Éxodo 15:22-27 – El agua amarga se endulza

Éxodo 15:22-23 – E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. (23) Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara”

“…y salieron al desierto de Shur…” – Esta es la región desértica que va desde la frontera oriental de Egipto hasta la frontera meridional de Palestina y toca en el sur las montañas de la península del Sinaí. Se la menciona varias veces en las narraciones patriarcales (Gén. 16: 7; 20: 1; 25: 18) y en los registros de las victorias de Saúl y David sobre los amalecitas – ( 1 Sam. 15: 7; 27: 8). Fue por la parte meridional de este desierto por donde marchó Israel, yendo hacia el sudeste a lo largo de las orillas del mar Rojo.

En Núm. 33: 8 esta región es llamada el “desierto de Etam“. Si es correcta la interpretación dada en el comentario de Exo. 13: 20, en el sentido de que Etam es una palabra egipcia para una fortaleza fronteriza, es fácil comprender por qué el desierto de Shur debiera llamarse también el desierto de Etam.

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“…anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua…” – Los tres días aluden a la resurrección del Mesías. Este versículo fue usado por los profetas para establecer la norma de que no se puede dejar pasar más de tres días sin leer la Torá en público. Por esto se lee la Torá en las sinagogas el segundo y quinto días de la semana, aparte del Shabat.

Sin duda los israelitas llevaron una provisión de agua potable en odres de cuero como han hecho los pueblos orientales desde tiempos antiguos. Sabiendo que iban a entrar en el desierto, los israelitas no iban a dejar de llevar agua consigo, pero una marcha de tres días sin encontrar más agua para reabastecer su provisión exhausta haría sufrir tanto a hombres como a bestias.

Era pues imperativo que encontraran pozos o vertientes a ciertos intervalos. De todos los animales domésticos empleados en el Cercano Oriente, el asno era la bestia de carga más usada para viajar por el desierto. El camello se encuentra sólo ocasionalmente antes del siglo XII AC. Los burros pueden viajar durante cuatro días sin agua, pero el ganado -que los israelitas poseían en gran cantidad- no podía vivir sin beber con más frecuencia. Por esta razón una marcha de tres días sin hallar agua era más o menos el límite de lo que podía soportar el ganado sin perecer.

“…Y llegaron a Mara…” – El primer oasis al sur de Suez es el ‘Ain Hawarah. Está en el antiguo camino a las minas de cobre del Sinaí, unos pocos kilómetros tierra adentro desde el golfo y a unos 75 km de la ciudad de Suez. Su agua es amarga. Si su identificación con la bíblica Mara es correcta, el endulzamiento de las aguas hecho por Moisés no fue permanente. Aunque la mayoría de los comentadores han aceptado esta identificación, debiera tomarse en cuenta que hay varias vertientes amargas en las proximidades, una de ellas aún más amarga que ‘Ain Hawarah.

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i. Mará מָרָה = amarga (lit. o figurativamente); también (como sustantivo) amargura, o (adv.) amargamente: amargamente, amargar, amargo, amargura, colérico, cruel.

Aunque los hombres con frecuencia beben agua de sabor desagradable cuando su sed es grande, hay un límite más allá del cual no pueden ir. Aun las bestias rehúsan beber el agua de ciertos pozos amargos del desierto de Arabia.

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Éxodo 15:24-27 – Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? (25) Y Moisés clamó a YHVH, y YHVH le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; (26) y dijo: Si oyeres atentamente la voz de YHVH tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy YHVH tu sanador. (27) Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas”

“…El pueblo murmuró…” – Habían murmurado una vez antes, en la orilla occidental del mar Rojo (Éx 14:11, 12), y habrían de murmurar muchas veces más antes de que terminara su peregrinación – (Exo. 16: 2; Núm. 14: 2; 16: 41; etc).

La “murmuración” iba a ser su manera usual de desfogar la amargura de su alma ante las dificultades que encontraron regularmente. Como Moisés era responsable por su salida de Egipto y era, además, su dirigente, sus murmuraciones iban dirigidas en primer lugar 31118_000_020_02.jpgcontra él.

Los hombres que sirven de la mejor manera posible a la nación son con frecuencia los menos apreciados mientras viven y generalmente se erigen monumentos en su honor sólo después de que han muerto.

“…y YHVH le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron…” – Esto alude a la muerte del Mesías sobre un árbol que transforma la amargura del hombre en dulzura. Aquí el Eterno empieza a instruir a su pueblo en sus mandamientos.

“…Allí los probó…” –  Desde el tiempo de su salida de Egipto hasta su entrada en Canaán, Dios “probó” a su pueblo en muchas ocasiones: primero ante el mar Rojo, ahora en Mara, después en Meriba – (cap. 17: 1-7), el Sinaí – (cap. 20:20), Tabera – (Núm. 11: 1-3), Kibrot-hataava – (Núm. 11: 34), Cades – (Núm. 13:26- 33), y en otros lugares.

Esas “pruebas” fueron parte de los intentos de Dios para educarlos, en circunstancias comparativamente fáciles, para las vicisitudes que afrontarían en Canaán.

“…y dijo: Si oyeres atentamente la voz de YHVH tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos…” – Las enfermedades son producto de la maldición que hay en la naturaleza por causa del pecado que trajo muerte a este mundo. La enfermedad es el primogénito de la muerte, como dice:

Job 18:13 – “Devora su piel la enfermedad, devora sus miembros el primogénito de la muerte”

La enfermedad es una alteración del buen funcionamiento del cuerpo. Es un atentado contra la vida. Según Deuteronomio 28:61 todas las enfermedades son maldiciones.

Las enfermedades como maldiciones pueden alcanzar al hombre por varias razones:

  • Porque vive en un mundo que ha sido sometido a la maldición y la corrupción por causa del pecado original.
  • Por no cuidar el cuerpo y exponerlo a peligros pudiendo evitarlos.
  • Porque no cumple los mandamientos del Eterno, y así trae maldición sobre sí que produce ciertas enfermedades.
  • Por un castigo directo del Eterno por causa de un corazón no arrepentido.

El Eterno puede sanar de diferentes maneras. En la naturaleza ha puesto mecanismos que producen sanidad en el cuerpo. Los médicos y la medicina no pueden sanar un cuerpo enfermo, sólo ayudarlo a sanar por sí mismo. La misma vida tiene poder sobre la muerte.

La enfermedad es un poder que viene de la muerte. La vida que hay en nuestros cuerpos está superando constantemente ese poder mortal que obra en nuestros cuerpos mortales.

La muerte nos llega cuando la vida que hay en nuestro cuerpo ya no pueda resistir el primogénito de la muerte o cuando ha llegado el tiempo de terminar nuestra vida en este mundo (Hay personas que mueren sin estar enfermas, sólo entregan el espíritu y su cuerpo muere).

  1. El Eterno obra sanidad indirectamente mediante los mecanismos naturales que ha puesto en nuestros miembros, que constantemente están combatiendo las enfermedades internas y externas de nuestro medio ambiente. De esa manera nos sana como Creador.
  2. También nos puede sanar de manera sobrenatural, por medio de intervenciones divinas en nuestros cuerpos. En tal caso nos sana como Sanador.

El texto nos enseña varias cosas:

  • El Eterno puso sobre los egipcios enfermedades (directamente e indirectamente).
  • El Eterno no pondrá sobre los hijos de Israel ninguna de esas enfermedades cuando escuchan, obedecen y guardan sus mandamientos. Así el Eterno actúa indirectamente como Sanador, pero en función de Protector.
  • En el caso de que hayan desobedecido los mandamientos y a consecuencia de ello están sufriendo alguna enfermedad, podrán experimentar la sanidad divina por medio de una intervención sobrenatural, en el caso de que haya teshuvá, arrepentimiento de los pecados. En ese caso el Eterno actuará como Sanador.

Santiago 5:15 – “y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados”

Vemos en este texto que no todos los enfermos de los santos están enfermos por causa de pecados. El pecado personal es una de las muchas razones por las cuales una persona puede enfermar. Pero en todo caso, las enfermedades no son una bendición, aunque el Eterno es capaz de tornar cualquier maldición en bendición.

Las enfermedades son un ataque contra el propósito de vida que el Eterno tiene para mi cuerpo. Mi cuerpo no fue creado para estar enfermo sino para estar sano. Por esto el Mesías vino no solamente para morir para quitar nuestros pecados, sino también para quitar nuestras enfermedades y así crear una base para que estas promesas de sanidad completa puedan ser efectivas en el pueblo de Israel.

Isaías 53:4-5 – “Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados”

Deuteromonio 7:15 – “Y YHVH apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian”

Salmo 103:3 – “Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades”

La sanidad corporal es parte del pacto entre el Eterno e Israel, y este pacto fue apoyado, confirmado y renovado por medio del Mesías Yeshúa – (Éxodo 23:25; Salmo 30:2 (heb 3); 41:3 (4); 107:20; Proverbios 4:20-22; Mateo 8:16-17; Marcos 16:18; 1 Pedro 2:24; Romanos 8:10-11).

…Ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti…” – Esta era la promesa de Dios para un Israel obediente. De muchas maneras su salud física estaba conectada directamente con su obediencia.

El Dr. S.I. McMillen en su libro Ninguna de estas enfermedades hacían notar que muchas de las leyes de Dios para Israel tuvieron un impacto directo en la higiene y la salud. Prácticas como la circuncisión, la cuarentena, el lavarse en agua corriendo, y el comer kosher creó una diferencia médica al dejar a Israel libre de enfermedades.

Más allá de las directas implicaciones médicas, la obediencia también significa que estamos en paz con Dios – y somos libres de una tremenda cantidad de estrés y ansiedad de la vida. Esto tiene un beneficio muy obvio en la salud de cualquier persona.

“Este milagro estaba conectado con una promesa; a saber, de ahora en adelante, la obediencia a los mandamientos y estatutos traería salud, de manera física y moral”

(Kaiser)

Mara era un lugar de amargura y prueba, pero Israel soportó y recibió la provisión de Dios, la cual fue obtenida genuinamente de su estancia en Mara. Ellos aprendieron a orar, aprendieron a desconfiar de ellos mismos, aprendieron a tener una dependencia diaria, aprendieron obediencia, y ellos también aprendieron un nuevo nombre de Dios.

  • Israel ganó por examinar en Mara.
  • Israel ganó por experimentar en Mara.
  • Israel ganó por ser educados en Mara.

“…yo soy YHVH tu sanador…” – Los médicos egipcios eran famosos en todo el antiguo Cercano Oriente, pero documentos existentes muestran que no consideraban como suyo el poder de curar sino de sus dioses. En sus manuales de medicina, algunos de los cuales tienen ahora 4.000 años de edad, las enfermedades se dividen en tres clases:

  1. Las que pueden ser tratadas.
  2. Las que pueden ser impedidas.
  3. Las que no pueden ser curadas.

Aunque la ciencia médica ha avanzado muchísimo desde los días de Moisés, se mantiene todavía esta clasificación. El cirujano puede hacer una incisión, sacar un órgano y coser la herida, pero no puede curarlo.

El médico puede administrar ciertas drogas, que sabe que tienen determinados efectos sobre ciertos males, pero allí termina su habilidad. El verdadero proceso de curación es realizado por un poder sobre el cual no tiene control la ciencia humana.

Es todavía verdadero en el siglo XXI, como lo fue en el tiempo de Moisés, el hecho de que sólo Dios imparte sanidad. El es el Médico supremo.

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“…Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas…” – Elim significa “dioses”, y también “poderosos”. Había una fuente para cada tribu y una palmera para cada una de las naciones de la tierra.beber-agua-rio-01.jpg

Salmo 92:12a – “…El justo florecerá como la palma…”

La palmera también está relacionada con la fiesta de Sukot – (Levítico 23:40), que es la fiesta de todas las naciones. Así que de esto aprendemos que las doce tribus de Israel son las que dan agua para que surjan personas justas de  entre las naciones, y puedan entrar en la fiesta del reino venidero – (Ver Apocalipsis 7:9).

Elim era maravilloso – un lugar de provisión, con 12 fuentes y 70 palmeros. Pero no hubo nueva revelación de Dios en Elim tanto como lo hubo en Mara, donde Dios se reveló a Si mismo como YHVH-Rafa.

“Israel no tuvo milagro en Elim. Tuvieron las fuentes y palmeras; pero no hubo milagros allí, no hubo ningún cambio milagroso de lo amargo a lo dulce; y no se les dio estatutos, ni promesas, ni ordenanzas, ni nueva revelación de Dios, y no hubo un nuevo nombre de YHVH por aprender”

(C.H. Spurgeon)


(Pulse aquí para ver mas comentarios del libro de Éxodo)

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