perdió toda sensación en los pies al marchar por el terreno congelado, pero el constante movimiento salvó la poca circulación que le quedaba.

Los hombres iban cayendo por todas partes y eran pisoteados por aquellos que seguían luchando por seguir moviéndose. Los cuerpos eran empujados hacia los costados como si fueran piedras, pero en ese momento ya nada de lo que hicieran los depravados alemanes podía llegar a sorprender a los prisioneros.

Incluso después del final de la guerra, las cicatrices que dejó el Holocausto en el pueblo judío, tanto individual como colectivamente, fueron enormes. Después de la guerra continuaron falleciendo más judíos como consecuencia de la privación y las penurias que habían experimentado.

Y aquellos que sobrevivieron estaban quebrados y desolados, llevando con ellos la carga de sus horribles experiencias durante el resto de sus vidas. Los sobrevivientes habían perdido a sus familias, quedando solos en el mundo, enfermos, pobres y luchando por sobrevivir cuando todo aquello que habían conocido ya no existía. El impacto psicológico y emocional de la guerra, incluso en aquellos que lograron sobrevivir, es incalculable. Y así también lo es el trauma transmitido hacia las siguientes generaciones

➞ “Una Generación Sin abuelos”, Jani aftergut Kurtz, innernet.org.il – El trauma del Holocausto sigue vivo en la siguiente generación:

Como la hija de un hombre que pasó seis años en campos de concentración, yo veo el Holocausto desde la perspectiva de un sobreviviente. Y no soy la única. Los efectos del Holocausto en la generación posterior son sutiles y duraderos. Ellos dieron forma a nuestros pensamientos, a nuestros miedos, a nuestros sueños, a nuestras vidas.

La tradición judía siempre dependió no sólo de la palabra escrita, sino también de la transmisión de la memoria –en la riqueza de costumbres, historias y experiencias transmitidas de generación en generación. Para los sobrevivientes y para sus hijos, este proceso se vio interrumpido. La nuestra fue una generación sin abuelos.

Algunos nos considerábamos especialmente afortunados de tener un abuelo o una abuela que había logrado sobrevivir. Muchos de mis amigos no los tenían. Entre los niños con los cuales yo crecí, todos ellos hijos de sobrevivientes, no recuerdo a ninguno que contara con la situación normal de tener a sus cuatro abuelos para compartir la vida. En cambio, si nuestros padres habían sido lo suficientemente afortunados, teníamos fotografías.

Las fotografías no pueden contar historias. Ni tampoco pueden servir como un puente entre las generaciones, proveyéndonos un entendimiento de las personalidades de nuestros padres y brindándonos un sentido de perspectiva sobre nosotros mismos. Las fotografías no pueden sentarte sobre sus rodillas cuando tienes un mal momento y contarte sobre aquella vez que tu madre se encontró en un problema todavía mayor. No pueden enseñarte cómo preparar a mano las mechas para encender las velas de Jánuca. No pueden contarte cómo se celebraba Pesaj en la casa de sus abuelos, conectándote a esa cadena ininterrumpida, anclando tus raíces en el pasado.

Como habíamos perdido esa fuente de recuerdos, para nuestra continuidad dependíamos de las historias de nuestros padres. El grado en el cual los sobrevivientes compartían sus experiencias era muy variado. Algunos sobrevivientes se sentían ahogados por su falta de capacidad o falta de disposición por compartir sus historias y, a veces, por la incapacidad de sus hijos para oírlas.

Muchos directamente eran incapaces de hablar, encontrando que la única manera de evitar ser sepultados por la depresión era sellar definitivamente toda esa parte de sus vidas. Reconocer la muerte de todos sus parientes, mencionar sus nombres o describirlos era demasiado traumático. La profundidad del sufrimiento del pasado era transmitida a través de la atmósfera melancólica de un iortzait [el aniversario de la muerte de un ser querido], o por las lágrimas que brotaban espontáneamente en una simjá familiar [en una ocasión feliz]. Lágrimas que nunca serían explicadas con palabras.

Los detalles anteriores no son más que una pequeña gota en el inmenso océano de información que existe sobre la despiadada brutalidad de los nazis y el inimaginable sufrimiento que los judíos experimentaron durante esa época. Los nazis concibieron muchas formas brutales de tormento y asesinato y las impusieron sin ninguna compasión sobre sus víctimas judías.

Las palabras apenas pueden llegar a expresar la magnitud de los horrores que experimentaron los judíos. Solamente podemos lograr comenzar a percibir los horrores del Holocausto al leer los relatos personales y detallados de los sobrevivientes que describen sus experiencias en los guetos, en los campos de concentración, en las marchas de la muerte y en tantas otras terribles y espantosas circunstancias. Por favor, ver el apéndice en el documento separado para obtener una cronología detallada sobre los acontecimientos del Holocausto.


2. EL INAUDITO ALCANCE DEL HOLOCAUSTO:

La historia judía está repleta de otros ejemplos de espantosas persecuciones que incluyeron incidentes de asesinatos masivos a gran escala. Pero los trágicos efectos del Holocausto fueron tan trascendentales, el número de víctimas tan grande, y la cantidad de comunidades atacadas (y destruidas) tan vasto, que el Holocausto puede considerarse como una tragedia de un alcance sin precedentes.

En verdad, la destrucción de los dos Templos probablemente constituya los acontecimientos más devastadores que le ocurrieron al pueblo judío. Además de los terribles sufrimientos que tuvieron lugar durante esas dos destrucciones, éstos también dieron como resultado el alejamiento de la Shejiná (la Presencia Divina) de nuestro pueblo. Pero es posible que el derramamiento de sangre que tuvo lugar en la época del Holocausto haya excedido incluso a los barbáricos actos de asesinato que acompañaron a esos espantosos acontecimientos.

Gran parte del impacto que se siente ante la terrible devastación del Holocausto se debe a su atroz intensidad, habiendo trascendido a cualquier otra forma de odio y persecución que el mundo haya visto en toda la historia. El odio nazi hacia los judíos era absoluto -una obsesión devoradora- y la barbaridad con la cual se dedicaron a cumplir sus objetivos no puede dejar de llevarnos a sentirnos estupefactos. Además, el resto del mundo también parecía estar cerrando los ojos hacia el sufrimiento judío en ese período.

En esta sección, analizaremos algunas de las dimensiones anómalas – y tal vez no naturales – de los acontecimientos del Holocausto.


  • La obsesión de Adolf Hitler con los Judíos:

Para poder entender parte de la historia del Holocausto, vale la pena saber un poco más respecto a su principal arquitecto, Adolf Hitler imaj shemó (que se borre el nombre del malvado). Llama la atención la obsesión duradera de Hitler con respecto a los judíos. Aparentemente, él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa -incluso comenzar una guerra y perderla- con tal de matar a los judíos.

➞ Adolf Hitler, Discurso en el reichstag (Parlamento alemán) en enero de 1939 – Si hay una guerra mundial, entonces los judíos serán destruidos:

Frecuentemente en mi vida he sido un profeta y… hoy nuevamente seré profeta. Si el poder financiero judío dentro y fuera de Europa logra llevar a las naciones del mundo una vez más a una guerra mundial, entonces el resultado no será la bolchevización del mundo y en consecuencia la victoria de los judíos, sino la aniquilación de la raza judía en Europa.

Puede parecer que la áspera retórica de Hitler no era más que un asunto de manipulación política, pero no hay nada más alejado de la realidad. Las constantes reiteraciones públicas y privadas de Hitler implicaban verdaderamente que él creía que los judíos eran el principal foco de la guerra.

➞ Conversación privada el 25 de enero de 1942, Himmler y Lammers; en “adolf Hitler, monologue im Fuehrer-Hauptquartier 1941-1944”, edición Werner Jochmann y Heinrich Heim, munich, 2000, páginas 228-229; citado por Saúl Friedlander, Los años de Exterminio (Harper Collins, new york 2006), página 332 – Los judíos son la causa de la guerra y deben ser desterrados de Europa”:

“Se debe hacer rápidamente. El judío debe ser alejado de Europa. De lo contrario, no lograremos la cooperación europea. Él instiga en todas partes. Finalmente yo no sé: soy inmensamente humano… Solamente digo: el judío debe irse. Si en el proceso es destruido, no puedo evitarlo. Solamente veo una posibilidad: la exterminación total si no se van voluntariamente. ¿Por qué debo considerar a un judío diferente de un prisionero ruso? En los campos de prisioneros mueren muchos, porque hemos sido empujados a esta situación por los judíos. ¿Pero qué puedo hacer? ¿Por qué comenzaron los judíos con esta guerra?

Las palabras “soy inmensamente humano” y “¿por qué comenzaron los judíos con esta guerra?” suenan ridículas. Sin embargo parece que Hitler realmente lo creía. Para Hitler, los judíos eran la encarnación del Demonio y su destrucción era el mayor servicio que la raza alemana podía ofrecerle a la humanidad. El 30 de enero de 1942, Hitler expresó sus creencias plenamente:

➞ Adolf Hitler, discurso anual en el reichstag, 30 de enero de 1942 – La guerra es una batalla en contra de los judíos:

No debemos tener ninguna duda respecto a que esta guerra sólo puede culminar con la exterminación del pueblo ario o con la desaparición de los judíos de Europa… Y llegará el momento en el cual el más terrible enemigo mundial de todos los tiempos culminará con el rol que ha cumplido por lo menos durante mil años.

En un momento más tardío de la guerra, Hitler refinó su definición de la lucha por el dominio del mundo que estaba teniendo lugar en la guerra mundial. La guerra no era contra Gran Bretaña, Rusia o los Estados Unidos. Solamente había dos combatientes: Alemania y los judíos. Para Hitler, el foco de la Segunda Guerra Mundial eran los judíos; e incluso mientras estaba perdiendo en el campo de batalla, Hitler desvió recursos esenciales para lograr asesinar a la mayor cantidad posible de judíos. Aparentemente, todo lo demás era algo secundario.

Juego de mesa para niños de dar caza a los Judíos – Juden Raus

➞ Joseph Goebbels, Die tagebucher von Joseph Goebbels, Santiche Ftagmented, edición Elke Frohlich (munich, 1996), Parte 2, volumen 3, páginas. 320-321 – Los judíos se merecen su exterminación en Europa:

Junto con los bolcheviques, sin ninguna duda los judíos también experimentarán su gran catástrofe. El Fuhrer declara una vez más que ha decidido terminar despiadadamente con los judíos de Europa. En este sentido no debemos tener ningún impulso sentimental. Los judíos se merecen la catástrofe que están experimentando. Debemos acelerar este proceso con fría determinación, porque al hacerlo ofrecemos un servicio invalorable a la humanidad que durante milenios se ha visto torturada por los judíos. Esta clara posición anti-judía también debe estar presente contra aquellos grupos de nuestro propio pueblo que se nos oponen. El Fuhrer repitió esto explícitamente un poco más tarde en una reunión de oficiales.

➞ Adolf Hitler, discurso en la última reunión del “Gran reichstag alemán”, 26 de abril de 1942 – a pesar de enfrentarse en una guerra mundial contra tres grandes poderes, los judíos fueron el único enemigo mencionado por Hitler:

[Esta guerra… no es una guerra normal, en la cual las naciones pelean unas contra otras… Ésta es una confrontación fundamental,] de esas que sacuden al mundo una vez en mil años y dan lugar a un nuevo milenio… Conocemos los principios teóricos y la horrible realidad de los propósitos de esta plaga mundial. Es llamada la dictadura del proletariado, ¡pero es la dictadura de los judíos!… Si la Rusia Bolchevique es el producto visible de esta infección judía, no debemos olvidar que el capitalismo democrático creó las condiciones previas para eso… Lo que queda después de todo esto es la bestia de la humanidad y un estrato judío que logró el liderazgo pero que finalmente, tal como los parásitos, destruyen la tierra que los ha nutrido. Es en contra de este proceso, el cual fue llamado por Mommsen la descomposición de los estados por los judíos, que ha declarado la guerra la nueva Europa que se está despertando”.

Al morir, Hitler fue más claro que todos. Aquí no se mencionaba ni siquiera al Bolchevismo o a ningún otro enemigo nacional. Hitler se aferró a lo estrictamente esencial.

➞ Klaus Scholder, un requiem para Hitler: y otras nuevas Perspectivas sobre la Lucha de la iglesia alemana (Londres 1989), página 166 – Las instrucciones dadas por adolf Hitler en su búnker antes de suicidarse:

Más que nada, comprometo a los líderes del pueblo y a sus seguidores a mantener estrictamente las leyes raciales y la lucha despiadada contra el envenenador universal de todos los pueblos, la judería internacional.


  • El partido Nazi y el pueblo Alemán:

Por supuesto que una sola persona no puede matar por su misma mano a millones de personas. Hitler estaba respaldado por sus seguidores del partido nazi, el cual contaba con el apoyo general del pueblo alemán. A pesar de que en el año 1942 el asesinato de los judíos ya era algo conocido, virtualmente no hubo ninguna protesta por parte de los ciudadanos alemanes, y muchos “alemanes comunes y corrientes” continuaron activamente involucrados en el asesinato de los judíos. Las siguientes citas ilustran el odio absoluto manifestado por muchos otros oficiales alemanes de la época.

➞ Discurso de Heinrich Himmler el 4 de octubre de 1943 – La obligación de exterminar al pueblo judío:

Tenemos el derecho moral, tenemos la obligación con nuestro pueblo de hacerlo, de matar a este pueblo que nos mataría a nosotros… Ésta es una de esas cosas que se dicen fácilmente. “El pueblo judío está siendo exterminado”, te dirá cualquier miembro del partido, “es algo obvio, es parte de nuestros planes, estamos eliminando a los judíos, exterminándolos, algo sin importancia”.

➞ Hans Frank, Diario de Hans Frank, Gobernador general de Polonia, citado en Conspiración y agresión nazi, volumen ii, página 634:

De una u otra manera –lo diré de manera directa- debemos terminar con los judíos.

➞ Diario de Joseph Goebbels, entrada del 13 de diciembre de 1942, en “Los Diarios de Goebbels” de Louis Lochner, 1948, página 241:

Sin embargo, yo creo que en el fondo tanto los ingleses como los norteamericanos están felices de que nosotros estemos exterminando a la chusma judía.

➞ Unterscharführer Franz Suchomel, entrevistado para la película Shoá, Claude Lanzmann, 1985, trascripción de la página 62:

Treblinka fue primitivo pero efectivo en la línea de producción de muerte. ¿Entiende? Si, era primitivo. Pero funcionó bien.

Es importante señalar que todos los organismos del gobierno alemán, compuestos por cientos de miles de alemanes, estuvieron involucrados en diversos grados en el asesinato de los judíos.

La Administración Pública escribió los decretos y las regulaciones a partir de las cuales se definía quién era considerado como judío; el Ministerio de Relaciones Exteriores negoció las deportaciones de los judíos de los territorios ocupados; el ferrocarril alemán se hizo cargo del transporte y la policía tomo parte activa en las ejecuciones, al igual que el ejército, el cual participó en las unidades de la SS, no sólo para efectuar las redadas de los judíos sino también en las ejecuciones masivas (esto lo sabemos a partir de los diarios de los soldados alemanes). En las palabras del historiador Peter Fritzsche, la colaboración de la Wehrmacht con las fiestas asesinas de la SS eran algo de “rutina”, implicando a millones de alemanes en el crimen nazi (Fritzsche, La Vida y la Muerte en el Tercer Reich, página 159).

➞ Eric a. Johnson, El terror nazi: La Gestapo, los Judíos y los Ciudadanos alemanes Comunes y Corrientes (Basic Books, new york 1999) – nadie protestó:

Uno se pregunta cómo es posible que tanta gente tenga el coraje de bailar al ritmo de una música prohibida… y comunicar su descontento con el gobierno y la sociedad de tantas maneras diversas, pero no puedan tener el coraje y la compasión de manifestar aborrecimiento y en consecuencia quebrar el silencio respecto al asesinato sistemático de indefensos e inocentes hombres, mujeres y niños.

➞ Carta de Lise meitner (química judía austriaca de renombre mundial) a otto Hahn, un antiguo amigo que había continuado trabajando para el reich durante la guerra, citado en ute Deichmann, Biologen unter Hitler: Portrat einer Wissenschaft im nS-Staat, página 372 – La colaboración de los intelectuales:

Todos ustedes trabajaron para la Alemania nazi y nunca intentaron llevar adelante ni siquiera alguna resistencia pasiva. Obviamente, para calmar la conciencia, aquí o allí ayudaron a alguna persona que lo necesitaba, pero ustedes permitieron el asesinato de millones de personas inocentes y nunca se oyó ninguna protesta.

Los civiles comunes y corrientes no sólo fueron apáticos; en muchos niveles fueron cómplices.


  • La colaboración y la pasividad en Europa:

Los alemanes no fueron los únicos que tomaron un rol activo en el asesinato de los judíos. El asombroso alcance de la destrucción sólo pudo lograrse con la colaboración de los países europeos ocupados por los nazis. Con varias excepciones significativas pero minoritarias, las naciones europeas se acostumbraron rápidamente a la política nazi de deshumanizar a los judíos; incluso luego de que se diera a conocer el destino de los judíos deportados, fue mínima la protesta de los líderes de esos países y de sus habitantes y todavía menor fue la acción concreta adoptada para detener los letales transportes.

En Polonia, Ucrania, Latvia, Lituania y Croacia –y en la mayoría de los países ocupados de Europa Oriental- los habitantes locales a menudo participaron activamente en el asesinato, el robo o por lo menos en informar y delatar a la población judía. En Europa Occidental, la población era menos brutal, sin embargo la colaboración y la apatía era algo generalizado. Las siguientes citas ilustran el sentimiento anti-judío que la población polaca compartía con sus conquistadores alemanes.

➞ Narod, el periódico del Partido Demócrata Cristiano de la coalición del gobierno polaco en exilio, citado por antony Polonsky en el artículo “más allá de las condenas, excusas y disculpas: sobre la complejidad del comportamiento polaco hacia los judíos durante la Segunda Guerra mundial”, en El Holocausto: Conceptos Críticos en los Estudios Históricos”, volumen 5, página 46, edición David Cesarani (new york, 2004) – La actitud hacia los judíos:

La cuestión judía ahora es un tema ardiente. Nosotros insistimos que los judíos no pueden recuperar sus derechos políticos y las propiedades que han perdido. Además, en el futuro ellos deben abandonar completamente el territorio de nuestro país… Esto significa que deberemos limpiar a toda Europa central y del sur del elemento judío, lo cual equivale a remover entre ocho y nueve millones de judíos.

➞ Szaniec, popular órgano de difusión polaco-fascista de la preguerra, citado en Polonsky, op. cit:

Los judíos estuvieron, están y estarán en nuestra contra, siempre y en todas partes… Y ahora se despierta la pregunta: ¿cómo van a tratar los polacos a los judíos?… Nosotros, y sin ninguna duda el noventa por ciento de los polacos, tenemos una única respuesta para esta pregunta: como enemigos.

Fue sólo debido a la ayuda de la población local que el asesinato de los judíos polacos pudo tener tanto éxito. De los 3.300.000 judíos polacos que vivían allí antes de la guerra sólo quedaban 40.000 en territorio polaco al final de la misma. Otros 250.000 lograron sobrevivir escapándose de Polonia, predominantemente hacia el área de ocupación soviética. Los restantes –tres millones de judíos- murieron en las cámaras de gases, por disparos o a los golpes; o murieron de hambre, agotamiento o por epidemias (Ver Jacob Lestchinsky, en Crisis, Catástrofe y Sobrevivencia, página 60).

Las siguientes citas ilustran la colaboración que recibieron las fuerzas alemanas invasoras por parte de la población local en Polonia. De hecho, los ciudadanos polacos que eran vecinos e incluso amigos de los judíos se volvieron en su contra cuando fueron invadidos por los alemanes.

➞ Reseña de “vecinos” de Jan t. Gross, imprenta de la universidad de Princeton, 2001 – La activa colaboración polaca en el asesinato de los judíos:

Un día de verano de 1941, la mitad del pueblo Polaco de Jedwabne asesinó a la otra mitad del pueblo, a mil seiscientos hombres, mujeres y niños… A todos los judíos del pueblo, con excepción de siete que quedaron vivos. Vecinos narra su historia.

Ésta es una historia brutal e impresionante, que nunca antes fue relatada. Es el estudio más importante sobre las relaciones polaco-judías que se ha publicado en décadas y debe convertirse en un clásico de la literatura del Holocausto.

Jan Gross reúne los relatos de testigos oculares y otras evidencias conformando una vívida reconstrucción de ese espantoso día de julio que es recordado muy bien por los habitantes del lugar pero que fue olvidado por la historia. Su investigación puede leerse como una historia de detectives que va develando campos de verdades cada vez más amplios sobre las relaciones judíopolacas, sobre el Holocausto y las respuestas humanas al totalitarismo y a la ocupación.

Es una historia con sorpresas: el recién llegado ejército alemán de la ocupación no los obligó a realizar la masacre, y los judíos y cristianos de Jedwabne previamente habían gozado de relaciones cordiales. Después de la guerra, los miembros de la familia que había salvado a los únicos judíos sobrevivientes de Jedwabne fueron ridiculizados y expulsados de la zona. El único judío al cual el pueblo le ofreció tenerle misericordia, se negó a aceptarla.

Lo más espeluznante es comprender la terrible realidad de que los judíos de Jedwabne fueron golpeados, ahogados, destrozados y quemados no por nazis anónimos, sino por personas cuyos nombres y rostros les eran bien conocidos: se trataba de sus antiguos compañeros de la escuela y quienes les vendían la comida, quienes compraban su leche y conversaban con ellos en la calle.

➞ Veet vivarto, analizando la obra “vecinos” de Jan t. Gross (amazon.com) – La actitud de los polacos después de la guerra:

Habiendo pasado mi infancia en Polonia, puedo atestiguar a partir de mi propia experiencia que la gran mayoría de la población polaca es entre moderada a intensamente antisemita. Debido a mi ascendencia judía, desde que era un niño de seis años sufrí golpizas en manos de otros niños polacos por el crimen de “haber matado a Jesucristo”.

Durante mi infancia, en la década de los sesenta, frecuentemente oí a los polacos decir que “Hitler fue un monstruo, pero hizo una cosa buena: limpió a Polonia de los judíos” y también que “es una pena que la guerra terminara tan rápido, sin permitirle a Hitler terminar el trabajo de matar a TODOS los judíos”.

Con excepciones (en diversos grados) de los aliados del Eje –Hungría, Bulgaria y partes de Rumania- donde los líderes políticos rápidamente se opusieron a las demandas alemanas con respecto a las deportaciones de los judíos, el resto de Europa Oriental colaboró con los alemanes.

En Europa Occidental, los judíos se encontraban más integrados en la sociedad, y allí el tratamiento a los judíos de manera abierta fue menos brutal. Sin embargo, los alemanes relativamente tuvieron éxito al efectuar las redadas y deportaciones de los judíos de muchos países de Europa Occidental. Este éxito se debió en gran medida a la colaboración de ciertos elementos de la población -tales como la policía holandesa- y a la pasividad de otros, tal como fue la actitud general manifestada por los franceses. Uno de los principales factores de la pasividad con respecto a las sanciones en contra de los judíos fue el ejemplo que transmitió el Papa.

➞ Shira Shoenberg, El Papa Pío Xii y el Holocausto, publicado on line en la Biblioteca Judía virtual – La falta de acción del Papa durante el Holocausto:

En la primavera de 1940, el Jefe Rabínico de Palestina, Isaac Herzog, le pidió al secretario de Estado del Papa, el Cardenal Luigi Maglione, que intercediera para evitar que los judíos de España fueran deportados hacia Alemania. Posteriormente, formuló un pedido similar en beneficio de los judíos de Lituania. El pontificado no hizo nada.

Dentro de la misma iglesia del Papa, el Cardenal Theodor Innitzer de Viena le contó a Pío XII respecto a las deportaciones de judíos en el año 1941. En 1942, el encargado de negocios en Eslovaquia, un cargo bajo la supervisión del papa, reportó a Roma que los judíos eslovacos estaban siendo sistemáticamente deportados y enviados a campos de exterminio.

En octubre de 1941, el Asistente en Jefe de la delegación de los Estados Unidos en el Vaticano, Harold Tittman, le pidió al Papa que condenara las atrocidades. La respuesta fue que la Santa Sede deseaba permanecer “neutral” y que condenar las atrocidades tendría una influencia negativa sobre los católicos que se encontraban en zonas que estaban bajo el dominio alemán.

A finales de agosto de 1942, después de que hubieran sido asesinados más de doscientos mil judíos ucranianos, el arzobispo metropolitano de Ucrania Andrej Septyckyj escribió una larga carta al Papa refiriéndose al gobierno alemán como un régimen de terror y corrupción, más diabólico que el de los bolcheviques. El Papa le respondió citando versículos de los Salmos y aconsejándole a Septyckyj “soportar la adversidad con serena paciencia”.

El 18 de septiembre de 1942, Monseñor Giovanni Battista Montini, el futuro Papa Pablo VI, escribió: “Las masacres de los judíos alcanzaron proporciones y formas espantosas”. Todavía más, el mismo mes en el cual Myron Taylor, el representante de los Estados Unidos en el Vaticano, le advirtió al Papa que su silencio estaba dañando su prestigio moral, el Secretario de Estado respondió en beneficio del Papa que era imposible verificar los rumores respecto a los crímenes cometidos en contra de los judíos.

En enero de 1943, Wladislaw Raczkiewicz, presidente del gobierno polaco en el exilio, le solicitó al Papa que denunciara públicamente la violencia nazi. El obispo Preysing de Berlín hizo lo mismo por lo menos en dos oportunidades. Pío XII se negó a hacerlo.

El silencio del Papa no sólo implica que el mismo Vaticano no dio ningún paso para detener el exterminio sino que también ató las manos de otros oficiales católicos.

Reunión del Papa con Adolf Hitler

➞ Cardenal Justinian Serédy, jefe de la iglesia Católica Húngara, citado en “La iglesia Católica y el Holocausto, 1930-1965” de michael Phayer, (Bloomington, 2000), página 109 – La influencia del silencio papal:

Si su Santidad el Papa no hace nada en contra de Hitler, ¿qué puedo hacer yo con mi jurisdicción más limitada? Maldito sea.

El silencio del Papa no puede ser atribuido a una falta de información con respecto a las atrocidades cometidas por los nazis. El Papa y sus oficiales tenían completa conciencia de la naturaleza de las actividades de los alemanes. Con su silencio, estos oficiales apoyaron los objetivos de Hitler.

➞ Arzobispo Karol Kmetko, respondiendo al pedido del rab Shmuel David ungar para que interviniera con el presidente Jozef tiso, citado en la obra del rab mijael Weissmandl, Min Ha-Metzar [en hebreo], páginas 25-26:

No se trata simplemente de una deportación de judíos. Allí no van a morir de hambre o a causa de las pestes; allí son asesinados, jóvenes y ancianos, mujeres y niños y éste será su castigo por haber matado a nuestro Salvador.


  • Abandonados por el mundo libre:

Además del rol que jugó Alemania y las zonas ocupadas de Europa ayudando a la concreción de los planes de Hitler, es bastante asombroso el alcance de las operaciones de rescate –o más bien la falta de las mismas- por parte del bien informado mundo libre (a partir del año 1942). A lo largo de los años de la matanza nazi, los Aliados no ofrecieron ni una sola declaración conjunta condenando la inhumana masacre de los judíos. La declaración de Moscú de 1943 menciona muchos de los crímenes de guerra perpetrados por los alemanes, pero no dedica ni una palabra al terrible sufrimiento de los judíos.

En 1902, los Estados Unidos consideraron necesario emitir un comunicado del Secretario de Estado John Hay a Rumania, condenando el maltrato a los judíos y afirmando que el gobierno de los Estados Unidos “no puede ser partícipe tácito de semejante injusticia internacional”. En contraste, a pesar de que los judíos en 1942 enfrentaban una suerte mucho peor que la de los judíos rumanos en 1902, el Senado Norteamericano no estuvo dispuesto a aprobar en 1942 un proyecto de ley permitiendo la entrada al país de veinte mil niños judíos de Alemania. Los niños judíos, como tantas otras veces, fueron abandonados a su suerte dejándolos morir. Aparentemente, los estándares morales del Occidente habían empeorado.

Uno de los episodios más notorios de la indiferencia norteamericana hacia la causa judía tuvo lugar al negarle el ingreso al St. Louis. Los pasajeros del barco, refugiados judíos, no obtuvieron permiso para desembarcar en suelo norteamericano. Aún peor fue el caso del Struma, cuando Gran Bretaña les negó a sus casi ochocientos pasajeros el permiso de entrada a Palestina; la gran mayoría de esas personas murieron cuando el barco fue torpedeado por un submarino soviético cerca de la costa de Turquía.

La indiferencia internacional hacia el sufrimiento judío ya había emergido en 1938, cuando se convocó a la Conferencia de Evian en Francia para analizar la situación de los refugiados judíos que habían abandonado sus hogares para huir de la persecución nazi y se veían obstaculizados por los estrictos cupos de inmigración en los países hacia los cuales habían pensado que podrían escapar.

A esta Conferencia asistieron representantes de treinta y dos naciones, pero ninguno de ellos –con excepción de la República Dominicana- estuvo de acuerdo en aceptar más inmigrantes. Por su parte, Australia negó el ingreso a los judíos manifestando que no tenían un problema racial y “no deseaban importar uno”. De esta manera, los judíos no tuvieron la posibilidad de entrar a países en los cuales hubieran podido estar a salvo de los nazis.

➞ Rab michoel Weissmandl, Min Ha-Metzar – La falla de los aliados para interrumpir los letales transportes:

Los alemanes bromeaban con sus auxiliares húngaros y eslovacos diciendo que la manera de asegurar la seguridad de los trenes de municiones era cargar a algunos judíos en el tren y grabar sobre los vagones las palabras: “Transporte de Judíos Hacia los Campos de Exterminio”.

La renuencia de los Aliados por interferir en la sistemática ejecución de la Solución Final, a pesar de tener plena conciencia de los crímenes inhumanos que se estaban cometiendo, fue un factor que contribuyó en gran medida a que el objetivo de los nazis pudiera cumplirse sin complicaciones.

Además, a pesar de contar con los medios requeridos para bombardear sitios relevantes, o por lo menos para ayudar a los esfuerzos de la resistencia de los judíos en Europa y Palestina, nunca se ofreció ninguna ayuda. Las consecuencias fueron especialmente graves en el caso de los judíos de Hungría, de los cuales aproximadamente cuatrocientos mil fueron deportados a Polonia en unas pocas semanas entre mayo y julio de 1944.

➞ Conclusión de la vehemente y agonizante súplica de ayuda del rab Weissmandl, la cual fue enviada junto con minuciosos detalles de las deportaciones y de los complejos de exterminio, citado por Lucy S. Dawidowitcz, en una Lectura del Holocausto, página 321 (nueva york, 1976):

Ahora nos preguntamos: ¿cómo pueden comer, dormir, vivir? ¿Cuán culpables se sentirán sus corazones si fallan en movilizar el cielo y la tierra para ayudar a nuestro pueblo de la única manera disponible y lo más pronto posible?… En Nombre de D’os, hagan algo ahora mismo y rápidamente.

En 1944, cuando las cámaras de gas de Auschwitz estaban asesinando entre setenta y ochenta mil judíos húngaros por semana, sin ninguna duda los bombardeos habrían podido ayudar a disminuir el ritmo de los asesinatos de los nazis. Sin embargo, después de analizar el tema en Londres y en Washington, los Aliados no hicieron nada.

➞ George mcGovern, Senador de los Estados unidos y ex piloto del bombardero B-24 Liberator en diciembre de 1944; citado en el Washington Post, 30 de enero 2005 – una oportunidad perdida:

Sin ninguna duda deberíamos haber intentado… bombardear Auschwitz. Era sumamente posible que pudiéramos llegar a estallar esas vías, haciéndolas desaparecer de la faz de la tierra, interrumpiendo de esa manera el flujo de personas que llegaban a esas cámaras de gases y también habríamos podido derribar esos hornos de gas

Durante esa época hubo individuos, tanto judíos como no judíos, que intentaron salvar vidas judías de la máquina asesina nazi. Pero es importante señalar que la reacción de prácticamente todos los poderes globales durante esa época fue de completa indiferencia hacia la situación de los judíos de Europa.


  • El Horror del Holocausto:

El nivel de la devastación que tuvo lugar durante el Holocausto no tiene precedentes en la historia. Su barbaridad nos parece imposible, su crueldad absolutamente inhumana. La ideología de la exterminación nazi era clara: simplemente los judíos no eran considerados como seres humanos.

Ellos eran representados –a veces visualmente, como por ejemplo en la película propagandística Der Ewige Jude, o en diversos carteles que se difundieron a lo largo de los territorios ocupados de Europa- como alimañas, roedores transmisores de enfermedades que debían ser exterminados por el bien general de la humanidad. El tratamiento a los judíos por los ocupantes nazis, particularmente durante las últimas fases de la guerra, correspondía completamente con esta definición. Incluso en sus comunicados internos, los nazis se referían a sus víctimas judías con una terminología que las deshumanizaba completamente, esencialmente negando su estatus como seres humanos.

Portada de la películo Der Ewige Jude.

➞ Carta enviada por Willy Just a Walter rauff el 5 de junio de 1942, describiendo las “camionetas especiales” de Chelmno; publicado por Eugen Kogon, Hermann Langbein, y adalbert rückerl, “El asesinato masivo nazi”, traducido al inglés por mary Scott y Caroline Lloyd-morris, universidad de yale (1993), apéndice 2, páginas 228-235 – “Procesando la carga”:

Es necesaria una gran protección para el sistema de iluminación. El enrejado debe cubrir las lámparas con la altura suficiente como para que sea imposible romper las lámparas. Al parecer estas lámparas casi nunca se apagan, por lo cual sus usuarios sugirieron que pueden arreglárselas sin ellas.

Sin embargo, la experiencia demuestra que cuando se cierra la puerta posterior y el interior queda oscuro, la carga empuja fuertemente contra la puerta. La razón es que al quedar en oscuridad, la carga se dirige hacia la poca luz que queda disponible.

Esto dificulta el momento de bloquear la puerta. También se prestó atención al hecho de que el ruido que se produce al bloquear la puerta está ligado con el miedo que despierta la oscuridad. En consecuencia es necesario mantener las luces encendidas antes de la operación y durante los primeros minutos de la misma. La iluminación también es útil para el trabajo nocturno y para la limpieza del interior de la camioneta.

El reporte menciona que desde diciembre de 1941, fueron procesadas 97.000 “piezas”.

El tratamiento inhumano a los judíos era prominente en las redadas en Europa Oriental. Las espantosas escenas se repetían en innumerables pueblos. Hombres, mujeres y niños judíos eran atrapados en masa y enviados a destinos desconocidos sin que nunca más volviera a saberse algo de ellos. Se efectuaban búsquedas para localizar a cualquiera que intentara evadir la captura. En todo esto, era evidente la brutalidad de los alemanes.

➞ Diario de mordejai tenenbaum-tamaroff, entrada del 13 de febrero de 1943, en Dapim Min Hadleka (Páginas de la Conflagración) (Tel Aviv, 1947), página 24 – Una típica escena de las redadas de los judíos europeos por parte de los nazis:

Los alemanes habían culminado la redada. Solamente ahora podíamos verla en todo su espanto. Multitudes de personas desesperadas corrían por las calles llamando a sus seres queridos –corrían y luego caían sobre el pavimento. Desde diversos escondites sacaban bebés muertos. Ellos habían comenzado a llorar mientras los alemanes estaban efectuando la búsqueda y habían sido ahogados para callarlos. Desde todos los rincones se oían sollozos y llantos. La policía efectuaba una ronda por los sótanos y las bodegas removiendo los cadáveres. Las viviendas de aquellos que habían sido llevados para ser exterminados eran clausuradas por la policía. Grandes montañas de cuerpos yacían en el terreno del cementerio. Todos eran enterrados en tumbas masivas.

Los alemanes, algunos de ellos oficiales de alto rango que habían sido invitados a observar la masacre, a menudo se impresionaban profundamente ante el espectáculo.

➞ Diario del SS Dr. Johann Paul Kremer, 2 de septiembre de 1942:

Asistí por primera vez a una Aktion especial, al aire libre, a las tres de la madrugada. En comparación, el infierno del Dante me parece una comedia. ¡No porque sí Auschwitz es conocido como un campo de exterminio!

Otros testimonios pueden ser demasiado difíciles como para llegar a imaginarlos.

➞ Raul Hilberg, Documentos de la Destrucción (Chicago: 1973), páginas 50-51 – testimonio de S. Szmaglewska, un guarda polaco de auschwitz durante el verano de 1944, en los Juicios de nuremberg:

Cuando el exterminio de los judíos en las cámaras de gases se encontraba en su punto cumbre, se emitieron órdenes respecto a que los niños debían ser arrojados directamente dentro de los hornos de los crematorios, o en una fosa cercana al crematorio, sin matarlos primero con los gases… Los arrojaban allí vivos. Sus gritos podían oírse en el campo.

La manera despiadada e implacable en la cual los Nazis intentaron concretizar la Solución Final al problema judío es pasmosa. Ésta supera ampliamente cualquier otro concepto anterior de las cruzadas, los pogroms y otros ataques masivos en contra de los judíos.

➞ Albert Speer (el único nazi que admitió y manifestó arrepentimiento por sus crímenes en nuremberg), citado por Hans Knight, “Conversación con albert Speer,” the Sunday Bulletin/ Discoverer, 21 de julio de 1977, página 9 – Sin precedentes en la historia:

Exterminar a un pueblo simplemente porque no te gusta su gente es algo que no puede compararse con ninguna otra cosa en toda la historia. No conozco ningún otro ejemplo de algo así.


  • El Holocausto en el contexto de la historia Judía:

Hemos visto que la amplitud de las persecuciones durante el Holocausto probablemente no tienen un paralelo en toda la historia judía, y que el grado de odio y/o apatía demostrado por los nazis, por los otros pueblos europeos y por todo el mundo es algo que está más allá de todo evento natural. Sin embargo, es importante no separar completamente al Holocausto de nuestra comprensión del resto de la historia judía.

Si bien el Holocausto fue un capítulo especialmente espantoso de la historia judía, éste también forma parte de una serie de persecuciones y malos decretos que sufrieron los judíos a través de las generaciones. Por lo tanto, si bien por una parte debemos entender la naturaleza extraordinaria del Holocausto, también debemos entender su lugar en los anales de la historia.

➞ “Llora Por lo Que te Ha Hecho amalek: Lamentación y recuerdo del Holocausto en nuestra Generación” por el rab moshe Lichtenstein, traducido al inglés por Karen Fish – El Holocausto no fue un evento de una vez en la vida; sino que más bien forma parte de la historia de generaciones de sufrimiento judío:

En el grado en el cual éste es el caso, debemos sacar otra conclusión: el Holocausto no debe ser considerado como un evento de una vez en la vida que se desvía de los límites habituales de la historia judía.

Más bien, debe colocarse dentro de la secuencia continua de la historia judía, con todo el sufrimiento que se fue acumulando a través de las generaciones. De hecho, dicen que el Rab Itzjak Hutner zt”l [de bendita memoria], se negaba a usar el término “el Holocausto (Shoá)” insistiendo en cambio en referirse al mismo como “los decretos (guezerot) de 5699-5705,” puesto que no consideraba al Holocausto como una aberración que se encontrara fuera del marco de la historia judía, sino que lo veía como un eslabón en la cadena de la historia y del sufrimiento judío.

En el verano de 1977, el recientemente electo Primer Ministro Menajem Beguin realizó una visita a los Estados Unidos y visitó a mi abuelo y maestro, el Rab Iosef B. Soloveitchik. En el curso de la conversación, el Rab le propuso al Primer Ministro que Iom HaShoá (el día de recuerdo del Holocausto) fuera anulado como un día separado de duelo y en cambio fuera incluido dentro del marco de Tishá BeAv, tal como es nuestra costumbre con respecto a los mártires de los ataques de los cruzados sobre las comunidades judías de Renania.

Apoyando esta sugerencia, él citó una de las Kinot (cánticos fúnebres que se dicen en Tishá BeAv) que recitamos por las víctimas de las Cruzadas (Mi iten Roshi Maim): “No debe agregarse otro momento de quebranto y luto [fuera de Tishá BeAv]; sino que más bien todos los asuntos de duelo comunitario deben ser incluidos en un mismo día de duelo”.

Rab Itzjak Hutnerzt

Ahora concentraremos nuestra atención sobre algunas de las chispas de esperanza que brillaron durante esos días tan oscuros.

Es importante disipar el mito de que los judíos marcharon pasivamente a la muerte, “como ovejas al matadero”. Por razones que mencionaremos más adelante, la resistencia judía a menudo fue más espiritual que física; la manera en la cual lograron conservar su espíritu humano, e incluso su espíritu judío, demuestra una fortaleza de carácter que apenas podemos llegar a imaginar. La mayor parte de las historias de coraje judío se han perdido junto con sus héroes. Algunas han llegado hasta nosotros y nuestro deber es recordar esas historias e interiorizar sus mensajes.

Además, mientras que el Holocausto fue una época de sufrimiento inimaginable y de terrible oscuridad para el pueblo judío, muchos de los sobrevivientes (e incluso aquellos que finalmente no lograron sobrevivir) experimentaron momentos de salvación que fueron absolutamente milagrosos.

Forzados por encima de toda resistencia física y enfrentados a la despiadada e insoportable brutalidad de los Nazis, muchos judíos vieron que sus vidas se salvaban de las maneras menos creíbles. La historia del Holocausto está repleta de tales milagros, dando evidencia de que Dios seguía estando con nosotros incluso durante esa época de sufrimiento.

Finalmente, es importante mencionar a algunos de los héroes no judíos que arriesgaron sus propias vidas para salvar a los judíos de la muerte. Incluso en un momento de la historia cuando todo el mundo parecía estar en contra del pueblo judío, seguía habiendo individuos aislados que demostraron tanto misericordia como coraje al dedicarse a salvar vidas judías.


  • La Resistencia Judía:

Una de las preguntas que generalmente se formulan con relación al Holocausto es cómo es posible que los nazis pudieran asesinar a seis millones de víctimas y apresar y torturar a muchas más.

¿Por qué los judíos no se opusieron y lucharon contra los nazis?

Antes que nada, debemos recordar que hubo incidentes de resistencia física hacia la máquina de muerte nazi, los cuales en general fueron bien documentados. Éstos incluyen el levantamiento del Gueto de Varsovia, los partisanos judíos, el escape de Sobibor, el intento de escape de Treblinka y la rebelión del Sonderkommando en Auschwitz. Estos intentos de resistencia fueron adoptados enfrentando terribles obstáculos.

Los alemanes poseían un ejército masivo y poderoso, mientras que los judíos eran civiles indefensos. Los alemanes también contaban con el apoyo abrumador de la población local de los países que invadieron, mientras que el resto del mundo cerraba los ojos a sus sanguinarias persecuciones. Además, los alemanes emplearon muchas otras tácticas para evitar que se desarrollaran los movimientos de resistencia. La siguiente cita analiza algunos de los principales obstáculos para cualquier forma de resistencia.

➞ La Resistencia Durante el Holocausto, panfleto del Museo en recuerdo del Holocausto de los Estados unidos – Diversos obstáculos evitaron que se formaran movimientos de resistencia:

Muchos factores hicieron que la resistencia a los nazis fuera tanto difícil como peligrosa. La forma y el ritmo de la resistencia generalmente estuvieron diseñados de acuerdo con los diversos y a menudo tremendos obstáculos. Los obstáculos a la resistencia incluían:

Los alemanes tenían más poder y estaban armados. El poder superior y armado del régimen nazi constituía un obstáculo fundamental para la resistencia, conformada en su gran mayoría por civiles desarmados desde el momento mismo en que los nazis tomaron el poder de Alemania. Esto es particularmente adecuado con respecto al ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Es importante recordar que al comienzo de la guerra en setiembre del año 1939, Polonia fue conquistada en unas pocas semanas. Francia, que fue atacada por Alemania el 10 de mayo de 1940, cayó solamente seis semanas más tarde. Claramente, si dos naciones poderosas, con ejércitos bien conformados, no pudieron resistirse al ataque alemán las posibilidades de éxito eran mínimas para civiles que contaban con un limitado acceso a armas.

La táctica alemana de la “responsabilidad colectiva”. Esta táctica de represalias castigaba a familias y a comunidades enteras por actos individuales de resistencia armada o desarmada. En Dolhyhnov, cerca de Vilna, la antigua capital de Lituania, toda la población del gueto fue asesinada después de que dos jóvenes escaparan y se negaran a regresar. En el gueto de Bialistok, Polonia, los alemanes dispararon en la calle a 120 judíos después de que Abraham Melamed le disparara a un policía alemán.

Entonces los alemanes amenazaron con destruir todo el gueto si Melamed no se entregaba. Tres días más tarde, él mismo se rindió para evitar las represalias en contra del gueto. En el centro de asesinatos de Treblinka, en la ocupada Polonia, los guardias del campo les dispararon a veintiséis judíos después de que cuatro prisioneros se escaparan a través de las alambradas de púa en el invierno de 1942. Después de que Meir Berliner, un prisionero judío de Treblinka, asesinara a Max Bialas, un oficial nazi de alto rango, los guardias como represalia asesinaron a más de ciento sesenta judíos…

El aislamiento de los judíos y la falta de armas. Las víctimas judías de los nazis enfrentaron un obstáculo adicional que evitaba la resistencia. Los judíos estaban aislados y desarmados. Incluso si algunos individuos tenían fuerzas físicas, la voluntad y la oportunidad de escaparse del gueto o del campo nazi, enfrentaban grandes dificultades para encontrar lugares en los cuales poder ocultarse en el exterior, comida y una población local empática y dispuesta a arriesgarse a favor de la resistencia. La mayoría de los judíos no podían mezclarse fácilmente entre las comunidades no judías debido a las diferencias de acentos o de idiomas, a las costumbres religiosas y la apariencia física, incluyendo la circuncisión de los hombres judíos.

En muchas regiones ocupadas de Europa Oriental, la población local, incluyendo a muchos campesinos en las zonas de los bosques en los cuales los judíos a menudo tenían mejores oportunidades para esconderse, eran hostiles hacia los judíos o indiferentes respecto a lo que les ocurría. Las mismas poblaciones locales estaban viviendo bajo las duras condiciones de la ocupación, sometidos al racionamiento de alimentos y a muchas formas de terror alemán que incluían asesinatos, redadas para llevarse a las personas a realizar trabajos forzados y deportación a los campos de concentración. Los civiles que ayudaron a los fugitivos judíos lo hicieron bajo pena de muerte.

El secreto y el engaño de las deportaciones. La velocidad, el secreto y el engaño con el cual los alemanes y sus colaboradores llevaron a cabo las deportaciones y los asesinatos tenían el objetivo de impedir la resistencia. Millones de víctimas, atrapadas antes de los asesinatos masivos en los territorios soviéticos ocupados o para ser deportadas a los centros de muerte nazi, en los cuales eran sometidos a las cámaras de gases, a menudo no tenían la menor idea respecto a dónde los estaban enviando.

Los rumores sobre los campos de la muerte se habían esparcido, pero los engaños nazis y la tendencia humana a negar las malas noticias ante la posibilidad de daño o muerte, llevó a que la mayoría de los judíos no creyeran esas historias. No había ningún precedente para un acto tan monstruoso como la aniquilación completa de todo un pueblo implementado como una política gubernamental oficial. Los alemanes y las fuerzas policiales colaboradoras generalmente les ordenaban a las víctimas empacar algunas pertenencias, reforzando de esta manera la creencia de que verdaderamente serían “reasentados” en campos de trabajo.

Cuando ya en el verano del año 1944 casi medio millón de judíos fueron deportados a Auschwitz desde Hungría ocupada por Alemania, muchos ni siquiera habían oído hablar del campo. Para profundizar la mentira para aquellos judíos que habían quedado en Hungría después de la primera ola de deportaciones, muchos de los que llegaron a Auschwitz fueron obligados a escribir postales a amigos y parientes antes de ser asesinados en las cámaras de gases: “Llegamos a salvo. Estamos bien”.


  • La resistencia espiritual:

Si bien para los judíos víctimas del Holocausto era extremadamente difícil organizar cualquier clase de rebelión física en contra de los nazis, de todas maneras hay numerosos ejemplos, grandes y pequeños, de su resistencia a los esfuerzos nazis por quebrar sus espíritus. El ataque de la Alemania nazi en contra de los judíos no se limitó solamente a los cuerpos; sino que fue también un ataque en contra de sus almas. Los judíos fueron deshumanizados, degradados a un nivel que ni siquiera podemos llegar a imaginar, y se les negaron todos los derechos que un ser humano puede llegar a pedir.

De hecho, los nazis deliberadamente establecieron una campaña para destruir el espíritu de los judíos, además de destruir sus cuerpos. La agenda nazi era arruinar a sus víctimas en todos los niveles: físico, emocional y espiritual. Sin embargo, en muchos casos el espíritu judío no fue quebrado. Mientras que los casos de resistencia física al aparato nazi fueron pocos, los casos de resistencia espiritual no pueden llegar a contarse. Esta resistencia a menudo era silenciosa; era la resistencia de un judío intentando mantener su dignidad; era la santificación de la vida y la santificación del Nombre de Dios en la muerte.

En esta sección citaremos diversas historias de esta resistencia espiritual. Las historias que ofreceremos a continuación son apenas unas pocas, apenas una visión fugaz del gran espíritu judío que no logró ser doblegado. Sin embargo es posible que miles, decenas de miles, millones de víctimas inocentes que no lograron sobrevivir hayan tenido el mismo coraje, la misma fe inquebrantable y el mismo deseo de vivir. Nunca sabremos qué historias increíbles se llevaron con ellos.

La siguiente historia ha sido citada en numerosas publicaciones, incluyendo entre otras la obra del Rab Israel Tauber, “From Darkness to Light” [Hebreo], “Path Through the Ashes” (Artscroll/Mesorah), y otras. La siguiente versión ha sido tomada del libro de Yaffa Eliach, “The Holocaust and New Hasidic Tales”, publicado por Tradition 20(3), 1982, página 228. Esta es la historia de un gran judío que no permitió que su sufrimiento en manos de los nazis disminuyera su orgullo por ser un miembro del Pueblo Elegido.

➞ La Hagadá del Holocausto, targum Press, inc – El Pueblo Elegido:

La Hagadá de Pesaj dice: “Asher bajar banu mikol am” – Quien nos eligió entre todos los pueblos.

El Rebe de Klausenberg fue llevado con un grupo de prisioneros desde Auschwitz hacia Varsovia para desmantelar los edificios que habían sido bombardeados. El trabajo fue realizado a un ritmo vertiginoso y consistía en acarrear pesadas rocas y vigas. Muchas personas murieron a causa del agotamiento.

Un día, mientras el Rebe y sus compañeros estaban trabajando en la parte superior de un edificio, comenzó a caer sobre ellos un enorme torrente de lluvia. Sin embargo, los nazis despiadadamente los obligaron a seguir trabajando. Una de las pobres víctimas, exhausta y completamente empapada le dijo con dolor al Rebe: “¿Acaso continuará diciendo ‘Tú [D’os] nos has elegido’ – y se alegrará de que seamos el pueblo elegido?”

El Rebe de Klausenberg le respondió: “Hasta el día de hoy no he logrado decir ‘Tú nos has elegido’ con la devoción adecuada. A partir de hoy, cuando diga ‘Tú nos has elegido entre todos los pueblos’, lo diré con mucho más fervor. Estaré infinitamente eufórico”.

Cuando el Rebe vio el rostro sorprendido del hombre, le explicó: “Si no fuera porque D’os nos ha elegido, entonces yo también sería como los nazis. Para mí es mejor estar en mi situación que ser uno de ellos, que D’os no lo permita. ¡Estoy feliz con mi porción!”

Posteriormente, el Rebe de Klausenberg contó: “En Varsovia, estaba con nosotros un judío de Lituania cuya situación era mucho mejor que la nuestra porque era un experto metalúrgico, lo cual lo volvía muy importante para la S.S. Él tenía permitido moverse libremente y recibía comida adicional.

“Un día esta persona vino a mi cabina y me dijo: ‘Vine a analizar con usted un punto de la ley judía. En mi trabajo, tengo que profanar el Shabat transgrediendo las prohibiciones de la Torá. Me parece que es mejor ser transferido al grupo que tiene que cargar las rocas y vigas pesadas, lo cual no constituye una prohibición de la Torá sino de un decreto rabínico’.

“Cuando le pregunté cómo iba a lograr ser transferido, me dijo: ‘Ya efectué las preparaciones para quemarme las manos con agua hirviente, de manera que no podré continuar desarrollando una labor tan delicada como la que tengo actualmente. De esa manera tendrán que transferirme a otro grupo de trabajo’.

“Tenemos que entender –continuó diciendo el Rebe- que cargar esas pesadas rocas implicaban la muerte segura. Muchos no podían aguantar más que unos pocos días. En vano intenté convencerlo de que no debía someterse a semejante peligro. Pero él seguía insistiendo que no quería transgredir tantas prohibiciones de la Torá.

Con gran dificultad, logré persuadirlo de que como metalúrgico era capaz de salvar las vidas de muchos otros judíos. Sólo entonces él transigió. Por cierto, encontrarse con un judío como éste refuerza nuestra alegría respecto a ‘Tú nos has elegido’”.

A menudo los nazis obligaban a los judíos a sufrir brutales tormentos con la expresa intención de avergonzarlos, degradarlos y provocar que perdieran sus sentimientos de humanidad. Sin embargo, muchas veces el espíritu judío no lograba ser quebrado con estos intentos sino que los judíos mantenían su orgullo y su dignidad – lo cual, bajo tales circunstancias, sin ninguna duda constituye un verdadero heroísmo.

Nazis burlandose de un Judío ortodoxo y afeitandole la barba.

➞ Moshe Prager, “The Hassidic Movement During the Holocaust” (El Movimiento Jasídico Durante el Holocausto), Sefer Habesht, Y. L. Cohen Maimon, ed. Jerusalem: Mosad Harav Kook, 1960, páginas 269-270:

En Lublín, a finales del año 1939, quedó dramáticamente demostrada la dignidad como respuesta a los actos que buscaban la degradación física y espiritual. El comandante alemán había obligado a los judíos a reunirse en un campo vacío en las afueras de la ciudad y burlándose les ordenó cantar una melodía jasídica. De manera vacilante, alguien comenzó a entonar la tradicional melodía Lomir zij iberbeten, Avinu Shebashomaim (Nos reconciliemos, Nuestro Padre en los Cielos).

Sin embargo la canción no despertó mucho entusiasmo entre las masas atemorizadas. De inmediato, Glovoznik (el comandante) les ordenó a sus vándalos atacar a los judíos porque se negaban a cumplir con sus deseos.

Cuando el ofuscado arrebato contra los judíos continuaba, una voz anónima quebró el caos con un grito poderoso y desgarrador: ¡Mir velen sei iberleben, Avinu Shebashomayim! (¡Nosotros sobreviviremos a ellos, Oh Padre en los Cielos!). De inmediato, la canción encontró eco entre los presentes, catapultando a la gente a una danza tormentosa y febril. Todos se dejaron llevar por la fascinante melodía, repleta de dvekut, la cuál ahora había adquirido un nuevo contenido de fe y confianza.

La intención de burlarse y ridiculizar a la gente se había convertido en un desastre para los sorprendidos nazis, obligando al comandante Glovoznik a ordenar que se detuviera el paradójico espectáculo.

Los nazis sometieron a los judíos a un dolor y privación tan terrible que uno podría llegar a esperar que las víctimas acudieran a cualquier recurso para lograr aliviar su sufrimiento. Sin embargo, a pesar de los mejores esfuerzos nazis, muchos judíos mantuvieron su humanidad y su nobleza, representando una verdadera derrota para los planes de los nazis.

➞ Rab Menajem Nissel, Shiur de audio – El heroísmo durante el Holocausto no implica necesariamente resistencia física. Heroísmo muchas veces implicaba salvar la vida de otra persona, incluso a gran costo personal:

En el sitio en el cual se erigió el Gueto de Varsovia hay una enorme escultura conocida como el monumento Rappaport, dedicado a los valientes combatientes del Gueto de Varsovia. Es un masivo bloque de granito. En un lado hay imágenes de los heroicos combatientes del levantamiento del Gueto, esculpidos como seres humanos increíblemente poderosos y musculosos. Del otro lado hay imágenes de hombres y mujeres ancianos y débiles, junto con niños, siendo llevados hacia las cámaras de gases.

Un anciano sobreviviente del Holocausto con una fogosa disposición, en una oportunidad me explicó el significado de parte del monumento. Parte del monumento representa a una abuela sosteniendo a un niño y caminando hacia la cámara de gas.

¿Cómo es que una abuela terminó llevando a un niño hacia la cámara de gas? Los nazis llevaban familias y comunidades enteras en los vagones de carga hasta la entrada de los campos de concentración, donde los judíos de inmediato eran divididos en dos líneas. La línea de la derecha estaba conformada por los individuos jóvenes y fuertes: aquellos que eran adecuados para efectuar trabajos.

La línea de la izquierda estaba conformada por las personas más débiles: los niños, los enfermos, los ancianos, las mujeres embarazadas. Si las personas que llegaban tenían una posibilidad de analizar la situación, les resultaba relativamente simple comprender que quienes estaban en la línea de la derecha eran los que se salvarían en ese momento de la muerte y serían enviados a realizar trabajos forzados, mientras que quienes se encontraban a la izquierda serían enviados a la muerte.

La única clase de persona que a pesar de verse saludable también era enviada hacia la izquierda era aquella madre que llevaba un niño. ¿Cómo llegó una abuela a cargar un niño?

Cuando los vagones de carga llegaban al campo de concentración después de días de viaje, de días sin comer ni beber, la abuela bajaba del vagón, veía las dos líneas y entendía lo que estaba ocurriendo. Ella veía a su propia hija, la madre del niño, sosteniéndolo en sus brazos, y comprendía que la única manera de salvar la vida de su hija era tomar al niño en sus propios brazos y mantenerlo con ella, permitiendo de esa manera que su hija fuera enviada hacia la derecha, hacia la vida.

Este anciano sobreviviente continuo diciéndome:

“Entonces, te pregunto: ¿quiénes fueron los verdaderos héroes del Holocausto? ¿Acaso fueron aquellos que están representados en el frente del monumento, con armas y cuchillos y grandes músculos? ¿O fueron los ancianos de la parte trasera del monumento, cuyos últimos actos fueron los movimientos heroicos que realizaron para salvar a otros miembros de la familia de la muerte?”

Monumento Rapaport

  • La resistencia al continuar observando los preceptos:

De la misma manera en que los Nazis lucharon una guerra en contra del pueblo judío, también lucharon amargamente contra la religión judía. Ellos hicieron todo lo que les fue posible para despojar a cada judío que se encontrara bajo su control de cualquier rasgo de observancia de mitzvá.

En consecuencia, incluso la observancia del más ligero precepto de la Torá en los campos de concentración requería un enorme auto sacrificio e implicaba poner en riesgo la propia vida. A pesar de ello, hay innumerable historias de judíos que de hecho arriesgaron sus vidas y sus miembros para continuar cumpliendo con la Torá y sus mandamientos.

➞ Yaffa Eliach, Hasidic Tales of the Holocaust (Historias Jasídicas del Holocausto), páginas 151-153 – La circuncisión en el campo nazi:

“Te relataré una historia”, le dijo el Rab Israel Spira a su alumno Baruj Baer Singer, “una historia que tuvo lugar en el Campo de la Calle Janowska. Janowska era uno de esos campos de los cuales, si uno recuerda todos los eventos que tuvieron lugar durante un año, se puede llenar páginas con historias de heroísmo, sufrimiento y muerte. No un libro, sino diez volúmenes. E incluso así, eso no sería más que una gota en un océano.

“Muchas personas me han pedido que publique un libro con las historias de Janowska. Les dije que yo no estoy escribiendo libros nuevos. Sería suficiente si leyéramos y estudiáramos los libros que ya existen.

Pero siento el deber de dejar un registro de esta historia en particular. Es una mitzvá relatarla, porque es una historia sobre la devoción y el sacrificio de una hija de Israel.

“Una mañana en Janowska, yo estaba de pie hachando leña con otro katzetnik (prisionero del campo). Para humillarnos en la mayor medida que fuera posible, me habían puesto como compañero a un hombre muy bajo. Como puedes ver, gracias a D’os, yo no me encuentro entre los más bajos.

“Esto hacía que el hecho de aserrar la leña fuera tanto una tarea difícil como un visión muy graciosa. Cada vez que empujábamos la sierra mi compañero debía estirarse y pararse en puntas de pie, y yo debía inclinarme hacia abajo hasta que mis pies doloridos e hinchados terminaban sangrando. Los alemanes se paraban a nuestro lado observando con placer nuestra tortura y nuestro sufrimiento.

“Una mañana, en Hoshaná Rabá, mientras estábamos aserrando leña, el viento trajo en nuestra dirección los gritos más desgarradores y atormentados que yo había escuchado en mi vida, incluso dentro del infierno de Janowska. El desesperado clamor se iba acercando, como si ese llanto estuviera llenando todo el universo y ahogándolo con dolorosas lágrimas.

“Es una Aktion infantil, pequeños ángeles de todos los alrededores de Drohobycz, Borislov, Lvov, Stryj, Stanislav y otros pueblos fueron traídos hasta aquí para que se reúnan con su Creador”, dijo un katzetnik que pasó a nuestro lado empujando una carretilla y sin ni siquiera mirar en nuestra dirección. Yo pensé que los gritos sacudirían las bases mismas del mundo.

“Continuamos aserrando leña con nuestros ojos cada vez más pesados a causa de las lágrimas. De repente, oí a nuestro lado la voz de una mujer. ‘Judíos, ténganme misericordia y denme un cuchillo’. Delante nuestro había una mujer pálida como una hoja de papel. Solamente sus ojos ardían con un fuego extraño; yo pensé que ella deseaba suicidarse. Miré alrededor y como no había ningún alemán a la vista, le dije: ‘¿Por qué estás tan apurada por llegar al Mundo de la Verdad? Tarde o temprano llegaremos allí. ¿Qué diferencia puede hacer un día más?’

“‘Perro, ¿qué le estás diciendo a esa mujer?’. Un alemán alto apareció de la nada y me exigió una respuesta mientras revoleaba su cachiporra de goma sobre mi cabeza. ‘La mujer me pidió un cuchillo. Y yo le expliqué que los judíos no tenemos permitido quitarnos la vida. Porque nuestras vidas se encuentran en las manos de D’os’. Y enseguida agregué: ‘Y espero que usted también nos permita seguir viviendo ’.

El alemán no me respondió. El se dirigió a la mujer y le exigió una explicación. Ella simplemente le respondió: ‘Yo pedí un cuchillo’.
“Mientras hablaba, ella examinaba al alemán con sus ojos afiebrados. De repente sus ojos se quedaron fijos sobre el bolsillo superior del uniforme del alemán. A través del bolsillo podía divisarse claramente la forma de un cuchillo.

“‘¡Déme ese cuchillo!’, le ordenó la mujer al alemán con voz de mando. El alemán, tomado por sorpresa, le dio a la mujer el cuchillo.

“Ella se inclinó y tomó algo. Solamente entonces noté un paquete de trapos en el suelo, cerca del aserrín. Ella abrió el paquete. En medico de los trapos, sobre una almohada blanca como la nieve, había un bebé recién nacido dormido. Con firmeza, ella abrió el cuchillo de bolsillo y circuncidó al bebé. Con voz clara e intensa ella recitó la bendición de la circuncisión: ‘Bendito eres Tú, Eterno, D’os nuestro, Rey del universo, Quien nos ha santificado con Sus mandamientos y nos ha ordenado realizar la circuncisión’.

“Ella se enderezó, miró hacia el cielo y dijo: ‘D’os del universo, Tú me has dado un hijo sano. Yo te estoy devolviendo un judío completo y kasher’. Ella caminó hacia el alemán, le devolvió el cuchillo ensangrentado y le entregó su bebé sobre la almohada blanca.

“En medio de un velo de lágrimas, me dije a mí mismo que la circuncisión de esa madre probablemente sacudiría los fundamentos del cielo y de la tierra. Fuera de Abraham en el Monte Moriá, ¿dónde más podemos encontrar un acto de fe mayor que el de esa madre judía?”

El rabino miró a su alumno con los ojos llenos de lágrimas y le dijo: “Desde la liberación, cada vez que soy honrado siendo el sandak (padrino) en una circuncisión, mi costumbre es relatar esta historia”.

Los registros históricos del Holocausto demuestran que incluso en medio de su sufrimiento, muchos judíos se aferraron a la Torá y a sus leyes, negándose a sucumbir a la campaña nazi para quebrar sus cuerpos y sus almas. El Rab Efraim Oshry, un rabino que estuvo prisionero en el gueto de Kovno en Lituania, registró un gran número de preguntas halájicas que recibió durante los años de horror.

Las preguntas fueron escritas en pequeños pedazos de papel y enterradas en latas, las cuales él recuperó después de sobrevivir las aflicciones del Holocausto y publicó esas preguntas en un libro. Estas dolorosas preguntas ilustran las profundidades del sufrimiento experimentado por los judíos, pero también demuestra la nobleza de un pueblo que se negó a renunciar a su lealtad a D’os y a Su Torá. Los siguientes pasajes del libro del Rab Oshry reflejan el tremendo sacrificio que los judíos realizaron para continuar observando los preceptos de la Torá incluso bajo las condiciones más atroces.

“Responsa from the Holocaust”, Rab Efraim Oshry, Targum Press, 1983, página 49 – La lectura del Shemá para los trabajadores esclavizados:

Durante los meses de invierno, el trabajo en el campo de aviación comienza cuando todavía está oscuro, mucho antes del momento adecuado para leer el Shemá, y termina muy tarde a la noche. Me preguntaron de qué manera los trabajadores podían cumplir con la mitzvá de leer el Shemá de la mañana.

Durante el trabajo mismo, les resultaba imposible concentrarse y leer adecuadamente todo el Shemá, porque los alemanes constantemente se acercaban a ellos con órdenes y comandos, obligando a los trabajadores judíos a interrumpir la lectura del Shemá. Solamente podían leerlo en fragmentos. Tampoco podían esperar para leerlo durante el momento en que paraban para almorzar, porque esto ocurría después del mediodía, cuando ya había pasado el momento en el cual se puede leer el Shemá.

➞ Ibíd., página 22 – Eventual peligro de vida:

A partir de Elul del año 5701 – septiembre 1941 – los judíos de Kovno fueron obligados a trabajar en el campo de aviación cercano a la ciudad, porque los alemanes ordenaron a los judíos del gueto proveer cada día mil trabajadores. Cada uno de los trabajadores forzados recibía un plato de sopa no kasher como ración diaria además de cien gramos de pan. Como es de imaginar, muchos de los trabajadores se negaron a profanarse con esa sopa no kasher.

Pero a medida que se debilitaron a causa del hambre y de las presiones del pesado trabajo, varios de ellos vinieron a verme durante los días previos a Iom Kipur del año 5702 – finales de septiembre 1941 – y me preguntaron si tenían permitido comer la sopa dado que si no la comían finalmente sus vidas estarían en peligro.

Puesto que los expertos en medicina estaban de acuerdo respecto a que el alimento que se proveía a los judíos era insuficiente para que pudieran sobrevivir, el Rabino declaró que tenían permitido comer comida no kasher. Pero el hecho de que en medio de sus sufrimientos estos judíos siguieran tratando de mantener las leyes del kashrut, demuestra una heroica victoria en contra de los nazis.

Algunos judíos descubrieron chispas de santidad en la misma opresión que estaban sufriendo. Cuando los nazis los asesinaban, ellos convertían sus propias muertes en oportunidades para santificar el Nombre de D’os.

➞ Moshe Prager, Ele Shelo Nikneú, Volumen I, Bnei Brak, Israel: Netzaj, 157-158, tal como fue registrado por el testigo ocular, el Rab Abraham Shmuel Biniamín Sofer – Santificar el nombre de D’os antes de morir:

El Rab Méndele Alter, el hermano del Rebe de Guer, se encontraba entre un grupo de judíos a quienes les ordenaron desvestirse en Treblinka durante el verano del año 1942. Al comprender que ésos eran sus últimos momentos, el Rebe suplicó desesperadamente que le dieran un vaso de agua.

Un guardia judío que era famoso por su crueldad hacia los otros judíos, se sintió conmovido por la súplica. Él le dio agua pensando que el Rebe deseaba calmar su sed antes de morir. Pero en cambio, el Rebe usó el vaso de agua para lavarse las manos, como un acto de purificación antes del Kidush Hashem, insistiendo a los otros judíos: “Digamos el vidui (la confesión) antes de morir”.

Algunos judíos, incluso bajo las más oscuras y opresivas condiciones del Holocausto, continuaron obteniendo fuerzas y esperanzas a partir de las mitzvot que lograban cumplir. El hecho mismo de encontrar un rayo de esperanza en medio del sufrimiento es una proeza increíble.

➞ Yaffa Eliach, Historias Jasídicas del Holocausto, páginas 16-20 – La Noche del Seder en Berguen-Belsen: Esta noche tenemos sólo matzá:

El Rab de Bluzhov estaba sentado en la cabecera de la mesa. Se encontraba rodeado por un grupo de niños y unos pocos adultos. El Rab comenzó a recitar la Hagadá de memoria. Él descubrió las matzot, elevó el plato de la ceremonia, y comenzó a narrar la historia del Éxodo.

“Éste es el pan del pobre que comieron nuestros padres en la tierra de Egipto. Que todo el que tenga hambre, venga y coma; que todo el necesitado venga y celebre Pesaj. Ahora estamos aquí; ¡el año que viene podemos estar en la Tierra de Israel! Ahora somos esclavos, ¡el año que viene seremos hombres libres!”

El niño más pequeño formuló las Cuatro Preguntas, con su dulce voz infantil entonando la tradicional melodía: “¿Por qué esta noche es diferente a todas las otras noches? ¿Por qué todas las otras noches comemos pan o matzá y esta noche solamente [comemos] matzá?”

La barraca estaba oscura. El brillo plateado y suave de la luna se reflejaba sobre los pálidos rostros. Era como si las lágrimas que silenciosamente caían por sus mejillas estuvieran fluyendo hacia el legendario ángel con la enorme jarra de lágrimas, la cual al llenarse hasta el borde indicaría el fin del sufrimiento humano. Tal como se acostumbra, el Rab comenzó a explicar el significado de Pesaj en respuesta a las Cuatro Preguntas.

Pero en esa noche del Seder en Berguen Belsen, las antiguas preguntas de la Hagadá asumieron un significado único. “Noche”, dijo el Rab, “implica exilio, oscuridad, sufrimiento. La mañana implica luz, esperanza, redención. ¿Por qué es esta noche diferente a todas las otras noches? ¿Por qué este sufrimiento, el Holocausto, es diferente a todos los otros sufrimientos del pueblo judío?”. Nadie intentó responder las preguntas del Rab. El Rab Israel Spira continuo diciendo: “Porque en todas las otras noches comemos pan o matzá, pero esta noche solamente matzá.

El pan está leudado, tiene altura. La matzá no ha leudado y es completamente plana. Durante todos los sufrimientos anteriores, durante todas las noches previas en exilio, los judíos tenían pan y matzá. Tuvimos momentos de pan, de creatividad y de luz; y momentos de matzá, de sufrimiento y de desesperación.

Pero esta noche, la noche del Holocausto, estamos experimentando nuestro mayor sufrimiento. Hemos llegado a las profundidades del abismo, al punto más bajo de la humillación. Esta noche tenemos solamente matzá, no tenemos momentos de alivio, ni un instante de respiro para nuestros humillados espíritus… Pero no pierdan las esperanzas, mis jóvenes amigos”.

El Rab continuó con voz fuerte y llena de fe. “Porque éste es también el comienzo de nuestra redención. Somos esclavos que sirvieron al Faraón en Egipto. En hebreo, esclavos se dice avadim. Las letras de la palabra avadim forman una sigla con las primeras letras de la frase: David, el hijo de Ishai, Tu siervo, Tu Meshiaj. Por lo tanto, incluso en nuestro estado de esclavitud encontramos indicios de nuestra eventual liberación a través de la llegada del Meshiaj.

Nosotros, que somos testigos de la noche más oscura de la historia, del momento más bajo de la civilización, también seremos testigos de la grandiosa luz de la redención, porque antes de la gran luz habrá una larga noche, tal como lo prometieron nuestros Profetas:

‘Pero pasará que una noche habrá luz’ y ‘El pueblo que camina en la oscuridad ha visto una gran luz; ellos han habitado en la tierra de la sombra de la muerte, sobre ellos deja brillar la luz’. Queridos hijos, los profetas nos hablaban a nosotros, a nosotros que habitamos en la sombra de la muerte, a nosotros que viviremos para ser testigos de la gran luz de la redención”.

El Seder concluyó. En algún lugar arriba, el brillo plateado de la luna fue opacado por nubes oscuras. El Rab de Bluzhov besó a cada niño en la frente y les aseguró que después de la noche más oscura de la humanidad llegaría el día más brillante.

Mientras los niños regresaban a sus barracas, esclavos de un moderno Faraón en medio de un desierto de humanidad, ellos estaban seguros de que los pasos del Meshiaj resonaban junto con el eco de sus propios pasos sobre la tierra bañada de sangre de Berguen Belsen.

Muchos judíos se esforzaron especialmente para poder colocarse Tefilín, un símbolo del pacto entre D’os y el pueblo judío. La manera misma en la cual cumplieron con esta mitzvá, compartiéndola con otros judíos, demuestra que siguieron cuidando el valor judío de jesed.

➞ Esther Farbstein, Hidden in Thunder, Volumen II, Mosad Harav Kook Publishers, páginas 428-429 – A pesar del tremendo deseo de colocarse Tefilín, cumplían la mitzvá rápidamente para permitirles también a otros cumplirla:

Una especial demostración de fe tuvo lugar entre aquellos que insistieron en colocarse Tefilín incluso en los campos de concentración, algo que era aparentemente imposible. A pesar de que los Tefilín eran una de las pertenencias personales que los judíos llevaron con ellos al partir de sus hogares, fueron obligados a arrojarlos en una pila al lado de la entrada al campo. De todas maneras, algunos judíos lograron introducir clandestinamente Tefilín al campo o recuperarlos de entre las montañas de ropas. Eran cuidados como un valioso tesoro y se los colocaban en secreto, lo cual hace difícil llegar a estimar la cantidad de personas involucradas en el proceso.

Sin embargo, cada judío que se colocaba los Tefilín, demostraba una conexión especial con su Creador en medio del infierno. Tres Rabinos –el Rab Aronson, el Rab Meisels y el Rebe de Klausenberg– escribieron recuentos similares en diferentes partes de Auschwitz, sin que ninguno de ellos supiera de los otros. El Rab Aronson contó sobre las largas líneas que se formaban detrás de las barracas en las cuales alguien poseía un par de Tefilín

Mantenerse en la fila implicaba perder una hora de sueño y un poco de “café” caliente. Tanto él como el Rab Meisels describen un interesante detalle: las personas se colocaban los Tefilín rápidamente y recitaban solamente el primer versículo del Shemá, para permitir que también otras personas pudieran cumplir con la mitzvá.

Testimonios especialmente emotivos relativos a los Tefilín fueron registrados en los campos de trabajo y en Gross-Rosen. En un caso, un judío redimió el único par de Tefilín que había en el lugar a cambio de su última porción de pan. “Alrededor de cincuenta judíos rezaron con esos Tefilín, uno tras del otro, detrás de una pared viva que ocultaba a los devotos”. En el campo de Dornhau la demanda de Tefilín era tan grande que el Rab decidió separar las partes (la de la cabeza y la del brazo), diciendo que era mejor cumplir con una mitzvá parcial que no cumplirla en absoluto.

Las plegarias privadas y públicas demostraron la creencia judía respecto a que incluso en los momentos más oscuros D’os se preocupa profundamente por nosotros y escucha nuestras plegarias.

➞ Ibíd. páginas 423-424 – En Auschwitz comenzaron a organizarse minianim diarios y luego siguieron creciendo:

A pesar de la atmósfera general, había un grupo de tenaces judíos… judíos simples convencidos de sus creencias, los cuales manifestaban a diario que todo lo que nos ocurre es dirigido por un Poder Supremo, incluso si con nuestras simples mentes humanas no podemos llegar a entenderlo. De este grupo surgió un número de devotos, al principio muy pequeño. Gradualmente, el grupo que recitaba cada día las plegarias con un minián fue creciendo.

En más de una ocasión, un compañero que en el pasado no acostumbraba a rezar se veía llevado por las melodías de las plegarias. El sonido llegaba a él, la melodía de las plegarias de la noche del viernes, y lo hacía olvidarse por un instante de las trágicas circunstancias… Yo siempre corría hacia allí, a esa orilla, a ese rincón en el cual unos pocos minianim de judíos estaban de pie rezando con suprema santidad. Allí obtenía luz; tomaba de allí una chispa y huía con ella a mi litera. Entonces tenía una feliz noche de Shabat.

➞ Ibíd., páginas 423-426 – La importancia de la plegaria era valorada por todos:

El Rab Iehoshúa Grunwald de Huszt cuenta sobre un “libro de plegarias” escrito sobre un pedazo de papel, basado parcialmente en un libro de plegarias que había en Auschwitz y en parte de memoria: “Yo recitaba la plegaria de Shemoná Esré del texto escrito y todos los demás –alrededor de dos mil personas- lo repetían después de mí en un susurro, llorando amargamente”.

También había mujeres que dictaban el texto de las plegarias tal como las recordaban de sus hogares. Por ejemplo, en Gross-Rosen, una anciana de Varsovia –la esposa de un jazán (cantor)- reconstruyó de memoria las plegarias de Rosh Hashaná. En la noche de la festividad, luego de un agotador día de trabajo, ella recitó las plegarias en voz alta y las mujeres que la rodeaban repetían palabra por palabra…

Incluso aquellos que tenían dificultad para rezar manifestaban respeto por aquellos otros judíos que se apegaban a su fe. A pesar de que podían llegar a asombrarse de ellos, de todas maneras les brindaban una protección especial para que pudieran seguir rezando; como si sus plegarias fueran también en beneficio de quienes ya no podían rezar.


  • El coraje de reconstruir:

El heroísmo del indómito espíritu judío no culminó con la liberación de los campos de concentración en 1945. Después de la finalización del Holocausto, los sobrevivientes de las atrocidades nazis enfrentaron una serie de nuevos y apabullantes desafíos. La mayoría de las personas habían quedado desarraigadas, permanentemente alejadas de sus hogares y despojadas de todo lo que alguna vez habían poseído.

Estaban destrozadas y desconsoladas, habían perdido la mayor parte de sus familias y amigos. Sus comunidades habían sido diezmadas y no tenían a dónde ir. Bajo tales circunstancias, hubiera sido natural que los sobrevivientes sucumbieran a la resignación y a la desesperación. Sin embargo, muchos de ellos tuvieron el coraje de seguir adelante, de reconstruir sus vidas, de comenzar nuevas familias e incluso de dar aliento a otros quebrados sobrevivientes. El nivel de heroísmo necesario para lograr esto está más allá de nuestra imaginación.

➞ Esther Farbstein, Hidden in Thunder, Volumen I, Mosad Harav Kook, página 354 – reconstruyendo el mundo judío:

Cuando terminó la guerra y se abrieron los portones del campo –incluso antes de que la gente comprendiera la magnitud de la catástrofe- se intensificaron los sentimientos de soledad. Los judíos descubrieron que todos sus parientes habían desaparecido.

Para superar el dolor de la soledad, muchas personas deseaban casarse, y unos pocos meses después comenzó una ola de casamientos. Esto era una manifestación no sólo de la necesidad de cercanía y de calidez familiar, sino también un sentido de la misión de perpetuar la familia y el pueblo y de vengarse de alguna manera de los alemanes, quienes habían intentado erradicar la existencia de las futuras generaciones.

➞ Rab Pesaj Krohn, Along the Maggid’s Journey, Artscroll/Mesorah Publications, página 93 – A pesar de haber perdido a su esposa y a sus once hijos, el Rebe de Klausenberg brindó consuelo a ochenta y siete jóvenes huérfanas en un campo de refugiados en la víspera de Iom Kipur:

En Erev Yom Kipur del año 1947, el Rebe de Klausenberg [Rab Iekutiel Iehudá Halberstam (19051994)] estaba en su habitación en el campo de refugiados preparándose para el día más sagrado del año. Lo interrumpió un golpe en la puerta. Fue a abrir y delante de él encontró a una jovencita con los ojos llenos de lágrimas.

“Rebe, cada año mi padre me bendecía antes de Iom Kipur. Mi padre fue quemado vivo y no hay nadie que pueda bendecirme”.
El Rebe, quien había perdido a su esposa y a sus once hijos, invitó a la jovencita a entrar y le dijo: “Hija mía, yo seré tu padre”.

Él colocó un pañuelo sobre la cabeza de la joven y con sus sagradas manos la bendijo, con emoción e intención. La joven partió de la habitación del Rebe sonriendo y fortalecida.

Unos minutos más tarde un grupo de jovencitas angustiadas llegó hasta la puerta del Rebe. “A nosotras también nos gustaría recibir la bendición del Rebe”, dijo una de ellas. “No hay nadie que pueda bendecirnos”.

Nuevamente, con paciencia y lágrimas, el Rebe bendijo a cada una de las jovencitas. La noticia se difundió y muy pronto las jóvenes huérfanas del campo de refugiados llegaron en cantidades. El Rebe bendijo a cada una de ellas, en total a ochenta y siete


  • Los milagros del Holocausto:

El Rebe de Klausenberg dijo que todo el que sobrevivió el Holocausto debe haber estado acompañado por dos ángeles: uno a su derecha y otro a su izquierda. Bajo las terribles circunstancias, toda supervivencia fue milagrosa. Por lo tanto, incluso bajo la terrible oscuridad del Holocausto, brillaron algunas chispas de luz. Los milagros de los años del Holocausto tienen un valor especial para el pueblo judío. Aunque no pueden llegar a mitigar la tragedia del Holocausto, estos milagros sirven como una demostración de la continua Presencia de D’os entre Su pueblo.

Por razones que solamente Él puede comprender, algunos individuos fueron arrancados del demonio nazi tal como los peces son sacados en la red del pescador, y se salvaron. Las siguientes historias son algunos ejemplos de milagros que tuvieron lugar durante la época del Holocausto y que salvaron vidas.

➞ Yaffa Eliach, Historias Jasídicas del Holocausto, Random House Publishers, páginas 59-62 – Pelo en la palma de su mano:

Él era el panadero en el campamento de verano de mis hijos… Después de nuestro accidente automovilístico, vino a visitarme luciendo su gorro de panadero y su delantal blanco, con las mangas arremangadas. Llevaba con una mano, como un hábil camarero, una bandeja de aluminio y sobre ella había una de sus tortas decoradas. Con delicada caligrafía, allí nos deseaban una pronta recuperación a mi hija Smadar y a mí …

Le dije que éste era uno de los extraños casos en los cuales el hecho de no haber tenido ajustados los cinturones de seguridad fue una ventaja. Mientras el auto caía por la ladera de la montaña en Poconos después de que fallaran los frenos, yo me arrojé sobre mi hija para protegerla del techo que se hundía y de los resortes del asiento que saltaron desde abajo.

“No atribuya lo ocurrido a los cinturones de seguridad. Se trata más bien del milagro de vivir para poder salvar a un ser muy querido. Incluso si hubiera tenido el cinturón colocado, lo hubiera partido como si fuera Sansón”, me dijo. Entonces, sin darme tiempo de responderle, comenzó a relatarme su historia.

“Mire, yo tenía una pequeña hermana que era la persona más bella que existía en la tierra, tanto en cuerpo como en alma. No había nada en el mundo que fuera demasiado difícil para que yo hiciera por ella. Cuando los alemanes ocuparon nuestro pueblo, la ocultamos porque sabíamos que la llevarían con el resto de las mujeres jóvenes. En el gueto, necesitamos trabajar arduamente para lograr proveer comida para otra persona más. Pero lo consideramos como un privilegio especial. Todos vivíamos en pos de su seguridad y de su bienestar.

El hecho de saber que ella estaba segura nos brindaba las fuerzas para seguir adelante en los momentos más difíciles. Incluso en el gueto, bajo las condiciones más espantosas, el hecho de tenerla con nosotros convertía a nuestra pequeña habitación en un palacio. Era como si la Reina del Shabat estuviera siempre entre nosotros.

“Un día, cuando regresamos a casa, había un extraño silencio en las calles… El silencio que venía después de la muerte y las Aktions. Mientras más nos acercábamos a nuestro edificio, más sentíamos que algo no estaba bien. Al llegar, descubrimos que la puerta de nuestra habitación estaba rota, que se habían robado todo, ¡y que nuestra hermana no estaba! Evitando mirarnos a los ojos, los vecinos nos dijeron que la Gestapo se la había llevado. Sin pensarlo, salí corriendo hacia la Gestapo. Mi madre me suplicó que regresara; ella no deseaba perder a dos hijos en un mismo día. Pero yo seguí corriendo.

“Entré al edificio de la Gestapo como si eso fuera lo más natural para un judío. Un joven soldado me recibió en la recepción.

¿Qué deseas judío, que te disparen ahora? Si estás muy apurado puedo atenderte ahora mismo.

Ustedes se llevaron a mi hermana –le dije.

¿Quién es tu hermana?

La bella niña que acaban de traer.

Eso es fascinante. Dime, ¿cómo es posible que todos los horribles judíos tengan hermanas bellas?
“El soldado de la recepción llamó a otro hombre de la Gestapo que se encontraba en una habitación adyacente y le informó lo que ocurría. – ¿Así que ella es tu hermana? –me dijo mientras me examinaba de pies a cabeza.

Sí –le respondí.

¿Qué es lo que deseas?

Que me devuelvan a mi hermana.
“El alemán estalló en salvajes carcajadas.

¡Qué ideas extrañas tienen los judíos en estos días! Judío, yo dejaré salir a tu hermana con una condición: si ahora mismo haces que crezca pelo en la palma de tu mano.
“Yo abrí la palma de mi mano… ¡ésta estaba cubierta de pelo negro! El rostro del hombre de la Gestapo se retorció en una horrible mueca y comenzó a gritar histéricamente:

¡Tú, demonio judío, Satán, llévate a tu hermana y sal corriendo antes de que mi pistola les dispare a ambos!

Entonces fue a buscarla en otra habitación y la empujó hacia mí, sin dejar de gritar ni un instante. Yo tomé la mano de mi hermana y comenzamos a correr con todas nuestras fuerzas, sin mirar nunca hacia atrás. Nos detuvimos un instante en nuestro hogar para avisarles a nuestros padres que ambos estábamos vivos y luego huimos hacia el bosque. Nunca en mi vida corrí más rápido que ese día. Estoy seguro de que habría podido ser un campeón mundial en todos los torneos olímpicos.

Cuando terminó de relatarme su historia, él abrió la palma de la mano. Su palma estaba cubierta por una espesa capa de pelo negro. Me sorprendí tanto que no pude pronunciar ni una palabra. Lo había conocido durante muchos años y nunca antes me había dado cuenta.

Cuando era un niño, trabajé en una fábrica. Mi mano quedó atrapada en una máquina. Fue un accidente terrible. Hasta el día de hoy me maravilla pensar cómo lograron salvar mi mano destrozada. Como puede ver, no hay nada que no pueda hacer con mi mano, desde los movimientos más difíciles y vigorosos hasta los más delicados.

Al parecer, la piel que me injertaron en la palma fue tomada de alguna parte de mi cuerpo que tenía vellos. Al final de la adolescencia, comenzó a crecerme pelo en la palma de la mano. Actualmente los médicos me dicen que eso es imposible, pero la palma de mi mano no estudió en la facultad de medicina”.

➞ Yitta Halberstam y Judith Leventhal, Small Miracles of the Holocaust (Pequeños Milagros del Holocausto), Lyons Press, Marzo 2008, páginas 179-181 (También relatado por el Rab Meisels, un sobreviviente que fue testigo presencial de este evento, autor de Mekadshei Hashem) – Salvados por el baile:

Era un frío día de otoño; el cielo estaba cubierto por la perpetua nube de cenizas que se cernía diariamente sobre Auschwitz. Un grupo de cincuenta jóvenes alumnos de Ieshivá fueron llevados a la cámara de gas, supuestamente para recibir una ducha fría. Esto ocurrió en un momento de la historia de Auschwitz en el cual la fría verdad y las duchas frías ya eran algo conocido para los jóvenes. Todos sabían que muy pronto las bocas de las duchas se abrirían para bañarlos con una cascada de gases tóxicos que los ahogaría hasta matarlos.

Los guardias nazis, esperando con regocijo el habitual ataque de pánico complementado con los desesperados golpes a las puertas, el esfuerzo desesperado por llegar hasta las ventanas selladas y los inútiles arañazos contra las paredes vacías, se sorprendieron ante este grupo singular. Justo antes de que las duchas liberaran su veneno, uno de los jóvenes les dijo a sus compañeros: “Hermanos, hoy es Simjat Torá, cuando el mundo judío se alegra por haber concluido la lectura anual de la Torá. Durante nuestras breves vidas siempre hemos intentado cumplir la Torá lo mejor posible y ahora tenemos una última oportunidad de hacer lo mismo. Antes de morir, celebremos Simjat Torá por última vez. No tenemos nada, ni ropa para cubrirnos ni una Torá con la cual regocijarnos. Pero tenemos a D’os, Quien por cierto está acá entre nosotros. Entonces, bailemos con Dios Mismo antes de devolverle nuestras almas”.

Entonces, él colocó sus manos sobre los hombros de sus compañeros y los cincuenta jóvenes comenzaron un alegre baile mientras cantaban: “Vetaher libenu leavdeja beemet” (purifica nuestros corazones para servirte con sinceridad). Los asombrados nazis observaban desde el exterior de la cámara de gas y no podían comprender el significado de esa incongruente celebración. El detestable comandante, acostumbrado a judíos humillados y quebrados, no pudo soportar ese espectáculo de orgullo judío y estalló en un ataque de furia. Entró en la cámara de gas, agarró a uno de los jóvenes y le exigió que le explicara la razón de ese baile. Con calma, el joven le respondió: “Estamos celebrando nuestra inminente partida de un mundo regido por bestias como usted”.

El comandante decidió poner fin a la celebración con un cruel anuncio: – ¡Ustedes piensan que pueden escaparse de su tortuosa existencia en la pacífica cámara de gas, pero yo les otorgaré un fin verdaderamente doloroso! ¡Hoy se salvarán, pero mañana torturaré cada hueso de sus cuerpos; rebanaré su carne hasta que mueran!

El comandante ordenó que los jóvenes fueran liberados de la cámara de gas y que los albergaran en una barraca durante la noche. A pesar de su destino, los jóvenes celebraron Simjat Torá durante toda la noche con alegres bailes y cánticos. Ellos santificaron el Nombre de D’os al dedicar su última noche en este mundo a expresar gratitud por el privilegio de ser judíos y por el valioso regalo de la Torá.

Esa misma noche, más tarde, milagrosamente los jóvenes fueron seleccionados para ser transportados a otro campo por un oficial nazi de alto rango que no tenía conocimiento de sus “crímenes”. Esta selección salvo sus vidas y los sobrevivientes de Auschwitz testificaron que todo el grupo sobrevivió al Holocausto.


  • Los Gentiles justos:

Más de veinte mil personas recibieron el título de “Gentiles Justos”, incluyendo a hombres y mujeres de todos los países europeos, así como a personas de otros países que actuaron para salvar a los judíos europeos durante el Holocausto. Hubo muchos casos de individuos o de pueblos enteros que arriesgaron sus propias vidas para salvar a judíos. Más de ochenta diplomáticos justos de veinticuatro países fueron responsables del rescate de más de ciento cincuenta mil personas durante la época nazi.

Estos diplomáticos generalmente desafiaron las órdenes de sus gobiernos para entregar visas hacia todos los países del mundo libre. Entre estos diplomáticos se encuentran Raoul Wallenberg de Suecia, Suguihara de Japón, Hiram Bingham de los Estados Unidos y Aristides Sousa Mendes de Portugal.

El señor Mendes trabajaba en Bordeaux y perdió su trabajo y sus propiedades después de haber otorgado treinta mil visas en junio de 1940, incluyendo diez mil visas a judíos. El hijo de Mendes dijo: “De acuerdo con sus propias palabras, mi padre actuó de esa manera, porque ‘Preferí estar con D’os en contra del hombre antes que estar con el hombre en contra de D’os’”.

➞ Holocausto libro uno, ner leElef, 2010 – raoul Wallenberg, diplomático Sueco:

Entre el 15 de mayo y el 9 de julio de 1944, más de medio millón de judíos fueron deportados de Hungría. En julio, ante el deterioro de la situación militar, el líder húngaro, Miklos Horthy, finalmente decidió oponerse a los Nazis e insistir que se detuvieran las deportaciones. Para entonces, las provincias húngaras ya habían sido vaciadas de judíos.

Alrededor de cuatrocientos cuarenta mil judíos habían partido. Pero la mayor parte de los doscientos treinta mil judíos de Budapest aún se encontraban en la capital. Trabajando con un equipo de más de trescientas personas, en su mayor parte voluntarios, Wallenberg desarrolló programas de ayuda, pero la mayoría de sus esfuerzos fueron dedicados a planes para lograr colocar a los judíos bajo protección sueca.

Poco después de haber llegado a Budapest en julio de 1944, él alquiló un edificio, le otorgó el estatus extraterritorial de Suecia y lo utilizó como un refugio seguro para muchos cientos de líderes religiosos judíos. Él también convenció al gobierno sueco para que le permitiera otorgar pasaportes especiales de protección a los judíos húngaros. Con el tiempo, fue colocando varios otros edificios bajo la extraterritorialidad sueca y expandió su plan de pasaportes. De esta manera, Wallenberg logró salvar por lo menos a veinte mil judíos.

Durante los tres meses posteriores a que Horthy terminara con las deportaciones, a pesar de estar en malas condiciones, los judíos de Budapest podían seguir sobreviviendo. Pero entonces, a mediados de octubre, cuando los rusos se encontraban solamente a unos ciento sesenta kilómetros al este de la capital, Horthy dio los pasos hacia un armisticio con los Aliados. Reaccionando rápidamente, los nazis lo obligaron a renunciar como Jefe de Estado amenazándolo con asesinar a su hijo. A continuación colocaron un régimen marioneta bajo Ferenc Szalasi y el partido fascista de la Cruz Flechada…

El período de Szalasi colocó a Raoul Wallengerg bajo la prueba más difícil. Al día siguiente que la Cruz Flechada subió al poder, casi todo su equipo judío de auxilio desapareció completamente. Al día siguiente él logró encontrarlos, uno por uno, y los trasladó a lugares más seguros. Al mismo tiempo, el régimen de Szalasi declaró nulos todos los pasaportes de protección. Wallenger logró que esa decisión fuera retractada.

En una oportunidad, una patrulla armada entró al área de las casas protegidas por el gobierno sueco y comenzó a atrapar a los judíos. Wallengerg apareció en el lugar y comenzó a gritar: “Éste es territorio sueco… Si se los quieren llevar primero deberán dispararme”. Los judíos fueron liberados.

Otra vez, al enterarse que once personas con pasaportes suecos habían sido enviadas en un tren a Austria, Wallengerg siguió el tren en su automóvil, alcanzándolo en la última estación antes de la frontera y rescató a las once personas. En el momento de las espantosas marchas a Austria, él llevó comida y otros suministros a las víctimas. Con diversos pretextos, él logró rescatar a cientos de judíos de las columnas y llevarlos a las casas protegidas en Budapest.

Raoul Wallengerg

http://www.raoulwallenberg.net – Raoul Wallenberg (continuación):

Durante la segunda semana de enero de 1945, Raoul Wallenberg se enteró que Eichmann estaba por desarrollar una masacre total de los judíos que vivían en el gueto principal de Budapest. La única persona que podía llegar a evitarlo era el General August Schmidthuber, comandante de las tropas alemanas en Hungría.

Szalay, el aliado de Wallenberg, fue enviado para encontrarse con Schmidthuber y entregarle una nota en la cual se declaraba que Raoul Wallenberg se encargaría de que el general fuera considerado personalmente responsable por la masacre y que fuera colgado como criminal de guerra después de la culminación de la misma. La masacre fue cancelada a último momento como resultado de la intervención de Raoul Wallenberg. Dos días más tarde llegaron los rusos y encontraron noventa y siete mil judíos vivos en los guetos de Budapest. Esto llevó a ciento veinte mil la cantidad total de judíos que sobrevivieron a los esfuerzos nazis para exterminarlos en Hungría.

De acuerdo con Per Anger, amigo y colega de Wallenberg, éste tuvo el mérito de haber salvado alrededor de cien mil judíos.

➞ Ibíd. – Chiune Suguihara, Cónsul General de Japón:

En marzo del año 1939, el Cónsul General de Japón, Chiune Suguihara, fue enviado para abrir un servicio consular en Kaunas, la capital temporaria de Lituania – un punto estratégico entre la Unión Soviética y Alemania. Después de que Hitler invadiera Polonia el primero de setiembre de 1939, Gran Bretaña y Francia declararon la Guerra contra Alemania… Irónicamente, los soviéticos les permitían a los judíos polacos emigrar de Lituania a través de la Unión Soviética… pero solamente si lograban conseguir algunos documentos especiales.

En este terrible contexto, el Cónsul japonés Suguihara se convirtió en la figura clave para llevar a cabo un desesperado plan para la supervivencia. En julio del año 1940, las autoridades soviéticas ordenaron que todas las embajadas extranjeras abandonaran Kaunas. La mayoría obedeció de inmediato. Suguihara logró extender su permanencia en el lugar durante otras tres semanas. Con excepción del Cónsul Honorario holandés, Jan Zwartendijk, Chiune Suguihara fue el único cónsul extranjero que permaneció en la capital de Lituania. Le esperaba mucho trabajo.

Algunos refugiados polacos habían desarrollado un plan, la última posibilidad de escapar hacia la libertad. Ellos habían descubierto que había dos colonias holandesas en el Caribe, las islas Curazao y la Guyana Holandesa (Surinam), que no eran estrictas exigiendo visas para ingresar al país. Además, el cónsul holandés les había informado que había recibido autorización para sellar sus pasaportes con permisos de entrada.

Sin embargo, para llegar a estas islas los refugiados debían atravesar la Unión Soviética. El cónsul accedió a dejarlos pasar con una condición: además del permiso de entrada holandés, debían tener una visa de tránsito del consulado japonés, porque también debían cruzar por el Imperio Japonés para llegar a las islas…

Suguihara había pedido tres veces autorización para emitir las visas, pero cada vez el Ministro Japonés de Asuntos Exteriores le había negado la autorización. Él había sido educado de acuerdo con la tradicional disciplina japonesa, sumamente estricta. Y ahora debía elegir entre obediencia y conciencia, sabiendo que si desobedecía las órdenes que había recibido de sus superiores podía ser despedido y deshonrado y que probablemente nunca más le permitieran trabajar para su gobierno. Finalmente decidió obedecer a su conciencia, arriesgando tanto su futuro como el de su esposa y el de sus hijos. Él decidió firmar las visas sin tener el permiso de Tokio.

Durante veintinueve días, desde el 31 de julio hasta el 28 de agosto de 1940, Suguihara dedicó interminables horas a escribir y firmar visas a mano –más de trescientas visas por día, una cantidad que normalmente hubiera requerido un mes de trabajo a cargo de todo el consulado. La gente esperaba en fila recibir sus permisos de tránsito, día y noche. Cientos de aplicantes se convirtieron en miles. Suguihara trabajó sin descanso; él sabía que muy pronto se vería obligado a cerrar el consulado y abandonar Lituania.

Continuó otorgando visas hasta el último minuto, justo antes de que el tren partiera llevándolo desde Kovno hacia Berlín, el primero de setiembre de 1940. Cuando el tren partió de la estación, le entregó su sello oficial a un refugiado, quien pudo de esta manera continuar con la misión de rescate.

Una vez que recibieron las visas, los refugiados no esperaron mucho antes de partir hacia Moscú en tren y desde allí hacia Vladivostok en el tren transiberiano. Desde allí, la mayoría viajó hacia Kobe, en Japón; una ciudad en la cual les permitieron permanecer durante varios meses. Después fueron enviados a Shangai, China.

Miles de judíos polacos que recibieron las visas de Suguihara lograron sobrevivir bajo la protección del gobierno japonés en Shangai. Durante los meses siguientes, alrededor de seis mil refugiados huyeron hacia Japón, China y otros países.

Chiune Suguihara

➞ Holocausto libro uno, ner leElef, 2010 – El rey de Dinamarca:

Uno de los casos más destacados de resistencia gentil al Holocausto fue el rey de Dinamarca. Cuando los alemanes entraron en Dinamarca, lo primero que ordenaron fue que todos los judíos lucieran la insignia amarilla. En señal de protesta, el Rey de Dinamarca se colocó una insignia amarilla. Todos los daneses siguieron su ejemplo y se colocaron también la insignia amarilla.

Cuando se supo que los alemanes iban a enviar a los judíos a los campos, la resistencia danesa movilizó todo aquello que podía flotar, colocándose a ellos mismos en un gran riesgo. En veleros, barcos pesqueros y cualquier otra cosa que pudieron encontrar, lograron evacuar prácticamente a todos los judíos hacia Suecia.

De los aproximadamente 7.400 judíos que había en Dinamarca, solamente ciento ochenta fueron capturados por los nazis. Ellos fueron colocados en el “mejor” campo de concentración, Theresienstadt. Durante el resto de la guerra, el rey danés le escribió a los alemanes cada semana, preguntando cómo se encontraba cada uno de sus judíos y cuál era su condición. Cien de estas personas lograron sobrevivir la guerra.

Hubo muchos casos de individuos, familias y comunidades que ocultaron a judíos de los nazis durante los años del Holocausto. Mientras que la mayor parte de los nazis provenían de niveles de alta educación, la mayor parte de estos gentiles justos eran gente muy simple, con muy poca o nula educación académica.

➞ Ibíd. – Comunidades que ocultaron a judíos:

Thimory, un pueblo francés de 350 habitantes cerca de Orleans, ofreció un escudo de protección a un sobreviviente de Auschwitz de veinte años identificado solamente como Moskovitch, y a su familia. Ellos habitaron abiertamente en el pueblo, utilizando su propio nombre. Él recuerda: “Toda la gente de Thimory sabía que éramos judíos, desde el alcalde y el maestro de la escuela hasta el ultimo de los campesinos, incluyendo a la hermana del sacerdote… Nunca nos denunciaron a pesar de que allí había muchos, por no decir la mayoría, que eran partidarios de Petain y de su gobierno leal a Vichy”.

Nicole David tenía seis años cuando la ocultó una familia católica de Bélgica. En 1942, su padre arregló para que ella fuera a ocultarse con él en besine, un pueblo belga de ciento cincuenta habitantes. “El pueblo estaba ocultando por lo menos a treinta judíos”, escribió ella posteriormente. “Eudor Clobert, el alcalde, y el sacerdote, cuyo nombre no puedo recordar, y Maurice Pochet, quien mantenía el negocio del pueblo, salvaron muchas vidas, otorgando a los judíos documentos falsos, comida y comunicaciones. Todo el pueblo fue muy bueno”.

Los habitantes de Secchiano, una unida comunidad en el centro de italia, se unió para proteger a Wolf y Esther Fullenbaum y a su pequeña hija de cuatro años, Carlota. Todos sabían de su presencia e incluso eso era una fuente de orgullo para los seiscientos habitantes del pueblo. Albergados en el segundo piso de una escuela, la familia de refugiados recibió comida y provisiones de los comerciantes y de los vecinos. A pesar de que el sacerdote del pueblo fue arrestado por ocultar a otros refugiados, ningún habitante del pueblo traicionó a la familia Fullenbaum, que permaneció en Secchiano durante más de un año y logró sobrevivir la guerra.

Ángel Sanz-Briz ” El ángel de Budapest” – Español que ayudo a 5000 Judíos Hungaros.

A continuación terminaremos el artículo con una cronología del Holocausto:

La cronología del Holocausto que presentaremos a continuación puede dividirse en dos secciones generales.

Los años 1933-1939 fueron los “años de persecución”. Los judíos de Alemania fueron deshonrados, degradados y gradualmente expulsados de la sociedad alemana. Ellos se convirtieron en objeto del ridículo y del odio; sus pertenencias fueron confiscadas y sus derechos básicos fueron anulados.

Las leyes antisemitas se difundieron también hacia otros países de Europa. En los años 1939-1945 la acción anti-judía tomó un nuevo rumbo. Esos fueron los “años de exterminio”.

Hitler profetizó el fin de los judíos europeos y no se demoró en ponerse en acción para lograr cumplir su propia predicción. Él instituyó medios diabólicos –uno más espantoso que el otro- para asesinar a seis millones de judíos de Europa, incluyendo entre ellos a un millón y medio de niños.


CRONOLOGÍA DEL HOLOCUASTO

1933
30 de Enero Adolf Hitler es nombrado Canciller de Alemania
22 de Marzo Se abre el campo de concentración de Dachau
1 de Abril Boicot a los comercios y empresas que pertenecían a judíos
7 de Abril La Ley para la Restauración de la Administración Pública les prohibió a los judíos ejercer cualquier cargo público en los servicios civiles, en las universidades y en el gobierno.
26 de Abril Se establece la Gestapo
10 de Mayo Quema pública de libros escritos por judíos, por disidentes políticos y por otras personas no aprobadas por el estado
14 de Julio La ley les quita la ciudadanía alemana a los judíos inmigrantes de Europa Oriental.

1934
2 de Agosto Hitler se proclama a sí mismo Führer und Reichskanzler (Líder y Canciller del Reich). Ahora las fuerzas armadas deben jurarle lealtad.

1935
31 de Mayo Se les prohíbe a los judíos servir en las fuerzas armadas alemanas
15 de Septiembre “Las Leyes de Nuremberg”: se promulgan leyes raciales anti-judías; los judíos ya no son considerados ciudadanos alemanes; los judíos no pueden casarse con arios ni enarbolar la bandera alemana
15 de Noviembre Alemania define como “judío” a cualquier persona que tenga tres abuelos judíos o a aquél que tenga dos abuelos judíos y que se identifique como judío.

1936
3 de Marzo Se prohíbe a los médicos judíos ejercer la medicina en instituciones alemanas
7 de Marzo Alemania invade el Rhineland (Renania), zona que había sido previamente desmilitarizada de acuerdo con el Tratado de Versalles
17 de Junio Himmler es nombrado Jefe de la Policía Alemana
Julio Abren el campo de concentración Sachsenhausen
25 de Octubre Hitler y Mussolini  forman el Eje Roma-Berlín

1937
15 de Julio Se abre el campo de concentración de Buchenwald

1938
13 de Marzo Anschluss (la incorporación de Austria): todos los decretos antisemitas se aplican de manera inmediata en Austria.
26 de Abril Registro obligatorio de todas las propiedades judías dentro del Reich
6 de Julio En Evian, Francia, se celebra la Conferencia de Evian sobre el problema de los refugiados judíos 
1 de Agosto Adolf Eichmann establece la Oficina de Emigración Judía en Viena para incrementar el ritmo de la emigración obligatoria
3 de Agosto Italia promulga leyes antisemíticas radicales
30 de Septiembre Conferencia de Munich: Gran Bretaña y Francia acuerdan con Alemania la ocupación del Sudetenland, lo cual previamente había sido la parte occidental de Checoslovaquia
5 de Octubre Debido al pedido de las autoridades suizas, Alemania marca todos los pasaportes judíos con una gran letra “J” para restringir la inmigración judía hacia Suiza 
28 de Octubre Fueron expulsados 17.000 judíos polacos que vivían en Alemania; los polacos se negaron a dejarlos ingresar; 8.000 quedaron varados en el pueblo fronterizo de Zbaszyn
7 de Noviembre En París, Herschel Grynszpan, un joven de diecisiete años, hijo de uno de los judíos polacos deportados asesina al diplomático alemán Ernst vom Rath. Rath muere el 9 de noviembre, precipitando la Noche de los Cristales Rotos
9-10 de Noviembre Kristallnacht (La Noche de los Cristales Rotos): pogrom anti judío en Alemania, Austria y Sudetenland; 200 sinagogas destruidas; 7.500 comercios judíos saqueados; 30.000 hombres judíos enviados a campos de concentración (Dachau, Buchenwald, Sachsenhausen)
12 de Noviembre Decreto obligando a todos los judíos a transferir sus negocios minoristas a manos arias
15 de Noviembre Todos los alumnos judíos fueron expulsados de las escuelas alemanas
12 de Diciembre Se impuso una multa de un billón de marcos a los judíos alemanes por la destrucción de propiedades durante Kristallnacht
1939 30 de Enero Discurso de Hitler en el Reichstag (Parlamento alemán): si comienza la guerra, eso implicará el “Vernichtung” (el exterminio) de los judíos europeos.
15 de Marzo Los alemanes ocupan Checoslovaquia
23 de Agosto Firma del pacto Molotov-Ribbentrop: pacto de no agresión entre la Unión Soviética y Alemania 
1 de Septiembre Comienzo de la Segunda Guerra Mundial: Alemania invade Polonia. Los Nazis no ocultan sus intenciones con respecto a los judíos de Polonia. En las palabras del Der Stürmer, publicado por Julius Streicher: “El pueblo judío debe ser exterminado de raíz y en todas sus ramas. Entonces la plaga de la peste desaparecerá de Polonia de un solo golpe”.
21 de Septiembre Heydrich emite directivas para establecer guetos en las zonas de Polonia ocupadas por Alemania
12 de Octubre Alemania comienza con la deportación de judíos de Austria y Checoslovaquia hacia Polonia
28 de Octubre Se establece el primer gueto en Polonia en Piotrków
23 de Noviembre Los judíos en las zonas de Polonia ocupadas por Alemania son obligados a llevar un brazalete o una estrella amarilla
1940 Enero Cita del periódico nazi, Der Stürmer, publicado por Julius Streicher – “…Se aproxima el momento en el cual se pondrá en marcha una gran maquinaria para preparar una tumba para el criminal del mundo –Judá- de la cual no habrá resurrección”.
9 de Abril Alemania ocupa Dinamarca y la región sur de Noruega
7 de Mayo Es cerrado el gueto de Lodz (Litzmannstadt): 165.000 personas en poco más de 4 kilómetros cuadrados
10 de Mayo Alemania invade los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Francia
20 de Mayo Se establece el campo de concentración de Auschwitz
22 de Junio Francia se rinde
8 de Agosto Comienza la Batalla de Gran Bretaña
27 de Septiembre Eje Roma-Berlín-Tokio
16 de Noviembre Se cierra el gueto de Varsovia: finalmente hay en él 500.000 personas; 230.000 personas en el Gueto de Lodz y 70.000 en el gueto de Cracovia

1941
Enero Cita del periódico nazi, Der Stürmer: “Ahora ha comenzado el juicio y sólo llegará a su culminación cuando el recuerdo de los judíos haya sido borrado de la tierra”.
21-26 de Enero Motines anti judíos en Rumania; más de 2.000 judíos asesinados
1 de Febrero Las autoridades alemanas comienzan a atrapar a judíos polacos para transferirlos al gueto de Varsovia
Marzo Adolf Eichmann es nombrado director del departamento de Asuntos Judíos de la Oficina Principal de Seguridad del Reich, Sección, Sección IV B 4
6 de Abril Alemania ataca Yugoslavia y Grecia; luego del ataque sigue la ocupación
Junio Alemania invade la Unión Soviética; en Rumania son asesinados miles de judíos en un pogrom llevado a cabo por las tropas rumanas
Julio Heydrich es nombrado por Göring responsable de implementar la “Solución Final”. El Einsatzgruppen es encargado del asesinato masivo de los judíos de los territorios ocupados. Los judíos son obligados a cavar sus propias tumbas comunitarias antes de ser fusilados en masa. Se establecen guetos en Kovno, Minsk, Vitebsk y Zhitomir, con los correspondientes pogroms en los cuales son asesinadas miles de personas; comienza a operar el campo de concentración Majdanek, en las afueras de Lublín, Polonia
28-29 de Septiembre
34.000 judíos son masacrados en Babi Iar en las afueras de Kiev; en los días siguientes fusilan a 35.000 judíos de Odessa
Octubre Se establece Auschwitz II (Birkenau), bajo las instrucciones de Himmler, para el exterminio de judíos, gitanos, polacos, rusos y otros
30 de Noviembre Fusilamientos masivos de judíos letones y alemanes en Riga
7 de Diciembre Ataque japonés a Pearl Harbor
8 de Diciembre Comienza a operar el campo de exterminación de Kelmno (Kulmhof). Los judíos que son transportados hasta el lugar son colocados en camionetas con gas y llevados al lugar de entierro mientras el monóxido de carbono del caño de escape se introducía en el compartimiento trasero que había sido previamente sellado. Hasta abril de 1943, 340.000 judíos perdieron la vida en las camionetas de la muerte
11 de Diciembre Estados Unidos declara la guerra a Japón y Alemania
12 de Diciembre El barco “Struma” parte de Rumania hacia Palestina llevando a 769 judíos, pero las autoridades británicas les niegan a los pasajeros el permiso necesario para desembarcar. En febrero de 1942,el barco zarpa nuevamente hacia el Mar Negro donde es interceptado por un submarino soviético que lo hunde considerándolo un “objetivo enemigo”
19 de Diciembre Durante una reunión de Gabinete, Hans Frank, Gauleiter (Líder Zonal) de Polonia, afirmó: “Caballeros, debo pedirles que dejen de lado todo sentimiento de compasión. Debemos aniquilar a los judíos dondequiera que los encontremos y siempre que nos sea posible para poder mantener la estructura del Reich como una totalidad…”

1942
Enero Comienzan los asesinatos masivos de judíos utilizando Zyklon-B en AuschwitzBirkenau en el Bunker I (la estancia roja), los cuerpos eran enterrados en tumbas masivas en una pradera cercana; en la Conferencia de Wannsee en Berlín, Heydrich esboza el plan para asesinar a los judíos de Europa
17 de Marzo Comienza la exterminación en Belzec; a finales del año 1942 habían sido asesinados 600.000 judíos; comienza la deportación de los judíos europeos hacia los centros de exterminio: de Lublín hacia Belzec, de Eslovaquia y Francia hacia Auschwitz
Mayo Comienza la exterminación con gas en el centro de exterminio de Sobibor; hasta octubre de 1943, fueron asesinado 250.000 judíos
Junio Se establecen unidades partisanas judías en los bosques de Bielorrusia y los Estados Bálticos
22 de Julio Los alemanes establecen el campo de concentración de Treblinka en el territorio ocupado de Polonia, al este de Varsovia. El campo es equipado con dos edificios conteniendo diez cámaras de gases, cada una con capacidad para doscientas personas. El monóxido de carbono era enviado por las cañerías desde motores que se encontraban en el exterior de las cámaras. Posteriormente se substituyó por Zyklon-B. Los cuerpos eran quemados en pozos abiertos 
Verano Deportación de los judíos de Bélgica, Croacia, Francia y los Países Bajos hacia Polonia, a los centros de exterminio. Resistencia armada de los judíos en los guetos de Kletzk, Kremenets, Lachva, Mir y Tuchin
Septiembre
La SS comienza a apoderarse de bienes y objetos de valor de los judíos de Auschwitz y Majdanek. Pagarés alemanes son enviados al Banco del Reich. Dinero extranjero, oro, joyas y otros objetos de valor son enviados a los cuarteles de la Administración Económica de la SS. Relojes y lapiceras se distribuyen a las tropas que se encuentran en el frente de batalla. La vestimenta se distribuye a familias alemanas. Hasta febrero de 1943, partieron de Auschwitz más de 800 vagones de carga con bienes confiscados
Invierno Deportación de los judíos de Alemania, Grecia y Noruega hacia los centros de exterminio; se organiza el movimiento partisano judío en los bosques cerca de Lublín

1943
Enero La Sexta División del Ejército Alemán se rinde en Stalingrado
Marzo Liquidación del gueto de Cracovia
9 de Abril Comienza la rebelión del gueto de Varsovia cuando los alemanes intentan liquidar a sus 70.000 habitantes; el movimiento de resistencia judío lucha contra los Nazis hasta comienzos del mes de junio
Junio
Himmler ordena la liquidación de todos los guetos de Polonia y de la Unión Soviética 
Verano Resistencia armada de los judíos de los guetos de Bedzin, Bialystok, Czestochowa, Lvov y Tarnów
Otoño Liquidación de los grandes guetos de Minsk, Vilna y Riga
14 de Octubre Escape masivo en Sobibor de judíos y prisioneros de guerra soviéticos, 300 personas logran llegar a salvo a los bosques cercanos. De estos 300, cincuenta lograron sobrevivir. Se detuvo entonces el exterminio en Sobibor, luego de haber asesinado a más de 250.000 personas. Se remueven todos los rastros de la existencia del campo de exterminio y plantan árboles en el lugar
Octubre-Noviembre Rescate de los judíos daneses
4 de Noviembre Cita del periódico nazi, Der Stürmer: “Es cierto que, por así decirlo, los judíos han desaparecido de Europa y que el “depósito judío del Este”, desde el cual la pestilencia judía acosó durante siglos a los pueblos de Europa, ha dejado de existir. El Führer del pueblo alemán al comienzo de la guerra había profetizado lo que ahora ha ocurrido”. Esta afirmación se publica al día siguiente de que la Operación Fiesta de la Cosecha asesinó a 42.000 judíos en la Polonia ocupada

1944
19 de Marzo Alemania ocupa Hungría
15 de Mayo Los judíos de Hungría llegan a Auschwitz. Eichmann llega para supervisar personalmente la operación y acelerar el proceso de exterminio. Hasta el 24 de mayo se estima que 100.000 personas fueron asesinadas en las cámaras de gases. Entre el 16 y el 31 de mayo, la SS reporta haber recolectado 40 kilogramos de oro y metal blanco de los dientes de las personas asesinadas en las cámaras de gases. Hasta finales de junio, 381.661 personas – la mitad de los judíos de Hungría – habían sido enviados a Auschwitz
6 de Junio El Día D: Invasión Aliada a Normandía
Primavera/Verano El Ejército Rojo repele a las fuerzas nazis
20 de Julio Un grupo de oficiales alemanes intenta asesinar a Hitler
24 de Julio Los rusos liberan Majdanek
Agosto Ana Frank y su familia son arrestados por la Gestapo en Amsterdam y enviados a Auschwitz. Ana y su hermana Margot luego fueron enviadas a Bergen-Belsen, en donde Ana murió de Tifus el 15 de marzo de 1945. Es liquidado el último gueto judío, Lodz, y sus 60.000 judíos son enviados a  Auschwitz
7 de Octubre Sublevación de los prisioneros de Auschwitz; estalla uno de los crematorios
Noviembre Son deportados los últimos judíos de Terezin hacia Auschwitz
8 de Noviembre Comienza la marcha de la muerte de aproximadamente 40.000 judíos bajo lluvia y nieve desde Budapest hacia Austria; ésta es seguida por una segunda marcha que culminó en Mauthausen

1945
17 de Enero Evacuación de Auschwitz; comienza la marcha de la muerte: diez días más tarde Auschwitz es liberada por las tropas soviéticas
25 de Enero Comienza la marcha de la muerte de los prisioneros de Stutthof
6-10 de Abril Marcha de la muerte de los prisioneros de Buchenwald
Abril Son liberados Buchenwald, Bergen-Belsen y otros campos (concluyendo con Dachau en Alemania); Hitler se suicida
8 de Mayo Día de la Victoria en Europa: Alemania se rinde; fin del Tercer Reich
6 de Agosto Bombardeo de Hiroshima
9 de Agosto Bombardeo de Nagasaki
15 de Agosto Día de la Victoria sobre Japón: se proclama la victoria sobre Japón
2 de Septiembre Japón se rinde; fin de la Segunda Guerra Mundial

  • Registro de la cantidad de Judíos asesinados en cada país:

Cálculo aproximado realizado por Jacob Lestchinsky, Congreso Judío Americano, 1946 (del libro de Nora Levin, El Holocausto, Shocken Books, página 718).

País Población Judía Septiembre 1939 Cantidad de Judíos asesinados
Polonia 3.250.000 2.850.000
Unión Soviética (Área ocupada) 2.100.000 1.500.000
Rumania 850.000 425.000
Hungría 400.000 200.000
Checoslovaquia 315.000 240.000
Francia 300.000 90.000*
Alemania 193.000 110.000**
Austria 90.000 45.000
Lituania 150.000 130.000
Holanda 150.000 105.000
Latvia 95.000 80.000
Bélgica* 90.000 55.000
Yugoslavia 75.000 55.000
Grecia 75.000 60.000
Italia 57.000 15.000
Bulgaria 50.000 7.000
Dinamarca, Estonia, Noruega, Luxemburgo, Danzig 15.000 5.000
TOTALES 8.225.000 5.957.000

* Incluyendo refugiados

** Sin incluir a las víctimas judías asesinadas entre 1933 y 1939, las cuales se estiman entre 30.000 y 40.000.

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