Sobre la Parashat Mas’ey

En esta semana estamos estudiando la Parashá Masei se encuentra en: Números 33:1-36:13— מַסְעֵי (Mas’ey) significa: “viajes de“.

Leemos en la Parashá:

Números 35:10-12 – “…Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis pasado al otro lado del Jordán a la tierra de Canaán, (11) os señalaréis ciudades, ciudades de refugio(B) tendréis, donde huya el homicida que hiriere a alguno de muerte sin intención. (12) Y os serán aquellas ciudades para refugiarse del vengador, y no morirá el homicida hasta que entre en juicio delante de la congregación…”

Recordemos que la mitzvah (mandamiento) de Hashem sobre la santidad de la sangre era muy explícito. El derramamiento de sangre humana contaminaba la tierra en la que vivían los hijos de Israel, en medio de la que residía la Shekinah (Presencia) del Eterno, y solo se podía expiar por medio de la sangre del que la había derramado. (Gn. 9:5, 6; Nm. 35:33, 34), preferiblemente a manos del “vengador de sangre,”. Así, en el caso de un asesino, cuando el vengador de la sangre le daba muerte “sin falta” (Ex. 21:23; Nm. 35:21), quedaba vengada la sangre de su víctima y se satisfacía la ley de “pescuezo por pescuezo”. El vengador de sangre o goel tenía el derecho y la responsabilidad de matar al asesino:

Deuteronomio 19:13 – “….No tendrás piedad de él; sino que limpiarás de Israel la sangre del inocente, para que te vaya bien…”

Hasta aquí todo muy entendible, pero, ¿qué pasaba con el homicida involuntario, aquel que, por ejemplo, mataba a su hermano cuando por accidente se desprendía la cabeza del hacha al cortar leña? (Dt 19:4, 5) Para tales desafortunados el Eterno amorosamente proveyó las ciudades de refugio, donde el que derramaba sangre por accidente podía hallar asilo y protección del vengador de la sangre. (Nm. 35:6-32; Jos. 20:2-9).

La legislación que presenta aquí la Torá, no tiene paralelo en los anales del Derecho Universal. Se trataba de lo siguiente: Si un individuo -de manera fortuita y accidental- matase a un semejante, deberá ser recluido provisoriamente en una de las seis ciudades de refugio que existirán en todo el territorio de la tierra prometida. Allí permanecerá hasta que los jueces lleven a cabo la averiguación del caso y dictaminen en consecuencia.

En caso de confirmarse ante el tribunal que su acción fue involuntaria, volverá a ser recluido en la ciudad de refugio, y allí estará hasta que se produzca el fallecimiento del Cohén Gadól en funciones. Esto, indica una clara acusación al máximo líder espiritual del pueblo.., por el hecho de haber sucedido esta desgracia bajo su cargo.

Con este refugio, se le ofrecía protección al homicida accidental de las posibles agresiones de los parientes del fallecido y del goel, a la vez que se le castigaba con esta confinación indefinida por su negligente imprudencia. Ya que si bien su acción fue fortuita e involuntaria.. Por otra parte, con este sistema benévolo de justicia, en el cual la autoridad judicial actúa con total honestidad y de manera absolutamente imparcial, se genera en la sociedad un clima de plena confianza y seguridad, por lo cual tanto la víctima como el victimario acudirán a los jueces para ser juzgados conforme a derecho.

Obviamente, esta legislación es harto compleja y delicada..y contiene innumerables cláusulas y condicionantes; por lo que estos casos requerían la intervención del Tribunal Mayor, que se tomaba el tiempo necesario para tomar la resolución. Cabe destacar -por último- que las intrincadas reglamentaciones de esta ley de como conducirse se desarrollaron y ocupan un capítulo entero del Talmud. (Tratado Maccót).

Ahora bien, de las 48 ciudades de los sacerdotes y levitas había dos clases de ciudades de refugio. Todas daban refugio a los homicidas involuntarios. Pero seis de ellas también recibían a los homicidas que habían matado a sabiendas hasta que una sentencia fuese dictada. Los que huían a las 42 ciudades tenían que pagar por su vivienda y la comida mientras que los que huían a las seis ciudades tenían el derecho de una cama y comida sin costo, por la provisión de los levitas. De esta manera también los levitas fueron entrenados a ser generosos, incluso con los asesinos. Así, el Eterno proveyó una “salida celestial” para proteger a Su pueblo de asesinatos cíclicos provenientes del sentimiento de venganza que plagaban a tantas naciones circundantes. Les proveyó una respuesta para no tan sólo proteger al que accidentalmente derramara sangre, sino que también protegía a la persona que procurara la venganza.

Aunque el término “Ciudad de Refugio” pudiera dar la impresión de un lugar indulgente, en realidad era un lugar de juicio (din) divino. El homicida involuntario sólo podía quedarse allí si era declarado inocente de asesinato por premeditación y alevosía. Si la persona huía a dicha ciudad, su caso era escuchado en la puerta de la ciudad por los ancianos gobernantes. Si era hallado culpable, no se le permitía entrar y era entregado a manos del vengador de sangre para darle muerte. La ciudad de refugio estaba allí simplemente para asegurar que la persona pudiera hacer su defensa y asegurar que nadie inocente fuera muerto antes de que su caso fuera escuchado.

El término בשגגה “bishgagá”, traducido “sin intención”, será aclarado y definido por la Toráh con rigor excepcional.

Leemos en Deuteronomio 4:41: “…El que asesinare a su prójimo sin premeditación, empero él no lo odiaba, ni desde ayer ni desde anteayer…”; el concepto será ampliado en Deuteronomio 19:2 y s.s., donde se nos describe un accidente “tipo” que nos da la pauta de la condición anímica previa que domina al victimario, que determinará si fue un accidente real o premeditado.

La ley talmúdica exige, en general, el conocimiento de la ley así como la pena por su infracción: הזהרה ועונש “azharáh vehónesh”.

Además el victimario debe ser advertido y prevenido por dos testigos inobjetables:

התראה ועדים “hatraáh vehedím”. De acuerdo con la Halajáh, para poder ser inculpado, el victimario debe ser mayor de edad, no así la víctima, sea ella mayor o menor, hombre o mujer, esclavo o liberto. El victimario podía ser pasible de la pena de muerte únicamente si su víctima muriera como consecuencia directa de su agresión.

El derecho bíblico considera la pena de muerte como una prevención y no como un castigo reparador. En palabras de la Toráh:

Deuteronomio 13:12 – “…Todo Israel oirá y temerá y no continuará haciendo acciones malas como esto…”

Deuteronomio 19:13 – “…Extirparás el mal de en medio de ti, extirparás de Israel el que derrama la sangre inocente, por tu bien…”

Además: “…El que derramare la sangre del hombre, por medio del hombre, su sangre será derramada; pues a la Imagen de Elohim hizo El al hombre…” (Génesis 9:6).

Ahora, comentando el tema de las ciudades de refugio, a las que podía acudir solamente el homicida involuntario – con pruebas irrefutables – Rabbí Itshák Harama (Números 35:11 y s.s.) nos enseña: “…La pena a la cual se hace pasible el infractor de la Toráh está en proporción al grado de conciencia que tenía al violar la ley…”

La intención juega un papel considerable, tanteen el cumplimiento de la mitzváh como en la infracción de la mísma. La ley de las ciudades de refugio resulta particularmente significativa, ya que fue promulgada teniendo en cuenta el eventual carácter involuntario del asesinato. Esta ley figura – además de nuestro capítulo – en Deuteronomio 4:41 y 19:140.

El hecho de que la ley concerniente al asesinato involuntario figure al final del libro de Números, que es el final de toda la Toráh – ya que el libro Deuteronomio es prácticamente una repetición de la Toráh – insinúa que, en lo que a nuestros actos se refiere, todo depende, en última instancia, de la buena o mala “intención” כונה -cavanáh-que abriguemos, antes que su consecuencia.

“..el vengador de la sangre…” : Esta expresión..-de tintes mafiosos- posee una interpretación muy distinta de la que parece.

Se trata en verdad de la persona que hoy en día se conoce como el fiscal.. que -en representación de los deudos- asume la defensoría del caso.Él, hará todo lo posible -dentro de la ley- para vengar la sangre vertida..! Por otra parte, si fue un homicidio culposo.., es deber de todos.. constituirse en fiscales.., atraparlo y llevarlo ante la justicia..!.

Para comprender los códigos mesiánicos que se esconden en este diseño divino de justicia necesitamos sumergirnos y meditar en muchos detalles que él se encuentran.

Según la explicación del Talmud se sabe que en los tiempos bíblicos existían señales de tránsito esparcidas literalmente por toda la tierra de Israel señalando hacia la ciudad de refugio más cercana. Cada cartel tenía dos palabras: Miklat Miklat. El valor numérico de la palabra miklat es 179, un número primo, que al estar dos veces suma 358. Este número (358) es también la guematría de “Mashíaj“.  De esto inferimos que la señal del camino apuntando hacia la ciudad de refugio, en realidad es una codificación que apunta a una nueva conciencia, la mesiánica. Mentalidad que era necesario que cada hebreo adquiriera a fin de acelerar los tiempos de la manifestación mesiánica que el Eterno prometiera a Avraham su simiente daría en bendición a las naciones.

Debemos saber que para dar refugio a la persona culpable de homicidio accidental, y que se salvara del vengador de sangre, se tomó una medida para asegurar que los principales caminos que conducían a estas ciudades se mantuvieran siempre abiertos. Ninguna parte del territorio de Israel estaba a más de 50 km. de distancia de una ciudad de refugio. Este era un tramo que podía fácilmente cubrirse en un día. Se proporcionaron las ciudades de refugio para proteger a una persona hasta que se decidiera adecuadamente sobre su caso. El derecho de asilo era sí o sí solamente para quienes sin intención habían tomado la vida de otro.

La Toráh no explica porque la muerte del Sumo Sacerdote cancela la deuda de una persona a quien el vengador persigue, pero algunos comentaristas sugieren quela muerte del Sumo Sacerdote es considerada como creando una forma de expiación.

Maimónides sugiere que la muerte del Cohen Gadol era un evento tan acongojante y conmovedor que seguramente haría que el redentor de sangre depusiera su actitud vengativa. (Guía de los Perplejos, Parte III, Capítulo 40).

Minháh Beluláh dice, por su parte: «De momento que las ciudades de refugio (residencia de los leviím) estaban bajo la autoridad del Cohen Gadol, él era como el rey de esas ciudades. La “costumbre del mundo” es que cuando fallece un rey, se declara amnistía para todos los encarcelados”.

Jizkuni comenta: La razón es para que las personas en general no acusen al Sumo Sacerdote de no haber cumplido su tarea de velar por que el asesinato no quede impune (Deuteronomio 17,12 ). No podrían culpar al nuevo Sumo Sacerdote ya que el asesinato no había ocurrido mientras estaba en el cargo.

Jizkuni en su comentario a Números 35: 28 comenta:

‘אחרי מות הכהן הגדול ישוב הרוצח וגו, “después de la muerte del Sumo Sacerdote, el” asesino “regresará” (hogar). Todas las ciudades de los levitas están bajo la autoridad directa del Sumo Sacerdote. Es una ley indiscutible que esos “asesinos” involuntarios quedan libres a la muerte del Sumo Sacerdote. Nuestros sabios dicen que “la muerte trae como consecuencia la expiación”. ( Talmud Makkot folio 11 ), donde está claro que la “muerte” mencionada es la del Sumo Sacerdote. Encontramos algo análogo en Isaías 14,17 : אסיריו לא פתח ביתה, “¿quién nunca liberó a sus prisioneros?”.

Es como si su muerte (la del sumo sacerdote) es tomada en lugar la muerte del culpable. La persona que ha sido confinada en la ciudad de refugio es dejada en libertad, sudeuda de sangre es cancelada, y su temor de retribuciones es quitado. De alguna manera, la muerte del Sumo Sacerdote ha pagado por su crimen. Como creyentes, nos encontramos en una situación similar. La muerte de nuestro Sumo Sacerdote Celestial borra nuestra deuda de culpa y de pecado. Su muerte nos libera del confinamiento y elimina la demanda sobre nuestras vidas que el adversario busca.

En el libro de los Romanos, Pablo cita Deuteronomio 32:35, diciendo:

Romanos 12:19 – “…Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE,» dice el Señor…”

Pablo escribió que no debemos pagar mal por mal, exhortando a los creyentes que vivan en paz con todos los hombres, ademas ya hemos comentado que el vengador de la sangre no tiene porque ser literal un familiar sino una persona encargada de hacer justicia (a quien se le da autoridad de emitir un juicio).

Finalmente vemos que la Biblia aplica esta imagen de la ciudad de refugio al creyente encontrando refugio en Dios en más que una sola ocasión:

Salmos 46:1 – “…Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones…”

Más de otras 15 veces, los Salmos hablan de Dios siendo nuestro refugio.

Salmo 31:4 – “…Sácame de la red que han escondido para mí, Pues tú eres mi refugio…”

Salmo 32:7 – “…Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. Selah…”

Escucha esta enseñanza tambien en Audio:

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(Para mas reflexiones de las Parashot semanales haz click aqui)

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