La Amidá תפילת העמידה – El rezo de las 18 bendiciones

La Amidá תפילת העמידה es una de las plegarias más significativas del judaísmo y el eje de las plegarias diarias. Es una expresión de los principios básicos y fundamentales del judaísmo, acompañando el pedido a Dios por las necesidades más básicas. La palabra “Amidá” significa “de pie“, porque ésta es la posición en la cual se la recita. A menudo se refieren a esta plegaria llamándola el Shemoná Esré שמונה עשרה, las Dieciocho Bendiciones, por las dieciocho bendiciones que originalmente contenía esta plegaria.

Compuesta al comienzo del período del Segundo Templo por los Hombres de la Gran Asamblea, la Amidá es una guía cuando al rezar a Dios, manifestando profunda gratitud y expresando las más profundas aspiraciones y preocupaciones.


  • Origen:

La Amidá fue compuesta originalmente por un antiguo cuerpo de profetas y sabios de la Torá conocidos como los Hombres de la Gran Asamblea. Este grupo reunía a los mayores Sabios de Torá y a los profetas de la generación, quienes vivieron en la época entre el Primero y el Segundo Templo (alrededor del Siglo IV antes de la Era Común). Ellos guiaron al pueblo durante la transición desde el exilio de Babilonia y Persia hacia el retorno a la Tierra de Israel, y supervisaron la construcción del Segundo Templo. Como veremos a continuación una de sus promulgaciones más significativas fue la estandarización de la plegaria judía en la forma de la Amidá.

Debes saber que desde los días de Moises hasta el periodo de los hombres de la Gran Asamblea, la plegaria en Israel no estaba organizada en un orden definitivo e idéntico para todo el mundo. Cada individuo rezaba por sí mismo de acuerdo con su conocimiento, sabiduría y claridad de expresión. Ésta era la práctica general hasta que los Hombres de la Gran Asamblea decretaron la Amidá, para que hubiera un grupo de plegarias idéntico para todas las personas del pueblo de Israel.

¿Por qué los hombres de la Gran Asamblea estandarizaron la plegaria judía?

Durante el exilio que siguió a la destrucción del Primer Templo, surgió la necesidad de componer una plegaria coherente que pudiera ser utilizada por aquellos que ya no hablaban de manera fluida en hebreo

(Rambam, Hiljot Tefilá 1:4-5).

Cuando Israel fue exiliado en el tiempo del malvado Nabucodonosor, se mezclaron con los persas, con los griegos y con otras naciones.

Tuvieron hijos en esas tierras extrañas. Esos hijos hablaban idiomas mezclados y el idioma de cada persona estaba conformado por muchos idiomas diferentes. Cuando una persona hablaba no era capaz de expresarse adecuadamente a sí misma debido a la confusión de idiomas. Éste es el significado del versículo “y sus hijos hablaban la mitad en el lenguaje de Ashdod, y no podían hablar en el idioma de los judíos, sino que hablaban de acuerdo con el idioma de cada pueblo” (Nehemías 13:24).

Por esta razón, cuando una persona deseaba rezar era incapaz de expresar completamente todas sus necesidades o alabar adecuadamente a Dios en hebreo, sin usar también otros idiomas. Se dice que cuando Esdras y su corte vieron esto, decidieron establecer para ellos las dieciocho bendiciones de la Amidá de acuerdo con su orden.

Los Hombres de la Gran Asamblea instituyeron esta plegaria de la Amidá para que pudiera ser pronunciada con fluidez por todas las personas. Por ello la instituyeron utilizando un lenguaje simple, para no confundir las ideas con su entendimiento del idioma y para que todo el pueblo de Israel estuviera en igualdad de condiciones ante la plegaria, tanto si eran sabios o necios.

De esta manera, a través de la Amidá la plegaria se convirtió en un gran igualador. Y también se convirtió en un gran unificador.

Actualmente, la parte principal de cada servicio es la plegaria conocida como la Amidá (literalmente la plegaria “de pie”). Ésta y las plegarias que la acompañan, aparentemente estaban ausentes en la era del Primer Templo. La necesidad de esta plegaria formalizada sólo surgió cuando los judíos salieron al exilio en Babilonia. Durante el exilio, la experiencia comunitaria del peregrinaje al Templo tres veces por año dejó un vacío. Sin el Templo, faltaban los nutrientes esenciales en la dieta religiosa del pueblo. Por ello, los líderes en Babilonia codificaron un sistema de plegarias que substituyera al servicio en el Templo. Ellos basaron esta interpretación en el siguiente versículo:

Oseas 14:2 – “…Nuestros labios sustituirán a los sacrificios…”

Cuando los judíos regresaron de Babilonia hacia la Tierra de Israel y reconstruyeron el Templo, trajeron con ellos las plegarias que habían aprendido en Babilonia. Los Hombres de la Gran Asamblea acomodaron, ordenaron, editaron y formularon las palabras de la Amida, así como de las plegarias que la acompañan. Este orden continuó aplicándose durante la era del Segundo Templo y sigue vigente hasta la actualidad.

Aunque el sistema individual de la sinagoga era inferior, logró exitosamente compensar por el cambio de una vida judía alejada del sistema centralizado en el Templo. Ahora, con el sello de aprobación de los Hombres de la Gran Asamblea, la plegaria judía fue posible en cada comunidad, por cada individuo, sin importar cuán lejos se encontrara. El hecho de haber instituido las plegarias de esta forma no sólo substituyó el servicio del Templo sino que compensó por la pérdida de su lugar central en la vida judía.


  • Variaciones posteriores:

Si bien originalmente la Amidá fue compuesta por los Hombres de la Gran Asamblea, con el tiempo fueron surgiendo diversas variaciones en la plegaria. Además, después de la destrucción del Segundo Templo fueron necesarias ciertas enmiendas claves en el texto de las plegarias.

En el segundo siglo de la Era Común, los Sabios del pueblo judío finalizaron la versión de la Amidá tal como la tenemos hoy en día (leves variaciones en la formulación de las palabras siguen existiendo entre las versiones del texto Ashkenazí, Sefaradí, Sefarad y del Arizal).

Desde el comienzo mismo, la plegaria –tanto pública como individual- siempre fue parte de la vida judía. Y estas plegarias recibieron una formulación específica por parte de los Hombres de la Gran Asamblea, quienes compusieron la Amidá, que constituye la columna vertebral del servicio de plegarias. Sin embargo, durante siglos un número de variaciones fueron surgiendo en el texto de esta plegaria; todavía más, durante la difícil época previa a la Destrucción surgió cierta confusión con respecto al orden correcto en el cual debían ser pronunciadas las bendiciones.

Mientras el Templo estaba de pie, el pueblo estaba unificado por el hecho de tener un lugar central y nacional de servicio a Dios. Ahora que las plegarias de sus labios debían tomar el lugar de los sacrificios ofrecidos en el Templo, el pueblo estaría unificado por el hecho de que en cualquier lugar que se encontraran, dirían las mismas palabras al rezarle a Dios. Por lo tanto, ahora era urgente que las diversas variaciones que habían ido surgiendo sobre le texto de la Amidá fueran unificadas en un texto con un orden establecido y adecuado. Además, la destrucción de Jerusalem y la suspensión del servicio en el Templo requerían que se realizaran un importante número de enmiendas en el contexto de las plegarias. Por ejemplo, las plegarias por la continuación de la supervivencia de Jerusalem y del servicio del Templo debían ser cambiadas por plegarias por la reconstrucción de Jerusalem y el retorno del servicio del Templo.

El hombre que se hizo cargo de esta tarea de unificar el texto de la Amidá fue Shimon HaPekoli.

Shimon HaPekoli fue contemporáneo de Rabán Gamliel, el primer líder del Sanhedrín (la Suprema Corte Judía) cuando ésta se mudó a Jamnia (Iavne) después de la destrucción del Segundo Templo (alrededor del año 70 de la Era Común).

שמעון הפקולי הסדיר שמונה עשרה ברכות לפני רבן
גמליאל על הסדר ביבנה

Shimon HaPekoli organizó el orden de las dieciocho bendiciones delante de Rabán Gamliel en Iavne.

(Talmud Bavli, Berajot 28b)


  • La decimonovena bendición (Birkat Haminim) – La bendición en contra de los herejes:

La confusión en la época final del Segundo Templo y de su subsecuente destrucción fue acompañada por el incremento del número de movimientos heréticos entre el pueblo judío. Al sentir la amenaza que presentaban estos grupos para la supervivencia del judaísmo tradicional, se incorporó a la Amidá una bendición adicional con el objetivo de prevenir que éstos se entremezclaran con la sociedad judía. Birkat HaMinim, la bendición en contra de los herejes, sirvió para provocar que estos grupos ya no se sintieran cómodos rezando en las sinagogas en las cuales esta nueva bendición fue agregada en la Amidá. Esta adición también fue instituida bajo el auspicio de Rabán Gamliel en Iavne.

La bendición adicional fue instituida en respuesta a la amenaza que presentaban los grupos heréticos (Rambam, Hiljot Tefilá 2:1).

En la época de Rabán Gamliel se incrementaron los herejes entre Israel, y ellos dañaban a Israel alejándolo de Dios. Al ver que era necesario prestar más atención a esto que a otras necesidades del pueblo, él y su Bet Din establecieron una bendición que es un pedido a D’os para que destruya a esos herejes. Él la incorporó a la Amidá, para que todos pudieran y supieran decirla. De esta manera el número total de bendiciones [en la plegaria] es diecinueve.

La persona encargada de redactar esta décimo novena bendición fue alguien conocido como Shmuel HaKatán (Samuel el Pequeño). El Talmud (Sanhedrín 11a) relata que él era llamado “el pequeño” no debido a su altura física sino solamente en comparación con el profeta que tenía su mismo nombre: Shmuel HaNaví. Si bien el término mismo implica que él era el menor entre dos grandes hombres, la comparación misma es un tributo a su grandeza.

A continuación exploraremos el significado de su trabajo. De manera alternativa, el nombre también es un tributo a su gran humildad.

אמר להם רבן גמליאל לחכמים כלום יש אדם
שיודע לתקן ברכת המינים? עמד שמואל הקטן ותקנה

Rabán Gamliel le dijo a los Sabios: “¿Acaso no hay nadie que sepa cómo establecer una plegaria en contra de los herejes?”. Shmuel HaKatán se puso de pie y la compuso.

(Talmud Bavli, Berajot 28b)

¿Quién fue Shmuel HaKatán? Pirkei Avot, que registra las principales enseñanzas de los líderes judíos hasta la época de la Mishná, afirma que Shmuel HaKatán era conocido por repetir un versículo particular de Mishlei (Proverbios). Considerando su autoría de la bendición en contra de los herejes, su lema personal no puede dejar de sorprendernos.

שמואל הקטן אומר )משלי כד( בנפול אויבך אל תשמח
ובכשלו אל יגל לבך פן יראה ה’ ורע בעיניו והשיב מעליו
אפו

Samuel el Pequeño decía: “Cuando tu enemigo cae, no te alegres; cuando él tropiece no te regocijes. Tal vez D’os lo verá, y eso no sea agradable ante Sus ojos, y entonces Él alejará Su ira de él [hacia ti]” (Proverbios 24:17-18).

(Pirkei Avot 4:19)

La verdad es que no fue de manera contraria a su actitud hacia el enemigo que Shmuel HaKatán fuera elegido para componer la bendición en contra de los herejes, sino debido a ello.

Los Sabios consideraron que era una necesidad vital agregar este párrafo. Los herejes infieles simplemente se habían incrementado demasiado. Pero sólo una persona que no guardara ningún astro de animosidad en su corazón podía establecer las palabras exactas.

En una plegaria ante las puertas del Cielo, pidiendo la protección Divina para el pueblo de Israel en su destino histórico, es decir que la vida y la fe fuera segura, no quedaba lugar para las venganzas personales o para el odio malicioso. Sólo Shmuel el “pequeño“, humilde y modesto, podía hacerlo – el hombre que no se alegraba si un enemigo personal caía. Las palabras de su plegaria podían fluir del amor puro hacia su pueblo, de las ansias de que éste tuviera seguridad y del deseo de ver al judaísmo vivo protegido de la destrucción interna.

Desde que se agregó esta bendición, la Amidá cuenta con diecinueve bendiciones.

¿Por qué entonces se la sigue llamando el Shemoná Esré (las Dieciocho Bendiciones)?

מה שלא שנו את שמה לקרותה תשע עשרה
לפי שהשם הזה כבר הורגל בפי העם מימי המתקנים
הראשונים עד ימיהם, לכך לא רצו לשנותו

La razón por la cual no se le cambió el nombre para llamar a la plegaria “las diecinueve bendiciones” se debe a que el nombre ya era bien conocido por la gente desde la época de aquellos que la habían instaurado hasta el presente. Por eso no quisieron cambiarle el nombre.

(Sidur Otzar Hatefilot, página 154a)


  • La estructura de la Amidá:

Las diecinueve bendiciones de la Amidá están divididas en tres secciones:

  1. Alabanzas.
  2. Pedidos.
  3. Agradecimientos.

El Talmud dice que en las tres primeras bendiciones el que reza se hace semejante a un siervo alabando a su amo (de quien depende para todas las cosas) antes de atreverse a pedirle algo (que es lo que se hace en las bendiciones intermedias). En las últimas tres bendiciones cada uno debe actuar como un siervo agradeciéndole a su amo por aquello que ha recibido (o con absoluta confianza en que el amo cumplirá sus pedidos) y entonces despedirse de él.

דרש רבי שמלאי: לעולם יסדר אדם שבחו של הקדוש
ברוך הוא ואחר כך יתפלל. מנלן – ממשה דכתיב
)דברים ג:כג( ואתחנן אל ה’ בעת ההיא; וכתיב )דברים
ג:כד( ה’ אלהים אתה החלת להראות את עבדך את
גדלך ואת ידך החזקה אשר מי אל בשמים ובארץ אשר
יעשה כמעשיך וכגבורותיך, וכתיב בתריה )דברים ג:כה(
אעברה נא ואראה את הארץ הטובה וגו‘.

Rabi Simlai dijo: La persona siempre debe alabar primero al Santo, Bendito Sea, y luego rezar. ¿De dónde aprendemos esto? De Moshé; porque está escrito (Devarim/Deuteronomio 3:23):

“En ese momento imploré al Eterno”. Y está escrito (Devarim 3:24): “Mi Señor, D’os, Tú has comenzado a mostrar a Tu siervo Tu grandeza y Tu mano poderosa, pues ¿qué poder hay en los cielos o en la tierra que pueda hacer como Tus obras y como Tus actos poderosos?”. Y a continuación está escrito (Devarim 3:25): “Por favor, déjame pasar y ver esa buena tierra…”

(Talmud Bavli, Berajot 32a)

אמר רב יהודה: לעולם אל ישאל אדם צרכיו
לא בשלש ראשונות, ולא בשלש אחרונות, אלא
באמצעיות. דאמר רבי חנינא: ראשונות – דומה לעבד
שמסדר שבח לפני רבו. אמצעיות – דומה לעבד
שמבקש פרס מרבו. אחרונות – דומה לעבד שקבל פרס
מרבו ונפטר והולך לו

Rabi Iehudá dice:

La persona nunca debe pedir por sus necesidades en las tres primeras bendiciones ni en las tres últimas, sino más bien en las bendiciones del medio. Dijo Rabi Janina:

En las primeras se asemeja a un siervo que alaba a su amo: en las del medio se asemeja a un siervo que le pide una bondad a su amo; en las últimas se asemeja a un siervo que recibió un bien de su amo y se despide de él.

(Talmud Bavli, Berajot 34a)

A CONTINUACIÓN LAS 19 BENDICIONES QUE COMPONEN LA AMIDÁ

1. Bendición de la Amidá – Sobre los Patriarcas, (Avot):

בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה, אֱלֹהֵֽינוּ וֵֽאלֹהֵי אֲבוֹתֵֽינוּ, אֱלֹהֵי אַבְרָהָם, אֱלֹהֵי יִצְחָק, וֵֽאלֹהֵי יַעֲקֹב. הָאֵל הַגָּדוֹל הַגִּבּוֹר וְהַנּוֹרָא, אֵל עֶלְיוֹן, גּוֹמֵל חֲסָדִים טוֹבִים, קוֹנֵה הַכֹּל, וְזוֹכֵר חַסְדֵּי אָבוֹת, וּמֵבִיא גוֹאֵל לִבְנֵי בְנֵיהֶם לְמַֽעַן שְׁמוֹ בְּאַֽהֲבָה: בעשרת ימי תשובה אומרים: זָכְרֵנוּ לְחַיִּים, מֶלֶךְ חָפֵץ בַּחַיִּים, כָּתְבֵנוּ בְּסֵפֶר חַיִּים, לְמַעַנָךְ אֱלֹהִים חַיִּים. מֶֽלֶךְ עוֹזֵר וּמוֹשִֽׁיעַ וּמָגֵן: בָּרוּךְ אַתָּה יַהַוַהַ, מָגֵן אַבְרָהָם:

Bendito eres Tú, El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, el Dios grande, el poderoso y el temible, el Dios altísimo que prodiga buenos favores y que crea todo; recuerda las buenas acciones de los patriarcas y trae el redentor a los hijos de sus hijos, por Su Nombre, con amor. Rey que asiste, salva y escuda. Bendito Eres Tú, El Eterno, escudo de Abraham.

2. Bendición de la Amidá Sobre los Poderes divinos, (Gevurot):

אַתָּה גִבּוֹר לְעוֹלָם אֲדֹנָי, מְחַיֶּה מֵתִים אַתָּה, רַב לְהוֹשִֽׁיעַ.מְכַלְכֵּל חַיִּים בְּחֶֽסֶד, מְחַיֵּה מֵתִים בְּרַֽחֲמִים רַבִּים, סוֹמֵךְ נֽוֹפְלִים, וְרוֹפֵא חוֹלִים, וּמַתִּיר אֲסוּרִים, וּמְקַיֵּם אֱמֽוּנָתוֹ לִֽישֵׁנֵי עָפָר. מִי כָמֽוֹךָ בַּֽעַל גְּבוּרוֹת, וּמִי דֽוֹמֶה לָךְ, מֶֽלֶךְ מֵמִית וּמְחַיֶּה וּמַצְמִֽיחַ יְשׁוּעָה. בעשרת ימי תשובה אומרים: מִי כָמוֹךָ אָב הָרַחֲמָן, זוֹכֵר יְצוּרָיו בְּרַחֲמִים לְחַיִּים. וְנֶֽאֱמָן אַתָּה לְהַֽחֲיוֹת מֵתִים: בָּרוּךְ אַתָּה יֵהֵוֵהֵ, מְחַיֵּה הַמֵּתִים

Tú eres eternamente poderoso, mi Señor, el que resucita a los muertos eres Tú, abundantemente capaz de salvar. Sustenta a los vivos con tu bondad y resucita a los muertos con abundante merced. Sostiene a los caídos y cura a los enfermos. Libera a los cautivos y mantiene su fe en los que duermen en el polvo. ¿Quién es como Tú, Señor de proezas y quién es comparable a Ti?, Rey que da vida y da muerte y hace brotar la salvación. Y Fiel eres Tú para resucitar a los muertos. Bendito eres Tú, El Eterno, que resucitas a los muertos.

3. Bendición de la Amidá – Sobre la santificación del Nombre, (Kdushat Hashem):

אַתָּה קָדוֹשׁ וְשִׁמְךָ קָדוֹשׁ, וּקְדוֹשִׁים בְּכָל־יוֹם יְהַֽלְלֽוּךָ סֶּֽלָה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהֵוָהֵ, הָאֵל הַקָּדוֹשׁ: בעשרת ימי תשובה אומרים: הַמֶּלֶךְ הַקָּדוֹשׁ

Tú eres Santo y Tu Nombre es Santo, y los santificados todos los días te alaban, por siempre, Bendito eres Tú, El Eterno, el Dios Santo.

4. Bendición de la Amidá – Sobre el entendimiento, (Biná):

אַתָּה חוֹנֵן לְאָדָם דַּֽעַת וּמְלַמֵּד לֶאֱנוֹשׁ בִּינָה. וְחָנֵּֽנוּ מֵאִתְּךָ חָכְמָה בִּינָה וָדָֽעַת: בָּרוּךְ אַתָּה יַהַוַהַ, חוֹנֵן הַדָּֽעַת:

Tú otorgas al hombre conocimiento, y enseñas a los mortales entendimiento. Concédenos de Tu conocimiento, entendimiento y discernimiento. Bendito eres Tú, El Eterno, que concede el conocimiento.

5. Bendición de la Amidá – Sobre el arrepentimiento, (Teshuvá):

הֲשִׁיבֵֽנוּ אָבִֽינוּ לְתֽוֹרָתֶֽךָ, וְקָֽרְבֵֽנוּ מַלְכֵּֽנוּ לַֽעֲבֽוֹדָתֶֽךָ, וְהַֽחֲזִירֵֽנוּ בִּתְשׁוּבָה שְׁלֵמָה לְפָנֶֽיךָ: בָּרוּךְ אַתָּה יֵהֵוֵהֵ, הָרוֹצֶה בִּתְשׁוּבָה:

Haznos retornar, nuestro padre, a Tu Torá y aproxímanos a nuestro Rey, a Tu servicio; y haznos volver en perfecto arrepentimiento ante Ti. Bendito eres Tú, El Eterno, el que desea el arrepentimiento.

6. Bendición de la Amidá – Sobre el perdón, (Slijá):

סְלַח לָֽנוּ אָבִֽינוּ כִּי חָטָֽאנוּ, מְחוֹל לָֽנוּ מַלְכֵּֽנוּ כִּי פָשָֽׁעְנוּ, כִּי אֵל טוֹב וְסַלָּח אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֶהֶוֶהֶ, חַנּוּן הַמַּרְבֶּה לִסְלֹחַ

Perdónanos, nuestro padre, porque erramos. Dispénsanos, nuestro Rey, porque pecamos, porque Tú dispensas y perdonas. Bendito eres Tú, El Eterno, que abundas en otorgar perdón.

7. Bendición de la Amidá – Sobre la redención, (Geulá):

רְאֵה נָא בְעָנְיֵֽנוּ, וְרִיבָֽה רִיבֵֽנוּ, וּמַהֵר לְגָאֳלֵֽנוּ גְאוּלָּה שְׁלֵמָה לְמַֽעַן שְׁמֶֽךָ, כִּי אֵל גּוֹאֵל חָזָק אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יְהְוְהְ, גּוֹאֵל יִשְׂרָאֵל:

Observa nuestra aflicción, quita nuestra ofensa y redímenos rápidamente por la causa de Tu Nombre, porque un Redentor poderoso eres Tú. Bendito eres Tú, Redentor de Israel.

8. Bendición de la Amidá – Sobre la curación, (Refuá):

רְפָאֵֽנוּ יְהֹוָה וְנֵֽרָפֵא, הֽוֹשִׁיעֵֽנוּ וְנִוָּשֵֽׁעָה, כִּי תְהִלָּתֵֽנוּ אָֽתָּה, וְהַֽעֲלֵה אֲרוּכָה וּמַרְפֵּא לְכָל־תַּֽחֲלוּאֵֽינוּ וּלְכָל־מַכְאוֹבֵֽינוּ וּלְכָל־מַכּוֹתֵֽינוּ. כִּי אֵל רוֹפֵא רַחְמָן וְנֶֽאֱמָן אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהֹוֹהֹ, רוֹפֵא חוֹלֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:

Cúranos, Oh Eterno, y seremos curados; sálvanos, y seremos salvados, porque Tú eres nuestra alabanza; repara una completa curación para nuestras heridas, porque Tú eres Dios, Rey, curador fiel y compasivo. Bendito eres Tú, El Eterno, quien sana a los enfermos de Su pueblo Israel.

9. Bendición de la Amidá – Sobre la bendición de los años, (Birkat hashanim):

בָּֽרְכֵֽנוּ יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ בְּכָל־מַֽעֲשֵׂי יָדֵֽינוּ, וּבָרֵךְ שְׁנָתֵֽנוּ בְּטַֽלְלֵי רָצוֹן בְּרָכָה וּנְדָבָה, וּתְהִי אַֽחֲרִיתָהּ חַיִּים וְשָׂבָע וְשָׁלוֹם כַּשָּׁנִים הַטּוֹבוֹת לִבְרָכָה, כִּי אֵל טוֹב וּמֵטִיב אַתָּה וּמְבָרֵךְ הַשָּׁנִים: בָּרוּךְ אַתָּה יִהִוִהִ, מְבָרֵךְ הַשָּׁנִים:

Bendice, El Eterno, nuestro Dios, este año y todos los tipos de cosecha que haya en él, para bien. Y otorga bendición, (y otorga rocío y lluvia para una bendición) sobre la superficie de la tierra, y satisfácenos con Tu bondad, y bendice nuestro año como los mejores años. Bendito eres Tú, El Eterno, que bendices a los años.

10. Bendición de la Amidá – Sobre la reunión de las diásporas, (Kibutz galuiot):

תְּקַע בְּשׁוֹפָר גָּדוֹל לְחֵֽרוּתֵֽנוּ, וְשָׂא נֵס לְקַבֵּץ גָּֽלֻיּוֹתֵֽינוּ, וְקַבְּצֵֽנוּ יַֽחַד מֵאַרְבַּע כַּנְפוֹת הָאָֽרֶץ לְאַרְצֵֽנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, מְקַבֵּץ נִדְחֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:

Haz sonar el Gran Shofar para nuestra liberación, y levanta la insignia para reunir nuestros exilios, y reúnenos juntos desde los cuatro extremos de la Tierra. Bendito eres Tú, El Eterno, que reúnes los dispersos de tu pueblo Israel.

11. Bendición de la Amidá – Sobre la justicia, (Din):

תְּקַע בְּשׁוֹפָר גָּדוֹל לְחֵֽרוּתֵֽנוּ, וְשָׂא נֵס לְקַבֵּץ גָּֽלֻיּוֹתֵֽינוּ, וְקַבְּצֵֽנוּ יַֽחַד מֵאַרְבַּע כַּנְפוֹת הָאָֽרֶץ לְאַרְצֵֽנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, מְקַבֵּץ נִדְחֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:

Restaura nuestros jueces como en los primeros tiempos, y nuestros consejeros como en un principio; elimina de nosotros la aflicción y la congoja, y reina sobre nosotros, Tú, solo El Eterno, con misericordia y compasión; y sé justo con nosotros a través del juicio. Bendito eres Tú, El Eterno, el Rey que ama la justicia y el juicio.

12. Bendición de la Amidá – Sobre la herejía, (Birkat haminim):

לַמִּינִים וְלַמַּלְשִׁינִים אַל־תְּהִי תִקְוָה, וְכָל־הַזֵּדִים כְּרֶֽגַע יֹאבֵֽדוּ, וְכָל־אֽוֹיְבֶֽיךָ וְכָל־שֽׂוֹנְאֶֽיךָ מְהֵרָה יִכָּרֵֽתוּ, וּמַלְכוּת הָֽרִשְׁעָה מְהֵרָה תְעַקֵּר וּתְשַׁבֵּר וּתְכַלֵּם וְתַכְנִיעֵם בִּמְהֵרָה בְיָמֵֽינוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יָהָוָהָ, שׁוֹבֵר אוֹיְבִים וּמַכְנִֽיעַ מִינִים

Y para los calumniadores que no haya esperanza; y toda la maldad de un instante desaparezca; y todos tus enemigos rápidamente sean exterminados, y los perversos rápidamente sean extirpados, destruidos, aniquilados y humillados, prontamente en nuestros días. Bendito eres Tú, El Eterno, que destruyes a los enemigos y humillas a los perversos.

13. Bendición de la Amidá – Sobre los justos, (Tzadikim):

עַל הַצַּדִּיקִים וְעַל הַֽחֲסִידִים, וְעַל שְׁאֵרִית עַמְּךָ בֵּית יִשְׂרָאֵל, וְעַל פְּלֵיטַת בֵּית סֽוֹפְרֵיהֶם, וְעַל גֵּרֵי הַצֶּֽדֶק וְעָלֵֽינוּ, יֶֽהֱמוּ נָא רַֽחֲמֶֽיךָ, יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ, וְתֵן שָׂכָר טוֹב לְכָל־הַבּֽוֹטְחִים בְּשִׁמְךָ בֶּֽאֱמֶת, וְשִׂים חֶלְקֵֽנוּ עִמָּהֶם. וּלְעוֹלָם לֹא נֵבוֹשׁ כִּי בְךָ בָטָֽחְנוּ, וְעַל חַסְדְּךָ הַגָּדוֹל בֶּֽאֱמֶת נִשְׁעָֽנְנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יוּהוּווּהוּ, מִשְׁעָן וּמִבְטָח לַצַּדִּיקִים:

Sobre los justos, los piadosos y sobre los ancianos de Tu pueblo, la Casa de Israel, y sobre los remanentes de sus sabios; y sobre los conversos rectos y sobre nosotros, sea buena recompensa a todos los que confían en Tu Nombre, en verdad. Por nuestra parte junto a ellos, para siempre, y no nos avergonzaremos porque en Ti confiamos. Bendito eres Tú, El Eterno, sostén y fortaleza de los justos.

14. Bendición de la Amidá – Sobre Jerusalén, (Binián Ierushalaiam):

תִּשְׁכּוֹן בְּתוֹךְ יְרוּשָׁלַֽיִם עִֽירְךָ כַּאֲשֶׁר דִּבַּֽרְתָּ, וְכִסֵּא דָוִד עַבְדְּךָ מְהֵרָה בְּתוֹכָהּ תָּכִין, וּבְנֵה אוֹתָהּ בִּנְיַן עוֹלָם בִּמְהֵרָה בְיָמֵֽינוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, בּוֹנֵה יְרוּשָׁלָיִם

Y para Jerusalén, Tu ciudad, que vuelvas con compasión y que habites dentro de ella, como dijiste. Y reconstrúyela prontamente en nuestros días como una estructura eterna; y el trono de David, rápidamente, dentro de ella, establece. Bendito eres Tú, El Eterno, el constructor de Jerusalén.

15. Bendición de la Amidá – Sobre la Casa de David, (Maljut Beit David):

עֲנֵנוּ אָבִינוּ עֲנֵנוּ בְּיוֹם צוֹם הַתַּֽעֲנִית הַזֶּה כִּי בְצָרָה גְדוֹלָה אֲנָֽחְנוּ. אַל־תֵּֽפֶן לְרִשְׁעֵֽנוּ, וְאַל־תִּתְעַלָּם מַלְכֵּֽנוּ מִבַּקָּשָׁתֵֽנוּ. הֱיֵה נָא קָרוֹב לְשַׁוְעָתֵֽנוּ. טֶֽרֶם נִקְרָא אֵלֶֽיךָ אַתָּה תַֽעֲנֶה, נְדַבֵּר וְאַתָּה תִשְׁמַע, כַּדָּבָר שֶׁנֶּאֱמַר: וְהָיָ֥ה טֶֽרֶם־יִקְרָ֖אוּ וַאֲנִ֣י אֶעֱנֶ֑ה ע֛וֹד הֵ֥ם מְדַבְּרִ֖ים וַאֲנִ֥י אֶשְׁמָֽע: כִּי אַתָּה יְהֹוָה פּוֹדֶה וּמַצִּיל וְעוֹנֶה וּמְרַחֵם בְּכָל־עֵת צָרָה וְצוּקָה

El retoño de David, Tu Sirviente, rápidamente haz brotar; y su gloria eleva a través de Tu salvación, porque Tu salvación esperamos todo el día. Bendito eres Tú, El Eterno, que haces brotar la gloria de la salvación.

16. Bendición de la Amidá – Sobre la plegaria, (Kabalat hatfilá):

כִּי אַתָּה שׁוֹמֵעַ תְּפִלַּת כָּל־פֶּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהְוָה, שׁוֹמֵֽעַ תְּפִלָּה:

Escucha nuestra voz, El Eterno, nuestro Dios, piadoso y compasivo con nosotros, acepta con compasión y con favor nuestra plegaria, porque un Dios que escucha las oraciones y súplicas eres Tú. Y delante de Ti, nuestro Rey, no nos devuelvas con las manos vacías. Porque Tú escuchas la plegaria de Tu pueblo Israel con compasión. Bendito eres Tú, El Eterno, el que escucha la plegaria.

17. Bendición de la Amidá – Sobre el Templo, (Avodá):

מוֹדִים אֲנַֽחְנוּ לָךְ, שֶׁאַתָּה הוּא יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ וֵֽאלֹהֵי אֲבוֹתֵֽינוּ לְעוֹלָם וָעֶד, צוּרֵֽנוּ צוּר חַיֵּֽינוּ וּמָגֵן יִשְׁעֵֽנוּ אַתָּה הוּא, לְדוֹר וָדוֹר נוֹדֶה לְךָ וּנְסַפֵּר תְּהִלָּתֶֽךָ, עַל חַיֵּֽינוּ הַמְּסוּרִים בְּיָדֶֽךָ, וְעַל נִשְׁמוֹתֵֽינוּ הַפְּקוּדוֹת לָךְ, וְעַל נִסֶּֽיךָ שֶׁבְּכָל־יוֹם עִמָּֽנוּ, וְעַל נִפְלְאוֹתֶֽיךָ וְטֽוֹבוֹתֶֽיךָ שֶׁבְּכָל־עֵת, עֶֽרֶב וָבֹֽקֶר וְצָֽהֳרָֽיִם. הַטּוֹב, כִּי לֹא כָלוּ רַחֲמֶֽיךָ, הַמְּרַחֵם, כִּי לֹא תַֽמּוּ חֲסָדֶֽיךָ, כִּי מֵֽעוֹלָם קִוִּֽינוּ לָךְ

Sé favorable, El Eterno, nuestro Dios, hacia Tu pueblo Israel y sus oraciones; restaura el servicio sacerdotal a Tu Sagrada Casa. Y las ofrendas sacrificiales de Israel y sus oraciones, con amor, recibe con favor; y que sea siempre favorable el servicio de Israel, Tu pueblo. Permítenos ver con nuestros ojos Tu retorno a Sión, con misericordia. Bendito eres Tú, El Eterno, el que restaura Su presencia en Sión.

18. Bendición de la Amidá – Agradecimiento, (Hodaá):

מוֹדִים אֲנַחְנוּ לָךְ, שָׁאַתָּה הוּא יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ וֵאלֹהֵי אֲבוֹתֵינוּ, אֱלֹהֵי כָל בָּשָׁר, יוֹצְרֵנוּ יוֹצֵר בְּרֵאשִׁית. בְּרָכוֹת וְהוֹדָאוֹת לְשִׁמְךָ הַגָּדוֹל וְהַקָּדוֹשׁ, עַל שֶׁהֶחֱיִיתָנוּ וְקִיַּמְתָּנוּ. כֵּן תְּחַיֵּנוּ וּתְחָנֵּנוּ וְתֶאֱסוֹף גָּלֻיּוֹתֵינוּ לְחַצְרוֹת קָדְשֶׁךָ, לִשְׁמֹר חֻקֶּיךָ וְלַעֲשׂוֹת רְצוֹנְךָ וּלְעָבְדְךָ בְלֵבָב שָׁלֵם, עַל שֶׁאֲנַחְנוּ מוֹדִים לָךְ, בָּרוּךְ אֵל הַהוֹדָאוֹת.

Te agradecemos, nosotros, porque Tú eres El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres por toda la eternidad. Roca de nuestras vidas, escudo de nuestra salvación, eres Tú de generación en generación. Te agradeceremos y relataremos Tu alabanza, por nuestras vidas encomendadas en Tus manos y por nuestras almas confiadas a Ti. Y por Tus milagros que todos los días están con nosotros; y por Tus maravillas y Tus bondades que haces en todo momento, noche, mañana y tarde. Dios bondadoso que no se agotan Tus compasiones. Misericordioso, que no terminan Tus piedades, siempre tenemos esperanza en Ti.

וְעַל כֻּלָּם יִתְבָּרַךְ, וְיִתְרוֹמָם, וְיִתְנַשֵּׂא, תָּמִיד, שִׁמְךָ מַלְכֵּֽנוּ, לְעוֹלָם וָעֶד. וְכָל־הַחַיִּים יוֹדֽוּךָ סֶּֽלָה וִֽיהַֽלְלוּ וִֽיבָֽרְכוּ אֶת־שִׁמְךָ הַגָּדוֹל בֶּֽאֱמֶת לְעוֹלָם כִּי טוֹב, הָאֵל יְשֽׁוּעָתֵֽנוּ וְעֶזְרָתֵֽנוּ סֶֽלָה, הָאֵל הַטּוֹב: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, הַטּוֹב שִׁמְךָ וּלְךָ נָאֶה לְהוֹדוֹת

Y por todo esto, sea bendecido y elevado Tu Nombre, nuestro Rey, siempre para toda la eternidad. Y todo ser viviente Te agradecerá, Sela; y loarán Tu nombre con verdad, Dios de nuestra salvación y de nuestra ayuda, Sela. Bendito eres Tú, El Eterno, Dios benevolente, a Tu nombre y a Ti corresponde agradecer.

19. Bendición de la Amidá – Sobre la paz, (Shalom):

רְצֵה יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ בְּעַמְּךָ יִשְׂרָאֵל וְלִתְפִלָּתָם שְׁעֵה, וְהָשֵׁב הָֽעֲבוֹדָה לִדְבִיר בֵּיתֶֽךָ, וְאִשֵּׁי יִשְׂרָאֵל וּתְפִלָּתָם, מְהֵרָה בְּאַֽהֲבָה תְקַבֵּל בְּרָצוֹן, וּתְהִי לְרָצוֹן תָּמִיד עֲבוֹדַת יִשְׂרָאֵל עַמֶּֽךָ

Abundante paz sobre Israel Tu pueblo establece para siempre, porque Tú eres Rey, Señor de toda paz. Y sea bueno a Tus ojos bendecir a Tu pueblo Israel en cada hora y en cada instante con Tu paz. Bendito eres Tú, El Eterno, el que bendice a su pueblo Israel con la paz.


  • La plegaria sustituyo en el judaísmo a los sacrificios del Templo:

La plegaria es considerada para el judaísmo el servicio a Dios de manera similar a los sacrificios en el Templo Sagrado.

En el Talmud esta escrito:

רבי יהושע בן לוי אמר: תפלות כנגד תמידין תקנום

Rabi Iehoshúa ben Levi dijo: Las plegarias fueron instituidas de manera correspondiente a los sacrificios diarios [que se llevaban al Templo].

(Talmud Bavli, Berajot 26b)

El Salmista dice:

Salmos 141:2 – “…Que mi plegaria sea elevada como incienso ante Ti, la elevación de mis manos como el sacrificio de la noche…”

Tal como el sacrificio unifica lo espiritual con lo material convirtiendo a un animal bajo en un objeto de servicio a Dios, de la misma manera la plegaria unifica lo material con lo espiritual convirtiendo a nuestro pedido por satisfacer nuestras necesidades materiales en un servicio a Dios.

Por esta razón, el judaísmo interpreta que cuando es imposible llevar sacrificios, la plegaria puede ser ofrecida en su lugar, de ahí se citan versículos como:

Oseas 14:3 – “…Ofreceremos las palabras de nuestros labios en vez de los terneros…”

De este modo, las plegarias formales sustituyeron en el judaísmo en lugar de los sacrificios regulares diarios que se ofrecían en el Templo en Jerusalem – los cuales también eran acompañados por cánticos y plegarias.

Las 3 oraciones del día

La plegaria de un corazón sincero es mejor que cualquier sacrificio, tal como dijo el salmista:

Salmos 69:31-32 – “…Alabaré el nombre de D’os con un cántico, Lo exaltaré con agradecimientos, y esto será para D’os más placentero que la ofrenda de un buey…”

Aunque para nosotros los justificados en la sangre del Mesías Yeshua las oraciones no sustituyen al sacrificio (Korban) perfecto que fue presentado una vez y para siempre por nosotros, si la oración es un instrumento muy bello para relacionarnos con Dios y ponernos en examen, ya que cuando una ora a Dios se esta exponiendo a El, y Dios conoce cada corazón y las intenciones de cada uno, por eso como dice el Proverbio:

Proverbios 28:9 – “…Al que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominación…”

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