Levítico 18 – Relaciones sexuales ilícitas

Levítico 18:1-4 – “… (1) YHVH habló a Moisés diciendo: (2) Habla a los hijos de Israel y diles: Yo soy YHVH vuestro Dios. (3) No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Canaán adonde Yo os estoy conduciendo. No seguiréis sus costumbres. (4) Cumpliréis mis decretos y observaréis mis estatutos para andar en ellos. Yo soy YHVH vuestro Dios (5) Observaréis mis estatutos y mis decretos, pues el hombre que los haga, vivirá por ellos. Yo, YHVH…”

  • 18:1–29. Los tabúes sexuales:

En toda sociedad, se desarrollan tabúes sexuales para regular las prácticas matrimoniales, el adulterio y las prácticas sexuales inaceptables. Estas restricciones varían de una cultura a otra, pero todas tienen como fin reflejar los valores económicos y morales de esa sociedad. Las leyes del capítulo 18 son *leyes apodícticas (mandatos), que sólo indican cuáles prácticas contaminan al pueblo. La palabra usada en los versículos 22–29 “abominación” identifica esa conducta como contraria al carácter de Dios. Un término paralelo en *sumerio y *acadio designa esa conducta como algo despreciable para la deidad. En el caso del incesto (vv. 6–18), la principal preocupación es sobre las relaciones con familiares de sangre próximos (padre, madre, hermana, hermano, hijo, hija) y parentescos afines (esposa, esposo, tío, tía).

La única excepción es el caso de la responsabilidad del levirato (Deut. 25:5–10), cuando el hermano de un hombre tenía la obligación de mantener relaciones sexuales con su cuñada. El incesto era igualmente aborrecible en la mayor parte de otras sociedades (p. ej., las prohibiciones en las leyes *heteas). Un tratado heteo prohibía las relaciones sexuales con cuñadas o primas bajo pena de muerte. La excepción era Egipto, donde el incesto era una práctica común en la familia real (pero poco atestiguado en otras partes) como medio de fortalecer o consolidar la autoridad real. Este concepto también se encuentra entre los reyes *elamitas. El adulterio (v. 20) viola la santidad de la familia y contamina el proceso hereditario (ver el comentario sobre Éxo. 20:14).

(Walton, J. H., Matthews, V. H., & Chavalas, M. W. (2016). Comentario del contexto cultural de la Biblia: Antiguo Testamento. (N. Bedford de Gaydou, A. Canclini, R. Ericson, & J. Antonio Septién, Trads.) (Novena edición, pp. 135–136). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano).


vs.1 – “…YHVH habló a Moisés diciendo:… (2) Habla a los hijos de Israel y diles: Yo soy YHVH vuestro Dios.– En las Escrituras hay dos fórmulas de la auto-presentación del Dios de Israel: “Yo soy YHWH” y, “Yo soy YHWH, tu Dios”, aparecen en grupos en Lev 18-26, Isa 40-55, y Ezequiel. Están esparcidos por otras partes del Pentateuco y los Profetas, pero sus ocurrencias en los libros poéticos son mínimas (solo en Sal 46:11 [10]; 50: 7; 81:11 [10]; Elliger, “Ich bin der Herr”, 9).

En Levítico estas fórmulas generalmente vienen después de una ley o al final de un grupo de leyes. La fórmula larga, cómo- siempre, tiene una posición de liderazgo una vez en las leyes sobre la vida santa, a saber, en Lev 18: 2. Allí funciona estratégicamente como un preámbulo de las leyes sobre la vida santa, correspondientes a su uso al comienzo del Decálogo (Éxodo 20: 2; Zimmerli, “Yo soy YHWH”, 3).

Estas fórmulas de auto introducción funcionan para localizar la autoridad de un pasaje, ley, o convocatoria a la obediencia en el nombre del dador de esa palabra, es decir, YHWH. Es decir, una fórmula eleva la autoridad de una ley o una serie de leyes por encima de la esfera sociopolítica a la esfera divina. En consecuencia, al obedecer estas leyes el pueblo expresa su lealtad a Yahvé. Este matiz es evidente en el uso de la fórmula larga para fortalecer los decretos que protegen los derechos de los pobres y los peregrino (23:22), para Israel es relacionarse con estas personas desafortunadas como su Dios se ha relacionado misericordiosamente con un pueblo esclavizado (véase Deuteronomio 15: 12-15; 16:12; 24: 17-22). Además, el uso de una de estas fórmulas se mantiene ante la gente

El carácter santo de YHWH como se revela en las palabras que subraya la fórmula.

Elliger (“Ich bin der Herr,”10-25) encuentra una distinción en el uso de estos dos fórmulas en Levítico 18-26. En su análisis, distingue la fuerza teológica de las dos fórmulas. Para él, la fórmula larga, “Yo soy YHWH, tu Dios”, está atada estrechamente a las obras salvadoras de YHWH a favor de su pueblo (p. ej., 18: 2-4). Eso comunica la gracia incomprensible de YHWH , el Dios que guarda su promesas. La fórmula corta, “Yo soy YHWH”, recuerda que YHWH es el Dios santo y celoso, que castiga las malas acciones y recompensa la obediencia (p. ej., 18: 5, 6, 21). Convoca la obediencia a los decretos tanto apelando al culto de Dios santo y al infundir miedo a ser consumidos por esa santidad. A estado de esta otra manera, para Elliger la fórmula “Yo soy YHWH” comunica la palabra de YHWH su totalidad austera y exaltada, que exige verdadera devoción, mientras que la adición de “Tu Dios” a la fórmula aporta la nota de que YHWH, el Santo, esta trabajando entre su pueblo y para su pueblo para que lo adoren como su Señor.

 – “…Esta frase, abre el tema de las uniones matrimoniales y las relaciones.. prohibidas.
Por ello -antes de legislar estas restricciones- Dios se dirige a Su Pueblo con estas palabras..“Yo Soy vuestro Dios..!” para señalarles que Él sabe bien..por qué las prohibe.! Pues aunque existen varias apreciaciones -vertidas por nuestros sabios- sobre el motivo y la finalidad de estas prohibiciones.., – indudablemente- hay una Razón Superior..que escapa a la capacidad humana.!

El Ramba’m, sugiere que la prohibición de contacto con parientes consanguíneos es para evitar la promiscuidad. Es decir, que entre los que conviven a diario -por ser de la misma familia..- es preciso marcar esta distancia preventiva para evitar así la degeneración.
Obviamente, el impacto que produjo el cúmulo de estas leyes restrictivas -en cuanto a las libres relaciones maritales.. normales hasta ese momento- fue durísimo. Fue algo innovador y revolucionario.! Pero -ciertamente- fueron estas normas sociales de pureza moral, las que marcaron y caracterizaron la genealogía especial de Israel
.

Porque uno de los fundamentos centrales de la estructura social del Pueblo Judío, -y la garantía de su supervivencia como iehudím..- es, sin duda, la digna y límpida conducta moral que conserva, en lo que a este tema se refiere.

Conducta moral que no se limita solamente a lo incestuoso y repulsivo., sino que abarca también otros campos de la pureza sexual y marital.., que hacen de estas leyes.. la columna vertebral del máximo exponente -y componentede la sociedad, La Familia..!

Es por eso que D’s le menciona al Pueblo de Israel la depravación que existía en Egipto..y la debacle que le causó -a tan avanzada sociedad- esa conducta. Y luego les advierte -además- sobre lo que verán al respecto en Kenáan.

 – “… (Rashí) אני ה’ אלהיכם – Yo soy Aquel que habló en el monte Sinaí “Yo soy el Señor tu Dios” y cuya realeza tú entonces aceptaste; ¡ahora, por lo tanto, acepta Mis decretos! Rabí Judah han-Nasi dijo: Era manifiesto y conocido por Él que en los días de Esdras finalmente se rebelarían contra la restricción de las relaciones sexuales, Por lo tanto, vino a ellos con un decreto enfatizado por las palabras: “Yo soy el Señor tu Dios” – comprendan bien quién es el que les impone este decreto, – el Juez (אלהיכם) cuya función es castigar pero que está seguro también para dar una recompensa (‘ה) (cf. Sifra, Acharei Mot, Sección 8 1).

 – “… (Ramban) HABLE CON LOS NIÑOS DE ISRAEL. Dado que este capítulo trata de [las leyes de] relaciones sexuales prohibidas que se aplican por igual a todo Israel, por lo tanto, sólo dijo: Habla a los hijos de Israel, y no especificó a los sacerdotes, sino que los incluyó juntos. Por eso dijo al principio: Yo soy el Eterno tu Di-s, tal como lo hizo en los Diez Mandamientos [que comenzó con las palabras, Yo soy el Eterno tu Di-s] .214 Y el significado del versículo, Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy el Eterno tu Di-s , es como si Él dijera: “Diles en Mi Nombre: ‘Yo soy el Eterno tu Di-s'”. De manera similar, Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: Seréis santos, porque yo, el Eterno vuestro Di-s, soy santo, 215 [significa: “diles en mi nombre: ‘Seréis santos’”] .

Es posible que la razón [por la que el versículo no dice: “esto es lo que Di-s ordenó, ”No es porque significa:“ diles en mi nombre ”como se explicó anteriormente, sino] es más bien como sigue: Cuando Moisés salió de delante del Eterno sin el velo216 [en su rostro], y él salió y habló a los hijos de Israel lo que se le había mandado, 217 no necesitaba decirles: “Así dijo el Eterno: ”Porque sabían que era su espíritu el que hablaba a través de él [Moisés] y su palabra estaba en su lengua, 218 y que no hablaba en su propio nombre. De manera similar, en muchos lugares del libro de Deuteronomio se dice de la misma manera, como: Y sucederá, si escucháis diligentemente mis mandamientos, que te ordeno hoy … que daré la lluvia de tu tierra … y daré hierba en tus campos, 219 y [se sabe que] Moisés no es el que da lluvia sobre la tierra y envía aguas sobre la tierra. los campos, 220 y hace crecer la hierba en los campos, pero Dios, bendito sea [el que hace estas cosas].

Similarmente se dice, Pero el Eterno no os ha dado corazón para saber … Y os he conducido cuarenta años por el desierto … No habéis comido pan, ni habéis bebido vino ni sidra; para que sepáis que yo soy el Eterno vuestro Di-s.221 El significado de la expresión amar al Eterno vuestro Di-s222 [que se declara en tercera persona, cuando ese mismo versículo comienza en primera persona, Y sucederá, si escucháis diligentemente Mis mandamientos], ya ha sido explicado.223

 – “… Yo soy YHWH…” – Al emplear esta frase, Moshé parece hablar de sí mismo en la primera persona como si él fuese “Dios”. En el sentido literal del versículo, Moshé le dijo al pueblo que se le había ordenado hablarles en Nombre de Dios, y pasó entonces a citar las palabras exactas que Dios Mismo había usado. Otra forma de interpretarlo es que no era necesario que él hiciese tal declaración, porque no había nada que se prestase a confusión en su empleo de la primera persona dado que quedaba claro, a partir de las circunstancias, que las palabras Divinas emanaban de sus labios. Ello era así debido a que normalmente el rostro de Moshé estaba cubierto por un velo, porque la gente no podía soportar la asombrosa santidad que había sobre este (Shemot 34:29-35). Sin embargo, se quitaba ese velo cuando transmitía la palabra de Dios a la gente, para que le quedase claro a todos que estaban oyendo el mandato Divino. Por ello, cuando dijo Yo soy Hashem, era obvio que era la Divinidad que se posaba sobre Moshé la que se dirigía al pueblo (Rambán).

Las primeras palabras de este capítulo son similares a las de los Diez Mandamientos (Shemot 20:2). Rabí Hirsch escribe que esta semejanza al Decálogo demuestra la suprema importancia de la moralidad en el proyecto de Dios para el pueblo de Israel. De la misma manera que la nación no puede existir sin reconocer que Hashem es nuestro Dios, asi también debe aceptar sobre sí las leyes sobre pureza sexual contenidas en este capítulo…”


“….(3) No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Canaán adonde Yo os estoy conduciendo. No seguiréis sus costumbres….” – Después de haber salido de Egipto, Israel debía dejar las costumbres de Egipto. Transcurso hacia Canaán, donde también prevalecía la iniquidad. Debían evitar el mal, cualquiera fuese su origen.

Cuando se establezcan en Canaán, podrían verse tentados a poner en práctica algunas costumbres egipcias que los habían enamorado. O pueden envidiar a algunos de los
prácticas de los cananeos tanto que los imitaban. Las costumbres son prácticas de culto arraigadas en ritos de fertilidad y patrones alternativos de relaciones de familia. Israel tampoco debe andar en los decretos () de las naciones vecinas. “Caminar” significa seguir estos decretos en la vida diaria por inclinación (véase 20:23; 26: 3; Ezequiel 5: 6, 7; 11:20; 18: 9, 17; etc.).

 – “… En el capítulo anterior -entre otros- habíamos visto cómo la Toráh legisla leyes y promulga mandatos cuya finalidad última era desarraigar las normas y costumbres paganas, en las cuales la humanidad en general, e Israel en particular, estaban inmersos. Pero en este capítulo 18, la Toráh enfrentará con leyes claras y pertinentes todo lo referente a la sexualidad del hombre y de la mujer. Cuando D’s creó el mundo, bendijo al hombre y a la mujer con la capacidad de procrearse y perpetuar su simiente en esta, nuestra tierra (Génesis 1:28).

Pero más adelante la Toráh reflejará la ira Divina desatada por la actitud perversa asumida por los” בני אלהים “, “Bené Elohím”, que Violaron las más mínimas normas de moral sexual, como leemos en los versículos siguientes: “Vieron los Bené Elohím a las hijas del hombre que eran bellas y tomaron mujeres para ellos, de todas las que preferían”. “Dijo Adonai: No contenderá eternamente Mi Espíritu por causa del hombre porque es carne! Serán sus días, ciento veinte años”. (Génesis 6:2 y 3).

Rambán ha entendido que en el versículo 2 de Génesis 6 estamos frente a un caso de perversión sexual donde: ” … Los hombres tomaban a las mujeres en contra de la voluntad de las mismas -y la Toráh lo relata como injusticia- amén de posesionarse de mujeres desposadas”,

Esta perversión irá en aumento hasta que D’s traiga el Diluvio sobre la humanidad.

Por eso, en el capítulo 18 de Levítico, la Toráh nos prevendrá contra los riesgos y peligros que involucraban: la permanencia en la tierra de Egipto, que, a pesar de ser una nación que había llegado a la cumbre de la civilización, alcanzando picos en la ciencia y en las artes, se habían desarrollado en su seno perversiones y aberraciones, en lo que a la sexualidad se refiere. Para la Toráh, las normas y costumbres egipcias en ese área se llaman” חוקות התועבת “, “Hukót Hatohebot” -normas aberrantes-. Lo mismo ocurría en la tierra de Quenahan, que el pueblo de Israel se aprestaba a conquistar, corriendo el peligro de conquistar la tierra, pero “ser conquistado” por las costumbres y normas aberrantes de los pueblos que la habitaban. Cosa que en realidad ocurrió (Véase el libro de Jueces 2:11 y s.s.).

Así nuestro capítulo Levítico 18 enunciará todas las uniones prohibidas entre hombre y mujer, ya sea por consanguinidad, o por la perversión que pueden generar las mismas. Por lo tanto, la existencia misma del pueblo de Israel dependerá de la capacidad que demuestre para cortar en forma clara y nítida con un pasado atentatorio contra la idea del ser humano creado por D’s para desarrollarse en nombre el El, y lograr su bienestar rechazando perversiones y aberraciones. Para ello será necesario constituir una familia sana, que es el núcleo básico de toda sociedad.

En cuanto al futuro del pueblo, dependerá de su capacidad, de desarrollarse de acuerdo con las normas de la Toráh.

 – “… Egipto… Canaán…” – Estas dos tierras, aquella en la que Israel había residido 210 años y aquella hacia la cual se dirigían, eran las más decadentes del mundo desde el punto de vista moral. Por ello, al enfatizar las partes de aquellas tierras en las que moraron los israelitas y adonde eran conducidos, el versículo implica que tales sectores eran los peores de sus respectivos países (Rashí; Sífrá). Es decir, Dios les advertía específicamente a los israelitas que estuviesen atentos a los desafíos que implicaban sus residencias pasadas y futuras porque el ser humano debe permanecer especialmente alerta a las tentaciones de su medio circundante.

Resulta en extremo tentador justificar el pecado so excusa de que “todos” lo hacen.
Las malas acciones de los cananeos y los egipcios eran las más abominables de entre todas las naciones. La implicación parecería ser que no hay nada de malo en imitar las malas acciones de naciones que no son malvadas, mas esta premisa resulta inaceptable. Por ello, al destacar estas dos naciones, la Torá enseña que el pueblo de Israel nunca debe pensar que, siempre y cuando no cometa los pecados vulgares y obscenos por los que se caracterizaban Canaán y Egipto, no se corromperán por otros pecados menores.

O sea, al centrarse en las peores naciones la Torá indica que el pecar es un proceso progresivo: las transgresiones ordinarias” inevitablemente conducen a otras más graves, hasta que el pecador desciende a los abismos de la inmoralidad encarnados por Canaán y Egipto. Así pues, el judío debe evitar escrupulosamente incluso el primer paso en el camino a corromperse (Rabí Moshé Feinstein).


vs.4 -“… Cumpliréis mis decretos y observaréis mis estatutos para andar en ellos. Yo soy YHVH vuestro Dios…” – En esto estaba su única salvación. En medio del pecado y de la degradación, en medio de una nación torcida y perversa, Dios deseaba que su pueblo brillase como luces en el mundo (Fil. 2: 15).

Algunos se han preguntado porqué permitió Dios que los israelitas viviesen en medio de tales condiciones como las que prevalecen en Egipto y Canaán. Aunque habían vivido en Egipto, no debían haberse mezclado con los egipcios (ver Juan 17: 15). Esto es evidente porque les proporcionó un lugar aparte para que viviesen, en la tierra de Gosén. Si ellos hubiesen guardado su lugar, si hubiesen obedecido el consejo de Dios, hubieran permanecido alejados de los males que los rodeaban. Pero en lugar de hacerlo, se mezclaron con los egipcios, aprendieron sus costumbres y llegaron a corromperse ellos mismos.

Los 40 años de peregrinación en el desierto fueron años de aprendizaje, durante los cuales Dios quiso que olvidasen las costumbres de Egipto y aprendiesen las costumbres divinas. Cuando llegó el momento de entrar en la tierra de Canaán, la generación que había salido de Egipto casi había desaparecido del todo. Durante este intervalo Dios les dio su ley desde el Sinaí, les dio sus estatutos, “los cuales haciendo el hombre, vivirá dentro de ellos” (vers. 5). Les dio demostraciones de su poder y de su capacidad para suplir sus necesidades en todas las circunstancias. Todo esto tenía el objeto de fortalecer su fe.

Si tan sólo hubiesen confiado en Dios, todo hubiera ido bien. Dios guió a los israelitas a la tierra de Canaán a pesar de conocer las tentaciones que allí les aguardaban. Podría haber procedido de una manera diferente, pero en su sabiduría creyó oportuno hacerlo así. A pesar de eso, no debían mezclarse con los cananeos ni adoptar sus costumbres. El proceso de ocupar la tierra de Canaán debía ser gradual (Exo. 23: 29, 30). Durante ese proceso tendrían otra oportunidad para desarrollar el carácter; su lealtad a Dios sería probada. Si Dios hubiese quitado inmediatamente todo motivo de tentación, no podría haber ocurrido ese desarrollo del carácter. Israel no debía ocupar más territorio que el necesario para satisfacer sus necesidades inmediatas. El plan era ideal. Israel tendría el territorio necesario y estaría protegido; al mismo tiempo no se asociaría directamente con los paganos, pero tendría muy cerca un campo misionero. Sin embargo, Israel no cooperó con los planes de Dios; “no entraron” (Heb. 4: 6).

 – “… Según Rashí, el término” משפטי “, “Mishpatáh -Mis mandamientos-hace alusión a los preceptos racionales enunciados en la Toráh y que los pensadores de Israel denominaron ” מצוות שבליות “, “Mitsvót Sijliót”.

Mientras que el término” חוקותי “, “Hukotái” -Mis leyes-hace alusión a aquellos preceptos que son el Decreto del Rey, y los cuales el impulso del mal rechaza, diciendo: ¿para qué tenemos que observarlas?, y que también las naciones paganas objetan. Estos hukím fueron llamados por los sabios de Israel” מצוות שמעיות “, “Mitsvót Shimhót”. Esta última categoría de mitsvót requiere de nosotros fe y disciplina….”

 – “… Mis ley es…Mis decretos. Las leyes son prácticas que obedecerían a los dictados de la razón incluso si no hubieran sido ordenadas por la Torá, como lo son las prohibiciones contra el robo, la inmoralidad, la idolatría, la blasfemia y el derramamiento de sangre. Los decretos son los que resultan incomprensibles a la inteligencia humana, como las prohibiciones de consumir carne prohibida, usar prendas hechas con mezclas de lana y lino y las leyes para deshacerse de la contaminación ritual. Y es precisamente debido a que tales leyes están más allá de la razón humana que el versículo termina diciendo Yo soy Hashem, su Dios, es decir, estos son decretos de Dios y no les corresponde a ustedes decidir si estos son dignos o no de su aprobación (Rashi; Sifrá).

Múltiples exégetas han hecho notar que el vocablo חק deriva de חקק, grabaren metal o piedra. Ello sugiere una permanencia a toda prueba, que no se arredra ante los vaivenes de ideas o condiciones variables. Así pues, los decretos de la Torá son eternamente válidos, ya sea que los entendamos o no. Por esto, al yuxtaponer en este versículo y el siguiente las leyes lógicas con los decretos que trascienden la lógica, la Torá implica una semejanza entre ambos, sugiriendo que incluso las leyes no están sujetas al imperio de la razón humana. De ahí es que Rabí losef Dov Soloveitchik explicó que la persona se adhiere a un jok que no puede entender debido a que el tzélem Elokim [imagen Divina] interno del judío reconoce que existen muchas verdades que están por encima del limitado poder de captación del intelecto humano.

Vemos que, en realidad, muchas de las decisiones más importantes de la vida, como los ideales que adoptamos y los seres que amamos y por los cuales daríamos la vida, están basadas en consideraciones que pueden ser descritas como “una luz interior*’, consideraciones que reflejan el verdadero ser interno de la persona. Y el mismo género de compromiso se requiere para aceptar adecuadamente las leyes “lógicas” de la Torá, debido a que la inteligencia humana no es un parámetro confiable incluso para tales aspectos del código legal humano. Por ejemplo, ninguna ley es tan aceptada universalmente como la prohibición de matar, y sin embargo la “lógica” le permite a la gente socavar la santidad de la vida humana argumentando que un feto no califica como un ser viviente o que personas con ciertos padecimientos médicos o impedimentos físicos o mentales no merecen vivir, o que la vida humana misma no es más digna de preservación que la vida animal. Por consiguiente, la Torá enfatiza que debemos aceptar el origen Divino y la naturaleza inmutable de las leyes de la Torá de la misma manera que aceptamos sus decretos…”

 – “… Lleven a cabo… salvaguarden. Llevar a cabo significa realizar las mitzvot tal y como son ordenadas. Salvaguardar significa la responsabilidad de adoptar cualquier medida necesaria para evitar la posibilidad de transgredir. Llevar a cabo asimismo denota cumplir mandamientos activos que requieren la realización de ciertos actos, en tanto que salvaguardar se refiere a los preceptos restrictivos y la necesidad de abstenerse de transgredirlos..”


Levítico 18:5-17 – “….Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo YHWH. (7) La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirás; tu madre es, no descubrirás su desnudez. (8) La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirás; es la desnudez de tu padre. (9) La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás. (10) La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirás, porque es la desnudez tuya. (11) La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, tu hermana es; su desnudez no descubrirás. (12) La desnudez de la hermana de tu padre no descubrirás; es parienta de tu padre. (13) La desnudez de la hermana de tu madre no descubrirás, porque parienta de tu madre es. (14) La desnudez del hermano de tu padre no descubrirás; no llegarás a su mujer; es mujer del hermano de tu padre. (15) La desnudez de tu nuera no descubrirás; mujer es de tu hijo, no descubrirás su desnudez. (16) La desnudez de la mujer de tu hermano no descubrirás; es la desnudez de tu hermano. (17) La desnudez de la mujer y de su hija no descubrirás; no tomarás la hija de su hijo, ni la hija de su hija, para descubrir su desnudez; son parientas, es maldad…”

Vers. 6–18: Las leyes contra el incesto se introducen en el ver. 6 con la prohibición general, descriptiva de la naturaleza de este pecado, «Ningún varón se llegue בְּשָׂרוֹ אֶל־כָּל־שְׁאֵר a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez». La diferencia entre (sheér) שְׁאֵר carne, y (basar) בָּשָׂר carne no es conocida por cuanto ambas palabras se emplean en conexión con la carne comestible (véanse los Léxicos). «Carne de su carne» es una carne que es de su propia carne, pertenece a la misma carne que él mismo (Gen. 2:24), y se aplica a una relación de sangre, siendo llamada en hebreo la relación de sangre (shaará) שַׁאֲרָה (o carne emparentada, ver. 17). El intercambio sexual es llamado «descubrir la desnudez de otro» (Ezeq. 16:36; 23:18).

La prohibición tiene que ver con las relaciones sexuales tanto de casados como de solteros, aunque la referencia es mayormente para los primeros (véase el ver. 18, cap. 22:14, 17, 21).

Se prohíben las relaciones sexuales con:

  1. Una madre.
  2. Con una madrastra.
  3. Con una hermana o medio hermana.
  4. Con una nieta, la hija del hijo o de la hija.
  5. Con la hija de una madrastra.
  6. Con una tía, ya sea la hermana del padre o de la madre.
  7. Con la esposa de un tío por el lado del padre.
  8. Con una nuera.
  9. Con una cuñada o esposa del hermano.
  10. Con una mujer y su hija, o con una mujer y su nieta.
  11. Con dos hermanas a la vez.

No se hace referencia especial a la relaciones sexuales con: a) una hija, b) una hermana, c) una suegra; lo último, sin embargo, que se menciona en Deut. 27:23 como un crimen maldecido, se incluye aquí en el núm. 10, y lo segundo en el núm. 3, en tanto que lo primero, como el parricidio en Ex. 21:15, no se describe expresamente, simplemente porque el crimen era considerado como algo que nunca podría ocurrir. Los mencionados bajo los números 1, 2, 3, 8, y 10 debían ser seguidos por la muerte o exterminación de los criminales (cap. 20:11, 12, 14, 17), por ser crímenes maldecidos (Deut. 23:1; 27:20, 22, 23). Por otro lado, la única amenaza mantenida en el caso de los mencionados bajo los números 6, 7 y 9, era que quienes cometían tales crímenes debían llevar la iniquidad, o morir sin hijos (cap. 20:19–21). Los casos descritos bajo los números 4 y 5 son pasados por alto en el cap. 20, aunque sin duda pertenecían a los crímenes que debían ser castigados con la muerte y el número 11, para el que no se fijó castigo, porque el mal ya había sido destacado en el ver. 1860.

La enumeración de los diferentes casos comienza en el ver. 7 muy apropiadamente con la prohibición de incesto con la madre. La relación sexual con la madre es llamada «la desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre». Por cuanto el marido y las esposa son una sola carne (Gen. 2:24), la desnudez del marido es descubierta en la de la esposa, o, como se describe en Deut. 22:30; 27:20, el ala, i.e. la orilla, de las sábanas de la cama del padre, por cuanto el padre extiende la manta de su cama sobre su esposa del mismo modo que sobre sí (Rut. 3:9). Porque, estrictamente hablando, גִּלָּה עֶרְוָה sólo se utiliza con referencia a la esposa; pero en la deshonra de la esposa, también es violada la del marido, y su cama contaminada, Gen. 49:4. Es incorrecto, por lo tanto, interpretar el versículo como Jonathan y Clericus lo hacen, como refiriéndose a una relación sexual entre la hija y el padre. Esto no sólo está en variación con las circunstancias de que todas estas leyes son intencionadas para el hombre, y dirigidas expresamente para él, sino también con el ver. 8, don de la desnudez de la esposa del padre es distintivamente llamada la vergüenza del padre. En cuanto a תְּגַלֵּה vers. 7, 8 y 14 en vez de תְּגִלֶּה ver. 9 ver el comentario de Gen. 26:29.

60 Las leyes y costumbres del matrimonio eran mucho más relajadas entre los gentiles. Para los egipcios era permisible casarse con hermanas y medio hermanas (Diod. Sic.1. 27), y la vida licenciosa de las mujeres era muy grande entre ellos (véase en Gen. 39:6s.). Entre los persas se permitía el casamiento con la madre, hijas y hermanas (Clemente de Alejandria, Stromateis 3, p. 431; Eusebio de Cesarea, Praeparatio Evangelica 6, 10); y se dice que sucedía lo mismo con los medos, indios, etíopes y asirios (Jerónimo adv. Jovin. 2. 17; Lucian, Sacriff. 5); en tanto que los griegos y romanos aborrecían tales matrimonios, y los atenienses y espartos sólo permitían los casamientos con las medio hermanas (cf. Selden, de jure nat. et gent.5. 11, pp. 619s.). Los antiguos árabes, antes del tiempo de Mahoma, eran muy estrictos en este aspecto, y no permitían el matrimonio con una madre, hija, o tía tanto en el lado del padre como en el de la madre, o con dos hermanas a la vez. Los únicos casos descritos de matrimonios entre hermanos y hermanas están entre los árabes de Marbat (Seetzen, Zach, Monatliche Correspondenz Oct.1809). Esta costumbre Mahoma la convirtió en ley, y la extendió a las sobrinas, niñeras, hermanastras, etc. (Corán, sura 4:20s., cf. Tornauw, moslemisches Recht, pp. 64s.).

Comentarios elaborados sobre este capítulo pueden ser hallados en Michaelis, Abhandlung über die Ehegesetze Moses y Mosaisches Recht; también en Saalschütz mosaisches Recht. Véase tambiénmi Archäologie 2, p. 108. Para las leyes rabínicas y del talmud, véase Selden uxor ebraeorum, lib.1, caps.1s., y Saalschütz ut sup.

i.e. decir

 Keil, C. F., & Delitzsch, F. (2008). Comentario al Texto Hebreo del Antiguo Testamento (p. 348). Viladecavalls (Barcelona), España: Editorial CLIE.

vs.6 – “…Ningún varón se llegue…” – La inmoralidad era uno de los pecados resaltantes de la antigüedad, y la tierra de Canaán no era una excepción. El matrimonio era tenido en poca estima y las mujeres eran tratadas como ganado. Este capítulo presenta el cuadro real de las condiciones existentes entre los paganos (vers. 24-27), y Dios amonestó a Israel en contra de todo esto. El hecho de que fuera necesario que Dios hiciera esta advertencia, con todos sus crudos detalles, pone de relieve el peligro que afrontaba Israel, y del cual debía estar prevenido. 

En el principio Dios creó un hombre y una mujer, estableciendo así las condiciones ideales para la bendición y la comodidad del hombre. El plan de Dios habría preservado el hogar, la nación y la castidad de ambos sexos. El matrimonio no es deshonroso; no es pecaminoso, ni algo que deba ser evitado, como opinan algunos. Fue ordenado por Dios mismo y es honorable (Heb. 13: 4). 

Es una institución tan divina como el sábado, y como éste debe ser tenido en alta

Este versículo contiene un resumen de todas las prohibiciones particulares; y el trato prohibido se señala por la frase “se allegue a”. En las prohibiciones especificadas que siguen, y todas las que están incluídas en este resumen general, se indica la familiaridad prohibida bajo las frases: “descubrir la desnudez”, “tomar” y “echarse con”. La frase en este versículo 6, pues, tiene significado idéntico a cada una de las otras tres, y los casamientos en referencia a los cuales es aplicada, son los de consaguinidad o afinidad demasiado cercana, los que llegan a ser uniones incestuosas.

 – “… Por los que vivirá. Rambán señala que la expresión por los que vivirá se refiere particularmente a los “mandamientos sociales” entre el hombre y su prójimo, como las leyes que rigen la propiedad y las deudas, y las que prohíben el asesinato y el robo, pues sólo si la sociedad se adhiere a tal cuerpo legal puede la coexistencia humana ser pacífica y estable.

Los sabios derivaron, a partir de la expresión por los que vivirá, que los mandamientos fueron dados para favorecer la vida no para propiciar la muerte. Por consiguiente, si la realización de un mandamiento pudiese poner en peligro la vida, como en el común caso de un familiar que debe Ser llevado de urgencia a un hospital en Shabat, la necesidad de preservar la misma trasciende la observancia de Shabat.

Las únicas excepciones son los tres pecados cardinales: idolatría, relaciones sexuales prohibidas y asesinato, como asimismo los casos en los que la transgresión de los mandamientos causaría una profanación del Nombre de Dios (Sanhedrín 74a). _ Recurriendo a la homiletica, Jidushei HaRim explicó este mandamiento para enseñarnos que la persona no debe realizar los mandamientos de manera apática. Más bien, se nos insta a hallar en los mismos la fuente principal de nuestra alegría, nuestro entusiasmo y nuestra vida, pues debes vivir por medio de los mandamientos

∇ – “…a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez…” – She’er (Hebreo, carne, es decir, la carne de uno, es decir, el pariente cercano de uno) (cerca) es un término general para todos aquellos con quienes se prohíbe tener relaciones sexuales. La Escritura luego entra en detalles. El rabino Aaron Ha-Kohen dice que la referencia es a la emisión de semen en vano. (Según el rabino Aaron Ha-Kohen, nuestro verso no habla de relaciones sexuales, sino que trata de acercarse a un pariente cercano y descubrir su desnudez con el propósito de obtener placer sexual (eyaculación).

∇ – “…עֶרְוָ֑ה Ervah (desnudez) se refiere a algo indecoroso que se expone y debe cubrirse (Ibn Ezra)”.

∇ – “…El significado de Yo soy el Señor es que Dios ama al que se aparta para servir a Dios y obedecer su palabra. Lo que sucedió en el monte Sinaí es una prueba (Israel tuvo que separarse de las relaciones sexuales y santificarse. Ver Ex. 19:15.) El primer hombre es una prueba (Según Ibn Ezra, Adán experimentó el deseo sexual solo después de comer del árbol del conocimiento. Ver I.E. sobre Génesis 3: 6 (Vol. 1, p. 67). Fue expulsado de la presencia del Señor a causa de su lujuria). Este es el secreto del hombre (El hombre debe separarse de los placeres de este mundo y servir a Dios – Vea la introducción al Vol. 4. También, vea Yesod Mora 10; 12) Dado que la inclinación del corazón del hombre es como la de las bestias, no era posible prohibir a todas las mujeres (Dado que la gente tiene deseo sexual, la Torá no lo prohibió. Lo limitó.) Nota: Las Escrituras prohíben a todas las mujeres que se encuentren alrededor de una persona en todo momento (Si la Escritura hubiera permitido a los parientes cercanos, entonces una persona se permitiría tener relaciones sexuales en todo momento). Te revelaré un secreto oculto y sellado en la porción de la Torá cuando salgas al campamento contra tus enemigos (Deut.23: 10) (Ver I.E. en Deut. 23:10. Así también Maimónides, Guía 3:64, “Las parientes femeninas con las que un hombre no puede casarse… por regla general… (estando) constantemente con él en su casa; fácilmente lo escucharían y harían lo que él deseara; están cerca, y no tendría ninguna dificultad en conseguirlos ”(traducción de Friedlander, p. 376). Observa, quienquiera que sea se contamina a sí mismo se aleja de Dios, de recibir a Dios (Solo se puede recibir a Dios cuando una persona se encuentra en un estado de pureza. Dios se aparta de los contaminados. Ver Deut. 23:15). Por tanto, la Escritura menciona: Yo soy el Señor”.

vs.7 – “…La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirás; tu madre es, no descubrirás su desnudez...” – La inmoralidad era uno de los pecados resaltantes de la antigüedad, y la tierra de Canaán no era una excepción. El matrimonio era tenido en poca estima y las mujeres eran tratadas como ganado. Este capítulo presenta el cuadro real de las condiciones existentes entre los paganos (vers. 24–27), y Dios amonestó a Israel en contra de todo esto. El hecho de que fuera necesario que Dios hiciera esta advertencia, con todos sus crudos detalles, pone de relieve el peligro que afrontaba Israel, y del cual debía estar prevenido.

En el principio Dios creó un hombre y una mujer, estableciendo así las condiciones ideales para la bendición y la comodidad del hombre. El plan de Dios habría preservado el hogar, la nación y la castidad de ambos sexos. El matrimonio no es deshonroso; no es pecaminoso, ni algo que deba ser evitado, como opinan algunos. Fue ordenado por Dios mismo y es honorable (Heb. 13:4). Es una institución tan divina como el shabat, y como éste debe ser tenido en alta estima. Tanto el shabat como el matrimonio requieren reverencia y santidad para su debida observancia. Ambos pueden ser profanados, ambos pueden ser una bendición. El respeto del cuerpo y sus funciones es el tema central de este capítulo: respeto por nuestro propio cuerpo, y por el cuerpo ajeno.

∇ – “…La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirás…” – Esto se refiere al coito con la esposa de tu padre (no importa si ella es tu propia madre o tu madrastra). ¿O quizás esto no es así, pero “la desnudez de tu padre” ערות אביך tiene que ser tomado literalmente (como sodomía)? Las Escrituras, sin embargo, usan la expresión “desnudez de tu padre” ערות אביך aquí, y se dice más adelante (Levítico 20:11) “Y el hombre que se acuesta con la esposa de su padre ha descubierto la desnudez de su padre (״ (ערות אביו גלה. Ahora, ¿cuál es el significado de ערות אביו allí? También aquí ערות אביך se refiere a la esposa del padre (Sanedrín 54a”).

La Toráh considera al esposo y a la esposa como “una sola carne” como lo enuncia el libro de Génesis, donde en ocasión de la formación de la primera pareja de la historia bíblica, la Toráh proclama: “por ello, el hombre deja a su padre y a su madre y se adhiere a su mujer, y se tornan en una sola carne” (Génesis 2:24).

Por eso, cuando nuestro capítulo habla de la desnudez del padre o del hermano, se está refiriendo’ a las esposas de éstos, consideradas parte misma de sus esposos. Siguiendo esta línea de pensamiento veremos que en el versículo 10, el hombre y su descendencia son considerados también como una sola carne.

S. D. Luzzatto recuerda que el capítulo habla casi permanentemente al hombre, porque a éste le corresponde la iniciativa y la parte activa por lo general, pero estas leyes incluyen, por supuesto, a hombres y mujeres por igual.

∇ – “…la desnudez de tu madre…” – Esto tiene la intención de incluir en la prohibición el matrimonio de la propia madre aunque ella no sea la esposa del padre (Sanedrín 54a)”.

vs.8 – “…La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirás; es la desnudez de tu padre…” – La relación sexual con la esposa del padre, i.e. con una madrastra, está prohibido como el descubrir la desnudez del padre; ya que la esposa del padre sólo tendría relación sanguínea únicamente con quien fuera su hijo. Pero por causa del padre su desnudez sería inaccesible al hijo, y el descubrimiento de su desnudez sería castigado con la muerte como si se tratase de incesto (cap. 20:11; Deut. 27:20).

Por «la esposa del padre» probablemente no sólo debamos entender que se refiera a su esposa según la ley, sino también a las concubinas, ya que la cama del padre era mancillada en el segundo caso no menos que en el primero (Gen. 49:4), y se cometía un crimen maldecido, cuyo castigo era la muerte. En todo caso, no se puede inferir por el cap. 19:20–22 y Ex. 21:9, como Knobel supone, que se infligiera un castigo menos severo en este caso.

vs.9 – “…La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás…” Por la hermana, la hija de padre o madre, debemos entender que se refiera a la hermanastra, que tenía, bien el mismo padre o la misma madre que el hermano.

La oración, מוֹלֶדֶת בַּיתִ אוֹ מוֹלֶדֶת חוּץ [nacida en casa o nacida fuera] (“molédet” מוֹלֶדֶת descendiente), no hace referencia al nacimiento legítimo o ilegítimo, sino que debe ser tomada como una definición más precisa de las palabras, hija de tu padre o de tu madre, y deben entenderse, como Lud de Dieu supone, como refiriéndose a la medio hermana «del primer matrimonio, ya se tratara de la hija del padre dejado por una esposa fallecida, o de la hija de la madre dejada por un esposo fallecido», de modo que la persona que se casara con ella sería un hijo de un segundo matrimonio.

El intercambio sexual con una medio hermana es descrito como “jesed” חֶסֶד en el cap. 20:17, y amenazado con la exterminación. Este vocablo generalmente significa amor perdonador, favor, gracia; pero aquí, como en Prov. 14:34, significa deshonra, vergüenza según el Piel חִסֵּד, deshonrar

Keil, C. F., & Delitzsch, F. (2008). Comentario al Texto Hebreo del Antiguo Testamento (p. 349). Viladecavalls (Barcelona), España: Editorial CLIE.

∇ – “…Según Ibn Hezra, estos términos representan un eufemismo para referirse a la hermana que hubiere nacido como fruto del matrimonio, y a aquella que hubiese nacido de una unión no matrimonial.

Rambán puntualiza que en este Versículo se está haciendo referencia a la hermana materna, ya sea nacida como fruto de un matrimonio, o sin unión matrimonial de los padres. Véase también Mishnéh Toráh, Hiljot Isuré Biah, Cap, 2 halajáh 2.

En cambio, el versículo 11 está haciendo referencia a la hermana paterna, que también está incluída en la categoría “herváh” -relación incestuosa-. Cabe recordar el comentario de Rashí en Génesis 20: 12, que dice: “A los descendientes de Noah les era permitida la relación matrimonial con la hermana por parte del padre”. Mientras que ahora, la Toráh promulgada en Sinai revoca esta ley. En Levítico 20: 17 esta prohibición se enuncia en las palabras siguientes: “El hombre que tomare a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y viere su desnudez y ella viere también la desnudez de él, ignominia es, serán truncados, ambos, ante los ojos de los hijos de su pueblo, pues la desnudez de su hermana ha descubierto, su castigo habrá de soportar”.

∇ – “…Nacida de quien puede permanecer en casa….” – Literalmente nacida en casa, tal frase es un eufemismo de una hermana nacida fruto de una relación extramatrimonial a una mujer con la cual el padre tendrá permitido casarse según la ley de la Tora. Así pues, si ella y el padre optaron por santificar su relación por medio del matrimonio, se le permitiría a la madre permanecer en casa. E inversamente, la próxima frase del versículo, que habla de una hermana nacida de quien debe permanecer fuera de la casa, se refiere a un hijo nacido de una madre prohibida en matrimonio al hombre que lo engendró, por ejemplo una mamzéret (Rashi;
levamot 23a).

vs.14 – “…La desnudez del hermano de tu padre no descubrirás; no llegarás a su mujer; es mujer del hermano de tu padre…” Así que, nuevamente, con la esposa del hermano del padre, porque la desnudez del tío era descubierta con la de su esposa. La amenaza sostenida en el cap. 20:19 y 20 contra las alianzas prohibidas en los vers. 12–14, es que las personas involucradas llevarían su iniquidad o pecado, i.e. debían sufrir castigo como consecuencia (véase el cap. 5:1); y en el último caso se declara que debían morir sin hijos. Se hace obvio por esto que la relación sexual con la hermana tanto del padre como de la madre debía ser castigada con la muerte por el magistrado, pero que también sería castigada por el mismo Dios con una enfermedad.

∇ – “…Aún cuando la esposa del tío.. no es consanguínea.., es prohibida para el sobrino.! Porque la Torá considera a la esposa y al marido como un mismo cuerpo. Cabe destacar, que las tías son prohibidas para los sobrinos.., no así las sobrinas para los tíos..!, quienes pueden contraer enlace lícitamente. Al igual que los primos-hermanos.. pueden casarse entre sí, sin impedimento alguno”

vs.15 – “…No descubrirás la desnudez de tu nuera: es mujer de tu hijo, no descubrirás su desnudez…”La relación sexual con una nuera (כִּלָּה), la esposa de un hijo, es llamada “tebel” תֶּבֶל = bestialismo/perversión en el cap. 20:12, y amenazada con la muerte para ambas partes involucradas. תֶּבֶל de “balal” בָּלַל mezclar, confundir, significa una mezcla pecaminosa o confusión de las ordenanzas divinas por una falta de castidad innatural, como el acostarse una mujer con una bestia, que es la única otra relación donde aparece esta palabra (ver. 23).

vs.16 – “…No descubrirás la desnudez de la mujer de tu hermano: es la desnudez de tu hermano…” – El matrimonio con la esposa del hermano era un pecado contra la desnudez del hermano, una contaminación sexual (“niddá” נִדָּה véase 12:2) que Dios castigaría con la infertilidad. Esta prohibición, no obstante, sólo se refiere a casos en que el hermano fallecido hubiera dejado hijos; porque si hubiera muerto sin hijos, el hermano no sólo podría, sino que se le requería casarse con su cuñada (Deut. 25:5).

vs.17 – “…No descubrirás la desnudez de una mujer y de su hija, ni tomarás la hija de su hijo, ni la hija de su hija para descubrir su desnudez, porque son parientas próximas. Es depravación…”El matrimonio con una mujer y su hija, ya fuera juntas o en sucesión, se describe en Deut. 27:20 como digno de maldición el acostarse con la suegra; en tanto que aquí se hace referencia primordialmente a la hijastra, como podemos verlo por la prohibición paralela, que se añade, contra tomar la hija de su hijo o hija, i.e. la nieta en segundo grado.

Ambas cosas eran crímenes contra la familia de sangre y debían ser castigadas con la muerte para ambas partes (cap. 20:14), porque eran «maldad»,”zimmá” זִמָּה, lit. invento, diseño, aquí aplicado al crimen de licenciosidad y prostitución (cap. 19:29; Jue. 20:6; Job 31:11).


Levítico 18:18-22 – “…No tomarás a la hermana de tu mujer, haciéndola su rival, descubriendo su desnudez además de la de aquélla, durante su vida. (19) Tampoco te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual. (20) No tendrás acto carnal° con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. (21) Tampoco darás de tu simiente para hacerlo pasar° a Moloc. No profanarás el nombre de tu Dios. Yo, YHVH. (22) No te acostarás con varón como si fuera mujer. Es abominación…”

vs.18 – “…No tomarás a la hermana de tu mujer, haciéndola su rival, descubriendo su desnudez además de la de aquélla, durante su vida…” – Finalmente, estaba prohibido tomar a la hermana de la esposa como esposa (עָלֶיהָ sobre ella, como en Gen. 28:9; 31:50) durante su vida, es decir, casarse con dos hermanas a la vez, לִצְרֹר «juntar, descubrir su desnudez», i.e. unir a la dos con el lazo del matrimonio, y de ese modo poner en unión carnal a dos hermanas por tener el marido en común, y poner en contra a las hermanas, como evidentemente lo había hecho el matrimonio de Jacob con las dos hermanas. No se fija castigo para el matrimonio con dos hermanas; y, por supuesto, después de la muerte de la primera esposa el hombre quedaba en libertad para casarse con la hermana.

La base psicológica de esta prohibición sería la gran rivalidad entre dos hermanas, muchas veces mayor que entre dos mujeres de diferentes familias. Esta rivalidad habría producido la desinencia en el hogar.

La construcción marginal envuelve una prohibición clara de la poligamía; y, en efecto, no puede haber duda de que la práctica de tener más de una esposa es directamente contraria a la voluntad divina. Fué prohibida por la ley original del matrimonio, y ninguna evidencia de su legalidad bajo el código levítico puede ser descubierta, aunque Moisés, por “la dureza del corazón de ellos”, la toleró para un pueblo de una época ruda y primitiva. La segunda interpretación forma la base sobre la cual la “cuestión enojosa” se ha suscitado en nuestros tiempos respecto a la legalidad de un casamiento con la hermana de una esposa finada.

Sean cuales sean los argumentos usados para probar la ilegalidad o la impropiedad de tal relación matrimonial, el pasaje bajo consideración no puede ser usado, sobre una base firme y sana de interpretación, para apoyar tal cosa; porque los crímenes con que aquí se asocia, autorizan la conclusión de que se refiere no al casamiento con la hermana de una esposa ya muerta, sino con la hermana de la esposa mientras ésta viviera, una práctica común entre los antiguos egipcios, caldeos y otros. (Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (p. 110). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones).

∇ – “…Esta prohibición rige aun en caso de divorcio del hombre, quedando prohibido casarse con la que una vez fue su cuñada. Pero en caso de muerte de la esposa, no rige más esta prohibición (T. B. Iebamót 8 b)”.(Rashí).

Sin embargo en todos los otros casos de uniones conyugales prohibidas, la prohibición se mantiene permanentemente, aun más allá del fallecimiento del pariente conjunto. Es por eso que la Toráh recalca en nuestro versículo “בחייה” “behaiéha” -durante su vida-

∇ – “…Tomándola como rival..” – Najmánides nos explica que esta prohibición no está originada en la consanguinidad como las otras prohibiciones. Lo que la Toráh quiere es evitar el odio y la rivalidad entre hermanas, ya que naturalmente deben amarse una a otra, y no ser rivales. Mientras que las otras prohibiciones están originadas en la consanguinidad de las personas involucradas.

  • Vers. 19–23. Prohibición de otras clases de actos impúdicos y de vicios perversos:

vs.19 – “…Tampoco te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual…” – El ver. 19 prohíbe tener contacto sexual con la mujer durante su periodo menstrual. נִדַּת טֻמְאָה significa la impureza de la hemorragia de una mujer, ya se tratara del producto de la menstruación o del haber dado a luz, lo cual es llamado en los caps. 12:7; 20:18, la fuente del sangrado.

Las personas culpables debían ser separadas de la nación de acuerdo con el cap. 20:18, i.e. para ser castigadas con la muerte.

∇ – “…Esta prohibición figura también en Levítico 15:24 y 20:18. El judaísmo, si bien alienta el estado matrimonial para fomentar el amor entre hombre y mujer, prescribe sin embargo la continencia aun en la vida matrimonial. Por eso la Toráh pide categóricamente autocontrol y reserva, aun en las relaciones más íntimas de la vida. Por eso, no solamente prescribe tener consideración por la esposa durante su período de menstruación-separación, sino también durante los siete días subsiguientes, que deben concluir con una purificación ritual Teviláh-que quiere decir la inmersión total del cuerpo, ya sea en un curso de aguas surgentes, o en un “mikvéh” que reúna todas las condiciones enunciadas por la halajáh.

A través de la historia, la familia judía ha observado estrictamente las leyes de “Taharát Hamishpaháh”, o sea la pureza familiar. Abundan los trabajos médicos y científicos al respecto, la mayoría de ellos loando estas “costumbres hebreas”. Pero lo importante es que el pueblo judío ha cumplido con esta mitsváh no por razones médicas o científicas, sino por ser una prescripción de la Toráh, y por emanar de la Voluntad Divina, fuente de toda sabiduría.

∇ – “…De la expresión no te acercarás..! surgen las restricciones que rigen para la pareja durante este periodo.. hasta la inmersión de la mujer en la mikvéh..!”

∇ – “…Se considera que quien duerme con una mujer que está menstruando se ha acostado con una mujer cuya desnudez está prohibido descubrir. (Ibn Ezra)”.

vs.20 – “…No tendrás acto carnal° con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella…” – «A la mujer de tu prójimo no deberás dar שְׁבָכְתְּךָ tu emisión de semen, i.e. embarazarla, para contaminarte con ella» (cap. 15:16, 17), una contaminación que debía ser castigada como adulterio por medio de apedrear hasta la muerte a ambos (cap. 20:10; Deut. 22:22, cf. Jn. 9:5).

∇ – “…Esto excluye a la mujer cautiva (Ver Deut. 21:10-14). Hay quienes dicen que anteriormente estaba prohibida. Aquellos cuyo deseo sexual (Literalmente, lujuria de su inclinación) superó la inteligencia de su corazón se equivocaron al explicar el significado de le-zara “Literalmente, para dar semilla” (carnalmente).

Sabemos que las relaciones sexuales se dividen en tres grupos. Uno, ser fecundo y multiplicarse y no satisfacer la lujuria. Dos, para aliviar la plenitud del cuerpo (Para liberar la tensión sexual. También Maimónides, M.T. Hilkhot De’ot 3: 2, “Él … no tendrá relaciones sexuales cuando desee, sino solo cuando sepa que tiene que eyacular por razones de salud”) Tres, con el propósito de la lujuria, que es similar a la lujuria de un animal (Por puro placer sexual).

Ahora que la Escritura dice le-zara (carnalmente), cuyo significado es incluso para semilla, (ES DECIR. traduce nuestro verso: No te acostarás con la esposa de tu prójimo ni siquiera con el propósito de producir semilla (hijos), es decir, para fecundarla.) una mujer casada está prohibida por una prohibición muy severa (Para una mujer casada está prohibido incluso si el adulterio no se comete con el propósito de lujuria sexual). Y no darás nada de tu simiente para apartarlos a Moloc (v. 21) es una prueba (Ese le-zara (por semilla) significa para el propósito de los niños, porque la palabra semilla en el versículo 21 definitivamente se aplica a los niños.) La Escritura agrega contaminarse con ella para hacernos saber que el que la toque no será limpiado; será profanado para siempre. Este versículo (vs.21) no prohíbe en absoluto a una mujer no judía (Según esta interpretación, el versículo 21 prohíbe las relaciones sexuales con una mujer no judía, que ofrecerá sus hijos a Molech (Weiser). Ver I.E. en Lev. 21: 2″. – (Ibn Ezra).

vs.21 – “…Tampoco darás de tu simiente para hacerlo pasar° a Moloc. No profanarás el nombre de tu Dios. Yo, YHVH…” El tenebroso rito pagano descrito por la frase “ofrecerlo por fuego a Moloc” aparece por primera vez en este pasaje. Se encuentran otras menciones de esta práctica en Lev. 20:2–5; 2 Rey. 23:10, y Jer. 32:35.

El “Moloc” de 1 Rey. 11:7, descrito como dios de los amonitas, es probablemente el mismo “Milcom” del vers. 5 del mismo capítulo y de 2 Rey. 23:13.

Pero, ¿quién es Moloc? Varias generaciones de teólogos se han hecho esta misma pregunta.

Algunos han pensado que Moloc (molek) representa al dios cananeo Mekal, que aparece en ciertas inscripciones, y que las dos últimas consonantes pueden haberse invertido. Sin embargo, la mayoría de los eruditos han presentado la siguiente interpretación: la palabra Moloc tiene en hebreo las mismas consonantes que la palabra mélek, “rey”.

En el hebreo antiguo solamente se escribían las consonantes, en este caso mlk. De este modo, ambas palabras serían idénticas. La inserción de diferentes vocales resultó en una palabra diferente.

La antigua tradición judía concuerda con estos eruditos al sostener que Moloc no era el nombre de una deidad específica sino la designación de cualquier dios, que podría llamarse “rey” en el mismo sentido en que los hebreos aplicaban ese término a Dios (ver Sal. 5:2; 10:16; etc.). Según la tradición judía, el título mélek, “rey”, se reservaba para el Dios verdadero, y al referirse a los dioses cananeos, hablaban de molek, usando las mismas consonantes, pero con las vocales “o” y “e” de la palabra bósheth, “vergüenza”. De esta manera, el título molek significaría “rey de vergüenza”, en contraste con mélek, el verdadero rey del cielo y de la tierra. Esta explicación de la palabra “Moloc” ha tenido amplia aceptación en los círculos teológicos.

En 1935 O. Eissfeldt publicó sus hallazgos en cuanto a ciertas inscripciones púnicas de Cartago, en el norte del Africa, que datan del período 400–150 AC, en las cuales aparecen los términos “molk de ovejas” y “molk de hombres”, para describir sacrificios animales y humanos (Molk als Opferbegriff im Punischen und Hebräischen und das Ende des Gottes Moloch).

Puesto que el idioma púnico era muy parecido al hebreo, Eissfeldt explicó que la palabra hebrea molek debía significar “voto” o “promesa”. Explicado de esta manera, el pasaje “ofrecerlo por fuego a Moloc” se interpretaría “como un molek”, es decir, como cumplimiento de una promesa hecha a un dios pagano.

Muchos eruditos bíblicos se han inclinado a aceptar la explicación de Eissfeldt. Sin embargo, en las excavaciones de la ciudad de Mari, en Mesopotamia, han aparecido textos en los cuales G. Dossin halló a un dios llamado Muluk, que era adorado en la región del Eufrates medio en el siglo XVIII AC (Revue d’Assyriologie, tomo 35, [1938], pág. 178, nota 1). También los dioses de Sefarvaim, Adrammelek (que aparece en inscripciones mesopotámicas bajo el nombre de Adad-milki) y Anammelek, a quien se le sacrificaban niños en holocausto (2 Rey. 17:31), evidentemente tenían alguna relación con el dios Muluk, según lo indica la última parte de sus nombres.

El dios Malkum aparece mencionado en cuatro textos de Drehem (última parte del tercer milenio AC); parece ser el mismo Muluk y también el Malik de tres textos asirios, en los cuales aparece como el dios equivalente a Nergal, dios asiro-babilónico del infierno. Un texto, descubierto en Ugarit, en la costa de Palestina, que data probablemente de mediados del segundo milenio AC, habla claramente de un “sacrificio para Mlk”, no dejando duda alguna de que Mlk era un dios.

Considerando toda esta evidencia, puede afirmarse que Moloc era un dios pagano, al cual se le ofrecían niños en holocausto, de modo que la traducción tradicional “pasar por el fuego a Moloch” (Val. ant.), puede considerarse correcta. Sin embargo, más tarde el nombre de este dios se usó como término técnico para referirse a ciertos sacrificios de animales y de seres humanos, según lo revelan las inscripciones púnicas de Cartago.

A la perversión corporal se le anexa una prohibición de adulterio espiritual. «Y no des hijo tuyo para ofrecerlo (בָּאֵשׁ sc. el fuego; Deut. 18:10) a Moloc». הַמֹּלֶךְ es constantemente escrito con el artículo, la LXX lo interpreta ἄρχων tanto aquí como en el cap. 20:2ss., pero ὁ Μολόλ Βασιλεύς en otros sitios (2 de Reyes 23:10; Jer. 32:35).

Moloc era un antiguo ídolo cananeo, llamado por los fenicios y cartagineses Melkarth, Baal-melech, Malcom, y otros nombres por el estilo, y se relaciona con Baal, un dios sol al que se adoraba, como a Cronos y Saturno, por medio del sacrificio de niños. Era representado por una estatua de bronce, la cual estaba hueca y era capaz de ser calentada, tenía la forma de una cabeza de toro, y los brazos extendidos para recibir a los niños que eran sacrificados. Desde el tiempo de Acaz los niños eran sacrificados en Jerusalén en el valle de Ben-Hinnom, y después eran sacrificados al ser quemados en los calentados brazos de Baal (Ezeq. 16:20, 21; 20:31; Jer. 32:35; 2 de Reyes 23:10; 16:3; 17:17; 21:6, cf. Sal. 106:37, 38).

Ahora, aunque este ofrecimiento de niños en el valle de Ben-Hinnom se dice que consistió en «degollar» a los niños en Ezeq. (cap. 16:21), y en «pasarlos por el fuego» (הֶעֱבִיר בָּאֶשׁ) según Jeremías (cap. 7:31), y aunque, en los tiempos de los reyes que siguieron, los niños en realidad eran entregados a Moloc y quemados como ofrendas sacrificadas, incluso entre los israelitas; en absoluto se deduce de esto, que הֶעֱבִיר לַמֹּלֶךְ [pasar a través de, para Moloc], הֶעֱבִיר בָּאֵשׁ [pasar por el fuego], o הֶעֱבִיר בָּאֵשׁ לַמֹּלֶךְ [pasar por el fuego para Moloc] (2 de Reyes 23:10), significara degollar y luego pasar por el fuego, aunque esto ha sido asumido casi con unanimidad desde el tiempo de Clericus. Pero de acuerdo a la explicación unánime de los rabinos, padres, y los primeros teólogos, «hacer pasar por el fuego» denotaba primordialmente pasar por el fuego sin ser quemado, una februation o purificación por el fuego, por la cual los niños eran consagrados a Moloc; una especie de bautismo con fuego que precedía al sacrificio, y era realizado, particularmente en el tiempo de la antigüedad, sin sacrificar o degollar y quemar a la victima.

Por cuanto la purificación se practicaba entre la mayoría de las diferentes naciones sin estar relacionada los sacrificios humanos; y, como la mayoría de los ritos idólatras de los paganos, sin duda la adoración a Moloc asumía diferentes formas en diferentes ocasiones y entre diferentes naciones. Si los israelitas realmente hubieran sacrificado sus hijos a Moloc, i.e. si los hubieran degollado y quemado antes del tiempo de Acaz, ciertamente se hubiera mencionado antes; porque Salomón había construido un lugar alto (בָּמָה) sobre el monte al este de Jerusalén para Moloc, la abominación de los hijos de Amón, para complacer a sus esposas extranjeras (1 de Reyes 11:7, véase el artículo Moloc en Herzog, Encyclopaedia IX, pp. 714s.). Esta idólatra adoración debía ser castigada con la muerte por lapidación, por profanar el nombre de YHWH, y contaminar su santuario (cap. 20:3), i.e. por ser un desprecio en la práctica de la manifestación de la gracia del Dios viviente (cap. 20:2, 3).

*“…Hijos pasados por fuego a Moloc…” – Se ha descubierto evidencia de sacrificios infantiles en lugares fenicios en el norte de África (Cartago) y Cerdeña, y también era practicado en Siria y Mesopotamia durante el período *asirio (siglos VIII y VII a. de J.C.). La dedicación de niños a un dios como forma de sacrificio se encuentra en varias narraciones bíblicas. Se lo puede explicar como medio de promover la fertilidad (Miq. 6:6, 7) o como forma de obtener una victoria militar (Jue. 11:30–40; 2 Rey. 3:27).

Niños entregados a Moloc

Sin embargo, en ningún caso esto era considerado aceptable como sacrificio a *YHWH de acuerdo con las leyes bíblicas (Deut. 18:10). Muchos consideran que Moloc era una deidad del submundo cuyo culto incluía *rituales con orígenes cananeos centrados en los antepasados muertos. Una inscripción fenicia del siglo VIII a. de J.C. habla de sacrificios hechos a Moloc antes de la batalla entre gente de Cilicia y sus enemigos.

(Walton, J. H., Matthews, V. H., & Chavalas, M. W. (2016). Comentario del contexto cultural de la Biblia: Antiguo Testamento. (N. Bedford de Gaydou, A. Canclini, R. Ericson, & J. Antonio Septién, Trads.) (Novena edición, p. 136). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano).

vs.22- “…No te acostarás con varón como si fuera mujer. Es abominación…”Finalmente, se prohibió «echarse con varón como con mujer», i.e. cometer el crimen de pederastia, aquel pecado de Sodoma (Gen. 19:5), al que todos los paganos tenían más o menos adicción (Rom. 1:27), y del cual incluso los israelitas no se mantuvieron libres (Jue. 19:22s.); o «con ningún animal tendrás ayuntamiento».

La tercera práctica sexual prohibida es la homosexualidad (v. 22). El significado verdadero de este versículo es que los actos homosexuales se consideran totalmente inaceptables en el pueblo de Dios. Varios factores apoyan esta interpretación tan clara. Génesis 1:27–28 y 2:24–25 enseñan que el diseño original de Dios era que un hombre debe superar su aislamiento a través de una relación íntima que le une con una mujer y que nacerían niños después de convertirse en una sola carne.

Así se satisfacían las necesidades personales y la bendición de ser fructíferos biológicamente que sólo se puede conseguir a través del compromiso dentro de una relación heterosexual. La práctica homosexual se opone claramente a la defensa que hacen las Escrituras del matrimonio heterosexual. En el contexto inmediato de Levítico 11, en el cual el propósito era crear un ambiente en el que las familias sanas pudieran florecer, era fácil ver cómo la homosexualidad destruiría ese propósito pero difícil ver cómo podría contribuir a él.

Biológicamente, las parejas homosexuales no pueden procrear. El resto de la Biblia habla con una voz que reitera la condenación de las prácticas homosexuales (o, al menos, eso se ha pensado hasta hace poco) en los pocos lugares en los que se menciona, los cuales abarcan un número de culturas y épocas, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Las referencias más importantes además de este pasaje son: Genesis 19:1–29; Jueces 19:1–30; Levítico 20:13; Romanos 1:18–32; 1 Corintios 6:9–11; 1 Timoteo 1:9–10. Más adelante, el judaísmo mantenía coherentemente una actitud de aberración hacia los actos homosexuales. Por lo tanto, la actividad homosexual parece estar prohibida para el pueblo de Dios de cualquier época, incluida la nuestra, bajo cualquiera de los pactos.

Pero este versículo, junto con Levítico 20:13,42 se ha convertido recientemente en el centro del debate sobre los derechos humanos y la igualdad de oportunidades. Si creemos a los medios de comunicación, un gran número de personas hoy en día encuentran ofensivo que los temas que se consideran que pertenecen al ámbito de la elección personal se machaquen de esta manera, especialmente cuando esta actitud causa que aquellas personas que adoptan este estilo de vida son discriminadas. La mayoría de las personas ven la Biblia simplemente como una reliquia irrelevante de una época pasada que ya no tiene ninguna autoridad en el mundo actual.

Otros, que quieren apoyar la legitimidad de la práctica homosexual pero a la vez no quieren dejar la Biblia a un lado completamente, a veces adoptan la estrategia de coger este texto y otros textos relevantes y los reinterpretan.

(Las principales interpretaciones revisionistas son: (1) Génesis 19:1–29 se toma como una falta de hospitalidad y no desobediencia a las leyes de la sexualidad; (2) Romanos 1:18–32 se interpreta no como lo que es poco natural en la creación o en general, sino como lo que es poco natural para el individuo que está involucrado; y se dice que (3) 1 Corintios 6:9–11 y 1 Timoteo 1:9–10 no condenan la homosexualidad en general, sino sólo casos en particular que implican compañeros pasivos o (especialmente) prostitutos. Hay una gran cantidad de literatura acerca de este tema y se puede encontrar una posición popular en Michael Vasey, Strangers and Friends: A New Exploration of Homosexuality and the Bible (London: Hodder & Stoughton, 1995), pp. 124–138. Para leer refutaciones a estas interpretaciones, ver no sólo los libros de Grenz y Schmidt que se mencionan anteriormente, sino también especialmente el excelente libro de William J. Webb, Slaves, Women and Homosexuals: Exploring the Hermeneutics of Cultural Analysis (Downers Grove, IL: IVP, 2001), que sirve de guía magnífica sobre cómo distinguir entre aquellos temas en las Escrituras que sirven para una cultura específica y aquellos que son transculturales. Webb Tidball, D. (2009). Levítico: Libres para ser santos. (C. Shepard, Trad.). Barcelona; Grand Rapids, MI: Andamio; Libros Desafío.)

Así que, con respecto a las prohibiciones de Levítico, algunos enfatizan el contexto en el se encuentra la prohibición. Israel debe oponerse a las prácticas de Canaán, donde los prostitutos en el templo tenían un papel significativo (Para más detalles, ver Levine, p. 123). Así que se dice que el pecado verdadero no es el de la homosexualidad, sino el de la idolatría.

Puesto que hoy en día la homosexualidad ya no juega ningún papel en la idolatría (aunque es muy cuestionable, puesto que el sexo parecería ser la idolatría moderna), la prohibición de este tipo de comportamiento ya no nos concierne. Otros se empeñan en defender que la prohibición de la homosexualidad pertenece a la ley de la ceremonia y no a la ley moral y, puesto que la ley de la ceremonia se ha abolido, esta ley en particular ya no tiene autoridad sobre nosotros. Milgrom enfatiza que lo que tienen estas leyes en común es una preocupación por “la procreación dentro de una familia estable” y, concluye, dando un salto de lógica muy grande, que si esto es así, “hay un remedio que puede consolar y compensar a los homosexuales judíos (estas leyes no afectan a los no judíos): si la parejas de homosexuales adoptan niños, no violan la intención de la prohibición” (Milgrom, Leviticus 17–22, p. 1568).

Sin embargo, todas estas interpretaciones recientes parecen ser argucias y van en contra del significado obvio de estos textos. Si el propósito de las normas de Levítico es reafirmar la vida familiar y crear un ambiente estable en el que puedan nacer y crecer los niños, esto lleva a la conclusión de que la homosexualidad, junto con las otras prácticas que se condenan en este capítulo, no tiene lugar en el pueblo de Dios, porque impediría llegar a ese objetivo.

El hecho de que la práctica homosexual tenía lugar en los cultos de los egipcios y los cananitas es una razón adicional, pero no la única, para que los israelitas se abstengan de esta actividad. Es verdad que el hecho de que debieran evitar la homosexualidad era en parte porque tenían el llamado a ser diferentes; pero la razón principal de la abstención era porque el Señor es su Dios y Él ha dado a conocer su deseo (y diseño) de que las necesidades sexuales se deben satisfacer dentro de los límites del matrimonio, en una relación heterosexual.

A veces se señala que no se menciona el lesbianismo en estas normas. Esta observación es correcta, pero la explicación es simple. El hecho de que no se mencione no significa que esté permitido, sino más bien que “el artífice de las normas quizás ni siquiera imaginó que eso ocurriría”.

Si el comportamiento sexual homosexual se considera una abominación(como Dios claramente lo considera), entonces ese comportamiento no puede ser aprobado en base a la naturaleza innata. Hasta el momento de escribir este documento no hay una respuesta científica definitiva acerca de si el deseo homosexual existe debido a la genética, a la dinámica familiar en la crianza de los niños, al abuso temprano, al comportamiento aprendido, a otros factores, o a una combinación de factores. En cierto modo, la respuesta a esa pregunta es irrelevante. La Biblia dice que todos nacemos pecadores, y nuestros deseos pecaminosos pueden expresarse de diferentes maneras de persona a persona.

Sin embargo, el porcentaje de quienes dicen sentirse sexualmente atraídos por personas de su mismo sexo es mucho menor de lo que comúnmente se supone. Según los datos de 2018 de la Encuesta Nacional de Información de Salud de los Estados Unidos, el 97,6% de los adultos se identificaron como heterosexuales, el 1,6% como gay o lesbianas y el 0,8% como bisexuales. Desde una perspectiva cristiana, el comportamiento sexual del 2% al 3% de la población que se identifica como homosexual o bisexual no debe ser aprobado y debe ser considerado como un pecado e, incluso, una abominación. Sin embargo, es innegable que esos individuos merecen el respeto y la compasión que se debe a todos los que están hechos a imagen de Dios.


Levítico 18:23-30 – “…(23) No te ayuntarás con ningún animal, contaminándote con él, ni mujer alguna se pondrá ante animal para ayuntarse con él. Es perversión. (24) No os contaminaréis con nada de todo esto, porque con todo esto se han contaminado las naciones que Yo expulso de delante de vosotros. (25) Porque esa tierra se corrompió, por tanto he castigado su maldad sobre ella y esa tierra va a vomitar a sus moradores. (26) Vosotros en cambio observaréis mis estatutos y mis decretos, y no haréis ninguna de todas estas abominaciones, ni el nativo, ni el extranjero que peregrina entre vosotros. (27) (porque los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, cometieron todas estas abominaciones y la tierra fue contaminada) (28) no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la gente que fue antes de vosotros. (29) Cualquiera que haga alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hagan, serán cortadas de entre su pueblo. (30) Por tanto guardaréis mi ordenanza no practicando ninguna de las costumbres abominables que se practicaron antes de vosotros, para que no os contaminéis con ellas. Yo, YHVH vuestro Dios…

vs.23 – “…No te ayuntarás con ningún animal, contaminándote con él, ni mujer alguna se pondrá ante animal para ayuntarse con él…”La zoofilia era común en la región. La ley hitita restringía la zoofilia, pero la permitía con caballos y mulas. La ley de Dios no admite excepciones.

La intención de Dios para la expresión sexual está dentro de un pacto matrimonial entre un hombre y una mujer (Génesis 2:18-25, Mateo 19:4-6). Los actos sexuales con animales no cumplen con esta intención. Van en contra de los designios de Dios y del mayor beneficio de la humanidad, tanto colectivo como individualmente.

A ninguna bestia darás tu emisión de semen,… y ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él». רָבַע = רָבַץ «acostarse», es el término usado particularmente para denotar un crimen de esta descripción (cap. 20:13 y 15, 16; cf. Ex. 22:18). El acostarse con animales en Egipto estaba relacionado con la adoración de la cabra; especialmente en Mendes, donde la mujer se ponía delante del macho cabrío (Herodoto, 2, 46; Strabo, 17, p. 802). Aelian (nat. an. 7:19) relata que el crimen también se cometía en Roma; y de acuerdo con Sonnini, r. 11, p. 330, se dice que los hombres incluso se acuestan con cocodrilos hembra.

La homosexualidad y el bestialismo. Tanto la homosexualidad (v. 22) como el bestialismo (v. 23) eran practicados en el contexto del *ritual o de la magia en el antiguo Cercano Oriente. Lo último ocurría particularmente en la mitología de *Ugarit y estaba prohibido en materiales legales, especialmente en las leyes heteas. La mezcla de esas esferas era contraria a los conceptos de *pureza.

«En cambio, los dioses de Ugarit, con su ejemplo, guiaron a sus devotos en este pecado». (Harris)

«De que esto se hizo a menudo en Egipto no puede haber ninguna duda; y ya hemos visto, por el testimonio de Herodoto, que un hecho de este tipo realmente tuvo lugar mientras estaba en Egipto». (Clarke)

A algunos les sorprende que la bestialidad sea legal en algunas naciones europeas, y que una subcultura la practique y la promueva. Sin embargo, no debería haber ninguna sorpresa; si se rechazan los preceptos de Dios en un área de la moralidad sexual, entonces las normas se dejan a menudo a la decisión del individuo. Es la civilización y la moral cristiana la que ha desalentado y condenado la fornicación, el adulterio, la pedofilia, la poligamia, la prostitución, la homosexualidad, la confusión de género y otras prácticas similares. En la medida en que la civilización y la moral cristianas son burladas y rechazadas en las sociedades, no es sorprendente que todas estas prácticas sexuales se apoyen y se alienten cada vez más.

“...Es pervesión…” – Los gramáticos dicen que la palabra tevel (perversión) proviene de una raíz doble. Compare, temes (se derrite) en la cual se derrite y se desvanece (Sal. 58: 9). La tav de tevel es superflua.Dicen que tevel significa destrucción. Hay quienes dicen que la palabra mabbul (inundación) está relacionada con ella.Sin embargo, la palabra mabbul está probablemente relacionada con la palabra balal (confundir) en el Señor si confundió el idioma de toda la tierra (Génesis 11: 9). Esta es la regla general: la Escritura prohíbe todo tipo de mujeres con las que una persona pueda estar sola; una mujer casada, una mujer no creyente,
y aquellos con quienes el coito no puede resultar en hijos, porque una especie no puede reproducirse excepto con los de su propia especie y con los de su misma especie.

  • 24-30. La santidad de la Tierra:

En la exhortación concluyente Dios apuntaba expresamente al hecho de que las naciones que echaría de delante de los israelitas (el participio מְשַׁלֵּחַ es usado para aquello que va a suceder con certeza y rapidez) habían contaminado la tierra con abominaciones como esas, que Él había visitado su iniquidad y la tierra había echado a sus habitantes, y advirtió a los israelitas para que tuvieran cuidado de estas abominaciones, para que la tierra no los echara como lo había hecho con los cananeos antes de ellos. El pretérito וַתָּקִא (ver. 25) y קָאָה (ver. 28) son proféticos (cf. cap. 20:22, 23), y la expresión es poética.

La tierra es personificada como una criatura viviente que rechaza violentamente la comida que no le gusta. «Hoc enim tropo vult significare Scriptura enormitatem criminum, quod scilicet ipsoe creaturoe irrationales suo creatori semper obedientes et pro illo pugnantes detestentur peccatores tales eosque terra quasi evomat, cum illi expelluntur ab ea [Con esta imagen, la Escritura quiere significar la enormidad de los crímenes, para que las mismas criaturas irracionales, obedientes siempre a su Creador, y luchando en su favor, detesten a tales pecadores, y la tierra los vomite, cuando ellos son expulsados de ella]» (C. a Lap.).

(Keil, C. F., & Delitzsch, F. (2008). Comentario al Texto Hebreo del Antiguo Testamento (p. 350). Viladecavalls (Barcelona), España: Editorial CLIE.

Los versículos con los que finaliza este capítulo enuncian una importante idea sobre
la naturaleza de Éretz Israel. La santidad de la Tierra es tal que no puede soportar la clase de pecados descritos en este capítulo, a tal punto que iba a vomitar a sus habitantes cananeos
debido a que persistían en tales actividades. En la parábola que ofrece Rashi, la Tierra es como un príncipe, un joven de constitución delicada, a quien se le dio comida descompuesta
y, al no poder digerirla, la regurgita. De manera análoga, la Tierra Santa no puede tolerar a los pecadores en su seno, y como los libros de los Nevim (Profetas); proclaman, cuando los israelitas mismos empezaron a permitirse tales conductas, también ellos fueron vomitados por la misma.

Es ilustrativo que los egipcios, a pesar de haber estado a la par de los cananeos en cuanto a corrupción, no fueron expulsados de su tierra. Ello se debe a que, aunque las prohibiciones estipuladas en este capítulo aplican en todas partes del mundo, quienes las transgreden no son expulsados de Egipto o de ninguna otra tierra. Sólo Éretz Israel expulsa a quienes la contaminan, debido a que la custodia directa de Éretz Israel no está confiada a las huestes celestiales. La razón de ello es que Dios emplea a tales intermediarios como agentes de Su Providencia en otras tierras, mas Éretz Israel es la comarca de Dios mismo, y como tal exige un nivel de comportamiento más elevado.

Ello explica por que los samaritanos que fueron reasentados en éretz Israel (véase Melajim II, 17:26) y continuaron sirviendo a sus ídolos fueron castigados por Dios. Aunque la idolatría le estaba prohibida a los gentiles, no habían sido castigados por esta práctica en su tierra natal sino sólo hasta que llegaron a éretz Israel, por la razón de que, aunque el pecado era el mismo, la santidad del lugar sí era distinta.

Los Sabios enseñan que la santidad de éretz Israel es tan intensa que quien vive fuera de la misma es considerado como si no tuviera Dios en comparación con quien mora en ella (Ketubot 110b). Por tal razón, también los Patriarcas reconocieron intuitivamente que la santidad de la Tierra exigía un código de comportamiento más elevado, por lo que
observaron todos los mandamientos en éretz Israel incluso antes de que la Torá fuese entregada. En tal sentido, Iaacov se casó con dos hermanas en Jarán y, tan pronto como él
y su familia llegaron a la Tierra, Rajel falleció. Debe decirse que, debido a la rectitud de ella, Rajel tuvo el mérito de fallecer en la Tierra, en tanto que la rectitud de Iaacov le impidió
permanecer casado con dos hermanas una vez que hubo llegado a éretz Israel (Rambán).

  • Las perversiones sexuales cananeas:

Estas perversiones no debieran ser consideradas simplemente como resultado de la depravación humana. Las prácticas sexuales habían sido incorporadas al culto a fin de procurar la *fertilidad de la tierra, de los ganados y los rebaños, y de la gente. Si bien el elemento de la fertilidad ha sido bien atestiguado en la religión cananea, se conocen pocos detalles específicos de prácticas sexuales rituales.

El personal de los templos incluía hombres y mujeres dedicados a la prostitución, pero su papel ritual aún es oscuro. Estos versículos también implican que la violación del código sexual contaminaba tanto a la gente como a la tierra, por lo que se requería un proceso de purificación que los eliminara y permitiera el repoblamiento por parte de los israelitas. De ese modo, se entiende que hay una relación íntima entre la tierra y el pueblo que basaba su vida en la agricultura y el pastoreo. A pesar de la seguridad de que la tierra les pertenecería en última instancia, se llama a la precaución de que los israelitas no sigan el mismo curso de contaminación personal y ser exiliados a su vez.

vs.24 – “…No os contaminaréis con nada de todo esto, porque con todo esto se han contaminado las naciones que Yo expulso de delante de vosotros…” – Las naciones vecinas a Israel eran culpables de todos los pecados enumerados en este capítulo, y por ello debían ser expulsadas de sus tierras. Israel debía evitar esos pecados para no ser expulsado. El mensaje aquí presentado hace resaltar el peligro real que afrontaba.

En los diez y siete versículos anteriores, están enumerados casos específicos de incesto, que comprenden once casos de afinidad, y seis de consaguinidad, juntos con algunas enormidades criminales de un carácter agravado y antinatural. En tales prohibiciones era necesario para la introducción de un pueblo bajo en la escala de la percepción moral, que la enumeración fuese muy específica como también muy detallada; y luego, al terminar la lista, el legislador divino anuncia su propia opinión sobre estos crímenes, sin excepción ni modificación, en los términos notables empleados en este versículo. en todas estas cosas se han ensuciado las gentes que yo echo de delante de vosotros, etc.

La historia antigua da muchas pruebas espantosas de que los vicios nefandos descritos en este capítulo estaban muy extendidos; aun eran practicados por motivos religiosos en los templos de Egipto y en los bosques de Canaán; y fueron estos grandes desórdenes sociales los que ocasionaron su expulsión, de la cual fueron los israelitas, en manos de una Providencia justa y retributiva los instrumentos escogidos (Génesis 15:16). El lenguaje fuertemente figurativo de que la tierra “vomitó” a sus habitantes, demuestra la profundidad desesperante de su corrupción moral.

Una de las razones por las que Dios llevó a Israel a derrotar y desplazar a los cananeos fue como un juicio contra sus perversiones sexuales. Si Israel practicaba los mismos pecados en el mismo grado, también podrían esperar ser expulsados de la tierra. En las naciones que celebran y promueven pecados similares hoy día, debemos esperar que el juicio de Dios venga eventualmente, y la tierra vomitea sus habitantes.

Rooker cita a Kellogg: «Donde hay incesto o adulterio, podemos decir que se asesina a la familia; los crímenes de esta clase son considerados como asesinatos a la familia».

∇ – “…El autor de “Minháh Beluláh” nos recuerda que el concepto “mancillar la tierra” es usado por la Biblia en cuatro ocasiones, a saber: al-la idolatría, b) las relaciones incestuosas, e) el derramamiento de sangre y d) hacer pernoctar el cadáver de un ajusticiado (sin darle sepultura).

De acuerdo con este autor, resulta que el concepto טומאה”, “Tumáh” -un pureza no hace referencia a algún concepto ritual, sino que más bien se refiere a tres de las más graves transgresiones que el hombre puede cometer. Los sabios del Talmud han dicho, refiriéndose a los tres primeros puntos, que el hombre judío debe incluso aceptar el riesgo de muerte antes que incurrir en la transgresión de alguno de ellos: יהרג ואל יעבור, “Ieharég Veal Iahabor”.

vs.25 – “…Porque esa tierra se corrompió, por tanto he castigado su maldad sobre ella y esa tierra va a vomitar a sus moradores…”Los cananeos, como pecadores enormes e incorregibles, habían de ser exterminados; y el exterminio fué manifiestamente un castigo judicial infligido por un gobernante cuyas leyes habían sido grosera y constantemente violadas.

Pero antes que una ley pueda ser desobedecida, tiene que haber existido primero; y por lo tanto una ley, prohibiendo todos los crímenes horrendos enumerados arriba, una ley obligatoria a los cananeos como a otras naciones, era ya conocida y ejercitada, antes que fuera promulgada la ley levítica del incesto. Alguna ley general, que prohibiera estos crímenes, debe haber sido publicada para la humanidad en un período muy temprano de la historia del mundo; y aquella ley sería la ley moral, originalmente escrita en el corazón humano, una ley sobre la institución del matrimonio revelada a Adam, y conocida a los cananeos o a otros por tradición, o de otra manera.

Así como el estómago, cuando está colmado de alimentos que no quiere, los rechaza vomitándolos, la tierra de Israel expulsa a los habitantes que no tienen normas de conducta dignas del ser humano. Es por eso que la Toráh empleó el término “vomitar” en este caso.

vs.28 – “…no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado…”“…Os vomite…” De qo,’ “vomitar” (ver Lev. 18:25; Jon. 2:10). Israel podría permanecer en la tierra prometida solamente si respetaba el pacto. Si lo violaba, perdía el derecho de permanecer en Canaán.

Serían “arrancados de sobre la tierra” y esparcidos (Deut. 28:63, 64). Con el símbolo de una “viña”, Isaías representa a Israel plantado en “una ladera fértil”. Pero cuando la viña produjo “uvas silvestres”, Dios se propuso dejar desierta la tierra (Isa. 5:1–7).

∇ – “…Aparentemente estaríamos frente a una repetición de lo ya enunciado en los versículos anteriores, pero Abarbanel, citando a Ralbag, que a su vez cita a su padre, dice: que la Toráh quiere indicar que si el pueblo de Israel incurre en estas graves transgresiones será pasible, no solamente de la pena de expulsión de la tierra (“para que no os vomite la tierra”), sino que será pasible también de la pena de”כרת “, “caret” -vida truncada-o Esta misma idea es citada por el autor de Minlháh Beluláh.

De lo que resulta que el pueblo de Israel tiene una responsabilidad colectiva por sus acciones frente a D’s, pero el individuo de Israel asume también una responsabilidad personal por sus acciones frente a D’s. Y es lo que leemos en el versículo 29 ” … serán truncadas las almas … “.

Cabe recordar que ya, en los albores de la historia bíblica, Adám había sido expulsado del huerto del Hedén por haber de alguna manera . . mancillado el lugar al transgredir el mandato divino”.

vs.29 – “…Cualquiera que haga alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hagan, serán cortadas de entre su pueblo…”Este fuerte lenguaje admonitorio se aplica a todos los crímenes detallados en el capítulo, sin distinción; al incesto como a la bestialidad, y a los once casos de afinidad como a los seis de consaguinidad. La muerte es el castigo rigurosamente anunciado contra todos ellos. Ningún lenguaje podría ser más explícito o universal; ninguno podría indicar más fuertemente, repugnancia y aversión.

∇ – ” … el término” כרת “, “caret” ha sido entendido siempre por los sabios del Talmud como מיתה בידי שמים, “Mitá bidé Shamáim” o sea, muerte natural decretada por El, Creador de toda vida. Por otra parte el término” נפש “, “nefesh”, que quiere decir en el lenguaje bíblico “persona”, es usado también como significando “alma inmaterial”. Por lo tanto, estas consideraciones conducen a Rambán a explicamos que la pe.na de “כרת “, “caret’ puede representar tres formas distintas de pena para la persona que incurre en alguna transgresión sancionada por” כרת, “, “caret”,

a) La persona puede ver su vida truncada y morir antes de alcanzar la vejez, pero la muerte alcanza en este caso sólo a su cuerpo físico y no a su alma, que podrá gozar de la quietud del mundo venidero. En ese caso el ” כרת “, “caret” ha afectado al aspecto físico de la persona.

b) EI כרת, “caret” pudo afectar especialmente el alma del infractor que no gozará de la quietud del mundo venidero. Estas personas no sufren durante su vida castigo físico alguno, llegando incluso hasta la vejez y la ancianidad.

c) La tercer categoría es la de aquellas personas que incurren en relación incestuosa, pues aquellos sufren del” כרת “, “caret” más absoluto, que afecta a su cuerpo y a su alma. De esto resulta que algunos exégetas encuentran en este versículo la base misma de la vida espiritual que el judaísmo ofrece a sus adeptos.

vs.30 – “…Por tanto guardaréis mi ordenanza no practicando ninguna de las costumbres abominables que se practicaron antes de vosotros, para que no os contaminéis con ellas. Yo, YHVH vuestro Dios…” – Al dar a los israelitas estos estatutos particulares, Dios sólo entregaba de nuevo la ley impresa en el corazón natural del hombre; porque hay toda razón para creer que las alianzas incestuosas y los crímenes antinaturales prohibidos en este capítulo, estaban vedados a todos los hombres por una ley expresa o entendida, desde el principio del mundo, o por lo menos desde el tiempo del diluvio, puesto que Dios amenaza con condenar y castigar, de una manera tan rígidamente severa, estas atrocidades practicadas por los cananeos y sus vecinos, quienes no estaban sujetos a la ley de la nación hebrea.

«Recordemos el tono imperativo de estas palabras, y pidamos a Dios que trabaje en nosotros para querer y hacer su buena voluntad». (Meyer)

…Yo soy YHWH vuestro Dios…” – Con estas palabras culminan todos los mandatos divinos cuya finalidad es dignificar la vida del ser humano, evitando que el mismo caiga en acciones aberrantes, fruto de actitudes perturbadas. Estas prohibiciones no están sujetas a especulaciones intelectuales ni a reservas mentales de las personas.” Yo soy Adonai, vuestro Dios “y por lo tanto haced todo lo que os prescribo para salvaguardar vuestra vida, vuestra familia y vuestro pueblo”. (Basado en Abarbanel)

∇ – ” …Estas palabras del versículo están dirigidas a las cortes de justicia, que tienen que velar para que estas transgresiones no sean cometidas ni repetidas (basado en Rashí).

Nuestros sabios deducen de estas palabras que los conductores espirituales del pueblo de Israel tienen el deber de erigir “una valla protectora en derredor de la Toráh y sus mitsvót para que sirvan de prevención y contención”. Esta es la intención de los sabios cuando recomendaron: “Erigid una valla para salvaguardar la Torah”. (Tratado de Principios, Mishnáh )


(Pulse aquí para ver mas comentarios del libro de Levítico)

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