La moda del decretar, declarar y atar

¿Alguna vez has escuchado a algún cristiano cancelando, declarando o decretando?

Aunque no ves a nadie en la Biblia haciéndolo, en los últimos 10 o 15 años este lenguaje se ha infiltrado en la iglesia.

¿Y de donde proviene?

Bueno, todo esto proviene de una mezcla de enseñanzas de la “teología del dominionismo” y de decreto_thumbla “confesión positiva” cuyas practicas y terminologías son muy frecuentes en áreas del ocultismo, satanismo, brujería y espiritismo, y también son muy utilizadas en la metafísica.

Muchos vienen a Cristo hoy en día con la idea equivocada de lo que es el Evangelio; y muchas veces no es culpa de ellos sino del tipo de mensajes que escuchan o de lo que se enseñan en sus iglesias.

Aunque se puede encontrar según los que defienden esto una “base bíblica” para avalar algunas de estas enseñanzas, lamentablemente la mayoría de las veces estas predicas están cargadas de textos fuera de contexto, de supuestas “revelaciones divinas”, de experiencias personales y de puras técnicas mercadológicas y de manipulación de masas.

Jesús no vino al mundo a morir en una cruz para darnos todo lo que nuestra carne desea. Satanás es quien siempre te va a ofrecer todo lo que tu carne desea: fama, poder, salud, posición, dinero, mujeres, relaciones, etc.

Pero han llegado algunos que se hacen llamar predicadores todavía más lejos al enseñar que Dios está obligado a cumplir Su Palabra, Por tanto debemos ordenarle para que lo haga, recordándole que Él no es hombre para mentir.

“<< Señor tu Palabra dice que TÚ eres mi Sanador, ¡Yo lo creo y lo ordeno! que me sanes ¡ahora! >>”; “<< Señor tu dijiste que suplirías todas mis necesidades conforme a tus riquezas en gloria y yo necesito un auto 0 Km ¡Ya! >>”

Constantemente escuchamos a predicadores famosos decir: “<< Tus palabras tienen poder, declara por fe que ya tienes lo que pides, llama a las cosas que no son como si ya fuesen ¡Ejercita tu fe! >>”

Imagínense a hombres mortales, que no son nada más que polvo; a pecadores débiles, llenos hombre-pensando1-240x300de egoísmo, avaricia y vanagloria ordenándole al Dios Todopoderoso.

¿Puede haber algo más absurdo? – Probablemente si a Dios esto no lo enfurece, en el mejor de los casos lo haga desternillar de risa.

“El que habita en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos” (Salmos 2 : 4)

¿Enseña la Biblia que podemos ordenar a a Dios?

Esa mentira de declarar cosas para que se cumplan no tiene fundamento en la Biblia y se basa en los siguientes versículos sacados de contexto:

2 Corintios 4:13: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. Una mirada al verso en su contexto nos muestra que Pablo no habla de declarar cosas para que pasen, sino de predicar el evangelio aunque tengamos dificultades (2 Cor 4:11-15).

Proverbios 18:20-21: Allí se habla de tener cuidado con lo que uno habla a fin de ahorrarnos problemas innecesarios e incluso la muerte. La traducción NTV dice así: “Las palabras sabias satisfacen igual que una buena comida; las palabras acertadas traen satisfacción. La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias”. ¡Acá no se habla de declarar nada!

Mateo 17:20: “… si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: ‘Muévete de aquí hasta allá’, y la montaña se movería. Nada sería imposible”. En el contexto los discípulos de Jesús trataron de expulsar a un demonio de una persona y fracasaron por su poca fe y confianza en que Dios estaba con ellos. Aquí Jesús habla de una fe que confía en Dios en medio de una tarea que Él nos ha encomendado y que está de acuerdo a Su voluntad. Lo que Jesús les dice no significa que todo lo que digamos se realizará. Él nos enseña que Dios responde a nuestras oraciones cuando permanecemos en Cristo y Sus Palabras permanecen en nosotros, esto es, cuando oramos conforme a Su voluntad revelada (Juan 15:7).

Romanos 4:16b-17: “… es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”. Aquí Pablo habla sobre la promesa que Dios le dio a Abraham. Lo que Dios dice, se hace. Cuando Él llama a las cosas que no son como si fuesen, Él hace que sean. Muchas personas toman este verso y lo tuercen para decir que debemos declarar cosas, llamando las cosas que no son como si fuesen, pero como podemos ver en el mismo versículo, está más claro que el agua que esa interpretación está muy errada. Solo Dios es Dios.

TODA la Palabra de Dios nos habla de que Él es soberano, que no somos todopoderosos, que Él escucha las oraciones que son conformes a su voluntad, y más. Son tantos los versículos que hablan de la soberanía de Dios y de que Él no está sujeto a lo que nosotros digamos o declaremos, que mejor te invito a te leas toda la Biblia porque citarlos sería súper-largo.

No importa cuánto declares o confieses positivamente cosas, Dios hará Su voluntad, no la tuya. ¡Y eso es bueno porque Él es bueno!

Entonces, ¿De dónde rayos surgió la moda del “yo declaro”? De una corriente filosófica llamada “nuevo pensamiento” inventada por Emanuel Swedenborg y desarrollada por otro llamado Phineas Quimby. Ambos negaban el evangelio. Ellos enseñaban que la mente podía dictar la realidad porque, según ellos, todo nuestro mundo es una extensión de la mente.

Jesús nunca ofreció cosas terrenales a sus seguidores. Jesús murió por nuestros pecados y resucitó al tercer día para darnos perdón y vida eterna a todos los que creamos en Él. (Juan 3:16)

Jesús le dijo a Sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)

Mientras era interrogado, Jesús le dijo a Pilato: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Juan 18:36)

¿Sabes como vivieron y murieron la mayoría de los primeros discípulos de Jesús?

¡Estos discípulos entendieron el Evangelio de tal manera que no les importó hasta perder sus propias vidas por Cristo!

¿Es este el mensaje y la actitud de los que andan cancelando, declarando y decretando?

Veamos como cuenta la historia que murieron los Apóstoles de Jesús y algunos de los primeros discípulos:

  • Juan el Bautista:

Profeta y primo de Jesús. El mismo Jesús dijo: “Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él” – Lucas 7:28

¿Como murió?

Fue encarcelado y decapitado por orden de Herodes Antipas en la fortaleza de Maqueronte. Este dato es mencionado tanto por Flavio Josefo (Ant., XVIII, v, 2) como por los Evangelios de Marcos 6:16-29 y Mateo 14:3-12.

  • Esteban:

Uno de los siete diáconos escogidos por la iglesia primitiva fue apedreado en Jerusalén, y fue el primer mártir cristiano.
Felipe:

Fue también discípulo de Juan el Bautista y llamado por el mismo Jesús para que lo siguiera. Clemente de Alejandría -Titus Flavius Clemens-, refiere que Felipe murió crucificado en una persecución en contra de los cristianos en Hieropolis o Frigia, Grecia en el año 54 DC.

  • Jacobo:

Fue decapitado a espada en Jerusalén, por orden del rey Agripa en el año 44 DC.

  • Andrés:

Fue crucificado en una cruz en forma de “X” en Grecia alrededor del año 70 DC. Después de haber sido azotado severamente por siete soldados, ellos ataron su cuerpo a la cruz con cuerdas para prolongar su agonía.

  • Mateo:

Lo traspasaron cruelmente a espada en Etiopía, después de haber llevado a ese país el Evangelio a los inconversos e idólatras; murió en la ciudad de Nadaba en el año 60 DC.

  • Pedro:

Sufrió el martirio en Roma, durante el reinado de Nerón en el 69 DC. Su muerte también fue muerte de cruz igual a la de Jesús, pero él se consideró a si mismo indigno de morir igual que Él y fue crucificado de cabeza.
Tomás:

Fue ejecutado en Calamina, India, 70 DC. donde sacerdotes paganos enfurecidos por su predicación traspasaron su cuerpo lado a lado con lanzas.

  • Bartolomé:

Fue desollado vivo después en Armenia luego que se negó a retractarse del Evangelio. Después que le removieron la piel, fue crucificado en el año 70 DC.

  • Judas Tadeo:

Fue crucificado en Edesa, Mesopotamia en el año 72 DC.

  • Simón (Zelote):

Fue crucificado por el gobernador de Siria en el año 74 DC.

  • Matias:

fue apedreado en Jerusalén y después decapitado en el año 70 DC.
Bernabé:

Fue quemado en Cipre en 64 DC.

  • Marcos:

Murió arrastrado por el pueblo de Alejandría en una gran fiesta a su ídolo Máximo en el año 64 DC.

  • Jacobo (Santiago):

Fue llevado al techo del templo donde una multitud se congregaba. Cuando él se negó a retractarse, fue tirado hacia abajo. Él sobrevivió la caída y la multitud lo golpeo con barrotes hasta morir en el año 63 DC.

  • Pablo:

El apóstol Pablo fue torturado y después decapitado por el vil emperador romano Nerón en el año 67 DC.

  • Lucas:

Fue ahorcado en Atenas en 93 DC.

  • Juan:

Juan el discípulo amado es el único discípulo que murió de causa natural, pero eso no significa que fue exento de persecución. Se dice que Juan fue metido en una olla de aceite hirviendo pero que milagrosamente logró salir con vida de eso; después fue sentenciado a prisión en la isla de Patmos, y ya viejo fue liberado y murió en Turquía.

¿Qué te parece? ¿Notas la diferencia entre el Evangelio que vivíeron, y por el que estuvieron dispuestos a morir, estos discípulos y el mensaje que se predica hoy en día en muchas iglesias?

No se cuenta en la historia que ninguno de ellos estuviera Cancelando, Declarando o Decretando a la hora de su ejecución.La-fe-de-los-mártires-300x298

Se imagina usted… ¿por qué Pablo no canceló la lanza que lo decapitó? ¿Por qué ninguno de ellos decretó que los instrumentos de su muerte junto con sus verdugos se convirtieran en polvo en ese momento?

Hay que ser muy atrevido para que en este tiempo, por cualquier cosita, los cristianos estemos decretando, cancelando y declarando; y no estamos ni lejos de sufrir lo que sufrieron estos hombres de Dios.

Olvídese; que si a usted le toca, en la voluntad de Dios, le toca; por más que declare, cancele o decrete. Si usted es hijo o hija de un Dios soberano que ha hecho lo que ha querido; confié en su Dios. Él no ha perdido poder para sanar, libertar, rescatar, restaurar; y tampoco de deje de orar para que Él se glorifique; pero también Él puede permitir la aflicción.

“Si tú declaras, dices, estableces, decretas y todo se hace conforme a lo que tú dices, entonces, ¿para qué quieres a Dios?” — Chuy Olivares.

  • El atar y desatar…

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Leamos Mateo 18:15-20 que son los pasajes de los que principalmente se toma esto, con el fin de comprender mejor el contexto del pasaje, veamos…

“(15) Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. (16) Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. (17) Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. (18) De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. (19) Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. (20) Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”

Los términos atar y desatar utilizados por Jesús no representan ninguna dificultad real para su interpretación, al menos en el tiempo del primer siglo y en épocas subsiguientes de la Iglesia cristiana donde la influencia de la Nueva Era y las creencias neo-gnósticas no habían calado en las iglesias cristianas.

Lastimosamente en el día de hoy, pasajes que eran claros en su interpretación se han tornado difíciles debido a la mezcla notoria de cristianismo y conceptos paganos que se dan en el seno de muchas iglesias llamadas cristianas.

Pero el sentido real y claro de los términos atar y desatar se encuentra en el mismo contexto del pasaje y no debe prestarse para confusión.

Lastimosamente muchos líderes cristianos muy populares hoy día por sus creencias semi-paganas, semi-gnósticas y especialmente de la Nueva Era, han tergiversado este y otros pasajes para dar a entender lo que no dicen.

Con el fin de comprender bien los términos atar y desatar utilizados por Jesús en este pasaje miremos el contexto en el cual son utilizados.

Este pasaje de Mateo 18:15-20 está tratando el asunto de la disciplina en la Iglesia. Hagamos un seguimiento:

Hay un ofensor, alguien que ha cometido un pecado contra otro, y persiste en ello. (v.15)

El primer paso que la persona dañada u ofendida debe hacer es hablar con el ofensor con el fin de mostrarle su falta de amor, llamarla al arrepentimiento y buscar la reconciliación. (v. 15)

Si este diálogo personal entre los dos afectados no produce resultados positivos, entonces se debe seguir al siguiente paso, buscar a dos hermanos de confianza y testimonio para que ellos sean testigos. (v.16)

Si el ofensor persiste en su falta de arrepentimiento y continúa pecando y haciendo daño, no escuchando los consejos y la reprensión de los testigos, entonces no queda otro remedio, sino apelar a la corte mas alta, es decir, la Iglesia. (v.17)

Si la Iglesia reunida con sus pastores o ancianos no logra llevar al arrepentimiento al miembro pecador, y no lo convence de desistir de su pecado notorio y escandaloso, sino que éste se aferra más y más a su pecado, entonces no queda otro remedio que la excomunión de la fraternidad eclesiástica. Esto es lo que significa la expresión, muy judaica, “tenle por gentil y publicano”, es decir, ya no lo tengan como creyente o miembro de la Iglesia, sino como un incrédulo, pues, su comportamiento corresponde, no al de un cristiano, sino al de alguien que es inconverso.

En el mundo judío de la época de Cristo los publicanos eran considerados como una de las clases mas pecadoras y aborrecibles. De tal manera que decirle a un judío “publicano” era decirle que pertenecía a la peor clase de gentes.

Esto era así debido a su función de cobrar los impuestos a su propia gente para entregárselos a un gobierno extranjero, como lo era el imperio romano.

Al respecto el Nuevo Diccionario Bíblico Certeza dice: “Sus prácticas generalmente extorsivas los convertían en una clase especialmente odiada y despreciada, de modo que nuestro Señor pudo referirse a ellos como ejemplos típicos de una actitud egoísta (Mt. 5:46)”

Para el judío estricto, sin embargo, esta actitud tan natural de odio se veía agravada por la consideración religiosa de que el publicano era ceremonialmente impuro, por su continuo contacto con los gentiles, y porque debía trabajar en el día de reposo

Por otro lado, el término o la designación gentil, era tan oprobiosa para un judío, como el término publicano. Gentiles era la designación común para las gentes del resto de las naciones que no pertenecían al pueblo judío, por lo tanto, idólatras, paganos, impuros y pecadores. Si bien es cierto que Jesús amaba a los publicanos, así como a los gentiles y jamás los despreció como hacían normalmente los judíos, sino que los acogió con amor tierno como lo demuestran las innumerables escenas en los Evangelios, el uso de la expresión “tenle por gentil y publicano” está siendo utilizado de acuerdo al contexto judaico de su tiempo, es decir, “tengan al miembro de la iglesia no arrepentido como aquel que se comporta de acuerdo a la conducta de un pecador publicano y un pagano gentil”, es decir, no lo consideren como un miembro de la Iglesia, lo que es igual a la excomunión.

Es en este momento cuando dice Jesús “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo”. Aquí nuevamente Jesús está utilizando la terminología judaíca, o mas exactamente, rabínica de su tiempo.

Atar y desatar eran dos palabras que en el tiempo de Jesús la utilizaban los rabinos para referirse a la acción de “permitir o prohibir”, es decir, “quitar o imponer una obligación”.

En Mateo 16:19 Jesús utiliza estas palabras respecto a la autoridad que ha dado a Pedro, y al resto de los apóstoles y a todos los siervos de Jesús, para declarar lo que está permitido o prohibido en materia doctrinal, y en este pasaje de Mateo 18 se refiere a la autoridad que Cristo ha dado a la Iglesia para ejercer disciplina en sus miembros.

Es deber de la Iglesia como un todo y representada por quienes el Señor ha señalado para gobernarla, atar, esto es, prohibir la violación de estos principios, y desatar, esto es, permitir todo lo que esté en armonía con ellos”.

Esta acción de permitir o prohibir se ejerce mediante la predicación bíblica. Todo pastor está obligado a declarar el santo consejo de Dios a los miembros de la iglesia local, enseñando lo que es agradable al Señor (permitido) y declarando lo que es desagradable ante el santo Dios (prohibido). De la misma manera la Iglesia ata o excomulga a aquellos impenitentes que quieren vivir como incrédulos y desata o permite la readmisión de los que habiendo sido expulsados se arrepienten.

Esto no es algo mágico que las iglesias hacen, es simplemente el ejercicio de la disciplina siguiendo los principios bíblicos. Ahora, es importante resaltar la autoridad que Cristo ha dado a las iglesias locales para que ejerzan la disciplina entre sus miembros, sus palabras son contundentes “lo que atéis en la tierra será atado en el cielo, lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo”, es decir, la disciplina que la iglesia ejerce sobre sus miembros no debe ser tenida como poca cosa, pues no es solo la decisión de un grupo de creyentes sino que Jesús, en el cielo, toma atenta nota de esta decisión. Es por ello que ninguna iglesia local debe ser descuidada en ejercer la disciplina bíblica, pero también debe cerciorarse de seguir el debido proceso, pues, Jesús acogerá en sus tiernos brazos a aquellos que han sido excomulgados de la congregación local sin una justa causa y sin el debido proceso.

Habiendo entendido el significado de los términos atar y desatar pasemos a explicar lo que NO SIGNIFICA:

No significa que las iglesias tengan el poder para declarar cualquier cosa respecto a alguien y esperar que esto sea realizado efectivamente por Dios, por ejemplo, una iglesia no tiene la autoridad para declarar que una enfermedad o maldición específica vendrá sobre una persona y ésta efectivamente será realizada por Dios.

Esto no es lo que enseña este pasaje. La autoridad que Cristo le ha dado aquí es para que discipline a sus miembros, expulsándolos de la comunión, y efectivamente en el cielo se toma nota de ello, o para recibirlos cuando se han arrepentido.

No significa que los creyentes de una manera particular puedan declarar cosas que aten o desaten a él mismo o a otros.

He escuchado a muchos creyentes decir: “No te ates diciendo que estás enfermo”, como si los creyentes tuviéramos un poder mágico para decir cualquier cosa con nuestra boca y lo que digamos tenga el poder sobrenatural para tornarse en una realidad. Esto corresponde a las enseñanzas metafísicas de la nueva era y su insistencia en el lenguaje positivo y la energía positiva.

Los creyentes no creemos en esas cosas fantasiosas. No somos una especie de dioses pequeños que tenemos poder en nuestras palabras para crear cosas, solo Dios tiene el poder de crear lo que no existe con sus palabras.

Otro pasaje que se usa es Mateo 12:29, donde Jesús dice: “Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”.

Esta declaración de Cristo es parte de una ilustración usada para refutar la acusación de los fariseos de que él expulsaba demonios en alianza con Satanás. Jesús expresa en contexto que él es más poderoso que Satán, y establece que sus exorcismos son hechos en el poder de Dios.

Sería equivocado concluir de este pasaje que Cristo estaba estableciendo un patrón universal para ser seguido por los creyentes.

Alentamos a los cristianos a que se aparten del malentendido tan serio de Mateo 18:18 y 12:29 por las siguientes razones:

  1. No es bíblico. La Escritura no enseña que “atar y desatar” es el método para combatir al diablo y sus huestes, sino a través de la oración, la lectura de la Palabra y una vida de obediencia.
  2. El enfoque erróneo del cristiano es centrarse en los demonios en vez de Jesucristo; esto reduce la eficacia del creyente en el trabajo del Reino.
  3. En el terreno práctico no da resultados, como la experiencia lo indica. Alguien dijo una vez: “Si en realidad ataron al diablo, debe haber sido con una cadena muy larga”.
  4. En cuanto a “desatar” pobreza o enfermedad, la Biblia trae principios que pueden gravitar en nuestro bienestar físico y material, pero en última instancia es la soberanía de Dios la que determina nuestra condición. Nosotros no controlamos esos aspectos. La Escritura enseña que es Dios el que controla y limita los movimientos del diablo y sus huestes; también es él quien guarda a los creyentes del mal (Job 1:12; 2:6; Luc. 22:31,32; 2 Tes. 3:3; 1 Jn. 5:18).

Ciertamente llegará el tiempo en que Jesús mismo “atará” al diablo por 1000 años (Ap. 20:1-3); luego del milenio Satanás y sus huestes serán lanzados en el lago de fuego (Ap. 20:10).

Jesucristo no necesita la asistencia del ser humano en esta área (o ninguna otra). Entre tanto, el antídoto para combatir al diablo no es “atándolo” sino resistiéndolo firmes en la fe (1 Ped. 5:9).

Santiago lo expresa claramente: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Stg. 4:7).

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