Asiria

 

Imperio Asirio

(1270 a. C.) Bandera
(1595 a. C.) Bandera
1813 a. C.-609 a. C. (609 a. C.) →
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En rojo, la región original de Asiria. En naranja, en tiempos de Assurbanipal – (668-627 a.C)

Capital: Assur, Nínive
Idioma principal: El acadio, con sus dos variantes: el asirio y el babilonio.
Otros idiomas: Arameo, Cananeo, Neoegipcio
Religión: Politeísta, siendo Assur su dios principal.
Gobierno: Monarquía
Historia:
 • Establecido 1813 a. C.

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El nombre de esta tierra se derivó de Asur, hijo de Sem. (Génesis 10:22). Parece que poco después del Diluvio sus primeros pobladores eran semitas. Sin embargo, pronto se fueron infiltrando otros, como Nemrod, nieto de Cam, que entró en Asiria y edificó a “Nínive…

En tiempos de Salmanasar III, Asiria se expandió hacia el oeste para apoderarse de Siria y del norte de Israel, regiones muy ricas y productivas.

Asiria era básicamente una sociedad militar, como “la despiadada máquina de guerra cuya crueldad deliberada aterraba a sus enemigos”.

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La simple mención del nombre de Asiria helaba la sangre de los habitantes del antiguo Oriente Medio. De hecho, el libro bíblico de Jonás dice que cuando este profeta recibió la comisión divina de predicar un mensaje de juicio a Nínive, la capital asiria, salió huyendo en dirección opuesta – (Jonás 1:1-3). Quizás lo hizo debido a la sanguinaria reputación de los asirios. Ahora bien, ¿por qué tenían esa fama?

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  • Historia:

El profeta bíblico Nahúm calificó a Nínive como “el albergue de leones” y “la ciudad de derramamiento de sangre”. Además, declaró:

Nahúm 2:11; 3:1-3 – “(2:11)  ¿Qué es de la guarida de los leones, y de la majada de los cachorros de los leones, donde se recogía el león y la leona, y los cachorros del león, y no había quien los espantase?,  (3:1)¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! (3:2) Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta; (3:3) jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; cadáveres sin fin, y en sus cadáveres tropezarán”

¿Confirman los hechos históricos la descripción de la Biblia sobre la antigua Asiria?

Fíjese en cómo uno de sus reyes, Asurnasirpal II, describe en tono jactancioso el trato que le dispensaba a sus enemigos:

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Relieve en piedra que representa como se desollaban vivos a los prisioneros

Edifiqué una columna cerca de la puerta de su ciudad y desollé a todos los principales que se habían sublevado, y cubrí la columna con su piel. A agunos los emparedé dentro de la columna, a algunos los colgué en maderos de la columna […]. Y desmembré a los oficiales, a los oficiales reales que se habían rebelado […]. A muchos de sus cautivos los quemé con fuego, y a otros muchos los capturé vivos

Cuando los arqueólogos excavaron los palacios reales de Asiria, descubrieron que los muros estaban decorados con representaciones del trato inhumano que se daba a los cautivos.

En el año 740 antes de nuestra era, Asiria conquistó Samaria, la capital israelita del reino del norte, y se llevó a sus habitantes al exilio. Ocho años más tarde invadió Judá – (2 Reyes 18:13).

El rey asirio Senaquerib le exigió a Ezequías, rey de Judá, 30 talentos de oro y 300 talentos de plata, y según el registro bíblico, dicho tributo le fue pagado. Pero además, Senaquerib insistió en que Jerusalén, la capital de Judá, debía rendirse incondicionalmente – (2 Reyes 18:9-17, 28-31).

Estos hechos se registran también en los anales de Senaquerib, los cuales fueron descubiertos en Nínive.

El relato, escrito en un prisma hexagonal hecho de arcilla, cuenta cómo se vanaglorió el rey asirio Senaquerib:

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Prisma que describe en tono jactancioso la invasión de Senaquerib contra Judá

En cuanto a Ezequías el Judío, no se sometió a mi yugo. Puse sitio a 46 de sus ciudades fuertes, baluartes e innumerables aldehuelas de sus inmediaciones, y (las) conquisté. […] A él mismo [Ezequías] hice prisionero en Jerusalén, su residencia real, como a un pájaro en una jaula”. Luego, el rey afirma que Ezequías le envió “30 talentos de oro, 800 talentos de plata, piedras preciosas […] (y) toda clase de valiosos tesoros”, exagerando así la cantidad de talentos de plata que recibió.

Observe, sin embargo, que Senaquerib no dice que hubiera conquistado Jerusalén. De hecho, ni siquiera menciona la aplastante derrota que su ejército sufrió por intervención divina.

De acuerdo con la Biblia, el ángel de Dios aniquiló a 185.000 soldados asirios en una sola noche – (2 Reyes 19:35, 36).

El erudito Jack Finegan comenta:

En vista del tono jactancioso que impregna habitualmente las inscripciones de los soberanos asirios, difícilmente cabría esperar que Senaquerib registrara tal derrota

Religión en Asiria:

Asiria heredó su religión sobre todo de Babilonia, aceptando su papel como el principal centro religioso.

La adoración asiria se destacaba por la creencia en tríadas de dioses.image2 Los dioses eran muy numerosos en todo el territorio de Asiria.

Eran muy parecidos a los hombres en muchos aspectos, pero tenían una autoridad ilimitada. Era común a todos los pueblos de esta región el temor a los dioses.

Asiria estaba llena de grandes templos donde los sacerdotes ofrecían sacrificios. Había siempre una construcción mayor, un templo que sobrepasaba en altura a los demás, con forma de torre escalonada; es lo que se conoce como zigurat.

La religión en general en toda asiria no era como la de Egipto, optimista y con esperanza en el más allá. Por el contrario se vivía con un temor permanente y miedo a los espíritus malignos y la muerte era muy temida pues el espíritu del hombre se marchaba a una penumbra eterna donde de ningún modo era feliz.

En Asiria el dios principal era Assur que dio nombre a la región, a la tribu y a una ciudad. El símbolo de Assur era el árbol de la vida, pues él era el dios de la vida vegetal.

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Más tarde cuando Asiria es ya un imperio militar, Assur se convierte en un dios guerrero y es identificado con el Sol. Su símbolo fue entonces un disco con alas, el mismo que tenían los hititas y que a su vez habían recibido de Egipto.

La diosa principal era Ishtar, diosa del amor, de la guerra y la fecundidad. Se le daban las advocaciones de «Primera entre los dioses», «Señora de los pueblos», y «Reina del cielo y la tierra» entre otras.image017

En la ciudad asiria de Nínive se encontraron unas listas pertenecientes a la biblioteca de Asurbanipal en que se podían contar hasta 2500 nombres de divinidades, entre las que había pequeñas deidades locales.

Los dioses mayores que se adoraban en las ciudades eran: Anu dios del cielo, Enlil señor de los vientos y tempestades, Ea señor de las aguas. El dios-sol Shamash era señor de la luz que asegura la vida y permite juzgar las acciones humanas con claridad. Era por tanto el dios de la justicia.

Marduk era un dios de Babilonia, pero fue adoptado y adorado en toda Mesopotamia. Llegó a ser un dios universal, dueño del mundo y primero entre los dioses.

Existían además unas criaturas al servicio de los dioses: los genios y los demonios que podían ser tanto benefactores como maléficos. Su misión era proteger o castigar a los hombres. Estos demonios cuando castigaban lo hacían de manera cruel y atormentadora. Podían golpear a los hombres convirtiéndose en fantasmas, hombres de la noche, devoradores de niños, etc.

Los ejércitos Asirios marchaban detrás de los estandartes de los dioses, que debieron ser símbolos de madera o metal colocados sobre postes.

La guerra era la ocupación de la nación, y los sacerdotes la fomentaban sin cesar. Su manutención procedía en gran medida de los despojos de guerra, de los que siempre se les asignaba un porcentaje fijo antes que otros pudiesen participar de ellos, pues esta raza de saqueadores era extremadamente religiosa

  • Nínive:

Capital asiria situada en la ribera oriental del río Tigris, a 900 kilómetros al nordeste de Jerusalén. Gigantesca, con un perímetro de 100 kilómetros.

Competía con Babilonia en esplendor con palacios reales, templos, amplias calles, parques públicos y una imponente biblioteca. Sus murallas exteriores e interiores eran enormes e impenetrables.

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Senaquerib construyó un inmenso palacio con un complejo de salones, patios y cuartos lujosos que abarcaban una zona de unos 450 m. de longitud por unos 210 m. de anchura.

Introdujo en la ciudad agua que provenía de 48 Km. de distancia, construyendo un acueducto sobre el río Gómer conocido como el acueducto Jerwan.

Sus aguas se utilizaron para el riego de jardines y parques, así como para llenar la fosa que rodeaba la ciudad, y de este modo reforzó sus defensas.

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  • Senaquerib:

En el año decimocuarto de Ezequias – (732 a. E.C.), las fuerzas de Senaquerib avanzaron hacia el O., capturaron Sidón, Aczib, Akkó y otras ciudades de la costa fenicia y a continuación se dirigieron hacia el S.

Algunos reinos atemorizados, entre ellos Moab, Edom y Asdod, enviaron tributos en prueba de su sumisión.

Para este tiempo Senaquerib atacó Judá, y sitió y capturó muchas de sus ciudades y pueblos fortificados.

Ezequías envió un mensaje a los asirios que estaban en Lakís, en el que les ofrecía pagar el tributo que Senaquerib impusiera.

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  • Práctica asiria de destierro:

Asiria fue la primera potencia en aplicar la política de trasladar de su país natal a poblaciones enteras y repoblar el territorio con cautivos procedentes de otras partes del imperio.

Esta práctica tenía un doble efecto: por un lado, desanimaba a los pocos que quedaban en su país natal de iniciar un levantamiento, y por otro, las naciones circundantes, que tal vez habían sido amigables con los cautivos, estaban menos inclinadas a prestar ayuda y apoyo a los nuevos extranjeros, que habían sido llevados de lugares distantes.

Se dice que en un año hasta 154.000 personas fueron obligadas a desplazarse de las tierras conquistadas a otros extremos de su dominio. Una política tan férrea quebrantaría el espíritu de los pueblos conquistados.

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  • Ataque de los asirios a Samaria:

En el año 740 antes de nuestra era, Asiria conquistó Samaria, la capital israelita del reino del norte, y se llevó a sus habitantes al exilio. Ocho años más tarde invadió Judá – (2 Reyes 18:13).

Senaquerib, el hijo de Sargón II, atacó al reino de Judá durante el decimocuarto año del reinado de Ezequías (732 a. E.C.) – (2 Reyes 18:13; Isaías 36:1.)

Este se rebeló contra el yugo asirio, yugo que había resultado de la maniobra de su padre Acaz – (2 Reyes 18:7), a lo que Senaquerib reaccionó invadiendo todo Judá y conquistando 46 ciudades – (Isaías 36:1, 2).

Después, desde su campamento de Lakís, exigió que Ezequías pagase un tributo de 30 talentos de oro (11.560.000 dólares) y 300 talentos de plata (1.982.000 dólares) – (2 Reyes  18:14-16; 2 Crónicas 32:1; Isa 8:5-8).

Aunque las cantidades exigidas se pagaron, Senaquerib envió a sus voceros para conminar a Jerusalén a rendirse sin condiciones – (2 Reyes 18:17–19:34; 2 Crónicas 32:2-20).

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  • Destrucción de Samaria:

Salmanasar V sucedió a Tiglat-piléser III.

Hosea (c. 758-740 a. E.C.), usurpador del trono de Israel, al principio se sometió a la exacción de tributo impuesta por Asiria, pero después conspiró con Egipto para liberar a Israel del yugo asirio.

Ante esto, Salmanasar dio comienzo a un sitio de tres años de la ciudad de Samaria, que terminó con la caída de dicha ciudad (740 a. E.C.) y el exilio de Israel – (2 Reyes 17:1-6; 18:9-11; Os 7:11; 8:7-10).

Salmanasar murió antes de finalizar la conquista de Samaria, y la ciudad cayó ante Sargón II.

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  • Amenazas de Asiria a Judá:

Ezequías se vio obligado a darle toda la plata que se hallaba en el templo y en el tesoro real, además de los metales preciosos con los que él mismo había hecho revestir las puertas del templo y las columnas, lo que satisfizo al rey de Asiria, aunque solo por un tiempo – (2 Reyes 18:13-16).image9

Senaquerib envió un comité de tres oficiales para pedir al rey y al pueblo de Jerusalén que capitularan y con el tiempo se sometieran a ser enviados al exilio.

El mensaje asirio despreciaba de manera particular la confianza de Ezequías en Dios. Mediante su vocero, Senaquerib alardeó, diciendo que Jehová sería tan impotente como los dioses de los países que ya habían caído ante el poder asirio – (2 Reyes 18:17-35).

  • Ezequías preparó la ciudad:

Los asirios no dejarían en paz a Jerusalén por mucho tiempo, de modo que era necesario prepararse.

El pueblo cegó las fuentes de agua de las que podrían abastecerse los invasores asirios.

El rey también reforzó las fortificaciones de la ciudad y mandó fabricar gran cantidad de armas, como “proyectiles en abundancia, y escudos” – (2 Crónicas 32:4, 5).

Era el momento de mayor expansión del imperio asirio.

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  • Invasión frustrada:

Ezequías construyó una muralla de grandes proporciones, cuya primera parte medía 40 metros de longitud, 7 metros de anchura y, según algunos cálculos, 8 metros de altura. La muralla descansaba en parte sobre roca firme y en parte sobre casas recién construidas.

2 Crónicas 32:5 – Además, él cobró ánimo y edificó todo el muro que estaba derribado, y alzó torres sobre este, y por fuera otro muro

Isaías 22:10 – “También demolerán las casas para hacer inasequible el muro

Hoy día, los turistas pueden ver parte del llamado Muro Ancho en el Barrio Judío de la Ciudad Vieja.

Dios, dijo:

2 Reyes 19:32-34 – “Y ciertamente defenderé esta ciudad para salvarla por causa de mí mismo y por causa de David mi siervo

La aniquilación milagrosa de 185.000 soldados asirios obligó a Senaquerib a huir de regreso a Asiria – (2 Reyes 19:35, 36).

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  • Profecía contra Asiria:

Unos cien años antes de la caída del Imperio asirio, Isaías predijo que YHVH llamaría a cuentas a aquellos arrogantes conquistadores por haberse portado insolentemente  con su pueblo escogido.

Isaías 10:12 – “Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos

Además, el profeta Nahúm predijo que Nínive sería saqueada, que sus puertas tendrían que ser abiertas a sus enemigos y que sus guardias saldrían huyendo (Nahúm 2:8, 9; 3:7, 13,17, 19). Y no solo eso: Sofonías profetizó que la ciudad llegaría a ser “un yermo desolado” – (Sofonías 2:13-15).

Aquellas profecías tuvieron su cumplimiento en 632 antes de nuestra era. Ese año, Nínive cayó ante las fuerzas aliadas de los medos y los babilonios, lo que provocó el desastroso final del Imperio asirio.

Una crónica de Babilonia que narra ese acontecimiento dice que los conquistadores “se llevaron el gran despojo de la ciudad y el templo” y que convirtieron a la ciudad de Nínive en “un montículo de ruinas”.

En la actualidad, precisamente unos montículos de ruinas situados en la orilla oriental del río Tigris frente a la ciudad de Mosul-  (Irak) marcan el lugar desolado donde una vez estuvo Nínive.

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La destrucción de Asiria también contribuyó al cumplimiento de otra profecía bíblica. Anteriormente, en el año 740 antes de nuestra era, Asiria se había llevado al exilio al reino de diez tribus de Israel.

Para ese mismo tiempo, el profeta Isaías predijo que YHVH “quebraría al asirio” y “lo pisotearía”. Además, profetizó que Dios juntaría al resto de su pueblo que quedara en Asiria para llevarlo de vuelta a su tierra.

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